CÁP 8-Oscuridad disipada
Holaaaa, perdón a todo el mundo por la tardanza, ya os dije que comenzaba las clases y ando algo ocupada. Espero que tengáis paciencia conmigo. En este capitulo se verá cierta tensión por parte de Kidou y el próximo se vera mas acercamiento con Haruna. Espero que lo disfrutéis mucho
P.O.V Kidou Yuuto
Noto los rayos solares acariciando mis ojos al mismo tiempo que un delicioso olor dulce y delicioso invadía mis fosas nasales. Abro los ojos levemente para luego cerrarlos con fuerza al sentir la intensidad de la luz solar penetrar en ellos. Maldita sea, ayer se me olvidó correr las cortinas, estaba tan oscuro y yo estaba tan cansado que no me había dado cuenta de ese detalle.
Ahora estoy pagando las consecuencias de ese error.
De nuevo, aquel olor dulce volvió a invadirme, era suave y agradable. Dulce pero sin llegar a ser empalagoso. No sé porque me hacer recordar a un momento de mi infancia, siendo yo muy pequeño, cuando mis padres todavía estaban vivos, me despertaba en mi habitación con ese mismo olor. Mi madre preparaba el desayuno para toda la familia, y con ese olor Haruna y yo salíamos a la vez de nuestras respectivas habitaciones para ir a la mesa como dos sonámbulos, embriagados por ese delicioso olor.
Pero mi madre ya no estaba y ese olor no me lo estoy imaginando ni tampoco estoy soñando. Abro los ojos completamente girando mi cabeza hacia un ángulo en donde no me dé el sol y visualizo el lugar donde me encuentro.
Ah, si, ya me acuerdo. Hoy he pasado la noche en casa de Haruna.
…Espera…
Ayer, Haruna y yo…
De pronto el recuerdo de lo que había pasado anoche me vino a la mente como un misil. Me incorporé de la mullida cama al recordarlo. Anoche besé a Haruna.
¡Anoche besé a MI HERMANA! ¡Que atroz!
El corazón comenzó a latirme rápidamente, tanto que tengo la sensación de que va a salirse de mi pecho en cualquier momento.
¡Soy un idiota! ¡Pero ¿Cómo se me ocurre?! ¡¿Quién en su sano juicio besa a la única mujer con la cual esta prohibido hacer semejantes acciones?! ¡A mi, como no! ¡El que siempre supera las adversidades! ¡No sé porque diablos tuve ese impulso!
Ni siquiera me di cuenta en que momento la había besado, solo recuerdo haberla mirado mientras dormía, arroparla y de repente…¡eso! ¡¿En que demonios estaba pensando?! Ni yo mismo lo recuerdo, solo sé que me quedé embelesado, mirándola como un completo idiota. Doy gracias a que ella estaba profundamente dormida y no se haya dado cuenta de nada, sino le habría dado motivos para desconfiar de mí y salir corriendo de nuevo, porque lo veo venir.
¿Y ahora que hago? Debe de estar fuera preparando el desayuno ¿Debería hacer como si no hubiera pasado nada? Después de todo ella estaba dormida. Pero después de la charla que le di ayer sobre los secretos y ocultar información entre nosotros sería ser muy hipócrita por mi parte. Pero por otro lado si se lo digo la asustaría y me pediría explicaciones, que seria lo más normal, pero no podría dárselas porque ni yo sé porque lo he hecho, no tengo explicaciones ni para mi mismo.
Creo que lo mejor que puedo hacer es optar por la segunda opción, Haruna estaba dormida y no se ha enterado de nada. No vale la pena preocuparla por esas tonterías y tampoco quiero echar a perder la confianza que tanto me está costando volver a ganarme.
Me incorporo de la cama y me visto antes de salir fuera de la habitación, de nuevo con mi habitual traje. Cuando abro la puerta de la habitación, el olor dulce de antes me vino con más intensidad, seguía sin ser empalagoso, era suave y parecía exquisito.
Salgo de la habitación y voy camino de la cocina mientras me voy colocando mis gafas, cuando entro veo una escena que se me hace tremendamente familiar. Haruna estaba tarareando una cancioncilla mientras preparaba unas tortitas con miel y el café se estaba haciendo en la cafetera, su agradable aroma se mezclaba con el de las tortitas. Era como subirse a una maquina del tiempo y volver al pasado, a nuestra infancia, aquella escena era igual a las mañana en que Haruna y yo nos levantábamos por el olor del desayuno que preparaba nuestra madre.
Buenos recuerdos, la verdad.
-Ohayo-saludé suavemente, ella se volteó a mirarme con una sonrisa.
-Ohayo, Onii-chan ¿has dormido bien?-me preguntó sonriente mientras terminaba de cocinar unas tortitas.
-Bien, muchas gracias-trate de sonar todo lo normal que pude, Haruna podía ser ingenua pero cuando quería podía ser también muy perceptiva y no puedo permitir que note ni un atisbo de nerviosismo en mi. Ella me volvió a sonreír y se dio la vuelta a dejar las tortitas en los platos, observo su delgada figura como nunca antes lo había hecho y sentí el impulso de abrazarla fuertemente por la espalda. Me sacudo la cabeza para reaccionar ante aquel extrañó sentimiento ¿Pero que diablos me esta pasando? ¡Ese tipo de cosas no le corresponde hacer a un hermano mayor! ¡No a mi! Sino a un…
…un marido…
El corazón de nuevo empezó a bombearme la sangre haciendo que parte de ella ocupara puestos en mis mejillas. De pronto una imagen ocupó mi mente, una de mi mismo besando a mi hermana mientras la tengo acorralada en la pared mirándome de forma muy timida y adorable ¡MALDITA SEA! ¡SOY UN MALDITO ENFERMO! empiezo a hartarme de estar sonrojándome todo el tiempo, mi única suerte es que nadie se había percatado de ellos pero todo era cuestión de tiempo. Pero sobretodo estoy muy harto de tener estos pensamientos indecorosos e inmorales con Haruna, no podía parar de pensar en ella de muchas formas. Pero necesitaba sacarla de mi cabeza como sea, ignorar este…sentimiento, si es que se le puede llamar así y de esa manera con el tiempo las cosas volverán a su cauce.
-Huele bien…-comenté al volver a sentir el aroma del desayuno tratando de evadir mis pensamientos.
-Lo sé, es como el que preparaba mamá-sonrió llevando los platos a la mesa-Suelo preparar este desayuno a menudo…Atsu-chan se lo come que da gusto, ahora entiendo porque mamá se quedaba mirándonos cuando comíamos sus desayunos.
-¿Atsumi todavía no ha vuelto?-preguntó mirando para la puerta que da al pasillo.
-No, pero estará de camino.
-¿No desayunará con nosotros? Es un poco desconsiderado por su parte, además tiene que ir a clase-sonreí queriendo provocarla un poco mientras tomaba asiento en uno de los taburetes.
-Hace mucho que no ve a su padre, es normal que quiera estar el mayor tiempo posible con él-me sacó la lengua en señal de burla infantil-No sé si habrá desayunado con Fubuki pero que tiene que venir a casa esta claro. Aquí tiene el uniforme del Raimon, se ha ido con su padre con lo puesto.
Reí suavemente ante eso, es verdad, Atsumi se había ido con Fubuki solo con el uniforme del club de fútbol puesto, a la fuerza tenía que volver a casa para cambiarse de ropa si es que quería entrar de nuevo en clase.
De pronto se escuchó un pequeño ruido que venia de la puerta que daba a la calle. Parece que alguien estaba utilizando una llave para abrirla. La puerta se abre y veo entrar por ella a una persona de cabellera larga y azulada con una gran sonrisa plasmada en su rostro.
-Ya he vuelto-saludó Atsumi muy animada yendo a la cocina pero de pronto se paró en seco al verme sentado frente a su mesa mientras Haruna me servía un café un plato con las tortitas-¿Qué haces tu aquí?-preguntó frunciendo el ceño y al parecer resistiendo las ganas de señalarme con el dedo.
-He pasado la noche aquí-le dije sin mas, la cara que mi sobrina puso a continuación… hubiera sido ideal sacarle una foto para el futuro, tenía la boca abierta hasta el suelo y una sombra le tapó sus ojos rojizos mientras un yunque de 150 kilos se le caía encima. Como si de un robot se tratara, dirigió una mirada a su madre sin cambiar su expresión de asombro, aun con aquella sombra tapándole los ojos, luego volvió a mirarme a mí.
-¡¿PERO QUE HAS HECHO?!-explotó de repente con llamas saliendo a su alrededor y los ojos centelleantes. Sin duda, Atsumi había sacado lo peor del carácter de Fudou pero lo que no sabía hacer era disimular las emociones, no como lo hacia yo o como lo hacia Fudou. Era mucho mas espontanea y mas directa.
-No he hecho nada…-respondo simplemente nada intimidado ante aquella reacción, me la esperaba la verdad, no es la primera vez que trato con alguien así, he entrenado a muchos muchachos con el paso del tiempo.
-¡Mentiroso!-bramó ella con la clara intención de querer golpearme con alguna patada voladora o algo así pero se ve que no termina de poder lanzarse a realizar su cometido. Dejó de mirarme para hablar con su madre-¡¿Qué hace él aquí, mamá?!
-Pues...nada, ayer estuvimos charlando y después solo se quedó a dormir aquí-respondió sin dar mas explicación a lo que la muchacha de dudosa apariencia volvió a quedarse en shock.
-¡¿Y ya está?! ¡¿Esta es toda la explicación que me vas a dar?!-exclamó ella desesperada ante notarse ser al parecer la única que notaba que lo que estaba pasando era de todo menos normal
-Que yo sepa, tu madre puede dejar entrar en su casa quien quiera, sin tener que darle explicaciones a nadie ¿no te parece?-digo yo tomando un sorbo de café. Ella me miró rencorosa queriendo decir, o más bien, gritar algo como "Yo también vivo aquí, de algo deberé enterarme" pero por alguna razón se contenía. O bien porque no quería montar un espectáculo delante de su madre o bien porque piensa que al ser yo su entrenador puedo tomar represalias luego durante los entrenamientos. Es una actitud bastante infantil por su parte, aunque hay que reconocer que se esforzaba por controlar su furor.
-¿Se puede saber que tipo de relación tenéis vosotros dos? Mamá ha dicho que solo sois viejos conocidos, pero que te quedes a pasar la noche aquí con ella y a solas ya me parece demasiado-preguntó de repente rechinando los dientes, Haruna terminó de dejar los platos del desayuno sobre la mesa y se quedó mirando a su hija sorprendida. Yo la miro por el rabillo del ojo, indetectable detalle al ser ocultado por mis gafas, Atsumi ha creado la situación perfecta para que supiera la verdad. Quien era yo en realidad y la relación que tenía con su madre y con ella.
Venga, Haruna. Es el momento perfecto, la propia Atsumi está pidiendo la verdad ¿acaso vas a seguir mintiéndole?
-Veras, Atsu-chan, lo cierto es que somos mas que viejos conocidos…-muy bien, Haruna, no puedo evitar esbozar una sonrisa orgullosa.
-¿Qué es lo que ocurre?-preguntó Atsumi algo nerviosa mientras arqueaba una ceja.
-Yo era una de las gerentes del Raimon y del Inazuma Japón cuando era una estudiante-sonrió Haruna. Espera ¿Qué?-He tenido cercanía con todos los miembros…incluso con tu entrenador.
Puse mala cara al escucharla decir eso. Desde luego no era ninguna mentira pero si que ha vuelto a evadir la autentica verdad para la muchacha. Haruna me miró discretamente viendo que mi reacción no estaba muy conforme con aquella aclaración.
-Entonces, además de conocidos…¿fuisteis compañeros de clase?-preguntó mirándonos alternativamente.
-No, no, Kidou-kantoku es un año más mayor que yo, así que en la secundaria iba un curso por delante de mí. Además, al principio él estudiaba en el Teikoku pero entre unas cosas y otras acabó terminando la secundaria en el Raimon.
Atsumi abrió la boca para decir algo pero en seguida la cerró viendo que en realidad no tenía nada que decir o por lo menos que no se le ocurría nada que decir en ese momento.
-Pues ya podrías habérmelo dicho antes-bufó pasándose una mano por su larga cabellera-Pero aun así, fuiste la gerente hace muchos años…este exceso de confianza me parece pasarse…
-¿Qué insinúas con eso, Atsu-chan?-murmuró Haruna sonriente con cuchillo de cocina en mano. Aquella sonrisa era de apariencia amable, eso si quitábamos las sombras negras que estaban apareciendo a su alrededor.
Atsumi palidecía dándose cuenta del error de sus propias palabras.
Sin darse cuenta había llamado vieja a su madre.
-¡Nada!-se apresuró en decir la muchacha moviendo las manos de un lado a otro-¡Me voy a cambiar!-se fue corriendo hacia su habitación pero antes de ir por el pasillo volvió-¡Pero esto me lo llevo!-cogió un plato de tortitas antes de seguir su camino.
-Parece que no ha desayunado con Fubuki-comento con mi rostro apoyado en mi puño.
-Seguro que si ha desayunado, pero esta chica siempre tiene sitio para algo mas, es un pozo sin fondo-suspiró ella quitándose el delantal.
-¿Por qué no le has dicho la verdad?-le pregunto de repente haciendo que ella se quedara quieta donde estaba-Tenías una oportunidad de oro para decírselo, ella misma te lo ha pedido, pero la has desaprovechado.
-No está preparada…-se excusa ella dándose la vuelta para mirarme.
-No necesita estar preparada, no soy un padre que la ha abandonado, soy su tío-no se porque decir eso me causo una opresión fuerte en el pecho ¿Qué diablos…?-Tiene derecho a saber que yo también soy su familia, que puede contar conmigo y que puedo protegerla.
-Todavía no-insistió ella-Aun te sigue teniendo mucha manía es mejor esperar a que se haya acostumbrado a ti.
-Que me tenga manía o no, no es importante. Si la tiene, con el tiempo lo superará, pero no decirle que tiene más familia es demasiado cruel.
-¿Y que le digo?-murmuró Haruna bajando la mirada-¿Qué ella fue una hija no deseada? ¿Qué yo me quedé embarazada porque su padre y yo cometimos un error? ¿Qué sus abuelos me mandaron a deshacerme de ella en cuanto supieron que iba a tenerla y que por ello tuve que huir de todo? ¿Quieres que le diga eso?
Toda molestia que pudiera tener dentro de mi se deshizo en ese mismo instante.
-¿Es por eso?-pregunto mas calmado para ver como ella se muerde el labio inferior.
-Onii-chan, si le digo que eres su tío, al margen de lo que ella pueda sentir por ti, querrá saber porque nunca le había hablado de ti, o porque nunca viniste a vernos. Para ella su única familia somos Fubuki y yo, y también Fudou, por haber estado siempre ahí, ocupando el lugar que Fubuki no pudo ocupar.
Así que es eso. Haruna no es que tuviera miedo de los malos sentimientos que tenía Atsumi por mí, sino en la reacción que pudiera tener al saber todo lo que tuvo que hacer su madre para poder tenerla a su lado. Parecía conmovedor, pero para cualquier muchacha, saber que su propia familia quería deshacerse de ella incluso antes de nacer era un golpe muy duro y seguramente Atsumi no estaba preparada para enfrentarse a eso.
Haruna no era que quisiese mentirle, lo que quiere es proteger a su hija de los sentimientos de frustración, culpabilidad y dolor que la verdad pudiera ocasionarle. Atsumi tenía su carácter, pero la versión de la historia podría interpretarse como que ella tenía la culpa de que su madre hubiera tenido que alejarse de sus padres y de su hermano solo para consérvala a ella a su lado.
-Eres su madre, tu sabrás cuando decirle la verdad-dije sin insistir en el tema-Pero que sepas que por muy dolorosa que sea, al final la verdad es mejor que las mentiras. Tú y yo sabemos eso mejor que nadie.
Aquello lo decía porque cuando estuvimos separados aquellos seis años, yo había mantenido las distancias con Haruna con el fin de protegerla, pero con el tiempo aquello se convirtió en una tortura. Por mi parte sabia donde estaba mi hermana, sabia donde estudiaba y sabía siempre como se encontraba, pero en cambio solo podía verla desde la distancia, aparentando frialdad e indiferencia, aunque por dentro me muriese de ganas de estrecharla entre mis brazos y decirle que la quería. Aquella actitud solo hizo que Haruna tuviera una mala visión de mí, ella terminó creyendo que yo la había dejado de querer o que ya no me importaba lo que sucediera con ella. Aunque fuera por protegerla, la estuve mintiendo y aquello terminó por pasarnos factura a los dos. De no ser por Endou y todo el equipo del Raimon, a saber que habría pasado con nosotros dos.
Posiblemente no estaríamos teniendo ni esta conversación ni ninguna otra.
-Lo tendré en cuenta-me aseguró ella mientras tomaba un maletín-¿Vienes conmigo al Raimon? Atsu-chan parece que ira un poco mas tarde.
-Adelántate-le dije-Tengo que hablar un momento con Atsumi.
Ella me miró preocupada.
-Tranquila, no voy a decirle nada, solo quiero hablar con ella como su entrenador-le aseguro con una sonrisa. Ella suspiro aliviada y se dirigió a su hermano dándole un beso en la frente.
Kidou se asustó por un segundo al sentir la calidez de los labios de su hermana sobre su frente.
-De acuerdo, no seas muy duro con ella, se está esforzando-dijo abriendo la puerta de la calle-Nos vemos luego, Onii-chan.
-Ve con cuidado-le digo mientras ella cierra la puerta.
Me quedo esperando a que Atsumi salga de la habitación. Aun me tiene preocupado el tema de la carta del misterioso chico de Okinawa. Le felicitaba por haber ganado el partido contra el Hakuren pero aunque parecía que la carta viniera de Okinawa, es imposible que pudiera llegar con tan solo dos horas después de terminar el partido, el chico estaba en Inazuma y lo controlaba todo desde las gradas.
Parecía ser un amigo muy cercano de Atsumi pero ¿y si ese amigo fuera un SEED? No sería la primera vez que antiguos amigos y compañeros se convirtieran en SEED, no había más que ver a Minamisawa.
-¡No debo llegar tarde otra vez!-se escuchó la voz de la chica acercándose a pasos agigantados hasta el salón mientras se colocaba correctamente la chaqueta de la camisa. Al verme se paró en seco, miró hacia los lados, seguramente buscando a su madre, cuando se fijo en que ella no estaba frunció el ceño-¿Por qué sigues aquí?
-Esa no es forma de dirigirte a tu entrenador-sonreí haciendo que ella acentuara su expresión de enfado.
-Fuera del campo no eres nada-me contestó de forma borde. Uchs, eso si me había dolido-¿Por qué sigues en mi casa?
-Tengo que hablar contigo.
-¿Es por el entrenamiento?-preguntó ella alzando una ceja-Puedes decírmelo cuando estemos en el campo.
-No es por el fútbol-digo mientras sacaba el colgante que venía con la carta y se lo entregaba.
-¿Qué es esto?-preguntó ella extrañada mientras lo tomaba entre sus manos y lo examinaba con la vista. Espere un poco su reacción. Cuando vi que sus ojos se abrieron levemente a causa de la sorpresa supe que había reconocido el colgante.
-Ese colgante te suena ¿verdad?-preguntó con los brazos cruzados.
-¿De donde lo has sacado?-preguntó poniéndose de nuevo a la defensiva.
-Venia con esta carta-muestro el sobre entre mis dedos y ella de nuevo abrió los ojos sorprendida pero luego su expresión cambio a una de enfado, tanto que se le enrojeció la cara.
-¡¿Me has estando espiando el correo?!-bramó Atsumi furiosa mientras trataba de arrebatarme la carta, algo que evito alejando mi mano de su alcance y colocando la mía sobre su hombro para mantenerla a raya-¡Dámela! ¡No tienes ningún derecho!
-¿Quién es la persona que te lo envía?-quiero saber haciendo presión sobre su hombro.
-¡¿A ti que te importa?!-gruñó mientras continuaba luchando por quitarme el sobre.
-Me importa y mucho, eres uno de mis jugadores-excuso seriamente, tuve que reprimirme el impulso de decir que es mi sobrina y que quería protegerla.
-¡Te he dicho que fuera del campo no eres nada!-volvió a decir esta vez con mas ferocidad-¡Lo que pasé fuera de él no es asunto tuyo! ¡Si de alguien debo de responder es ante mis padres! ¡Tú no pintas nada en eso!
Con la paciencia perdida tomo su antebrazo con mi mano con una singular fuerza. Noto que ella se asusta ante la fuerza de mi agarre y forcejea para tratar de liberarse pero yo apenas me muevo o siento debilidad alguna en mis manos. Podía ser rápida, podía ser astuta incluso podía ser escurridiza…pero no era mas fuerte.
Alza la mirada para mirarme a los ojos y puedo ver el miedo reflejado en los suyos, se siente intimidada aunque trate de ocultarlo. Se está dando cuenta que conmigo no funcionaban sus pataletas y que era mejor no tenerme como enemigo.
-Escúchame-digo con voz sumamente seria a lo que vi que a ella le recorría un escalofrió, se nota que se sentía intimidada. No parecía acostumbrada que alguien la mirara desde lo alto-Es cierto que solo soy tu entrenador pero fuera del campo también hay SEED que puede ir a por ti ¿o ya no te acuerdas de aquellos chicos que te pegaron el día de tu graduación?-ella tembló al escucharme decir eso-Pues como esos, hay muchos por Inazuma, no solo en el campo de juego o en el Holy Road. También sé de buena mano lo que es que un amigo o un compañero se pase al bando enemigo. Así que dime ¿esa persona es de fiar? ¿O solo finge ser tu amigo?
Ella se quedó callada, todavía sorprendida e intimidada ante mi agresividad. La veo apretar aquel colgante contra su pecho antes de volver a mirarme a la cara.
-Es un buen chico…-me aseguró seriamente-Él también iba a ser un compañero en el Raimon pero no sé porque no se ha presentado ¡Pero él no es un SEED! ¡Él ama el fútbol! ¡Nunca se pondría del lado del V Sector ni del Seitei! ¡Jamás haría eso!
Parece totalmente segura de sus palabras, le tenía completa confianza a aquel muchacho misterioso. Una confianza casi ciega. Y eso a veces puede ser peligroso.
-¿Entonces…?-le animo a decir.
-Es solo un amigo que me manda sus mejores deseos-dijo ella segura de sus palabras.
Suelto el agarre suavemente, ella frotó su brazo y le entregué la carta.
-Confiaré en tu palabra por ahora-le digo levantándome del sitio-Pero mi deber como entrenador es proteger a mis jugadores, si veo aunque sea una sola señal de peligro con respecto a tu "amigo" confiscaré todas y cada una de las cartas que te envíe y le buscaré para tener unas palabras con él.
-¡No puedes hacer eso!
-Puedo y lo haré si creo que es necesario.
-¡Eres un…!-gruñó ella sin llegara completar la frase para luego tomar su maletín escolar y caminar hacia la puerta, yo espero un poco antes de seguirla-¡No me sigas!
-Vamos al mismo sitio, no te estoy siguiendo-le digo sin mostrar ninguna alteración, al contrario que ella.
Ella volvió a bufar muy molesta, para luego tratar de ignorar mi presencia durante el trayecto leyendo el contenido de la carta. Al cabo de unos minutos, la veo esbozar una sonrisa e incluso escucho una leve risa por su parte, mientras relee la carta una y otra vez deleitándose con su contenido.
-Je, este chico no puede ser más bobo-se dijo para si misma olvidándose completamente de que yo estaba ahí-¿Qué ando provocando yo? ¿Y él que? Lo del delantero de fuego…él si que no puede ser mas super-cutre.
Parecía estar encantada con la carta a pesar de no tener un gran contenido, la misma esencia de las palabras escritas y la persona que las escribió era lo que sacaba una sonrisa a la muchacha. Muy importante tenía que ser ese chico para que ella se mostrara así de risueña.
Pero ¿Cuánto de importante era aquel muchacho?
-¿Puedo saber el nombre de ese chico?-pregunto haciendo que mi sobrina saliera de la feliz ensoñación en la que se encontraba.
Ella mi dirigió una mirada como si estuviera diciéndome "¿Qué te importa?"
-¿Ahora también tienes que controlar mi circulo social?-preguntó ella levantando la ceja y mándame una mirada matadora-Lo siento, pero por ahí si que no paso. Ya te he dicho lo que necesitabas saber. Mi amigo no es ningún SEED, ni lo será nunca. Su nombre o su procedencia es algo que ya no te concierne.
Ella se dio la vuelta y continúo su andar, esta vez a unos cuantos metros lejos de mi pero aun así todavía puedo escucharla respirar y los pequeños comentarios que hacía cada vez que leía la carta cada vez. Y hubo algo que me llamó la atención.
-Eres un estúpido-murmuró ella con voz melancólica como si la persona que escribió la carta estuviera a su lado-Me prometiste que ganaríamos juntos el Holy Road…pero al final me has dejado sola ¿Dónde te has metido?
Parece que si que son muy cercanos, tanto que Atsumi parece desilusionada, e incluso decepcionada, por la no participación de aquel muchacho en el Holy Road.
-Kantoku ¿hoy tenemos entrenamiento matutino?-me preguntó de pronto Atsumi parada delante de mi, me quedo mirándola un momento antes de darme cuenta que estamos delante del instituto Raimon. Esto de caminar perdido en mis pensamientos terminara pasándome factura, acabaré pasando de largo y poniéndome en lo peor me podría acabar atropellando un coche.
-Si-respondí a su pregunta al volver a la realidad-Ve a cambiarte, en media hora quiero verte en el campo calentando ¿me has entendido?-pregunto poniendo mi apariencia de entrenador.
-Me la paso cambiándome de ropa-protestó ella sonriendo mientras ingresaba en el Raimon marchándose hacia su vestuario particular. Los demás parece que todavía no han llegado…en nada empezará el entrenamiento y tampoco pasara mucho tiempo sin saber quien será nuestro próximo rival.
Fin del P.O.V Kidou Yuuto
-Ha cambiarse, ha cambiarse, ha cambiarse-canturreaba Atsumi de buen humor, el haber estado con su padre y el haber recibido aquella carta le había alegrado el día, por mucho que Kidou intentara fastidiarla no iba a dejar que le chafara el día. Aunque si que se sentía bastante irritada ante el hecho de que ese tipo se hubiera quedado con su madre toda la noche a solas.
No es que no creyese a su madre de que conocía a su entrenador de hace muchos años pero…precisamente, había pasado mucho tiempo desde la última vez que se vieron. Ella misma solo había visto en toda su vida y de forma directa a tres de los integrantes del Inazuma Japón. Su padre y Akio entre ellos. Los otros solo los conocía más o menos por los videos que su padre le mandaba o por algún programa deportivo pero no mucho más y cuando su madre le hablaba del Inazuma Japón, sus conversaciones se limitaban únicamente a su padre.
¿Qué tipo de relación tuvieron en el pasado Kidou y su madre para que años más tarde se siguieran tratando con ese grado de confianza y esa cordialidad a pesar de no haberse visto?
Colocó su mano en el pomo de la puerta del aseo de los profesores e hizo un movimiento de muñeca para abrirla, pero no llegó a ejecutar su acción, al ver que el pomo no giraba.
-¿Eh?-murmuró ella volviendo a intentar girar el poco con algo más de fuerza. Al ver que no se podía abrir manualmente, sacó la copia de la llave que le había dado su madre hacía varios días para que pudiera cambiarse sin problemas. Introdujo la llave dentro de la cerradura pero tampoco consiguió girar ni abrir la puerta-Genial…-murmuró con cara de palo-Está atascada…
Muy bien ¿y ahora que podía hacer?
15 minutos después
-¡Date prisa, Shinsuke!-gritó Tenma con la cartera a la espalda mientras miraba como su amigo metía a toda prisa sus libros en la cartera.
-¡Voy, voy!-gritó también el pequeño portero suplente pero de las prisas que tenía tropezó al pisar mal y su cartera salió por los aires y de nuevo sus libros quedaron desparramados por su pupitre y el suelo.
-¡Que desastre, Shinsuke!-lloriqueó el centrocampista de los remolinos.
-Tenma creo que será mejor que te adelantes…yo te alcanzaré en un rato-dijo Shinsuke volviendo a agacharse a recoger sus pertenencias.
-Te dije que no era buena idea que nos pasáramos primero por clase, teníamos que haber ido directamente al vestuario-protestó Tenma corriendo fuera de su aula para ir al vestuario pensando en el castigo que iba a recibir por parte de Kidou-kantoku si llegaba aunque solo fuera aun minuto tarde.
Corrió todo lo que sus piernas le permitieron hasta que cuando dobló una esquina se chocó fuertemente con alguien que iba en esa misma dirección.
-¡Ay!-protestó Tenma sobándose el trasero consecuencia de haberse caído de espaldas-Lo siento mucho, iba con mucha prisa.
-¡Ten más cuidado, Tenma!-dijo la otra persona que estaba en la misma posición que el de los remolinos.
-¿Hikaru? ¿Kirino-sempai?-preguntó Tenma al abrir un ojo y divisando a las dos personas que se encontraban delante de él. En el suelo estaba Hikaru, al igual que él, sobándose el trasero por el impacto del golpe.
-¿A que viene tanta prisa, Tenma?-preguntó Kirino mirándole mientras sus dos compañeros se levantaban del suelo doloridos.
-¡E-E-E-Es que llegó tarde al entrenamiento! ¡Y-Y-Y-Y-Y-Y Kidou-kantoku va a enfadarse mucho!-tartamudeó el pobre muchacho acelerado.
-¿De que hablas?-preguntó Kirino haciendo que Tenma se le quedará mirando fijamente, los dos llevaban puesto el uniforme escolar mientras tenían en sus hombros la bolsa deportiva.
-¡¿YA HA ACABADO EL ENTRENAMIENTO?!-gritó Tenma saliéndole cascadas de lágrimas por sus ojos.
-¿Qué dices? Todavía no ha empezado-dijo Hikaru mirándole extrañado.
-¿Cómo?
-Aun queda como una media hora antes de que empiece-sonrió Kirino divertido por aquella actitud acelerada por parte del centrocampista.
-¿Eh? Pero si yo creía que…-murmuró mirando el reloj para solo darse cuenta que su sempai tenía razón. Quedaba un rato para que comenzara el entrenamiento matutino.
-Comprendo que estés entusiasmado con el próximo partido que jugaremos, pero ponerte nervioso no te va ayudar en nada. Así que mejor relájate-aconsejó Kirino con una sonrisa mientras Tenma suspiraba agotado por andar corriendo y estresado por toda la escuela desde bien temprano.
-Los demás todavía no han llegado ¿Os parece bien que vayamos adelantándonos y nos cambiemos? Así no haremos esperar a Kidou-kantoku-propuso Hikaru con una sonrisa.
-Me parece una buena idea-coincidió Kirino.
-Si, porque si llegamos tarde, Kidou-kantoku nos someterá a un entrenamiento infernal-tartamudeó Tenma pensando en miles de sistemas de entrenamientos tortuosos que podría ocurrírsele al entrenador si lo hacían enfadar.
-Yo también echo de menos a Endou-kantoku-comentó Hikaru leyendo la mente de su compañero-Pero solo podemos esperar a que pueda regresar, si le cedió su puesto a Kidou-kantoku será por algo, digo yo.
-Si, tienes razón-murmuró Tenma poniéndose en marcha junto a sus dos compañeros hacia los vestuarios del club de fútbol.
-¿Tenéis idea de cual será nuestro próximo rival?-preguntó Hikaru animado.
-Creo que Otonashi-sensei se está haciendo cargo de ver quien será, es la que mejor puesta está en el tema-contestó Kirino con una sonrisa-Dependiendo de quien se trate tendremos que pensar en la nueva estrategia, no creo que volvamos a usar la Double Wind en una buena temporada.
-Eso sin contar las condiciones del nuevo campo en el que tendremos que jugar-comentó Tenma.
-Eso siempre permanece como un misterio para nosotros…-suspiró Hikaru.
Llegaron al vestuario y Kirino presionó el botón para que la puerta se abriera automáticamente. Lo que vieron en su interior los dejó tiesos en el sitio.
-¿Fubuki?-murmuró Tenma observando la espalda desnuda del centrocampista oscuro.
-¡¿QUÉ?!-gritó Fubuki volteando a ver a los intrusos y cubrirse el pecho con su camiseta del club de fútbol.
Los tres jugadores se quedaron mirando sorprendidos a su compañero, no por el hecho de verle en el vestuario por primera vez sino por otra cosa…la delgada figura de aquel muchacho, las finas curvas que adornaban desde su cadera hasta su cintura y las pequeñas protuberancias que asomaban tímidamente por su pecho.
Una anatomía completamente opuesta al de cualquier varón.
Atsuya se sentía morir en ese momento, era la situación ideal para que la tierra se la tragara y que los demás creyesen que lo que habían visto no era más que una alucinación pero las cosas nunca sucedían como una quería. Ahora mismo estaba desnuda de cintura para arriba y de no ser porque se estaba cubriendo con su camiseta ahora mismo estaría enseñando sus atributos femeninos a los tres personajes que la habían descubierto.
-Chicos…-murmuró Atsuya con una sonrisa muy nerviosa.
¡Esta vez había metido bien la pata! Al no conseguir abrir la dichosa puerta del baño de profesores, se le ocurrió la feliz idea de cambiarse en el vestuario del club aprovechando que todavía era muy temprano para que los demás miembros estuvieran rondando por ahí, estaba convencida de que iba a estar sola por lo menos veinte minutos mas, pero no había contado con la posibilidad de que alguien hubiera madrugado pensando en la misma idea que ella: el próximo partido, después de lo del Hakuren habían incrementado la expectación de la afición y los del V Sector debían de estar que se subían por las paredes. Y por lo que veía eso había hecho madrugar a esos tres…¡¿Y AHORA QUE DIABLOS IBA A HACER?!
-Fubuki…¿eres una chica?-preguntó Tenma sin salir de su sorpresa mientras la señalaba con el dedo temblando.
-¡No! Digo ¡Si!….no…bueno, si….quiero decir….-balbuceaba la pobre muchacha sin saber como expresarse ante la sorpresa y la tensión del ambiente-¡Si! ¡Pero esto se me pasa en seguida! ¡Es algo que a veces me ocurre…falta de calcio jejejejeje!-río estúpidamente.
-¿Nos tomas el pelo?-preguntó Kirino con un tic en el ojo.
-Lo sé…-murmuró Atsuya con la cabeza agachada reconociéndose a su misma que aquella excusa era la mas estúpida de la historia. Ni siquiera se podía explicar como semejante tontería había salido de su boca.
-Entonces…eres una chica ¿verdad?-preguntó Hikaru saliendo de su asombro y acercándose al centrocampista oscuro para mirarle con curiosidad.
-Que corra el aire, Kageyama-gruñó Atsuya sonrojada mientras retrocedía un paso-Y si, soy una chica ¿Qué pasa?
-Que tienes mucho que explicarnos…-dijo Kirino serio.
-¿Por qué no has dicho nada?-dijo Tenma.
-Chicos…os lo explicaría encantada pero…-hizo una pausa pero al ver que nadie se movía se quedó mirando a Kirino para intentar que él cogiera la indirecta.
-¡Ah!-reaccionó Kirino viendo que la chica aun seguía cubriéndose con la camisa sin ponérsela, porque si se movía de la posición en la que estaba…-¡Chicos, esperemos fuera!-ordenó tomando a los otros dos del cuello de la chaqueta por detrás y sacándolos fuera de ahí.
-¿Por qué has hecho eso, Kirino-sempai?-preguntó Tenma-Iba a decirnos porque…
-¿Acaso estabas interesado en mirar como terminaba de cambiarse?-preguntó Kirino con un sonrojo en el rostro a lo que los otros dos chicos enrojecieron enseguida.
-Ah…cierto…-bajó Tenma la cabeza avergonzado-Es increíble que Fubuki sea una chica.
-Es cierto, nadie lo diría…aunque eso explica porque nunca se cambiaba en el vestuario con nosotros.
-La verdad es que yo…me olía algo-confesó Hikaru haciendo que los otros dos lo miraran sorprendidos.
-¿Cómo?-murmuró Tenma.
-Cuando marcó gol en el partido contra el Hakuren…le abracé y bueno…noté algo extraño en su cuerpo.
-¿Y porque no dijiste nada?-preguntó Kirino.
-Es que no pensé que fuera algo como esto, pensaba que era muy delgado o algo así…
En menos de cinco minutos, el centrocampista oscuro salió de los vestuarios, ya vestido con el uniforme deportivo, moviéndose con ese aire seguro y tenebroso con su cabello recogido en una larga coleta azulada, como la primera vez que apareció en el club. Por un momento, Tenma pensó que lo que había visto dentro del vestuario no había sido cierto, su forma de moverse, su expresión y sus gestos eran completamente varoniles, no forzaba nada, era natural. Pero sus ojos no eran los únicos que lo habían visto en la verdad que se escondía tras esa apariencia.
El peliazul se detuvo frente a sus compañeros esperando a que uno formulara la primera pregunta. Pero al ver que ninguno de ellos parecía a animarse a empezar decidió romper ella misma el hielo.
-Si queréis saber algo empezad ya, en nada comenzará el entrenamiento y no quiero que se entere el resto del equipo-dijo Fubuki cruzándose de brazos.
-¿Eres una chica?-preguntó Hikaru señalándole.
-No-respondió Fubuki mirándole de mala manera.
-Mentirosa-Hikaru infló sus mejillas en señal de disgusto.
-¿Cuál es tu nombre?-preguntó Kirino muy serio haciendo que el oji-rojo lo mirara-Porque supongo que no te llamas Fubuki Atsuya.
-No…aunque si que podría haberme llamado así-ella se pasó una mano por su cabellera-Mi verdadero nombre es Otonashi Atsumi.
-¿Otonashi Atsumi?-preguntó Tenma.
-¿Cómo Otonashi-sensei?-preguntó Hikaru.
-Sep, Otonashi Haruna-sensei es mi madre.
-¡¿CÓMO?!-exclamaron los tres jugadores mirando a Atsumi como si estuviera loca.
-Entonces…¡¿Fubuki-san no es tu padre?!-preguntó Hikaru consternado.
-En eso no he mentido, Fubuki Shirou es mi padre.
-Pero si ellos dos no están…-murmuró Tenma con las caras de Fubuki y Haruna en su cabeza.
-Eso son asuntos familiares los cuales no os interesan-respondió tajantemente. No iba a contarles la razón por la cual sus padres no estaban casados y blablablá…
-¿Por qué nos has estado mintiendo todo este tiempo?-preguntó Kirino.
-¿Lo preguntas en serio?-ella alzó una ceja pero al ver que Kirino no contestaba decidió responder-Quería participar en el Holy Road a toda costa pero es una competición masculina, por muy buena que fuera jugando al fútbol no me iban a dejar participar si era una chica…
-¿Es por eso?-preguntó Tenma.
-Pero aun así, aunque te cambiases el nombre tus registros te tendrían que haber delatado-dijo Kirino.
-Está todo manipulado-dijo ella-Cuando me gradué de la primaria un amigo de mi madre se encargó de manipular todos mis datos, en los cuales confirman que mi nombre siempre ha sido Fubuki Atsuya, y que mi padre es Fubuki Shirou aunque mi madre no queda registrada como parte de mi familia biológica. Solo con eso pude participar en el Holy Road.
-Pero Kidou-kantoku…¿Cómo es que él no se ha percatado de que…?-preguntó Hikaru.
-Porque está al tanto de todo-confesó ella no sin con un deje de fastidio en su voz haciendo que los otros de nuevo la miraran sorprendidos-Conocí a Kidou-kantoku antes de pasar a secundaria y al cabo de un tiempo supe que él y mi madre eran viejos amigos, supongo que por eso no me ha delatado…-aunque por consideración a su madre y a sus compañeros no iba a decir que chantajeo al entrenador con una fotografía en donde mostraba como él intentaba agredirla.
-¿Por qué te tomaste tantas molestias para esto?-preguntó Tenma.
-Porque quería unirme a la revolución del Raimon…-confesó ella suspirando-En la primaria yo era la capitana del club de fútbol femenino del Kaminari Tei, aunque mi físico siempre me ha traído algún que otro problema, todo el mundo me confundía con un chico-rio ella recordando aquellos momentos-Mi colegio desobedeció las ordenes del V Sector, en parte los profesores lo hicieron por los niños y nosotros pensamos que al estar todavía en primaria no iban a decirnos nada porque solo se concentraban en los de secundaria. Pero un día mientras el club de fútbol femenino y el masculino jugábamos juntos varios SEED se presentaron en el campo de fútbol y nos dejaron a todos para el arrastre.
-¿Cómo que os dejaron para el arrastre?-preguntó Kirino.
-Nos desafiaron a un partido y no nos dieron más elección que esa, aunque intentamos ignorarlos e irnos nos acorralaron en el campo y no pudimos negarnos, su forma de jugar fue sucia y muy violenta, varios de mis compañeros acabaron lesionados y alguno terminó en el hospital.
-¿Qué?-murmuró Tenma sorprendido ¿Cómo es posible que el V Sector sea capaz de hacer daño a niños de primaria? ¿Por qué llegar tan lejos? ¿Para que?
-Pero no tiene sentido ¿Por qué iba a interesarse el V Sector en agredir a unos niños?
-Porque la mayoría de nosotros íbamos a pasar a la secundaria en breve, representábamos una inminente amenaza-dijo ella-Querían meternos el miedo en el cuerpo para que a ninguno se nos ocurriera volver a jugar al fútbol y menos aun unirnos a la revolución del Raimon en cuanto dejáramos la primaria. Y funcionó…muchos de mis compañeros abandonaron el club, solo unos cuantos se atrevieron a quedarse.
-¿Pasó algo mas con el V Sector?-preguntó Kirino.
-Yo…asumí la responsabilidad que significaba el mantener el club de fútbol activo y seguir jugando en el campo. Muchos de los que se quedaron y siguieron jugando al fútbol lo hicieron porque amaban ese deporte y sentían que estando yo no iba a pasar nada. Como consecuencia la mayoría de los SEED fueron a por mí…me dieron unos buenos balonazos-esto ultimo lo dijo con algo de fastidió mientras recordaba como había recibido un balonazo en la cara-Por eso os pido que no se lo digáis a nadie…para mi es muy importante participar en el Holy Road y el Raimon es el único instituto en el que puedo estar para poder hacerlo. Todos los demás están bajo la influencia del V Sector.
Se creó un silencio incomodo en el ambiente, los tres jugadores entendían a la perfección como se sentía Fubuki, ellos mismos podían sentir la presión y el acoso del V Sector, sobretodo Kirino que, junto a Shindou y los otros, tuvieron que reprimir sus verdaderas habilidades cuando se encontraban obedeciendo las ordenes del Seitei. Pero para alguien como Fubuki, no tendría sentido hacer una revolución. Las chicas no participan en el Holy Road. Eso es un hecho pero que había muchachas deseosas de unirse a la revolución no había duda alguna…pero precisamente por ser chicas no iban a poder hacer nada. Que Fubuki hubiera logrado hacerse pasar por un varón y burlar de esa manera los controles del V Sector era algo digno de admirar.
-Nos gustaría ayudarte…-comenzó diciendo Tenma pero luego miro a Kirino-pero…
Kirino prolongó su silencio un poco mas mientras meditaba sobre la situación.
-Nos estamos arriesgando mucho-dijo por fin Kirino abriendo los ojos y mirar a la de ojos rojos-Los del V Sector ya están bastante enfadados con el Raimon, a la mínima que puedan nos barrerán de un plumazo. Aunque Matsukaze, Kageyama y yo hagamos como si no hubiéramos visto nada en el vestuario si por casualidad te pillan…
-¡No me pillaran!-saltó Atsumi interrumpiendo a su sempai.
-Si te pillan…-prosiguió el de cabellos rosas pidiendo con la mirada que no lo interrumpiera-El V Sector tiene la excusa perfecta y en bandeja de oro para descalificar a todo el Raimon.
Atsumi se puso tensa al escucharle.
-Aunque nosotros tres nos hagamos los desentendidos y los demás sean ignorantes de tu condición, eso al Seitei le da igual. A ojos de todo el mundo rompimos las reglas y dejamos entrar en el equipo y en el Holy Road a una chica que no debería estar ahí, encima con una documentación e identificación falsa. A nosotros nos descalificarían y no podríamos volver a jugar a fútbol por lo menos en una buena temporada. Pero la responsabilidad recaería en Kidou-kantoku, por ser el entrenador del equipo, por ser el que te permitió entrar en el Raimon y por ser el que ha permitido que jugaras con nosotros. Y a diferencia del Raimon, él se juega mucho más que su fútbol…corre el riesgo de cargos legales, tanto él como tus padres podrían acabar en la cárcel. Tus padres por falsificación de documentos de identidad a un menor y Kidou-kantoku por saberlo y encubrirlo.
-¡Eso ya lo sé!-exclamó ella, lo cierto era que odiaba pensar en esos riesgos, los conocía bien y los había aceptado hacía tiempo pero tener que hablar de ello se le hacía muy duro. Ella tenía claro que a pesar de las consecuencias quería seguir hacia delante…
Pero lo cierto es que no había preparado nada por si llegase a ocurrir algo. De hecho, el que fueran Matsukaze, Kageyama y Kirino los que la hayan pillado había sido un error fatal que no había tenido en cuenta, si bien agradecía que hubiera sido ellos y no un SEED espiando al Raimon. Pero era cierto que estaba completamente indefensa ante esa posibilidad, ella no tenía ni idea de que hacer si el V Sector o el Seitei conseguía descubrir quien era en realidad…
-Sé los riesgo de sobra-prosiguió el centrocampista oscuro-Pero pienso tener cuidado en que nadie consiga descubrirme, y tengo una esperanza de que no pase nada.
-¿En que te basas para decir eso?
-El Raimon no necesita a una chica haciéndose pasar por chico para que el V Sector le eché a patadas de la competición. Han tenido y sigue teniendo la oportunidad en esa bandeja de oro-espetó ella seriamente.
-¿Qué quieres decir?-preguntó Kirino arqueando una ceja.
-El Raimon desobedeció al Seitei e hizo una revolución…¿No os habéis preguntado en algún momento como es que podéis seguir dentro de la competición?
-Eso es verdad…-dijo Hikaru.
-¿A dónde quieres llegar, Fubuki?-pregunta Tenma.
-En realidad no tengo teorías…si el Seitei quiere echar al Raimon y prohibirles volver a jugar al fútbol…¿Por qué nos esta dejando jugar a nuestro aire? A mi solo se me ocurre que le divierte vernos jugar y espera que de un momento a otro mordamos el polvo…
-Mmmmm-murmuró Kirino.
-Por eso, sempai…yo aun tengo esperanzas-sonrió Atsumi-Dejad que me quede con vosotros.
-Kirino-sempai…-murmuró Tenma mirándole.
El de ojos azules suspiro y luego mostró una sonrisa.
-Lo cierto es que has sido útil en el partido contra el Hakuren, eres observadora y por lo que pude observar eres capaz de idear buenas estrategias. Creo que, a pesar del riesgo, el Raimon no debería de desprenderse de tu talento.
-¿En serio?-sonrió Atsumi con los ojos brillantes-¡Arigato, Kirino-sempai!
-¡Sugoi, Fubuki!...¿o mejor digo Otonashi?-preguntó dudoso el pobre Tenma.
-Mejor que me sigáis llamando Fubuki…si os acostumbráis a decir mi verdadero apellido entonces habrá mas riesgos de que sea descubierta-sonrió Atsumi enseñando su blanca dentadura.
-Pero…¿podría llamarte Atsu-chan?-sonrió Hikaru para luego sentir en su cara la dureza del suelo. Atsumi, avergonzada, no pudo reprimir el impulso de soltarle un golpe en la cabeza con el puño haciendo que al pobre chico le creciera un chichón en la cabeza.
-Ni se te ocurra llamarme de esa forma-advirtió la del mechón rosa sonrojada.
-P-p-p-pero a Otonashi-sensei y a Fudou-san si les dejas que te llamen así-lloró el delantero.
-Una es mi madre y el otro me crio como un padre ¿Cómo no iba a dejarles? Además…si me llamas de esa forma tan felizmente Kariya tendrá muchas mas razones por las que llamarme uke-suspiró ella sin que el sonrojo desapareciera, Kirino se río entendiendo lo que la chica quería decir con eso.
-¿Por qué iba a hacerlo?-Hikaru ladeó la cabeza igual que Tenma.
-…Parece que tenga que dároslo todo masticado…-murmuró la centrocampista con un tic en el ojo.
-Atsu-chan es una abreviación que emplean más las chicas a otras chicas o los chicos a sus novias-explicó Kirino-Si…si la llamas así frente a Kariya jamás podrá sacarse su acoso de encima.
-Exacto-concordó ella-Si quieres llamarme de alguna manera, llámame Atsuya.
Hikaru sonrió de forma deslumbrante.
-¡Entonces somos amigos!-exclamó el chico.
-¡¿Eh?! ¡Yo no dicho eso!-protesto ella.
-¡Claro que si!-entró Tenma-¡Nos has confiado un secreto muy importante para ti! ¡A nosotros! ¡Así que sin duda ahora somos amigos!
-¡¿Qué clase de asociación de ideas habéis hecho?!-de nuevo Atsumi enrojeció-¡No he tenido mas opción que confesar! ¡Me habéis descubierto ¿recuerdas?!
-¡Venga, vayamos a calentar todos juntos!-Tenma alzó el puño mientras tenía sujeta con su otra mano la muñeca del centrocampista oscuro.
-¡Si!-coreó Hikaru.
-¡No me ignoréis!-protestó de nuevo Atsumi para luego ser arrastrada hacia el campo por el chico de los remolinos-¡Matsukazeeeeeeeeeee!
-Pobre…no sabe donde se ha metido-sonrió Kirino mientras observaba a ese trío calentar juntos, si bien la chica azulada un poco en contra de su voluntad mientras llegaban los demás del equipo.
-¿Qué les pasa a esos tres?-preguntó Kariya al pelirrosa viendo como el centrocampista oscuro protestaba mientras los otros dos le obligaban entre risas a hacer estiramientos con ellos.
-Están estrechando lazos entre compañeros de equipo-dijo sin más el de las coletas mientras se iba a reunir con Shindou.
Al cabo de media hora, todos los jugadores se encontraban reunidos en el banquillo que estaba en el campo de fútbol del Raimon, esperando las órdenes de Kidou para comenzar el entrenamiento.
-Voy a anunciar la nueva lista de ejercicios-anuncio Kidou mientras las gerentes entregaban unas hojas de papel a cada uno de los jugadores. Algunos, como Kariya, Shinsuke y Hikaru lo tomaron con algo de respeto-Cada uno tendréis un entrenamiento diferente…
-Se ha vuelto más complejo que la última vez…-protestó débilmente Hayami mirando con pena su papel.
-Pero es bastante especifico…-murmuró Atsuya mientras leía el papel una y otra vez para memorizar su contenido.
-Y hay algunos que ya hicimos antes-comentó Shindou.
-Pero este será mas difícil…-murmuró Kirino en el mismo tono que Shindou.
-¡Chicos! ¡No hay que desanimarse!-sonrió Tenma con una mirada llena de esperanza-Este entrenamiento será un peldaño para poder ganar el Holy Road.
-Odio correr…-se quejó Amagi mientras leia que su primer ejercicio consistía en carrera con trote durante más de cuarenta minutos.
-Lo mismo digo…-murmuró Atsuya frunciendo el ceño.
-Ya somos tres-coincidió Kariya que no se sabe como acabo al lado del peliazul-Tu procura no aprovechar la situación para mirar lugares que no debes…
-¡PERO SERÁS CRETINO!-exclamó el centrocampista oscuro mientras corría tras Kariya, que comenzó a huir del otro chico corriendo por todo el campo.
-Mira, esos dos mucho quejarse pero al final son los que primeros que empiezan a entrenar-sonrío Midori.
-¿Tú crees?-dijo Aoi con una gotita tras la cabeza mientras veía como todos los demás jugadores.
-¡Ey!-gritó una voz a modo de saludo mientras Kidou y Haruna miraban a la persona que había gritado.
-¡Fudou!-exclamó Haruna con una sonrisa. El de ojos verdes le devolvió una sonrisa para luego sonreír arrogantemente al ver como Kidou le dedicaba una mirada matadora-¿Ya has terminado con el trabajo?
-Ufff-suspiró Fudou dándose golpecitos con el puño en su hombro, dando ver que tenía la espalda agarrotada-Estoy agotado…esto me enseñará a no llegar tarde…
-Eres un irresponsable…-bromeó Haruna riendo levemente.
-Esos dos si que se llevan bien…-comentó Aoi observando esa aura de cordialidad y afinidad que desprendían Fudou y Haruna.
-¿Creéis que Otonashi-sensei y Fudou-san son pareja?-preguntó Akane con un leve sonrojo en las mejillas mientras tomaba una foto sorpresa a los dos jóvenes que conversaban de cualquier cosa.
-Pues…no sé, tal vez…la verdad es que pareja parecen-dijo Midori.
Lo que las gerentes no sabían es que su conversación de adolescentes chismosas y curiosas estaba sacando de quicio al actual entrenador del Raimon que llevaba un buen rato tratando de contener sus deseos de golpear a Fudou por acercarse tanto a su hermana pequeña. No había forma de que lograse acostumbrarse a la presencia de Fudou, o más bien a su relación tan intima que tenía con su hermana y con su sobrina. Le era tan sumamente irreal.
-¿Y como tu por aquí Fudou?-preguntó Kidou con una evidente molestia puesta en su tono de voz que únicamente fue notado por su hermana y su viejo rival del Inazuma Japón.
-He venido a ver a mi sobrinito-sonrió jocoso el de ojos verdes con toda la intención de molestar al de las rastas.
-NO es tu sobrino-recalcó Kidou aguantando el deseo de decir que era suya-Y ahora no puede molestarle, esta entrenando…
-Solo necesito un momento-dijo Fudou colocándose a la par que Kidou-Tengo algo que proponerle.
-¿Y de que se trata?-preguntó Kidou con el ceño fruncido.
-Es un secreto…
-¿Desde cuando sabes guardar secretos?
-Desde que tu te metes en la vida personal de tus jugadores-contratacó el de ojos verdes.
-¡No me vengas con esas!-gruñó Kidou acercándose a Fudou para hablarle sin que los demás le oyeran- si a Atsumi o a Haruna les pasa algo fuera del campo, aunque sea pequeño, quiero saberlo.
-Ey, ey ey…-sonrió Fudou-Comprendo tu preocupación pero actúas mas como un marido y una padre celoso que como un hermano y un tío…te recomiendo que seas mas discreto.
-¡¿De que estas hablando?!-exclamó Kidou exaltado mirando a su viejo compañero de equipo de muy mala manera.
-Solo digo que deberías tener cuidado…tu forma de protegerlas y hablar de ellas puede dar mucho de que hablar-sonrió Fudou-Y aunque de Atsumi puede tener un pase, de Haruna no te conviene nada que haya rumores ¿verdad, Kidou-kun?
Kidou se sintió muy nervioso en ese momento aunque daba gracias a que era bueno ocultando sus emociones, bueno, menos a Fudou, que era de las pocas personas capaz de calarlo por muy buena actuación que hiciera. Aquel comentario lo hizo con una sonrisa de apariencia amable e inocente pero desprendía un aura que dejaba ver que iba con doble sentido, pero sabiendo como era el segundo estratega del viejo Inazuma Japón, Kidou no sabía si tomarse su comentario como una verdadera señal de alarma o que solo estaba tomándole el pelo como muchas otras tantas veces.
-¿Y bien?-cortó Fudou el hilo de los pensamientos del de las gafas-¿Puedes llamar a Atsuya, Kidou? Necesito hablar con él un segundo pero no puede abandonar el campo si tú no le das permiso. Eres su entrenador ¿recuerdas?
Kidou se quedó mirándolo un segundo en silencio. Miedo le daba dejar a su sobrina con ese tipo, aun sabiendo la buena relación que tenían ambos y que Fudou prácticamente la había criado. No le gustaba más que nada porque parte de su mente le gritaba que Atsumi ya había pasado demasiado tiempo con Fudou y que ahora era su turno.
-¡Fubuki!-llamó Kidou con los brazos cruzados atrayendo la atención del centrocampista oscuro que se encontraba practicando tiros a puerta junto a Shindou y a Kurumada-¡Te están buscando!
Atsumi miró al hombre que se encontraba al lado de su entrenador y esbozó una sonrisa al ver de quien se trataba. Se disculpó rápidamente con sus dos compañeros y fue hacia el banquillo casi a trote, al llegar le dedicó una simpática y alegre sonrisa a aquella persona por la cual sentía un profundo respeto y admiración. Detalle que a Kidou no le pasó desapercibido y que le sacaba de sus casillas.
-¡Hola, Akio-san!-saludó el centrocampista oscuro-¿Cómo tu por aquí? Hace días que no te pasas por casa…
-He tenido mucho trabajo, tus enredos matutitos me han hecho llegar tarde varias veces-sonrió Fudou acariciando la cabeza del azulado.
-¡¿Enredos matutitos?!-exclamo Kariya a unos metros de distancia mientras practicaba pases con Tenma y Kurama, la cabeza del defensa había dado un giro para mirar a esos dos de una forma tan rápida que era como para preguntarse como es que no se había roto el cuello. De pronto la mente del defensa recreó una imagen bastante indecorosa cuyos protagonistas eran el centrocampista oscuro y el segundo estratega del viejo Inazuma Japón, en una posición muy comprometida y con nulas prendas, Fubuki debajo Fudou, con los cuerpos muy juntos-Lo sabia, Fudou-san y Fubuki están…ellos están…
-¿Cómo hay que decirte que no pienses en cosas raras, mente-caca?-preguntó Atsuya mirándole por el rabillo del ojo como si mirara a un enfermo acosador.
-¡Yo no he pensado en nada raro!-grito Kariya desde su posición.
-No hay mas que verte la cara…eres un libro abierto, muchacho-coincidió Fudou sonriendo muy divertido-Ya te dije que no estoy interesado en una relación con un niño…además si tuviera que elegir…-dijo recorriendo a Kariya de arriba abajo-Tu tienes mejor aspecto.
-¡¿CÓMO?!-exclamó el pobre oji-ambar escondiéndose detrás de Hamano mientras Fudou reía muy divertido de lo fácil que era tomarle el pelo a ese chiquillo.
-¿Y que querías decirme, Akio-san?-preguntó Atsuya cambiando de tema como si las insinuaciones pederastas fuera lo mas normal del mundo.
-Pues veras…-se acercó al oído de ella y le susurro algo inaudible para todas las personas que se encontraban presentes. Atsuya abrió los ojos sorprendido antes de separarse de su mentor.
-¿Estas seguro?-preguntó Atsuya.
-Si, y me gustaría tenerlo listo antes del próximo partido-asintió Fudou como si tuviera toda la razón del mundo.
-Si tu lo dices así será-concordó el centrocampista para luego despedirse de su mentor y volver con Shindou y Kurumada.
-¿Qué es lo que le has dicho?-preguntó Kidou.
-Es un secreto…-volvió a decir Fudou posando su dedo índice sobre los labios como si fuera algo importante y discreto-Haruna-chan ¿te apetece que vayamos a tomar un café por ahí?
-¡NO!-exclamó Kidou tomando a Fudou del cuello de la camisa por la espalda y tirándolo hacia atrás-Te acercas a mi hermana, Fudou Akio y puedo asegurar que por aquí rodaran cabezas-amenazó el entrenador casi con un gruñido.
-¿A que viene esa reacción?-sonrió Fudou sarcástico-Me he acercado a tu hermana durante todos estos años y no la he tocado ni un pelo…¿Qué te hace pensar que lo voy hacer ahora? ¿Por qué estás tú delante? Por Kami-sama, Kidou-kun, no te creas que el mundo gira a tu alrededor.
-Fudou…-gruñó Kidou debatiéndose entre tomar a Fudou del cuello y colgarle de los pulgares en lo alto de la bandera del instituto Raimon o bien atarlo de pies a cabeza y pasarle de forma lenta y dolorosa la caravana Inazuma por encima.
Tras un rato, el entrenamiento dio por finalizado. Atsuya tomó sus cosas y se despidió de Hikaru y de Tenma diciéndoles que les vería en clase.
-Tsk ¿hasta cuando va a seguir desapareciendo cada vez termina el entrenamiento?-resopló Kariya mientras miraba como su compañero salía del campo y se marchaba al interior del instituto-Me pregunto a donde irá…
-¡Kariya!-llamó Kidou desde su posición-¡Tu todavía debes dar cinco vueltas más al campo antes de irte al vestuario!
-¡¿PERO PORQUE?!-protestó instintivamente el oji-ambarino.
-¡Diez vueltas! ¡¿Quieres que sean quince?!-preguntó Kidou mientras Kariya lo miraba con una mezcla de odio y suplica.
-Si es que Kariya nunca cierra la boca…-dijo Kirino con un par de gotas resbalándole de la nuca
-No es justo…-protestó Masaki mientras se ponía a trotar por el campo maldiciendo su suerte y maldiciendo al entrenador ¿Por qué cada vez que mencionaba a Fubuki, Kidou-kantoku lo atrapaba y le doblaba el entrenamiento? No había derecho
-¡Kariya!-dijo Hikaru corriendo a la par que su compañero.
-¿Kageyama? ¿Qué haces aquí? ¿Es que Kidou-kantoku también te ha castigado?-preguntó el ambarino.
-No tiene motivos para castigarme-sonrió el chico como si no hubiese roto un plato en su vida-Solo quiero decirte algo
-¿El que? Date prisa que quiero acabar con esto cuanto antes, y a ser posible antes de que suene el timbre del comienzo de las clases.
-Pues veras…
Kidou, entre tanto, estaba caminando por los pasillos del Raimon mientras algunos alumnos retardados corrían para poder llegar a tiempo a clase sin que el profesor les echara o les reprendiese por el retraso. Se encontraba mirando en su ordenador el partido del cual se decidirá su próximo rival, se trataba del instituto Otaku contra el instituto Kidokawa. Según los datos que acaba de recibir de Hiroto y de Midorikawa, el V Sector había decidido que el instituto Kidokawa sería el que se alzase con la victoria, con el marcador de 0-3 a su favor. Por lo que en el próximo partido se verían las caras contra el instituto Kidokawa.
-El Kidokawa…el instituto en donde tu fuiste el capitán antes de ingresar en el Raimon-murmuró Kidou perdiéndose momentáneamente en sus pensamientos mientras recordaba algunas conversaciones que tuvo con el que fue uno de sus mejores amigos-¿Dónde quedó aquel chico?
-Kantoku-llamó una voz detrás del de las rastas despertándole de su letargo.
-Tsurugi…-dijo Kidou reconociendo la voz de su delantero estrella mientras iba volteándose para mirarle.
El chico de ojos penetrantes y de un profundo color ambarino se acercó a su entrenador aunque dejaba ciertos metros entre ellos.
-¿Qué haces fuera de clase?
-Tengo una hora libre y he aprovechado a ir a buscarle…
-¿En que puedo ayudarte, Tsurugi?-preguntó Kidou serio.
-No es usted el que tiene que ayudarme a mi…soy yo el que viene a ayudarle a usted.
-¿Cómo?
-Vengo a advertirle-dijo mientras pasaba por su lado para dirigirse a su clase y hablar a su entrenador de la forma mas discreta posible-Debería decirle a esa pequeña impostora que ha colado en el equipo que se esfuerce en disimular mejor los movimientos de su cadera. Se contonea demasiado para ser un chico.
Kidou se quedó muy tenso y se le dilataron los ojos al escuchar al peli-azul.
-¿Cómo…?
-Es solo un aviso…gente como Hayami o Noshizono no se darían cuenta pero Shindou y Kurama y también Kariya…son otra historia-sonrió Tsurugi pasando por el lado de su entrenador, que se mantenía tenso-Por fin se disipa la cortina de humo en el que se escondía ese ratoncillo escurridizo…espero que tengáis cuidado a partir de ahora…
…
-Maldito crío sabelotodo…-murmuró Kidou fastidiado.
Mientras en algún lugar del V Sector, en la sala del Seitei.
-Creí haberte dicho que no quería verte por aquí-resonó la voz del Seitei por toda la sala.
-Y yo creí haberte contestado a eso antes-dijo un muchacho que se encontraba frente al Seitei.
-¿A que has venido?-volvió a preguntar el Seitei.
-Lo sabes muy bien…
-No importa la de veces que vengas o que me sigas, mi respuesta seguirá siendo la misma.
-No tienes derecho a impedirme entrar en el Holy Road-protestó el chico alzando la voz.
-Puedo hacerlo y lo voy a hacer-sentenció el emperador mientras apoyaba su cabeza en su puño-Y tu, lo mejor que puedes hacer es tomar el próximo vuelo a Okinawa y marcharte de aquí lo antes posible.
-¿De verdad crees que voy a irme porque tu me lo digas?
-No tienes otra opción, no hay nada que puedas hacer para revelarte contra mí…y no quiero volver verte entre las gradas.
-¿Cómo sabes tu…?
-Te tengo vigilado-dijo el moreno haciendo que el chico retrocediera dos pasos intimidado-¿Qué ganas quedándote aquí? No vas a participar en el Holy Road, ni intentes unirte al Raimon, varias personas están vigilando a los alrededores, si por casualidad, pasas siquiera por ahí ellos se encargarán de disuadirte.
-Eres un…-gruñó el muchacho apretando los dientes.
-Pediré a dos personas que te acompañen al aeropuerto, cuando llegues tendrás todas tus pertenecías preparadas.
-¿De verdad piensas obligarme a abandonar Inazuma?-preguntó aquel chico mientras dos de los hombres del Seitei se posicionaban a su lado y le tomaban de los hombros.
-Aquí no haces nada…¿O piensas quedarte solo para seguir mandando cartas al centrocampista oscuro del Raimon?
-¡¿Pero como diablos…?!-volvió a gruñir el chico mientras era sujetado por los brazos.
-Te lo he dicho, te tengo vigilado…-dijo el moreno mientras veía como sus hombres se llevaban al joven-Que tengas buen viaje.
-¡Esta me las vas a pagar!-gritó el chico mientras le arrastraban fuera de la sala-¡No me vas a pisotear, Goenji Shuuya!-exclamó a mitad del pasillo.
De pronto el chico se las apañó para soltar una fuerte patada a la espinilla a uno de ellos y luego un cabezazo en la boca del estomago al otro. Mientras estaban los hombres aturdidos el muchacho aprovechó la confusión para huir por los pasillos.
-¡Seitei, el chico ha huido!-avisó uno de ellos por un intercomunicador.
El Seitei suspiró cansado ante lo comunicado. Para luego abrir los ojos.
-No dejéis que escape.
CONTINUARÁ.
Yami Miyazaki-Cada vez me enamoras mas con tus fragmentos del tamaño de páginas de la biblia…haces que te quiera mas y que no me arrepienta de pedirte inspiración. Arigato.
Haruhi-chan125-Siii hubo incesto! Y a partir de ahora va haber mas, la relación de esos dos irás poco a poco avanzando, mas por parte de Kidou que de Haruna, que la pobre es un poco lenta para esas cosas.
Haruna78-Me alegro mucho de que te gustase el capitulo, y lo del poker fue un añadido de ultimo momento para darle un toque cómico a la historia.
Miki-Chansis-Sinceramente contigo no se si sentirme aterrorizada o que XDDDD. Y si, Kidou y Haruna se besan y de aquí adelante habrá mas cosas entre ellos dos, espero que lo disfrutes.
Andrea-Lo sé, sé que es nuevo emparejar a estos dos, pero nadie se anima a hacerlo y yo la verdad es que soy muy fanática de las relaciones incestuosas, es el amor más prohibido u codiciado en el anime. Además, de no ser porque lo dicen, nadie pensaría que esos dos son hermanos XDD, lo siento, me encanta esta pareja.
Osoqduerme-No es mi intención matarte la flojera, pero mi encanto natural hace ese efecto XDD, nah ahora en serio muchas gracias, curiosamente tus review son uno de los que mas me animan a seguir. Y respecto al incesto…te digo lo mismo que Andrea, además de que añado algo…después de leer varios fics de Inazuma Eleven (casi todos Yaoi) en el que curiosamente el uke se queda embarazado y te preguntas como leches ha pasado eso y luego vuelve a surgir una traumatica pregunta de por donde narices sale el nene, y prefieres no saber la respuesta porque te trauma mas que la propia pregunta, por lo que se entiende que un amor incestuoso me sea mas normal XDDDDD. No soy muy yaoista ¿se nota? XDDD muchas gracias por tu review en serio, espero poder recibir alguno mas de tu parte, aunque no sea constante.
Darck-Neeeey cuanto tiempo sin saber de ti, me alegro que te guste el fic, me esfuerzo en hacerlo ^^
