CÁP 2-TE ENCONTRÉ…Y NO ESTÁS SOLA.

P.O.V Kidou Yuuto

¡Maldita sea! ¡¿Dónde demonios estas?-me pregunto completamente frustrado y casi tirándome de los pelos. Hace ya como un par de semanas en las que ando buscando a aquel chico, me he pasado por varios centros de escuelas de primaria tratando de ver si alguno de los niños que estaba allí era él. Pero no ha habido manera de encontrarle. Creo que ya he buscado por todas partes, incluso en escuelas privadas pero nada.

Lo que si me extraña es que no hay registrado ningún niño de ultimo curso de primaria que sea capitán de un club de futbol femenino.

¿Y si el niño en realidad no asiste a la escuela? Es una posibilidad muy remota porque por ley tiene que ir sino a sus padres les caería un problema muy serio. La única excepción sería que el niño padeciese algún tipo de enfermedad o invalidez que le impidiera ir a la escuela pero viendo como juega al futbol, está claro que está muy sano y con unas facultades físicas y psíquicas excelentes.

Aunque…

La cosa sería distinta si el niño es huérfano. Puede que no consiga encontrarle en ninguna de las escuelas de primaria porque en realidad está viviendo en un orfanato y asiste al colegio que hay allí. La verdad es que no se me había ocurrido esa posibilidad, las escuelas de los orfanatos son exclusivas para los niños que vivían allí. No es un sitio que pueda entrar cualquiera.

Sería buena idea echar un vistazo. Pero el problema residía en que los orfanatos se toman muy en serio la protección de los niños. Lo sé porque Haruna y yo estuvimos viviendo en uno de pequeños. No puedo meterme en el ordenador y ponerme a mirar fotografías de los niños que residían allí, según la ley de protección del menor, estaba prohibido. La única forma de poder ver a los niños es visitando el orfanato con cita previa.

Pero si no tengo intención alguna de adoptar, no creo que me dejen verles.

¿Y que les digo a los monitores entonces? No, señores, no vengo por ninguna adopción. Es que estoy buscando a un niño que creo que tiene algo que ver con mi hermana, que desapareció hace trece años. No, sin duda no es una buena idea. Me tomaran por un secuestrador o un pederasta y me obligaran a abandonar el orfanato o como mucho llamar a la policía.

Pero los orfanatos son los únicos lugares en donde no he investigado. Si estoy en lo cierto y el niño está viviendo en uno solo será cuestión de dar con él pero si por mala suerte el chico al verme pega cuatro gritos acusándome de haberle intentado agredir en el Teikoku entonces si que me encarcelaran.

Creo que solo me queda hacer la opción más sencilla pero también incomoda. Mirarlos cuando estén en el patio de recreo. Parece sencillo pero lo cierto es que eso solo me servirá para saber si está o no porque si él me ve y me reconoce no me dejaran pasar a verle. Y si vuelve a darme un arranque como el que he tenido en el Teikoku le encerraran en el orfanato hasta que "pase el peligro".

-¡Kidou!-sacudo mi cabeza saliendo de mis pensamientos al escuchar esa estridente voz que está al otro lado de la puerta de mi despacho. Reconocería esa voz a pesar de estar a varios kilómetros de distancia.

Y aquí vamos otra vez.

-Endou…-hablo en voz alta con aire resignado-¿Cuántas veces te he dicho que si quieres entrar solo tienes que llamar a la puerta? ¡No es necesario que des voces!

Endou entró en el despacho abriendo la puerta y mirándome con pucheros ¿Qué le pasaba ahora a este bobo?

-¡Pero si lo he hecho!-¿eh? ¿Cómo que lo ha hecho? Yo no he oído nada-Te he llamado ¿no es así?

No sé a que se está refiriendo yo lo único que he oído es su…

Fuerzo el entrecejo. Ahora comprendo a que se refiere.

-Endou…-no sé si servirá de algo que me pare a explicarle que cuando yo digo que llame a la puerta es que tiene que golpearla y esperar a que le dé permiso para entrar…no que tiene que llamarme a voces desde fuera.

Claro eso es lo que solía pensar cuando teníamos catorce años, cuando le conocí pero…ahora tenemos veintinueve y todavía sigue comportándose como un niño inocente que no sabe de qué va el mundo. Aunque si que lo sabe de sobra, ya lo creo. Bueno, creo que eso es lo que le hace ser Endou…¿para que cambiarlo ya a estas alturas?

-¿A que has venido, Endou?-pregunto cerrando mi portátil, no es que me importe que Endou vea lo que estoy haciendo pero de alguna manera siento que esto es solo asunto mío y no me interesa que se interponga nadie más. Y conociendo al que fue el capitán del equipo Raimon y de Inazuma Japón sería capaz de interponerse solo por intentar ayudarme.

-Sakuma me lo ha contado…

-¿Cómo?-vaya, parece que Sakuma no ha podido mantenerse al margen de esto.

-Me ha llamado esta mañana diciéndome que te has pasado las últimas dos semanas encerrado aquí buscando a un niño que conociste por casualidad en el Teikoku.

Aparto la mirada disimuladamente.

-¿Y te ha llamado para pedirte que hables conmigo?-pregunto con un suspiro

-Solo está preocupado por ti.

-Ya le dije que no se tenía porque preocupar.

-Si que tiene. Mira Kidou, nunca te he dicho que abandones a Haruna pero tampoco puedes dejar que eso te consuma. Eres el entrenador del Teikoku y cuando yo tenga que irme espero que sepas dirigir al Raimon como es debido.

¿Qué ha querido decir con eso?

-¿Estas poniendo en duda mi capacidad para enseñar al Raimon?-espeto comenzando a enfadarme.

-Nunca he hecho tal cosa. Pero quiero saber que la persona a la que le estoy dejando a mi equipo a su cargo sepa como dirigirlo sin ningún incidente.-me miró seriamente, como de esas miradas que él pocas veces dejaba ver por su carácter jovial y alegre-Hemos sido compañeros en el Raimon y en Inazuma Japón, también eres uno de mis mejores amigos, Kidou, pero tengo que pensar en mi equipo por encima de todo. Si tú no eres capaz de hacerlo entonces…

-Seré capaz-le cortó levantado una mano en señal de que no siguiera.-Endou, puedo asegurarte de que el Raimon estará bien mientras tú estás ausente. Pero entiéndeme tú también a mí. Aquel niño guarda alguna relación con Haruna, desconozco la razón que me llevo a pensar eso pero desde que le vi, no dejó de relacionarlo con ella.

-Kidou…

-Como le he dicho a Sakuma…si resulta que él no tiene nada que ver con mi hermana entonces me disculparé y le compensaré.

-¿Tan convencido estás de que tiene algo que ver con Haruna?

-Estoy absolutamente seguro…

-Entonces mucha suerte-me dedicó una de esas sonrisas que solo sabe hacer él ¿Cómo puede no dolerle la cara? Yo soy incapaz de sonreír de esa manera. Supongo que es lo que tiene haber tenido una infancia feliz, siendo nieto del famoso Endou Daisuke y haber vivido rodeado por el futbol durante toda su vida.

-Bueno ¿tienes algo más que decirme?-pregunto apoyando mi barbilla en mis manos, dedicándole atención.

-Si…se trata del Seitei…

-Ya…-digo sin mas sabiendo a donde quería llegar-Ishido Shuuji…

-Esta moviendo hilos. Desde que el Raimon ha empezado a resistirse a las ordenes del V Sector…

-Es decir, desde que te contrataron a ti para ser el entrenador del Raimon.

-Si, está claro que para el V Sector es un inconveniente que sea yo el que se ocupe de entrenamiento del Raimon.

-¿Qué hay de ese muchacho que me comentaste la otra vez?

-¿Tsurugi Kyosuke?-veo como muestra una sonrisa-Ya no representa ninguna amenaza para el Raimon ¿No te acuerdas que jugó contra el equipo Teikoku?

-Si, es cierto…él es una buena baza, puede aportarnos información muy valiosa, tengo entendido que trataba directamente con el Seitei…

-Si-la sonrisa se le borró para dejar ver de nuevo aquella cara seria tan atípica de él-Pero el Seitei no confiaba plenamente en Tsurugi, supongo que porque había intuido que tarde o temprano terminaría por ir en su contra.

-Entiendo…

-¿Tus investigaciones como van?

-Solo he podido obtener algunos datos de los equipos que se van clasificando para el Holy Road. Varios de ellos tienen avatar y no me extrañaría nada que fueran seguidores del V Sector.

-Solo son chicos que tratan de proteger su futbol…aunque no de la manera correcta.-lo dijo con una voz bastante melancólica. Comprendo perfectamente esos sentimientos, nosotros disfrutábamos mucho jugando al futbol en el pasado, con solo divertirnos llegamos a ser los mejores del país y después los mejores del mundo, y ver ahora como las nuevas promesas tenían que reprimirse y dejarse ganar o hacer como que disfrutaban de una victoria que en el fondo saben que en realidad no han ganado era algo que se alejaba de nuestra comprensión.

-¿Iras a verle?

-No lo sé…

-Me dijiste que querías hacerlo.

-Pero ahora no estoy tan seguro. Cuanto más investigo, más cosas me verifican que se trata de él…pero tener que comprobarlo personalmente y verlo con mis propios ojos es algo que me hace sentir inseguro.

-Pero sabes que es él…y por eso mismo y a pesar de todo, irás a verle y a encararle. Porque se trata de él ¿no es así?

Me miró parpadeante pero en seguida me dedicó una gran sonrisa.

-Si

Le sonrió levemente, el que peor debe de estar pasándolo con todo esto es Endou. Para él el futbol no es un simple juego, es una forma de estrechar relaciones con algo que todos tienen en común, conocer a alguien con el simple acto de chutar un balón. Medir la fuerza de voluntad de otro con un partido.

-Y volviendo al tema del niño misterioso…

Oh, no…

-Endou, creía que lo habíamos zanjado.

-Yo nunca dije eso…-sonrió levantado el dedo pulgar. En serio, a veces parece un niño atrapado en el cuerpo de un adulto.

-Ya…-suspiro resignado.

-Sakuma me ha dicho que ya has buscado en todas las escuelas de Inazuma ¿seguirás buscando fuera?

-No-respondo tajantemente casi sin darme cuenta-Ese chico vive en aquí, en Inazuma.

-Pero ya le has buscado por todas las escuelas.

-Lo sé y tengo la teoría de que puede ser que esté viviendo en un orfanato.

-Oh, eso tiene sentido. Un niño cualquiera no puede entrar en la escuela de un orfanato.

-Exacto.

-Pero ¿Cómo lo harás? Si ese niño te ve llamarán a la policía.

-He ahí el problema. Solo se me ocurre vigilar los patios a la hora del recreo para ver si puedo dar con él. Pero hay varios orfanatos y me llevaría mucho tiempo.

-Si quieres yo puedo ayudarte.

-No-lo corto de inmediato-No te dejaré hacerlo, Endou, este asunto es solo mío.

Él me miró sorprendido por mi contestación. Sabe que cuando se trata de Haruna no quiero que haya nadie que pueda interponerse en mi camino sea amigo o no.

-Bueno, como quieras. Pero déjame al menos darte un consejo.

Bueno, eso si que puedo permitirlo, no hace daño a nadie.

-Sakuma me dijo que ese niño vino acompañado por todo su equipo ¿no?

-Si, se les escapó una pelota mientras jugaban…

-Normalmente los niños escriben sus nombres en sus balones de futbol por si se pierden ¿has llegado a tener su balón en tus manos?

-Si, pero el balón no era suyo sino de una de sus compañeras.

-Ahí tienes la respuesta…

De pronto caigo en la cuenta. Pues claro ¿seré idiota? En el balón de futbol ponía el nombre completo de una de las integrantes del club.

Oume Hibari.

Si la encontraba a ella, entonces por lógica le encontraría a él. Los dos pertenecen al mismo club, así que tendrán que estar asistiendo a la misma escuela.

¿Por qué no me había dado cuenta antes?

-Estabas demasiado obsesionado en dar con el niño como para darte cuenta de que podrías haberlo encontrado antes mediante una de sus compañeras.-me dice Endou de lo mas animado ¿es que me estaba leyendo la mente?

Trato de ignorar su comentario y su sonrisa de "mira que no haberte dado cuenta antes" pero creo que soy demasiado evidente. No es propio de mí dejar pasar por alto algo tan simple como eso.

Tecleo el ordenador buscando a una niña de último curso de primaria, integrante de un club de futbol femenino que tenga por nombre Oume Hibari. Y solo en Inazuma.

Un solo resultado.

Muevo el ratón y picó en su archivo. Apareciendo una fotografía con sus datos.

Bingo.

Oume Hibari, doce años. Cursa sexto de primaria. Miembro del club de futbol, delantera y defensa. Colegio: Kaminari Tei. Graduación en breve. Candidata a ingresar en el instituto Zeus.

¿El colegio Kaminari Tei? Ese colegio ya lo había revisado ¿Y si se me ha pasado algo por algo? Tecleo el ordenador para ver al resto del equipo pero…

PUM

La pantalla se quedó en negro. Se había apagado.

No me lo creo…

-Creo que el ordenador ha petado-sonrió Endou divertido por mi expresión.

-¡MALDITA SEA!-grito sin poder evitarlo con un gran deseo de reventar ordenador contra el suelo.

Endou se quedo tieso en el sitio ante mi reacción. Pero puedo oír como soltaba una risa. De verdad, le hace mucha gracia verme perder el control sobre mi mismo. Tener amigos para esto…

-Eso te pasa por tenerlo tanto tiempo trabajando…al final el pobre, claro, ha dado su ultimo suspiro en darte una valiosa información…descansa en paz, se lo merece.

-Menos guasa…-le miro con ganas de matarlo.

-Jajajajajajaja, no te pongas así Kidou, al menos ya sabes donde buscar. Solo tienes que ir a la escuela y ver si tu niño está allí.

Respire profundamente tratando de calmarme. Endou tiene razón, he conseguido reducir la búsqueda a un solo lugar y eso es un gran paso. Y todo gracias a él. Si el pequeño estaba allí entonces solo tengo que esperar a que se acaben las clases para encontrarme con él cuando se fuera a su casa.

Pero me sigue escamando una cosa. Esa escuela ya la he revisado junto con las otras ¿Cómo es que se me ha pasado por alto el chico que precisamente estoy buscando? No tiene sentido. Bueno, eso ahora no importa, lo que tengo que hacer es ponerme en marcha e ir a esa escuela.

Y aunque no vea al chico, al menos sé que una de sus compañeras de equipo está ahí, lo único que tengo que hacer es hablar con ella y mediante mi "encanto natural" convencerla de que tiene que decirme donde está su capitán. Además de perdonarla por el balonazo que me dio aquel día.

-Será mejor que vaya ahora, es horario escolar-le digo levantándome de la silla.

-¿Quieres que te acompañe?

-No, no hace falta que te preocupes por mi…

-No estoy preocupado por ti…sino por el pobre chaval, a ver si va a acabar como tu ultima victima…-señala el ordenador que un poco mas y parece que eche humo.

-¿Vas a seguir con la broma?-gruño mirándolo de mala manera, a lo que él se rio.

-Perdón, perdón-se disculpa rascándose detrás de la nuca-Me gustaría acompañarte de todas manera aunque no puedo…he dejado al equipo solo y faltara tiempo a que Kariya y Kirino se peleen como siempre hacen…

-Esos dos son un terremoto…

-Si, me recuerdan bastante a los dos estrategas del antiguo Raimon-los dos sonreímos ante esa coincidencia. Es cierto la relación entre Kirino y Kariya es la misma que la que tuvimos Fudou y yo.

Que ahora que lo pienso, desde que terminó el Futbol Frontier Internacional no he vuelto a saber de él. Endou tampoco parece saber nada. El chico solo desapareció de la faz de la tierra.

Oh, bueno, puede ser que se haya ido a Italia, quedó bastante impresionado con el juego de la selección italiana. Sobretodo con el Contrataque Cattenachio. Supongo que habrá pensado que ir allí reforzaría su forma de jugar.

Empecé a recoger las cosas de la mesa. No iba a llevarme gran cosa conmigo, pero al menos tenía que decentarlo un poco, tantas horas trabajando tenía sus consecuencias.

-¿En serio piensas ir ahora?

-Te lo he dicho, es horario escolar, es el mejor momento para que pueda alcanzarle.

-Pero estas agotado…se nota que llevas tiempo sin dormir.

-Si que he dormido…

-Pero no las horas necesarias…

-Estoy bien, Endou…

-Y tampoco has comido bien…

-Endou…

-No, Kidou-me detuvo mirándome directamente a los ojos-Entiendo tus sentimientos, comprendo perfectamente que quieras encontrar a Haruna pero como te he dicho antes no pues dejar que eso te consuma…

-¡No me estoy consumiendo!

-Si lo haces, si te ven así te arrestaran por demente. Ve mañana y…

-¡¿Mañana?-exclamo como si me hubiera dicho alguna barbaridad-¡Mañana no puede ser, Endou! ¡Tiene que se hoy!

-De eso nada, el chico no va a romper su rutina diaria porque no vayas hoy.

-¡Se gradúa en dos días, Endou, después de eso tendré que volver a ponerme a buscarlo!

-Tú lo has dicho. Dos días. Tiempo suficiente para que descanses y luego vayas a verle. No es tan complicado. Y te necesito al cien por cien para estar al lado del Raimon.

Me fastidia tener que admitirlo pero estoy agotado. A penas puedo rendir con el Teikoku, si me voy ahora a la escuela caeré redondo antes de poder ver al niño.

-Está bien…-acepto de mala gana apretándome el puente de la nariz.

-Bien, vete a casa, te das una ducha, comes algo que alimente bien y luego te metes en la cama. Mañana por la mañana irás a verle.

-De acuerdo…si con eso te quedas tranquilo…

-Que ilusión, el día de tu graduación ver al hombre que por poco te pega…

Y sin poder aguantar le lanzo el ordenador contra él, que entre risas se escondió tras la puerta de la salida. Ahora si que el ordenador no tiene ninguna posibilidad de ser reparado.

¿Cómo puedo consentirlo tanto?

Termino de recogerlo todo y salgo del despacho para dirigirme a mi casa. Sin duda necesito descansar, casi puedo ver doble.

Cuando llego no me paro ni a saludar al servicio como tengo costumbre de hacer, solo quiero tirarme en la cama y no moverme de allí hasta el día siguiente. Y eso es lo que voy hacer.

Me acuesto en mi cama y casi en segundos, Morfeo se apoderó de mi.

¿Dónde estoy?

Miro a mí alrededor, y puedo identificar varios cerezos en flor que dejan un hermoso paisaje rosa. Delante de mí había un edificio con un rayo como logotipo.

Esto es… ¿el instituto Raimon?

Camino lentamente hacia su interior. No entiendo porque lo hago, todavía no es momento de que vaya al Raimon, aun tengo que encontrar a ese chico. Él puede ayudarme.

Sin embargo, una fuerza me obliga a recorrer el instituto, veo a los estudiantes hablar entre ellos, algunos correteando por ahí, otros comiendo sus almuerzos. Ninguno parece percatarse de mi presencia porque no me han mirado ni una sola vez. Ni siquiera una mirada de soslayo. Nada. Como si no me vieran.

¿Es que acaso soy un fantasma?

De todas formas, muchas de las caras que hay aquí me suenan mucho ¿Dónde las habré visto antes?

Pero lo mas importante ¿Qué es lo que estoy haciendo aquí? No recuerdo haber venido por mi propio pie.

-¡Venga, chicos, solo un poco mas!

Esa voz…¿Endou?

No, no puede ser, era demasiado infantil para ser la suya pero…

Me dirijo a la cancha de futbol y veo a un grupo de muchachos jugando un partido amistoso entre ellos. Pero esos chicos…

No puede ser…

El equipo Raimon…

De hace años…

Me veo a mí…recibiendo un pase de Kazemaru y chutando a puerta. Endou consigue detenerlo.

-¡Muy bien, Kidou, otra más!-grita pasando el balón.

Sonrío casi sin poder contenerme. Esto fueron los momentos más felices de mi vida, aunque nunca vaya a demostrarlo abiertamente. Fuera de las presiones de Kageyama, sin enemigos ni nada, la unión del Raimon y hasta mis peleas diarias con Fudou…

Fueron buenos tiempos. Donde el futbol era de todos.

-¡Ánimo, Onii-chan!

Esa voz…

Giro mi cabeza rápidamente hacia el banquillo. Ahí están varios jugadores suplentes, las gerentes y entre ellas…

Haruna…

Prácticamente corro hacia donde esta el banquillo de las gerentes. Pero cuando piso el terreno de repente noto que todo se ha detenido. Todos estaban en posiciones anti-naturales imposible de realizar de verdad.

Es como si el tiempo se hubiera detenido.

-¿Eh? ¿Qué ha pasado?-mi cabeza se mueve automáticamente hacia aquella vocecita.

Haruna…

Ella no está paralizada. La veo caminar confundida y pasar su mano por delante de las caras de sus amigas. Luego correr hacia el campo de juego y hacer lo mismo a mi yo más joven y zarandearlo para que reaccionara. Llama a Fubuki y Toramaru que están cerca de ellos pero sin separarse de mi otro yo.

¿Acaso estoy aquí para hablar con ella? Si es así ¿Por qué estoy también ahí siendo más joven? Ella está igual a como la recuerdo, su cara, su cabello, todo…debo hablar con ella, necesito preguntarle donde está de verdad.

Me acerco lentamente hacia donde está ella. Pero ¿Qué pasa si se asusta? No todos los días ves a dos versiones de tu hermano a la vez y en el mismo lugar. Pero necesito tanto hablar con ella, abrazarla y que se quede conmigo.

Mi hermana pequeña…

Mi hermanita.

-Haruna-la llamo inseguro. Ella voltea a verme y se me queda mirando.

Los dos nos quedamos en silencio.

Por mi parte, yo estoy muy nervioso. Tengo tantas cosas que hablar con ella y que preguntarle, tantas cosas que demostrarle, que gritarle y regañarle pero ahora mismo nada salía de mis labios. Es como si todo se me hubiera quedado atascado en la garganta y no quisiera salir. Pero estoy tan ansioso que no sé como empezar a decirle las cosas.

Que irónico tanto tiempo buscándola y ahora no sé como empezar.

Oh, no. Me está mirando mucho y no parece que se decida a empezar a hablar ¿y si está tan sorprendida que no sabe que decirme? Puede que esté procesando la información y analizando que hay dos Kidou Yuuto a su lado, uno adolescente y otro adulto. Y eso se escapa de la lógica de cualquiera.

Ni siquiera yo sé que diablos está pasando ni porque ocurre.

Que raro…ahora que la miro bien, no parece estar asustada, ni siquiera parece sorprendida. Solo ladea la cabeza de un lado a otro mirándome con curiosidad, como una niña pequeña ante una cosa fascinante y rara que no había visto en su vida.

Luego me dio una pequeña sonrisa y alzó su mano saludándome con ella.

-Hola, Onii-chan

-¿Sabes quien soy?-pregunto sorprendido.

-Claro que si-me sonrió ella-¿Por qué no iba a saber quien eres?-me contempla de arriba abajo con admiración-Que alto eres…

-Haruna…-murmuro queriendo correr hacia ella y estrecharla entre mis brazos, pero tengo que reprimirme. Necesito saber las cosas han pasado, empezando por el principio-¿Por qué lo hiciste, Haruna?

-¿Hacer el que, Onii-chan?-me pregunta ladeando la cabeza hacia un lado.

-¿Por qué me has abandonado?-pregunto con una gran tristeza. El pecho me duele de una manera muy fuerte. Me da miedo su respuesta pero para eso la he estado buscando por tanto tiempo.

-¿Te he abandonado?

-¡Si lo has hecho!-alzo la voz frustrado. Se esta haciendo la tonta…

-Yo nunca he abandonado a nadie, Onii-chan…

-Lo hiciste, te fuiste y no dijiste nada a nadie…

-Me he ido…pero yo no he querido abandonar a nadie, yo solo quería huir…

-¿Huir? ¿Por qué? ¿De que estás huyendo?

Ella solo me respondió con una pequeña y triste sonrisa. Y comenzó a caminar hacia otra dirección dejándome atrás.

-¿Haruna? ¡Espera! ¡¿A dónde vas?

No me responde, solo sigue caminando. Corro detrás de ella intentando alcanzarla con la mano alzada.

-¡Por favor! ¡No te vayas! ¡Llevo mucho tiempo buscándote! ¡Vuelve!

Ni siquiera voltea a mirarme. Solo sigue caminado pero no sé ni siquiera donde se dirige. Tengo que detenerla como sea. No puedo dejar que se vaya así sin más.

No sé como lo he hecho, pero consigo cogerla de la muñeca fuertemente para detenerla. Por fin…

-¿Buscándome?-habla ella con voz neutral-¡Anda ya!-de pronto y ante mis ojos veo que el cuerpo de Haruna está cambiando de una forma escandalosa.

Su pelo creció rápidamente hasta llegarle hasta la cintura, su color se aclaró hasta tomar un tono casi blanquecino pero conservando los reflejos oscuros y además uno de sus mechones ha cogido un color rosado que le recorría desde la raíz hasta la punta. Su ropa también se ha cambiado, el uniforme escolar se transformó en un uniforme deportivo. Para ser exactos, una camiseta amarilla con algunas rayas azules oscuras y un pantalón del mismo color con un par de rayas amarillas y unas zapatillas azules y blancas. El actual uniforme del club de futbol del instituto Raimon.

Ese no es Haruna…

De pronto aquella persona gira su rostro para mirarme directamente por el rabillo del ojo. Su mirada roja se clavó en mí como un cuchillo, como si solo hubiera molestia y odio en ella.

-¡Mentiroso!

Mis ojos se abren de par en par. Estoy con la mano alzada hacia arriba, como tratando de alcanzar algo. Mi respiración está entrecortada y puedo notar que mi frente húmeda y fría, seguro que es sudor.

¿Ha sido todo un sueño? Maldita sea…

¿En que estoy pensando? Es obvio que no podía haber sido real, todo había sido demasiado sencillo. Ya me gustaría poder encontrar a Haruna de esa manera, con facilidad, pero de ser así no me habría pasado los últimos trece años buscándola.

Pero lo que no entiendo es porque se había convertido de repente en aquel muchacho. Sé que es solo un sueño y que lo normal es que no tienen por qué tener lógica pero es algo que me escama. Me refuerza la idea de que aquel chico estaba relacionado de alguna manera con mi hermana, que tengo que encontrarle y hablar con él a cualquier precio.

Algo muy dentro de mí me dice que si doy con él, daré con Haruna.

Pero ¿Y si me estoy equivocando? Eso es lo que me da más miedo. Si lo pienso con frialdad estoy poniendo muchas esperanzas en la posible información que ese chico pueda aportarme. Pero existe el riesgo de que en realidad, ese niño no sepa nada de Haruna. Que es solo otra persona más que comparte el mismo apellido que ella igual que cientos de japoneses.

No voy a admitirlo frente a nadie, pero estoy aterrado con esa posibilidad. Porque me aferro a ese niño por tan solo una corazonada. Llamarlo vinculo fraternal o telepatía sanguínea. No lo sé. Pero aun con el riesgo de equivocarme, o hacer el ridículo e incluso que se me considere un delincuente, quiero correr todos los riesgos posibles.

Como dije en su día, no dejaré piedra sin levantar ni tierra sin remover. Todo lo que hago es por ella y eso lo sé yo. Vale la pena arriesgarse ¿no?

Me levanto de mi cama viendo que todavía estoy con el traje del trabajo. Vaya, ni me he molestado en ponerme cómodo cuando me he ido a dormir. Si que estaba cansado como para haber pasado por alto eso. Bueno supongo que después de ducharme voy a tener que ponerme otro traje, el que tengo está arrugado y no tengo tiempo de esperar a que el servicio lo planche.

Miro el reloj que hay la lado de mi mesilla de noche. Son las 10:24. Todavía es pronto, los niños no empezaran el recreo hasta las 11:05. Pero claro, esta la cosa de que es la graduación, posiblemente ya no están dando clases, seguramente lo que están haciendo son travesuras para poder recordar sus últimos momentos en primaria, se estarán mezclando unas clases con otras, preparando algún tipo de fiesta de despedida, eligiendo al nuevo capitán del equipo de futbol para el siguiente año…

Si es así entonces debo llegar antes de la hora del recreo. Porque si por casualidad el niño se aburre de estar allí, y si es tan "pasota" como lo parece ser en el terreno de juego, podría marcharse antes de que se acabe de manera oficial la escuela. Muchos alumnos, tanto de primaria como de secundaria lo hacen.

Cojo un traje limpio y planchado con el que cambiarme y después me meto en el cuarto de baño para darme una ducha. Cuando el agua caliente empezó a caer sobre mi cuerpo y a recorrerlo es cuando me doy cuenta de lo agitado y agarrado que estoy, creo que ese sueño me ha perturbado mas de lo que pensaba. Las imágenes de mi hermana y aquel chiquillo pasan por mi mente una y otra vez, como si fuera una película. Vi en mi sueño como Haruna se transformaba en él, y como él me hablaba, pero a pesar de haberlo visto, la sensación que tuve era más como si ellos dos estuvieran cogidos de la mano. Protegiéndose mutuamente. Como si colaboraran para que ella no fuera encontrada.

Haruna ¿de que te estas escondiendo? ¿Por qué has huido de mí?

Esas dos preguntas me las he estado haciendo constantemente. No solo me duele el hecho de que haya huido y me haya dejado atrás, sino porque no me ha contado nada. Yo, que siempre la he protegido. Que siempre la he estado cuidando. Me sentía…traicionado.

Cojo la toalla y comienzo a secar mi cuerpo de la humedad de la ducha y mi cabello, suelto y dejándolo alborotado. Miro de nuevo el reloj.

11:10

¡¿YA ES TAN TARDE?

Me visto tan rápidamente como puedo y arreglarme el pelo con la misma velocidad ¡Maldita sea! ¡Me he pasado divagando en mis pensamientos!

No sé como lo he hecho pero he conseguido ir vestido como siempre, arreglado, elegante y casi estoico. Puede que sea por la fuerza de la costumbre, de la rutina diaria. Sin poder detenerme a contestas a las preguntas del servicio salgo de mi casa y voy directamente hacia el coche. El colegio solo estaba a cinco minutos, pero cada minuto de ese tiempo es muy valioso, no sé en que momento el chico puede acabar decidiendo irse a su casa.

Si es que no se ha ido ya.

¡Maldición! Espero que no sea demasiado tarde.

Nunca me he saltado un solo semáforo, pero esta es una ocasión especial. Pero trato de no ir demasiado rápido, tampoco quiero provocar ningún accidente.

Después de unas cuantas calles y bocinazos, aquí estoy.

La escuela primaria Kaminari Tei. Por fin estoy aqui. Y él está aquí.

Salgo del coche y contemplo el edificio. No era grande como lo era el Teikoku pero su tamaño podría compararse al del Raimon. Tiene una curiosa forma que me hace recordar a un arrecife de coral. Los colores azules del techo y un logotipo con forma de concha.

Desde luego, el nombre de la escuela y la imagen estética son bastante contradictorios. No tiene mucho sentido. Aunque claro, yo no soy nadie para decir nada.

Espera ¿Qué es eso?

Oigo mucho jaleo cerca, dentro del recinto de la escuela. Me acerco a la verja que separaba el recinto con el exterior.

Son muchos niños, algunos están ayudando en puestos de comida, otros juegan a tirarse globos de agua. Otros están gastando bromas a los padres que hay por ahí con los eventos, como mini casas del terror, o serpentinas.

Detengo mi mirada en la cancha de futbol, donde parece que tiene lugar un encuentro. Un equipo de futbol femenino contra uno masculino. En las gradas puedo ver una gran pancarta sujetada por compañeros y profesores donde pone en letras gigantes:

"FELIZ GRADUACIÓN A TODOS. PARTIDO DE DESPEDIDA DEL EQUIPO KAMINARI TEI, CHICOS VS CHICAS. ÁNIMO TODOS EN UNO"

¿Un partido de despedida? Es cierto, este será el ultimo partido que tengan en primaria y posiblemente muchos de esos niños no vayan a la misma secundaria que otros. Me quedo mirando al grupo femenino con total detenimiento.

Si…reconozco muchas de esas caras. Son las mismas niñas que estuvieron en el Teikoku. Llevan el mismo uniforme de aquel día. La camisa azul marino y pantalones rojos. Los chicos iban vestido con el mismo estilo solo que los colores estaban invertidos. Tienen la camisa de color rojo y los pantalones azul marino.

Miro por todas partes del equipo femenino insistentemente. Veo a Hibari entre ellas.

Vamos…

¿Dónde estas?

-¡Capitán!-oigo una voz femenina gritar mientras hace un pase.

Me centro en un jugador que lleva una cinta roja en el brazo derecho, que daba a ver que es el capitán del equipo. Su cabello azul celeste, ahora está recogido por una coleta alta y larga. Esa mirada roja, confiada y arrogante es completamente inconfundible.

Ahí estás.

Te encontré.

-¡Hibari! ¡Hotaru! ¡Cubrid las bandas!-ordena el muchacho haciendo señales con las manos.

-¡A la orden!-contestaron las dos siguiendo la orden de su capitán.

-¡Bien! ¡Ayumi y Suzuki! ¡Cubrid a esos dos!

-¿Que? Pero si son las mejores delanteras… y además les estas marcando a dos defensas.

-¡Hacedme caso!

-¡Pero Atsu-chan…!-protesto una.

-¡En seguida!-dijeron las que fue dada la orden marcando a dos jugadores

-¡De aquí no vas a pasar!-advirtió uno del equipo contrario marcando al muchacho.

-¿Tu crees?-río el chico-¿Me voy hacia la derecha? No, mejor a la izquierda, pero me tienta ir a la derecha claro que si voy hacia atrás también es muy prometedor ¿Qué puedo hacer?

Ese chico desde luego es un fantasma. Está provocando y confundiendo al chico moviendo su cuerpo en todas las direcciones que iba diciendo. Le estaba haciendo perder el equilibrio.

-¡Espera!-grito como si estuviera sorprendido-Esto también es una opción.

Y sin más hizo como si fuera a agacharse. Por instinto, el otro le siguió después del juego de movimientos a los que el chico le había sometido. El contrario ha creído que iba a pasarle el balón entre las piernas pero se equivocó.

El chico giró sobre si mismo e hizo un pase hacía su derecha.

El balón fue recibido por una de las niñas que había mandado a cubrir las bandas.

-¡Tira a puerta!

-¡En seguida!-la niña se detuvo en la línea de meta y dio un fuerte chut, que fue a una gran velocidad hacia donde estaba el portero.

-¡Lo voy a parar!

El portero consigue parar el chut con su propio cuerpo. Ha bastado usar el pecho y los brazos para recibirlo de lleno y detener el avance del balón. Pero no hay duda alguna de que el tiro ha sido bastante fuerte, ya que el portero termino sentado en el suelo pero sin soltar el balón.

-Vaya…-murmuró frustrada la chica apretando los dientes, de pronto el silbato del árbitro silba en señal del final del primer tiempo. El resultado del momento es 2-2, de haber marcado habría conseguido el desempate. Se giro sobre su cuerpo y miro con una expresión de disculpa a sus compañeras pero sobretodo a su capitán-Lo siento mucho…

-¡No te preocupes!-veo al chico esbozar una sonrisa.-Ha sido un buen chut, Hotaru, pero me parece que tiendes a apuntar al portero.

-Si, eso parece.-admite rascándose la nuca en señal de vergüenza.

-Concéntrate mas en el objetivo, ya sabemos que el tiro lo dominas a la perfección pero si no tienes claro a donde tienes que dirigirlo entonces no podremos marcar.

-Lo siento mucho, capitán.

-¡No hace falta que te disculpes, mujer! ¡Solo disfrútalo! ¡Enséñales a todos lo que valen tus chuts!-de pronto veo que su entusiasmo cambia a una llena de trauma-Pero por favor, no tires como si tuvieras intención de matar al portero.

-¡¿Eh?-se sorprendió la niña-¡¿En serio doy esa sensación?

-Jo, hasta das miedo. Pareces una perturbada salida de una película de asesinos en serie…-le pone la mano sobre el hombro y la mira seriamente-¿tienes algún rencor interno contra los porteros, amiga mía?

-¡No me digas eso, capitán!-gimoteo a punto de echarse a llorar.

-¡Capitán! ¡No está bien hacer llorar a las demás!

-Pero si no le he dicho nada malo…

-Le espontaneidad le pierde-susurro una defensa con cara de resignación.

-¡¿Eh? ¡Pero si yo no…!

-Atsu-chan, déjalo, que el tacto no es tu fuerte-le dice Hibari dándole una palmadita en la espalda.

-Hibari, pero ¿tu también?

-Ea, ea, todos tenemos puntos flacos…el tuyo es que no sabes callarte.

-Se están rifando unas cuantas tortas y por el momento te estas llevando todas las papeletas-ironizó el chico haciendo crujir sus puños.

-No hace falta que seas tan agresivo, Atsu-chan-sonrió nerviosa Hibari escondiéndose detrás de Hotaru.

-Bueno, a lo que iba-tose un poco para acarar su garganta y se dirige a todo su equipo-¡En el segundo tiempo tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos! ¡Debemos dejar huella en esta escuela! ¡Pasar a secundaria con la cabeza bien alta! ¡Demostrar que de aquí partieron los mejores!

-¡HAI!-todas levantan sus puños.

-¡Equipo! ¡Dejad ese entusiasmo para el siguiente tiempo, ahora debéis descansar!

Esa voz…

Miro hacia donde está el banquillo de los suplentes. Ahí hay una mujer que está cargando con una caja de plástico llena de botellas de agua.

Esa mujer…

No puede ser.

Pero no puede ser una coincidencia. Ese cabello azul, su forma…

Tengo que verla mas de cerca ¡Tengo que verla! ¡¿Y si fuera ella?

Entro dentro del patio por una puerta metálica que permanece abierta para el libre movimiento de padres al entrar y salir. Me dirijo hacia el banquillo del equipo femenino. Esa mujer estaba rodeada por todo el equipo, que se apelotonaban para coger una botella.

Una de las niñas se me queda mirando y veo que del susto deja caer su botella al suelo y retrocede unos pasos.

-¡Otonashi-san!-grito ella.

Otonashi…¿Entonces…?

Aquella mujer se dio la vuelta para encararme. Esa cara, esos ojos, esa expresión.

No tengo ninguna duda.

-Haruna…-murmuro completamente paralizado. Es ella, de verdad es ella. Y esta vez no es ningún sueño. Está aquí. En carne y hueso.

Está preciosa.

Ella parpadeo mirándome extrañada. Pero al instante veo que sus ojos se agrandan de forma desmesurada, como si estuviera sorprendida y asustada al mismo tiempo.

Me ha reconocido.

-Tu…

-Haruna…por fin-sonrío sin poder evitarlo mientras me acerco a ella lentamente. Tengo tantas ganas de estrecharla entre mis brazos, sentirla de nuevo. Tanto tiempo…tantísimo.

-Atsu-chan…ese hombre…

-¡Pero si es…!-de pronto me veo al chiquillo interponiéndose en mi camino, tiene a Haruna detrás de él sujetándola de las muñecas para moverla hacía algún lado si se daba la ocasión-¡Tu eres Muerte con Gafas!

Todos dejaron ver una gotita en sus cabezas.

-Ni en una situación así puedes dejar el cachondeo de lado-murmuro Hibari con cara de palo.

-Lo siento, ha sido un acto reflejo-murmura el chico claramente avergonzado.

-Apártate-le ordeno a lo que le me miro con desafío.-Debo hablar con vuestra asesora.

-Dime una buena razón para que te deje hacerlo-gruñó él pegando su cuerpo al de ella.

-No necesito darte explicaciones…

-Ella no parece querer tener ninguna charla contigo.

-Atsu-chan…pronto va a comenzar el segundo tiempo, deberías prepararte-le dijo tomándole de los hombros y mirándole desde arriba.

-¡¿Qué? ¡Pero ¿crees que te voy a dejar sola con él?-me señala-¡Este es el hombre que intento pegarme en el Teikoku!

Ella se me quedo mirando como si estuviera analizándome ¿Por qué dudas? Me conoces lo bastante bien como para saber que nunca te pondría la mano encima. No he cambiado en todo este tiempo. Sigo queriéndote tanto o más que antes. Sabes que no voy a hacerte ningún daño.

-No tienes nada de lo que preocuparte, Atsu-chan…-le sonrió dulcemente. Me quedo embobado mirándola, hace mucho tiempo que no la veía sonreír así, estaba tan…guapa-Puedes irte a jugar sin problemas, él y yo, somos viejos conocidos.

¿Cómo? ¿Viejos conocidos? ¿Esa es forma de definirme? Soy su hermano, no un conocido.

-¿En serio le conoces?-pregunta el muchacho no muy convencido

-Si ¿no confías en mí?

Él se quedó callado mientras me miraba sin un ápice de confianza en sus ojos.

-Si pasa algo…

-Sé cuidarme, Atsu-chan-le sonrió acariciándole la cabeza.

-Está bien…-se dirige a las demás chicas-¡Equipo! ¡A vuestras posiciones! ¡Vamos a ganar este partido como sea!

-¡Hai!-asintieron todas yendo para el terreno de juego.

El chico me dedicó una última mirada de advertencia para luego seguir a sus compañeras. El árbitro dio la señal de comienzo y Hotaru paso el balón a su capitán.

Pero no era el partido lo que me interesaba.

Sino ella.

Se sentó en el banquillo mientras miraba el partido. La imito y me siento a su lado solo que un metro nos separa el uno del otro.

Vale, bien ¿y ahora que?

La miro por el rabillo del ojo, observando cada facción de su rostro, el brillo de sus ojos, que no había desaparecido en todo este tiempo. Como he dicho antes, está preciosa. Su cabello ha crecido un poco, se la ve más madura y más segura de si misma. Tengo tantas cosas que preguntarle, pero al igual que en mi sueño, las palabras se han quedado atrapadas en mi garganta y se niegan a salir.

Ella parece estar bastante nerviosa, sus manos convertidas en puños, apretaban la falda de su uniforme. Veo que trata de disimular lo evidente tratando de concentrarse en el partido, fijado su vista en sus jugadores, especialmente del niño que la había protegido.

Ella no parece querer empezar a hablar así…que voy a tener que ser el primero en hacerlo.

-¿Por qué?

Ella dio un sobresalto y me miro por el rabillo del ojo con los hombros encogidos.

-¿Por qué me has abandonado?

Ella bajo la mirada tristemente.

-Créeme, yo nunca quise abandonar a nadie. Y mucho menos a ti.

-Pero lo has hecho y yo lo que quiero saber es ¿Por qué?

-No puedo decírtelo.

-¡Si que puedes!-le espeté-¡Llevo los últimos trece años buscándote como un loco!

-Es complicado…

-Lo sé-le respondo-Te conozco demasiado bien como para saber que tu no huyes sin un buen motivo por eso me gustaría saberlo.

-No es algo que pueda contar, ni siquiera ti.

-¡¿Y porque no?-eso si que me había dolido, su abandono ya me había herido en lo mas profundo de mi ser, pero esto…que no confiara en mi para poder protegerla, que creyera que contándomelo solo traería mas problemas. Eso es como un cuchillo que me abre en canal poco a poco y de la forma más agonizante.

-Lo siento mucho, Onii-chan

-¡¿Ahora si que soy tu, Onii-chan?-bramo sin poder evitarlo-¡No has tenido problemas en decirle a ese muchacho que solo soy un "viejo conocido"!

-¡¿Y que querías que le dijera? ¡Se habría quedado más preocupado si le digo que el hombre con el que se encontró en el Teikoku es mi hermano mayor!

Respiro profundamente tratando de no perder el control sobre mi mismo. No podía dejar que este reencuentro acabara en una disputa familiar y nos separara de forma definitiva.

-¿Y que mas da lo que él piense?

-Da mucho, Onii-chan…

-¿Por qué?

-Porque es especial.

-¡GOL!

Los dos volteamos a ver el marcador. 3-2 en favor de las chicas, veo que están consiguiendo remontar. El muchacho parece haber sido el que ha marcado, porque en cuanto se puso la el numero en el marcador, se me quedo mirando con mala cara como si me estuviera diciéndome "Te estoy vigilando".

-Tus chicas son buenas-comento como si nada-Me cuesta creer que las hayas adiestrado tú. No recuerdo que tuvieras la capacidad de entrenar jugadores.

-Yo no las he adiestrado-la miro confuso-Yo solo estoy aquí para animar a Atsu-chan y de vez en cuando ayudo al equipo porque no tiene gerentes.

-Parece que le tienes una alta estima a ese muchacho.

Ella me miró y dio una risa.

-No puedes ni imaginarte cuanto.

-Me recuerda a Toramaru…sabe hacer una supertécnica muy poderosa aun estando todavía en primaria.

-Bueno, pronto pasará a secundaria…hoy es su último día como estudiante de primaria.

De pronto mi mano se alzó hacia ella y toque su mejilla. Haruna se encogió cuando hice el contacto y me miro entre extrañada y curiosa.

-¿Onii-chan?

-Lo siento mucho-me disculpo sin apartar mi mano de ella-Pero es que estoy muy contento de volver a verte. No te puedes hacer una sola idea de lo mucho que te he echado de menos.

Ni de lo mucho que he sufrido con tu ausencia.

-Onii-chan…yo…tambi…

-¡ESAS MANOS FUERA!-se oyó un grito mientras un balón de futbol pasaba justo entre los dos separando mi contacto de ella.

Los dos miramos hacia donde había sido la trayectoria del balón. Y veo al chico todavía en la posición de haber realizado un chut. Uno lleno de rabia por cierto.

-Lo siento-se disculpo con un arrogante sonrisa-Se me fue el pie…

-¡Atsu-chan!-alzó Haruna la voz.

-Lo siento, pero no puedo aguantarme-de pronto abandona el terreno de juego y se acerca a nosotros con la ira reflejada en sus ojos.-¡¿Se puede saber que narices quieres tú de mi madre?

¿Cómo?

-¡E-e-e-e-e-es t-tu h-hi..! ¡¿CÓMO QUE HIJO?-exploto levantándome del banquillo y quedándome mirando al chiquillo.

-Oh, que cortito-bufó el muchacho con los brazos cruzados y mirándome como si fuera un idiota.

-Haruna ¿Qué es esto…?

No puedo creerlo. Haruna, mi hermanita pequeña…es madre. Pero ¡¿Cómo es eso posible? ¡No puede tener un hijo de esta edad! ¡Es demasiado mayor!

Puede que Haruna haya adoptado. Eso es lo mas lógico, ella tiene una especial sensibilidad por los niños huérfanos porque nosotros dos también lo hemos sido. Si tiene que ser eso…tiene que serlo. Mi hermana pequeña no puede haber tenido un hijo…no puede.

Pero…su cara, sus gestos y su voz son muy parecidos a los de Haruna. Incluso sus ojos, serios, y de ese color rojo tan intenso…son idénticos a los míos. El niño es suyo, ha nacido de ella. Su hijo…mi sobrino.

Por eso me puse tan nervioso cuando le vi, porque comparte muchas similitudes con ella.

¿Es por él? ¿Por ese niño ella se alejó de todos?

-Haruna ¿es que tu…?

Ella apartó la mirada de mí.

-Atsu-chan, por favor, te dije que me dejaras hablar con él…

-¡Pero este hombre no es de fiar! ¡Te ha puesto la mano encima y…!

-Tu madre puede cuidarse sola…te lo pido por favor…

-No, no puedes cuidarte sola. Para eso estoy yo…

-Ay…Atsu-chan…¡¿Podrías dejar de protegerme tanto?

-No…

-O vuelves al campo o no vuelves a jugar al fútbol hasta los dieciocho.

-Buena suerte, mami-se despide con un gesto regresando al campo de juego con el balón entre las manos.

Que simple es…

Me quedo mirando su rostro, a la espera de que me dé una explicación. Ella me devolvió la mirada con un poco de vergüenza.

-Bueno…-murmuró para luego acercarse un poco a mi-¿Te apetece que vayamos a mi casa a tomar un café? Creo que hay cosas que quieres preguntarme.

-Si…no sabes tu cuantas.

La veo alejarse un poco para decirle a uno de los suplentes que se marchaba a casa conmigo y que avisará a su hijo cuando terminara el partido.

Esto es increíble, mi hermana se había quedado embarazada a los quince años, por eso había huido de todo. ¡¿Y eso es excusa para no decirme nada a mí? ¡¿Qué se creía? ¡¿Qué iba a darle la espalda? ¡¿Y quien demonios es el padre? ¡¿Quién ha sido el desgraciado que había dejado a mi hermana embarazada?

Me doy la vuelta algo enfadado por aquella situación. No era así como esperaba encontrármela.

Me quedo mirando hacia las verjas que se encontraban un poco a lo alto, ahí veo la figura de un hombre de melena larga hasta los hombros.

Espera…

Ese hombre me suena de algo.

La mirada de aquel hombre es una llena de vanidad. Sus ojos están posados en mí. Una mirada verde.

¿Ese no es…?

-Onii-chan-parpadeo rápidamente y miro a mi hermana que está a mi lado con su mano sobre mi hombro.-¿Nos vamos ya?

Me quedo mirando a donde estaba ese hombre pero…

Ya no está.

-¿Onii-chan?

-No, nada…vámonos…

Esto si es raro.

CONTINUARÁ

Kaminari Tei: Rayo Emperador.

No he quedado muy convencida con este resultado pero bueno, a que os parece a vosotros. Y por cierto he visto poquita gente que haya hecho el reto, además nadie me ha contestado si querían a Goenji como Seitei o no, pero en colaboración con mi querida neesan Rydag lo haré así ^^, hale Seitei adjudicado…o eso o es que pocos son los que leen las notas de los autores.

Bueno, da igual, solo dejar review y hacerme ver si os ha gustado o decepcionado, y las ideas para los futuros caps son bien recibidos.

Muchas graciaaas.

Chao Ling-Yin