CÁP 11-Dolores desesperados y mal expresados
La caravana Inazuma empezó su trayecto de vuelta al instituto Raimon, los jugadores que iban en su interior hablaban animadamente de las jugadas hechas dentro del campo y alguna exclamación de admiración referente a alguno o casi todos los jugadores del Kidokawa Seishu, en especial dirigidas a Kishibe. Nadie tocó el tema del incidente ocurrido con el mecanismo de caída, cuando alguno se daba cuenta durante las conversación a donde iban a parar alguno de sus comentarios se quedaban callados y rápidamente otro cambiaba de tema. Era más por respeto a Fubuki que por reparo o discreción, nadie podría haber imaginado que el centrocampista oscuro pudiera tener un miedo como ese siendo él la representación personificada de la propia "oscuridad" más concretamente de los "miedos". Eso les hacía recordar a todos que Fubuki, por muy bueno que fuera jugando o por buenas técnicas que tuviera era solamente un ser humano, al igual que todos ellos presentes.
Tenma estaba sentado al lado del centrocampista oscuro, y se había tomado su tiempo en observarle durante el trayecto de regreso al instituto Raimon. Fubuki se encontraba indiferente a las conversaciones que tenían todos los demás compañeros o más bien es que tenía la cabeza en otro sitio, ni siquiera parecía darse cuenta de las ocasiones que en esas conversaciones iban dirigidas a él y a su accidente con el mecanismo de caída del campo. Tenía la mirada perdida en algún punto del paisaje que había fuera de la ventana pero Tenma era consciente que en realidad no estaba mirando nada, solo estaba sumido en sus pensamientos y podía notar que de vez en cuando se palpaba el bolsillo derecho dejándose oír un crujido, parecido a cuando arrugas una hoja de papel.
Llevaba de esa forma desde que terminó el partido contra el Kidokawa, o más bien un poco después. Cuando regresó supuestamente del cuarto de baño, en su rostro ya no había signo alguno de la alegría que antes mostraba cuando ganaron el partido sino que fue sustituida por una expresión llena de confusión que enseguida pasó a ser lo que ahora estaba viendo, no era tristeza ni ira, era solo que estaba…ausente. Ni siquiera pareció percatarse de la reprimenda que le dio Otonashi-sensei por desaparecer de esa forma sin decírselo habiendo sufrido hace tan poco un accidente y estando pendiente de una visita médica, solo le respondió con monosílabos y algún gesto con sus manos antes de subir a la caravana y ocupar su asiento casi al final.
Tenma quiso preguntarle qué era lo que le pasaba pero prefirió guardarse sus preguntas para más tarde. No sabía que era lo que le pasaba a su compañero pero si sabía que era algo que lo tenía tan en vilo que ni siquiera había querido sentarse junto a Hikaru, que era la persona con la que mejor se llevaba dentro del equipo, mejor dicho, eran buenos amigos. Cuando estaban subiendo a la caravana, Hikaru se dispuso a sentarse al lado del oji-rojo pero le dijo, de una forma poco delicada, que le estaba reservando el sitio al centrocampista del viento, dejando claro que en ese momento no estaba de humor para estar con el siempre vivaracho Hikaru. Aunque claro, nadie entendió porque prefería sentarse con Tenma que era tan vivaracho y enérgico como lo era Kageyama, puede que simplemente hubiese dicho un nombre al azar. Desilusionado, Hikaru se resignó a sentarse con su amigo y fue a ocupar un asiento junto a Shinsuke, el asiento que Tenma había dejado libre para ir con Fubuki. Tenma miró a su alrededor y observó que él no era el único que miraba a Fubuki…Kirino y Hikaru también lo hacían.
Entretanto Haruna intentaba inútilmente concentrarse en su hija que estaba sentada unos cuantos asientos por detrás. Sabía muy bien que era completamente ilógico que se pusiera a controlar a Atsumi estando sentada tan lejos de ella pero no se le ocurría otra cosa que hacer para evitar la mirada que le dirigía su hermano. A pesar de que su mirada estaba oculta tras esas gafas, Haruna era capaz de sentir su expresión de enfado disimulado, de reproche y de que exigía unas cuantas explicaciones. No sabía que explicaciones darle, la verdad, la fobia de su hija nunca había sido tema de conversación y nunca había necesitado decírselo. Pero claro aunque le dijera eso sabía bien que iba a preguntarle porque no le había dicho nada en cuanto vio el campo de fútbol ¿Y qué le decía entonces?
Aunque para los demás tuviera una expresión invisible, Kidou estaba disgustado. De nuevo su hermana había vuelto a ocultarle información, aunque fuera simplemente el miedo de la muchacha por el agua, no era un dato importante en realidad pero en ese campo de fútbol Atsumi podría haberse ahogado ¿Qué habría pasado si Kirino no se hubiera lanzado a buscarla? ¿O si él no hubiera conseguido reanimarla? Ahora mismo estarían camino de un tanatorio en vez de celebrar su victoria del partido y más de uno de los jugadores del Raimon se replantearía el volver a jugar al deporte que se había llevado a uno de los suyos. La duda les habría sumido a todos. Y eso supondría la victoria absoluta del V Sector frente a un equipo emocionalmente devastado. Una cosa es que uno abandonará el equipo o el fútbol por miedo al poder del V Sector pero otra cosa muy distinta era perder la vida en la revolución ¿Acaso el V Sector sabía que eso iba a pasar? ¿Ishido Shuuji había sido capaz de poner en peligro la vida de un jugador del equipo contrario con tal de ganar? Kidou no estaba seguro que eso, para empezar tendrían que haber sabido que Atsumi tenía miedo al agua o que por lo menos no sabía nadar para eso suponía saber quién era en realidad.
Fubuki Atsuya no ha estado tanto tiempo en el mundo del fútbol juvenil como para dejar ver ese tipo de detalles. Pero entonces ¿Cómo lo supieron? ¿O es que en realidad la trampa no iba dirigida específicamente a Atsumi sino a cualquier jugador que estuviera al alcance? Kariya y Kageyama también estuvieron lo suficientemente cerca como para haberse caído con ella. Pero había otra cosa que hacía que a Kidou se le pusieran los pelos de punta.
¿Sería capaz el V Sector de sacrificar las vidas de los jugadores con tal de barrer la revolución? ¿Ishido Shuuji era capaz de eso? ¿El propio Goenji Shuuya era capaz de eso? Kidou quería pensar que no era así, pero su viejo compañero del Raimon y del Inazuma Japón había cambiado demasiado, era como si ya no fuera aquel delantero que todos admiraban y respetaban. Ya no era Goenji Shuuya.
Ahora es Ishido Shuuji, el Seitei del V Sector y el emperador absoluto del actual fútbol japonés.
Mientras Fudou observaba todo en silencio y con los brazos tras la cabeza. Cada uno se encontraba con sus propios comederos de cabeza, ajenos al resto del mundo pero estrechamente ligados. Se hacía una idea de lo que pasaba por la cabeza de Haruna y de Kidou pero Atsumi estaba bien hasta hace nada, la conocía y sabía que había ido a hablar con el capitán del Kidokawa pero ¿Qué fue lo que le dijo Kishibe para que se quedara en ese estado? No lo sabía pero trataría de averiguarlo, Atsumi tenía terminantemente prohibido tener secretos con él. Le contaba más cosas que a su propia madre y en esa ocasión no iba a ser menos. Ya se encargaría él. Oh si…
Cuando llegaron al instituto los chicos empezaron a ir uno tras otro hacia los vestuarios para recoger las pertenencias que dejaron allí para su vuelta, todos a excepción de Fubuki que continuaba con la mirada perdida apretando la correa de su bolsa de deporte, no se encontraba muy lejos de donde estaba, Fudou-san, Otonashi-sensei y Kidou-kantoku.
-¿No vienes?-preguntó Tenma mas por intentar iniciar una conversación con su compañero que por otra cosa.
-Algunos van a cambiarse de ropa, Matsukaze, sabes de sobra que no puedo entrar-respondió automáticamente el centrocampista oscuro sin siquiera dirigir sus ojos directamente a los del chico de los remolinos.
-Es verdad…-dijo Tenma riendo tontamente-Pero ¿estás bien? Has estado rara…quiero decir raro, desde que terminó el partido.
-No es nada, Matsukaze, de verdad. Solo necesito asimilar unas cuantas cosas-le aseguró de forma neutra.
-¿Ha pasado algo después del partido?-se aventuró a preguntar Tenma inclinando la cabeza hacia un lado y agachándose levemente para que sus ojos hicieran contacto visual con los de ella.
Atsumi se alteró ligeramente al sentir la mirada de Matsukaze y también con su pregunta. De nuevo recordaba la conversación que había tenido con Kishibe-kun y las desagradables noticias que había recibido. La pregunta de Matsukaze se lo hacía recordar como si hubiera estado con Kishibe-kun hace menos de cinco minutos.
-No…no ha pasado nada-respondió ella secamente haciendo que su mirada de volviera más dura con la intención de intimidar al chico de los remolinos pero Matsukaze se mostró indiferente a aquella mirada, estaba demasiado acostumbrado a recibirlas de otras personas del equipo, sobretodo de Kurama y de Tsurugi.
-Si hay algo que te preocupa y que no puedas contar…-empezó diciendo Tenma antes de enseñarle un balón de fútbol que tenía guardado en su bolsa de deportes-…juega al fútbol, eso siempre despeja la cabeza.
Tenma le sonrió animado mientras que la chica lo miraba consternada para luego volver a lanzarle una mirada de indiferencia.
Sin querer hablar de nada más, Atsumi se dio la vuelta y se puso al lado de su madre que comenzó a andar. Kidou se marchó con ellas caminando por delante y eso fue un detalle que a Tenma no se le pasó por alto ¿Por qué su entrenador las acompañaba? Últimamente el entrenador pasaba mucho tiempo con Otonashi-sensei y con Atsumi-chan, era raro que se interesara de esa manera por ellas dos. Aunque más que eso tenía otra duda más grande. Se había acostumbrado a los berrinches y malas caras que ponía Atsumi cada vez que su entrenador estaba cerca de ella o de su madre, sobretodo de esta última ¿Por qué ahora tan de repente aceptaba como si nada la presencia del entrenador? ¿O es que simplemente no le estaba prestando atención? Ahora sí que estaba preocupado, no era propio de ella.
-¿Estas segura de que estas bien? ¿Te duele algo? ¿Te sigue costando respirar? Aún es temprano, podemos ir a que te vea un médico ¿te parece bien?-le bombardeaba Haruna a preguntas a su hija sin dejar de caminar. Haruna siempre ha sido una buena madre pero hay veces en que su exagerada preocupación maternal terminaba taladrando el cerebro de su hija y Atsumi no estaba de humor para soportar como hace siempre esas preocupaciones, ahora tenía otras cosas en las que pensar y la voz de Haruna solo conseguía ponerla de peor humor y con ganas de pegarle un grito. Se dedicó a contestar, con una paciencia que no sabía de donde sacar, a cada una de las preguntas con monosílabos o con simples gestos con las manos o con asentimientos con la cabeza. Cuando visualizó el portal de su casa apretó el pasó, no se molestó ni siquiera en apretar el botón para que bajara el ascensor, directamente subió por las escaleras, queriendo escapar al acoso verbal de Haruna.
Haruna solo observó lo que hacía su hija con evidente preocupación antes de mirar a Fudou que se adelantaba y se disponía a subir por las escaleras él también. Antes de subir, le dedicó una mirada a Haruna para tranquilizarla.
-Voy a hablar yo con ella, tú no te preocupes ¿de acuerdo?-le dijo a su amiga y antes de escuchar la contestación subió los escalones dejando a los dos hermanos atrás.
Haruna asintió levemente antes de percatarse que se había quedado a solas con su hermano, al que había estado evitando todo el tiempo desde el incidente de su hija. Lo miró por el rabillo del ojo y vio que él estaba haciendo lo mismo. Solo que Yuuto no le quitaba la vista. Estaba esperando a que fuera ella quien le diera las explicaciones por su propio pie, no veía necesario que preguntará nada. Era más que obvio que era lo que quería.
-Gomen nasai, Onii-chan-empezó ella con la cabeza baja.
-No tengo conocimientos médicos…-comentó Kidou como si no hubiera escuchado la disculpa de su hermana-pero puede que Atsumi tenga molestias en los pulmones y en la garganta los próximos días, no le impedirá que vaya al entrenamiento o a los partidos pero es mejor tenerla vigilada, darle bebidas caliente y antinflamatorios.
Haruna bajó más la cabeza en señal de arrepentimiento. Conocía bien a su hermano y aunque tenía razón en lo que había dicho sabía que en su idioma eso significaba "No es eso lo que espero escuchar de ti".
-No fue a propósito…no fue porque no quisiera que lo supieras…-murmuró ella aunque lo suficientemente alto para que la escuchara.
-¿Y entonces?-empezó Kidou poniéndose serio-¿Por qué me lo ocultaste?
-Le pregunté a Atsu-chan si quería quedarse en el banquillo pero estaba demasiado empeñada en participar en el encuentro y yo…
-¿Y qué que estuviera empeñada?-interrumpió Kidou molestó-Yo soy el entrenador, yo soy el que decide quien juega y quien se queda en el banquillo. Tú eres su madre, Haruna ¿Por qué dejaste que fuera? Tendrías que habérmelo dicho.
-Lo sé y lo siento, al principio estaba demasiado preocupada por ella y no sabía que decir-se excusaba ella de forma pobre, no tenía ni idea de cómo lidiar con el asunto. Antes no tenía que responder ante nadie más pero ahora, sentía que cada fallo que cometía con su hija decepcionaba a su hermano mayor y por alguna razón eso la agobiaba.
-Haruna no es a mí a quien tienes que pedirle disculpas-le dijo Kidou serio- Yo cometí el error de no haberla apartado del campo en cuanto pude ver el miedo que tenía, cuando era incapaz de concentrarse, soy su entrenador y mi deber es procurar que no le pase nada en el campo de juego. Pero tú eres su madre y está bajo tu responsabilidad hasta que se haga adulta. Yo no puedo actuar como su tío porque tú no me lo permites…y por eso hoy estuviste a punto de perder a tu hija…todos estuvimos a punto de dejarla morir, es más, tú y yo, la mandamos a la muerte.
Fue duro, terriblemente duro…pero lo peor de todo es que no le faltaba razón. Por mucho que estuviera preocupada por su hija, tendría que haberla obligado a abandonar el campo o por lo menos habérselo dicho a su hermano. Él se estaba esforzando mucho en mantener las distancias con Atsumi y, como consecuencia, también con ella, hasta que se decidiera a dejar salir toda la verdad ¿Qué iba hacer entonces? ¿Dejar que estuviera siempre preocupándose de ellas dos? Todo era culpa suya y su hermano en realidad se estaba aguardando más de lo que expresaba. No se lo merecía, no era justo que tuviera que ser así.
Kidou se disponía a marcharse de vuelta a su hogar cuando de pronto sintió un par de brazos que lo retenían por detras. Sintió también la cabeza de su hermana apoyada en su espalda.
-¿Haruna...? - preguntó desconcertado y ligeramente sonrojado Kidou al sentir esa acción inesperada por parte de su hermana.
-Ocho años... - murmuró Haruna. - Ella sólo tenía ocho años cuando pasó aquello.
-¿De qué hablas? - preguntó el ojirojo.-¿Qué es lo que pasó?
-Atsu-chan no siempre ha tenido miedo al agua, de hecho, de pequeña le encantaba. Más de una vez Fubuki-kun tuvo que tirarse a la piscina a por ella porque no sabía nadar y no hacía más que meterse y meterse y meterse...Fubuki y yo nunca podíamos despegar nuestra vista de ella.
Kidou quedó sorprendido ante esta declaración. ¿Qué no ha tenido siempre miedo al agua? ¿Es un miedo desarrollado? ¿Por qué motivo? No tuvo que preguntarle directamente a Haruna, simplemente tuvo que esperar a que se lo contara.
-Cuando Atsu-chan tuvo ocho años, su padre nos invitó a ella y a mí a pasar unos días en Okinawa. Cuando llegamos Atsu-chan intentó hacer amigos pero todos los niños la rehuían en cuanto sabían que era una chica. Atsu-chan les pegaba balonazos por ello. - Haruna rió al recordar eso. - Al final consiguió hacer algunos amigos cuando estuvimos comiendo cerca de un río. Uno de ellos fue Kishibe.
-¿Kishibe? - preguntó Kidou sorprendido. ¿Atsumi había conocido anteriormente al capitán del Kidokawa? No había comentado nada al respecto. Parece que la madre y la hija se habían puesto de acuerdo en ocultarle las cosas. Tenía que ponerle solución pronto.
-Hubo un niño en especial que aunque nunca lo admitió, era al que más le había cogido cariño. Se pasaban todo el día peleando, retándose a todo tipo de juegos incluso competían por ver quien protegía a quien. - Haruna volvió a reír al recordar esos momentos. - Supongo que fue porque fue el único que pudo adivinar de primera vista que era una niña y que aun así le dejó formar parte de su grupo.
-Haruna, ¿qué tiene que ver todo eso con...?
-Fubuki y yo estábamos reunidos con los padres de ese niño y preparábamos todos juntos la comida. No nos dimos cuenta de que los niños se habían alejado demasiado. - interrumpió al oji rojo para continuar su relato. - Todo lo que sucedió después fue una agonía para todos. Atsu-chan gritó. Y cuando fuimos a ver qué pasaba, estaba colgada de un puente y tenía cogida la mano de aquel niño. Intentamos ir a por ellos lo más rápido que pudimos pero en cuanto Fubuki estuvo a punto de cogerlo, los dos cayeron al agua.
Kidou miró compasivo a su hermana y le acarició la mano en señal de que estaba escuchándola atentamente.
-La corriente era muy fuerte y los estaba arrastrando. Hubo un momento en el que los dos quedaron sumergidos bajo el agua. Fue el minuto más largo de toda mi vida. Estaba convencida de que había perdido a mi hija. - Kidou la abrazó de frente y dejó que se desahogara. Haruna hacía un fuerte esfuerzo por retener las lágrimas ante aquel recuerdo tan malo. - Lo siguiente que pasó es que Fubuki y el padre del otro niño se lanzaron a por ellos. No sé cuánto tiempo pasaron sumergidos pero a mí me pareció una eternidad. Pude respirar por fin cuando los vi emerger y salir del agua. Atsu-chan no se despegó de su padre en lo que quedó de la tarde. Y cuando su amigo volvió a invitarla a jugar con él, ella no quiso, no al menos cerca del agua.
-Entonces, ¿es por eso? ¿Atsumi no ha vuelto a acercarse al agua?
-Incluso tiene miedo de las tormentas. Los rayos le encantan lo que odia es el ruido la lluvia
-Eso es algo que tendrías que haberme contado antes, Haruna. No quiero que me ocultes más detalles. Sé que la fobia de Atsumi no parecía ser importante. Pero hoy hemos estado a punto de perderla. Tanto tú como yo. No quiero tener que ponerla en peligro.
-Lo sé. Lo siento, te prometo que a partir de ahora no habrá más secretos, te lo contaré todo.-Kidou sonrió.
Mientras tanto...
Fudou había llegado a la casa de Haruna y buscaba a Atsumi la cual estaba tirada en su cama protegida por sus sábanas blancas con la puerta de su habitación cerrada. El castaño tocó la puerta esperando al menos un grito por parte de la chica que se largase. Pero no decía absolutamente nada, algo bastante inusual en ella.
-Atsu-chan, abre la puerta. - pidió el muchacho.
-Déjame morir. - se escuchó al otro lado de la puerta de forma cansada.
-Vamos... estoy yo solo. - mintió levemente al ver que de un momento a otro Kidou y Haruna aparecerían por la puerta y se sentarían en el sofá de la sala a esperarles.
-...Está abierta-le dio permiso después de un silencio.
Fudou empujó la puerta un poco y se encontró con la habitación casi a oscuras, teniendo como única iluminación la poca luz que entraba de la ventana entreabierta, y con el cuerpo de la centrocampista oscura escondido debajo de las sábanas como una niña pequeña que tiene miedo a la oscuridad. Definitivamente, algo ocurría con Atsumi después del encuentro, no era normal que se comportara de esa forma, la última vez que la vio actuar así fue cuando su padre no apareció para celebrar su noveno cumpleaños a causa de haber perdido el avión (al final llegó, solo que con algo de retraso). Cogió la silla de su mesa y se sentó cerca de la cama sin decir ni una sola palabra. No es porque no supiese que decir, de hecho, tenía bastantes preguntas que hacerle pero prefería esperar a ver la reacción de la chica antes de actuar.
Atsumi gruñó revolviéndose entre las sábanas, algo fastidiada. Al parecer, también esperaba a que Fudou fuese el que rompiese el hielo y dijese algo. Ya que ha sido él el que ha aparecido por su cuarto a molestarla que fuera el primero en hablar ¿no?
-¿Quieres que hablemos? - dijo al fin el castaño al ver que ella no tenía intención de iniciar al conversación.
-No lo sé.-contestó ella débilmente como si quisiese gemir.
-¿Por qué no lo sabes?
-Porque estoy confusa. No sé qué contar si ni yo puedo encontrar la lógica en todo esto.
Fudou no lograba entender las palabras de la muchacha pero estaba claro que era algún asunto que se le escapaba de las manos. Raro, ya que tendía a saberlo todo cuando de Atsu-chan se trataba. Y por lo general Atsumi no solía dejarse abatir a no ser que se tratase de su padre, y que el supiera había pasado hace nada una noche con él ¿porque estaría disgustada?
Guardó algo de silencio, tratando de meditar y ver que preguntarle para no tocarle la moral.
-¿Es por lo que ha pasado en el campo? - se atrevió a preguntar tocando un tema que seguramente le tocaba bastante a la peli azul. Sabía que no le gustaba hablar de esa clase de temas, era algo que estaba superando pero que todavía le disgustaba hablar de ello-Creía que no necesitabas que te mirara un médico.
-Me duele la garganta. Pero es un mal menor. Eso sí, la próxima vez que vuelva a jugar en un campo de agua, te tiraré a ti en mi lugar.
Fudou mostró una pequeña sonrisa ante sus palabras. Gastaba bromas. Eso es buena señal, Atsumi estaba receptiva.
-De acuerdo. - accedió. - Entonces... ¿qué te ocurre, Atsumi? Parece que hayas perdido el torneo cuando habéis ganado un partido que os lleva a estar más cerca de la victoria.
-¿Recuerdas a Zen?-preguntó de repente.
-¿Zen? Zen... Zen... - murmuró tratando de recordarlo. - ¡Oh, sí! ¡Zen! ¿No es ese chico que siempre te ganaba en todos los partidos amistosos que jugabais? Si, ese chiquillo que le gustaba tanto tomarte el pelo y tu terminabas tirándole latas de refrescos a la cabeza.
Atsumi sacó su cabeza por las sábanas y fulminó a su compañero con la mirada.
-Sí. Ese Zen. - respondió con veneno en la boca.
-Entonces, sí. Me acuerdo de él. - sonrió de oreja a oreja. - ¿Qué pasa con él?
De pronto, Atsu se levantó de la cama y se dirigió a su escritorio. Dio un golpecito a la madera y un cajón se abrió lentamente dejando ver un sobre abierto. Tomó el papel blanco y volvió a dirigirse hacia su padrastro tendiéndole la carta.
-Lo recibí el día en que ganamos el partido contra el Hakuren. - pronunció mientras regresaba a meterse bajo las sábanas haciéndose una especie de bolita blanca gigante.
Fudou, extrañado, miró el papel viendo el sello de Okinawa. ¿Cuándo ganaron el partido contra el Hakuren? No es posible. Abrió la carta y se dedicó a leerlo prestando mucha atención a lo que ese chico escribía. Al parecer, había estado viéndola muy de cerca. ¿Seguro que venía de Okinawa? Era lo que se preguntaba el castaño. ¿O era sólo para despistar? De todas formas, lo que más llamaba la atención era la palabra "problemas" y "no he podido solucionar". A parte de que, estaba claro de que le habría podido gustar competir en el Holy Road. ¿Qué podría habérselo impedido? ¿Y por qué firmaba como el delantero de fuego y no por su nombre? Estaba intentando que nadie supiese de él...
El castaño miró hacia la cama donde Atsumi volvió a removerse un poco, gruñendo, esperando que le dijese algo que pudiese hacerle reaccionar como siempre hacía.
-¿Cómo te llegó esta carta? - preguntó con curiosidad.
-No lo sé porque la he recibido a manos de Kidou-kantoku. Dice que la encontró en el buzón.
¿En el buzón? ¿A manos de Kidou? Sonaba a que había intentado leerla.
-Sí, la ha leído. - respondió como si le hubiese leído la mente. O eso, o es que ya le conocía lo bastante como para saber que se hacía ese tipo de preguntas mentales-Es un metomentodo…
-¿Y cuánto tiempo pasó del partido a la carta...? - preguntó como quien no quería la cosa.
-Pues... un par de horas, supongo. - dijo sin darle la menor importancia.
Bingo. Era imposible que en un par de horas hubiese llegado esa carta de Okinawa a Inazuma. Ese chico se encontraba en Inazuma. Y estaba viendo a Atsumi en el campo de fútbol desde las gradas. Estaba seguro de eso.
-Y eso no es todo. - escuchó decir a la chica. De pronto, de debajo de las sábanas dejó ver otro sobre y Fudou puso cara de sorpresa. - Esta me ha llegado hoy. A manos de Kishibe-kun.
-¿Del capitán del Kidokawa? - murmuró levantándose y cogiéndola. Se sentó en la cama y Atsumi asomó la cabeza por un costado del chico.
-Sí, me la dio justo cuando terminó el partido, es que me acerqué a él para preguntarle por Zen-confesó Atsumi dando un suspiro mientras Fudou la miraba y luego volvía a mirar la nueva carta.
Volvió a reparar en el sello. De nuevo el sello de Okinawa.
-Está intentando pasar desapercibido. - pensaba para sí.
-Todavía no he tenido el valor para leerla.-comentó ella mirando hacia el suelo indecisa.
La miró de reojo y le acarició la cabeza de forma cariñosa.
-¿Quieres leerla conmigo? - le propuso dejándole el papel delante de ella.
-Tengo miedo de leer lo que pone. - reconoció sin problemas delante del que consideraba un padre. – Kishibe-kun me dijo que Zen me mintió. El año pasado Zen me dijo que no pudo participar en el Holy Road porque se hizo una lesión en los entrenamientos pero Kishibe me dijo que fue porque había abandonado el instituto sin decir nada a nadie. Y que había vuelto a Okinawa. Pero nadie es capaz de contactar con él. Ni siquiera de hablar con sus padres sobre él. Ellos solo dan respuestas evasivas y no dicen nada.
Fudou se quedó mirando fijamente el papel. Algo extraño estaba pasando. Por lo poco que sabía de Zen, él no solía actuar de esa forma y menos con Atsumi, ellos dos siempre tuvieron una relación muy abierta y llena de confianza.
-Puede que tenga sus motivos para haber dejado el campeonato tanto este año como el pasado, ¿no crees?
-¿Pero qué puede haber sido tan malo para que me haya mentido a mí? El año pasado yo estaba en primaria. No suponía una amenaza para el V Sector. ¿Por qué no vino a mí? Se supone que somos amigos.
-Quizá precisamente porque sois amigos. - dijo Fudou mirándola con una pequeña sonrisa. - ¿Has pensado que a lo mejor no acudió a ti por miedo a que pudiesen ir contra a ti aun estando en primaria? Además, tú ya la liaste parda estando en primaria. ¿O he de recordarte que varios jugadores del V Sector fueron a darte una lección?
-Uy. - murmuró Atsumi recordando esos momentos-Pero más de uno tuvo que tratarse las heridas-sonrió al recordar que ella los atacaba con balonazos-Nunca he sido una dama en apuros.
-Tú has sido más bien el dragón que custodia la puerta de la princesa…-se río el oji-verde.
-Exacto-sonrió ella.
-Sabes que Zen no te pondría en peligro. Se trate de lo que se trate, si te mintió fue para tenerte a salvo. Además... - sonrió de forma traviesa. - ...es lo que todo hombre debe hacer por su dama, al fin y al cabo, eres su novia, ¿no?
Atsumi cayó de la cama por esas palabras enredándose con las sabanas en el suelo en plan crisálida. Cuando consiguió liberarse fulminó a Fudou con la mirada antes de agarrar un par de peluches con las manos
-¡No digas tonterías! ¡No soy su novia! ¡Soy su mejor amiga! ¡¿Y no te acabo de decir que no soy ninguna dama en apuros?! ¡Soy yo la que le protege a él! - empezó a lanzarle muñecos y peluches mientras Fudou los apartaba y los agarraba al vuelo entre risas. - ¡Mi padre no lo permitiría!
-Eso es que te gustaría. Fubuki no creo que tuviera nada en contra. Hacéis muy buena pareja - siguió molestándola el castaño.
-¡Hablaba de ti, idiota! - respondió sacándole los colores al castaño. En ese momento, le dio un peluche con una curiosa forma de pingüino porque había bajado la guardia por sus palabras. Sonrió gustosa. - Además, a mí ya me gusta otra persona - dijo orgullosa poniendo sus manos en la cadera.
-¿No me digas...? - sabía muy bien a quien iba a nombrar. - ¿Y quién es? - agarró el peluche y lo abrazó mientras el muñeco hacía un ruido de "Cuak".
-¡Mi padre! - sonrió de oreja a oreja haciendo el signo de la victoria con las dos manos.
-Lo sabía. - respondió él de la misma forma.
-¡Es que es tan guapo y tan amable~! ¿Y has visto que ojos tiene? ¿Y qué sonrisa? Es que es el hombre perfecto~ Si mi madre no se casa con él, me caso yo. ¡No dejaré que Yukimura me lo quite! - empezó mientras se sonrojaba como una tonta y le brillaban los ojos.
-Parece que el incesto viene de familia... - musitó Fudou con cara de palo, no estaba acostumbrado a ver esa faceta tan chillonamente femenina de Atsumi, ella era más…varonil pero cuando se trataba de Fubuki era como si se volviera una chiquilla escandalosa y empalagosamente enamorada.
-¿Qué decías? - dijo ella saliendo de su ensoñación.
-Nada. - respondió rascándose la nuca. Agarró el papel y se lo mostró.
Atsumi lo miró dudosa y se acercó a él quien correspondió acariciando su cabeza, se sentó en el regazo de Fudou y se acomodó en él. La chica agarró el papel jugueteando con ella sin atreverse a abrirla. Rompió poco a poco los extremos del sobre y fue extrayendo el papel de su interior. Desdobló la carta comenzando a leer su contenido.
Hola, enana.
Atsumi frunció el ceño.
-Mal empezamos. - gruñó ella mientras Fudou reía por lo bajo.
Más te vale haber ganado este partido porque si no me vas a decepcionar mucho y voy a estar riéndome de ti hasta que nos hagamos viejos.
-Seguimos yendo muy mal. - bufó apretando el papel con ganas de romperlo de no ser porque Fudou estaba agarrándole de los brazos para impedirle hacer semejante acción.
Tengo la sensación de que esta vez el Raimon si va a ganar al Kidokawa. Me habría gustado mucho poder enfrentarme a ti en este partido y ver quién de los dos se ha hecho más fuerte. Pero estoy seguro de que en algún momento nos encontraremos... y no te lo pondré nada fácil. Así que sigue entrenando y no dejes que nadie te gane. Sólo yo tengo ese placer y derecho.
-Será fantasma.
-Sí... como alguien que yo me sé. - dijo el chico con una sonrisita y mirando a Atsumi.
Quiero pedirte perdón por estar fallándote. Sé que estabas muy emocionada de poder jugar en el Holy Road y sobretodo porque tenías muchas ganas de enfrentarte al Kidokawa para vernos las caras. Lo siento. Seguro que has hablado con Kishibe y te debes de haber enterado de algunas cosas... me disculpo también por todo eso. No puedo decirte demasiado. Sólo puedo pedirte perdón y que llegue algún día en el que pueda contarte todo lo que está pasando.
Voy a retarte a una cosa.
Gana el Holy Road. Quiero que tu equipo y tú levantéis esa copa y le deis una buena patada a ese V Sector que está ensuciando el buen nombre del verdadero fútbol.
Posiblemente, esta sea la última carta que pueda escribirte. No te voy a mentir, Atsumi. Estoy en un lío muy gordo y no sé cómo voy a salir de esta. No quiero que le comentes nada a nadie, tampoco quiero que estés preocupada por mí. Sigue ayudándome esa misma persona que te comenté en mi última carta, así que estaré bien.
Como se te ocurra seguir buscándome, voy a tirarte al río más cercano, te dejaré ahí abandonada y te dejaré solo con una liana, ¿a qué suena bien?
Ten mucho cuidado y sigue disfrutando del Holy Road y del fútbol del Raimon.
Hasta otra.
El delantero de fuego.
Fudou terminó de leer la carta con algo de anterioridad que la chica. Por su cabeza pasaron varias cosas. ¿Quién estaba ayudándolo? ¿Qué problemas había podido tener? ¿Y qué motivos le llevaban a distanciarse así de Atsumi? Tenía que hablar con alguien que conociese a Zen. Y esa era la madre de la chica.
Atsumi no había pronunciado palabra desde cierto punto de la carta y Fudou se había dado cuenta de ello. Al mirarla, pudo observar que estaba apretando con fuerza el papel. Su mandíbula se mostraba apretada y parecía estar conteniéndose mucho.
-Atsumi. - murmuró el castaño inclinándose para verle la cara mejor.
Entonces pudo ver sus ojos rojos llenos de lágrimas las cuales trataba de retener. Al verla en ese estado, el castaño la atrajo hacia su pecho y ésta terminó rompiendo a llorar dejando caer la nota a sus pies y agarrándose a la chaqueta del que consideraba su padrastro.
Mientras tanto...
Haruna seguía buscando una forma de conseguir el perdón de su hermano pues aún lo notaba algo enfadado con ella. Ya no sabía qué hacer. Se había disculpado de forma directa, de forma indirecta y de forma directa e indirecta al mismo tiempo. Pero su hermano parecía ser indiferente a todos sus intentos de disculpas.
-¡Onii-chan, ya basta! - explotó la pobre asesora del Raimon a punto de estirarse de los pelos. - ¡Ya no sé de qué otra forma pedirte perdón! - exclamó agarrándole del brazo.
Kidou parecía haber puesto su atención en esos momentos en ella y ladeó levemente la cabeza, lo justo para poder mirarla de reojo. El oji rojo sabía muy bien que su hermana estaba arrepentida pero necesitaba un poco más de dosis de responsabilidad para asegurarse de que eso no volviese a ocurrir, era el mayor después de todo, aunque fueran adultos eso no le libraba de ese puesto. Por otro lado, en alguna parte de su cabeza, estaba deseando perdonarla y entonces, una idea cruzó por su cabeza.
-Aceptaré tus disculpas si vienes a cenar conmigo esta noche. - dijo de forma indiferente como siempre mientras la miraba esperando una respuesta por su parte.
No había tartamudeado ni nada por el estilo, Kidou no era de esos, pero eso no quería decir que no estuviese nervioso. Era consciente de que acababa de pedirle una cita a Haruna, sabía que ella lo interpretaría como un gesto fraternal, una de esas salidas que iniciaron cuando volvieron a reunirse luego de los incidentes del Teikoku cuando estaba bajo las órdenes de Kageyama, no estaba nervioso por eso ni por su respuesta. Sino porque él pedía esa cita con otros motivos y por eso estaba inquieto…no sabía cómo manejarlo ni en qué momento podría estar comportándose como un idiota.
Haruna parpadeó sorprendida pues no se esperaba esa proposición por parte de su hermano. Si bien no le parecía raro pero si le resultaba una sorpresa. Era la primera vez en mucho tiempo que su hermano le pedía ir juntos a algún sitio. Pero había un problema; y ese problema se encontraba en el otro lado de la casa.
-Onii-chan, me encantaría pero no puedo dejar a Atsu-chan sola.
-Atsumi ya es lo bastante mayor. ¿No crees que deberías poder darle su espacio? Ya no es una niña pequeña. - insistió Kidou. No era que no estuviera preocupado por su sobrina pero atribuía su comportamiento al incidente que había ocurrido en el campo, estaba seguro que no era nada grave.
-Pero es que ya has visto como está, no puedo dejarla sola en estos momentos.
De pronto, salió Fudou con una sonrisa gatuna en la cara.
-Bueno, pues ya está. Atsu-chan ya está tranquilita y dormidita. No se va a despertar en tooooda la noche. - dijo de forma claramente directa mirando hacia Kidou pues había escuchado la conversación. No es que estuviera espiando…es que como todavía estaban hablando cuando salió de la habitación de la oji-rojo decidió esperar pacientemente a que la conversación concluyera…hasta que se vio en la necesidad de intervenir.
Kidou lo miró fijamente a Fudou pensando que algún día iba a matarlo. Pero que, por una vez, le había hecho un favor. La excusa que estaba usando su hermana había quedado anulada.
-Bueno, ya no tienes excusas para no venir a cenar conmigo.
Haruna se puso algo nerviosa y trató de volver a poner otra excusa.
-Pero no puedo dejar a Atsu-chan sola toda la noche, yo... - de pronto, Fudou se colocó al lado de Haruna y pasó su brazo por los hombros de la chica con una sonrisa divertida.
-Vamos, Haruna, no seas así. Has hecho de madre durante mucho tiempo, ahora tienes tiempo de salir por ahí y dedicarte un poco más de tiempo. Como bien ha dicho Kidou, Atsumi ya es mayor, además... ¿Para qué estoy yo si no? Deja que tito Akio se ocupe de Atsu-chan esta noche y ve a divertirte. - dijo de forma divertida y guiñándole un ojo a Kidou.
-P-Pero…
-No me importa, sabes que no me importa hacer cargo de ella...-sonrió Fudou-Es muy divertido molestarla y hacer que se enfade, y pienso reservarme ese placer para mi así que te toca irte.
Haruna ya no tenía excusa. Suspiró en señal de rendición y le sonrió a su hermano.
-Vale, Onii-chan, tú ganas. Al menos, espera a que me adecente un poco y nos vamos.
Mientras Haruna se marchaba a arreglarse. Tan rápido como la peli-azul desapareció por la puerta del pasillo y de la vista de los jóvenes, Fudou no tardó nada en dirigir una mirada a Kidou con una traviesa sonrisa y haciendo un gesto de victoria. Kidou lo miraba con los ojos entrecerrados a pesar de llevar las gafas, tratando de ver las intenciones que ocultaba tras esa capa de "Tito Akio".
-¿Qué demonios haces?
-No me des las gracias, tranquilo. - dijo haciendo un gesto con la mano.
-Demasiada amabilidad estas mostrando…algo tienes en mente-le encaró Kidou.
-Uy, Kidou-kun ¿Cómo te muestras así con lo dulce que estabas siendo con Haruna?-se burló el de ojos verdes-Detecto cierta amargura bajo esa dulzura.
-Fudou…-gruñó Kidou mirándolo de muy mala manera.
-Lo único que estoy intentando que es el considerado genio de la estrategia efectué de una vez su movimiento-sonrió Fudou
-¿Pero qué...? – Empezó preguntando Kidou cuando de pronto, Fudou se acercó a él y le cogió de la barbilla sin perder esa sonrisa gatuna.
-A mí no me engañas, Kidou-kun, ¿acaso crees que no me he dado cuenta?-sonrió Fudou juguetonamente.
-¿C-Cómo? - Kidou estaba demasiado sorprendido como para reaccionar y contestar.
-Tú... Haruna... cenando... a solas~ - dijo de forma cantarina tal cual clásico de Disney que tenía Atsumi por ahí. Algo de un Rey León, cachorros, leones y hienas.
-¿Qué tiene de raro? Es mi hermana pequeña. - se defendió el de rastas separándose de Fudou.
-Ya, ya... hermana pequeña... pero he visto como la miras. - alzó sus cejas de forma continúa dando a entender que se había dado cuenta de esas miradas que a veces le lanzaba a su hermana. - Incestuoso. - susurró de forma sorpresiva.
Kidou dio un sobresalto sintiendo como el corazón estaba a punto de salirse de su pecho ¿Cómo se había dado cuenta? Había puesto mucho cuidado en ocultar esos enfermos sentimientos. Fudou volvió a acercarse, apoyando su brazo en el hombro del entrenador del Raimon.
-Y también me he dado cuenta de que estás intentando ganarte a la hija para acercarte a la madre pero no te está saliendo muy bien, ¿verdad? Pero ¡Se siente! En el corazón de Atsumi sólo hay sitio para tres hombres.
Kidou activó la alarma al escuchar esa última frase. ¿Tres hombres? ¿Qué tres hombres? Sabía que se refería a Fubuki, su padre, y a él mismo, su mentor pero….¿quién es el tercero? ¿Quién es esa otra persona?
-¿Tres? - repitió algo atontado.
-Sí. Y lamento decirte que estamos saturados. Tú ya no cabes. - le sacó la lengua en forma burlona y se separó de él.
Kidou frunció el ceño y se molestó ante las palabras y el comportamiento de su compañero. Al fin y al cabo, Fudou había pasado mucho tiempo tanto con Haruna como con Atsumi y parecía conocerlas mucho mejor que él. En el sitio de ellas dos, había el hueco reservado para él. Sin embargo, para Kidou, las cosas no estaban resultando de esa manera. Haruna había cambiado en todo ese periodo de tiempo y Atsumi tenía un carácter difícil de tratar y no parecía dispuesta a ceder ni un poco.
-Deja de restregarme que has permanecido a su lado todo este tiempo. De haberlo podido hacerlo yo lo habría hecho. - dijo Kidou enfadado y algo dolido, en ese sentido.
Fudou se volvió a acercar al de rastas, sin perder la diversión en su cara.
-Dime una cosa, Kidou, ¿serías capaz de tomar esta responsabilidad?
-¿Responsabilidad?-parpadeó confuso el entrenador.
-Ya sabes... casarte y hacerte cargo de la prole-dijo Fudou como quien no quiere la cosa mientras mostraba una fotografía de Haruna con Atsumi de pequeña sentada en su regazo.
Kidou captó que Fudou estaba insinuando todas esas cosas que se le cruzaban a veces por la cabeza y que trataba de tener encerradas en alguna parte recóndita de su cabeza. El de rastas le empujó y se levantó.
-Deja de decir idioteces.
-Entonces no te importará que Haruna tenga intención de darle otra oportunidad a Fubuki ¿verdad?
A Kidou volvió a sonarle la alarma y miró a Fudou con cara de que quería una explicación de esas palabras.
-¡Oh, vamos, Kidou-kun! Si tú mismo lo has dicho. - dijo haciéndose el inocente. - Atsumi ya es mayor ya no depende tanto de su madre como cuando era un bebé. Perfectamente pueden irse las dos a Italia con Fubuki. Tan pronto como termine el Holy Road...
-Haruna no tiene ningún motivo para volver con él-gruñó Kidou enfadándose.
-¿Qué no lo tiene? Fubuki es el padre de Atsumi, eso es motivo suficiente. Y Haruna hará cualquier cosa por la felicidad de su hija, tal como ha estado haciendo todos estos años ¿Y qué mejor forma que mudarse a Italia y hacer que pueda estar cerca de su padre? ¿Y Quién sabe? Tal vez Haruna y Fubuki puedan retomar su relación donde la dejaron y…
-Basta. No digas ni una sola palabra más. - cortó el de rastas antes de que el castaño terminase su discurso.
-¿Por qué? - preguntó incorporándose y situándose delante del de rastas desafiándole con la mirada como en los viejos tiempos. - Es una realidad muy clara. La niña necesita estar cerca de sus dos padres. Y a Haruna no le va a faltar trabajo en Italia. Incluso Atsumi podría conseguir una buena plaza en el equipo de Orfeo, la selección de Italia por ser hija de Fubuki Shirou. Además, de que también iría por recomendación mía y, bueno, estoy seguro de que a Someoka no le importará hablar en su favor para conseguirle esa plaza.
-Como no cierres la boca, Fudou, te juro que te vas a tragar tus palabras. - amenazó Kidou apretando los puños intentando controlarse para no soltarle un buen puñetazo.
-Acepta la realidad. Si de verdad las quieres a tu lado... yo empezaría a actuar y rápido. - dijo en forma de advertencia. - Tic, tac, tic, tac. - alzó un dedo y lo movió como si fuesen las agujas del reloj delante de la cara del entrenador.
Justo en esos momentos, Haruna aparecía por la puerta sonriente con una blusa roja, unos pantalones negros, una cazadora vaquera, unas botas con algo de tacón y sus gafas rojas en su cabeza que era tan normal ver en ella. Al ver a los dos hombres tan cerca y pareciendo más bien una discusión como las que solían tener cuando estaban en el Inazuma Japón, la chica se detuvo observándoles.
-¿Pasa algo? - preguntó algo preocupada.
Fudou la miró alzando las cejas, haciéndose el idiota y negó con una ensanchada sonrisa. Se acercó a ella y le acarició la cabeza.
-Pásatelo muy bien, Haruna. - dijo el muchacho-Pórtate bien y haz todo lo que te diga Kidou-san-se rio burlona pero cariñosamente.
-No eres mi padre, Akio... - protestó Haruna inflando sus mejillas.
-Venga, venga, iros ya. Tengo una niña a mi cargo y me la vais a despertar. - dijo haciéndose el responsable y padre soltero de forma dramática.
Kidou se cansó de tanta tontería de Fudou y tratando de salir de allí lo antes posible, cogió a su hermana de la mano. Fue llevándola fuera de la casa y cuando estaban bajando por la escalera, se escuchó de nuevo la voz de Fudou Akio.
-¡Pasad una bonita velada~!
-¡FUDOU QUE TE METAS DENTRO DE CASA! - exclamó harto por la escalera.
Fudou se metió en casa riéndose a carcajada limpia mientras que Haruna miraba extrañada a su hermano que estaba algo sonrojado.
Atsumi salió de su habitación abrazada al peluche del pingüino que hacía "Cuak" muy adormilada, de hecho tenía los ojos cerrados.
-Akio-san... ¿qué es lo que pasa...? - tenía voz de estar a punto de quedarse dormida de pie.
-Nada, nada, vuelve a la cama. - dijo él con una sonrisa mientras se sentaba en el sofá.
-Vale. - se acercó dónde estaba Fudou y se tumbó apoyando su cabeza en sus piernas y acurrucándose a su lado y abrazando su peluche que hizo un largo "Cuaaaaaak" al apoyarse completamente en él. Fudou sonrió y acarició su cabeza echando una manta que tenía a su otro costado para que no cogiese frío.
-Sé que lo que va a pasar esta noche no te gustará nada, Atsumi…-dijo Fudou acariciando la cabeza de la durmiente centrocampista, sabiendo que no podía oírle.-Pero a pesar de las circunstancias, Kidou puede ser la persona indicada para las dos…solo espero que ese idiota sepa aprovechar su oportunidad. No como yo…que solo dejé que el tiempo pasara.-Fudou sonrió con tristeza-Mi oportunidad ya pasó…ahora le toca a otro.
Mientras tanto, un Kidou bastante sonrojado y avergonzado caminaba por las ya oscuras calles de Inazuma arrastrando consigo a su hermana que no entendía nada de lo que había pasado con él y con su amigo. Sabía que su rivalidad siempre había sido palpable pero ¿Qué es lo que había hecho ahora Akio para que Yuuto mostrara ese nivel de ansiedad, siendo caracterizado por su tranquilidad y serenidad?
Por otro lado, Kidou estaba muy abochornado. Sabía que Haruna no había escuchado nada pero no podía evitar sentirse fatal ante el hecho de que Fudou hubiera podido deducir todo el desbarajuste de sentimientos que trataba de retener en su interior. Él solo quería pasar una velada agradable charlando con su hermana pero ahora no estaba seguro de poder mantener la compostura en aquella cena ¿Y si era cierto lo que había dicho Fudou y Haruna estaba pensando en irse a Italia con Fubuki? En parte sería lo lógico, allí está el padre de su hija y el trabajo no sería problema pero…¿irse a otro país ahora que por fin estaban justos de nuevo? No estaba seguro de poder soportarlo. Sería lo mismo que perderla de nuevo.
-Onii-chan ¿A dónde vamos?-preguntó de pronto Haruna, sabía que su hermano se encontraba nervioso por alguna razón pero tampoco le parecía prudente preguntarle.
-Ah, perdona-se disculpó Kidou liberándole-Vamos, creo que este sitio te va a gustar-le indicó el camino tomando esta vez su mano suavemente.
Estuvieron alrededor de quince minutos caminando, y Haruna no pudo evitar darse cuenta que su hermano no había querido soltarle la mano en todo el trayecto que llevaban pero tampoco hizo gesto alguno para rechazar su apretón.
Llegaron a un bonito restaurante que estaba decorado con una suave madera que recordaba bastante al estilo europeo, un restaurante caro, lleno de gente de clase alta, el establecimiento tenía un diseño exquisito, que parecía delicado a la vez que imponía. Se notaba que Yuuto tenía un buen gusto para escoger sitios en los que se podía comer bien no en vano fue educado entre la clase alta. Haruna se sintió de repente bastante pobretona a su lado.
-¿No te gusta?-preguntó Kidou al ver que ella miraba el establecimiento con cara de palo.
-No es eso…está muy bien, es precisos…ese es precisamente el problema-musitó ella con cascaditas en los ojos a lo que Kidou ladeó la cabeza sin entender muy bien lo que quería decir.
Los dos adultos entraron en el establecimiento y tomaron una mesa los dos juntos y miraron la carta del menú en cuanto el camarero fue a atenderlos.
-Buenas noches ¿desean algo de beber?-preguntó educadamente el mozo tomando nota.
-¿Haruna?-preguntó Kidou esperando que fuera ella la primera en hacer su pedido.
-¿Eh? ¿Yo?-dijo nerviosamente antes de leer rápidamente la carta y decidir por algo-Ems…un refresco de naranja.
-…Bien…¿y el señor?-dijo el camarero con una gota tras la nuca dirigiéndose a Kidou como si quisiera cortar contacto visual con la mujer.
-Tráiganos una botella de la casa, por favor.-sonrió Kidou.
-En seguida…-dijo el camarero alejándose.
Cuando el mozo estuvo a una distancia respetable Kidou dejo salir una leve carcajada.
-¡¿Qué?!-exclamó Haruna nerviosa al ver a su hermano reírse-¡¿Por qué te ríes?! ¡¿Qué he hecho?!
-Solo a ti se te ocurre pedir un refresco de naranja en un sitio como este…-siguió riéndose suavemente mientras a la pobre Haruna se le subían los colores.
-B-Bueno ¿Qué tiene de malo?-se avergonzaba ella-Es más sano que una botella de vino-se defendió.
-No es lo normal, en un sitio así, creo que ha pensado que eres como una…
-No lo digas por favor…
Kidou no pudo resistirse.
-…niña pequeña.
Si Kidou quería tocar la moral de su hermana…lo había conseguido.
-Eres cruel, Onii-chan-gimió Haruna, no sabía cómo comportarse entre tanta gente…de clase alta, se sentía como si estuviera en otro planeta. Ella estaba acostumbrada a ir a sitios más discretos y con mucha menos gente, además de estas siempre acompañada por su hija o por Fudou…se consoló imaginando a su hermano como un marciano verde con antenas y ojos negros gigantescos. Tomó la carta del menú sonrojada y haciendo un puchero para dar a ver que estaba disgustada pero evidentemente Kidou lo pasó por alto, se le hacía adorable esas expresiones que hacía, no se había dado cuenta de lo mucho que las había echado de menos hasta que había vuelto a hacerlas.
-"¡Ay, mi madre!"-exclamó mentalmente la joven madre al ver los precios que había en el menú, casi le daba un paro cardiaco.
Pero ¿Qué clase de comidas servían en ese lugar? ¿Eran alimentos biónicos? ¿O contenían algún tipo de radiación que daba superpoderes como a spiderman? Era una exageración para el humilde sueldo de profesora que cobraba Haruna todos los meses…si con un solo plato, sin siquiera incluir el vino, se le iba el sueldo de todo el mes y parte de la pensión alimenticia que le pasaba Fubuki para Atsu-chan.
-Etto…Onii-chan…-le llamó la pobre chica-No quiero ser una desconsiderada pero…todo lo que hay en el menú es muy caro y no tengo tanto dinero como para pagarlo.
-Haruna ¿Crees de verdad que voy a dejar que pagues?-se rio el oji-rojo divertido-He sido yo el que te ha invitado, no voy a dejar que pagues nada.
-¡Pero eso no es justo!-protestó ella-Lo normal sería fuéramos a medias.
-Puede, pero como tú no puedes permitírtelo así pues tendré que hacerlo yo-sonrió Kidou poniendo especial interés en el menú.
Se produjo un silencio, Haruna se quedó analizando a su hermano con cara de circunstancia.
-Onii-chan ¿no me digas que me has traído a un sitio como este solo para que no pudiera poner ni una moneda en la cuenta?-preguntó Haruna pero solo recibió un silencio por parte de su hermano. Y como bien dice el dicho "El que calla otorga"-Tramposo, niño rico y caprichoso…-le protestaba con pataletas y alguna que otra mirada molesta…solo le faltaba hacerle vudú.
-Es todo pura estrategia…-volvió a sonreír Kidou sin apartar la mirada de la carta. Haruna frunció el ceño ante esa respuesta.
-¡No estás en el campo de fútbol! ¡Deja esas estrategias para los chicos!-protestó Haruna.
-Todo son estrategias, Haruna-dijo con voz misteriosa haciendo que Haruna se platease si estaba ante su hermano o el entrenador del Raimon pero no comentó nada.
La velada fue agradable para ambos, todo estuvo delicioso y charlaron de todo un poco aunque Haruna pasó más de un apuro por las miradas de los demás, creo que quedó bastante evidente que ella no frecuentaba sitios así, de nuevo se sintió como una pobretona al lado de su hermano. Mientras que Kidou, aunque se esforzaba por mantener una conversación fluida y corriente por dentro estaba bastante nervioso, muy agitado pero su forma de ser, tranquila y serena lo ayudaban a disimularlo ante los ojos de su hermana, aunque no sabía cuánto tiempo podría durar así, Haruna cuando quería podía ser muy observadora.
No era para menos, todavía se sentía agobiado por la charla que tuvo con Fudou antes de marcharse. Fudou parecía estar advirtiéndole más que metiéndose con él como hacia siempre no podía quitarse de la cabeza lo que le había contado. Haruna y Atsumi marchándose a Italia con Fubuki después de terminar del Holy Road. Para la mente de Kidou era demasiado. No quería volver a perder a su hermana y tampoco quería separarse de su sobrina, ahora que estaba comenzando a conocerla mejor (no de la más grata manera pero bueno…).
"Acepta la realidad. Si de verdad las quieres a tu lado... yo empezaría a actuar y rápido. - dijo en forma de advertencia. - Tic, tac, tic, tac. - alzó un dedo y lo movió como si fuesen las agujas del reloj delante de la cara del entrenador."
¿De verdad era buena idea hacerlo? Era la que se cuestionaba el joven de las rastas, el dilema era muy complicado. De haber sido otra persona no le costaría tanto pero no estaba hablando de cualquier mujer. Era Haruna, su hermana menor.
-Haruna…-dijo Kidou deteniéndose.
-¿Si?-se volteó ella al haber avanzado dos pasos más.
-Verás…-empezó a decir Kidou mientras se quitaba las gafas. Aquel acto sorprendió bastante a Haruna, hacía muchos años que no veía los ojos de su hermano.
Desde que decidió mostrarlos a Kageyama antes de que fuera arrestado. Verlos ahora de nuevo, siendo él ya un adulto, los encontraba más serios y penetrantes de lo que fueron. Yuuto nunca destacó por su inocencia pero ahora ya no encontraba ningún rastro de la adolescencia, era normal, aquella etapa ya había quedado muy atrás en el tiempo pero eso no disminuyó la fascinación de Haruna por los ojos de Yuuto. Por un segundo, pensó en su hijita, en lo bien que le quedarían esa clase de ojos y de mirada cuando se hiciera adulta…sería como si llevase una parte de Yuuto con ella…
-¿Si? Dime-dijo ella recobrando la compostura con una sonrisa.
-Necesito preguntarte algo…-dijo Kidou tomando un poco de aire-¿Es cierto que tienes pensado irte a Italia?
-¿Eh?-Haruna se tensó.-¿C-Como es que tú lo…?
-Entonces es cierto…-dijo Kidou sintiendo como se le oprimía el corazón. En alguna parte de su mente había guardado la esperanza de que Fudou solo le hubiera estado tomado el pelo. Que ahora Haruna se reiría y le preguntaría que de donde había sacado eso…pero había sido todo verdad…-¿Estás pensando en volver con Fubuki?-volvió a preguntar esta vez con rabia contenida.
-¿Eh? P-pero ¿Quién te ha dicho eso?-preguntó Haruna muy nerviosa al verse descubierta.
-Otra vez…me has prometido no volver a ocultarme nada…pero aquí estamos de nuevo…-gruñó Kidou con la mandíbula apretada.
-¡NO!-exclamó Haruna al notar el enfado de su hermano y tomándolo de la chaqueta de su traje para que la mirara-¡Es algo que había pensado! ¡No tengo nada decidido! ¡Es solo algo posible que había pensado en algún momento! ¡Pero no es definitivo!
-¿Por qué…?-murmuró Kidou-¡¿Por qué quieres irte?!
-Te acabo de decir no es definitivo…
-¡Contéstame!-exigió Kidou.
Haruna se asustó en ese momento ante aquella reacción exagerada de Yuuto. Su mirada era tan aterradoramente desesperada…
-P-por…Atsu-chan…-murmuró ella sin apartar la mirada de esos ojos furibundos-Ella…necesita a Fubuki…ella sería feliz si pudiera ir con él…necesita a su padre…
-…¿Por Atsumi?...¿Piensas marcharte por Atsumi?-de pronto Kidou la sujeto de la muñeca-¡¿Qué tontería es esa?! ¡Ella tiene a su gente aquí! ¡Sus amigos! ¡El equipo! ¡El instituto!
-Onii-chan pero ¿Qué te pasa?
-¡No puedes irte, Haruna! ¡Ni tu ni Atsumi vais a salir de Japón, yo me encargaré de ello!
-¡¿Q-Que…?!-exclamó asustada e indignada-¡No puedes impedirme irme a donde yo quiera con mi hija!
-¡Puedo hacerlo, Haruna, y lo haré!-dijo él-¡¿Acaso crees que un Kidou no va a poder hacer eso?!
-¡¿Pero qué diablos te pasa?!-exclamó Haruna enfadada.
-¡Que no voy a dejarte marchar, Haruna! ¡No vas a volver a abandonarme!-bramó Kidou-¡No voy a perderte otra vez!
-¡¿De qué hablas?!-gritó Haruna-¡Yo tampoco quiero irme pero tengo que hacerlo por Atsu-chan! ¡Tú deberías entenderlo, nosotros dos sabemos lo que es no tener a nuestros padres! ¡No puedo dejar que Atsu-chan pase por lo mismo!
-¡Entonces yo lo haré!-gritó Kidou-¡Yo seré su padre!
-¿Cómo…?-dijo sorprendida la peli-azul antes de sentir una presión ansiosa y desesperada sobre sus labios.
Haruna tardó una media de treinta y cinco segundos en procesar la información que estaba recibiendo. Podía ver los ojos cerrados de Yuuto exageradamente cerca de ella, sus narices se estaban tocando y lo peor de todo…sus labios estaban unidos. Tan rápido como había conseguido entender la situación comenzó a ejercer fuerza para que Yuuto se separara de ella. Lo empujaba con sus brazos en el pecho o le golpeaba con su puño en el hombro. Pero el estratega no parecía darse cuenta de nada. Él estaba reteniendo a Haruna presionando uno de sus brazos en su espalda y con su mano libre mantenía sujetada la nuca para evitar que moviera la cabeza.
A pesar del forcejeó y la continua lucha de Haruna por liberarse no consiguió que sus labios se separasen. Kidou tenía la situación bien controlada. No le hacía ningún daño pero si impedía cualquier tipo de movimiento brusco que podría romper aquel beso. No era como aquel beso que le dio cuando ella estaba dormida, era diferente, quizá más atrevido y algo más agresivo pero no por ello menos especial. El oji-rojo había conseguido calmarse un poco a mitad del beso, intentando que fuera más suave para ella, movió sus labios lentamente sobre los de ella para intentar profundizar.
Las fuerzas de Haruna disminuyeron considerablemente al sentir la invasión de Yuuto, mas por la sorpresa que por otra cosa. Siguió intentando liberarse pero ahora sus golpes eran tan débiles que apenas podía golpear el pecho de Yuuto como se debería.
Sintiendo la falta de aire, Kidou decidió finalmente romper el beso de forma lenta y cuidadosa pero sin separarse de ella, todavía sujetándola por los brazos. Cuando Haruna se sintió más libre, empezó a respirar agitadamente, buscando el aire que le había sido arrebatado. Kidou solo la observaba esperando alguna respuesta por su parte, aunque sabía bien cual era.
-¡¿Qué crees que has hecho?!-le gritó Haruna dándole un fuerte empujón separándose de él. Podría bien haberle dado una bofetada por su tremenda osadía pero estaba demasiado sorprendida para que esa idea fuera llevada a cabo. Y es que si hubiera sido cualquier otro hombre lo habría abofeteado pero siendo el propio Yuuto…¿Cómo se debería reaccionar ante esta situación? ¡No tenía ningún sentido! ¡¿Su hermano se habría vuelto loco?!
-Haruna…yo…-dijo Kidou dudando de que decirle. Había estado todo este tiempo debatiéndose en si declararse o no y de qué forma hacer y no hacerlo.
Nada había sido planeado como tenía pensado. No tendría que habérselo dicho de esta manera. Pero se había sentido tan asustado, por primera vez en mucho tiempo, Kidou Yuuto había sentido mucho miedo, se había pasado todo el tiempo buscando a su hermana desaparecida negándose a creer lo que todo el mundo decía, que estaba muerta. Y ahora, reunidos de nuevo y él con esos enfermizos sentimientos, saber que ella tenía pensado marcharse de nuevo de su lado, a los brazos de otro hombre le había hecho sentir de nuevo terriblemente asustado. Su forma de actuar no había sido la adecuada, eso lo tenía claro, pero no había más que hacer. De todas formas él no era cualquier hombre, era su hermano mayor, Haruna se habría sentido de esa forma con una declaración o con cualquier otra cosa.
-Sé que ahora debería decir que lo siento y que no quería hacerlo…-empezó diciendo Kidou bajando la mirada-Pero te estaría mintiendo…y no quiero tener que mentirte…
-Onii-chan…¿Qué estás diciendo…?-respiró Haruna fuertemente observando a Yuuto confusa y desorientada.
-¡No me llames así!-le dijo apretando los puños-No me digas así…-suspiró-Haruna te amo…-confesó Kidou causando más impacto en Haruna.-Te amo, y no puedo hacer nada para pararlo. Es algo que no puedo controlar. No sé cuándo empezó ni tampoco puedo ponerle fin. Ya lo he intentado y no ha habido manera, cada vez que lo hacía te hacías más presente en mi cabeza. Y estoy cansado de ocultarlo, Haruna, muy cansado. Y ahora qué sé que tienes pensado marcharte a Italia para estar con Fubuki…no puedo…de veras que no puedo permitirlo. Sé que debería respetar tus deseos…pero simplemente no puedo hacerlo…es algo superior a mis fuerzas…
-N-No me tomes el pelo…-se inquietó ¿su hermano acababa de decláresele? ¿En qué mundo tenía cabida eso? No tenía ningún sentido, los hermanos no sienten esas cosas. Algo tenía que pasarle a Yuuto para que actuará de esa forma ¿Por qué había tanto dolor y desesperación en sus ojos? ¿Por que la miraba como si esperase algo? Espera…y si lo que le pasaba a Yuuto era que… -¡Ya sé! ¡Tiene sentido!- exclamó de pronto sorprendiendo a Kidou.-¡Te has trastornado!
-¿…Cómo?-preguntó Kidou frunciendo el ceño. Haruna…¿acababa de interpretar su declaración como si fuera un desajuste mental? ¿Después de lo mal que lo había pasado para poder decirlo?
-Tuviste que tener muchos problemas debido a mi desaparición, no era menos, todos creían que había muerto. Sé que me estuviste buscando sin descanso, eso ha tenido que afectar a tu salud ¡No hay otra explicación!-razonó ella convencida de su planteamiento provocando que el ceño de Kidou se acentuará mas.-Seguro que no te has cuidado en todo este tiempo. Deberías ir a terapia. Yo puedo acompañarte y…-es interrumpida de nuevo por los labios de Kidou mientras éste tomaba sus mejillas con las manos.
Kidou había vuelto a besarla, esta vez para asegurarle de que no se había vuelto loco. El beso no era tan potente como el primero pero si lo suficiente para que Haruna volviese a quedarse desconcertada por la acción de Yuuto. El oji-rojo se separó lentamente de ella, y la miró a los ojos sin apartar sus manos de la cara de la peli-azul.
-No va conmigo tomar el pelo, Haruna, ya lo sabes-dijo seriamente-No estoy loco, es cierto que lo pasé muy mal cuando desapareciste pero no ha afectado a mi salud mental. Te amo y estoy seguro de este sentimiento.-le dijo muy convencido-Por eso no voy a permitir que te vayas con otro, me da igual que Fubuki sea el padre de tu hija. Yo…estoy dispuesto a estar contigo y a ser el padre de Atsumi.
CONTINUARÁ.
Ya está. Por fin lo he hecho. He estado atascada en la escena del beso por un mes. Uuuurg tiene delito. Siento el retraso pero aquí lo tenéis, la conti, espero que sea de vuestro agrado y reciba buena fama. Este cap se ha concentrado más en la relación de Atsumi con el delantero de fuego y en Kidou con Haruna, la declaración y todo. Espero que lo hayáis disfrutado.
Y ahora a contestar a los review.
Rydag: Neesan de mis amores, me alegro que te guste el nene, tiene que hacer ver que aunque ya no está en el equipo sigue ejerciendo de capitán. Lo del pingüino emperador numero 3 fue escogido rigurosamente, un Kageyama, un carácter parecido al de Fudou como lo es Kariya y un familiar cercano de Kidou como Atsumi ¿Quiénes más podrían hacerlo? Puede que haya más apariciones esporádicas del delantero de fuego pero quien sabe…tal vez haga un pequeño milagro.
Dama-kge: Eres bastante profunda a la hora de hablar, eso dice mucho de ti jijiji, pero la verdad es que me preocupaba que te hubiese dado en alguna fibra sensible. Me alegro que no fuera así, espero que sigas disfrutando de mi fic.
Osoqduerme: Ey, que sorpresa. No me esperaba que me dieras un review pero admito que ha sido una grata sorpresa y que te echaba de menos. Bueno te despejo la duda, no fue el delantero de fuego el que activó el mecanismo, sino que fue otra persona ¿El Seitei? Tal vez pero también puede haber sido otro jejeje, por el momento Zen seguirá siendo un misterio. Escogí a Hikaru para que fuera el amigo y confidente de Atsumi, hay buena relación entre ellos y hacen buena pareja de campo, respecto al resto del equipo…nadie es capaz de caerle bien a todo el mundo, Atsumi no iba a ser la excepción pero digamos que terminaran por tolerarse entre ellos. Jejje muchas gracias por tu review, es gratificante!
Miki-chansis: ¿Te voy a matar de la curiosidad? ¡Siii! ¡Ese es mi objetivo! Pero no te sientas bien con saber el nombre del delantero de fuego, su nombre no te proporcionará información alguna jojojojo sufrirás más con él.
Kaze143: ¿Un mini-goenji? Jajajajaja No era mi intención que pareciera eso ¿o es que en realidad todos los chicos serios se parecen entre ellos? No lo sé. Tal como le dije a Miki-chansis, Zen será de mucha intriga.
Endaki308: Me alegro mucho de que te guste. Espero que sigas disfrutándolo.
