CÁP 12-Una verdad desvelada
-Mmmm, Akio-san…-murmuró la muchacha de pelo azul entre sueños acurrucándose en su cama abrazando a su adorado peluche con forma de pingüino mientras el hombre de ojos verdes la tapaba bien con las sabanas.
A Fudou no le habría importado nada haberla dejado durmiendo sobre sus rodillas, pero consideraba que no era bueno para ella dormir de esa forma, tenía tendencia a hacerse daño en el cuello cuando tomaba alguna postura con la cabeza algo más alta de lo normal. Por eso era mejor que durmiera en su cama, cómoda y calentita.
-Espero que a Haruna le haya ido bien en su cita ¿o debería preguntarme por Kidou? Como se nota que este hombre no ha tenido ni una sola cita en toda su vida, ahora le toca pasar la crisis amorosa que tienen todos los quinceañeros…solo que él tiene una pequeña complicación, que su chica afortunada es su propia hermana-sonrió Fudou mientras cerraba la puerta.
PAM.
-¿Eh?-Fudou se extrañó al escuchar ese ruido. Era el sonido la puerta de entrada cerrándose con una fuerza un tanto inusual ¿acaso Haruna había regresado?- ¿Haruna? ¿Ya estás aquí?-preguntó el chico yendo para allí. Se extrañó ver a su amiga con la espalda apoyada en la puerta, al parecer temblando.-¿Haruna?
-¡Haruna! ¡Abre la puerta!-se escuchó la voz de Kidou al otro lado de la puerta.
-¡Márchate!-gritó Haruna sintiendo la vibración de la puerta en su espalda por los golpes que su hermano daba sin haberse percatado de la presencia de su amigo.
-¡Por favor, Haruna! ¡Vamos hablar!-suplicaba Kidou desde fuera.
-¡No hay nada que decir! ¡Por favor, vete!-exclamó ella.
-Haruna ¿Qué pasa?-se atrevió a preguntar Fudou acercándose un poco, aunque su amiga parecía no haberle oído. Aunque Fudou no necesitaba una respuesta directa, la situación se lo decía todo, algo había ido mal en la cita y tenía la sospecha de que Kidou había sido el detonante. Este tío por muy estratega que sea hay veces en que es un autentico necio.
-¡No voy a irme! ¡Tenemos que dejar las cosas claras!
-¡¿Qué hay que aclarar?! ¡Has enloquecido, Yuuto! ¡Necesitas ayuda urgentemente!
-¡No estoy loco! ¡No lo estoy! ¡Estoy enamorado de ti!-gritó el pobre oji-rojo dolido por las palabras de su hermana.
-¡Pues por eso estás loco! –gritó Haruna estaba vez volteándose a ver la puerta-¡Tienes que ir a te vea un especialista!
-¡Haruna, por favor, necesito que me escuches!
-¡No! ¡Márchate de aquí!
-¡No voy a irme! ¡No hasta que hablemos!-gritó él.
-¡Deja de gritar! ¡Mi hija está durmiendo!
-¡No me importa! ¡Que me oiga! ¡Ya es hora de que Atsumi salga de ese castillo de cristal donde la tienes encerrada!
-¡Cállate, imbécil!-se asustó la chica ante esa posible amenaza.
-Haruna, apártate-ordenó Fudou mientras tomaba la muñeca de la mujer y la apartaba de la puerta.
-A-Akio…-pronunció Haruna como si acabara de percatarse de la presencia del hombre de ojos verdes.
Fudou abrió la puerta encontrándose cara a cara con Kidou, que se quedó mirando sorprendido al otro al no ser quien esperaba encontrar.
-Fudou, menos mal que has abierto…necesito hablar con…¡UCHS!-exclamó Kidou al sentir una potente patada en la boca de su estómago, fue impulsado hacía atrás y cayó al suelo sosteniendo con sus brazos la zona golpeada-F-Fudou…
-¡Akio!-exclamó Haruna al ver a su hermano tirado en el suelo tras ese golpe, no era necesario haber hecho eso.
-Me ha parecido escuchar a Haruna pedirte por las buenas que te fueras…pero como veo que no te ha dado la gana respetarla…pues yo te hago obedecer a las malas.
-Q-Que…pero si…
-Ella te ha pedido que la dejes tranquila. Si quieres quedarte aquí plantado, hazlo, me da lo mismo. Pero a Haruna déjala en paz, ella sabrá cuando hablarte. Y ni se te ocurra acercarte a Atsumi, si me entero de que le mencionas algo de lo que ha pasado ahora mismo contigo y con su madre…te arrepentirás por el resto de tu miserable vida.
Kidou hizo un esfuerzo por recomponerse y levantarse del suelo.
-No puedes impedirme hablar con alguna de las dos…Haruna es la asesora del equipo y Atsumi es uno de mis jugadores…
-…Eso lo veremos…-y sin más Fudou Akio le cerró la puerta en las narices.
-¡No pienso irme! ¡¿Me oyes, Haruna?! ¡Voy a quedarme aquí! ¡No puedes quedarte ahí encerrada para siempre! ¡Algún día tendrás que salir!
-¡Ten algo de orgullo, Kidou, márchate de aquí!-gritó Akio desde dentro pero Kidou le ignoró.
-¡¿Me has oído, Haruna?! ¡No pienso marcharme!
Fudou bufó ignorándole para luego irse a donde estaba su amiga. Haruna estaba sentada en ese momento en el sofá de su salón, encogida y con la cara oculta en sus rodillas. No parecía estar llorando, pues no se escuchaban sollozos.
-Ey, ¿estás bien?-preguntó Fudou sentándose a su lado.
-No lo sé…-se creó un silencio entre ellos, Fudou la respetó. No sabía que había pasado pero Haruna necesitaba centrar sus ideas-…Onii-chan me ha besado…
De nuevo otro silencio entre ellos pero esta vez Fudou no se quedó con los brazos cruzados. Pasó uno de sus brazos alrededor de los hombros de Haruna y la acercó a él a modo de abrazo. Ella tomó la mano de Fudou y le dio un par de apretones.
-¿Qué ha pasado exactamente?
-No lo sé, todo iba bien. Fuimos a cenar y estuvimos charlando un poco de todo pero de pronto…me preguntó por qué iba a irme a Italia…no sé cómo se ha enterado de eso, no se lo había mencionado.
Disimuladamente, Fudou miró para otro lado.
-El caso es que le dije que era para que Atsu-chan pudiera estar con su padre pero a partir de ahí…todo se descontroló. Discutimos y…me besó –Fudou sintió como la espalda de su amiga se tensaba un momento-¡Se ha vuelto loco, Akio! ¡Dice estar enamorado de mí y también que quiere hacerse cargo de mi hija y de mí! ¡No como hermanos! ¡Quiere convertirse en el padre de Atsu-chan y…y…y…!
-¿Te ha pedido que te cases con él?
-…-Haruna tragó saliva no sabiendo cómo decirlo-…creo que si…por lo menos eso he entendido.
-¿Te molestó mucho?
-¡¿Cómo me preguntas eso?! ¡Claro que me molestó! ¡Mi propio hermano me ha besado! ¡¿Cómo sino debería tomármelo?!
-Pero…¿y si no fuera tu hermano? –preguntó de pronto Fudou haciendo que Haruna lo mirara raro-¿Te sentirías igual de molesta?
-¿Por qué me preguntas eso? ¡Es mi hermano!
-Por eso te he preguntado que si no fuera tu hermano…
-Eso…es raro…no puedo…imaginármelo…
-Cierra los ojos e imagínalo…
-Akio pero ¿Qué pretendes?
-No me repliques y haz lo que te digo…-ante esa orden Haruna no pudo negarse.
Cerró los ojos e intento imaginarse a Yuuto siendo cualquier otro hombre. Intentó verlo como veía a Endou o a Akio…
Pero no había manera, cuanto más se concentraba más caras de él aparecían. De niños en el orfanato, durante su separación después de ser adoptados, los problemas causados por Kageyama…todo lo referente a "onii-chan".
Fudou observaba con divertido detenimiento las caras que Haruna ponía al intentar imaginarse a Kidou de otra forma que no fuera fraternal. Era consciente de que le estaba costando, ponía caras muy divertidas frunciendo el ceño o apretando los labios. Una pequeña idea cruzo por la mente del de ojos verdes y mostró una sonrisa.
Con cuidado fue acercando su mano al rostro de Haruna, pudo rozarlo un poco notando como ella se encogía de hombros y se estremecía. Cuando posó por completo su mano por la mejilla de su amiga, notó que ella se sonrojaba y daba indicios de mostrar una sonrisa.
-…Yuuto…
Fudou sonrió y retiró su mano, satisfecho con el resultado. Haruna, al dejar de sentir aquella caricia, abrió los ojos y observó como Fudou la miraba con una divertida sonrisa.
-Lo has dicho…
-¿Eh?...¿el qué?
-Su nombre…
-¿Qué nombre?
-El de Kidou…
Haruna enrojeció levemente.
-P-Por supuesto, ese es su nombre ¿Qué tiene de malo que lo llame así?
-Nada, pero pensé que después de tantos Onii-chan, de su inesperada declaración de amor hacia ti, de querer casarse contigo y de querer convertirse en el padre de tu hija ya no ibas a querer volver a saber de él…pero mírate, has murmurado su nombre y se te cae la baba.
-¡¿Baba?!-exclamó Haruna pasándose una mano sobre la boca notando que estaba seca-¡No me tomes el pelo, Akio!-gruñó ella lanzándole un cojín a la cara mientras el oji-verde se reía de ella-Me voy a la cama…tengo cosas en las que pensar.
-¿Quieres que duerma contigo? Atsumi dice que soy abrazable…
Haruna lo miró muy mal.
-…hoy duermes en el sofá….
-Que cruel eres conmigo, encima que cuido de nuestra hija…
-Tonto –le sacó la lengua e ingreso en la habitación dejando al oji-jade solo.
Fudou, después de escuchar a Haruna acostándose en su cama se dirigió hacia la puerta y miró por la mirilla.
Ahí seguía el gran estratega, esperando su oportunidad para atacar.
-He comprobado que tienes una oportunidad con ella, Kidou-sonrió Fudou viendo como Kidou se sentaba en la escalera-Pero esta noche no… estas castigado.
Mientras en frente de la casa donde vivía Haruna, una persona encapuchada se encontraba apoyada en la pared mirando fijamente una ventana que estaba en el octavo piso de aquel edificio. La habitación de aquella ventana hacia un buen rato que ya no tenía luz por lo que se interpretaba que la persona que se encontraba ahí dentro estaba durmiendo.
El chico que vigilaba aquella ventana no sabía si permanecer tranquilo o tener de una vez un ataque de nervios, llevaba todo el día preocupado por el centrocampista oscuro del Raimon. Esa cabeza de chorlito no tenía ni la más mínima idea de lo que tuvo que pasar al saber que había estado a punto de ahogarse ni a cuantos perros falderos del V Sector tuvo que dar esquinazo para intentar ayudarla…aunque al final no pudo hacer nada más que mirar. Ahora la verdad es que se encontraba más tranquilo al verla regresar a su casa…lo peor habría sido que no hubiera vuelto a su hogar.
-¡Lo he encontrado!-el encapuchado volteó rápidamente hacia uno de sus lados viendo a un hombre trajeado señalando en su dirección.
-Tsk…otro perro faldero del Seitei…-murmuró el chico corriendo de allí.
-¡No dejéis que escape!-ordenó otro haciendo la señal para que otros tres hombres le cortaran el paso.
-Kuso…-gruñó el chico al verse atrapado.
-El Seitei desea verte, así que es mejor que no te resistas, no creo que le guste que te hagamos daño para cumplir sus órdenes…
-¿El Seitei desea verme?-sonrió burlonamente el muchacho sacando un balón de futbol de detrás de un cubo de basura y empezó a darle toques con la rodilla-pues dale un mensaje de mi parte…
-¿No irá a…?
-Dile…-murmuró antes de darle un fuerte patadón al esférico haciendo que un aire flamígero saliera de él y golpeará brutalmente a la cabeza de uno de ellos, rebotando y golpeando a los otros tres-…que Kurebayashi Zen tiene asuntos más importantes de los que ocuparse.
-Maldito mocoso…-gruñó uno de ellos antes de que el muchacho le pasara por encima pisando su cara.
El chico huyó de allí lo más rápido que pudo, esquivó un par de coches del V Sector y se dirigió a un portal para poder esconderse de sus perseguidores pero de pronto un par de manos enguantadas y negras cubrieron su boca, le sujetaron de la cintura y le arrastraron a una esquina.
-Tranquilo…soy yo…-le murmuró aquella persona al oído haciendo que automáticamente el muchacho se calmara.
Al día siguiente Haruna se levantó más temprano de lo habitual, aunque en realidad no había conseguido conciliar el sueño en toda la noche. Las imágenes de lo ocurrido de la noche anterior golpeaban su mente una y otra vez sin darle la oportunidad si quiera de cerrar los ojos. Al final terminó rindiéndose y se fue a la cocina a tomar una taza de leche calentita con miel, era algo que solía tomar de niña cuando no podía dormir y también solía dárselo a su hija cuando estaba con la garganta mal. Se calentó su leche en el microondas y fue a tomar unas galletas que tenía guardadas en un pequeño armario.
Pero por alguna razón su mirada acabó en la puerta de la entrada. Se mantuvo en silencio esperando escuchar algún sonido salido de allí pero nada. No se escuchaba nada. Miró para los lados como si intentase verificar que estaba sola. Atsumi dormía a pierna suelta en su habitación y Akio seguramente descansaba dentro del cuarto de invitados a pesar de la amenaza de Haruna, sabía que aunque le regañara no iba a hacerle dormir en el sofá teniendo una habitación en la que ya estaba acostumbrado a dormir, tanto como si fuera su propia habitación.
La peliazul se acercó a la puerta de su casa y con sumo cuidado miró por la mirilla para ver que había en el otro lado. Para su sorpresa ahí estaba su hermano, sentado en la escalera, al parecer dormido pues su cabeza estaba apoyada en la pared.
-No se ha ido…-murmuró Haruna apartándose de la puerta para luego volver a mirar-…va en serio…
Como si sus manos fueran controladas por un títere, la mujer abrió la puerta con cuidado y se acercó a su hermano que descansaba aparentemente con profundidad.
-Estás completamente loco…-dijo en voz baja-…estás enfermo y lo que has hecho no puede tolerarse…pero no dejas de ser mi hermano si te abandono ¿Qué clase de hermana seria? ¿Con que cara miraría a Atsu-chan después de repetirle siempre lo importante que es la familia?
-No tendrías que decirle nada…no si me aceptaras…-susurró Kidou de pronto sorprendiendo a la peli-azul. Su hermano tenía los ojos abiertos mirándola fijamente.
-¡Estas despierto!-exclamó ella pero en seguida se tapó la boca con las dos manos, estaban en el rellano y había mucho eco, si gritaba su voz retumbaría por todo el edificio despertando a sus vecinos y más probablemente a Akio y a Atsumi y no le apetecía nada tener que ponerse a dar explicaciones-¿Cuánto tiempo llevas despierto?
-No lo sé, no recuerdo haber cerrado los ojos pero tampoco recuerdo haber estado consciente en todo momento-contestó irguiéndose estirando su espalda escuchando unos leves crujidos causados por la incómoda posición en la que había intentado descansar.
Haruna permaneció mirándole en silencio mientras Kidou terminaba de estirarse dándole a ver que aquella postura no era muy cómoda.
-Haruna…quiero hablar contigo…-murmuró Kidou mirándola profundamente, deseaba estar con ella a pesar de todos los inconvenientes que pudiera ocasionar. Kidou estaba convencido que si no estaba con ella podría dejarse morir y no le importaría. Todo su mundo era ella y nada más que ella.
-…¿Quieres pasar?-le ofreció Haruna insegura mientras se levantaba y se dirigía hacia su casa-Pero ven en silencio, Akio y Atsu-chan aun duermen…
Kidou sonrió encantado mientras se levantaba de donde estaba y entraba en el hogar de Haruna. Encontró a su hermana entrando en la cocina terminando de preparar lo que según parecía era leche caliente con miel, aquel olor dulce era inconfundible.
-¿Te apetece tomar algo?-preguntó Haruna con cortesía mirándole levemente.
-Es tarde para tomar café pero sí que me gustaría tomar algo como lo que tienes tú-contestó Kidou señalando la taza de leche caliente con miel que tenía Haruna entre sus manos.
-De acuerdo, prepararé otro ahora mismo-dijo mientras se daba la vuelta para preparar otra taza para Kidou pero bastó que bajara la guardia ese instante para que su hermano la atrapara por detrás con sus brazos de forma suave pero firme.
-Haruna…-suspiró Kidou apretándola contra sí. Teniéndola así se sentía como en el cielo, aunque aquella acción, junto a sus sentimientos, le hicieran tener un boleto gratuito al infierno pero no le importaba. Haruna era su paraíso y no iba a renunciar a ella con facilidad.
-¡Apártate!-exclamó ella revolviéndose y apartándose de él.-No vuelvas a hacerlo.
-…No puedo evitarlo…-dijo Kidou-No puedo hacerlo, Haruna, con solo verte yo…
-Ni se te ocurra…-le advirtió ella retrocediendo-Si vuelves a hacer algo así te echaré a patadas de mi casa.
-Yo no pienso permitir que hagas eso…necesito que me escuches.
-¿Que es lo que tengo que escuchar? Ya la fastidiaste bastante anoche…no lo estropees mas todavía ahora que te he abierto la puerta de mi casa.
-Sé que no te dije mis sentimientos de la mejor manera pero…
-Cállate…-le cortó ella-Habría sido mejor que no me hubieras dicho nada.
Kidou se sintió herido al escucharle decir eso, le dolía más de lo que podía admitir. Viniendo precisamente de ella era lo más parecido a una sentencia.
-Pues te lo voy a decir de todas formas y esta vez lo haré como es debido…-sentenció Kidou para luego ir hacia a ella y volver a atraparla fuertemente entre sus brazos.
-¡¿Qué haces?! ¡Suéltame!-exigió ella empujando al otro pero sin éxito de ser liberada.
-Te amo, Otonashi Haruna-dijo él ignorando las palabras de la mujer-Te quiero muchísimo, te adoro…-Kidou sabía que estaba quedando como un completo cursi diciendo esas cosas pero era como las sentía, había prometido no mentirle y eso haría por mucho que se molestara no iba a ocultarse más-Siento que tengas que escuchar estas palabras por mi parte, sé que te causo mucha incomodidad pero yo necesitaba decírtelo claramente…
-Yuuto, para, no sigas con esto…-murmuró agobiada Haruna en su oído.
-Quiero que sepas…-siguió el oji-rojo ignorando las palabras de su hermana-Que a pesar de los lazos de sangre que nos unen…a pesar de ser familia…no voy a dejarte marchar sin haber luchado antes.
-¿Qué?
-Antes iba muy en serio, Haruna, estoy dispuesto a quedarme contigo y a ser el padre de Atsumi…-de pronto Kidou fue apartado de forma sorprendentemente brusca encontrándose con la mirada enfurecida e indignada de su hermana.
-¡¿Cómo te atreves a decir algo así?!-exclamó Haruna antes de taparse la boca al percatarse que había gritado muy fuerte temerosa de haber despertado a su hija y a Akio pero como no parecía haber más ruido que el de su respiración y el de su hermano decidió continuar hablando, esta vez empleando un tono más bajo-Deja de decir esas cosas, es enfermizo…
-No lo es…-dijo Kidou frunciendo el ceño.
-Hasta tu mismo lo has dicho-contraatacó ella-Yuuto, sin duda estás enfermo, todo este tiempo que has estado buscándome te ha trastornado.
-¡No estoy enfermo!-exclamó él.
-¡Baja la voz!-le dijo Haruna en un tono bajo.
-Haruna, yo al principio también pensaba que esto era enfermizo. Estaba dispuesto a callarme mis sentimientos y llevármelos a la tumba pero…
-¿Y porque no lo hiciste?-preguntó de pronto Haruna haciendo que Kidou la mirara sorprendido ¿acababa de decirle…que tendría que haberse callado sus sentimientos? Cuando era ella la que siempre decía que nunca había que callarse nada y ser siempre sinceros, aunque era cierto que en los últimos tiempos Haruna no seguía su propia filosofía de vida.
-¿Cómo puedes decirme eso?
-Sabes porque lo digo…Yuuto, eres mi hermano mayor, incluso una declaración por parte de otra mujer me habría parecido normal pero esto…esto no puedo aceptarlo.
-Haruna, por favor…
-Yo también te quiero mucho, Yuuto,-le cortó ella- me sentí muy dichosa al volver a verte y me encanta estar contigo…pero no puedo verte de otra forma que no sea la de un hermano-Haruna suspiró apenada por todo lo que tenía que pasar, de todos los hombres del mundo, tenía que tener el problema de rechazar las intenciones amorosas de su propio hermano…no tenía ni pies ni cabeza, era algo que estaba completamente fuera de lugar-Creo que lo mejor es que acepte la oferta de Fubuki-kun de ir a Italia, me iré con mi hija en cuanto termine el Holy Road…no te preocupes, vendré a visitarte en vacaciones y mantendremos el contacto pero creo que lo mejor es poner distancia entre nosotros.
Aquello fue un hacha cortando el corazón del estratega de forma certera y dolorosa. Por un momento dejó de respirar y podía asegurar que su sangre dejó también de fluir en ese instante. Una gran ira comenzó a surgirle desde lo más hondo de su ser, una tira de fuego le recorrió todo el cuerpo y sus manos se apretaron con tal fuerza que sus nodillos pronto cogieron un tono blanco.
-¿Me lo estás diciendo en serio? –gruñó por lo bajo el estratega intentando con todas sus fuerzas mantener la compostura y no ponerse a gritar.
-Muy en serio…es lo mejor para ti…
-¿Y si te digo que no pienso permitírtelo?
Haruna lo miró incrédula ¿a qué se refería?
-¿A qué te refieres? ¿De qué estás hablando?
-A que no vas a marcharte…porque no pienso permitirlo…-una mirada iracunda hizo que Haruna por primera vez sintiese temor ante la presencia de Yuuto.
-¿Qué…?
-Lo que has oído, Haruna-murmuró Kidou-No voy a permitirte que ni tu ni Atsumi abandonéis Japón. Pienso usar todos los medios necesarios para impedirlo, vigilaré todas tus cuentas bancarias, te pondré vigilancia, incluso te pondré a alguien que te esté constantemente vigilando, también tendré controlado todos los transportes públicos que puedas coger, y aunque sea algo rastrero haré lo imposible para impedir que te vayas.
-¡¿Te has vuelto loco?!-exclamó Haruna escandalizada.
-Estoy muy cuerdo, hermanita…solo estoy tomando medidas drásticas…-dijo muy serio-Te dije que no iba a dejarte ir…
-Eres un loco…-dijo de nuevo Haruna sin creerse lo que decía su hermano-¡Llamaré a la policía!
-¿De verdad piensas hacer eso?-Kidou frunció el ceño-La que saldrá mal parada eres tu…
-¿Yo? ¡Eres tu el que me está acosando de esta forma y también me has amenazado!
-Si se te ocurre llamar a la policía…presentaré una denuncia en tu contra por fraude en los documentos de identificación de un menor y pediré que se me ceda la custodia de Atsumi.
Haruna se quedó helada ante aquella amenaza, tardó alrededor de cinco minutos en procesa aquella chocante afirmación ¿Su propio hermano, aquel que tanto admiraba y amaba, acababa de amenazarle con descubrirla y quitarle a su hija? ¿Eso acababa de hacer? Haruna intentó no creérselo, quería pensar que había escuchado mal o que, de haberlo oído, Yuuto solo lo había dicho preso de un ataque de ira.
-No lo harás…-sonrió nerviosa la profesora-…no se te ocurrirá hacerlo…
-Puedo y lo haré si es necesario, Haruna-dijo seriamente cruzándose de brazos.
-No puedes estar hablando en serio.
-Mucho…
-¡No puedes estar diciéndolo en serio! ¡Tú nunca me harías algo así!
-Lo haré, Haruna, con las pruebas el juez no permitirá que ni tu ni Fubuki sigáis haciéndoos cargo de Atsumi. Yo soy su tío materno, no será difícil que me ceda la custodia a mí y siendo un Kidou el juez tiene la seguridad de que Atsumi estará bien atendida.
-No lo hagas…-Haruna sintió como las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos-Yuuto, no lo hagas, todo lo que he hecho hasta ahora ha sido por ella, no quiero que me la quites, si me quitas a Atsumi no sabré como seguir adelante…-las lágrimas comenzaron a fluir de forma desesperada-No me quites a mi niña…te lo ruego…
-Lo siento-murmuró Kidou con la mirada entristecida-Pero no puedo volver a perderte, Haruna. Estoy cansado, cansado de dar, cansado de aguantar, cansado de recibir un golpe tras otro, cansado de que mi sobrina me trate con tanto desprecio y desdén sin saber quien soy para ella, cansado de ver que la persona que más amo me hace desplantes y me llama enfermo…estoy harto…harto de estar tan harto. Estoy harto de tener que estar sufriendo, Haruna, seis años de nuestra infancia desperdiciados por la codicia de Kageyama, trece años en los que tu decidiste desaparecer y hacerte la muerta y ahora…todo esto. Haruna, en otro tiempo jamás se me habría ocurrido hacer esto que estoy haciendo…pero yo ya no aguanto más, tengo demasiado dolor sobre mis hombros y ya no puedo más…no puedo…
-Yuuto, por favor, seguro que podemos llegar a un acuerdo-suplicó Haruna-Pero no puedes obligarme a que te ame…no puedo hacerlo…no…
-Puedes hacerlo-dijo Kidou acercándose a ella y quitándole las lágrimas que tenía en su rostro-No te preocupes, no voy a obligarte a amarme. Lo único que te pido es que me dejes quedarme a tu lado. Tal vez pueda pasar algo o tal vez no. El que me correspondas o no puedo superarlo con el tiempo…pero no puedo superar el que me dejes atrás de nuevo, no puedo. Solo quédate, quédate y no diré nada. Tampoco pido tanto ¿no crees?
Haruna no pudo hacer otra cosa que bajar la cabeza y asentir levemente aceptando las peticiones de su hermano. No le quedaba otra.
-¿Mamá?-se escuchó una voz adormilada detrás de la mujer. Haruna se volteó y se apartó de Kidou apresuradamente mientras miraba a su hija que acababa de salir de su habitación frotándose un ojo, con el cabello despeinado y enmarañado, mientras se esforzaba por abrir los ojos.
-A-Atsu-chan…-murmuró Haruna, asustada por si su hija hubiera visto o escuchado algo. Rápidamente se secó las lágrimas tratando de que su hija no las viera.
-¿Qué es lo que pasa?-por fin Atsumi consiguió abrir completamente los ojos y lo primero que visualizó fue el rostro nervioso de su madre, y al lado de ella estaba otra persona que no formaba parte de su vivienda, le costó un rato poder identificar el rostro de su entrenador antes de reaccionar completamente-¡¿Kidou-kantoku?! ¡¿Pero que hace aquí?!
-Etto…-murmuró Haruna no sabiendo que contestarle, no podía decirle que su entrador la había estado acosando y que se había quedado esperando en las escaleras a que le abriera la puerta.
-Estaba preocupado por ti…-dijo Kidou acercándose a la muchacha. Atsumi le miró con profunda desconfianza antes de sentir la mano de su entrenador sobre su cabeza en una caricia amistosa. No se relajó al sentir la mano de Kidou pero sí que se permitió bajar un poco la guardia, en parte porque estaba recién levantada y aun tenía sueño pero por otro lado se sentía en deuda con aquel hombre. La había salvado de morir ahogada, si bien sabia que fue Kirino-sempai quien se lanzó al agua en su busca pero no se le pasaba por alto que fuera Kidou-kantoku quien le había aplicado los primeros auxilios que la reanimaron y le pudieron hacer volver a respirar.-¿Estas mejor?
-No era necesario que viniera a verme…-dijo la oji-rojo mirando para otro lado-Si quería preguntar por mi solo tenía que esperar a la hora del club.
-No sabía si ibas a ir después de lo que pasó, me quedo más tranquilo ahora que veo que estas bien, aunque te noto la voz algo apagada…-sonrió Kidou.
-Si bueno…será que me resfrié o algo…-se excusó ella.
-A-Atsu-chan…-llamó Haruna interponiéndose sutilmente entre ellos dos, prefería mantener a su hija a una distancia respetuosa de su hermano, sabía que él no haría nada ahora pero no podía quitarse la sensación de que iba a arrebatársela de un momento a otro-¿Qué haces levantada tan pronto? Aun puedes dormir más.
-¿Dormir…?-murmuró ella arqueando una ceja extrañada y confusa-Pero si salgo a correr todas las mañanas antes de ir a clase…como siempre.
-Ah…es cierto…-murmuró Haruna-T-Te tendré preparado el desayuno para cuando vuelvas, pero procura no retrasarte.
Atsumi se quedó mirando perceptivamente a su madre notando que algo raro pasaba con ella. Parecía nerviosa y angustiada como si solo desease salir corriendo de ahí lo antes posible.
-Mamá ¿estás bien?-preguntó de repente la oji-rojo tomando la mano de Haruna con suavidad sorprendiendo a la peli-azul.-No tienes buen aspecto…
-Estoy bien-le aseguró Haruna con una sonrisa-Es solo que aun me dura el susto de ayer pero no te preocupes y ve tranquila.
-Mmmm-murmuró ella para luego volver a mirar a Kidou con desconfianza. Tenía la sensación de que su entrenador tenía algo que ver con el estado de su madre y eso le hacía saltar todas las alarmas pero tampoco quería montar un escándalo de buena mañana, aun había gente durmiendo y no le apetecía recibir quejas por parte de los vecinos.
Se preparó silenciosamente mientras se dedicaba a observar cualquier movimiento que hiciera su madre o su entrenador, ninguno de los dos se movía del sitio ni tenían ninguna conversación, o por lo menos no tenían intención de tenerla estando ella delante. Kidou no parecía que fuera a irse pronto por lo que Atsumi estaba convencida que se iba a quedar a desayunar. No le hacía ninguna gracia dejarlos a solas, pero no quería poner más nerviosa a su madre y Akio también estaba y no tardaría mucho en levantarse. Tomó sus cascos de música y salió por la puerta con ese pensamiento y queriendo creérselo de corazón, pero algo dentro de ella le gritaba que algo pasaba con Kidou.
Hace tiempo que se estaba preguntando si en el pasado además de compañeros de instituto fueron algo más. No le gustaba la idea pero de haberlo sido no eran más que chicos de instituto, simples adolescente que jugaban a ser adultos, no se imaginaba a Kidou comportándose como lo haría Matsukaze o Hikaru pero sí que podía hacerse una idea mirando el comportamiento de Tsurugi, era el que más se acercaba a la personalidad de Kidou, siguiéndole de cerca Shindou-sempai. Pero ahora esos los dos son unos adultos hechos y derechos es imposible que guardasen sentimientos entre ellos a pesar del tiempo transcurrido, de haberlos habido ¿verdad?
Atsumi se río al pensar en cosas como esas. Le parecía absurdo un resurgimiento de un amor de instituto muchos años después de la separación, su madre había tratado durante años a su padre, de ser posible ese resurgimiento habría pasado con él y se habrían casado pero lamentablemente para Atsumi esa posibilidad era muy remota por no decir imposible.
Si su padre no lo había conseguido ¿Qué iba a conseguir Kidou con años y años sin verse y sin tener contacto alguno? Nada, ninguna posibilidad ¿verdad?
Atsumi fue tan ensimismada que no se dio cuenta de que había cruzado al lado de una persona que se había quedado mirándola fijamente.
-¿Mmm? Pero si es…-murmuró aquella persona echando a correr tras ella-¡Oe! ¡Chotto matte!-gritó pero Atsumi iba con los cascos puestos y no podía oírle por lo que decidió apretar el trote y consiguió adelantarla y detener su carrera interponiéndose en su camino. La peliazul, tuvo que frenar en seco al ver que aquel individuo la había interceptado, estuvo a punto de perder el equilibro al ser alterado su ritmo de trote pero logro estabilizarse.
-¡Oe! ¡Tenga cuidado!-le gritó quitándose los cascos y mirando a esa persona muy molesta-¡Podría haberme caído!
-Gomen ne, te estaba llamando pero no me oías-se disculpó aquella persona con una sonrisa.
Atsumi observó a aquella extraña persona parpadeando un par de veces antes de reconocerle. Ese cabello largo, esos ojos penetrantes y sagaces, esas facciones finas y delicadas y esa sonrisa amable a la par que ladina. La peli-azul se tomó su tiempo en explotar su cerebro para que le recordara la cara de aquella persona…hasta que abrió desmesuradamente al conseguirlo.
-¡¿Aphrodi-san?!-exclamó Atsumi dando un paso hacia atrás.
-Volvemos a vernos, Otonashi Atsumi-sonrió amablemente el rubio.
La del mechón rosa se quedó mirándole parpadeante analizando la forma en que la había llamado. Poco a poco su piel se volvió blanca al terminar de procesar la información de que el entrenador del Kidokawa acababa de llamarla por su verdadero nombre y no por el nombre que se había puesto para el Holy Road.
-¿Cómo…me ha llamado…?-murmuró la pobre señalando al rubio mientras tenía un dedo apuntando hacia él.
Aphrodi sonrió divertido ante la expresión de la muchacha así que para prolongar el placer que le causaba su cara decidió rematarla por completo.
-Tu nombre es Otonashi Atsumi, tienes trece años, eres hija de Fubuki Shirou y Otonashi Haruna. Antes eras la centrocampista y capitana del club de futbol femenino de la escuela primaria Kaminari Tei, donde te graduaste con doce años hace unos meses. Vives con tu madre y, en cierto modo, con Fudou Akio, que te enseñó a jugar al futbol mientras tu padre está viviendo y trabajando en Italia. Actualmente estudias en el instituto Raimon y formas parte del club de fútbol, también como centrocampista y participas junto a tus compañeros en el Holy Road bajo una identidad falsa de haciéndote llamar Fubuki Atsuya ¿Me he dejado algo, Atsumi-chan?
Con un gran deleite, Aphrodi observó la cara martirizada de la pobre peli-azul que estaba a punto de echarse a llorar, su rostro estaba morado y su cuerpo estaba temblando.
-¡¿CÓMO SABES TODO ESO?!-exclamó ella escandalizada mientras Aphrodi, viéndolo venir, se tapó los oídos para que la onda sonora que producía la voz de la muchacha no le reventase los tímpanos.-¡¿Me has estado espiando?! ¡¿Me has puesto un detective?! ¡¿DÓNDE ESTA LA CAMARA OCULTA?!-gritaba descontrolada la joven mirando para todos lados mientras el rubio se reía.
-No te he estado espiando, lo sé todo de ti, tu padre me lo contó.
-¿Eh? ¿Papá?-preguntó ella confusa.
-Sí, tu padre me habló de ti, incluso cuando todavía estabas dentro de tu madre. No sabes lo tonto que se pone cuando habla de su hija, no deja de babear.
-¿Conoce…a mi padre?-preguntó Atsumi aun sorprendida.
-Sí, estuvimos jugando juntos durante un tiempo en el Raimon y nos hicimos buenos amigos-sonrió él de nuevo.-No hemos perdido el contacto y como siempre habla de ti pues lo sé todo de tu vida.
-¿Eh? Entonces cuando jugamos el partido ¿usted ya sabía quién era yo?
-Al principio no, Fubuki solo me mandó fotos tuyas de cuando eras más pequeña y hay que reconocer que has cambiado bastante. Pero cuando dijeron que te llamabas Fubuki Atsuya supe que eras tú.
-Vaya, papá es un bocazas…-se ruborizó la muchacha.
-Además…de que otra persona me ha hablado bastante de ti-sonrió él.
-¿Eh? ¿Quién?
-Nuestra querida gerente, que me pidió que te mandara disculpas de su parte por no estar presente en el partido.
-¿Su gerente?
Atsumi le miró confusa y Aphrodi le sacó de su cacao mental.
-Oume Hibari.
Atsumi dejó salir una luminosa sonrisa ante escuchar ese nombre que tan bien conocía.
-¿Hibari me manda saludos? ¿Como esta? ¿Por qué no estuvo en el partido? ¿Entrena mucho? ¿En qué posición juega? ¿Cómo es que es gerente?-le acosó a preguntas mientras se acercaba a él. El rubio retrocedió al verse acosado físicamente pero no por eso abandonó su sonrisa.
-Hai…se ve que te echa de menos. Está bien. No fue al partido porque cogió una gripe y no pudo presentarse. Ella entrena con todo el Kidokawa pero lamentablemente no juega los partidos oficiales debido a la prohibición del juego femenino en el Holy Road, así que para estar cerca del deporte se convirtió en la gerente.
-Vaya…-murmuró entristecida mientras recordaba a su amiga, la recordaba como una de las mejores delanteras del Kaminari Tei, que se viera forzada a ocupar el puesto de gerente para estar cerca del futbol era como haber retrocedido varios peldaños.
-De hecho de permitirse jugar a las chicas…usarías tu verdadero nombre y no el del hermano de tu padre…
-Cierto jejeje.
-Por cierto ¿Cómo está tu tío? No he tenido oportunidad de verle desde que terminó el partido.
Atsumi lo miró confundida pero en seguida pensó que a quien se refería era a Akio.
-Akio-san ha estado haciendo horas extras pero ahora está en casa, si quieres ir ahora supongo que ya se habrá levantado…-sonrió ella consultando su reloj de muñeca.
-¿Fudou? No, yo hablo de tu tío materno.
Ahora Atsumi si que estaba confusa.
-Disculpe, pero yo no tengo más tío que Akio-san.
-Pero sí que lo tienes, Kidou Yuuto, el hermano mayor de tu madre-explicó Aphrodi como si no se hubiera explicado bien.
Pero en cuanto vio la expresión de incredulidad horrorizada de Atsumi…supo que había metido la gamba.
-¿…Qué…?-murmuró Atsumi de forma automática sufriendo un severo tic en el ojo.
Mientras en el hogar de la muchacha; su madre compartía un desayuno con la persona que amenazaba la estabilidad familiar de su casa que curiosamente formaba parte de la misma. Ella estaba bastante intranquila y alerta ante la presencia de Yuuto pero él parecía bastante tranquilo, tomaba su café sin nada que le perturbara al lado del otro miembro de la casa que se había levantado hace un momento.
Mientras Akio estaba al lado de Yuuto observando a uno a otro notando la tensión del ambiente. Desde que se había levantado había notado que esos dos estaban en una situación conflictiva. Agradecía que Atsumi no estuviera presente para notar eso pero teniendo a Kidou delante no podía preguntar a Haruna que era lo que había pasado aunque se muriera de ganas, más siguiendo las normas de cortesía que por otra cosa, al fin y al cabo parecían conflictos de hermanos y él no tenía nada que ver en ello. Pero como todo el mundo sabe, la paciencia de Fudou nunca había sido una de sus virtudes y mucho menos de larga duración por lo que decidió dejar de comportarse cortésmente y empezar a indagar a su propio estilo.
-Bueno ¿queréis decirme que es lo que os pasa a vosotros dos?-soltó de pronto como solo Fudou sabía hacer mientras dejaba su taza de café en la mesa haciendo que los dos hermanos se le quedaran mirando-No me miréis así, no soy estúpido, sé que algo ha pasado entre vosotros.
-¿Eh? ¿De qué estás hablando, Akio? No ha pasado nada de nada-mintió Haruna visiblemente nerviosa mientras se frotaba las manos debajo de la mesa. Fudou dio un suspiro de exasperación, miró a Kidou para ver si él podía darle una respuesta al respecto a lo que el oji-rojo lo miró solo por el rabillo del ojo.
-He convencido a Haruna para que no se vaya a Italia-dijo sin más Kidou dando otro sorbo a su café.
Haruna lo miró asustada mientras ponía rígida su espalda.
-¡Onii-chan!
Kidou la miró con una sonrisa.
-¿Ahora soy Onii-chan? ¿Dónde ha ido a parar el "Yuuto" de antes?
La peli-azul se ruborizó hasta la medula mientras movía los brazos nerviosamente y miraba para todos lados no sabiendo donde meterse. Fudou miro alternativamente a uno y a otro antes de detenerse en Kidou y analizar su sonrisa.
-¿Cómo la has convencido exactamente?-preguntó Fudou arqueando una ceja.
-Akio, no…-murmuró Haruna temiendo lo peor.
-Le dije que si se le ocurría salir del país, me iba a encargar de quedarme con la custodia de Atsumi.
Fudou al escucharle sintió que una taladradora le atravesó el pecho y la respiración se le cortó de golpe. Los ojos del segundo estratega estaban dilatados procesando lentamente aquella afirmación…¿Kidou Yuuto acaba de decir lo que acaba de decir? La ira fue apareciendo en el rostro del oji-verde, de forma tan descontrolada e iracunda que no pudo detener el impulso de soltarle un puñetazo al oji-rojo.
-¡Akio!-exclamó Haruna al ver a su hermano caer al suelo por el golpe que había recibido por parte del oji-verde.
A Kidou no le había dado ni tiempo de poner su mano sobre sus partidos labios que empezaban a emanar sangre cuando Akio se puso encima de él y le agarró violentamente del cuello de la camisa preparado para soltarle otro golpe.
-Repite eso, Kidou Yuuto-gruñó Akio furioso haciendo que a Yuuto se le dibuja de nuevo una sonrisa.
-Que si ella se va, me quedaré con Atsumi…
Akio apretó los dientes y comenzó a darle varios puñetazos al rostro del oji-rojo. Uno detrás de otro. Haruna gritaba que se detuviera pero el oji-verde estaba sordo a sus gritos y a sus suplicas, lo único que le interesaba en ese momento era despedazar a Kidou. Ese gusano con rastas acababa de decirle tan tranquilo que había amenazado a Haruna con denunciarle y quitarle a Atsumi si se marchaba a Italia ¿Pero qué clase de demente era? Había pensado sinceramente que Kidou era la mejor persona que había para poder hacerse cargo de las dos pero a la primera de cambio la había amenazado con quitarle aquello por lo que tanto había luchado durante tantos años. No podía permitírselo. No lo haría.
-¡Eres escoria!-gritó Akio golpeándolo sin parar-¡Basura repugnante! ¡No se lo merece! ¡Haruna no se merece esto! ¡Tampoco tienes derecho a hacerle esto a Atsumi! ¡No voy a permitir que las separes ¿me has oído?!
De pronto Kidou tomo a Fudou de la nuca y se acercó a su oído.
-Confía en mi…-murmuró él para luego apartarlo de un empujón haciendo que Fudou lo mirara con desprecio.
-Akio…Onii-chan…-murmuró la pobre chica mirando a ambos hombres mientras estos se levantaban del suelo cada uno arreglándose sus atuendos y tratando de hacer como si nada hubiera pasado.
Haruna tuvo ganas de preguntar a su hermano si estaba bien, su cara estaba bastante lastimada, los labios sangraban, su mejilla derecha tenía pinta de estar hinchándose y también algún que otro arañazo en la frente posiblemente de algún roce con las uñas de Akio pero al final prefirió no decirle nada. En parte pensaba que se lo tenía merecido por haberla amenazado con quitarle a su hija pero otra parte de ella estaba convencida de que en realidad, a pesar de su poder financiero y sus promesas, no iba a hacer nada para quitársela de verdad. Sin embargo tenía miedo de que existiera la posibilidad de que aquella amenaza encerrara algo de verdad y su hermano estuviese dispuesto a llevarla a cabo. Aun le quería y podía ver que aquel cariño era reciproco pero era indudable que Yuuto había cambiado en todos aquellos años de ausencia y Haruna ya no estaba segura de hasta donde era capaz de llegar ahora.
-¡EEEEY!-se escuchó una voz proveniente de fuera de la casa y al parecer a unos cuantos pisos bajos.
-¿Atsu-chan?-preguntó Haruna al reconocer la voz de su hija ¿no se había ido a correr? ¿Cómo es que regresaba tan pronto?
Todos escucharon el retumbar del suelo como si algo se estuviera acercando a toda velocidad, también unas sonoras y rápidas pisadas en los escalones de fuera. En seguida todos supieron que era lo que venía a continuación, era visiblemente previsible.
La puerta de pronto recibió un tremendo golpe y fue abierta de par en par con una abolladura en el centro haciendo que todos los presentes se sobresaltaran y tuvieran una sensación de deja vu. La muchacha se dio a ver entrando rápidamente en su hogar y su mirada buscar directamente a Kidou. El oji-rojo se sorprendió al ver esa mirada iracunda de la muchacha posarse en él ¿pero que le pasaba? ¿Por qué le miraba así? No entendía porque la joven tenía ese enfado dirigido a él.
De pronto Atsumi corrió hacia su entrenador y dando un grito de guerra se lanzó encima de él haciendo que el de rastas no tuviera tiempo de atraparla en el aire y perdiese el equilibrio cayendo al suelo de forma dura con peso extra.
-¡Atsu-chan!-exclamó Haruna sorprendida por su inexplicable reacción, intentó separarla de su hermano tomándola de los brazos y tirando de ella pero no se movía ni un centímetro de encima de Yuuto.
-Tu…-gruñó Atsumi tomando a Kidou del cuello de su camisa y mirándole a la cara.
De pronto Kidou sintió que la mano de Atsumi tomaba bruscamente sus gafas y daba un tirón para quitárselas, por instinto sujetó la mano de Atsumi para impedir su acción.
-¿Qué crees que estás haciendo?-pregunto Kidou enfadado.
-¡Quiero saber quién diablos eres, Kidou Yuuto!-gritó ella pegando un fuere tirón tirando las gafas de su entrenador al aire sorprendiendo a todos los presentes por su osadía.
Lo único que se escuchó entonces fueron las gafas de Kidou caer al suelo.
Atsumi se quedó petrificada en cuanto su entrenado dejó ver sus ojos y su mirada se dirigió a los de ella. Por primera vez veía el rostro completo de Kidou Yuuto, el anterior entrenador del Teikoku y actual entrenador del Raimon. Ese color rojo como la sangre que irradiaba seguridad y confianza en sí mismo, ese brillo inteligente y analítico que poseían. No había duda alguna, la forma rasgada de los ojos, el color, la mirada, la forma de las cejas, todos esos rasgos eran idénticos a los suyos, era como ver sus propios ojos.
-No puede ser…-murmuró ella sorprendida quitándose de encima de él rápidamente como si estuviera rodeado de fuego-…entonces es cierto.
-¿Atsu-chan? ¿Qué ocurre?-preguntó Haruna al ver que su hija se estaba poniendo muy pálida.
-Atsumi…-murmuró Akio acercándose a ella preocupado al verla estar en estado de shock-Ey, Atsumi-la llamó sacudiendo su hombro.-¿Pero que te ha pasado?
-¡Atsumi-chan, no hagas ninguna tontería!-se escuchó una voz en la puerta con la voz entrecortada, todos miraron hacia la puerta encontrando a un rubio de ojos escarlatas con una mano apoyada en la puerta y la otra sosteniéndose el pecho mientras trataba de controlar su respiración-Oh no, he llegado tarde.
-¡¿Aphrodi?!-dijeron Akio y Yuuto a la vez al verlo.
Atsumi en ese momento apretó los dientes y se dio la vuelta para marcharse de ahí de nuevo.
-A-Atsu-chan ¡espera! ¡¿Qué es lo que…?!-quiso saber Haruna tomando la mano de Atsumi pero se quedó petrificada al ver la mirada que le dirigía. Sus ojos estaban tan llenos de rabia y había tanta decepción en ellos que Haruna pudo sentirlo como si fuera un golpe físico. Atsumi se zafó del agarre de su madre y siguió su camino pasando por el lado de Aphordi que la miraba preocupado.
-Atsumi-chan…-murmuró él con culpa para luego mirar a la madre de la del mechón rosa que tenía los ojos aguados-Haruna-san…gomen ne…
-Aphrodi…¿Qué narices has hecho?-gruñó Fudou acercándose a él conteniendo las ganas de golpearlo aun sin saber el motivo por el que Atsumi estaba así pero si sabía que Aphrodi tenía algo que ver y con eso le bastaba.
-Pues…que he metido la pata, Fudou-kun-confesó Aphrodi apenado.
-¿Cómo?-gruñó Akio pero al escuchar el sollozo de Haruna detrás de él se olvidó por completo de sus ganas de golpear al rubio y se fue al lado de la peli-azul a consolarla.
-¿Qué ha pasado?-preguntó Kidou levantándose del suelo y volviendo a tomar sus gafas del suelo-Para empezar ¿Cómo sabes su nombre?
-Pues…lo sé todo, Kidou-dijo Aphrodi serio sorprendiendo al oji-rojo-Sé quién es Otonashi Atsumi, de quien es hija y todo sobre ella.
-¿Qué? ¿Nos estuviste espiando? ¿Ha sido el V Sector?-preguntó Kidou poniéndose en guardia.
-Yo ya no tengo nada que ver con el V Sector, Kidou, y nunca les mencioné nada de que conocía a Atsumi-chan. Yo…conozco a esa niña incluso antes de que naciera-confesó él sorprendiendo a los presentes-Hasta el partido del Kidokawa contra el Raimon nunca había visto personalmente a Atsumi-chan, solo la he conocido en las fotos que me mandaba Fubuki.
-¿Fubuki? ¿Por qué iba Fubuki a mandarte fotos de su hija?-gruñó Fudou acariciando la cabeza de Haruna.
Aphrodi solo sonrió.
-Fubuki era todavía un niño cuando se enteró de que Haruna-san iba a tener a Atsumi-chan, y como todo niño se aterró y estuvo un par de semanas agobiado sin saber qué hacer. Al final, necesitó hablarlo con alguien y como no tenía una familia a la que recurrir decidió venir a mí. Cuando le vi estaba muy nervioso. Que si tenía que renunciar a todo y quedarse, que no quería dejar a Haruna sola, que tampoco quería que su hija creciera sin él…el pobre tenía un lio mental…-sonrió al recordarlo-Supongo que es porque Fubuki sabe perfectamente lo que es crecer completamente solo-suspiró antes de continuar-Cuando al final decidió marcharse por petición de Haruna-san, estuvimos hablando regularmente, siempre que recibía fotos de su hija me las enseñaba y no paraba de alardear de lo mucho que se le parecía y lo bonita que era…
-Entonces…¿lo sabes todo?-preguntó Haruna sorprendida asomándose de los brazos de Akio.
-Todo, me parecía encantador ver a Fubuki en su faceta de papá-sonrió él.
-Pues a lo importante ¿Qué ha pasado con Atsumi antes?-preguntó Kidou a lo que el rubio volvió a apenarse.
-Pues…solo quería saludarla y que os mandara saludos a ti y su madre, Kidou…pero metí la pata. Le dije que eras su tío, Kidou, que eras el hermano mayor de Haruna-san.
-¡¿Cómo?!-exclamaron todos los presentes. Kidou fue hacia él y lo encaró con una mirada frívola e iracunda.
-¿Cómo se te ha podido ocurrir decirle eso?-gruñó él.
-No sabía que lo ocultabais, como eres su entrenador di por hecho que ella lo sabia…
-Pues has metido la pata, desde luego que lo has hecho, Aphrodi-gruñó Kidou dirigiéndose a la puerta.
-¿A dónde vas?-preguntó el rubio.
-A buscarla.
-No creo que sea conveniente que vayas ahora, Atsumi-chan está muy afectada, no va a querer escucharte-intentó convencerle Afuro pero recibió una muy mala mirada por parte del de rastas.
-¿y qué quieres que haga? ¿Qué la deje sola? El V Sector ya tiene bastante tirria al Raimon, si algún SEED la pilla por ahí sola estaremos en problemas.
-Pero Kidou, deja que al menos sea Fudou-kun quien vaya a buscarla, él sabrá tratarla mejor.
Aquella oferta sacó de quicio al de rastas ¿Por qué todos tenían que pensar en Fudou cada vez que se trataba de Atsumi? No es su padre, ni siquiera son parientes, vale que la haya cuidado desde pequeña pero eso no le da derecho a intentar ocupar un puesto de que no tenía ningún derecho.
-Yo soy su tío-gruñó el mirándole-Soy yo quien debe ocuparse de ella.
-¡Pero Kidou…!
-Esa niña es mía-sentenció el oji-rojo saliendo del domicilio y bajando las escaleras dejando atrás al rubio y a los otros.
-Es bastante…posesivo ¿no? Entiendo que sea su sobrina pero ¿no os parece un poco exagerado?-preguntó al aire el rubio mientras Haruna y Fudou giraban sus caras a otra dirección no queriendo contestar a esa pregunta.
-Aphrodi ¿puedes ir tu también?-preguntó Fudou sorprendiendo al Dios que lo miró extrañado-No quiero dejar a Haruna sola ahora, y puede que Atsumi termine volviendo antes de que Kidou la encuentre, pero estoy seguro que tratándose de Kidou, Atsumi no se va a dejar encontrar fácilmente.
-¿Y qué te hace pensar que yo voy a poder encontrarla?-preguntó Aphrodi.
-Porque ella no se espera que tu vayas en su busca. Se esconderá de Kidou pero no de ti.
-¿Esconderse? ¿De Kidou?-preguntó el rubio confundido-¿Porque tendría que esconderse de él?
-Atsumi no se lleva bien con Kidou y ahora menos que sabe que son familia. Por eso necesito que vayas tu a buscarla ¿puedes haberlo? ¿Por favor?
-No me importa ir pero…¿Por qué se lo ocultasteis? Lo de que Kidou es su tío.
Akio guardó silencio mientras mandaba con la mirada a la cocina a Haruna para que se preparara algo para los nervios, la reacción de Atsumi había supuesto un golpe para la joven madre y pedía a gritos quedarse sola para poder tranquilizarse pero la presencia de Aphrodi lo dificultaba, sin embargo si se mandaba al rubio en busca de la chica por lo menos alguna explicación había que darle para poder hacerlo.
-Es algo largo de explicar así que te haré un resumen-dijo Fudou comenzando la historia.
Mientras tanto en un edificio de varios apartamentos una joven mujer se encontraba barriendo la entrada del edificio pero detuvo su tarea al ver acercarse a un muchacho de graciosos remolinos en la cabeza que llevaba un enorme perro consigo. La mujer sonrió al verle y se acercó un poco para darle la bienvenida.
-Tenma-kun, bienvenido-saludó ella.
-Ya estoy de vuelta, Aki-nee-devolvió el saludo el muchacho mientras su perro solo daba un bostezo de pereza.
-Esta noche va a refrescar ¿quieres que Sasuke duerma contigo en tu habitación?-preguntó Aki sabiendo la alegría que le daría al niño diciéndole eso.
-¿Puede?-Aki asintió-¡Qué bien! Así puedo aprovechar para cepillarle el pelo, hace tiempo que lo necesita.
Sasuke levantó las orejas como si hubiera entendido parte de lo que había dicho su amo. Y es que al viejo animal le encantaba que le cepillaran sobretodo si el que lo hacía era su dueño, no le disgustaba que fueran otros humanos quien lo hiciera pero desde cachorro recordaba que era Tenma quien siempre lo hacía y no lograba acostumbrarse a que otra persona hiciera ese trabajo. El animal se deshizo del agarre de la correa y se fue directamente al cuarto de su amo a trote mientras Tenma iba detrás de él pidiendo que no rompiera nada.
-De verdad, Sasuke, cuando quieres puedes ser muy bruto ¿no ves que eres demasiado grande para ir corriendo como una flecha por ahí?-sonrió Tenma mientras sacaba un cepillo de uno de los cajones de su mesa. Sasuke se quedó tumbado boca-arriba esperando contento a que Tenma le cepillara la barriga.-Eres un perro muy vago…-comentó el chico de los remolinos cumpliendo el capricho de su compañero de toda la vida.
Cuando estaba en casa, Tenma hablaba muy a menudo con Sasuke, aunque este no pudiera responderle con palabras sí que observaba atentamente a su dueño como dando a ver que mostraba interés en lo que le contaba. Tenma le hablaba de los partidos, de que pronto se harán con la copa del Holy Road y de los amigos que estaban haciendo a medida que avanzaban, tomando de ejemplo a Yukimura y a Kishibe. Aunque parecían estar discutiendo todo el tiempo, Tenma tenía la ligera sospecha de que el chico de Hokkaido y el centrocampista oscuro mantenían el contacto a través de mensajes telefónicos y redes sociales, ninguno de los dos iba a admitirlo nunca y seguramente tardaran una buena temporada en superar su rivalidad por obtener la atención de Fubuki Shirou, pero se habían llevado una buena imagen del otro y quería hacer amistad. No es como Kishibe y Shindou, esos dos ya tuvieron contacto con el anterior partido en el que el Raimon perdió pero al contrario que los otros dos, ellos no tenían ningún problema en mantenerse comunicados y ponerse al día con todo, además de la evidente promesa silenciosa de volver a jugar juntos un partido de futbol fuera oficial o no.
Tenma estuvo muy a gusto conversando y cepillando a Sasuke ignorando que una sombra negra estaba apareciendo por su ventana y lo acechaba macabramente. De pronto, el chico de los remolinos vio que Sasuke se incorporaba y miraba fijamente a la ventana algo inquieto, fue entonces cuando se percató de que no veía su propia sombra ni la de su perro sino que otra más grande se las había tragado. Tenma supo que había alguien o algo detrás de él, mirándole fijamente y de forma poco amistosa. Lentamente y con miedo fue girando su cabeza para ver quién o qué era aquella cosa que tenía detrás.
-~Matsukaze~-dijo de forma tétricamente monstruosa aquella sombra negra pegada a la ventana mientras unos tentáculos negros revoloteaban a su alrededor y unos ojos rojos como la sangre le observaban. Tenma se quedó petrificado unos segundos procesando la información de lo que estaba viendo hasta que…
-¡AKI-NEE! ¡SOCORRO! ¡UN MONSTRUO!-gritó Tenma asustado corriendo a la puerta arañándola desesperado y lloriqueando mientras Sasuke continuaba mirando fijamente al "monstruo" ladeando la cabeza curioso.
-¡¿A QUIEN LLAMAS TU MONSTRUO, OJOS DE POLLO?!-exclamó aquel ser abriendo de golpe la ventana dejando ver su verdadero ser.
-¿Ah?-murmuró Tenma sorprendido mientras identificaba a la persona que tenía delante. Los que creía que eran tentáculos era en realidad unos cabellos largos y azulados, menos un mechón que era rosado; el cuerpo, que antes estaba cubierto por una sombra, ahora se veía claramente todas sus facciones dejando ver una piel humana y un atuendo de persona normal y corriente. Lo único que el chico pudo identificar bien fueron los ojos de su compañero de equipo-¿F-Fubuki?
-El mismo que viste y calza-dijo la del mechón rosa mientras hacia un gesto con los dedos en su frente a modo de saludo.
-¿Qué haces aquí? ¿Y cómo sabes donde vivo?-preguntó confuso Tenma mientras veía como su compañera se sentaba en el suelo y le acariciaba la cabeza a Sasuke.
-Hikaru me lo dijo-dijo sin más la muchacha mimando al perro que movía la cola-Y respondiendo a tu primera pregunta…digamos que he tenido un problema en casa y necesitaba un sitio donde refugiarme.
-¿Y porque en mi casa?-preguntó Tenma, no es que le molestara tener allí a la peli-azul pero sí que se extrañó al ver que había decidido irse a su casa en vez de a la de Hikaru.
-No podía quedarme en casa de Hikaru-dijo ella como si le hubiera leído el pensamiento-Todo el mundo sabe que me llevo bien con él, sería la primera persona a la que habrían preguntado. También había pensado ir a casa de Kirino-sempai pero se ve que ha salido a algún lado con Shindou-sempai, algo de unas partituras me dijo su madre.
-Así que al final ¿viniste aquí?
-Sí, no me llevo bien con el resto del equipo o hay algunos con los que todavía ni siquiera he hablado. Además, no me voy a arriesgar a que más gente descubra quien soy al fin y al cabo solamente Hikaru, Kirino-sempai, Tsurugi y tú conocéis mi verdadera identidad.
-¿Tsurugi también?-preguntó sorprendido el de los remolinos.
-Es una larga historia-sonrió Atsumi con cara de circunstancia.
-Y…¿Qué es lo que ha pasado en tu casa?-preguntó Tenma-¿Te has peleado con Otonashi-sensei?
Atsumi miró al suelo entristecida.
-No lo sé…-contestó ella a modo de murmullo-Sinceramente no se qué ha pasado…
-Fubuki…-de pronto sonrió-No tienes por qué preocuparte, pase lo que pase todo puede arreglarse.
-Matsukaze, tú no sabes lo que ha pasado…
-Pero es imposible que estés enfadada con Otonashi-sensei-sonrió Tenma-Es una gran mujer y parece buena madre.
-No es una mala madre…-señaló ella para luego dar paso a una mirada resentida-Pero me mintió…
-¿Te mintió?-repitió el de ojos metalizados.
-Hoy…he descubierto una verdad que nadie quería que supiera…
Tenma se quedó mirándola, tenía curiosidad pero no iba preguntar nada. Su compañera no parecía tener muchas ganas de hablar del tema, su mirada irradiaba resentimiento y frustración, y sospechaba que esos sentimientos eran dirigidos a su propia madre. Tenma no comprendía porque estaba tan molesta, estaba convencido que si Otonashi-sensei había mentido a su hija era por un buen motivo, no sabía cual ni era asunto suyo pero tenía esa corazonada.
-Yo…no creo que Otonashi-sensei te mintiera para fastidiarte, Fubuki-dijo suavemente el chico acercándose a ella y sentándose a su lado.
-¿Y tú que sabes?-gruñó ella.
-Porque se nota que daría su vida por ti…-dijo Tenma acariciando su cabeza-Tal vez tú no te dieras cuenta porque estabas asustada pero en el partido con el Kidokawa, cuando caíste al agua, Otonashi-sensei sufrió un ataque de ansiedad. Nunca había visto a una mujer tan asustada y cuando pudiste despertar…la forma en la que te abrazó fue…no sé cómo explicarlo…-se lió Tenma buscando el sentido de sus propias palabras bajo la mirada atenta de la centrocampista-Otonashi-sensei te quiere, Fubuki, lo eres todo para ella y se nota. De haberla dejado Fudou-san, habría sido ella quien se hubiera lanzado al agua a buscarte.
Atsumi se encogió tomando sus rodillas mientras miraba al suelo pensando en lo que había dicho el castaño. No recordaba mucho de aquel acontecimiento salvo el mal rato después de despertar, pero sí que se acordaba de los brazos temblorosos de su madre reteniéndola en su pecho, murmurándole cosas que ahora no conseguía recordar pero si recordaba el tono que uso y la forma de decirlas.
-¿No crees que lo menos que puedes hacer es escucharla?-sonrió Tenma-Estoy seguro de que ella está deseando explicarte todo lo que ha pasado, sea lo que sea.
-Tal vez…-sonrió ella antes de levantarse y estirarse un momento-Creo que me iré ahora, gracias por la charla, Matsukaze, a pesar de tener los ojos de pollo me has ayudado mucho.-dijo dirigiéndose a la ventana.
-Me alegro de haberte ayudado-sonrió ignorando el apodo que le había dado la otra mientras la veía saltar por la ventana-¿Por qué no usará la puerta como todo el mundo?-se pregunto de pronto-Y lo más importante…¿Cómo puede subir y bajar si estoy en un segundo piso?-palideció ligeramente.
Atsumi decidió emprender su camino de vuelta a casa, llevaba bastante tiempo fuera y en "paradero desconocido" estaba segura de que Akio la estaba buscando como un loco y siguiéndole Kidou. A pesar de la charla motivadora que había tenido con Matsukaze, todavía no se sentía segura de ir a hablar con su madre, no era ninguna tonta había echado cuenta para saber a qué edad su madre se había quedado embarazada, sus cálculos daban a que tendría unos quince o dieciséis años, no le costaba nada haberse una idea de lo que significaba para una joven de esa edad quedarse embarazada, tampoco le sorprendería que su madre le dijera que se había fugado de casa para tenerla o algo parecido pero ¿tantas cosas malas había en esa historia como para ocultar la existencia de un tío materno aun después de haberlo conocido? Ella había dado por hecho que sus abuelos habían pasado a mejor vida pero su madre jamás comentó nada de que tuviera un hermano, no era como su padre que siempre que podía contaba anécdotas del Atsuya original y no paraba de sacarles parecidos.
Pero ahora, después de saberlo, era cuando todo tenía sentido. A pesar de las rastas, Atsumi se había dado cuenta que el pelo de su entrenador era ondulado al igual que el de su madre, también se había fijado que tenían una forma de andar parecida, si bien Kidou tenía un andar seguro y silencioso mientras que su madre era más grácil y elegante pero había algo de parecido en ellos incluso en algunos gestos. Y la prueba definitiva fue haberle visto aquellos ojos que siempre tenía ocultos, unos ojos idénticos a los suyos. Había visto fotos de la familia de su padre y ninguno tenía los ojos como los tenía ella, por lo que dio por hecho que era de la familia de su madre, quizá de su abuelo o de su abuela. Pero ¿de un hermano? Ni se le había pasado por la cabeza aquella posibilidad. Pero ahora que los veía y los comparaba se reprochaba a sí misma el cómo es que no se había dado cuenta a antes siendo tan obvio.
Atsumi suspiró frustrada y decidió retrasar un poco su vuelta a casa, ya había llegado a la rivera del rio donde estaban unos cuantos niños jugando al fútbol en el campo que estaba ahí. Decidió sentarse en las escaleras a disfrutar de la tranquilidad y las risas infantiles que resonaban en el lugar aun cuando su mente no conseguía librarse del yugo de sus confusiones. Pensó en su padre en ese momento, necesitaba que le aconsejase, que la guiase…pero él ya no estaba en Inazuma, o por lo menos eso pensaba. De pronto se acordó de una canción que su padre le cantaba cuando era pequeña para hacerla dormir…le daba un poco de vergüenza pero así quizá podría despejar un poco su cabeza. Así que con una voz baja comenzó a vocalizar la letra imitando el tono que empleaba su padre.
Koori no sekai de… kimi no te wo nigiri… (Sujeto tu mano en este mundo hecho de hielo)
Itsukara… kou shite… itan darou (¿Cuánto tiempo he estado haciendo esto?)
Kogoeru kokoro ni…yorisou sonzai (Tu corazón frío y también cerrado)
Kawaranai egao utsushite (Muestra tu sonrisa inmutable)
Sin darse cuenta, Atsumi había comenzado a alzar la voz sin darse cuenta de que alguien la estaba mirando y por tanto escuchando pero aquella persona sonrió esperando a que la muchacha terminará.
Ima mo koko de ikitsuzuteiru (Sigo viviendo aquí incluso ahora)
mada shinjiteitai yo (Quiero seguir creyendo)
sono tsuyosa ga boku wo hagemashite (Que esa fuerza me animó)
koko made koreta yo ne (Hemos llegado hasta aquí)
issho ni ikite kitan da (Hemos vivido juntos hasta ahora)
De pronto se escuchó una rama rompiéndose y Atsumi, por instinto se giró rápidamente con la cara ruborizada al verse descubierta. Al ver al intruso ruborizo aun más.
-Ya van dos veces, Aphrodi-san-dijo ella volviendo su vista al frente y ocultando su cara.
-Gomen ne no quería ser inoportuno-sonrió el rubio saliendo de su escondite y acercándose a la muchacha.
-Pues lo ha hecho…-murmuró avergonzada con la cara enrojecida. No era que se avergonzase de su voz, pero no le gustaba nada que la vieran cantar y menos si era alguien con quien no había ningún grado de confianza. Oh, vamos si ni siquiera su madre la había escuchado cantar, era tan…raro.
Aphrodi se sentó al lado de ella y la miró con algo de afecto.
-Esa canción…la hizo tu padre ¿a que si?
-¿Eh? ¿Cómo lo sabes? ¿También se lo dijo?-se sorprendió ella.
-No…pero por la letra…está claro que se dirige a Atsuya
Atsumi no contestó, no tenía muchas ganas de ponerse a hablar de la canción, le gustaba pero no para hablarlo en público, le daba demasiada vergueza.
-Te hemos estado buscando por todas partes ¿sabes? Están todos preocupados-comentó el rubio sonriendo.
-¿Usted también?-sonrió irónicamente-Que honor que el entrenador del Kidokawa se tome esa molestia.
Terumi sonrió al escucharla hablar de esa manera. Solo había conocido a una persona que hablara y se expresara como lo estaba haciendo ella, puede que Haruna no haya llegado a verlo de esa manera pero para él no había ninguna duda.
-Eres igualita a él…
-¿Cómo?-preguntó ella alzando una ceja-¿A qué se refiere?
-Tu carácter…se parece mucho al de él.
-¿A qué viene eso ahora?-gruñó ella malhumorada-Ya sé que me parezco a Akio-san, él me enseñó a ser así.
-Jajaja-se río levemente el rubio tapando sus labios con una de sus manos.
-¡¿Eh? ¿De qué te ríes, afeminado?!-gruñó la muchacha pero al instante se arrepintió de lo que había dicho y se sintió avergonzada ¿pero de que iba? ¿De chula? Esa no era forma de dirigirse a un adulto.-Etto…lo siento yo…
-No te preocupes…hacía tiempo que no escuchaba a alguien decirme así-sonrió el rubio acariciando la cabeza de la peli-azul-Sé que Fudou-kun influyó mucho en tu personalidad…pero yo creo que los genes también han actuado ahí.
-¿Los genes?-murmuró ella confusa.
-No es a Fudou-kun a quien más te pareces…sino al autentico Fubuki Atsuya.
-¿Al autenti…? ¡¿PERO USTED QUE SABE?!-gritó ella apartándose de aquel hombre que por momentos le estaba causando cada vez mas grima.
-¿Por qué te pones así?-preguntó algo confuso el rubio-Usas su nombre, además de que tu verdadero nombre es el femenino del de Atsuya. Tienes que saber quién es él…
-Y si, sé quien es pero ¿Cómo sabe usted que él y yo nos parecemos? Atsuya murió en Hokkaido en una avalancha a los siete años, usted no conoció a mi padre hasta que os visteis en el Raimon ¿Qué sabe de Fubuki Atsuya?
-Entiendo, así que Fubuki no le ha contado lo de su problema de personalidad-pensó el rubio recordando como el rostro del chico de las nieves cambiaba radicalmente cuando cambiaba de defensa a delantero dejando vía libre a la personalidad de su hermano menor Atsuya.-Aunque imagino porque lo habrá hecho, esta chica le tiene en un pedestal. Puede que se lleve un mazazo al saber que su padre tenía un trastorno de personalidad cuando era más joven.
-Es algo complicado de explicar, pero sí que conocí a Atsuya hace tiempo, sé que a tus ojos parece imposible porque como tú dices él murió siendo muy pequeño, pero le conocí y jugué con él-sonrió Aphrodi.
-¿No me digas…que ves fantasmas?-preguntó con algo de temor al imaginarse que estaba hablando con un demente.
-Jajaja, no, no, soy un Dios pero no veo espíritus.
-…¿Un Dios dices…?-En ese momento Atsumi llego a la clara conclusión de que definitivamente Afuro Aphrodi Terumi estaba completamente tarado.
-Pero volviendo al tema. Es cierto que te comportas igual que él, eres arrogante, presuntuosa, malhablada en ocasiones, tétrica, bipolar…
-¡Vale, vale, lo he entendido!-gruño ella.
-Oh espera…gruñona, obsesiva, alocada y con una curiosa tendencia a querer ser "perfecta"-sonrió al ver la cara y recordando que Fubuki también era así, la tendencia a querer llegar a ser perfecto también era cosa de familia.
-¿Has acabado?-gruñó ella enfadándose moviendo el pie.
-Sí, ahora sí-sonrió él volviendo a acariciarle la cabeza-Pero es parte de tu encanto. Pero a lo que de verdad quería llega a…¿Por qué odias tanto a Kidou?
-¿Eh?-se sorprendió la muchacha ante esa pregunta ¿Qué tenía que ver Kidou ahora en todo esto?-¿Qué pinta Kidou-kantoku en esto?
-Todo. Fudou-kun me ha contando más o menos lo que pasado…no sabías que Kidou es tu tío.
-No…-murmuró mirando para otro lado.
-Pero ¿Por qué le odias? ¿Es por el altercado que tuvisteis en el Teikoku?-preguntó recordando que Fudou le había comentado la curiosa forma en que tío y sobrina se habían conocido.
-No…bueno…en realidad ese fue el detonante…-murmuró ella rascándose la cabeza-No me gustó Kidou-kantoku en ese momento pero ahora mismo ese incidente no es lo que más me preocupa…sino por el hecho de la forma en que trata a mi madre.
-¿Pensabas que quería tener algo con ella?-sonrió Aphrodi ante ese pensamiento aunque sospechaba que la muchacha no iba mal encaminada. Terumi era muy observador, se había dado cuenta de la forma en que Kidou miraba a su propia hermana y la reacción que había tenido al saber que Atsumi se había enterado de todo y había huido, esa no era la reacción de un tío…sino la de un padre.
-Si…pero…a pesar de saber que son hermanos y que estaba equivocada…no me siento en absoluto aliviada, siento que algo va a ir mal…
-Atsumi-chan…creo que deberías ir a casa y hablar con tu madre. Puede que no hayas tenido un buen comienzo con Kidou pero creo que vale la pena que le conozcas mas allá de tu entrenador, deberías conocer al Kidou Yuuto que hay detrás de esa faceta. Quién sabe, puede darte una sorpresa-sonrió el rubio aunque una parte de él le decía "pero no precisamente agradable"-Sé que quieres a tu madre…por eso ¿crees que vale la pena mantener una guerra con tu propio tío, con su hermano?
-Pues…-murmuró ella pensando sinceramente en ello.
-No es bueno ser tan orgullosa…quizá esa Kidou pueda ofrecerte más de lo que crees, y tu madre podrá ser feliz estando con los dos.-Aphrodi se levantó y se estiró un poco. Tomó el rostro de la muchacha para mirarla directamente a los ojos, por un momento Atsumi se tensó; Aphrodi se había acercado tanto que parecía que la iba a besar pero solo estaba ahí, cerca de su rostro sin acercarse más mirándola con una sonrisa.-Mucha suerte…Atsuya.
Aphrodi soltó el rostro de la anonadada muchacha y pasó por su lado acariciándole la cabeza y marchándose de ahí. Había prometido a Fudou que la encontraría no que iba a llevarla a su casa, podía ver que Atsumi todavía necesitaba un poco de tiempo antes de enfrentarse a la nueva cara de su familia. A pesar de parecerse tanto a Atsuya también era evidente que las buenas intenciones propias de Shirou habitaban en el corazón de la centrocampista y claro cómo no, de los sentimientos de afecto y protección propios de Haruna y de Kidou…pero claro, todo eso se escondía muy bien en el interior de la revoltosa joven.
Una vez sola Atsumi se quedó pensando de nuevo. La charla que había tenido con Aphrodi no era muy diferente de la que había tenido con Matsukaze, los dos coincidían en que debía hablar con su madre y hasta ella, ahora más calmada, también pensaba lo mismo. Pero exactamente ¿de que podrían hablar? ¿Por qué su madre se separó de toda su familia? Je, esa pregunta tenía una respuesta muy obvia; ella misma. Su madre se quedó embarazada demasiado joven y lo más probable era que sus padres no quisieron a aceptarlo y terminó huyendo pero ¿y Kidou? Es un hombre duro y estricto pero no era ningún ogro, no se imaginaba a su entrenador dándole la espalda a su madre estando ella sola y embarazada pero había de todo en este mundo…aunque desde luego pensando en las preguntas no iba a hallar las respuestas.
-Supongo…que es hora de volver a casa…-murmuró ella levantándose del sitio y estirándose-No puedo estar eternamente enfadada con mamá…
Pero cuando fue a darse la vuelta se encontró con un hombre parado justo delante de ella. Un hombre con una tez morena, unos ojos negros penetrantes y llenos de seguridad, un cabello largo y de color crema con algunos mechones azules, iba elegantemente vestido, con ropas rojas y algunos complementos como anillos y pendientes brillantes.
-…¿Zen…?-murmuró ella parpadeando sorprendida al ver a esa persona pero pronto desechó la idea. Era imposible que fuera su amigo, era demasiado mayor para ser él, además Zen no eran tan moreno ni vestiría nunca con ropas tan…pijas y menos aun andar así por la calle sin sentir vergüenza ajena.
-Hola ¿Como estas, Fubuki Atsuya?-sonrió aquella persona, escuchando su voz profunda Atsumi tuvo una imagen metal de un rostro idéntico al que tenía delante. Un holograma, varios hombres, muchachos de instituto rodeándole como guardaespaldas, un trono y una gran presencia imponente. Finalmente…lo reconoció, al hombre en esos momentos mas odiaba en el mundo…ese era…
-Ishido…Shuuji…-murmuró ella mientras su cara se trasformaba en una expresión de ira y enseñaba los dientes…-¡SEITEI-BAKA!
CONTINUARÁ.
Ya no sé en qué idioma decirlo pero…de nuevo siento muchísimo la tardanza, me ha costado más hacer este capítulo que los otros anteriores y no sé porque además de eso porque he estado enferma y me costaba ponerme T-T. Espero que os compense la espera, sé que este capítulo se ha salido de la línea del anime pero es que Atsumi tenía que acabar enterándose de todo y ahora que está el seitei delante…¿Qué pasara? Jojojo y ya he cumplido con poner más a Aphrodi jejeje
En fin, si he podido avanzar más en este capítulo ha sido gracias a…Shikamita. Ella que me ha ayudado a arrancar cuando estaba muy pero que muy bloqueada. Muchísimas gracias ¿Qué te creías? ¿Que no te mencionaría? Pues toma XDDD
Y claro cómo no, de mi eterna musa, Rydag, hermana y marida (?) XDDDD en fin. Ahora los review:
Rydag: ¿Tu no lo tomarias por un loco, neesan? Yo si, pero igualmente me enamoraría de él XDD. Las partes de Fudou…te son dedicadas única y completamente a ti que lo sepas…sabes la tirria que le tengo a esa hiena, y si quieres una copia del peluche de pingüino…te daré un folleto (?).
Dama-kge: Comprende al pobre Kidou…no hace más que tragar con las desgracias sin decir nada y en algún momento tenía que explotar XDD. Aunque si Haruna no le ha sacudido…es porque se ha quedado muy shockeada.
Miki-Chansis: Siiii quiero que te retuerzas de la intriga, de hecho gracias a que tu sufres hago más intriga ¿a qué mola? XDD Y respondiendo a tu pregunta. Fudou es como un padre para Atsumi pero no es nada a nivel legal, si Haruna se casa con Kidou, éste pasaría a ser el padrastro de Atsumi ya que el puesto de padre es para el biológico y Shirou no está muerto XDD.
Kani14: Muchas gracias por dedicar tu atención a mis fic. Y tú eres la que se mandaba privados con mi hermana Rydag ¿verdad? Mucho gusto, ya me ha comentado que eres fan de FudouxHaruna…yo pongo a Fudou aquí porque me parece la mejor persona para Haruna como amigo y confidente solo que el pobre también perdió su oportunidad ejem…
