DESTELLOS DE ESPERANZA
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~ESTRELLAS~
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by
Kuraudea
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«El brillo de las estrellas siempre prevalecerá alimentando la esperanza de seguir»
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Andar por las calles de lo que alguna fue la famosa Capital del Oeste, se había convertido en un peligro total. La peste verde y el colapso de los edificios, era un ambiente ruin & miserable ante los ojos de cualquier sobreviviente. Vagar por ahí tenía sus sus consecuencias, así que más valía ser precavido porque toparse con el enemigo les costaría la vida. Sin embargo para él no había otra alternativa más que camuflarse entre los escombros, ser sigiloso & correr para poder llegar al laboratorio de su madre.
Ambos adultos tras previas charlas y evaluando la situación tenían en puerta el Plan B que los llevaría al éxito ante la nueva amenaza que los acechaba. Aquel famoso artefacto que años atrás los había salvado de Cell volvería a ser utilizado: La máquina del tiempo. Pese a sus limitaciones & carencias tecnológicas, Bulma, su madre, se esforzaba por lograr el cometido. Ahora lo importante era ver cómo iba el llenado del combustible para la máquina del tiempo. Acabalar lo suficiente para un viaje al pasado se había convertido en su prioridad.
—¿Aún nada, mamá?—preguntó el muchacho quien recién había llegado al lugar.
—Es poco—dijo la mujer—El frasco apenas y lleva una franja del envase de cristal—Supongo que tendrás que volver después, Trunks.
—Entiendo...—tomó de repente una faz llena de frustración.
—Anda, no te desanimes, aún tenemos seis meses para juntar más combustible. ¡Verás que todo saldrá bien, hijo!—terminó su frase empuñando la palma de su mano como toda una guerrera.
—¡Sí!—afirmó el azul con la misma sed de justicia.
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Un rato había pasado, y tras haber convivido un rato para ponerse al día, el joven se preparaba para marcharse.
—Tengo que regresar, mamá—el joven se acomodaba su espada.
—Me parece bien, no vaya ser que te topes con ese terrible mounstro. Yo me mantendré trabajando, Trunks. Lo más viable es que no reunamos después. Tal y como te dije, en seis meses habrá el combustible necesario para que puedas partir al pasado.
—Lo sé, pero aún así no te sobre esfuerces, por favor. Mírate, estás pálida, delgada, no te tomas el tiempo para comer y descansar lo suficiente.
—Estoy bien, no te preocupes—la mujer sonrió, pero luego frunció las mirada— ¿Solo hay que prometernos una cosa, Trunks?
—Dime...—el joven le observó con seriedad.
—De aquí hay seis meses ...hay que sobrevivir.
El muchacho frunció la mirada, misma que le hacía parecerse mucho a su padre. Sin embargo tras respirar hondo, afirmó: —Sí.
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De nueva cuenta el híbrido estaba expuesto al exterior teñido de verde. Toda acción ya era muy normal para él: correr, esconderse a la par de los escombros, mantenerse alerta y demás, eran detalles que podrían hacer la diferencia del sobrevivir y no. Pero ante todo, era la única forma de poder trasladarse de un lugar a otro: su actitud, su estilo de vida, era mera supervivencia. Tras continuar con su camino, el saiyajin observó los cielos verdosos y se percató que ni un rastro de estrellas había desde hacía meses.
—Maldito ...—se expresó del enemigo, pues éste definitivamente estaba acabando con todo.
...
Tras avanzar un par de horas, y tras haberse desviado en busca de un obsequio «especial» por fin había llegado a su «hogar»: un edificio viejo y sombrío.
Subió un par de escaleras y sin más preámbulos se adentró.
Caminó por el pasillo en penumbras sabiendo exactamente a qué puerta se tenía que dirigir. Frente a ella tocó.
En ese preciso instante brotaba un miedo en su interior. Era inevitable no pensar qué sería de él si ese puerta no se abriera nunca más.
Sin embargo a la brevedad de la realidad, agitó la cabeza para borrar esas inquietudes de su mente.
—Basta de pensar en tonterías—se dijo a sí mismo tras bostezar y cerrar los ojos por un instante.
Hasta cierto punto su temor se justificaba, porque bien sabía que «ella» era tan testaruda que aunque le dijera «¡Por favor no salgas, quédate a salvo!», lo desobedecería. Así era Mai, tenía ese toque aventurero muy característico. Eso fue lo que le atrajo de la mujer militar. Además de su valentía, era una mujer con bastantes agallas, por eso se permitió hacer equipo con ella. Quizá sabía a ciencia cierta que tenían pocas posibilidades de ganarle al enemigo, pero estar a su lado le generaba valor. Y sin embargo, pese a todo, Mai era una mujer que sin importar nada le hacía frente a lo que fuera, eso le encantaba.
Incluso en repetidas ocasiones y hasta en los momentos más trillados cuando miraba a la mujer en acción entre fuego & armas, recordaba así sin más cuando en el pasado había entrenado con su padre en la cámara del tiempo de Kami-sama & éste le dijo con firmeza:
—A nosotros los saiyaijn nos atraín las mujeres con carácter, Trunks.
Pero era tan joven en ese entonces que las palabras de su padre aún no tenían un significado más profundo para él. Y más, sabiendo que su futuro y la situación del presente corría grandes riesgos. Aún no era tiempo para abrir las puertas de su corazón con alguien. Definitivamente no.
Tras divagar en su recuerdos, sus pensamientos fueron interrumpidos al abrirse la puerta con lentitud sin provocar el mayor ruido, aunque un ligero chillido de las bisagras salió a relucir.
Entonces la vio, & la calma volvió en él:
—Mai...—dijo en media voz.
—Trunks...—contestaron a su llamado.
En ese momento tras estar separados por la madera de la puerta, era su momento de salvación. El verla era su alivio, era un sublime Destellos de Esperanza para el joven.
—Me alegra que estés bien—y la mujer le cedió el paso—Adelante, entra.
—¿Cómo está la Señora Bulma? ¿Cómo va el combustible para la máquina?
—Bien, solo tenemos que esperar un poco más de tiempo para el combustible—tomó un semblante triste.
—Comprendo—agachó la mirada—Solo nos queda esperar entonces—mas pronto aseguró—Sé que Bulma lo logrará, no te desanimes.
Como era costumbre el muchacho quitó su espada & la recargó sobre la pared que mostraba signos de humedad y grietas. En tanto, su vista se fijó en unas bolsas que si su percepción no le fallaba, contenían comida.
Mai, tras observar que la habían pillado, dijo:—Hoy me fue bien—dijo alegre la chica lanzándole un guiño.
—Oye...Mai...—se acercó a ella & tomó de sus hombros—¿Cuántas veces te he dicho que no salgas? Puedes esperar que este yo para conseguir juntos los vívires.
—Tu sabes bien que es algo que no puedo evitar—sus manos forradas de negro sujetaron el rostro del muchacho— Así que...¡QUI-TA ESA CA-RA, TRUNKS!—le imploró al son de una discreta sonrisa—Estoy bien, anda, vamos a comer—y lo jaló del brazo llevándoselo al suelo.
—Tal vez te burles o parezca que exagero—volteó hacia ella—pero si te pasara algo no me lo perdonaría.
—No pienses eso. Todo está bien.
Ambos tomaron posición sobre aquella alfombra desteñida, uno frente del otro; tras husmear dentro de las bolsas, la mujer se le notó feliz al hacerle entrega de algo.
—Mira Trunks, conseguí de tus favoritas—agitaba con las manos un paquete de galletas de chocolate.
—Eso es fantástico—esbozó media sonrisa.
Después de tanto sabor amargo en ellos, degustaron el dulce sabor del aperitivo. Y no solo eso, sino de igual forma el sabor de un poco de paz & tranquilidad que algo tan pequeño le ofrecía: un buen momento, un bello instante.
—¿Y...cómo te fue en el camino?—preguntó Mai con ilusión mientras masticaba. Realmente quería escuchar noticias favorables.
—Bien. Tal parece que ese maldito de Black no andaba causando daños.
—Al menos esa es una buena noticia. Sabes, Trunks, creo que después deberíamos de ir a visitar a los muchachos en el cuartel subterráneo, ¿no crees? Haru pregunta mucho por ti, ya sabes que le gusta jugar mucho con tu espada.
Sí, me parece bien—siempre ella era la causante de que se sintiera bien. Pese a todo el desastre de su mundo, Mai era su motivo para sonreír, para charlar, para soltar un poquito ese estrés que siempre se le subía a los hombros.
Entonces el muchacho, preguntó:
—¿Te acuerdas cuando muy noche iba al cuartel militar? Siempre me topaba contigo en el techo, observaba fijamente el cielo—sonrió ante el recuedo.
—¿Y cómo olvidarlo? Si llegabas justo a interrumpir mi guardia. No se qué pensabas en esos momentos—se sonrojó un poco.
—¿Segura que solo era por la guardia?
—No—negó al compás de su cabeza—Bueno, a decir verdad observaba las estrellas. Y cada noche me preguntaba si llegaría el día en que todas ellas desaparecierían del cielo...Y me temo que así fue; el cielo colapso, se enfermó, se tiñó de verde y está padeciendo justo como nosotros también. Dejó de brillar, Trunks
—E-Entiendo—se quedó sin palabras. Entonces, apoyó su codo en la pierna y su mano le sirvió de soporte para recargar su rostro— Yo...—se sonrojó un poco—Yo te traje un obsequio, Mai.
—¿U-Un obsequio?—tocó sus mejillas con ambas manos—N-No es necesario. Imagínate si por conseguirlo pones tu vida en riesgo y —el muchacho la interrumpió.
—¿Ahora comprendes?—le miró—Tu has tenido muchas consideraciones conmigo. Esto es poco en comparación.
—T-Trunks...
—Yo también recuerdo que en ese entonces las estrellas eran lindas. Aún estábamos en planeación para contratar los primero ataques de Black...—suspiró—lastima que ahora no seas así. Daría todo por volver a esos tiempos. Y por haber tenido en mis manos la clave de la salvación. Todo hubiese sido diferente.
—No pasa nada, no es tu culpa. Ve el lado bueno de las cosas: estamos juntos, vivos, & continuamos aquí en pos de luchar —le tomó de las manos—Tal vez esto no es nada comparado con nuestra bonita vida y tampoco hacemos lo que solíamos hacer—suspiró—Pero estamos juntos, Trunks. Y siempre existirá un Destello de esperanza para seguir.
Y eso era verdad, pues cada noche de obscuridad se lo prometían, era su frase de antaño:
«Pasara lo que pasara, siempre juntos, LUCHANDO hasta el final»
—Sí...—asintió el azul conmovido—Sé que no podemos salir para apreciar Las Estrellas—la joven lo observaba sin comprender el punto exacto de sus palabras. Pues ella bien sabía que con Black sería imposible volver a la normalidad—Pero ... encontré algo justo al pasar por un centro comercial en ruinas y justo eso es lo que deseo obsquiarte.
—¿Y qué es...?—la de gabardina estaba extrañada, parpadeaba.
—Cierra los ojos y lo verás.
—¿Eh? ¿P-Pero...?
—¡Vamos, Mai!—mostró el joven media sonrisa—Sin hacer trampa, eh.
—E-Está bien.
Mientras la azabache se mantenía con los ojos cerrados, el joven se levantó; tardó escasos segundos en preparar su sorpresa, cuando indicó:
—Adelante, ahora puedes abrir los ojos.
Mai observó, pero no notaba nada «nuevo»—¿Emm...yo...? Hasta que de un momento a otro, su vista se centró en la pequeña ventana de su guarida. Aquella que solo estaba sucia de la mancha verde que se destilaba por las calles.
Conmovida se puso de pie mientas sus ojos se tornaban cristalinos.
—Son...son...— de la impresión no podía hablar, hasta mordió sus labios antes de terminar la frase—¡Son estrellas...!—una lágrima rodó por su mejilla con ligeras risas. Y ella se acercó a tocarlas.
—¡Son estrellas, & son hermosas!
Él se posicionó detrás de ellas, respiró en su nuca, y dijo:
—Ahora todos los días podrás ver las estrellas, Mai. Además brillan en la oscuridad—ambos rieron.
—Enserio son hermosas—la chica tomó sus manos y llevó a su pecho mientras continuaba viendo esa pequeña galaxia en su ventana—Gracias, Trunks...
—No agradezcas: Tú & nuestro mundo, las merecen de regreso. Y te juro que de eso me encargaré yo.
Pequeños detalles eran lo que los mantenía con vida entre tanta tempestad. Detalles que valía la pena, pese a todo, vivirlos juntos. Quizá tendrían muchas carencias, pero el demostrarse amor nunca debía de fallar. El estar juntos, el luchar, era cosa que siempre estaban dispuestos hacer por su mundo y por la gente que amaban.
—Descansemos un rato, ¿sí?— Ella simplemente asintió pensando que semejante belleza podría conmemorarse con poco de café que tenían de sobra justo antes de dormir.
...
A su manera vivían, apreciaban lo más mínimo; no tenían una cama lujosa llena de cojines, pero con el sillón sobraba para sentir maravillas: su respiración, el latir de sus corazones, la esperanza, el deseo interno que tenían el uno por otro: los reconfortaba.
Y ahí estaban: abrazados en "cuchara" para poder caber en la limitada comodidad del sillón. Observando las estrellas luminosas y dejándose después cubrir por ese manto artificial que les brindaría un poco de seguridad al dormir.
Ellos se amaban, quizá el tiempo no era el propicio porque sabían que tenían una gran misión por cumplir: "Salvar a su mundo, y viajar al pasado 17 años atrás"
No había palabras demás, no podían aún. Pero el latir de sus corazones, sus miradas, sus gestos, todo de parte de ellos: Era un Te Amo.
Sus cuerpos se cubrían con una vieja frazada llena de parches. Mutuamente se daban el calor suficiente para no padecer el frío. En tanto, sus manos se acariciaban con suaves roces.
Y así, bajo un ambiente prefabricado lleno de ESTRELLAS luminosas, armaron otra realidad, había un destello de esperanza en ellos. Aquel sentir que estaría ahí para recordarles ese bello momento. Tal vez eran estrellas artificiales, pero algún día...sería verdaderas estrellas otra vez.
Y cuando eso sucediera, significaría que su historia de amor apenas comenzaría.
FIN.
Nota del final 2021:
Gracias por leer esta re-edicción completa y total de "Estrellas" si mal no recuerdo son 8 shots en Destellos de Esperanza, así que todos los corregiré para dejarlos más bonitos, más llenos de amor y mucho más significativos, anexando en ellos un mejor contenido en cuanto a todo respecta. Yo sé que uno que otro están escritos de forma fatal, no me extrañaría porque no tenía tanta noción con el tema de los fics, así que los veo en el siguiente capítulo re-editado. Gracias por leer y darle una nueva oportunidad a Destellos de Esperanza.
Con Cariño:
Kuraudea.
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Nota del final 2016:
¡Gracias querido lector por llegar hasta aquí!
Hola n_n
Se supone que yo tendría que estar escribiendo el capítulo 9 de HelMR ¡Y nada! que de un momento a otro me brotó la inspiración a las 10pm justo antes de irme a dormi. Y pues bueno, surgió esto, así hago las cosas de chispazo XD créanme que ni yo me lo esperaba. Ojalá les haya gustado, un besos para todos y un gran saludo para Fangirleando.
¡NOS LEEMOS!
Con cariño:
Kuraudea.
