Ázzuen veía al equipo SEAL con recelo, nunca le gusto trabajar con otros equipos fuera de los Delta, sabia como operaban las escuadras A, B y D, confiaba en ellos. Pero en estos SEAL's que ocultan su identidad tras sus máscaras de calavera, ni tienen olor. En ellos no confía nada, los Delta nunca usan máscaras, prefieren esconderse a simple vista, es más eficaz.
En un rápido movimiento, volteo para ver a David. Quien se encontraba tranquilamente en su asiento limpiando su AK-74su, con rostro relajado y sin una pisca de sospecha, desde que lo adopto su hermano, jamás ha entendido como puede ser tan relajado.
David dio un vistazo rápido entre el rabillo. —Recuerda la misión—. Dejando de lado su AK, le acaricio con suavidad entre las orejas. —Intenta no matarlos.
Ázzuen solo dio un ligero gruñido, tenía razón. Hace unas horas, un destructor desconocido invadió el territorio estadunidense, normalmente en estos casos usarían un misil Harpoon RGM-84 para volarlo por los aires. Pero el pentágono no quiere problemas internacionales así que idearon un plan que, para su gusto, es de idiotas. Una misión conjunta entre el primer destacamento de fuerzas especiales delta, escuadrón C y Los Navy's SEAL equipo 6, escuadra blanca. Primero se infiltran en el buque sin sonar la alarma, después los Navy se quedan para proteger el punto de extracción y supresión de enemigos si es necesario, mientras ellos robaban toda la información del servidor y sabotearlo para salir sin siquiera ser notado.
No sabía quién fue el imbécil que hiso este plan, pero si lo encuentra le dará una buena mordida, demasiadas cosas podían salir mal de un plan tan vago. "Este plan no sobrevivirá al contacto hostil".
Dio un vistazo a su equipamiento, era experimental. Desarrollado secretamente por el gobierno de estados unidos para la infiltración, le cubría completamente de un color gris obscuro con placas de blindaje ultra ligeras. Lo más notable eran su casco que le cubría su rostro con un HUD interactivo y la mochila en la que transportaba el corazón del traje junto con las armas.
—es ist, pero esto es una mierda—. Hablo Ázzuen a su amigo sin quitar la mirada de su casco. —No tenemos nada de información y el plan es pésimo.
David con su pulgar y dedo índice frotó su barba, era corta y gruesa. —tal vez, pero hemos trabajado con menos y salimos bien—. Termino en encogiéndose de hombros, restando importancia.
Ázzuen solo suspiro, el nunca cambia. Volteo a ver al resto del equipo. Sentada al lado de David estaba Rebecca, la tiradora selecta. Es la persona más rápida y precisa que conoce, solo necesita un tiro para matar, aún no sabe cómo puede pasar desapercibida con ese cabello pelirrojo sedoso y brillante, es una farola, pero nunca es descubierta. Ella rellenaba los cargadores de su rifle de precisión MR762A1 con su munición especial.
Miranda conversaba con ella de trivialidades, mientras sostenía en su brazo un P-90 Táctico LIR, es la médica del equipo y sin duda tiene nervios de titanio, lo más notable de ella es su cabello rizado azulado sostenido con una coleta larga y sus ojos verdes. Delgada pero alta, debería estar rozando los 1,80 de altura, ni se molesta en averiguar cómo esas dos mujeres se llevan bien. Sinceramente no le importa, mientras su familia sea unida.
Tomas se divertía hablando alegremente con Kyle, era el granadero del equipo con una gran pasión con los explosivos, su arma favorita era la FN SCAR-H CQC con lanza granadas. La munición que utiliza es de su propia invención, aunque ruidosa tiene la capacidad de desmembrar a los enemigos con un par de ráfagas, sin duda mortal y por extraño que parezca tiene los mejores oídos para un humano. Es sin duda de los mejores en confundirse con la multitud gracias a su rostro tan casual.
Al final se encontraba Kyle, no le agrada mucho. Es aún peor que David, toma todo a la ligera y es demasiado relajado. Al menos tiene un buen sentido de humor, no como Rebecca que es retorcido, ella bromea sobre la situación. Él es un buen ametrallador con una HK G36 y cargador de tambor es capaz de suprimir al enemigo hasta poder eliminarlos o salir de ahí, es el más joven del equipo con 21 años, sus ojos azulados no han perdido su inocencia y alegría, cosa que no entiende pues ya ha matado y visto cosas horribles, tal vez le falta un tornillo. No se queja de eso, aunque le moleste su actitud, ya les ha salvado el pellejo, aun le cuesta creer que se pone serio cuando es necesario.
En frente de ellos estaban los SEAL's, sentados como si fuesen los mejores del mundo «tienen un palo metido por el culo» fue su primer pensamiento al verlos estoicos como una roca, sin dudas arrogantes. Un error que puede ser fatal. Entre ambos Equipos se encontraba una lancha rápida anclada y asegurada al suelo con correas planas, al menos lo rodeaba el ruido de los motores que lo tranquilizaba.
Iban dentro de un V-22TS Osprey furtivo, una aeronave experimental, con propulsores de un F-22 en lugar de las típicas hélices rotativas.
después de un breve rato Rebeca término de cargar sus balas especiales, echas para mayor precisión y menor ruido. —Relax Zuin, solo vamos a meternos a un Destructor armado hasta los dientes—. Le hablo mientras sacudía su palma derecha con entusiasmo. —solo son como a unos 300 hombres entrenados para matar—. Término sonriendo con ironía, ella sabía que los destructores normalmente llevan entre 200 y 300 más los oficiales.
Ázzuen solo suspiro, dejando eso de lado vio como un tripulante salió de la cabina. —Atención, estamos a un minuto de la zona de despliegue—. Grito al tomar entre sus dedos una palanca y sosteniéndola firmemente la bajo, unos segundos después se escuchó el golpeteo de los pestillos abriéndose, Después presiono un grueso botón para que la compuerta se abriera de golpe para detenerse a unos 5 centímetros de distancia, siguió bajando, pero esta vez lentamente hasta que se detuvo al nivel del suelo, creando una plataforma. Pero por fin se veían las pequeñas olas chocando entre sí por al menos 10 metros debajo de él.
David rápidamente se levantó, sujetándose de un arnés del fuselaje. —Ya oyeron. Llegamos a nuestra parada—. Al decir esto vio a Ázzuen teniendo dificultades con su equipo por lo que se soltó para arrodillándose a la altura de Ázzuen, y le ayudo a ponerse el casco. —Venga, Te ayudo—. Todos los demás ya llevaban su equipo de neopreno y los chalecos antibalas puestos.
Los Navy simplemente se levantaron aun estoicos y sin decir nada, Ázzuen ignoro esto para probar su equipo, su sistema de puntería funcionaba bien, la conexión neutral era estable, su MR556A1 modificado funcionaba, el HUD mostraba todo, el sistema de comunicación y vital estaba en orden, el sistema de guerra informática e Infiltración también, sus garras por control neuronal también.
Todo estaba en orden cuando empezaron a desacelerar, agarrándose fuerte, sintieron como paraban hasta quedar suspendidos sobre el agua a 3 metros.
Los Navy rápidamente fueron a la lancha y soltando los seguros metálicos de las sogas, estas se alojaron, dejándola suelta. Con un fuerte empujón esta empezó a rodar por los rodillos del suelo hasta que bajo por la plataforma y cayó, golpeando el agua.
Los primeros en saltar fueron los Navy, uno por uno terminaban a un metro de la superficie del pacifico, el corrió para tomar impulso y de un salto cayó al agua, se encontraba helada y solo veía espuma y burbujas. Cuando de repentinamente se desmayó.
Solo tardo un poco para despertar, solo que esta vez en una playa rocosa —Que pasa—. Susurro al ver el bosque frondoso en el fondo. —Donde estoy—. El mar estaba picado, era un día nubloso.
—Acaso no recuerdas—. Se oyó una profunda voz, en dirección del bosque.
Rápidamente Ázzuen volteo con su lomo erizado y la cola en alto, para ver salir a otro lobo, igual a él, pero este era de color Naranja rojizo, Su antifaz de su rostro lo asemejaban a una máscara tribal con líneas suaves como el agua y de un color verde brillante.
Lo reconoció inmediatamente. —Rudolf—. Tan rápido como paso, se tranquilizó, para darse cuenta de algo. —¡Espera! Entonces ¿estoy soñando?
Rudolf asistió con la cabeza. —Te metiste en un incendio idiota, ¿qué esperabas? —Le gruño retóricamente. —Cuando caíste, te puse en un coma inducido para curarte.
—Entonces, todo eso ¿Fue un sueño? —Ázzuen pregunto ligeramente aturdido. —No, eso fue un recuerdo.
Rudolf volvió a asistir —Fue tu última misión, la que no quieres recordar—. Él se siguió acercando hasta estar frente a frente —Cuando ellos nos abandonaron—. Se notaba enojado, Ázzuen solo cerro los ojos intentando olvidar. —Pero, todo final tiene un nuevo inicio—. Él le dio la espalda a Ázzuen. —Fue aquí, donde nuestra nueva vida inicio, cuando conociste a Kix.
En ese momento Ázzuen abrió los ojos precipitadamente —¡Kix! Tengo que buscarlo.
El lobo rojizo volteo a verlo —Tienes razón—. Dijo mientras asistía. —Alguien nos rescató, así que prepárate, te dieron un fuerte sedante, pero ya lo eliminé por completo.
Ázzuen se acercó a él. —Gracias, por todo—. Solo para cerrar los ojos, esperando para despertar.
Con un ligero dolor de cabeza se levantó, todo estaba obscuro. «Debe ser media noche» pensó al intentar ver atreves de la penumbra, por suerte y que es un lobo, lo logro fácilmente.
«Ugh, Odio los hospitales» se repugno por el olor de desinfectante barato. Las paredes parecían blancas, la puerta del cuarto se encontraba cerrada y el en una jaula. «Y odio las jaulas aún más» pero rápidamente se alegró al ver que estaba mal cerrada. Con un pequeño movimiento de hocico, la abrió sin hacer siquiera ruido.
Rápidamente analizo su entorno, no quería salir por la puerta, había la posibilidad que del otro lado hubiese alguien patrullando, su única opción para escapar era la ventana.
Pata por pata, salió de la jaula hasta llegar a la ventana, ignorando lo demás. Se puso en dos patas y vio a través de ella, se encontraban en el segundo piso.
Podía abrir la ventana y saltar, si lo hacía bien podía escapar, pero si no, quedaría con varios huesos rotos.
Decidió quitar el pestillo de la ventana para abrirla, deslizándola hacia un lado logro abrirla y rápidamente se fue al fondo del cuarto «Rudolf, endurece mis músculos que saltare desde un segundo piso»
Sin confirmación y tomando un fuerte impulso, Corrió hacia la ventana lo más rápido que pudo. De un salto llego al marco con las patas delanteras, cuando sus patas traseras llegaron a tocar el marco, con todas sus fuerzas y usando este de catapulta, se impulsó hacia el exterior.
Empezó a caer rápidamente, y por uno o dos segundos se mantuvo en el aire, hasta que sus patas delanteras tocaron el suelo, devuelta usando todas sus fuerzas y flexionando las patas ligeramente, Redirigió su energía vertical hacia delante. Logrando ir al triple de su velocidad inicial, casi se tropieza, pero empezó a parar de forma gradual. Lo había logrado y solo con un tremendo dolor en sus patas, pero nada roto.
Vio a su alrededor, cuando vio un puente y del otro lado de este se encontraba una clase de faro sobre una colina, pero sin su foco. Decidió que ahí era un buen punto para comenzar por lo que fue al puente a velocidad lobuna. Sin embargo, recordó algo «Porque no me has hablado en todo este tiempo»
Tardo un poco en que la misma voz volviera a hablar «al bloquear tus recuerdos también me bloqueaste a mí, no fue hasta que te desmallaste que tus defensas bajaron lo suficiente para desbloquear la entrada»
con un movimiento de cabeza, comprendió lo que quería decir, no quiere recordar como su nueva familia lo abandono a su muerte «tut mir leid» Repentinamente se detuvo en seco y empezó a reír en silencio, hace tiempo que su muletilla había desaparecido, desde que le enseñaron primero a hablar alemán, se le había quedado.
Cuando se calmó y volvió a trotar, no tardó en llegar para darse cuenta que en la entrada se encontraban 5 casas grandes para perros. Ignorándolas pues estaban cerradas. Dio una vuelta por el edificio, repentinamente se detuvo en frente de la casa verde, olía "familiar" pero no podía ubicar donde, no era un buen lugar, podía ser descubierto por alguno de los perros, echando un vistazo al paisaje no pudo reconocer el paisaje por la noche, por lo que troto por el pueblo y usando los callejones junto a la obscuridad a su favor, logró pasar inadvertido por las desoladas calles, cuando llego a una residenciales había varios vehículos, pero solo uno se encontraba fuera del garaje, pero había un problema, había una farola junto a él, no podía acercarse sin ser descubierto.
Lo vio más detenidamente, si no se equivocaba era un Toyota tercel de 1990, dando un vistazo a su alrededor vio casa por casa, buscando cualquier señal de movimiento y después en las calles y no encontró nada, el lugar esta desierto, una noche silenciosa, solamente interrumpido por el zumbido de un transformador eléctrico cercan.
Corrió hasta la parte trasera del automóvil, no quería estar más tiempo de lo necesario expuesto, solo le tomo unos segundos recorrer todo el tramo se preparaba para arrastrarse por debajo del coche y retirar los seguros junto con cualquier alarma, cuando por casualidad miro por la puerta del pasajero y ve algo que lo deja pasmado.
La puerta no estaba asegurada «Es mi día de suerte» completamente alegre, jalo la manija y con un fuerte pero rápido crujido que corto el ambiente del lugar, la puerta se abrió. Esto lo alerto, pudo haber despertado a alguien y venir a investigar por lo que entro, cerrando la puerta tras de sí, silenciosamente.
Escondido en el descansa pies, esperaba ser descubierto pronto y cada minuto que pasaba parecían horas, con las orejas plegadas y su rostro nervioso, después de una media hora decidió asomarse, la calle seguía igual de desierta por lo que rápidamente fue al asiento del conductor, pero su suerte se acabó, no había llaves, pero al menos era automático.
Con una pequeña sonrisa fue al tablero inferior. «El dueño, habrá pensado que sin la llave» abriéndolo con un pequeño golpe vio los cables junto a los fusibles. «no se podrían robar el coche» cruzando varios cables, aunque le resulto difícil lo logro. «Que ingenuo» El coche con un bajo rugido, se encendió «Y, guala»
Moviendo la palanca de cambios, empezó a acelerar lentamente hasta que llego a la esquina de la calle, dando una vuelta encendió las luces. Tardo unos pocos minutos en salir del pueblo por la carretera y a un kilómetro de distancia se estaciono y estirando su pata abrió la guantera y entre el montón de cosas empezó a buscar un mapa cuando accidentalmente roza un objeto triangular e intrigado lo saca usando sus dos patas para descubrir que se trata de un celular, pero al encenderlo quedo consternado, como fondo de pantalla se encontraba una mujer algo regordeta con un traje formal abrazando a una gallina como si fuese un chihuahueño «Esto no se ve todos los días» Fue su primer pensamiento, sacudiendo la cabeza ignoro la imagen para buscar algo que pudiera ayudar y entre las aplicaciones encuentra un mapa por GPS «Esto funciona» al abrirlo, pensó que no pudieron traerlo por más de 150 kilómetros a la redonda así que delimito el área de búsqueda, habiendo varios lagos en ese rango cuando se detuvo uno en específico, tenía una de las orillas en forma de cuña. Lo reconoció de inmediato «95.3 kilómetros de distancia» él pensó que estaría más lejos, sin más marco la ubicación para que le diera la ruta más rápida y volvió a acelerar.
Le tomo dos horas en llegar, sobre todo porque 1/3 del camino era por tierra, y el auto no estaba diseñado para eso. Con el freno puesto, cruzo otros cables para apagar el motor. bajando del coche y cerrándolo, empezó a trotar.
Tardo cinco minutos en llegar a la madriguera, al entrar noto a Kix dormido al fondo, dejando soltar un suspiro y sonriendo de alivio, cuando nota que está abrasando algo, así que se acercó con cuidado para no despertarlo. Se dio una gran sorpresa, Su pequeño hermano se encontraba abrazando su antiguo equipo «Lo abra desenterrado» solo para fruncir el ceño al verle el rostro, cercas de sus ojos se encontraban lagrimas secas y por la cantidad, estimo que lloro por horas. Eso lo desgarro, empezó a sollozar en silencio y acercándose a él, se acostó a un lado para abrazarlo. Kix al sentir el calor inconscientemente soltó el equipo para darse la vuelta y se acurruco en el pecho de Ázzuen —Perdón—. Le susurro al darle un beso entre las orejas, ahora no podía lamberlo.
Apretó con fuerzas su mandíbula, se odiaba a sí mismo, ocasionarle un dolor así a alguien tan cercano. Se odio por no darse cuenta de eso.
Lentamente él también se quedó dormido bajo la calidez de la madriguera.
En la mañana, los primeros rayos de sol estaban entrando en la madriguera. Despertando a Kix, Había estado llorando toda la noche, y soñando ver morir a su hermano, eso hasta que una calidez lo invadió, no sabe cuándo paso, pero lo tranquilizo.
Solo para darse cuenta que esa calidez seguía ahí, rápidamente abrió los ojos alterado, cuando logra ver quién es el invasor, solo hay un lobo con ese antifaz tribal, empieza a llorar efusivamente abrasándolo con fuerza. —Por favor, que no sea un sueño—. Susurro al soltar un moco. —Y si lo es, nunca quiero despertar.
Esto despertó a Ázzuen, quien logro oír a Kix. —Abre los ojos, no es un sueño—. Le susurró al oído, quien no se dio cuenta que los apretó con fuerza. —Vamos, mírame.
Él no quería abrirlos, solo los oprimió aún más. —No quiero que pasa si los abro y desapareces—. Su cola estaba baja y agitándola levemente.
Con su pata subió el mentón de Kix para verlo claramente. —No desapareceré, te lo prometo— le dijo lo más tranquilo y confiado que pudo. Kix lentamente abrió los ojos, solo para ver que él seguía ahí.
—Eres real —grito mientras se lanzaba para abrasar su cuello. —Pensé que habías muerto—. Sus lágrimas caían mientras usaba un tono bajo y desgarrador. —Debería odiarte, pero no puedo.
Ázzuen solo pudo abrasarlo con más fuerza. —Perdón—. Empezó a frotar suavemente su espalda. —Perdón por olvidarme de ti—. No pudo soportarlo y también empezó a llorar. —Perdón por hacerte sufrir—. Su voz se volvió inestable, no soportaba lo que hiso, se asqueo de sí mismo. —Perdón por todo.
Un poco después dejaron de llorar y pasaron una hora abrasados hasta se liberaron acostados.
—Y que paso. —Le pregunto ladeando la cabeza y dejando caer su oreja.
Ázzuen rio ligeramente, se veía tan tierno. Con delicadeza le lengüeteo para limpiarle las lágrimas secas. Kix solo se enojó y haciendo un puchero retiro la cara.
Al ver esto solo suspiro. —No lo logre, llegue tarde—. Cerro momentáneamente los ojos mientras apuntaba su hocico al cielo. —después de salir, me desmaye—. Se detuvo momentáneamente antes de abrir los ojos. —Recordé lo que no quería volver a ver.
Kix lo entendió, ya sabía su historia. No completamente, pero si lo necesario para comprender —Los odias, ¿cierto? —. pregunto viéndolo a los ojos.
Ázzuen solo cerro los ojos. — A veces quisiera hacerlo—. giro su cabeza para ver a Kix a los ojos. —Pero por más que intento, no puedo— termino con la mirada gacha. —Pero aun así no puedo perdonarlos— Lo último fue un susurró, pero Kix si alcanzo a escucharlo.
Kix se inclinó hacia delante y sobrepasando el osco de Ázzuen le empezó a limpiar las lágrimas. —Puedes perdonarlos, como acabo de hacerlo— con suavidad se apartó dándole su sonrisa zorruna.
Antes de contestar, Ázzuen se mordió el labio inferior. —No es tan sencillo.
Kix solo frunció el ceño ligeramente —¿Por qué?
Ázzuen miro al vacío por un momento. —Yo—. Por unos segundos hubo un completo silencio. —No sé.
Kix no se encontraba satisfecho con la respuesta, tenía que esperar que todavía era un tema delicado. —Y que haremos ahora.
El lobo se quedó un rato mirando el lago tranquilo, sabía que sería más difícil encontrar comida por el incendio reciente. También podían volver a la civilización que dejo, no le gustaba la idea, pero era lo único que quedaba, solo esperaba que su cuenta de banco en el extranjero siguiera vigente. —Supongo que volver a ese pueblo, se veía tranquilo. Buscaremos donde quedarnos.
Kix se sorprendió completamente —¿Pueblo? ¿Qué pueblo? —. empezó a mover su cola efusivamente, su hermano nunca lo dejo acercarse a los humanos, pero él siempre quiso estar cercas de alguno.
Ázzuen, divertido por la nueva actitud de su hermano le respondió —Es un pueblo cercano, está en la costa y parecía pacifico, creo que se llamaba bahía de aventura—. Termino al recordar el GPS.
—¿Enserio? Y que esperamos, ¡Vamos! —. grito Kix mientras saltaba dando vueltas, todavía no sabe dónde saca esas energías de tan repente.
—Tranquilo, primero vamos por mis cosas—. Se quería llevar su equipo de infiltración, nunca se sabe cuándo será útil.
Kix completamente excitado fue corriendo a la madriguera por las cosas.
Ázzuen solo negó con la cabeza, aún más divertido. Solo para neutralizar su mirada —Supongo que es hora de dejar ir el pasado atrás— Termino dando un largo suspiro.
lo siento, parece que olvide eliminar algunos borradores, ya lo corregí
