DISCLAIMER: En este fanfic se utilizan tanto personajes como lugares que corresponden a Tite Kubo (Bleach).
Tengo permiso para la utilización de los nicks (de ámbito público todos) que aparecen en el relato correspondiente a terceros.
Original es la trama y algún que otro personaje y escenario creado por mi mismo.
Capítulo 11. Destrucción y reclutamiento.
-¡Ícaro te llama: Tori-Kumo (Pájaro-nube)!
En ese instante la zampakutou de Zerx desapareció como de vapor se tratase y a su derecha apareció un caballo pegaso hecho de vapor de agua y distintos gases moldeables que contiene el aire.
Era majestuoso y sus crines eran cascadas de agua que se desvanecían en el aire, sus ojos profundos del azul del mar le daban respeto a este caballo. Sus alas parecían del plateado mas fino conocido, era una criatura de impresionante presencia.
-Bonita es la forma de tu zampakutou, ¿pero estás seguro de poder vencerme con eso?-Y con una leve mueca prosiguió-¡Surge del inframundo: Bishoujo (Niña hermosa)!
En ese instante Porlakh clavó la hoja de su zampakutou en la tierra y ésta se convirtió en una lanza de doble filo de increíbles dimensiones con dragones rojos echando fuego y corazones rotos grabados por toda la superficie lisa excepto en las puntas. Le daban un color rojizo que junto al reiatsu que desprendía parecía del mismo Diablo.
-Interesante tu apuesta, Pero no tienes oportunidad contra mi, todo el vapor está a mi favor.
Diciendo esto montó en el pegaso extendió el brazo izquierdo donde se le creo en cuestión de segundos un cúmulo de nubes que delineaban una espada.
-¡Técnica del Paladín del Viento: Espada Hauteclaire!
Agarró ese aire condensado lo elevó, y yéndose la neblina que lo cubría apareció una espada medieval con unos grabados en azul en su empuñadura.
-Esta espada unifica en una apariencia material el poder de mi zampakutou, ¡Este es tú fin, Porlakh!
Y diciendo esto cabalgó hacia su adversario con una tremenda velocidad.
-Que te crees que me voy a dejar ganar tan fácilmente.
Un shun-po lo situó en una zona detrás de hacia donde estaba Zerx cabalgando.
-Porlakh acuérdate… ¡controlo todo el vapor!
Y deformando el pegaso dio la vuelta sin perder velocidad y de la nube de la que se formó volvió a salir el caballo de la nada.
Esto cogió a Porlakh desprevenido haciendo el choque imparable.
Porlakh intentó por todos los medios de pararlo pero era inevitable.
Las primeras marcas de sangre caían al suelo.
-Gran movimiento, Porlakh. Si no fuera porque intentaste esquivarlo en el último momento ya estaría tu cabeza rodando por el suelo en vez de solo un brazo ensangrentado.
En efecto, Porlakh pudo desviar a Hauteclaire de una trayectoria mortal a otra únicamente dolorosa.
-Dime ahora cómo vas a mantener ese pedazo de lanza que es tu zanpakutou sin uno de tus brazos. Porlakh, pensaba que eras mas duro.
-¿De veras me lo preguntas? –Una sonrisa malévola empezaba a dibujársele en la cara.-Solo observa.
El reiatsu rojo desprendido se canalizó hacia el brazo herido de Porlakh.
-¡Madame Muerte!-Gritó este con mucha fuerza.
Una figura estaba saliendo del reiatsu rojo que iba hacia el brazo herido de Porlakh.
Una mujer de tremendas medidas (ya sabéis a que me refiero) tapada básicamente por una capucha que ocultaba su cabello salió de ese reiatsu, se volvió hacia Porlakh y abrazándole del brazo herido se lo desmembró provocando que Porlakh no pudiese con el dolor y tuviera que arrodillarse.
Zerx, testigo de esa escena volvió al instante la mirada, y con todo y con eso le dieron arcadas.
(Pensamientos de Zerx) – ¿Pero qué? ¿La zampakutou hiere a su propio poseedor? ¿Qué clase de técnica es esa?
La mujer devoró el brazo desmembrado y luego, cubierta por toda la sangre se acercó a Porlakh, pálido como un muro y le beso la herida. Y así empezó a regenerarse el brazo y por dentro de Porlakh empezaba a purificarse su cuerpo, regenerando y recuperando todo lo que pudiese estar dañado. Cuando estaba desapareciendo le susurró algo al oído y desapareció, volviendo el reiatsu rojo a la lanza.
-Madame me ha dicho lo que pensabas, te lo aclararé. Mi zampakutou en su forma liberada, al contrario que las mas comunes que se basan en la fuerza, la resistencia o la velocidad se basa en la recuperación y regeneración del poseedor, como también aumentar sus cualidades mas punteras.- Poco a poco hablaba mas lento.- De ahí que sea… -El tiempo se paró, los ojos de Zerx temían todo lo que pudiese hacer Porlakh. Los ojos de este se encendieron como nunca nadie los había visto.- In-ven-ci-ble. –terminó susurrando.
-¡Eso es lo que tú te crees!
Zerx enojado por la prepotencia de Porlakh se lanzó en picado alzando Hauteclaire y dio un sablazo que chocó contra la lanza de Porlakh.
Ese choque tuvo tal reverberación, tanto eco que levantó huracanes alrededor de los dos que estaban luchando.
Cada golpe retumbaba el suelo.
-¡Muere, sucio traidor!
-Vas a caer tú, y lo sabes igual que yo.- Dijo tranquilo Porlakh entre golpe y golpe.
Hyorin se dio cuenta de la subida de presión.
-Vamos, arriba todo el mundo, hay que irse.-Decía Hyorin en voz alta hacia los que estaban recuperándose pero tenían fuerza para moverse por si mismo.- Vamos, Nana, vamos, despierta, hay que irse.
Nana empezaba a despertarse cuando empezó a levantarse el viento.
-¿Qué es lo que está pasando?- exclamó con un repullo levantándose de golpe.
-Al parecer Porlakh y otra alma están teniendo una feroz lucha que pocos podemos aguantar.
-Es Zerx.
-¿Cómo?
-El que lucha contra Porlakh es Zerx, un capitán del Seireitei.
El viento se hacía cada vez mas fuerte.
-Debemos irnos rápido de aquí, esto no es seguro.-Aconsejó Nana.
Entre los dos despertaron a los demás y corrieron lo más rápido posible hacia la lejanía.
El viento les iba ganando terreno, y poco a poco les costaba mantener el equilibrio.
Era un paisaje rocoso, bastas montañas que tenían que esquivar y el aire les dificultaba demasiado el avance.
-Nana, no podemos mas, guarezcámonos en aquella cueva.
Mishiro señaló a una guarida muy bien situada en contra a la dirección del viento.
-Esperemos que la presión no nos alcance a esta distancia.- Dijo Hyorin.-Vamos.
En la cueva encendieron un fuego y pasaron allí largas horas que dieron pie a conversaciones mas o menos comprometidas.
-¿Por qué nos has salvado Hyorin? Perdí, no tenías por qué hacerlo.-Dijo Nana algo vergonzosa por su derrota.
-Si, podía haberos dejaros morir, pero al final he decidido unirme ha vuestra rebelión. Me parece una causa mas que justificada y si voy a ser uno de los magnates que eche abajo el Seireitei junto con los shinigamis, solo por imaginármelo ya me dan ganas de saltar de alegría.-Dijo bastante risueño Hyorin hacia su nuevo grupo.
Un silencio bastante incómodo se alzó entre los refugiados.
Un silbido empezó a escucharse.
-¿Qué es eso? – Saga, que era quien cuidaba ahora a Blast, fue el que se percató primero de una extraña presencia que se acercaba desde la oscuridad de esa cueva.
-¿A que te refieres?- Preguntó Mishiro.
En ese instante, el silbido, tibio, que se confundía con el vendaval del exterior empezó a convertirse en un sonido mas y mas grave que fue llamando la atención uno a uno.
-Preparaos para lo que pueda ser.- Rkhikari tenía razón y todos, serios, estaban decididos hacer frente a lo que fuera aquello.
Una sombra empezaba a iluminarse por la luz de la hoguera.
-¿Por qué habéis entrado en mi guarida?
Era otro Vasto Lorde, se veía mucho mas poderoso que Hyorin y lo extraño de el eran sus trazas de color rosa-violetas que marcaban su cuerpo.
-No queríamos meternos sin permiso, la verdad es que no sabíamos que era tu territorio, Italy.
-Tú mejor que nadie sabes que este es mi territorio, por eso te lo conquisté hace siglos.
-¿Os conocéis?- Rkhikari no podía creer que dos Vasto Lorde, con lo poco comunes que son se conocieran.
-Si, me llamo Italy Asamiya. Hace tres o cuatro siglos esta cueva pertenecía a Hyorinmaru25. Lo tiene todo, sol por el día, tranquilidad por la noche, y comida en la pradera. Era un Adjucha con suerte. Me encontró cazando en la pradera. Luchamos por el territorio y no me llevó mas de 5 minutos ganarle. Yo ya era una Vasto Lorde y me quedé, además de con la pradera, con su casa. Entonces él me juró venganza, y por eso le dejo cazar en mi pradera, para que algún día me haga frente como es debido. – Alzó la barbilla de Hyorin con su mano derecha y lamiéndole la mejilla de su máscara lo tiró al suelo. Volviéndose, prosiguió.- ¿Qué hacéis en mi casa?
-¿No se ha dado cuenta de la batalla que se libra fuera?- Mishiro saltó de su sitio.
-Claro que me he dado cuenta, están espantando a todos los Hollows de la pradera.
-¿Querrías destruir al que lo ha provocado?- A Nana se le encendió la bombilla.
-¡Pues claro, no tendré nada de comida hasta dentro de décadas! Necesito comer mucho por tener tanto reiatsu y esas dos pulgas me están ahuyentando mi comida. – Italy estaba muy cabreada, estaba empezando a soltar un reiatsu muy denso que iba poco a poco ahogando a los presentes.
-Pues únete a nosotros. Un capitán del Seireitei ha propiciado esto, ayúdanos a masacrar a los shinigamis en la sociedad de almas y podrás obtener tu venganza.- Nana concluyó.
-Pero ese capitán es mío, quiero devorar su alma.- Italy parecía salida de los cabales de la razón y la coherencia al decir esto.
-Trato hecho.
Nana e Italy pactaron un acuerdo que tendría muchos conflictos en un futuro.
Pasaban los minutos, y en aquel antro donde localizaron a Zara y a Kim empezaba a oler a muerto.
-Esa tal Kim tarda demasiado en darse una ducha.- empezaba a impacientarse Migueltaker.
-Verdad, yo ya no espero mas.
DerogadaWilbur se levantó y sin miedo entró en los vestuarios.
-¿Pero que…?
Con esa expresión cayó fulminado al suelo.
Todos se sobresaltaron y fueron a ayudarle cuando Leonel miró hacia dentro.
Un agujero de grandes dimensiones se abrió ante su sorprendida mirada.
-Parece ser que hay Hollows que no están de nuestra parte.
En la lejanía, desde el agujero se podía ver una extraña figura. Paró, el cielo se resquebrajó.
Una garganta de increíbles dimensiones apareció ante ellos.
(Pensamientos de Leonel) – Es una locura, esta zona tiene personas con mucho reiatsu que seguro que ven esa garganta. Esperemos que no haya que preocuparse.
-¡Kiiiiiiiiiiiiiiim!- Zara corrió hacia ella.
Leonel la agarró a pesar de que ella seguía gritando.
Kim se giró, alzó el brazo, se despidió y desapareció ante el asombro generalizado de todos los del grupo de Leonel.
La próxima batalla se avecina muy encarnizada.
La lanza empezaba a adueñarse del encuentro.
Porlakh iba cogiendo distancia, cosa que hacía inútil cualquier ataque de Zerx con su espada.
Los chasquidos por las colisiones iban siendo cada vez menos poderosos.
-Parece que hemos llegado al límite, Porlakh.
-Eso parece.
Gotas de sudor inundaban las frentes de ambos combatientes.
-Ya te dije que no me ibas a ganar.- Zerx soltó a Hauteclaire.
En ese momento esta se desvaneció en el aire.
El pegaso que montaba tuvo el mismo efecto.
Zerx miraba desde una distancia bastante prudente a un Porlakh verdaderamente agotado, parecía como si le costase mantener a su zampakutou entre sus manos.
-Mírate, estás acabado.-decía Zerx burlándose de él.- No puedes ni blandir tu zampakutou. ¿Sabes? Gana quien sabe utilizar mejor su zampakutou, no quien tiene la mas potente.
Diciendo esto alzó su brazo izquierdo haciendo una espesa bola de nubes en la palma de su mano. Saltaban chispas, de tanto vapor a presión en ese espacio minúsculo consiguió formar una verdadera tormenta en miniatura pero con los efectos de una devastadora.
-Sabes, que tu zampakutou sea algo tan liviano como el vapor tiene unos pros muy ventajosos para mi. ¡No tengo que estar al lado de mi oponente para hacerle morir! ¡Seda de Zeus!-Y exclamando esto a los cuatro cielos juntó las dos manos condensando aún mas el vapor y lo lanzó como un hechizo de destrucción Hadou.
Y en la trayectoria del devastador ataque de Zerx a Porlakh le dio tiempo a hablar:
-También tiene unos contras que no lo tiene algo material, ¡como la desmembración de un ataque poderoso en un millón de insignificantes picaduras!
Y sin perder tiempo Porlakh lanzó hacia la bola la lanza que sin ningún problema pudo dividir ese ataque en miles de bolitas casi insignificantes. La lanza siguió su trayectoria y alcanzó a Zerx.
Porlakh sufrió millares de picaduras con la fuerza de una corriente eléctrica mientras que a Zerx la lanza le atravesó de lado a lado muy cerca del corazón.
Este último empezó a sangrar por la boca, a toser sin parar:
-Me faltó poco.- Y con un grito de dolor se precipitó contra el suelo.
