DISCLAIMER: En este fanfic se utilizan tanto personajes como lugares que corresponden a Tite Kubo (Bleach).

Tengo permiso para la utilización de los nicks (de ámbito público todos) que aparecen en el relato correspondiente a terceros.

Original es la trama y algún que otro personaje y escenario creado por mi mismo.


Capítulo 19. Rescate torcido

Las cabezas de los hollows rodaban por la estancia antes de desaparecer.

Pero la asombrosa multitud iba rodeando a Galky poco a poco pero con paso firme.

Galky empezaba a cansarse.

(Pensamientos de Galky) -¡Tengo que poder con ellos!

-Sabes que con esa katana de pacotilla no puedes. No tienes escapatoria, machácalos o se machacado, tú decides.- dijo Grecefar desde detrás del grupo de hollows.

Galky seguía en sus trece, pero sabía que lo que decía Grecefar era verdad, tenía que explotar para salir de allí… Galky empezó a darse cuenta de una cosa, y murmurando dijo sus pensamientos.

- Si he pasado la paradoja y la metáfora, solo queda la ficción. Es decir que todo esto es irreal… ¡Conviertete en luz, Shuukyou!- Galky dibujó una estrella en el aire con la palma, y presionándola mientras decía esa última palabra salió una bola destellante que cegó a todos los hollows y desintegró a los que tocó.

Iluminó toda la sala sin dejar sombra existente, deslumbrando hasta al mismo Galky, lo que hizo que la paradoja de ficción de Grecefar desapareciera. Poniendo al descubierto a este también.

-Interesante, así que tu zampakutou usa la vista de los demás para transportarlos a su mundo.

-Y cuando ya están dentro no tienen nada que hacer. Eso es correcto.-Matizó Grecefar.- ¿Pero cómo supiste que ese era el punto débil de mi shikai?

-Suerte, la verdad. Mi idea era echarla entera abajo. Destrozar la habitación, y ese es mi único ataque que podía romper algo, ha sido casualidad, creeme.

La habitación en realidad era blanca sin ningún mueble, no muy grande y con una única escalera de no mas de 10 escalones que daban a la puerta que buscaba Galky para pasar la prueba.

-Te contaré algo. Si llegas a no poder ver dentro de una de las paradojas de Paradokkusu podría haberte encerrado en ella para siempre. Y lo mismo si en la realidad cierras los ojos en el momento de mi liberación.

-Verdaderamente tu shikai es muy poderoso.-lo alabó Galky.

-Pues cuando llegue a controlar el Bankai ni te cuento.- sonreía Grecefar.- Pasa por la puerta ya, te estarán esperando.-Y con un gesto amigable de despedida desapareció.

(Pensamientos de Galky)- Verdaderamente es un buen tipo.

Y abriendo la puerta resplandeció el sol del exterior.

-¡Por fin llegas!- le recibió Aventurero como si fuesen hermanos o algo por el estilo.

Todos estaban de pie mirando hacía Galky.

-Esto es algo incómodo. ¿Por qué me miráis todos?

Entonces Zero se le acercó.

Tuvo que darle un coscorrón en la cabeza a Galky para que empezara a hablar.

-Mira que has tardado, la siguiente vez haber si aligeras un poquito, jaja.

Todos sonreían al ver que Galky estaba bien.

Sin mas tiempo para emotivos reencuentros fueron apareciendo todos los oficiales de las pruebas.

Ganju apareció rudo rompiendo una de las paredes del edificio.

Gonxa y Vallen aparecieron por la puerta como personas civilizadas.

Y con shun-po todos los demás.

Matsumoto, Grecefar, Kyoraku, Yumichika, Ikkaku…

-¿Y la capitana Shira y el subcapitán Oomaeda?- Preguntó Ikkaku muy extrañado.- Deberían haber llegado de los primeros.

-Hanamisu nos traicionó, la partió por la mitad.- Urahara7, sin ningún tacto dijo la verdad.

-¡Gordito, estás muerto!- gritaba Hanamisu.

Oomaeda temblaba de nuevo, estaba inmovilizado.

Una tremenda presión espiritual se alzaba tras Hanamisu.

Oomaeda empezaba a sentir como su sangre se le subía a la cabeza.

Las rocas y piedras de su alrededor se elevaban y se hacían trizas por la presión.

Y por una intuición que tuvo, miró hacia el cuerpo sin vida de Shira.

-¡Capitana!- Gritaba rompiendo a llorar Oomaeda.

Estaba presenciando cómo estaba descomponiendo en trozos las dos partes de su capitana.

-¿Te ocurre algo?¿Tanto poder te abruma?

Pasados unos segundos una zampakutou estaba atravesando el pecho de Hanamisu.

-Im…posible.- Hanamisu empezó a expulsar sangre de la boca.

Y a un lado bastante alejado de su posición, toda la pared caía desmoronando el efecto de amplitud de la sala.

Nana y Saga iban veloces por el rukongai para traer de vuelta lo antes posible a Hanamisu.

-¡Alto ahí!

Una voz en el camino los hizo detener.

-¿Quién va?

-¿Quién pregunta?- respondió astuta Nana.

-Me llamo Keys, y estos son los miembros de mi familia, aceptadnos en vuestro grupo.

Era un chaval de no mas de 18 años de apariencia que lideraba, por así decirlo, a los demás varones de su familia. Iban vestidos con las ropas andrajosas del rukongai menos Keys, que llevaba una capa negra y un sombrero de los agricultores de arroz (esos grandes) de un rojo sangre que pegaba con su castaño carbonizado del pelo.

-¿Sabéis acaso quienes somos?- intervino Saga.

-¿No sois los que vais a desafiar a los shinigamis en una guerra?- intervino su hermano, casi idéntico de no ser por la vestimenta de Keys.

-Me parece que los soldados nos han encontrado a nosotros en vez de nosotros a ellos.- Le comentaba Saga a Nana al oído.

-Vale, seguidnos.

Nana arrancó con una velocidad increíble.

Penetraron en el Seireitei matando a los vigilantes y haciendo un agujero en la muralla.

-Según los informes de Hanamisu, deben de estar en una zona de pruebas.- aconsejaba Saga corriendo al lado de Nana.

-Entonces es aquel edificio de al lado del Palacio de la Penitencia.- Nana y Saga se quedaron mirando al hermano de Keys.- Estuvieron haciendo obras y nos eligieron como obreros para el trabajo. Por eso lo sé.

-¿Y se puede saber por que…?-Nana fue interrumpida.

-No preguntasteis y no sabíamos que queríais, así que vamos ya.- Keys se puso en medio de los dos y agarrando de la mano a su hermano reemprendieron la marcha.

Nana empezaba a cabrearse con esos dos, pero por fuera seguía tan pacífica como siempre.

Cuando llegaron empezaron a buscar la presión espiritual de Hanamisu.

Saga la encontró detrás de una pared.

-¡Nana, aquí!

-¿Y ahora cómo la rompemos?- preguntó uno de la familia de Keys.

-Por la fuerza. – aclaró al instante Nana.

Y preparada para sacar su zampakutou fue frenada por Keys.

-Nosotros nos encargamos de esto. ¡Hermano!

Este con un gesto afirmativo se posicionó a su lado.

De la cintura de Keys apareció de la nada una especie de zampakutou. La desenfundó.

La hoja era de un blanco acristalado, y con la empuñadura con la forma de la boca de una serpiente.

-¡Domina los estados, Koa (Núcleo)!

Y pronunciando el nombre de su zampakutou se la clavó a su hermano en el vientre.

Nana y Saga se quedaron boquiabiertos, asombrados, paralizados.

Entonces su hermano se empezó ha derretir fundiéndose con la zampakutou de Keys.

Cuando esto terminó, la hoja de la zampakutou era blanca como el marfil y la empuñadura se había convertido en una amapola.

-¿Ya está? ¿Sólo le cambia el color y la forma?- Preguntó Saga.

-Calla y observa.- dijo distante Keys.

Entonces en la pared dibujó un circulo con su hoja.

Al segundo siguiente lo que había dentro del circulo se desvaneció como por arte de magia.

-¿De qué trata el poder de tu zampakutou?- Preguntó algo miedosa Nana.

-Rechaza todos los estados con un corte.

-Entonces…

-Puedo cortar el agua como si fuera un pastel, evitando cualquier recuperación en esa zona.

Nana quedó callada, asombrada por tal poder en un shikai.

Keys miró el agujero hecho en la pared y haciendo un corte vertical cortó la mayoría del edificio. Un corte horizontal y echó toda la pared abajo.

-Ya podemos pasar.

Nana, como costumbre en ella pasó primero.

Frenó en seco.

La presión de Hanamisu disminuyó considerablemente.

Otra fuerza se alzaba mucho mas poderosa.

(Pensamientos de Nana) -¿Shira?

Llegó a la zona de la prueba, donde vio a Oomaeda petrificado a un lado.

Giró la mirada hacia donde el subcapitán miraba.

Los ojos de Nana se pusieron como platos.

-Shira…- fue lo único que salió de la boca de Nana.

Hanamisu estaba con la zampakutou de Shira clavada en el pecho.

-Nana, reacciona, tenemos que coger a Hanamisu, rápido.- intentaba Saga que Nana respondiese al ver la escena.

-¿Cómo lo has hecho?-Balbuceaba entre borbotones de sangre Hanamisu.

-Las técnicas Shihō. Al ser la Capitana de las fuerzas especiales, tengo mas poder y habilidades con ellas que cualquier otro shinigami. Y eso que no has visto nada de lo que sé hacer con ellas.- Le susurraba al oído.

-¡Shira!

Nana se lanzó contra ella de una forma bestial.

Shira arrancó la zampakutou del pecho de Hanamisu para defenderse.

Las zampakutous chocaron.

Nana estaba fuera de si.

-¡Saga, coge a Hanamisu y vámonos!

Saga lo iba a aupar, pero en el último momento retrocedió.

-¡Saga!

-Nana, ¿no ves que somos mas?-Decía Saga altivo.- Si nos quitamos de encima a dos oficiales de alto rango, a la hora de la gran batalla será mas fácil para nosotros derrotarlos.

-¿Pero de qué estás hablando?- Nana estaba extrañada.- Vámonos lo mas rápido de aquí. Esa no es nuestra misión.

-¿Es que ahora te has sublevado a otro? ¿Qué pasó con lo del capitán es lo mas alto del poder, y así podría hacer lo que quisiera?-Le reprochaba Shira mientras contenía la hoja de Nana.-¿No era ese tu sueño? Por eso nos apoyábamos de pequeñas. Entra en razón, Nana.

-¡Tú calla! ¡Lo hago porque quiero y veo que es lo justo, no te metas!- Nana estaba incomoda en aquella situación, espada contra espada con su mejor amiga.

-Keys, ocupaos del subcapitán. Nana, a nosotros nos toca la capitana.- Se crujía el cuello mientras andaba hacia las dos amigas.

Nana dejó de hacer fuerza.

Shira cogió espacio.

-¿Pero qué haces?- extrañado, Saga no se creía lo que veía.

Nana le puso la hoja de su zampakutou en el cuello.

-Nana, ¿qué haces? Me estas asustando.

-Esto no es a lo que hemos venido. Coge a Hanamisu y salgamos de aquí.- con una voz grave lo estaba amenazando.

-Nana, ¿Nos estás traicionando?-seguía Saga.

-No hemos venido a luchar. Que te quede claro.

-Pero han herido a Hanamisu, venguémoslo.

Nana empezaba a apretarle la hoja contra la garganta.

-¡Nana! –Gritaba Saga.- ¡Nana, paraaa!

-Padre, mi hora está cerca. Dentro de poco podré vengarte de la forma que tú hubieses querido. – murmuró Porlakh al vacío apartado de todos los de su grupo.