DISCLAIMER: En este fanfic se utilizan tanto personajes como lugares que corresponden a Tite Kubo (Bleach).

Tengo permiso para la utilización de los nicks (de ámbito público todos) que aparecen en el relato correspondiente a terceros.

Original es la trama y algún que otro personaje y escenario creado por mi mismo.


Capítulo 21. Reacción.

(Pensamientos de Shira) – Mierda… No podré salir de aquí… … …

El agua empezaba a materializarse delante de la capitana.

(Pensamientos de Shira)- ¿Pero qué es eso?

Unas burbujas estaban empezando a hervir haciendo que del suelo se levantasen arena y pequeñas piedras.

Las burbujas taparon la vista de Shira.

Pasado un tiempo amainaron.

(Pensamientos de Shira)- ¿Qué se supone que es eso?

Era algo de una forma extraña. Parecida a un alga de mar. Se mantenía clavada al suelo por una especie de palo. Su color era azulado y aunque fuese extraño era de grandes dimensiones, mas que ella seguro. Tenía un brillo violeta que a Shira le dio curiosidad.

Se acercó y en el palo había escritas unas palabras:

"Tu futuro cambia dependiendo de si me empuñas o no."

Shira no sabía de qué iba aquello, pero le quedaba poco oxígeno y sin dudarlo la agarró del palo.

(Pensamientos de Shira) – Por probar que no quede.

Una luz brillante empezó a destellar por el alga.

Y como de un pulpo se tratase agarró a Shira por todo el torso. Se soltó de su mano (el palo también formaba parte al parecer del alga) y con una rapidez increíble hincó el palo en el estomago de Shira.

Esta forcejeaba contra el alga para zafarse, pero era demasiado tarde. Perdía mucha sangre y se desmalló.

Sus últimas burbujas fueron expulsadas de su boca.

Después de pasado un buen rato Shira sentía que podía hablar.

-¿Dónde estoy?

No veía nada, no oía nada, no sentía nada.

Sus sentidos estaban totalmente atrofiados hasta que una lucecita se le acercó a su vera.

-¿Estás bien?

Sosteniendo la vela apareció la chica de antes que había salido de Kingu no shi.

Su cara era hermosa como un ángel caído del cielo.

-Deja que me presente.- Shira estaba todavía absorta porque no recordaba lo que había pasado.- Mi nombre es Megami no shi no umi ni (La Diosa del Mar Muerto). Has elegido blandir esta katana la cual representa la siguiente forma a la de tu shikai.- Ahora se veía que no era un palo, sino una vaina, aunque ahora decía "Me elegiste y no hay vuelta atrás", toda musgosa y llena de liquen.- Al no superar la prueba no te puedo enseñar la técnica, pero si puedo darte mi verdadera apariencia para, por lo menos, darte fuerzas para cambiar esos sentimientos que pueden destruirme. –Sonrió y entonces a la atenta Shira le metió toda la mano derecha en la boca. – ¡Salgo de las profundidades, Shira!

Entonces se fue desvaneciendo en agua salada donde la sal se notaba a simple vista e iba entrando por la boca al cuerpo de Shira.

-¡Yo soy tu bankai!

Shira perdió el conocimiento en medio del proceso.

(Pensamientos de Megami no shi no umi ni) – Es normal que te sientas así al principio, pero ya verás que conmigo podrás calmar las aguas bravías de tu interior.

-Buen trabajo, Nana. Has recogido a Hanamisu y has traído mas gente para que se una a nuestra causa.

-No ha sido nada.- Dijo Nana desviando la mirada hacia abajo sin poder mirar a Porlakh a los ojos.

-Saga…- Porlakh se le acercó.- ¿Qué significa la herida de tu cuello?

-Bueno… pues… el caso es que tuvimos una pequeña discusión.

-Espero que no se vuelva a producir.- Porlakh le siguió susurrando unas palabras al oído.- Te tengo en muy alta estima, no me hagas cambiar de parecer, me dolería mucho tener que matar al que iba a ser mi sublíder.

Saga tragó saliva y respondió:

-No te preocupes, no volverá a ocurrir.

Entonces se apartó y se fue a sentarse sobre las raíces arrancadas de aquel descampado del bosque.

-¿Ahora a qué esperamos? – Intervino Italy que estaba entre las sombras del grupo.

-A que se organicen.-Respondió Porlakh.

-¿¡Cómo?! – Italy saltó algo enloquecida.

-Tranquila, espera a tu batalla. ¿No quieres machacar a ese tal Zerx?...

-¡Claro que quiero! –Interrumpió Italy.

-Pues entonces espera a que sane al 100%, así tu venganza quedará saciada del todo.- Siguió impasible Porlakh.

Italy se quedó callada.

-¡No vuelvas a hablarle así a nuestro líder!- Tore fue con un shun-po espléndido y le atizó un puñetazo que la mandó varios cientos de metros a lo lejos.

Todos se quedaron mirando lo sucedido.

Porlakh se levantó.

Y acercándose a Tore le advirtió:

-La siguiente salida de tono y estás muerto.

Y Porlakh se giró hacia otro árbol donde acurrucarse y esperar.

-Espera a que me complete, maldito cabr-, y te triplicaré en poder y serás tú quien me suplicará y acatará mis órdenes.- Susurró Tore.

-¿Decías algo?- Porlakh dijo con tono humorístico desde la lejanía.- ¡Habla mas alto que no te escucho!

-No. Nada. –La cara de Tore se endiabló en ese momento.

(Pensamientos de Italy) – Maldito Tore, cuando le pille desprevenido le parto el cuello, por altivo y chulito.

-Te falta reposar lo que queda de día y estarás totalmente recuperado, Capitán. –Dijo Nightmares acompañando a su superior sentado al lado de la cama.

Zerx miró por la ventana de la habitación el exterior.

El cielo estaba sin una nube.

Los pájaros danzaban libremente sin saber que la paz no dudaría mucho.

-No.

-¿Qué? ¿Qué está diciendo?- Nightmares dijo extrañado.

-Te tengo que enseñar el porqué de nuestra división. –Explicaba mientras se levantaba ante la mirada de Nightmares.- Teme a tu espada en la batalla, pero alíate con ella para ganar. Sígueme.

Zerx corrió por los pasillos con su subcapitán al lado.

Doblaron a la izquierda a un patio del hospital.

Era únicamente césped con una fuente en el centro.

-Vigila que no se asome nadie.- le susurró Zerx.

Entonces mediante unos sellos con las manos desplazó la fuente hacia un lado dejando ver unas escaleras.

(Pensamientos de Nightmares) – Esos sellos… Son los que utilizan el escuadrón de ejecución del Seireitei. Los encargados de liberar la Doble Hoja.

-¡Vamos, entra!

(Pensamientos de Nightmares) – Capitán, ¿Quién eres?

Mientras, los vizards se quedaron vigilando la nube negra en donde se encontraba Shira.

-¡Qué rollazo! Ya nos podían haber tratado mejor, hemos venido a ayudarles. –Lynn frunció la cara como si de una niña pequeña se tratase.

-¡Eso, eso! – Yukiyuma, con la misma cara de cabreada se sentó a su lado.

Zero observaba la nube desde uno de los picos mas altos que se encontraban en aquel descampado gigantesco, que era una habitación.

-¡Zero! ¡Deja de hacerte el interesante y baja y cuéntame algo! – Lynn se desesperaba.

Arjen tomaba té en una de las esquinas de la habitación, intentando que no le viesen ya que no iba mucho con su imagen de problemático que le gustaba tanto.

Desde una zona no muy lejana, Swrt y Irlanda también observaban lo ocurrido allí.

Todo se había quedado como en una depresión. El centro parecía el centro de un empedrado cañón (me refiero a cañón con significado geológico)

-¡Swrt, necesitamos ayuda!- La voz de Nori se escuchó desde abajo.

Este se inclinó para preguntar que qué ocurría.

-No quiero sonar chistoso, pero es que no podemos Urahara7 y yo solos ni con la mitad de Oomaeda.

-Esperad a que venga la 4ª División. –Respondió Swrt.

-Si, si eso es lo que íbamos a hacer, pero es que la nube se está expandiendo poco a poco.

-No tardarán tanto. Tranqui…

Algo empezó a retumbar en la tierra.

Todos desviaron la mirada hacia la nube que se dispersaba para todas direcciones.

-Ya está aquí.- Dijo Zero, y bajando de la cima se reunió con Lynn y Yukiyuma.

Lo que antes era oscuro e invisible ahora estaba despejado.

Shira yacía de pie con la cara gacha.

Todos la miraron y se alegraron bastante, excepto Zero y Urahara7.

Shira desenvainó su zampakutou y enseñándola horizontalmente a los vizards pronunció:

-¡Amansa las tinieblas, Kingu no shi!

En ese instante la zampakutou se desvaneció en un brillo que dio lugar a dos guantes. Se iban creando y rasgando la ropa de la capitana. Iban desde la mano hasta el hombro y allí le agarraban la espalda con sutiles tiras negras, dos de las cuales iban hacia delante porque le servían también para no enseñar sus senos (como un sujetador) ya que perdía toda la parte superior de su shihakusho (traje). Era de un negro en donde no se distinguían pliegues.

-¿Qué es lo que pretende hacer? –Dijo Nori extrañado por la repentina liberación del shikai de Shira.

-Insensatos aquellos que me desafíen.- Una voz metálica y resquebrajosa salía de su garganta.

-¡No es Shira, atrás todo el mundo!- Irrumpió Zero con voz potente.

-Insensatos aquellos que me desafíen.- Seguía repitiendo.

-Nightmares, lo que estás a punto de percibir dentro de esta sala es alto secreto de la 9ª División.- Las escaleras daban a una puerta oxidada por el paso del tiempo.

-Capitán, ¿entonces por qué me lo va a enseñar?

-Te necesito. Yo solo no podría hacerlo, y se que tú eres el único al quien le puedo confiar hasta mi vida.