DISCLAIMER: En este fanfic se utilizan tanto personajes como lugares que corresponden a Tite Kubo (Bleach).
Tengo permiso para la utilización de los nicks (de ámbito público todos) que aparecen en el relato correspondiente a terceros.
Original es la trama y algún que otro personaje y escenario creado por mi mismo.
Capítulo 24. Recuerdos -Misma sangre-
-¡Sega, Kazenshini!
-¡Florece, Fuji Kujaku!
Ambos se pusieron a cada lado de Hitsugaya.
Entonces el líder se quitó la capucha dejando ver un rostro viejo y bastante pálido. No tenía arrugas, pero el pelo era de un blanco canoso y la barba era tan vieja que le delataban.
Parecía estar enfermo. Sus ojos soportaban unas grandes ojeras negras, y sus labios estaban blancos.
-¿De verdad tenemos que llegar a esto?- dijo con una voz rota de los años.
-Es lo que habéis querido al atacar al Gotei 13 y haber irrumpido en la paz de la Sociedad de Almas.- Expuso frio Hitsugaya.
Entonces el líder atacó.
Entre los tres conseguían esquivar, defenderse y atacar al líder, el cual actuaba de sobrado.
Hitsugaya paró una de sus estocadas con gran dificultad, su poder abrumaba. Rápidamente, Hisagi lanzó una de las hojas de Kazenshini alrededor del capitán y el líder enemigo. Cada vuelta que daba los iban apretando mas y mas. Yumichika apareció en la parte superior y con un golpe preciso le partió la cabeza en dos al líder, pero este apareció justo detrás de los dos.
-Imprudentes, yo conozco tal vez mas técnicas que vosotros para escapar de un callejón sin salida.
-Pero parece ser que tú eres el mas imprudente de los cuatro.- Dijo Hisagi tirando de la cadena de Kazenshini levemente.
-¡Morid!- El líder alzó su zampakutou. Yumichika estaba muy alto para detenerlo e Hitsugaya estaba preso en Kazenshini.-Al final vuestra técnica se ha vuelto contra vosotros.
La hoja se le clavó en el costado.
(Pensamientos de Hisagi) – Mierda, he fallado.
Kazenshini apareció de la nada perforándole el costado fieramente al líder.
Este con un shun-po guardó distancias.
-¿Otra metomentodo?- suspiró Ishima al ver que Nana apareció junto a Shira.
-Acabemos con él, Shira.
Nana desenfundó su zampakutou lentamente.
-Vamos allá. ¡Amansa las tinieblas, Kingu no shi!
-No permitiré mas charla, lo siento. – Y pronunciando esas dos últimas palabras apareció al lado de Shira.
Su zampakutou descendió, pero con la palma de la mano Shira la detuvo sin problemas.
-Tu zampakutou es de velocidad. –La mirada de Ishima estaba asombrada.- Qué pena, la mía es, además, de resistencia.
Abrió la palma y seguidamente una acumulación de agua empezó a crearse rodeando la katana de Ishima.
-¡Salto del pez volador, Tobiuojanpu!
De repente esa agua se precipitó por toda la hoja de Kōsoku.
-¿Sabes lo bueno de esta técnica?- Ishima negó con la cabeza mientras se alejaba paso a paso.- Que si te da la primera parte, la segunda no falla.- sonrió.
De la hoja empapada empezaron a salir chorros de agua dirigidos hacia el cuerpo y la cara de Ishima.
-¿Pero que es esto?- Ishima intentaba parar los chorros con su mano libre, pero todos era imposible.
(Pensamientos de Ishima) – No puedo soltar la zampakutou, sino pierdo toda oportunidad de vencer. ¡Mierda!
Shira hizo un gesto a Nana.
Esta se posicionó en frente de Ishima, que por intervalos la veía cada vez mas poderosa.
-¡Padre!- Ishima pegó un grito hacia donde se encontraba el líder.
-¿Padre?- Todos los shinigamis se extrañaron por esa exclamación.
Entonces su padre bajó a parar la técnica de Shira al momento.
Hitsugaya, Hisagi, Yumichika, Nana y Shira.
Cada uno se posicionó de tal forma que los rodearon.
-Mátalos, padre.
El padre desenfundó una pizca su zampakutou cuando se desplomó en el suelo. No podía respirar. Tosía sangre.
-Siento las molestias que os pueda haber causado.- Dos chavales aparecieron desde las sombras de la inmensa batalla que se estaba librando.
-Hermanos, gracias al cielo, ayudar a padre.- se dirigió a ellos Ishima.
El que parecía el cabecilla de los dos llevaba unas gafas blanco hueso que le resplandecían como si se tratase de algún espejo reflejando el sol. Su pelo negro y su piel blanca le daban aire de intelectual.
El otro estaba tapado por un pañuelo negro con detalles grises que solo dejaba ver sus ojos azules. Parecía triste, aunque era duro, su tremenda musculatura así lo corroboraba. Su tremendo pelo, también negro, que le llegaba hasta la cintura era digno de admiración.
El cabecilla rió al escuchar al que era su hermano.
-Dime, Ishima, ¿por qué tendría que ayudar a la persona que nos dejó de lado como sucesores del trono de nuestro abuelo?
-¿Pero de qué est-…?- Las palabras de Shira fueron tapadas por la mano de Nana.
-Ssshh, mejor que no te metas.- Le susurró su amiga.
-¡Que me haya elegido a mi no significa que no os quiera!- Se levantó caliente Ishima.
-Si eso a nosotros nos daba igual. Lo único que queríamos era su zampakutou y como tú te has metido en medio, tenemos que eliminarte igualmente.- Inclinó la cabeza hacia un lado.
-Malditos… Malditos… ¡Malditos traidores!- Ishima explotó de ira.- ¿Cómo se os ocurre mancillar el nombre de nuestra familia?
-¿Mancillar dices?- rápidamente le contestó.- Eres tú la escoria que lo está mancillando, no has matado a ningún oponente en toda la batalla, eres despreciable.- Desenvainó su zampakutou.- Por eso te vamos a borrar del mapa, junto con nuestro "bendito" padre.- se dirigió hacia Hitsugaya.- Siento el altercado y siento todas las bajas producidas. También lamento haber interrumpido sus combates.
-Traidor. – Ishima apareció dando una estocada a su hermano.
Una anticipación del segundo hermano le salvó de perder la cabeza.
El padre seguía tosiendo como si sus órganos fuesen a ser expulsados de su cuerpo.
-¡Parad ya, enanos!- Decía entre expulsiones tremendas de sangre.- Ishima, no temas, arranca mi zampakutou de mi cinturón y huye.
-¿Qué?- fue la reacción generalizada.
Ishima golpeó en la cara a su segundo hermano con una rapidez que lo dejó inconsciente tirado en el suelo.
-Si, padre.- Ishima arrancó la zampakutou del cinturón de su padre y empezó a correr hacia las profundidades de un bosque.
-¡Hisagi!-Gritó Hitsugaya al mas cercano de la posición de Ishima.- ¡Atrápalo, detenlo!
Hisagi salió de inmediato.
-Emm, creo que no deberías de haber hecho eso.- dijo el primer hermano, el cabecilla.
-¿Por qué?
-Estaba todo controlado. Ahora habrá una víctima mas.
Hitsugaya quedó petrificado.
-Yumichika, avísale, se que eres mas rápido que él.
-¡Si!
-¡No dejaré pasar a nadie mas!- alzó la voz el padre, quien parecía un muerto viviente.
Yumichika pasó con un shun-po perfecto, pero inexplicablemente, el padre se le había adelantado y ya le estaba golpeando en la boca del estómago.
Y agarrándolo del pelo lo echó contra los demás.
Entonces cayó de rodillas. Sus ojos se estaban poniendo bizcos.
-¿Qué es lo que me habéis hecho?¿Qué es lo que le habéis hecho a vuestro pobre padre?
-De pobre nada. Básicamente hemos creado el veneno mas poderoso de todos, el que te hace sufrir ya que va destruyendo tus células vivas una a una, lo que te hará delirar y morir… mmm, unas 10 horas te quedarán de vida, viejo.- Se puso la mano en el oído.- Tore, todo listo, cuando quieras.
Una luz en la lejanía resplandeció.
-¿Acabas de decir Tore?- Le preguntó Hitsugaya al primer hermano.- ¿Lo has dicho? ¿De qué lo conoces? ¡Entréganoslo!
-Capitán, ¿por qué ese interés por ese hombre?- Le preguntó Shira.
-Porque fue el traidor que mató al Capitán Kuchiki.
-¡Ishima! ¡Lucha! ¡Soy el único que te persigue!- Gritó Hisagi en la espesura del bosque.
-Estoy cansado.
Ishima apareció en una rama al frente del Shuhei.
-Estoy cansado, subcapitán.
Shuhei Hisagi se quedó mirándole siempre fuertemente agarrando a Kazenshini.
-Mis hermanos nunca me han aceptado. Y a pesar de que yo siempre he tenido la pericia de posicionarme delante de ellos, tengo que admitir que a ellos les tocó la parte de la inteligencia y la investigación. A mi, lo único que salvaría sería mi velocidad en todos los aspectos. Yo no quería poder, yo no quería esta espada, pero mis hermanos me han visto como un enemigo común al quitarlos de la herencia de mi abuelo. Ellos son mayores que yo. No tengo nada que hacer…- Ishima se quedó pensativo.
Hisagi le intentó convencer para que volviera, pero era inútil.
-¿Qué es lo que tiene esa zampakutou en especial?- Le preguntó Hisagi.
-La zampakutou en si no es nada. No tiene ni nombre, lo verdaderamente importante es la vaina: roja con diamantes negros. Corre un rumor que el diamante central, perfectamente esférico es un Hōgyoku que creó mi abuelo, Sosuke Aizen.
-Primera terminal, lista.- se escuchó decir a Tore por el pinganillo.
-Perfecto, sigue así. No tardes mucho más.- siguió el primer hermano.
-Entendido.
-Según dicen es menos potente que el que se fusionó, pero puede llegar a ser igual de destructivo a la larga.
Un silencio se hizo entre los dos.
(Pensamientos de Hisagi) – No me puedo creer que vayamos a pasar otra vez por aquel infierno.
-Déjame ir.
-Siento decírtelo, pero no puedo hacer tal cosa.- Le respondió Hisagi.
-¿Por qué?
-Las órdenes son las órdenes.
-Comprendo tu postura.- Ishima se levantó.- Entonces me tendrás que alcanzar, y te digo que mi zampakutou no sabe perder.
-¿Dices la zampakutou que retuvo tu padre para parar el efecto de la técnica de Shira?
Ishima siguió mirándolo.
-Se te ha materializado del todo, ¿no te das cuenta? Al liberarla desaparece para darte la velocidad que define tu shikai. Y se materializa justo antes de que des un golpe.- La mirada se le volvía temerosa a Ishima.-Pero desde que tu padre te la tocó, no ha vuelto a liberarse.
-¡Eso es mentira! ¡Eso es porque no he querido!
-Tu padre ha sellado tu zampakutou.
-¡Eso es mentira! ¡Mi padre me ha dado la suya! ¡Me ha confiado el secreto de mi familia!- Empezaba a entrar en un estado de locura.
-Nos ha conducido como un señuelo. Esto es una trampa.
-¡No! Mi padre me eligió como su sucesor…
-Te eligió como su señuelo para quitarse a uno de encima.- Hisagi empezó alzando la voz interrumpiendo a Ishima.
-Te lo demostraré, ¡Rayo fugaz, Kōsoku!
La zampakutou de Ishima en vez de desaparecer se convirtió en astillas que desaparecieron con el viento ante la mirada incrédula de Ishima.
-Cuarta y última terminal, lista. Cuando quieras, Porlakh.
-Perfecto, terminemos con esto.
