DESTELLOS DE ESPERANZA
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by
Kuraudea
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~Temores~
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Todo era absoluta oscuridad en la Cápsula Corp, los pasillos se abastecian con poca luz gracias a los reflectores del exterior que se filtraban por las ventajas. Quizá eran la 1 de la madrugada, mientras tanto en la gran mansión todo era tranquilidad. No había ruidos, salvo el cantar de los grillos que rondaban por el jardín y armonizaban con su «cri, cri» los alrededores. Habían sido dias nublados, con ligeras lluvias, un clima de lo más agradable. Era mejor soportar eso que el terrible calor de verano.
Y todo siguió normal, seis años se habían transcurrido de la inesperada llegada del joven de futuro. En tanto, en el presente era paz, tranquilidad. Tanta tranquilidad que justamente en joven Brief cerca de sus 19 años dormía plácidamente en su reconfortable cama cubierta de cojines.
Los gustos cambian radicalmente, no era aquel pre adolescente que hacía tonterías al lado de su mejor amigo. Ahora, otra clase de cosas llamaban su atención. El decorado de su habitación ya no era de un niño. Los juguetes se suplieron por guitarras, por cuadros decorativos con ilustraciones de motocicletas; predominaba el azul con pizcas de blanco. Una gran televisión, consolas de videojuegos y demás gustos que rebelaban su ardiente y florida juventud.
Mientras Trunks dormía tranquilamente, su celular sonó con aquella melodía del momento, con la canción de su grupo favorito.
Por mera inercia su mano se dirigió a la mesa de noche, tomó el móvil, desbloqueó como pudo la pantalla táctil y contestó. Antes de eso carrapeó un poco para afinar su voz.
—Diga...—contestó adormilado.
—¡Hola!—saludaron del otro lado del teléfono con voz tan fresca y radiante.
—¿Qué quieres, Goten?
—Solo me preguntaba qué estabas haciendo.
—Tal vez lo que cualquier persona haría a la 1am.
—¿Y qué cosa es?
—¡DORMIR!—exclamó malhumorado.
—Tranquilo, tranquilo—rió atolandrado—Esto te pondrá de buen humor, Trunks.
—¿De qué hablas?—abrió por completo los ojos y fijó su vista hacia el techo.
—Te conseguí dos boletos para que vayas al cine con Mai, ¿Qué tal, eh? ¿Verdad que soy genial?
—...Olvidalo..—esbozó tras contestar.
—Descuida, yo me haré cargo del mono verde y del perro.
—No...—talló su frente—Lo que intento decir es que no quiero tus boletos porque no iré. Úsalos para ti, ve con alguna chica linda.
—¿Qué rayos te pasa, Trunks?
—Sabes...las cosas cambian. No es como cuando recién los invité a vivir a casa. Es más, ni siquiera viven aquí. Desde hace algún tiempo se mudaron a unas de las torres del jardín. Además las clases que impartía la profesora terminaron de hace tiempo. Así que los veo ...—se rectracto—...Quise decir que la veo poco.
—¡Pero a ti te gusta! ¿Qué tal cuando la llevaste al lago de Paoz y se besaron? ¿O la noche en el mirador?
—Tenía tan solo 15 años, aún prevalecía un poco magia, supongo. Es que desde que llegó «él», ella cambio un poco. Quiero pensar que ya es tiempo de fijarme en alguien más y ella debe de hacer lo mismo. Tal vez he sido muy terco, creo que «yo» no le gusto, eso está claro.
—No pienses así—el joven Son trataba de anímarlo.
—Es a la conclusión que he llegado, no hay más que hablar. Bien sabes que he hecho sinfin de estupideces por ella.
—Aún recuerdo cuando teñiste el cabello de azul ¡Ja,ja,ja!—rió abiertamente pero después recapacito—...Perdón yo no quise ...
—Bien...—contestó irritado.
Respiró con pronfundidad y trató de olvidar semejante ridículez que había hecho. En verdad habia sido bastante estúpido.
—No puedo seguir así—continuó—Por una parte que bueno que hemos estado distantes. Verla tan cerca de mí hace que yo desee...—suspiró desanimado sin terminar su frase —Pensé que con Mai sería mi primera vez.
—Anda, arriba esos ánimos "Joven manos de serrucho"—soltó una ligera risita.
Los ánimos de Goten resultaban provocarle todo lo contrario.
—¡Cierra la boca, idiota! ¡Estoy hablando en serio!
—Vamos, si tú quieres puede serlo. Es cosa que lo viasualices, planea algo—lo hacía ver tan fácil, como si no conociera a Mai.
—Ya he planeado de todo, ¡Y nada resultó!
—Haz el intento otras vez, empieza con pequeñas cosas.
Trunks guardó silencio, pensó nuevamente las cosas al mirar fijamente al techo, como si ahí pudiera encontrar la solución a sus sentires.
Cuando se sintió seguro de sí mismo contestó.
—Tal vez ...la vea hoy por la tarde, hay unas aero-naves que tenemos que arreglar.
—¡De acuerdo! Decídete, tienes el día de hoy para hacerme saber si querrás los boletos.
—Está bien, pero no te seguro nada.
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En el taller había una gran cantidad de vehículos por arreglar, todos permanecían en filas con los cofres levantados.
Ambos jóvenes con trajes de mecánicos arreglaban una de las naves. Y mientras Mai revisaba el motor, Trunks estaba debajo arreglando otros detalles.
La chica alzó el rostro con dispersas manchas de aceite. Ligeras gotas de sudor se formaban en su frente que era adornada por el flequillo recto, y con la ayuda del ante brazo retiraba el sudor para que no cayera a sus ojos.
—¿Dónde están las pinzas?—volteó para todas partes.
—¡Aquí están!—salió el joven deslizándose al salir de bajo del vehículo y las entregó.
—Gra...gracias.
—Descuida ya no las necesito—se levantó y sobre una mesa retiró los guantes de uso rudo que cubrían sus manos. De ahí, tomó una botella de agua y bebió.
—Oye Trunks...
—¿Si...?¿Qué pasa?—volteó hacia ella.
—¿Dónde están los demás? Me refiero al viejo Brief y a Bulma.
—Parece que salieron de compras. No tardarían en llegar. ¿Por qué? ¿Se te ofrece algo? Si es así, puedes pedirmelo a mi.
—A bueno...—se sonrojó, bajo la vista mientras mantenía la pinza en sus manos justo al nivel del pecho—...Es que en una ocasión el abuelo Brief me dijo que me llevaría al almacén a conocer la colección de sus viejos inventos.
—Oh..entiendo—asintió el muchacho—El viejo almacén del abuelo.
—Aja...
Y tras guardar un incómodo silencio, Trunks se ofreció.
—Si tú quieres...—rascaba su nuca—Yo puedo llevarte.
—¡¿En serio?!
—Si, por supuesto.
—Pero ese lugar tiene código de seguridad, ¿Cómo vamos a acceder?
El joven azul mostró media sonrisa.
—Eso déjamelo a mí, ¡Anda vamos!—la tomó de la mano y fueron hacia el lugar.
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Al situarse fuera del almacén, Trunks tecleó el código de seguridad.
—¿Cómo es que te sabes el código de la puerta?preguntó Mai parpadeando mientras abría los ojos sorprendidamente.
Él simplemente esbozó una sonrisa.
—Digamos que simples influencias—guiñó un ojo.
Las puertas se abrieron de par en par y éstas se cerraron automáticamente cuando los chicos accedieron.
—¡Vaya...!—la chica estaba sorpendrida.
Había un mundo de cachivaches por doquier como viejos convertibles, robots oxidados, piezas, antiguos diseños de la insignia de la CC y sin número de artefactos.
—Esto...esto es sorprendente...
—Lo es—contestó el azul—Te confieso que desde niño no entraba. Aquí venía con Goten y con la pequeña Marron a jugar cuando había reuniones en casa. Mientras los adultos conversaban nosotros nos veníamos a jugar aquí. Claro que esto fue mucho antes de que llegaras, de ser así también te hubiera inventado—esbozó una sonrisa.
—Entiendo...—ella sonrió—En verdad todo esto es maravilloso.
—¿Te gusta?
—¡Me encanta!
La chica se daba el lujo de tocar todo a su paso. Hasta que su vista se fijó en un vehículo.
—¿Qué es eso?—señaló. Entonces el muchacho volteó para ver a qué se refería.
—¡Ah, ya veo!—rió—Es un viejo boceto de una nave espacial que fabricó mi abuelo en su juventud.
—¿Puedo...?
—Adelante.
Ambos fueron hacia ella.
—Está un poco oxidada, déjame ayudarte—abrió una de las puertas y ésta soltó tremendo polvo en el ambiente, por causa ambos tosieron «Cof, Cof» —Adelante, entra.
Mai entró y se sentó en una amplió asiento largo. De ahí, se filtró Trunks y se sentó por un lado de ella.
—Sensacional, ¿No lo crees?—tomó el viejo manubrio y fingía pilotear.
—Si, es grandioso.
—Esto es como en las películas espaciales de antaño, aquellas series que pasaban por televisión. La nave ... ¡La nave es horrenda!—soltó tremenda carcajada—De niño se me hacia lo mejor pero venga, ahora no se le compara con los grandes diseños que se pueden crear.
—Pero es una gran reliquia—dijo Mai, con una sonrisa en los labios.
—Eso ni dudarlo.
Cuando la risa se esfumó de sus labios, el silencio incómodo se apoderó de la situación. Por una extraña razón ya no se frecuentaban como antes. Es más, hacía mucho que no tenían una charla tan grata.
Entonces, él no pudo más y aprovechó el espacio para hablar.
—Mai... Sé que hemos estados muy distantes desde que crecimos. No quiero que lo tomes a mal, sino que ...
—Lo sé —lo interrumpió—No te preocupes, yo también he sido causante de que esto pasara.
—No, no es tu culpa. Es culpa de ambos, quizás.
—Tu serás el próximo presidente de la Capsula Corp, si así, nos vemos poco, después será peor. Hasta que nos olvidemos uno del otro.
—No digas tonterías, jamás me olvidaría de ti. Así el mundo me caiga encima, jamás lo haría...Tú eres importante para mí.
—Pero nuestro distanciamiento es irremediable, así será. Es mejor hacernos a la idea.
—¡Claro que no! Digo, no tiene porque ser así. Entonces...¿Te haz alejado de mí por esa razón? ¿Por eso me evitabas?
Mai suspiró.
—Sí—asintió con la mirada cabizbaja—Perdón Trunks, es que yo no quería sufrir, no quería ser testigo de que quizás alguien más pudiese gustarte en tu próxima etapa. Por eso me mudé y decidí que fueras libre sin tenerme algún tipo de consideración, entonces yo...
—¡TONTA!—la interrumpió—¿Acaso no comprendes? ¿Acaso crees que no he sido sincero contigo?—regresó la vista al manubrio—Y yo que pensé que no me querías, e incluso también me vino en mente que ya no te gustaba. Y sin razón, le echaba la culpa a «él».
—Pues ahora sabes cuál fue la razón de todo...
Éste por impulso la abrazó.
—¡Eres una tonta, tonta!—más se apretaba el abrazo—No me abandones de esa forma, quiero que estés conmigo siempre. ¿Me oíste?—tomó su rostro.
—Si...si...—contestó nerviosa.
Nuevamente se abrazaron, pero la mano de uno de los chicos movió una palanca por accidente. Entonces el asiento se hizo hacia atrás y él cayó sobre ella. Sus manos quedaron atrapadas debajo de la espalda femenina.
Fue así, que ambos se miraban a los ojos, su respiración era exagerada.
—Perdón...—se disculpó él por el tropiezo.
Se trató de incorporar pero ella lo detuvo sosteniéndole del rostro. Y así, lo guió hacia sus labios hasta que formaron un beso. De esos besos apasionados que se daban a sus 15 años, como cuando se escapaban por las noches para ir a vagar a cualquier sitio.
La mano del muchacho salió, se dio el lujo de tocar los hermosos pechos de la chica.
La situación se encendía, de ahí, su mano a conforme al ritmo pronunciado del beso, bajaba con lentitud el cierre del traje de mecánico de Mai.
Entonces ella abrió los ojos, el beso se menguó por unos instantes y él la miró. Y tras descifrar lo que sus orbes decían, sus labios se besaron otra vez con impulsos locos.
Fue un SI, no dicho, pero un «SI» sin duda. Y ambos lo supieron.
Las manos hacían el trabajo de despojar las ropas, mientras sus labios con vehemencia continuaban. Por suerte, en su billetera traía un perservativo. Que de no ser así, se hubiese perdido todo el encanto del momento. Pero bueno o malo, todo cuadro a la perfección, sin planearlo, si querer aparentar, en un asiento y no en una cama bella de un hotel. Y la razón, era simplemente porque estaba destinado que su encuentro así pasara.
Con tropiezos se unieron, se dejaron llevar por el amor que sentían. Mientras él la cundía de embestidas, unas firmes y otras lentas, refugió su rostro jadeante en el cuello de la chica. Entonces la de cabello negro lo abrazaba, acariciaba con los dedos sus mechones.
Hasta que llegó el punto de quiebre y ambos gimieron dando por terminado su improvisado encuentro.
Él buscó su rostro.
—Te quiero, Mai ...Te quiero demasiado, no lo dudes más, por favor—y restregó su mejilla en ella.
...
Un rato paso y encontraron la posición correcta, ella se mantenía recostada sobre él y acariciaba sus mechones con insistencia.
—¿Te acuerdas cuando teñiste tu cabello de azul?—soltó una ligera risa.
—¡Oye...!—renegó pese a lo romántico—¿Ahora tú también vas a salir con eso?
—Es que ...es que ...—decía entre risas—Fue bastante cómico.
Torció los labios, y alzó una de sus cejas.
—¡Ni quiera me acuerdo de eso!
Entonces el sonido de su celular se escuchó.
—¿Es tu teléfono?—preguntó Mai.
—Si, espera dame un minuto—lo buscaba entre las ropas. Hasta que al fin lo encontró—¿Diga?
—¿Vas a querer los boletos?
—¿Goten...?
—¡Pues claro!¿Quién más? Dijiste que me confirmarías y no lo hiciste.
Entonces el vio a la chica, tomó de su rostro, sonrío y al suspirar contestó.
—No, no los quiero. Invita a una chica a ir contigo—y colgó.
Y desde ese entonces el almacén junto con la vieja nave espacial fue su refugio, la escapatoria de la rutina. Donde podían amarse en silencio, reír y platicar por horas.
¿Qué pasaría más adelante con sus vidas?
Ni ellos lo sabían.
Pero mientras tanto, lo mucho, lo poco o lo eterno que fueran estar juntos, lo disfrutarían al máximo.
FIN.
Muero de amooooooorsshhh jajaja
Aquí les traigo un nuevo Shot para Destellos de Espera. Esto fue chispazo, le cuento que amanecí con esto en la cabeza y lo plasmé tal cual. Ojalá les haya gustado. Saludos para el grupo de Fangirleando a Cerecita de Pastel por leerlo previamente, y ayudarme con las correcciones, gracia a todos por leer y por sus lindos rw. Nos vemos por aquí con otro Shot/Drabble. Un beso enorme.
Con cariño:
Kuraudea.
