DISCLAIMER: En este fanfic se utilizan tanto personajes como lugares que corresponden a Tite Kubo (Bleach).

Tengo permiso para la utilización de los nicks (de ámbito público todos) que aparecen en el relato correspondiente a terceros.

Original es la trama y algún que otro personaje y escenario creado por mi mismo.


Capítulo 28. Confesión

-Las zampakutous somos los seres mas poderosos sobre la faz de los mundos. Somos vuestro mayor poder materializado.

-Estás delirando.

Shira empezó a apretar la hoja de su zampakutou en la garganta de la bella Mega.

-Da igual que me mates. Eso solo te supondría perder todo el poder de tu zampakutou.

Shira empezó a aflojar.

-Si, eso es. Se quedaría en una katana normal y corriente eso que llamarías zampakutou… Shira, sabes que no puedes matarme.

Shira cogió espacio. Estaba vestida con su traje de capitana, que hondeaba al unísono formando una espectral y oscura forma.

-Te rectifico. Si puedo, lo que pasa es que no debo.

Un leve movimiento de la zampakutou de Shira hizo que un destello diese en los ojos a Megami no shi no umi ni.

-¡Maldita! – Dijo Mega tapándose los ojos.- ¿Qué pretendes hacer?

-¿No está claro?, creía que sí, pero total, te lo diré directamente. Voy a acabar contigo.

-Cuéntame, Kurayami, dime todo lo que sepas de los poderes de tus aliados. –decía Grecefar.

Estaban dentro de Paradokkusu. Dentro de un volcán que pronto se activaría. La lava empezaba a brotar de las paredes y a inundar la sala.

-Sabes muy bien que tu vida pende de lo que yo y Paradokkusu queramos hacer con ella, así que será mejor para ti si empiezas a hablarme de las habilidades de tu grupo.

-Tú me tendrás preso en esta cárcel. Me podrías matar si tú quisieras ahora mismo. Pero soy el único rehén que tenéis. Por eso me mantienes con vida. Se que poseo poca información, pero mejor es eso que enfrentarse a un enemigo sin ningún dato suyo, ¿cierto?

-Has razonado conscientemente tus palabras y has matizado la simple frase de "sin mí no tenéis nada". Pues perdona que te contradiga, pero si, eres el único rehén, pero no, no eres el único con información privilegiada.

-¿Cómo dices? – Kurayami saltó en ese momento con voz potente interrumpiendo a Grecefar.

-De ti solo queremos los datos referentes al grupo que se infiltró, quién su líder era Nana.

-¿Me estás diciendo que ya ha habido un desertor de las filas a las que iba a servir? –Pasando de Grecefar.

La lava ya los estaba aislando en dos rocas dentro del tubo del volcán.

-Responde a mis necesidades y yo te responderé tu pregunta. –Dijo fríamente Grecefar.

-¿Y por qué no lo hacemos al revés? El resultado será el mismo.

-No. Tú tienes libertad en tus movimientos, pero yo manejo el mundo por el que tú pisas. Yo te domino. Yo soy un ser superior para ti en esta situación.

-¡Ja! Solo hace falta matarte para salir de aquí. –Entonces desenfundó su zampakutou que tenía en la espalda. Era mas una forma de Machete que de otro tipo de espada.- ¡Prepárate!

Saltó con furia hacia Grecefar quien ni se inmutó lo mas mínimo. Ya que en la mitad del salto una parte de la pared de la izquierda de Kurayami se desplazó hacia el centro a toda velocidad impactándole de lleno como si de una bala gigante se tratase, estampándolo en la otra pared del volcán.

Kurayami salió del agujero que había hecho por el poderoso impacto.

-Cabrón…

Nada mas decir eso, el suelo en donde estaba empezó a derrumbarse, cayendo precipitadamente hacia el lago de lava.

Caía de cabeza, y preparándose para ser abrasado cruzó sus brazos protegiéndose la cabeza.

Pum!

El impacto contra el suelo fue brutal.

Con los brazos ensangrentados, y sin saber dónde estaba alzó la cabeza.

-Esto… es… hermoso.

Estaba en un prado de flores con montañas por todos los lados que embellecían la vista.

-Menuda cuenca. Qué belleza.- Se decía Kurayami.

-¡Padre!- Se escuchó por todo su alrededor.

-¿Keys? Hijo, ¿dónde estás?

Miraba hacia todos los lados, pero sin encontrar a nadie.

De pronto vio una figura por su derecha.

-¡Keys!

Keys apareció sonriendo muy felizmente cuando la cara se le empezó a resquebrajar.

Kurayami que se había acercado corriendo frenó en seco.

Las partes de su cara iban desapareciendo mientras se rompían.

-¡Tú!-gritó furioso.

-Sabes, esto es un lugar precioso para oír a los de afuera.- le dijo Grecefar.

-¿Cómo?

-Tu hijo llora por ti. Estas desapareciendo en sus propios brazos y él no sabe que aún vives. –Kurayami se empezó a entristecer.- Cree que estas muerto, que te has ido de su lado para siempre y que nunca te volverá a ver. Bueno, esto último puede que si o puede que no, mira, sería increíble atrapar a padre e hijo juntos. Pero lo de muerto es solo si no me dices lo que quiero saber.- Grecefar se volvió a poner serio.

-¿Qué pretendes? ¿Qué te ayude a matar a mi propia familia?

Grecefar hizo una simple mueca con la boca de afirmación.

-¡Antes muerto!

-Grecefar, ¿qué tal te va con el rehén?- Le preguntó Hitsugaya

Grecefar estaba apoyado en una de las paredes de aquella sala donde estaban todos los nuevos reunidos. En posición de meditación le negó con la cabeza.

-Pues déjale que reflexione durante un tiempo. Le vendrá bien aclarar las ideas.

-¿Entonces dices que te mate ahora para salvar a cuatro miembros de tu familia?

-Cinco, si.

-¿Cómo que cinco? Si solo había cuatro presencias espirituales…

Kurayami se quedó en silencio.

-Recapacita bien tus acciones y no quieras que torturemos a tu familia para sonsacarte información a ti y a ellos. ¡Ah! Y no esperes que los dejemos vivos si los capturamos.

-¡No!

El grito llegó demasiado tarde cuando ya Grecefar se había ido y quedó destrozado bañado en lágrimas imaginándose por lo que podía pasar su familia.

-Capitán Hitsugaya, al parecer había otra presencia además de las que notamos de los nuevos reclutas de Nana.

-Eso roza los límites de lo imposible, eran todos de muy alto poder de reiatsu, ninguno podía bajar tanto el reiatsu como para que nosotros no lo pudiésemos presentir.- intervino Kyoraku.

De repente un tremendo estallido que hizo temblar la habitación.

-¿Pero qué…? –Ikkaku asombrado fue el único que dijo algo.

Luego todo se quedó en silencio.

-¡Capitán Hitsugaya! ¡La Zona de Pruebas!- Valeskanari rápidamente señalo a la ventana de detrás del capitán.

-No puede ser…- Susurraba Hitsugaya.- ¡Kyoraku! Ve a ver qué es lo que pasa junto a tu división, ¡rápido!

-Mejor que eso por qué no nos deja la situación a nosotros. –Irrumpió Galky.

-Cierto. Estaría bien pensar en nosotros como en otra división aparte. –lo acompañó Aventurero.

-Y si no, no os podéis negar que nuestro nivel es alto.- Terminó Mica.

-Eso es innegable. –respondió Hitsugaya.

-Pues entonces no se hable más. Nos veréis en acción. –Valeskanari se dio la vuelta y con ella todos los del Rukongai salieron hacia la Zona de Pruebas.

Zarakiuchiha luchaba contra un Hollow de tremendas dimensiones denominado por Leonel "Espécimen de Aguante Infinito" o también llamado Eai.

Sus combos eran impresionantes, pero Eai parecía no inmutarse.

-Veo que te ha agradado de lo lindo Eai, ¿no, Zara?- Le preguntaba desde un lado Leonel.

-La verdad es que es perfecto para pulir mis artes cuerpo a cuerpo.- Decía con una sonrisa en sus labios.

-Me alegra oírlo.- Leonel se acercaba a donde descansaba Porlakh bastante alejado de los demás. -¿Qué es lo que tanto te preocupa que no te deja llevarnos a la batalla?

-En el Seireitei ha habido muchos movimientos últimamente. Está pasando algo extraño allí dentro, y lo raro es que están en alerta negra.

-Normal, ¿no te parece? Está a punto de estallar la guerra del siglo…

-No.- Le interrumpió Porlakh- No es por nosotros por lo que están en alerta. Eso es lo que mas me extraña.

-¿Y cómo puedes llegar a esa conclusión?

-Ves la muralla interior del Seireitei.

-Sí, claro. La llevamos vigilando desde que volvió el grupo de Nana.-aclaró Leonel.

-Pues bien, no han doblado la vigilancia al exterior, es mas, diría que la han disminuido.

-Entonces, según lo que me cuentas, dentro deben de estar preparados para un tipo de revuelta interior o para algo similar, si no están luchando ya.

-Por eso, ahora que lo entiendes comprendes mi situación. Tengo a todo un ejército de furiosos milicianos, tanto del Hueco Mundo como del Rukongai. –Porlakh quedó pensativo unos instantes.- Cuando se cansen de esperar no podremos evitarlo e iremos a la carga cuando ellos ya habrán liberado su mayor poder, y si eso ocurriese, ni yo me salvaría de ver a la muerte.

-¡Shira, Shira! Reacciona vamos.- Nori la despertaba cálidamente entre sus brazos en el lugar al que cayó.

Fue abrir los ojos y una luz intensa salir de ellos.

Se apagó.

Nori se quedó realmente extrañado hasta que Shira empezó a echar espuma por la boca y convulsionar fuertemente.

-¡Shira!

Zero veía todo corriendo hacia Nori hasta que vio perfectamente aquella estampa.

(Pensamientos de Zero) – Eso se parece a cuando aquella vez nos pasó a nosotros…

-¡Nori, rápido, sal de ahí!

Nori miró hacia Zero extrañado cuando en menos de un segundo su expresión cambió drásticamente.

Shira había clavado todo su brazo atravesando a Nori de lado a lado.

Nori sacó de su boca una cantidad significativa de sangre y cayó desplomado al suelo.

Shira se levanto limpiándose la mano llena de sangre.

-¿Quién es el siguiente?

-Maldita. –Susurró Zero.

-¡Te vas a enterar! –Arjen empezó a correr al ataque.

-No. Quédate para cuidar de los demás…

-Pero…

-Tú sabes igual de bien que yo que esto es cosa mía. –Zero le tocó el hombro a Arjen.- Tú sabrás cuidar bien de ellos, llévate a Lynn hacia los cuarteles de la 4ª División. Aún tiene fuerza para seguir con vida.

-Tú quédate, Zero, pero de Nori me encargo yo. Tranquilo, por ese tipo de heridas puedo confiar en él.- Habló Urahara7.

Se giraron hacia Shira.

Esta les sonrió.

-¡A trabajar, Daburusu! –Gritó Zero creándose cuatro clones a su lado.

-Veo que primero quieres tú… Yo te cubro.

-Nana, necesitamos tu ayuda.- Dijo Keys junto a su hermano Koa.

-Decidme de que se trata.

-Queremos aprender el Bankai y para eso el requisito de activación es que nos ayude alguien que ya posea uno.

-¿Y queréis que os ayude yo?

-Es que entre todos los que estamos aquí, que tengan el bankai y fueran mas o menos amables, tú o Leonel.

-Os entiendo, no es que sean muy agradables por aquí… Por mi no hay problema pero hay que irse a un lugar apartado. Vamos.