DISCLAIMER: En este fanfic se utilizan tanto personajes como lugares que corresponden a Tite Kubo (Bleach).

Tengo permiso para la utilización de los nicks (de ámbito público todos) que aparecen en el relato correspondiente a terceros.

Original es la trama y algún que otro personaje y escenario creado por mi mismo.


Capítulo 27. Adiós

-Nightmares, ¿preparado? –Le dijo Zerx.

La habitación tenía un color verdoso muy sucio. Tenía conductos del hospital por todos lados.

Un portón bastante grande al final de todo, muy muy oxidado.

Allí olía a muerto. No había nada limpio ni en donde poder apoyarse.

Nightmares estaba atento a su capitán el cual empezó delante de aquella puerta a hacer mas símbolos con sus manos.

Nightmares no tapaba su extrañeza al ver hacer eso a su capitán.

-¡Cinturón de Orion… Apertura, Orionberuto!

En ese instante Zerx apoyó las dos palmas rápidamente en la puerta.

Un gran impulso verde recorrió la puerta.

Giró las muñecas y aparecieron de la mugre dos pomos que giró al mismo tiempo.

Se apartó, y luego de unos momentos ruidosos en el que el mecanismo de la puerta se ponía en marcha, la puerta empezó a abrirse con un chirrio de siglos de polvo.

En su interior únicamente había un tubo de conservación y un ser dentro junto a dos paneles.

-"Etsuko, Hogyouku del traidor Orudo Aizen, forma materializada."- Nigtmares leía el cartel informativo que tenía aquella cápsula.

Después de un momento Zerx le advirtió del poder de ese ser.

-Hace no mucho lo encontramos borracho delante de unos de los bares del Rukongai. Cada vez, la avanzadilla que pasaba por allí lo veía tirado en el suelo casi igual que el día anterior. Uno de esos días, el último, no esperábamos mas que un desgraciado sin dinero con un colocón del 10 como siempre lo habíamos visto, pero aquel día, la patrulla con la que iba y yo lo encontramos destrozando el local de donde lo habían echado por no poder pagar todas las copas que se había bebido. "El Camalelo Feli", me acuerdo hasta del nombre, thsk. – Zerx daba lentamente vueltas alrededor del tubo mientras le contaba esto a Nigtmares.- Total. Ese día salió corriendo hacia los bosques de aquel distrito del oeste. Le dimos caza, pero no sabemos cómo nos dejó apenas sin poder espiritual a los allí presentes. "Seisei tsuki (Purifica la Luna)". Únicamente pronunció esas dos palabras y fue cómo si nuestro reiatsu hubiese ido a su cuerpo. Nuestras fuerzas eran bajas, y ninguno de los allí presente tenía un rango de mención en aquella época. Lanzamos nuestros ataques que con la fuerza que teníamos podíamos lanzar. Éramos siete. Él iba tan tranquilo, como si las copas de mas no le hubiesen afectado lo mas mínimo. Sacó una katana y nos empezó a decapitar. Nuestra falta de fuerza era tan visible como que solamente uno de nuestro grupo conseguía seguir de pie. Cuando solamente quedábamos tres me decidí a suicidarme, lancé mi ataque mas potente en esas condiciones, Raitoningu (Relámpago). Mi única ilusión era darle en alguna parte de la cara, era una bola condensada de electricidad blanca que podía paralizar gracias a su gran repetición de hondas por segundo. Lo lancé, y tal fue mi impresión que fallé. Entonces percibí en los arbustos de mi derecha una presencia con un reiatsu mayor que cualquiera de los shinigamis de allí. Mi disparo se desvió con un gran efecto, impactándole a este ser en la coronilla y por suerte paralizándolo. Desde ese día me pregunto quién era aquella persona que nos salvó la vida a aquellos tres shinigamis. Etsuko por su gran condensación de presión espiritual fue controlado por el Instituto de Investigación con el collarín que le ves en el cuello, que va conectado a la red de su sistema nervioso controlándole sus propios sentimientos, porque lo veían de utilidad para experimentos con diversas materias difíciles de degradar... Para esta batalla lo vamos a necesitar. Por eso te he traído hasta aquí. – Zerx se posicionó delante de uno de los dos paneles, y tocando unos botones los abrió por la mitad dejando ver un vaso y un pincho sobresaliendo. Nigtmares, ya sucedido esto se posicionó frente al otro vaso.- Para tenerlo controlado hacen falta dos muestras de sangre diferente con un reiatsu de nivel subcapitán o superior. Él quedará unido a nuestras creencias y aptitudes, a la vez que a nuestros males.

-¿No crees que podría fallar?

-Tranquilo, esta estancia fue diseñada por los de la 12ª División de Urahara Kisuke hará unos 400-500 años hasta que dimitió de su cargo. No hay ser capaz de superarlo a lo que a inteligencia se refiere. De ahí que Aizen cayera.

-Si, he oído hablar de él, casi lo mitifican por los distritos del Rukongai que hasta en los mas problemáticos se escucha su nombre.

-Bueno. Empecemos la liberación, Nigthmares.

Diciendo esto levantó la mano izquierda encima del vaso.

Nightmares afirmando hizo lo mismo.

No pasado mucho tiempo se oyó decir a Zerx:

-¡Ahora!

Un grito que se podría haber escuchado desde fuera perfectamente a no ser por lo que estaba pasando.

Las enfermeras y los médicos del hospital de la 4ª División estaban muy atentos a las ventanas viendo y escuchando lo que ocurría en la Zona de Pruebas.

-¡Capitán Hanataro! ¡Mire hacia la Zona de Pruebas!- Una shinigami entro corriendo y sin hacerla esperar, con la torpeza que le caracterizaba, se asomó a la ventana.

-¿Pero qué…? –Hanataro quedó absorto en aquel paisaje.- ¿Está desmoronándose?

-¿Qué cree que deberíamos hacer?

-Prepara a los escuadrones 1, 3 y 7 que estén en sus puestos para una mas que posible asistencia urgente en la Zona de Recreo.

(Pensamientos de Hanatarou) – Pero si los cimientos eran mas gruesos y resistentes que los del Palacio de la Penitencia…

-¡Nori!

Zero gritó desde una zona alejada a él.

Nori se estaba enfrentando cara a cara contra una Shira completamente poseída.

Shira vestía un lindo trikini de color azul oscuro con mangas largas de las cuales salía una tremenda hoja de guadaña de cada una de color azul y plateada. Su pelo lo tenía recogido por una especie de cuello alto- felpa que la tenía enganchada a la parte de atrás haciendo resaltar unos preciosos cabellos morenos y azules que brillaban como la luna en un estanque con olas.

Parecía como si el agua emanase y orbitase alrededor de ella.

Mientras, Nori tenía todo su bankai también desplegado en el que se refugiaba para no ser alcanzado por la tremenda velocidad de Shira.

-¡Atrás!

Entonces Nori sin mirar a su espalda, donde Shira le iba a dar un tajo que le decapitaría, uso en shun-po para escapar y transportarse por su bankai.

(Pensamientos de Zero) – Que nos haya arrasado solo desplegando su reiatsu inicial es deprimente. Suerte la de Nori que no estaba ni consciente y no se vio afectado.

Todos los vizards estaban repartidos por la antigua Zona de Pruebas.

Todos estaban incorporándose de aquel golpe inesperado.

-¡Que los sentimientos no pasen, Gomen!

Lynn se recuperó al instante gracias a la habilidad de su zampakutou y fue a ayudar a Nori.

-¡Lynn! ¡No! ¡Espera!- le advirtió Zero.

Viendo un caso omiso de su compañera se reincorporó a toda prisa doliéndose de piernas y tronco por el choque. Corrió hacia ella, pero la diferencia de estado de forma era notable y tuvo que dejarla ir.

Lynn se acercó a Nori en una de las partes cuando mas distancia tenía de Shira.

-Nori, ¿estás bien? ¿Cómo la pode…?

El tiempo se detuvo.

Nori la miró a la cara girándose hacia su espalda.

(Pensamientos de Nori) -¡Nooooooooooooooooooooooooooo!

La sombra de Shira estaba a escasos centímetros de la nuca de Lynn, invertida y con una mirada sombría y diabólica le cortó, por deducción de su altura con respecto al suelo, el cuello. Y Shira se distanció al siguiente parpadeo.

-¿Estás bien? Dime ¡¿Cómo estas?!- Nori al instante intentaba hacer reaccionar a una Lynn que sabía que su hora le había llegado.- ¡Zero! ¡Dime que sabe hacer su bankai, ¡Dime que lo sabe hacer!

Zero apenado agachó la cabeza.

-Pobre inocentona. –Shira hablaba con un tono metálico en su voz.- No debería de haberse metido en un combate que claramente estaba en gigantesca desventaja para ti, vizard.- Nori sostenía a Lynn, asombrada por lo que había ocurrido.- Solo tienes dos opciones, salvar tu vida y dejarla morir aquí y ahora, o ir con tus amigos y llevarla a un medico para intentar curarle la herida que supongo saldrá en cualquier momento y que su zampakutou está reteniendo, y poner a todos tus amigos ante claro peligro de muerte. Me gusta jugar contigo-Una linda voz hablaba desde dentro de Shira.- Es como el juego del ratón y el gato… ¡Me encanta!

Nori dejó a Lynn en el suelo. Giró la cabeza de una forma oscura y tétrica.

-He notado que tu bankai lo que consigue es hacerte omnipresente en todos los lugares donde hay vapor de agua. Decides a dónde vas a ir y con un efecto aparentando como si te teletransportases al lugar del enemigo reapareces de los vapores que hay allá.

-Muy perspicaz. ¿Cómo lo has conseguido averiguar, ratoncito?

-Pues en ese último ataque. –Continuó Nori. – Dejaste escapar tres pequeñas pompitas de agua como resultado de no haberlo evaporado bien.- Shira no se sorprendió.- Aunque claro… Para saber manipular un bankai al 100% solo en su forma normal liberada, por regla general son diez años. De ahí que no te impresione ese defecto sacado a un bankai que no tiene ni horas de existencia. –Nori ya estaba frente a frente.- Según lo que has dicho de llevarla a un medico eso me imagino que no la decapitaste… Grave error. Eso me da una tercera salida, acabar contigo y esperar a los médicos.

-¡Thsk!- Se empezaba a cabrear Shira.

-La siguiente vez que quieras acabar con la vida de alguien al instante con una guadaña, ¡utiliza siempre el canto interior! –Se acercó a uno de sus pilares y apoyó su mano en él.

-¡¿Ya vuelves a huir?! Tú mucho hablar pero poco actuar. ¡Chulillo! ¡Arrasa con lo que veas, Kujira no kiba (Colmillo de Ballena)! – En ese momento cada guadaña se alargó hasta unas dimensiones tremendas simulando a un diente de ballena visto individualmente, eran casi transparentes ya que era una recubierta de acero por donde pasaba agua que hacia reflejos como un espejo.- Ya nadie podrá escapar. ¡Has metido a tus amigos en esto sin tú quererlo!

Entonces Shira alzó el antebrazo derecho junto con aquella impresionante hoja y dio un severo golpe al lugar donde estaba Nori.

Este sin mas dificultad paso dentro del pilar a otro.

Nori parecía no inmutarse por el aumento de poder de Shira.

Ese ataque levantó una cantidad increíble de polvo y humareda.

-Pierdes el tiempo. Soy inalcanzable para ti, Shira. Puede que tu velocidad supere la mía, pero mi bankai supera al tuyo. Estos pilares son indestructibles, por lo que mi bankai no pierde fuelle hasta que yo decida quitarlo…

-¡Ja!- Nori fue interrumpido por Shira al momento.- ¿Entonces que cómo me explicas que ya no esté el pilar por donde entraste?

Nori fijo la vista en la humareda… No veía nada, no sobresalía nada… No había nada.

(Pensamientos de Nori) – No puede haberme superado con solamente menos de un día con su bankai.

-De acuerdo, hay que admitir que eso no me lo esperaba. Pero tu hora se acerca… -Entonces volvió a tocar el pilar más cercano a él. Shira sin pensárselo fue a destruirlo otra vez.- ¡ Aporo ga kidō (Lanzamiento de Apolo)!

El pilar se volvió una increíble estaca fina en la punta como una jeringuilla. La jabalina era el resultado de la compactación máxima del pilar.

Rápidamente la alzó por en cima de su hombro. Apuntó hacia Shira. Y con una potencia tal de un ser impresionante, disparó.

Esto rápidamente hizo coger a Shira una posición defensiva ya que la velocidad con aquellas guadañas era difícil controlarla, no imposible, pero quedaba inutilizado el contraataque.

-¡Shī no hogo (La protección del mar)! – Shira posiciono sus antebrazos cruzados en el pecho, lo cual hizo también que las guadañas se cruzasen, y al terminar de decirlo se creó a partir de esos cruces una especie de escudo que interceptó la lanza de Nori.

Shira fue retrocediendo metros y metros por la potencia del disparo. Su escudo se empezaba a resquebrajar.

Shira se percató y para intentar que su escudo no cediese cerró los ojos.

-¡Umi no hogo wa ningen no seikatsu ni (Mar de protección en la vida humana)!

Del escudo se abrió como un portal solo de entrada por donde caían miles y millones de litros de agua de mar hacia la estancia.

La lanza no lo soportó y cayó como un palillo cede ante nuestros dedos.

El agua que tocaba el suelo se desvanecía desapareciendo de la vista y del espacio.

Al terminar esta técnica Shira acabó tremendamente agotada.

Su respiración era muy irregular y no estaba enderezada a causa del cansancio.

Entonces y contra todo pronóstico de Nori, Shira se precipitó al suelo.

-¡Argh, Argh! – se escuchaba a alguien demasiado cansado como para aparentar no estarlo.

Shira estaba de nuevo en su mundo interior.

(Pensamientos de Shira) –Pues si que se ha puesto las pilas este Kingu no shi.

Entonces todo su mundo se iluminó.

Allí en medio se encontraba suspirando a Megami no shi no umi ni. Cansada y con muy mal cuerpo, Mega casi no se sostenía en pie.

-¡El maldito de Kingu! ¡Joder! –Empezó a gritar mirando con cara de desesperada hacia Shira.

-¿Pero que está ocurriendo aquí?

-Kingu no shi, tu querido shikai me traicionó y me tragó cuando él estaba en plena desaparición. Así intentó sanarse, pero eso no servía de nada, y ahora, al unirse conmigo y desaparecer él me ha dejado su maldita consciencia y su esencia. Por lo que me deja maniatada en las técnicas avanzadas de tu bankai, o sea, en las mias. – Lo decía todo en un tono repelente y criticón.

-¿Cómo que iba a desaparecer? ¿Qué le has hecho para que desaparezca su cuerpo? ¡Habla!- Con un movimiento rápido estaba con la zampakutou desenvainada en la garganta de la cansada de Mega.

Y susurrando le dijo:

-Poseerte.