DISCLAIMER: En este fanfic se utilizan tanto personajes como lugares que corresponden a Tite Kubo (Bleach).
Tengo permiso para la utilización de los nicks (de ámbito público todos) que aparecen en el relato correspondiente a terceros.
Original es la trama y algún que otro personaje y escenario creado por mi mismo.
Capítulo 29. Entre el ocio nace el odio
-Ahora contarme cómo es que sabéis qué es lo que quiere vuestra zampakutou. –Dijo Nana en una parte desolada del bosque que se alzaba al oeste.
-Somos gemelos, y al estar unidos por la misma sangre y reiatsu siempre a uno le iba a tocar ser el débil, como pasa con todos los gemelos y mellizos.- Empezó Keys.- Vivíamos vidas diferentes hasta que mi zampakutou despertó y me dijo que era mi hermano. Cuando me lo contó no le creí, pero hubo una fuerza en mi que lo quiso probar. Total, diciendo "Domina los estados" lo atravesé con mi katana tal y como me había manifestado mi zampakutou y se materializó en lo que vistes antes.
-Entonces…
-Entonces el espíritu de mi zampakutou se ha fusionado en gran medida al de mi hermano, quién sin quererlo obtiene toda la información que dice mi zampakutou ahorrándose así el llevarme a su mundo.
-Entiendo. ¿Y de qué trata la prueba para conseguir vuestro bankai?
-Es sencilla, combatir hasta caer rendido, que no derrotado, contra otro bankai.
-Me niego. Hacer eso antes de una batalla tan importante no es lógico ni recomendable.
-Pero…
-He dicho que no, no intentes convencerme.- Y volvió hacia el campamento donde estaban los demás.
-Pero…
Keys y Koa se quedaron solos en aquel lugar, tristes, con un sentimiento de ser unos seres insignificantes.
-Noise, tranquilo, se fuerte y no te pasará nada.- Lo consolaba como podía Derogada.
-Pero es que no se merecía terminar así.
Noise miraba de rodillas el cadáver de Lord.
Lloraba su perdida en un lugar al sur del campamento.
-Tengo a todos a mi contra. ¡Como me descuiden me matarán!
-No tienes a todos a tú contra.- le decía Derogada cariñosa.- Tanto Lord como Migueltaker eran muy buenos amigos míos. Por eso no somos los únicos que claman que Tore desaparezca del mapa.
-¿Quién mas si puede saberse?- decía con lagrimones en los ojos.
-Pues mira, Italy, la vasto lorde aquella- la señalaba.- quiere que ruede la cabeza de Tore. Por lo sucedido antes, Leonel también lo quiere ver muerto. Y a todos nos preocupa mas que tus inseguridades. Su poder es abrumador. No sé qué tiene planeado Porlakh hacer con él.
-Gracias por darme ánimos y confianza..
-No me las des. –Y rápida le dio un fugaz beso y se fue. Dejando un poco adormilado a Noise.
-Porlakh, te tengo que dejar. Dero me llama.
-Leonel, un momento. –Porlakh giró su cabeza hacia él.- ¿Crees que seguimos el buen camino?
-¿A qué viene esas dudas a estas alturas?
-Nada… Déjalo.- finalizó rápidamente volviéndole la cara a su hermano.
Leonel sin más que decir regresó al campamento.
-¿Lo tienes?- le susurró al oído Leonel.
-Totalmente, en cuerpo y alma.- respondió de la misma forma Derogada.- El muy inocente se cree que no lo quieren matar y que todos vamos a por Tore.
-Dulce diablilla, así me gusta.- Sus labios iban directos al cuello de Derogada.- Mas de doscientos años con esta estupidez de plan de mi hermano, por fin alcanzaremos nuestra meta.
-Mi amor –Apartándole el rostro a Leonel.- ¿Crees que hacemos bien en que entre nuestros objetivos esté su destrucción?
-Te lo aseguro. No somos una familia que comparta mucho. Siempre el primer discípulo de sangre ha traicionado a los demás descendientes. –Leonel miraba de reojo al alejado de Porlakh.- Como ya hizo con Ishima. Si no fuese por los "amigos" que se ha creado, ya lo hubiese despachado aquella vez.
-Lo hicimos voluntariamente. –Derogada se aferraba a él intentando apaciguar sus ansias de matar.- Con la intención de que saliese mal…
-Qué pena que seamos tan perfectos, ¿no? –Leonel la interrumpió irónicamente.- Aunque aún no haya terminado su proceso, lo hicimos también con Tore, y éste lo ha superado en menos de dos días, su poder se ha quedado como atrofiado.
-Entonces es que algo hicimos bien. No te preocupes tanto, ya verás cómo nuestra jugada saldrá bien.-Una sonrisa diabólica se le dibujó en la cara.
-En eso confío. –Leonel se proponía a besarla cuando Dero se apartó yéndose de su lado.
-¡Póker de ases!- Gritaba en un corrillo de unos cuantos supercontenta Rkhikari.- Lo siento mucho pero todos vuestros ahorros me los quedo.
Puso la mano encima del montón de dinero mientras que todos los jugadores se dolían de la gran pérdida que acababan de sufrir.
-¡Lo sientooooo!- Decía radiante de felicidad.
-No tan rápida, Rkhikari. –Mishiro intervino desde en frente de ella con sombra en toda su faz con unos resplandecientes ojos rojos.
-¿Qué pasa, Mishi?
-Escalera de color.- dio a conocer con una amplia sonrisa.
Rkhikari no se lo podía creer. Todos los que allí jugaban se reían de ella y alababan a Mishiro.
Y después de maldecirlo unas cuantas veces, Rkhikari se le echó encima en uno de sus arrebatos típicos.
-Venga chicos, sepárense. –Saga, que estaba hablando con Blast, se llegó tranquilamente a donde Rkhikari disputaba a puño cerrado con Mishiro.
-¡Y una mierda! ¡Ha hecho trampa! –Reclamaba encima de Mishiro, Rkhikari.
-¡Aparta!- Mishiro consiguió quitarla de encima pegándole una tremenda pisada en el cuerpo impulsándola bastante lejos.- ¡Aprende a perder!- Terminó diciendo doliéndose de una mejilla.
-Saga, déjalos, no tienen remedio. –Le aconsejó Blast.
Saga le dio la razón asintiéndole, y volvió a su paseo lentamente como había venido.
-Saga…
-Dime.
-Somos amigos, ¿no? –preguntó Blast mirando hacia abajo.
-Pues claro. ¿Qué es lo que te pasa?
- Querría pedirte un favor entonces. Que en la siguiente batalla no dejes que me muera.
-¿Cómo? –Saga estaba un poco extrañado.
-Si, que no dejes que muera, prefiero vivir gravemente herido que morir. La muerte me da miedo. –Blast gruñía de rabia al pensar que era un débil.
-Por eso no te preocupes, todos le tememos a la muerte en mayor o menor medida. Pero si te quedas mas a gusto, tienes mi palabra de que iré a ayudarte, sabiendo que tú harás lo mismo si me pasara a mí.- Soltando una carcajada de confianza.
-Claro… Gracias.- Blast se animó sabiendo que tenía un buen amigo.
Al grito del capitán Zerx alzaron las manos y clavaron los pinchos en sus palmas como si de un exprimidor se tratase.
Cuando los vasos estuvieron llenos a rebosar, la sangre empezó a filtrarse por unos conductos que iban directos al tubo donde se encontraba Etsuko. El color verde del líquido que lo conservaba enrojeció. Y al momento se hizo transparente ante los ojos de los dos.
-¿Y ahora? –Preguntó Nightmares.
-Hemos formado un vínculo psíquico con él.
-¿Cómo? –Nightmares saltó por esa afirmación.
-Tranquilo, nosotros no sentimos nada de lo que él siente, porque ahora mismo no tiene sentimientos ni puede pensar por si mismo gracias al collarín de su cuello. Solo Tenemos que mandarle las órdenes desde nuestra mente y él las obedecerá, supuestamente.
-Capitán, ese supuestamente espero que sea un acierto rotundo, porque sino nos hemos expuesto demasiado a algo innecesario.
-No te sulfures, Nightmares, mira, lo voy a probar. Le diré que salga de ahí.
Nightmares cogía distancia por precaución.
(Pensamientos de Zerx) –Etsuko, sé que nos escuchas –la cabeza de este empezaba a moverse asintiendo de una forma extraña.- Sal de ahí y preséntate ante nosotros.
Sin tener que esperar nada metió un puñetazo de gran potencia que hizo romper el cristal que le rodeaba fácilmente.
Bajó al suelo de la sala y se postró ante los dos.
-¿Ves? No es tan difícil. Pero desde ahora tendrás que tener cuidado con lo que piensas, podría tomarlo como una orden.
-Entiendo. Y si le ordenase que matase a Porlakh, ¿lo haría?
-Si pudiera vencerle, si. Pero creo que ni él tiene la fuerza suficiente para abatirlo.
-Pero si usted salió vivo. –Dijo ilusionado.
-No te confundas. Ninguno de los dos mostramos nuestros bankai. Y sabiendo el poder de su shikai únicamente, te puedo decir que será difícil hasta hacerle algo de daño.
Nightmares tragó saliva ante las palabras de su capitán.
-Llevémoslo ante Hitsugaya. Será mejor si todos los oficiales de alto rango conocen la nueva incorporación de la 9ª División.
Shira controlaba a los cinco Zero a la perfección.
Su tremenda rapidez hacía que sus ataques fueran frustrados y su defensa fuera mutua.
(Pensamientos de Urahara7) –De esa forma nunca podrá alcanzar a Shira.- Se quedó viendo la situación un momento. A la izquierda de su vista veía cómo un Zero defendía a otro mientras atacaba. Al igual que a la derecha, mientras que el del medio solo defendía.- Es más numeroso que ella, pero su rapidez deja que desear… Ya lo tengo.
Con un shun-po se posicionó al lado del Zero del medio.
-¡Ataca!- Urahara atacó fallando como llevaban las otras parejas.
-Zero, forma un trío y ataca en dos tiempos.-le avisó.
Luego del siguiente ataque formó la formación de tres de él.
Dicho y hecho. Mientras uno defendía, otro atacaba fallando como lo había hecho hasta esa hora, mas Zero, el último de los tres, dio una estocada al aire, la cual tocó a Shira en una pierna.
-¿Pero cómo?- Shira se quejó cojeando hacia un lugar alejado de sus rivales.
-Elemental. Esta vez has basado tus movimientos en algo continuado, una táctica circular, siempre repitiendo lo mismo. Atacabas a los de la izquierda, pasabas a los de la derecha, y luego el centro. Daba igual que pasases de largo por delante de uno de los grupos, ya que tu velocidad era tal que no te dejaba ir mas lenta y hacia que ellos ni te vieran. Tú has pasado por tres campos a la vez teniendo que dejar uno siempre intacto por tu acelerada velocidad que te impedía atacar a cada grupo. Si en ese campo creció una espina en tu ausencia, la acabarás pisando ya que tú no cuentas con que se haya modificado desde tu ausencia. Algo fácil para quien se diese cuenta. Si un tren que está en marcha se cree que su camino está despejado no tendrá en cuenta una rama que se pille por el camino o en tu caso, una espada.
-Desgraciado, has estado estudiando mis movimientos.-Le gritó Shira.
-Eso es lo malo de un dos contra uno, querida.
Entonces Shira se desplomó nuevamente al suelo.
-Tendrías que haberme matado cuando tuviste tu katana en mi cuello, Shirayuki.
Megami no shi no umi ni estaba de pie con su zampakutou y su brazo totalmente extendidos apuntando a la cara desvalida de una Shira arrodillada, a penas sin fuerzas y con una expresión de depresión y pesimismo por su situación.
(Pensamientos de Shira) –Mi vida termina aquí.
