Destellos de Esperanza
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by
Kuraudea
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~GOTAS DE LLUVIA~
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«La lluvia llorará por ti, purificará tu angustia y le dará vida otra vez a este mundo marginal»
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Hoy había sido su día de suerte; se sentían afortunados por haber encontrado la pieza que necesitaban para hacer encender la vieja parrilla. «¡Con esto bastará para poder preparar la comida, Trunks!» El pronóstico del tiempo no era muy favorable para los guerreros del futuro, pues desde que empezaron hacer su inspección de recolección de víveres e utensilios, el aire se mostraba misterioso. Tan pronto fue así que su sentido del olfato percibió ese ligero olor a tierra mojada.
Trunks por su parte había encontrado unas baterías de mano que de manera veraz y objetiva, guardó dentro del bolsillo de su pantalón.
—Mai, creo que es hora de retirarnos—alertó a la de gorro verde que a distancia, asintió—Recoge tus cosas & vámonos.
—Sí.
Sin haber una gran diferencia entre el día & la noche porque siempre parecía tan terriblemente igual. Los sobrevivientes se acostumbraron a vivir dentro de la bruma verdosa como si ya fuese parte del paisaje natural. Esa densidad que simplemente no transmitía a sus corazones nada, solo un gran vacío, dolor & desesperanza.
Ocho meses se habían cumplido desde que empezaron los terribles ataques de Black. Y de esa manera, debido a su nivel destructivo & mala vibración, se vieron afectados los ecosistemas, entre ellos, se presentaron cambios climáticos. Pues nunca parecía que iba existir un nuevo amanecer, o una alborada que iluminará todo de par en par fortaleciendo a todo planta, cultivos, animales y a las personas de energía vital. La ausencia del Sol provocó que nunca más se sintiera calor, todo era frío, desolado. E incluso, las Gotas de Lluvia, ya no eran normales. El PH del agua estaba tan alterado que en vez de sentir una sensación agradable, era muy irritable para la piel & ojos. Por esa misma razón había que refugiarse a la brevedad posible.
—Vamos, corramos más rápido. Ya casi llegamos—dijo, el saiyajin. Pero aún así, fueron alcanzados por una cortina de lluvia, ésta pronto irritó sus cuellos y manos, principalmente las de él, puesto que Mai por lo general se mantenía bien protegida.
Al adentrarse al edificio & refugiarse en su guarida. El joven se quitó la chamarra de forma inmediata al igual que el paliacate rojo, quedándose solo con la camisa negra de resaque. Y de golpe se sentó sobre el sillón recargándose sobre el respaldo. Mai dejó su bolso sobre sus pies, de igual manera tomó asiento a su lado. Tras observar su piel, dijo:—Te irritó la lluvia, Trunks—pues al joven le había brotado un ligero sarpullido.
—No te preocupes, estaré bien.
—Aunque te niegues te pondré un ungüento. Te ayudará.
—Pero qué terquedad.
—Yo solo me preocupo por ti—la mujer tras haber buscado el medicamento en su maletín, lo aplicó. El azul cerró los ojos, siseó un poco debido al ardor—Listo—aseguró—Con esto te sentirás mejor.
—Gracias—observó a la mujer—Por cierto, Mai, ¿Qué tienes pensado preparar?
—En nuestro pequeño almacén de víveres tenemos un «bowl» de fideos ramel—sonrió—Pondré manos a la obra para arreglar la parilla y calentar agua en la tetera.
Él sonrió, pues ver a la mujer echar mecánica era bastante entretenido, se lo tomaba muy enserio. Apreciarle con un carácter tan tenaz le recordaba a su madre; esos pequeños instantes estaban regocijantes de paz, tan llenos de tranquilidad; una pequeña escapatoria de la realidad, un Destello de Esperanza que los mantenía de pie con ilusión de continuar y así, atesorar el gran valor & significado que representaba el estar vivos.
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—¡La comida está lista!—dijo, la guerrera. Y en una sola voz se escuchó: «¡Gracias por los alimentos» estrecharon sus manos y se dispusieron a comer «¡Buen provecho!»
Sentados en la misma alfombra desteñida, se apoyaron en una pequeña mesa circular que solo les permitía colocar los platos y vasos. Fue así que la lluvia se intensificó. La azabache por mero instinto volteó a la ventana, y pese a ver en los vidrios cómo se formaban unas largas líneas de agua, luego se enfocó en su pequeña galaxia: sus estrellas luminosas.
—Ah, estuvo delicioso—dijo, el muchacho satisfecho, provocando así que la mirada de Mai volviera a él.
—Me alegra que te haya gustado, Trunks.—sonrió—Recogeré esto y prepararé un poco de té.
—Yo intentaré cambiar las baterías del comunicador. No quiero perder comunicación con los del cuartel.
—Me parece bien.
Fue así, que con su fiel tetera que lucía pintorescos signos de óxido, puso el agua a hervir un par de minutos. Con ese pequeño motivo de alegría, vertió agua en dos tazas que permanecían en el piso; aquel piso que por lo menos gozaba de tener la modesta alfombra desteñida. Las tazas eran tan distintas uno de la otra pero irónicamente inseparables, tal y como lo eran sus dueños. Entonces el agua comenzó a tomar un color oscuro. Y en breves segundos se desprendió un exquisito aroma a hierbas. Esa fragancia que fortaleció sus pulmones y por causa de la delicia se le dibujó una sonrisa en los labios.
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Sobre el sillón, ambos degustaban de la bebida caliente. Fue así que Mai, preguntó:—Por más que finjas yo creo conocerte bien, Trunks, ¿Sucede algo?
Tras haber tomando un trago, el azul contestó:—Estoy bien, es solo que los días lluviosos me abruman demasiado. Estás Gotas de lluvia, además de no ser provechosas en lo absoluto, me traen malos recuerdos. Yo...—tras un ligero silencio, continuó—En un día lluvioso fue que encontré a mi maestro Gohan sin vida.
—E-Entiendo…lo lamento en verdad.
—Es por eso que no me gustan los días así, o quizá debido al mal recuerdo que me provocan le perdí el gusto. Y mira ahora, "lluvia tóxica" gracias a ese desgraciado de Black—apretó sus dientes y dijo con cierto coraje—¡Es un maldito!.
Mai sabía que la vida de Trunks había sido difícil. Sabía de su frustración, lo entendía, pues tantas desgracias juntas no lo dejaban en paz. Él siempre se culpaba de todo lo que sucedía: "porque no podía salvarlos""por no ser fuerte" Y ahora hasta resultaba que algo tan aparentemente simple como la lluvia, le afectaba sobremanera. La mujer tras haber meditado en silencio la situación, volvió a fijar su mirada en la ventana, se centró en sus «estrellas» un par de segundos y la lucidez llegó a su mente. —Eso es…—susurró y volvió a repetir con mayor claridad—Eso es.
—¿Eh? ¿Q-Qué sucede, Mai?—cuestionó el híbrido sin entender su comportamiento.
La de gabardina se puso de pie rápidamente—¡Quédate aquí!—ordenó.
—¡¿Pero a dónde vas?!
—No tardaré, lo prometo. En un instante regresaré por ti.
—¡P-Pero Mai …!
La mujer salió de la habitación, corría sobre el pasillo en penumbras más en su mirada había ilusión & una posible solución de poder menguar un mal recuerdo. Ella estaba segura que podía hacerlo, pues gracias a Trunks ella vio de nueva cuenta las estrellas brillosas. Entonces él merecía captar otro grato recuerdo vinculado a la lluvia.
La militar había llegado al penúltimo piso. De toda la edificación era el más dañado pero era el lugar perfecto para su plan. De un momento a otro se percató de la existencia de un tubo de cobre que se sujetaba de la pared y parte del techo. Si mal no recordaba cada piso contaba aún con agua potable & un sistema anti incendios que muy probablemente con un poco de calor se activaría.
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Ya se le hacía demasiado tiempo para que Mai no regresara. El joven tras mostrarse impaciente decidió ir a buscarle sin perder más tiempo—Será mejor que vaya a echar un vistazo—y salió de la habitación. A paso firme buscó a su compañera por la edificación, o por lo menos dónde aún la construcción se mantenía de pie. Fue entonces que llegó al penúltimo piso donde estaba la mujer, siguió su andar sobre el pasillo y al final del éste la visualizó. Curioso, lleno de dudas, preguntó—¿Pero qué haces aquí, Mai…?
Al limitarse de darle explicaciones, solo sacó un encendedor de la bolsa delantera de su gabardina. Al estimular la chispa, provocó que saliera una pequeña flama. Fue así que entonces extendió su brazo lo más cerca de la tubería—Aquí tienes tus Gotas de lluvia, Trunks.
Solo un par de segundos bastaron para que una ligera brisa abarcara a los jóvenes.
—Mai…P-Pero…
—¡Esta lluvia de ahora en adelante montará un nuevo recuerdo para ti!.
Era la lluvia de la justicia, del inicio, de el propósito. El bautizo de la purificación & salvación. «Nosotros podremos, Trunks» Las gotas de lluvias que se llevarían todo culpa que el joven arrastraba por años.
—Y-Yo…—y ligeras lágrimas brotaban de sus orbes azules—¡Soy tan débil!—le dijo a la mujer a distancia—Por favor perdóname, ¡Perdóname por ser tan débil!—apretaba sus puños ante la impotencia.
—¡No tengo nada que perdonarte, esto no es tu culpa. Haz hecho bastante por todos nosotros. Hasta tu propia vida ha estado en riesgo.!
—¡Es que si yo fuera un poco más fuerte, nada de esto estuviera pasando!—se recriminaba.
—No...—dijo, Mai en un hilo de voz. Ver a Trunks sentirse derrotado le hacía mal, pero siempre trataba de anímarlo—Todo se va a solucionar, hay una esperanza aún. Solo hay que esperar un poco más, Trunks. Tu eres todo menos el culpable de los hechos, tu eres nuestra salvación, lo supe desde la primera vez que te vi pelear con Black. No seas tan cruel contigo mismo, por favor.
Los orbes azules se llenaron de ternura—Gracias…
Definitivamente sus palabras lo había hecho sentirse más aliviado. Entonces, por propia iniciativa se acercó a ella, tomó una mano de la mujer, la llevó justo al área de su nariz & labios, respiraba hondo, la mujer solo se sonrojaba.
—¿Qué pasa ...?—preguntó la azabache.
—Nada—negó al compás de su cabeza—Es solo que no sabes el gusto que siento de haberte conocido. Te prometo que de ahora en adelante daré mi máximo. Cuando esté lista la máquina de tiempo trataré de volver por ti lo más rápido posible.
—No te preocupes. Te esperaremos. Te prometo que todos estaremos bien. Yo también me esforzaré mucho desde aquí.
La lluvia artificial le daba sello a sus promesas llenas de palabras significativas, con amor, con valor, con todo lo dulce que deseaban el uno por el otro: por su mundo.
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Tras volver a su departamento, ambos se sentaron en el sillón. Con ropa seca apreciaban la lluvia tóxica caer mientras repetían de nueva cuenta otra dosis de té negro para dos. Mientras tanto, el gatito negro jugueteaba sobre la alfombra con una bolita de estambre. Por esos repentinos momentos valía la pena seguir persistiendo y luchando. La loca idea de la lluvia sobre él le hizo bien, aclaró sus pensamientos y vio que pese al terror que los acechaba, era feliz. Ya no existirían más culpas o fantasmas en él.
…
Mientras dormían, la lluvia tóxica cesó. Y como un milagro de los dioses brotó entre los escombros una pequeña flor: deseosa de vivir & blanca. Tan blanca como la propia paz que extrañaba. Tan blanca blanca & pura como la esperanza. Tan blanca como la justicia que se mantendría en su ser con anhelos de hacer un mundo uno mejor para ellos & para todos.
FIN.
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Nota del final 2021: Gracias por leer.
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Nota del final 2016:
Hola amigos n_n espero les haya gustado. Fue algo sencillo pero en mi mente así se plasmó y aquí está.
Saludos para todos, mil gracias por sus rw.
Nos vemos pronto
Con cariño: Kuraudea.
