CÁP 13-ALMAS HERIDAS QUE COMIENZAN A CAMINAR.
-Supongo…que es hora de volver a casa…-murmuró ella levantándose del sitio y estirándose-No puedo estar eternamente enfadada con mamá…
Pero cuando fue a darse la vuelta se encontró con un hombre parado justo delante de ella. Un hombre con una tez morena, unos ojos negros penetrantes y llenos de seguridad, un cabello largo y de color crema con algunos mechones azules, iba elegantemente vestido, con ropas rojas y algunos complementos como anillos y pendientes brillantes.
-…¿Zen…?-murmuró ella parpadeando sorprendida al ver a esa persona pero pronto desechó la idea. Era imposible que fuera su amigo, era demasiado mayor para ser él, además Zen no eran tan moreno ni vestiría nunca con ropas tan…pijas y menos aun andar así por la calle sin sentir vergüenza ajena.
-Hola ¿Como estas, Fubuki Atsuya?-sonrió aquella persona, escuchando su voz profunda Atsumi tuvo una imagen metal de un rostro idéntico al que tenía delante. Un holograma, varios hombres, muchachos de instituto rodeándole como guardaespaldas, un trono y una gran presencia imponente. Finalmente…lo reconoció, al hombre en esos momentos mas odiaba en el mundo…ese era…
-Ishido…Shuuji…-murmuró ella mientras su cara se trasformaba en una expresión de ira y enseñaba los dientes…-¡SEITEI-BAKA!
Mientras tanto el hogar Otonashi gozaba de un tenso silencio para esas tempranas horas del día. Haruna se había sentado en el sofá para tratar de normalizar aunque fuera su respiración, el corazón le latía a mil por hora debido a la ansiedad. Habían pasado ya sesenta largos minutos desde que Atsumi había salido por la puerta con aquella mirada de rabia que le había dedicado.
-Acabo de llamar al Instituto Raimon- avisó de pronto Fudou colgando el teléfono y sacándola de sus pensamientos-. Dije que tuviste que salir de urgencia de la ciudad y que no estarías en todo el día.
-¿Por qué lo…?
-No irás a trabajar en esa condición- le cortó Akio intuyendo lo que le iba a decir mientras se sentaba a su lado en el sofá, de pronto bajó la vista para observar a las manos de su amiga donde se podía observar como apretaba nerviosamente el móvil entre sus manos-. ¿Ninguna noticia todavía?
Haruna sólo bajó tristemente la cabeza dejando que el flequillo le ocultara la mirada.
-¡Oye, relájate!. Sabías que algún día tenía que descubrirlo- le sonrió con algo de inseguridad pero de todas formas sonreía para no seguir tensando más el ambiente para la peliazul-. Además sabes que no es la primera vez que hace un berrinche de este calibre. ¿O ya olvidaste esa vez cuando Fubuki llegó tarde a su cumpleaños?- pero no importaba cuanto tratase de sonreír a la fuerza, se dio cuenta que nada lograba subirle el ánimo a su amiga, por lo que pronto suspiró y cambió a una faceta más seria-. Haruna, no es tu culpa…
-¡Sí, lo es!- le interrumpió de improviso-. Debí haberle dicho todo desde un principio… pero… yo… yo…- sollozó al fin soltando las lágrimas que estaba intentando retener desde que todo el problema había surgido-. ¿Has visto cómo me ha mirado? ¡Nunca me va a perdonar!
-Haruna…- le dijo preocupado, no sabía qué decir o cómo actuar en un momento así, así que sólo halló tomarle suavemente las manos que sostenían el móvil para luego decirle- Atsumi ya va aparecer, ya verás que la encontrarán- trató de animarla.
En eso, el móvil sonó pero fue tan de improviso que sobresaltó a la Otonashi y poco y nada faltó para que lo dejara caer al suelo. Cuando logró tenerlo de nuevo bajo control dio cuenta que la llamada provenía de su hermano por lo que contestó rápidamente.
-¿La encontraste?- contestó la peliazul sin siquiera darle tiempo a saludar.
-Aun no. Y por cómo contestas asumo que tampoco ha vuelto a casa- le respondió desde el otro lado.
-¡Por Dios! ¿Dónde puede estar?- se quebró y Kidou no podía escuchar nada más que el llanto preocupado de su hermanita-. ¿Qué voy a hacer si no aparece? ¿Estará bien? Atsumi…
Kidou sólo la escuchaba sollozar y no podía evitar sentirse un inútil para ella. Le frustraba el hecho de que no podía hacer otra cosa más que hacerla sentir mal.
-¡Cálmate Haruna!- le ordenó-. Necesito que te calmes y que pienses. Necesito que pienses en donde podría estar Atsumi. ¿Sabes si le gusta frecuentar algún lugar o alguna persona?- cómo no obtuvo respuesta alguna más que el tenso silencio en el auricular continuó hablando-. ¡Respóndeme Haruna!. ¡Es tu hija! ¡Tienes que tener alguna idea de qué podría estar haciendo o dónde podría estar!
-N… No…- la escuchó decir entrecortadamente-. No tengo… ni la menor idea de donde… puede estar… en ese sentido… es como tú…
-¿Cómo yo?. ¿A qué te refieres?- le preguntó rápidamente y escuchó un largo sollozo de Haruna antes de escucharla contestar.
-Es que… cuando se enfada de esta forma, ella… al igual que tú… sólo quiere desaparecer de todo el mundo hasta que se le pase, sin ver a nadie- le decía en una voz muy angustiada-… pero así como están las cosas… no tengo idea de cuánto tiempo necesitará para que se calme…
El de rastas sonrió para sus adentros. Sin quererlo, Haruna le había dado toda la información que necesitaba saber.
-Ya sé dónde está. O al menos, ya puedo hacerme una idea- le respondió de pronto provocándole sorpresa a la peliazul al otro lado de la línea.
-¿Qué?
-Te llamo dentro de diez minutos.
-¡E… Espera!. ¡YUUTO…!- fue lo último que escuchó de su voz antes de cortarle la llamada.
Comenzó a correr con seguridad hacia el lugar que tenía en mente gracias a la información que Haruna le había proporcionado al teléfono y si ella estaba en lo correcto respecto a lo parecidos que eran Atsumi y él podía hacerse una idea de dónde podría estar. Sabía que de ser él quien estuviera enojado sólo debería encerrarse en su propia casa pues sabía que allí nadie le molestaría, pero tratándose de Atsumi…
Sabía perfectamente que no volvería a su casa porque precisamente el problema se había gestado allí y seguramente tampoco iría a esconderse al Instituto Raimon ya que no era un buen lugar para alejarse de todo el mundo. Sólo quedaba una opción que reunía los requisitos de estar cerca de su casa y donde seguramente no encontraría a nadie que le molestara: La Ribera.
Así que sin perder más tiempo, aceleró su velocidad para ir a revisar aquel lugar.
Mientras en la Rivera se podía ver al emperador del actual fútbol japonés haciendo gala de su presencia frente a la muchacha de dudosa apariencia que le dirigía una mirada repleta de odio y resentimiento y hacia verdaderos esfuerzos por no lanzarse a su cara a darle de puñetazos.
-¿Cómo usted por aquí, Seitei-baka?-gruñó entre dientes la centrocampista haciendo un esfuerzo por controlarse pero sin poder evitar que la ironía que la caracterizaba saliera a manifestarse-Que sorpresa que alguien como usted se digne a aparecer ante un simple estudiante de instituto...desprotegido, sabiendo que más de uno le lanzaría un cuchillo a la cara…
-Menuda lengua mas viperina tienes, esperaba que el hijo de Fubuki tuviera mejores modales-sonrió Ishido-Con lo bueno, y modesto que es él no entiendo cómo ha podido tener un hijo tan arrogante e irrespetuoso…aunque es de esperar, Fubuki no ha tenido tiempo que invertir en tu educación.
-¡ISHIDO SHUUJI!-gritó Atsuya corriendo hacia él con toda la intención de soltarle un golpe pero para su sorpresa Ishido detuvo su puñetazo agarrando su puño con fuerza.
-Además de arrogante, agresivo, eso no quedará bien en un futuro académico ¿sabes?-sonrió el moreno.
-¡Tu no tienes derecho a dirigirte de esa forma a mi padre!-volvió a gruñir el de pelo azul zafándose del agarre del emperador y apartándose de él-¡Eres el responsable de la destrucción de varios institutos! ¡De amenazar a niños de primaria! ¡Y a prohibir el juego libre del futbol! ¡¿Y te crees con derecho a criticar a otros?! ¡¿Pero de qué vas?!
Atsuya estaba rabioso, tenía delante de él a la razón de su frustración, a la persona que quería castigar y destruir por el "bien común" de todos aquellos los que aman el fútbol. Veía su oportunidad en bandeja de oro al ver a su peor enemigo delante de él pero por otro lado se sentía terriblemente abrumado, no solo por el hecho de sorprenderse ante la repentina aparición del Seitei ante él, sino porque ahora se daba cuenta de lo imponente que era su presencia. La mirada que tenía Ishido sobre él no era diferente a la de Kidou, era una mirada llena de fuerza, de conocimientos, de experiencia, de grandeza, de tantas cosas que hacía que se sintiera pequeño e insignificante a su lado, se sentía como si de un momento a otro Ishido fuera a levantar el pie y le pisoteara como si fuera un vulgar insecto.
-¿Te sientes intimidado, Fubuki?-sonrió Ishido dándose cuenta de los sentimientos que estaba experimentando el muchacho.
-¡No digas tonterías! ¡¿Tu intimidarme?! ¡No me hagas reír!-exclamó Atsuya avergonzado de haber sido descubierto pero no iba a admitirlo ni bajo tortura física ni psicológica.
-¿Estás seguro?-preguntó con cierta ironía el Seitei avanzando un par de pasos y notando que el chico, sin darse cuenta, había retrocedido otro par de pasos.
-S-Seguro…
-Ju…-volvió a sonreír Ishido pasando una mano por su suelta cabellera-Eres igual que un gato asustadizo…
-¡NO TE BURLES DE MÍ!-exclamó Atsuya señalándole.
-No me estoy burlando de ti…lo que digo es un hecho ¿Qué jugador en su buen juicio se le ocurriría meterse en un campo de agua sin saber nadar?
-Tu…-murmuró Atsuya notando como se le estaba erizando el pelo como a un animal rabioso-¡Fue tu culpa ¿verdad?! ¡Intentaste matarme, estúpido! ¡¿Pero qué clase de persona eres tú?! ¡¿eh?! ¡QUE CLASE DE SER HUMANO ERES!
-Que egocéntrico eres…-le cortó Ishido-¿De verdad crees que el V Sector se interesaría en poner en peligro a los jugadores?
-¡Cállate! ¡Me hiciste caer al agua! ¡Tu sabias que yo…!
-¿Qué no sabias nadar? No te lo creas tanto, niño, no interesas tanto como para investigar tus fobias. Tus compañeros también podrían haber caído pero tu deberías haberte quedado al margen en ese partido, sabias que corrías el riego de caer al agua pero nadie te obligó a quedarte en el campo ¿verdad?
-N-No pero…
-Siempre creyendo que van a por ti, siempre pensando que eres el principal objetivo del V Sector…lo siento por ti Fubuki, pero ahora mismo no me llegas a la suela de los zapatos, no supones una amenaza seria para el V Sector.
-¿Cómo…?
-Una amenaza es ese capitán tuyo, Matsukaze Tenma, capaz de levantar la moral a los otros lo suficiente para que se metan de lleno en una revolución ¿pero tú? Puede que formes parte del Raimon pero ahora mismo…no eres más que una mota de polvo que hay que limpiar…
Un inevitable temblor recorrió la columna vertebral del pobre muchacho que escuchaba sin poder evitarlo las palabras del Seitei, a medida que hablaba notaba mas y mas la presión de su presencia, tanto que le revolvía el estomago y le hacia sentir un profundo miedo.
-¿Te crees un lobo, Fubuki?-continuó Ishido viendo que la seguridad arrogante que siempre irradiaba ese muchacho comenzaba a venirse abajo.-Eres solo un cachorro que se envalentona cuando ve la luz del sol pero que cuando siente peligro se esconde entre las patas de su madre…
-No es verdad…eso no es…-tembló Atsuya ante tales palabras, sentía una gran angustia que empezaba a crecer dentro de él, tan terriblemente agobiado que empezaba a sentir como ese sentimiento le gritaba que le dejase salir, pero no quería hacerlo, no delante del Seitei. No quería dar muestras de debilidad, no quería darle el gusto de verle derrumbarse…
-Aun eres demasiado inmaduro para creer que puedes hacer algo contra el V Sector…más vale que tengas eso en cuenta, nunca puedes saber cuándo puedes acabar en las garras de algún depredador…
-¡Nadie te ha pedido opinión!-intentó defenderse el pobre muchacho que se sentía completamente abrumado.
-Di lo que quieras, pero que hayas huido de esa manera de tu familia lo demuestra…
-¡¿Cómo has podido enterarte de…?!
-Yo lo sé todo y de todos-le cortó de nuevo hacia que el muchacho volviera a sentirse pequeño e insignificante…
-¡¿Me estuviste espiando?!
-No es necesario espiarte cuando andas pegando berridos por todo Inazuma…la discreción no es uno de tus puntos fuertes…
-Estúpido…-gruñó Atsuya a punto de tirarse de los cabellos irritado por la actitud que estaba teniendo el Seitei con él.
-Creo sinceramente que deberías abandonar el Raimon-le recomendó el emperador con esa voz calmada e irritante-Has resultado ser una molestia en los dos partidos en los que has participado ¿Por qué crees que Kidou no te sacó desde el principio cuando jugasteis contra el Hakuren? ¿O porque tuviste que abandonar a mitad del partido del Kidokawa?
Una sacudida emocional recorrió al del mechón rosa cuando de pronto comprendió a donde quería llegar el Seitei con esta palabrería. Le estaba diciendo que era un débil, un crío inmaduro incapaz de mantener controladas sus emociones y que por eso todo el mundo tenía que estar siempre ocupándose de él. No se lo había dicho de forma directa pero Atsuya se había dado perfecta cuenta de todo lo que iba…y lo peor de todo es que también se estaba dando cuenta de que tenía razón. Desde que se unió al Raimon todo habían sido problemas causados por él, recordó que su merito mas reciente había sido cuando había barrido a los del Teikoku por ayudar a su amiga, pero entonces también recordó que había hecho trampas en aquella ocasión. No empleó el campo de futbol, empleó los pasillos para hacer rebotar el balón y que se chocaran entre ellos, su victoria sobre el Teikoku también era una farsa, aunque en ese momento no lo veía de esa manera porque pensaba que estaba dándoles una lección de humildad a los del Teikoku. Y ahora quien estaba recibiendo esa lección era él. Y de su peor enemigo.
Sintió como las lágrimas estaban acumulándose en sus ojos y amenazaban con salir y se sintió abrumada.
-Cálmate-pensó Atsumi para sí, no podía dejar ver sus lágrimas, no podía dejar que ese hombre viera a "Atsumi" si lloraba la estampa de "Atsuya" se vendría abajo y ella quedaría expuesta.-No llores, no le des ese gusto, no lo hagas"
Cuando más se decía a si misma que no tenía que dejar ver sus emociones ante ese que consideraba un cretino desalmado que había arruinado todos sus sueños de infancia más ganas sentía que iba a derrumbarse, mas intentaba no hacerlo, intentaba soportarlo pero no podía. Sus lágrimas estaban a punto de salir a flote, sentía que unas cuantas gotas ya estaban saliendo de sus ojos…
Y de pronto sintió que algo tapaba sus ojos y la dejaba en una total oscuridad sorprendiéndola totalmente.
-Kidou…-murmuró el Seitei mirando al de rastas que acababa de cubrir los ojos del centrocampista.
-¿Kidou-kantoku?-murmuró la muchacha tratando de liberarse para mirarlo pero él presionó el agarre y la pegó contra él sin dejar de cubrir sus ojos.
-Seitei…-pronunció Kidou-Agradecería que no tratara con mis jugadores, su presencia les pone nerviosos y no quiero que rompa el hilo de su concentración.
-Ju…-sonrió Ishido-Como siempre, tan buen entrenador, Kidou, pero no sabes el trabajo que tienes con este muchacho…espero que pueda ser alguien que merezca la pena antes de que acabe la competición, o bien puede convertirse en la razón de vuestra derrota.
De nuevo Atsuya fue víctima de un temblor al escuchar al Seitei pero de nuevo la mano de Kidou hizo presión sobre sus ojos haciéndole darse cuenta de que tenía que resistir, por lo menos de momento.
-Seitei…-inclinó levemente la cabeza el de rastas a modo de despedida antes de irse de allí guiando a su sobrina por el hombro y sin dejar de tapar sus ojos.
Ishido vio como entrenador y jugador se alejaban a paso rápido, de vez en cuando torpemente al no poder el más joven ver por dónde iba pero en cuanto los vio desaparecer a lo lejos dirigió su mirada hacia un árbol que estaba cerca de él y sonrió.
-No vas a poder protegerla siempre-dijo en voz alta viendo como una silueta cubierta por una capucha se escondía tras el árbol con las manos en los bolsillos-No vale la pena que sigas aquí vigilándola, no puedes hacer nada por ella.-la otra persona no respondía pero podía verse que estaba apretando los dientes-Ya lo has visto, su vida ha peligrado este último partido…y tú no has podido hacer nada. Es mejor que vuelvas a Okinawa…Zen.
-Urusai…-murmuró aquella persona en voz baja apretando los puños-Si quieres que vuelva a Okinawa…tendrás que llevarme arrastras, Seitei.
Y sin más aquella persona se marchó de allí perdiéndose entre las calles mientras el actual emperador lo miraba irse sin hacer nada por detenerlo.
-Eres tan cabezota…-murmuró Ishido dando un suspiro-Supongo que no tienes más opción que serlo.
Mientras tanto Kidou empujaba a su sobrina hacia delante todavía tapando sus ojos con la mano, lo hacía con algo de brusquedad y es que el oji-rojo estaba muy pero que muy enfadado. Finalmente consiguió llevarla a un lugar apartado, concretamente detrás del restaurante Rai Rai, no le hacía falta ni pedirle permiso a Tobitaka para poder acceder a aquel lugar, demasiado habían pasado juntos en Inazuma Japón como para andarse con formalismos. Además de que Tobitaka tampoco le preguntó nada, aunque sí que se quedo un poco preocupado al ver aparecer a Kidou con una chica de secundaria que tenía los ojos cubiertos.
Kidou le dio un leve empujón a Atsumi antes de liberarle los ojos y poder verlos llenos de lagrimas bajando por sus mejillas. Kidou se sintió cohibido ante esa imagen, era la primera vez que la veía de esa forma parecía débil y temblorosa…y eso a Kidou…le reventaba.
-¿Por qué te has metido?-gruñó Atsumi intentando inútilmente secarse las lágrimas de los ojos-¿Dónde estamos?
-¿Qué es lo que ha pasado ahí?-preguntó Kidou casi con un gruñido.
-¿Qu…?
-¡¿CÓMO TE HAS DEJADO INFLUIR DE ESA MANERA?!-gritó Kidou fuera de si asustando a la muchacha hasta tal punto que pegó un brinco.
-K-Kantoku…
-Es increíble…solo te ha dicho un par de cosas y con eso ha sido capaz de derrumbarte…-gruñó tomando con el pie uno de los muchos balones que Tobitaka mantenía por ahí cuando practicaba en sus horas libres.
-Yo…yo…no sé que me ha pasado…-murmuró Atsumi aun secándose las lagrimas.
-¡Cállate!-ordenó el de gafas pateando el balón y darle a Atsumi en el estomago mandándola a volar.
-¡Urg!-exclamó la chica al caer al suelo para luego ver los zapatos de su entrenador cerca de ella y lo miró desde abajo-¿Por qué ha hecho…?
-He sido un blando contigo, Atsumi-dijo Kidou con voz áspera-No te impuse la disciplina adecuada.
Ahí estaba otra vez, esa sensación que Kidou mostraba con su presencia que hacía que Atsumi sintiera una presión en el estomago tan fuerte que sintiera hasta arcadas. Era una presión y un agobio enormes, mucho más que cuando mostraba su faceta de entrenador, ni siquiera Akio, con sus constantes ataques de rabia que tenía contra ella cuando era más joven había podido hacerla sentir como lo hacía Kidou.
Atsumi hizo el esfuerzo de levantarse, parecía que no, pero el golpe le había dolido bastante. Kidou había pateado el balón con ganas hacia ella, con ira y brutalidad. Parecía que Kidou no entendía lo que era la "ley de protección del menor", pero Atsumi ahora no podía hacer chistes al respecto, uno porque el estomago le dolía como mil demonios y dos…porque la mirada que le dedicaba el de rastas le daba a ver que quedarse calladita le iba a ir mejor.
-Levántate-le ordenó Kidou severamente al ver que Atsumi solo conseguía incorporarse un poco-¡Rápido!
Obligándose a si misma a obedecer, Atsumi se levantó con lentitud pero sin detenerse. Como siempre no podía evitar obedecer las exigencias de ese hombre, por mucho que tratara de resistirse o rebelarse. Aunque en esta ocasión el dominio que ejercía Kidou sobre ella no era lo único que la hacía obedecer, sino su propio orgullo, detestaba ver al de rastas mirarla desde lo alto como si ella fuera un mero insecto. Bastante la había humillado el Seitei como para dejar que Kidou la viera de esa manera o por lo menos permitirlo.
-Tú siempre te has mostrado tan segura de ti misma y tan confiada-gruñó Kidou antes de lanzar otro balonazo, esta vez Atsumi lo encajó con el pecho pero el impacto le hizo arrastrar los pies por el suelo-Tan sobrada y creída…-de nuevo otro balonazo que hizo que Atsumi llegara a estamparse contra el muro que limitaba los dominios del restaurante.
-Basta…-tosió la muchacha dolorida por los balonazos-Ya…bast…¡ARG!-exclamó volviendo a recibir un balonazo.
-Voy a seguir golpeándote hasta que aprendas. A partir de ahora voy a encargarme personalmente de disciplinarte.
Atsumi se estaba mosqueándose.
-¡¿Quién narices te crees que eres para tratarme así?!-gruñó la chica levantándose y apoyándose en el muro.
-Tu tío.
Por primera vez, Kidou pudo pronunciar aquellas palabras que hacía tiempo que quería decir, le hacía sentirse bien, como si se quitara un peso de encima pero…había algo que no cuadraba en aquella palabra, aunque le gustaba emplearla había algo que no terminaba de convencerle, como si no fuera esa la palabra correcta con la que quería referirse a sí mismo a ella. A pesar de haber esperado tanto por poder decir esa palabra se sentía…insatisfecho…
Atsumi por su parte no podía evitar apretar los dientes con fuerza, de nuevo aquella rabia y frustración comenzó a volver a salir desde lo más profundo de su ser al recordarle aquella situación. Kidou Yuuto, la persona que mas la fastidiaba y la que estaba poniendo patas arribas toda su vida resulta ser el hermano mayor de su madre, su tío materno…de todas las millones y millones de personas que había en el mundo…¡¿KIDOU YUUTO TENÍA QUE SER UN FAMILIAR DIRECTO?! ¡¿ES QUE NO PODÍA HABER OTRO?! ¡¿TANTO LA ODIABA EL KARMA, O DIOS, O EL DIABLO O QUIEN PUÑETAS FUERA EL QUE CONTROLARA EL COTARRO?! ¡¿TANTO ERA PEDIR QUE SU MADRE SE CASARA CON SU PADRE O CON AKIO?! ¡¿PEDIA DEMASIADO?! ¡PUES AL PARECER SI PORQUE LA CASTIGABAN MANDANDO A KIDOU COMO SU TIO!
-¡ARG!-exclamó Atsumi ante un nuevo impacto que esta vez la hizo chocarse contra el muro.
-Mas te vale acostumbrarte a encajar estos golpes, pienso seguir haciéndolo hasta dejarte la cabeza plana…-amenazó Kidou.
-Omae…-gruñó Atsumi levantándose lentamente para luego mirar con odio al hombre que estaba frente a ella.-¡OMAEEEE!
Y con aquel gritó Atsumi corrió hacia su entrenador dispuesta a devolverle los golpes…Kidou la esperaba con una sonrisa.
-Je, al fin reaccionas- le dijo arrastrando las palabras-. Me da gusto, pero...- y de improviso volvió a patear el baló con fuerza el cual volvió a darle en mitad de la cara a la peliazul haciéndola caer al suelo una vez más-. ¿Qué pasa?. ¿Iba demasiado fuerte para ti?- le preguntó burlonamente.
-¡DEJA DE MOLESTARME!- le gritó a todo pulmón-. ¿TE CREES MUY GRANDE POR METERTE CON UNA CHICA DE SECUNDARIA?
-¿Una chica?- respondió haciéndose el sorprendido-. ¿Y desde cuando Fubuki Atsuya se volvió un afeminado?- agregó con sorna haciendo enfadar aun más a su sobrina-. ¡¿O es que acaso ya no te es divertido seguir fingiendo que eres un chico?!- y diciendo esto último le mandó un balonazo que por suerte la chica al fin logró esquivar, o eso creía, sonrió durante un rato creyendo haber tenido la victoria en este asalto pero no contaba con que el balón rebotaría en la pared a sus espaldas y le daría de lleno por detrás de la cabeza dándose de bruces contra el suelo-. ¿Te rindes tan rápido?- le preguntó encarándola.
Con mucha dificultad, Atsumi logró ponerse en pie aunque temblaba de pies a cabeza al hacerlo. Después de tanto balonazo no era extraño que estuviera adolorida.
-... n paz...- logró decir a duras penas.
-¿Y ahora eres muda?. ¡Habla bien!- le ordenó.
-¡QUÉ ME DEJES EN PAZ!- le gritó mientras corría hacia él a toda velocidad.
Finalmente logró llegar junto a Kidou y el balón que estaba a sus pies, sólo tenía que tomar posesión de él y hacerle ver a su entrenador lo que era bueno. Sin embargo, Kidou sólo tuvo que cambiar el balón de pie para que Atsumi ni lo pudiera tocar, la chica trató de quitárselo nuevamente pero él le dio la espalda tratando de que no se lo quitara. Una y otra vez trató de quitárselo pero era inútil, le costó medio minuto darse cuenta que sólo estaba jugando con ella, la diferencia de habilidad entre ambos era demasiada pero no se iba a rendir tan fácil, oh no. Si había otra cosa que sacó del carácter de su tío aparte de enojarse de manera similar es que también podía llegar a ser tan cabeza dura como él.
-¡Ya quédate quieto!- le gruñó muy enfadada.
-¿Eso fue una orden?- le preguntó con sorna.
-¡Ya verás!- gruñía aun tratando de quitarle el balón-. ¡Cuando tenga ese balón te lo patearé tan fuerte en tu estúpida cara que desearás nunca haberme conocido!- le amenazaba-. ¡Y DE PASO TE SACARÉ ESOS OJOS PARA QUE NADIE SEPA QUE TÚ Y YO SOMOS PARIENTES!- le gritó sin dejar de tratar de quitarle el balón pero entre más cerca creía estar Kidou volvía a hacer un movimiento que le alejaba el balón.
-Pues entonces...- comenzó a decir dándole un golpe al balón por encima para hacerlo rebotar y quedara a la altura de su rodilla-. ¡CON MAYOR RAZÓN NO DEJARÉ QUE ME LO QUITES!- le exclamó con fuerza al tiempo que volvía a patear el balón el cual dio en el estómago de Atsumi haciéndola arrodillarse en el suelo a toser, aquel último golpe había sido tan certero que empezó a sentir náuseas. En eso escuchó los pasos de Kidou acercándose a ella y cerró los ojos asustada pensando que iba a recibir otro balonazo pero...
-Ya es suficiente...- le expresó en voz baja al tiempo que le extendía una mano para ayudarla a ponerse en pie.
-No quiero... tu piedad- logró decirle mirándole furiosamente y apartándole bruscamente su ayuda de un manotazo-. ¿Por qué tuviste... que aparecer en mi vida?. ¡No sabes... cuánto te odio!- le decía mirándolo con repugnancia para luego cerrar los ojos fuerza y gritarle-. ¡NUNCA ADMITIRÉ QUE ERES MI FAMILIA!. ¡TE ODIO!. ¡TE ODIO!. ¡TE ODIO!
Sin embargo, y para su sorpresa, vio como él se arrodillaba hasta quedar a su altura y la rodeaba con un brazo para poder acercarla hasta él.
-Ya es suficiente- le volvió a repetir.
La peliazul ya no pudo soportarlo más y acabó llorando en su regazo.
-¿Es esto... lo que querías?- le gruño sin dejar de sollozar y aferrándose a su traje-. Si lo que querías era verme caer derrotada... date por satisfecho...- el de rastas no decía nada, se quedó en silencio abrazándola con un brazo y dejándole un sincera caricia en la cabeza a la niña con la mano que le quedaba libre con el fin de calmarla. Atsumi sólo sentía aquellas caricias sin dejar de llorar, de alguna manera la hacían sentir mejor pero no se lo iba a admitir. Kidou por su parte la siguió reteniendo en esa posición unos minutos más, después de todo ya no ponía resistencia alguna así que esperó pacientemente a que se calmara. Entonces fue cuando la escuchó dejar de sollozar y unos segundos después la sintió recargarse un poco más pesadamente sobre su pecho haciéndole perder el equilibrio y caerse hacia atrás con ella encima.
-¡¿Pero qué...?!- exclamó al aire y como respuestas a sus dudas escuchó un sonoro ronquido que provenía de su sobrina-. ¿Se quedó... dormida?- se cuestionó sorprendido, sin lugar a dudas no esperaba que eso sucediera pero aquella situación le venía como anillo al dedo ya que, de alguna manera, había logrado calmarla.
Como pudo logró sentarse en el suelo y apoyó la cabeza de Atsumi en su hombro para que descansara.
-¡Sí que tiene el sueño pesado esta chica!. ¡En eso salió a Haruna!- exclamó para sí, pues con todo lo que se había movido para acomodarse y acomodarla a ella le sorprendía que ni se hubiera inmutado, por lo que aprovechó el momento para marcarle finalmente a su hermanita y decirle que todo estaba bien.
Mientras tanto, en la residencia Otonashi, Fudou se había llevado el móvil con él porque Haruna no paraba de contestar a gritos a quien fuera el pardillo que tuviera la mala suerte de llamar. En los últimos quince minutos habían recibido una llamada de la compañía telefónica (que preguntaban por si quería cambiar el plan que habían comprado) y alguien que marcó el número equivocado. Desde entonces que Akio se había apoderado del teléfono para que Haruna no siguiera asustando a todo el mundo con su preocupación debocada.
-¿Ya está llamando?- preguntó nerviosa.
-Por millonésima vez: Aun no llaman- gruñó intentando mantener la paciencia, contener a una madre con los nervios hechos polvo debido a su hija lo estaba colmando.
-Él dijo que llamaría dentro de diez minutos... y ya han pasado quince... ¿Les habrá pasado algo?
-Cálmate Haruna. Estamos hablando de Kidou- le sonrió para relajarla-. Si dijo que la encontraba en diez minutos es porque ya debió haber dado con ella. Y si no ha llamado es porque no ha encontrado el momento para hacerlo.
En tanto, en detrás del restaurante Rai Rai...
-¡ACHÚ!- estornudó Yuuto sin poder taparse la boca ya que en una mano sostenía el móvil y la otra estaba apoyada en la cabeza de su sobrina-. Cielos, ojalá no vaya a coger un resfriado justo ahora- se decía al tiempo que terminaba de marcar el número de Haruna y apretaba el botón de llamar.
Fue entonces cuando el móvil de Haruna comenzó a sonar en el bolsillo de Akio. Haruna fue corriendo hasta su lado cuando lo escuchó pero el ojiverde fue más rápido y contestó él la llamada.
-Habla Fudou- saludó y el de rastas sintió unos retorcijones en el estómago al escucharlo.
-¿Y Haruna?- preguntó haciéndose el desentendido.
-No está emocionalmente lista para acoger esta llamada...
-¡YA BASTA AKIO!. ¡DAME MI MÓVIL AHORA!- escuchó ahora la voz de su hermanita, para luego escuchar un golpe y una que otra queja de Fudou y después algunas quejas de su hermanita, al parecer y por lo que oía parecía que tenían una pelea por el móvil.
-¡AUCH!. ¡ESO FUE CRUEL HARUNA!- escuchó a Fudou gritar como si estuviera muy lejos.
-¡Es mi móvil!. ¡Yo lo contesto!- escuchó ahora a Haruna en el auricular.
-¿Haruna?- preguntó para estar seguro de con quién hablaba.
-¿Ya encontraste a Atsumi?- dijo sin más.
-Estoy con ella, no te preocupes- le respondió calmadamente-. Está sana y salvo.
Haruna al escuchar aquello no pudo evitar soltar las lágrimas que había estado reteniendo durante todos esos largos minutos.
-¡Gracias al cielo!- Kidou la podía escuchar llorar de alegría, se sentía mejor ahora que le había quitado un peso de encima a su hermanita-. ¡Muchas gracias, Yuuto!- le agradeció y el de rastas casi podía sentir como enrojecía al haber escuchado aquello-. ¿La traerás pronto a casa?
Kidou estuvo a punto de dar su respuesta afirmativa pero de pronto se quedó mirando a su sobrina, que dormía con su respiración pausada y tranquila, y se quedó en silencio unos cuantos minutos pensándoselo mejor.
-¿Onii-chan? ¿Sigues ahí?-preguntó Haruna desde el otro lado del teléfono al no escuchar a su hermano.
-Lo siento, Haruna, pero Atsumi tardará un poco más en volver a casa-indicó Kidou.
-¡¿Cómo?! ¡¿Y eso porque?!-preguntó Haruna con todas las alarmas disparadas tomando el móvil con la dos manos.
-Voy a estar un rato con ella, luego la acompañaré a casa…-informó Kidou.
-N-No, ¡espera Onii-chan!-exclamó Haruna antes de que la llamada se cortara.-¡Onii-chan!
-¿Qué ocurre, Haruna?-preguntó Akio acercándose a ella.
-Onii-chan…¡Ha secuestrado a mi niña!-gritó Haruna enloquecida mientras corría de un lugar a otro.
-¡¿Cómo que la ha secuestrado?!-exclamó Akio alterado.
-¡Dice que la encontrado pero que no va a traerla a casa!-lloró Haruna desesperada e histérica.
-¡Oye! ¡Haruna, espera! ¡Quieta, cálmate!-le dijo Akio persiguiéndola consiguiendo atraparla y sentarla en el suelo de rodillas mientras él hacía lo mismo frente a ella-Cálmate, respira hondo y dime que es lo que Kidou te ha dicho exactamente.
Haruna gimió y sollozó un poco intentando detener sus lágrimas para hablar con propiedad, estaba muy preocupada por su hija y no podía dejar de pensar en la forma en que la había mirado antes. Estaba convencida de que aquella mirada llena de resentimientos iba a infringirle a la de ojos rojos heridas emocionales que tardarían bastante en cicatrizar y Haruna se sentía terriblemente culpable al saber que ella era la causa de esas heridas. Siempre había protegido y cuidado a Atsumi, si le había ocultado al resto de su familia fue para que no sufriera y siguiera viviendo feliz como cualquier otra niña…pero después de haberla visto con aquella mirada por primera vez se preguntó seriamente si tenía que haber hablado con ella.
-Gomen ne, Akio, me he descontrolado-se disculpó la peliazul aun con algunas lágrimas cayendo por sus mejillas mientras miraba al suelo-En realidad, Yuuto ha dicho que la ha encontrado pero que aun no iba a traerla a casa. Dijo que iba a quedarse con ella un rato y luego la acompañaría.
-Vaya, Haruna, que susto me has dado-respiró Fudou mas aliviado-Entonces ¿Por qué te has alterado tanto? Vale que se trate de Atsumi pero ella ya no es una niña pequeña.
Haruna se quedó por un momento mirando a Akio como si le hubiera sorprendido lo que había dicho pero entonces su mirada se suavizó y sonrió levemente con algo de tristeza.
-Tienes razón…mi niña se está haciendo mayor, está creciendo tan rápido que apenas consigo darme cuenta.
-¿Cómo dices?-preguntó Fudou que no había escuchado bien lo que su amiga había dicho pero ella negó con la cabeza.
-Yuuto me había amenazado antes con quitarme a Atsumi si no le contaba quien era, me asusta mucho que estén juntos y encima a solas.
-Haruna, escuchame-dijo Akio levantándole la mirada a Haruna al tomar su barbilla-Sé que antes le he golpeado, pero…creo que podemos confiar en Kidou.
-Pero…
-Es tu hermano, y aunque te suene mal, está enamorado de ti. No va a hacer nada que suponga un sufrimiento para ti, antes solo ha hablado su impotencia y su desesperación no el Kidou Yuuto que tú conoces. No va a quitarte a Atsumi, Haruna, no lo hará…nunca lo haría de verdad.
-Akio…-sollozó Haruna mientras volvía a llorar con las palabras de su amigo. Sabía que tenía que pensar con claridad, aunque la hubiera amenazado era bien cierto que su hermano estaba preso por esos años de angustia y desolación, era normal que en determinados momentos acabara desbocando todo ese cumulo de sentimientos reprimidos.-¿Lo dices…en serio?
-Claro que si…-sonrió Fudou enseñando su dentadura mientras acariciaba la cabeza de Haruna-Pero cuando Atsumi vuelva a casa tendrá muchas preguntas que hacerte, tendrás que estar preparada para entonces.
-Tienes razón…ya va siendo hora de que Atsu-chan sepa toda la verdad-sonrió aun con lagrimas la del pelo azul mientras su interior rezaba porque Atsumi comprendiera el porqué había hecho lo que había hecho y no le guardase rencor. No soportaría volver a ver aquella mirada…
-Mmmm-gimió Atsumi despertando de su letargo-¿Qué es lo que ha pasado? Me duele todo el cuerpo…-se dijo a sí misma en su mente todavía sin abrir los ojos, pero en seguida pudo notar que esta tumbada sobre una superficie blanda y acogedora y estaba cubierta por algo suave que le recordaba a una sabana, lo que le dio a pensar que se trataba de una cama o algo similar-¿Dónde estoy? Esto no huele a mi casa…solo recuerdo que me había topado con el Seitei, me provocó y luego…luego…Kidou. ¡KIDOU!-gritó Atsumi esta vez abriendo los ojos e incorporándose de ese lugar de repente para luego mirar a su alrededor y darse cuenta que efectivamente no estaba en su casa…
Era una habitación espaciosa, tan espaciosa que más bien parecía una sala de estar, de no ser porque aquel lugar estaba cuidadosamente decorado con objetos y adornos propios de una habitación. Aquel lugar tenía varias estanterías con libros que desde el lugar donde estaba Atsumi podía identificar como libros de consultas de estudios desde la secundaria hasta el acceso a la universidad, una de las estantería estaba repleta de varios tipos de cámaras de fotos, un extenso escritorio con su respectiva silla y un ordenador, en un lado había un piano, las paredes estaban pintadas de un azul claro, un armario enorme de ancho y largo y había varios peluches repartidos por la habitación ya fuera en las estanterías, al lado de la cama o simplemente sentados en un rincón de la habitación, algunos con forma de pingüinos, otros osos, focas, gatos y pollitos y algún que otro panda.
-¡Ittai!-exclamó ella al incorporándose cuando sintió un agudo dolor en su estomago-¡Kuso! ¡Ese idiota de Kidou me ha dado con ganas!
Atsumi se levantó con cuidado de la cama observando aquel lugar detenidamente antes de que un peluche con forma de pingüino captara toda su atención. Lo escrutó con su seria mirada, intensamente, con seriedad y analizando, lo tomó en sus manos y se lo acercó a mirarlo más detenidamente.
Al final solo pudo hacer una cosa.
-¡KAWAII!-exclamó la muchacha abrazando a aquel peluche y es que la oji-rojo siempre había tenido una debilidad con los pingüinos…¿Por qué será? La joven se dio cuenta de lo que estaba haciendo y se separó el peluche avergonzada-¿Que estoy haciendo? Pero lo más importante ¿dónde estoy? ¿De quién es esta habitación?
-Ojou-sama ¿ya se ha despertado?-preguntó una voz femenina detrás de la oji-rojo que reaccionó dando un brinco haciendo que el peluche fuera llevado por los aires. Atsumi hizo malabares y rápidos movimientos para volver a atrapar el muñeco en sus brazos y rápidamente miró a la persona que le había hablado. Era una mujer joven, quizá de unos veinticinco años, con un vestuario que hizo que Atsumi asumiera que aquella mujer era una sirvienta y la había visto hacer el ridículo abrazando a un peluche dando a ver un comportamiento nada masculino y…
-Espera…¿Ojou-sama?-murmuró Atsumi confusa ¿La acababa de llamar Ojou-sama? ¿Señorita? Pero ¡¿Dónde diablos estaba?!
-Goshujin-sama la espera en el comedor-sonrió la sirvienta acercándose a la peliazul con ropa al parecer limpia y planchada-Por favor, use estas prendas y acompáñeme.
Por primera vez Atsumi se percató de que no llevaba la ropa con la que había salido de casa esa mañana, estaba usando el uniforme del club de fútbol del Teikoku.
-¡¿PERO QUE DEMONIOS…?!-exclamó estirándose la camiseta verde.
-Por favor, Ojou-sama, no arme jaleo-pidió amablemente la sirvienta con una mirada de incomodidad que hizo sentir mal a la oji-rojo.
-H-Hai…disculpe…-murmuró ella antes de quitarse la camiseta para cambiarse con la ropa que le daban.
La sirvienta parecía saber que era una chica por lo que no se preocupó de que viera sus diferencias con el género masculino, solo quería quitarse cuanto antes aquel uniforme que representa el equipo al que mas tirria tenia. Aunque debía admitir que el uniforme que llevaba era un poco diferente con los del Teikoku, parecía más viejo y maltratado pero todavía se podía hacer uso de ella pero Atsumi se preguntaba porque el dueño de la casa conservaría algo tan viejo como eso, estaba claro que aquella persona tenía mucho dinero, no había más que ver la habitación donde había estado durmiendo para saberlo. Pero no entendía porque la mujer la llamaba "ojou-sama", ese título correspondía a la hija del dueño. De nuevo miro alrededor, luego el uniforme y luego a la sirvienta ¿acaso la habrían confundido con alguna hija perdida o algo?
-¿Ha terminado, Ojou-sama?-sonrió la mujer luego de ver que la muchacha se había puesto su ropa-Entonces sígame, por favor-le indicó guiándola fuera de la habitación y por los largos pasillos de aquella mansión.
-Oiga…-habló la muchacha deteniéndose haciendo que la mujer también se detuviera y se volteara y la mirara-¿Qué es este sitio? ¿Y porque me llama "Ojou-sama"? Me parece que se ha confundido de persona.
-Lo lamento pero tengo órdenes de no explicarle nada, Ojou-sama-sonrió la sirvienta la mar de divertida-Goshujin-sama quiere explicárselo personalmente.
Atsumi quiso reiterar que se estaba equivocando de persona pero según tenía entendido si los sirvientes recibían una orden de su amo la seguían al pie de la letra. Aunque le preguntase a la sirvienta no iba a contestarle así que tendría que esperar a encontrarse con ese "amo"
Estuvieron varios minutos caminando por la enorme mansión, pero para Atsumi fue una eternidad es decir ¿Cómo es posible que una persona tuviera una casa así? Todo lo que había visto eras sirvientes que habían una leve inclinación hacia ella cuando pasaba y francamente eso le era incomodo. Y aun no había visto a ningún niño o chico de instituto por los pasillos, sería raro que un ricachón estuviera soltero y sin hijos ¿no? Finalmente entraron por una puerta que les llevó a una enorme sala de estar donde Atsumi pudo ver a una cara conocida, pero no por agradable.
-Goshujin-sama, Ojou-sama ya está aquí- anunció la sirvienta con una sonrisa.
-No…puede…ser…-murmuró Atsumi con un tic en el ojo.
-Arigato, Ayuzawa, puedes retirarte-dijo aquella persona mientras tomaba un sorbo de su café la sirvienta con la misma sonrisa se inclinó a forma de reverencia para luego retirarse-¿A qué viene esa cara?
-¡¿KIDOU YUUTO-KANTOKU?!-exclamó ella con los pelos de punta-¡¿ERES UN RICACHON?!
-¿Tanto te sorprende?-preguntó Kidou tomando otro sorbo.
-No…me esperaba…esto…-dijo la pobre chica que se había quedado blanca de la impresión a lo que Kidou observaba de buen humor.
-Tengo una vida fuera del campo ¿o donde creías que vivía?-sonrió Kidou la mar de divertido.
-Yo que sé, yo pensaba que vivías en un piso normal y corriente donde viven todas las personas normales o a lo sumo una casita con jardín…¡NO EN ESTO!-exclamó la pobre aun sin entender.
-No montes un escándalo y siéntate-le indicó señalando a una silla para que se sentara-He ordenado que te traigan el desayuno debes de tener hambre.
-A ver si lo entiendo…¿te lías a pegarme pelotazos y luego me das de desayunar?
-Siendo tan bruta dudo que esos balonazos te hayan hecho algunas lesión además…fui bastante suave.
-¡¿QUÉ FUISTE SUAVE DICES?!-exclamó ella con una vena hinchada.-¡UN POCO MAS Y ME MATAS!
-Siéntate.-ordenó Kidou de nuevo haciendo notar la fuerza de su presencia, a lo que Atsumi obedeció inmediatamente casi sin darse cuenta.
-Como odio que pase esto…-murmuró ella pero de pronto vio como le servían unos platos la mar de sencillos, arroz, un plato de verduras, sopa de miso y una pieza de fruta. Era el desayuno que tomaba todas las mañanas, Atsumi se preguntó si es que Kidou se había fijado en lo que comía cuando desayunaba en casa aunque claro siendo él un entrenador tiene que estar bien al tanto de lo que tienen que comer los deportistas. Agradeció la comida al sirviente inclinando con la cabeza a lo que el muchacho se lo devolvió con una sonrisa antes de marcharse.
Tenía muchas preguntas en la cabeza pero no sabía si Kidou iba a respondérselas, siendo él tan frío y cerrado no sabía cómo comenzar una conversación hasta que de pronto recordó la habitación donde había estado durmiendo. Era un cuarto que estaba pensado para una chica, no pequeña pero quizá adolescente, aunque se extrañaría que Kidou tuviera una hija adolescente, parecía muy joven para ser padre de una hija tan mayor aunque…claro, viendo a su madre poco tenía que decir y claro…esta la posibilidad de que a lo mejor su hija hubiera fallecido.
-Esto…-Kidou levantó la mirada hacia ella-¿Tienes una hija?
Kidou se sorprendió ante esa pregunta, no se la esperaba y menos de su sobrina ¿Qué le hacia pensar que tenía hijos?
-Es que la habitación donde estaba, parece muy…femenina…-explicó Atsumi con algo de vergüenza a lo que Kidou dio una sonrisa relajada antes de volver a tomar otro sorbo de su taza.
-Esa habitación era para Haruna, es decir, para tu madre.
-¿Para mi madre?-preguntó ella sorprendida ¿Qué pintaba ahora su madre en la conversación?
-Sí, supongo que tú no sabes la historia.
-¡Dímela!-exigió ella y sorprendió a su tío-Mamá tiene cosas que explicarme, pero creo que tu también deberías contarme algo ¿No crees?
-Je, eres igual que ella…-sonrió él de buena gana-Solo te hablare de mi relación con ella, de lo demás tendrás que hablarlo las dos.
-H-Hai.
-Escucha, tu madre y yo nos quedamos huérfanos siendo muy pequeños y estuvimos un tiempo viviendo en el orfanato.
-¿Qué?-se sorprendió ella-P-pero eso no puede ser, mamá no me ha hablado mucho de ellos pero alguna vez me ha comentado sobre los abuelos y…
-Hablaba de las personas que la adoptaron. Tu madre fue adoptada por las personas que ahora llevan su apellido "Otonashi".
-Eh…uh…-gesticulo ella entendiendo el contenido pero sorprendida.
-Como te iba diciendo, estuvimos un tiempo viviendo en un orfanato, luego a ella la adoptaron los Otonashi y a mí los Kidou y estuvimos viviendo separados y sin mantener el contacto entre nosotros.
-¡¿Cómo?! ¿Cómo es eso posible?!
-No nos olvidamos el uno del otro pero…un hombre llamado Kageyama Reiji ya puso sus ojos en mi mientras vivíamos en el orfanato.
-¿Kageyama? ¿Cómo Hikaru?-preguntó Atsumi poniendo todas las alarmas.
-Si…ese hombre era el tío de Kageyama Hikaru.
Entonces Atsumi recordó algo que su amigo le había comentado hace no mucho.
-¿Tu también?
-Sí, lo sentí cuando le dije que yo era el sobrino de Kageyama Reiji. Me daba miedo que me cogiera manía por ser familiar del que fue su entrenador…mi tío no hizo muchas cosas buenas cuando estaba vivo, hirió a mucha gente sobretodo a Kidou-kantoku…
-Ese hombre me enseñó todo lo que sé de fútbol, pero me enseñó de una forma ruin y equivocada. Siempre haciéndonos pensar a mí y a mi equipo que los débiles no merecían existir, debo reconocer que estuve tanto tiempo jugando a su manera que llegue a creerme por completo sus palabras pero…tu madre siempre estuvo dentro de mi cabeza, ella siempre fue la principal razón.
-¿Mi madre?
-Mi padre adoptivo me prometió que si hacia todo lo que me decía Kageyama y ganaba el Futbol Frontier, es decir lo que tú conoces como el Holy Road, tres veces él se encargaría de adoptar a mi hermana y dejar que viviésemos juntos…esa habitación la he ordenado remodelarla desde que empecé el instituto hasta que tu madre desapareció.
-Pero...¿porque se fue?
-Eso es algo…que tiene que responderte ella…-dijo Kidou con voz enigmáticamente triste.
-Pero…¡¿Por qué no la ayudaste cuando se fue?!-quiso saber ella-De no ser por Akio-san, mi madre habría tenido que criarme completamente sola ¿Por qué no estuviste con ella si eres su hermano?
-Tu madre desapareció de la vida de todos si dar explicaciones-dijo él con calma-Yo no sabía que estaba embarazada ni siquiera sabía que tenía una relación con tu padre. Solo dejó una nota y se fue, cuando me reencontré con ella en el campo del Kaminari Tei es cuando supe que te tenía a ti…
-Pero…aun así…¡Eres amigo de mi padre y de Akio-san!-dijo ella aun sin poder creérselo.
-Ninguno de los dos me dijo nada. Fubuki se marchó a Italia y Fudou salió de Inazuma para estudiar en la universidad. Los dos se preocuparon de manteneros a ti y a tu madre ocultas de todos.
-Pero es no puede ser ¿Por qué mamá mentiría?
-Son obvias las razones ¿no crees?
-¿Solo porque me tuvo a una edad muy temprana? Puede ser pero lo que más necesitaría es a su familia ¿no? ¿Por qué huir entonces?
-Lo siento…me gustaría responderte pero no puedo hacerlo-dijo Kidou apenado-Esas preguntas debe responderlas tu madre.
Atsumi se quedó mirando a Kidpu completamente consternada para luego dejarse caer en su asiento con miles de dudas rondando su cabeza.
-No te preocupes…tu madre te dirá todo lo que quieras saber. De momento come el desayuno. Te llevaré a casa cuando acabes.
Y esta vez Atsumi obedeció sin que Kidou tuviera que ejercer ninguna presión sobre ella.
-¡Minna!-gritó cierto centrocampista con remolinos en la cabeza mientras alzaba los puños hacia el cielo-¡Hoy tenemos que poner todo nuestro empeño!
-Pero Kidou-kantoku no está aquí-señaló Shinsuke al ver el banquillo del entrenador vacio.
-Tampoco están Otonashi-sensei ni Fubuki ¿Dónde se habrán metido?-preguntó Kurama cruzándose de brazos.
-En parte, me alegro, así no tenemos que soportar las bravuconadas de ese idiota-dijo Amagi cruzándose de brazos.
-Pero no podemos entrenar si no es bajo las instrucciones de Kidou-kantoku-señaló Shinsuke.
-¡No es preocupéis!-intervino Shindou con una sonrisa-He aprovechado para ponerme en contacto con cierta persona para tener un partido de entrenamiento.
-¿Un partido de entrenamiento?-preguntó Kirino.
-Si...-contestó Shindou antes de girarse y señalar hacia la parte de arriba del campo-Ellos…
Todos miraron hacia donde Shindou señalaba encontrándose con un grupo de personas y una de ellas con un balón bajo en brazos.
-Pero si esos son…-dijo Tenma para luego esbozar una sonrisa.
-Hola-saludó uno de ellos-¿Os apetece entrenar con nosotros?
-¡Hai!-exclamó Tenma entusiasmado-¡Bienvenidos, Yukimura, Hakuren!
-Me alegro de que no hayáis llamado-dijo Makari en cuanto bajaron al campo.
-¿Y Fubuki-san?-preguntó Kirino.
-Él está resolviendo algunos asuntos con su patrocinador, intenta tener más días libres hasta que termine el Holy Road-explicó Yukimura divertido porque él mismo presenció a su sempai rogando casi de rodillas que el patrocinador le diera más tiempo, fue bastante cómico y divertido. De pronto el muchacho parecía percatarse de la ausencia de cierta persona-¿Y Atsuya-kun?
-¿A quién le importa?-dijo Amagi casi en seguida.-¡No está aquí!
-Es una lástima, creía que iba a poder volver a batirme con él.-dijo Yukimura algo desilusionado.
-¡Ya deja a ese idiota!-gruñó Amagi.
-Me parece que Yukimura no es el único que siente la ausencia de Fubuki-pensó Shindou observando a Kirino, Kariya y Hikaru.
El del pelo rosa había estado preguntando por el de ojos rojos, al parecer no contestaba a ninguna llamada. Kariya parecía aburrido al no tener su presa persiguiéndolo o insultándolo, por mucho que dijera en el fondo le tenía aprecio y se divertía cada vez que se molestaban entre ellos. Y qué decir de Hikaru, ha estado todo el tiempo mirando hacia la puerta esperando ver al centrocampista oscuro corriendo, ha estado llamándolo por teléfono y le ha dejado varios mensajes, era el que mas estaba preocupado por él.
Sin duda era el que más cariño tenía por aquel chico problemático y rebelde, quizá porque él es que mejor ha visto el lado bueno del peliazul.
-G-Gomen…-se disculpó de pronto Kageyama haciendo una inclinación hacia delante-Como no tenemos entrenador, no hay necesidad de hacer practica hoy ¿verdad?
-¿Qué estás diciendo, Kageyama?-preguntó Amagi sorprendido.
-Honto ni gomen ne, minna-volvió a disculparse el del pelo morado antes de salir corriendo saliendo del recinto de la escuela.
-¡OE, KAGEYAMA!-gritó Amagi.
-¡Kageyama!-exclamó esta vez Kariya.
-Aunque hay que reconocer que hay veces en que se pasa-sonrió Shindou.
Entretanto Hikaru se había alejado del instituto Raimon esperando que nadie el equipo le hubiese seguido. Sabía que su comportamiento era irracional pero había algo dentro de él que le decía que Atsumi necesitaba ayuda, no sabía si él podría servirle pero por el momento lo que necesitaba era encontrarle y ver qué era lo que….
-¿Hikaru?-escuchó de pronto. Se giro encontrándose a su amigo junto a Kidou.
-¡Atsumi!-exclamó Hikaru con una gran sonrisa pero de pronto un coscorrón propinado por su amiga le dio directamente a la cabeza que lo mando al suelo.
-¿Decías?-dijo la de cabellos azules.
-Perdóname por mis pecados, Atsuya…-se disculpó sintiendo pingüinos caminar en círculos alrededor de su cabeza.
-Mejor-suspiró él de ojos rojos-¿Qué haces aquí? Aun es pronto para salir de clase.
-Ah…anno…boku no….-murmuró Hikaru bastante cortado sobretodo al tener al entrenador escuchando y mirando.
Kidou notando el nerviosismo del muchacho decidió intentar ser benevolente en esta ocasión.
-No te retrases, Fubuki…-dijo Kidou adelantándose unos metros.
-Hai…-dijo automáticamente-¿Hikaru?
-Gomen, se que te va a parecer estúpido pero…estaba preocupado por ti…-dijo él muy avergonzado a lo que la muchacha se sonrojo ante la sorpresa.
-Eres un encanto…-sonrió Atsumi-Me siento halagada, Hikaru, pero estoy bien, no tenías que salirte del instituto para verme.
-Pero…no estás bien, Atsuya…-dijo él acercándose a la cara de su amigo-Tus ojos están muy tristes.
Atsumi se sorprendió ante las palabras de Hikaru
-N-No te preocupes, de verdad, está todo bien.-volvió a sonreír la del mechón rosa.
-¡Atsuya!-llamó Kidou.
-Sí, ya voy.-contestó ella-Lo siento, Hikaru, hablamos mañana ¿vale?-dijo antes de darse la vuelta para irse.
-Mi ventana…-murmuró Hikaru haciendo que Atsuya de detuviera y lo mirara por encima del hombro-La ventana de mi cuarto estará abierta hasta mañana, sabes donde vivo así que si necesitas algo, lo que sea, ven…
-¿Qué…?
-Si de verdad no ocurre nada y está todo bien…quiero volver a verte mañana-sonrió Hikaru.
Atsumi siguió mirándole sorprendido sin saber que hacer o decir.
-¡Atsuya!¡Nos vamos ya!-gritó Kidou metiendo prisa.
-Hai…-dijo Atsumi dirigiéndose al lado de su entrenador mirando casi todo el tiempo hacia atrás viendo como Hikaru la despedía alegremente con la mano.
-Parece que te ha echado de menos…-comentó Kidou.
-¡N-No te metas en esto!-se sonrojó ella-Hikaru es solo un idiota exagerado…
Kidou solo sonrió levemente a ver ese lado tan inocente que poseía su sobrina, si es que en el fondo todavía era una niña. Estuvieron caminando un buen rato hacia la casa de la muchacha sumergidos en un profundo silencio. Kidou fingía no darse cuenta de que su sobrina estaba todo el tiempo mirando hacia el suelo sumida en sus pensamiento, posiblemente formulándose preguntas a sí misma y mentalizarse para cualquier respuesta que fuera a oír por parte de su madre. La joven parecía estar muy preocupada por lo que le esperaba pero bien era cierto que ganaba su necesidad de obtener respuestas a un pasado que siempre había considerado un misterio. Kidou pensaba que el saber la verdad le iría bien a ella y a Haruna; Atsumi sería conocedora de todas las cosas que le fue oculta desde que nació y con ello su mundo se vería mas ampliado y podría entonces tomar una decisión de lo que querrá hacer después y Haruna podrá sacarse ese enorme peso que llevar cargando sobre sus hombros desde hace tantos años y dejará de sufrir.
-Ya hemos llegado-avisó Kidou cuando se detuvieron frente al portal del lugar en donde vivía la muchacha.
Atsumi alzó la vista sintiéndose por primera vez un nudo en su estomago ante su propia casa, estaba nerviosa pero estaba segura de querer seguir adelante. Los dos tomaron el ascensor y esperaron pacientemente a que fueran llevados al octavo piso…Atsumi se le hizo el viaje bastante largo. Una vez fuera solo basto con que Kidou tocara la puerta de la casa un par de veces para que…
-¡TUUUUUU!-gritó Fudou abriendo de pronto la puerta haciendo que Kidou lo mirara sorprendido y Atsumi diera un bote del susto-¡TE VOY A MATAR, MOCOSA DESQUICIADA! ¡¿TIENES IDEA DE LO QUE HA TENIDO QUE PASAR TU MADRE! ¡PEOR AUN ¡¿SABES LO QUE HE TENIDO QUE PASAR YO PARA SOPORTARLA?! ¡ME TIRÓ UN PAVO A LA CABEZA!
-…¿Y de dónde sacó el pavo?-se atrevió a preguntar la muchacha después de un silencio.
-¡Y YO QUE SÉ!-volvió a gritar el ojiverde tomando a su sobrina postiza de los hombros casi zarandeándola.-¡TIRA PARA ADENTRO!-le gritó metiendo a la chica de un tirón dentro de la casa mientras Kidou la seguía con toda la tranquilidad del mundo.
-¡ATSUMI!-exclamó Haruna apareciendo de la nada sorprendiendo a su hija y a su hermano pero de pronto la joven madre detuvo su intento de abrazo cuando sus ojos hicieron contacto con los de su hija.
Haruna había estado muy preocupada por Atsumi, temerosa de que le hubiera pasado algo durante el tiempo que había estado fuera estando ella como estaba cuando se fue, aunque se había sentido aliviada de que Yuuto le hubiera llamado para decirle que estaba con ella y estaba deseando abrazarla pero en cuanto sus ojos hicieron en contacto con los de ella recordó de golpe lo que aquellos rojizos ojos reflejaron antes de que su hija se fue.
Esa decepción y ese odio.
Haruna y Atsumi nunca tuvieron conflictos serios entre ellas, estaban muy unidas debido a que ambas no tenían más familia que la una a la otra y eso las hace ser cercanas. Aquella era la primera discusión seria que había surgido entre ellas y ninguna de las dos sabía muy bien cómo lidiar con eso. Atsumi había actuado según su impulsividad y su falta de madurez propias de su reciente iniciación a la adolescencia y Haruna se había dejado llevar por la confusión del momento y su falta de experiencia ante situaciones como aquella. Kidou se había dado perfecta cuenta de aquellas cosas observándolas a las dos y conociéndolas bastante a ambas.
-Fudou-dijo Kidou mirando a su viejo compañero quien captó enseguida el mensaje pero frunció en ceño.
-No voy a irme, Kidou-contestó el hombre en voz baja dirigiéndose al de rastas mientras que madre e hija iban acomodándose silenciosamente en los asientos de su sala de estar-Todavía no he olvidado que amenazaste a Haruna con quitarle a Atsumi ¿de verdad piensas que voy a dejarte solo con ellas?
-Claro que lo harás-dijo Kidou convencido-Me conoces bien, Fudou…
-Yo ya no sé quién eres, Kidou-sentenció Fudou.
-Akio…-murmuró Haruna que había alcanzado a escuchar lo último que había dicho su amigo y Atsumi solo los miraba confundida, ignorante a la tensión que se había creado entre su maestro y su tío.
-Haruna…-murmuró Fudou mirando a los ojos a su amiga comprendiendo el mensaje que estos contenían pero teniendo que preguntarlo de todas formas-¿Quieres que os deje a solas?-Haruna asintió lentamente sin quitarle la mirada de encima a lo que Akio suspiró resignado.-Estaré en la otra habitación-anunció metiéndose dentro del cuarto de invitados donde normalmente el ocupaba.
Un nuevo silenció se creó después de que Akio entrase en su habitación. Y Kidou se cruzó de brazos esperando a que la conversación se iniciase.
-¿Cómo estás?-preguntó pobremente Haruna.
-Bien…-contestó la muchacha bajando la mirada.
-¿Dónde estuviste?
-Mamá…por favor, ve al grano, no intentes amenizar esto-pidió la joven mirándola a los ojos a lo que Haruna solo pudo dar un suspiro.
-Haruna, por favor, procede ya-le dijo Kidou.
-Si…-Haruna se aclaró la garganta-Atsumi, debes saber que todo esto comenzó cuando yo tenía dieciséis años. En ese entonces estaba teniendo una relación con tu padre.
Kidou no pudo evitar soltar un gruñido al escucharle decir eso.
-Y supongo que por esas cosas de la vida te quedaste embarazada-dijo Atsumi haciendo que Haruna la mirara sorprendida-No me mires así. Mamá, he visto a las madres de todos mis compañeros durante toda mi vida, y tu siempre has sido destacable entre ellas por lo joven que eres. Ya cuando fui un poco más mayor no me costó llegar a la conclusión de que te quedaste embarazada de mí siendo una adolescente.
-Ah…ya tienes razón…-murmuró ella-"Akio tiene razón…se está haciendo mayor, pronto no voy a poder protegerla de todo como antes"
-Solo tengo una duda que me gustaría saber antes de continuar con esto…-dijo Atsumi.
-¿El que?
-…¿tú querías a papá?-preguntó de pronto haciendo que Haruna mirara sorprendida a su hija al igual que Kidou-¿Y el te quería a ti?
Haruna creyó comprender que era a lo que se refería Atsumi y sonrió.
-No fuiste concebida sin amor, Atsumi-sonrió Haruna-En aquel entonces estaba enamorada de tu padre y él lo estaba de mí. Siempre ha sido un chico encantador y me inspiraba confianza y me sentí muy atraída por él. Pero tal y como pasa a veces, de la misma forma que una persona puede enamorarse también puede dejar de estar enamorada. Y eso fue lo que nos pasó a tu padre y a mí. Nunca hubo problemas entre nosotros, nunca discutimos, ni peleamos, siempre hubo respeto y cariño. Solo que las cosas cambiaron y vimos que estábamos mucho mejor como amigos y nuestra ruptura fue pacífica y sin resentimientos.
Atsumi esbozó una sonrisa de alivio al escucharle decir eso. Sinceramente la habría dolido mucho mas saber que ella había sido fruto de una aventura pasajera de dos adolescentes que solo salían por un corto periodo de tiempo, eso le haría llegar a la conclusión de que solo había conseguido arruinar la vida de sus padres con su sola existencia. Debía reconocer que no le gustaba nada que sus padres no hubieran podido permanecer juntos pero entendía que los sentimientos de las personas siempre pueden cambiar, por algo son personas.
Sin embargo, Kidou, lejos de sentir el alivio como Atsumi, sentía un nudo en la boca del estomago y una rabia que comenzaba a emanar de él. Odiaba pensar que Haruna había tenido sentimientos sinceros por Fubuki y que encima fueran correspondidos con la misma sinceridad, lo odiaba mucho. Quería pensar que no fue nada más que una relación entre dos adolescentes que al final cobraron sus consecuencias pero se daba cuenta de que no fue así pero cada vez que lo pensaba más rabia le daba. Sobretodo si se ponía a pensar que cosas desagradables para su mente como imaginarse a su hermana y a Fubuki juntos, muy juntos…sobretodo porque Atsumi no podía haberse hecho sola…
Le daba hasta repulsión, no imaginaba a Haruna con ningún hombre…que no fuera él mismo.
-Yo era aun una niña en aquel entonces…-prosiguió Haruna luego-En ese momento no me lo pensé y hui de casa durante una temporada y fui atendida en una asociación de mujeres.
-¿En una qué?-preguntó Atsumi sin entender.
-Una asociación que se ocupan de mujeres que tienen problemas.-le dijo Kidou.
-¿Problemas? ¿Habían mas chicas embarazadas?-preguntó Atsumi.
-No solo chicas embarazadas, también mujeres maltratadas, drogadictas o dependientes emocionales-siguió contando el de rastas.
-¡¿Has estado en un sitio así con dieciséis años?! ¡¿Pero eso está permitido?!-preguntó Atsumi impresionada al imaginarse a su madre rodeada de mujeres que podían resultar un peligro para ella.
-Eso mismo me he preguntado yo…-murmuró por bajo Kidou
-Estuve un tiempo yendo allí pero cuando finalmente me convencieron para contárselo a mis padres es cuando todo se torció…-la mirada de Haruna se entristeció-Mis padres me exigieron que me deshiciera de ti.
-¿Cómo?-se sobresaltó la muchacha poniéndose tensa. La información nefasta que tanto había temido acababa de presentarse, solo que ella creía que sería por parte de alguno de sus padres…no sus abuelos.
-Me decían que un bebé acabaría con mi futuro. Ellos quisieron que interrumpiera el embarazo pero yo estaba en contra de eso. Yo fui una niña adoptada y estaba a favor de darte en adopción en cuando te diera a luz, no me sentía preparada para tener un niño. Mi madre me dijo que aquello era un error que en cuanto nacieras yo ya no iba a querer dejarte en adopción, me seguí negando y me comprometí a hacerlo en todas sus consecuencias. Pero…en el momento en que me examinaron y me hicieron escuchar el latido de tu corazón, supe que no podía dejarte así que volví a huir de allí esta vez de manera definitiva.
-¿Y papá?-preguntó Atsumi aun en shock por aquella información.
-Tu padre se enteró tarde de mi embarazo, tú estabas a un mes de nacer. Y se enteró por casualidad porque nos encontramos de repente-explicó la joven madre-En aquel entonces, tu padre ya había recibido la beca para ir a Italia a jugar al fútbol. Por exigencias mías, él se fue allí. Era mejor eso que tenerte desatendida trabajando en cualquier cosa por un sueldo mísero.
-A ver, a ver, a ver, que me aclare…-le cortó ella alzando la mano mientras que con la otra se sostenía la cabeza-tu y papá me concebisteis con dieciséis años, los abuelos quisieron que yo desapareciera, tú te negaste, huiste a una asociación rara de esas, papá se entera meses después que va a tener una hija, tu y él habláis, papá se va a Italia ¿hasta ahí bien?
-Si…-sonrió torcidamente Haruna comprendiendo que Atsumi estaba al borde de un colapso mental.
-¿Y Kidou?-preguntó señalando al de rastas con la cabeza-¿A santo de que aparece ahora de repente en nuestras vidas diciendo que es tu hermano y mi tío?
-Haruna…mas te vale explicárselo bien…-dijo él con un aura de "No mientas o caerás en desgracia"
-No hay mucho que explicar en ese punto pero intentaré ser clara…-dijo Haruna-Para mi mis padres lo eran todo y cuando me dijeron de deshacerme de ti me sentí traicionada y ofendida al no poder contar con ellos. Aquello hizo que ni siquiera quisiera pedirle ayuda a mi propio hermano, fue un error y una pataleta infantil por mi parte porque sé de sobra que él nunca me habría cerrado la puerta pero yo en ese momento no lo veía así. Quería salvarte y cuidar de ti yo misma aunque fuera sola, me ponía a pensar que no quería estar siempre dependiendo de mi hermano para todo y que esto tenía que solucionarlo yo.
-Ya…-dijo Atsumi suspirando y revolviéndose el cabello-Creo…que ya me ha quedado todo claro…
-Atsumi yo….
-Mamá, puedo intentar comprender todo esto, de verdad que puedo pero…ahora no, necesito pensar mucho, necesito aclararme-dijo ella levantándose del sitio y caminando hacia la puerta-Pasaré la noche fuera ¿Vale?
-Atsumi pero ¿no hay nada que quieras preguntar? ¿Algo que quieras saber?-preguntó Haruna temerosa intentado que su hija no se fuera pero…Atsumi volvió a mirarla de aquella manera; decepción, profunda y dolorosa decepción.
-Solo puedo preguntarme porque mi madre me privó de mi familia…-sentenció Atsumi saliendo por la puerta dejando a su madre atrás.
Haruna dejó que las lagrimas fluyeran con total libertad una vez su hija salió de la casa. Quería habérselo impedido, que se quedase y hablaran, que ella dijera como se siente o que le gritara, aquella reacción le había parecido más dolorosa que los típicos estallidos temperamentales que Atsumi solía dejar salir cuando se enfadaba mucho, sabía que ahora su hija estaba invadida por la confusión y la imagen que siempre había tenido de ella se había derrumbado por completo.
-¿Haruna?-llamó Kidou suavemente mientras se acercaba a su hermana una vez Atsumi salió de la casa dirigiéndose a dios sabe donde pero tampoco le preocuparon demasiado, ahora ella se iba a ir a casa de algún conocido y estaría segura.-¿Estás bien?
-¿Cómo voy a estarlo?-sollozó la pobre mujer sosteniéndose el pecho todavía mirando la puerta con la vaga e inútil esperanza de que su hija apareciera de repente con una sonrisa diciendo que era mejor estar con en casa.-Mi hija me odia…
-No es verdad-negó Kidou acariciando su cabeza.-Esta confusa y dolida pero no te odia, sabes mejor que nadie que es incapaz de odiarte.
-No me vengas ahora con esas, Onii-chan-gimoteó la peliazul alejando un par de pasos de su hermano.
-Haruna ¿Por qué te alejas?-preguntó Kidou al ver que su querida hermana rechazaba su gesto.
-No te entiendo, Onii-chan-volvió a sollozar-Me cuentas una historia loca de que te has enamorado de mí, luego me amenazas con quitarme a Atsumi y ahora…te comportas de esta forma. ¡No te entiendo! ¡Y estoy cansada! ¡Por culpa de todo esto, Atsumi me odia! ¡Todo, todo…!
-Haruna, Atsumi no tendría por qué haberse enfadado si tú hubieras sido sincera con ella desde el principio.-le dijo Kidou sin ningún tipo de pudor a lo que Haruna dejó de sollozar de la impresión y lo miró.-Has tenido miles de oportunidades de contarle la verdad y no lo has hecho.
-¿Cómo puedes decirme eso? ¡Tú con tus amenazas has puesto en peligro a mi familia!
-Da la casualidad de que yo soy parte de tu familia-contraatacó el de rastas-Y Atsumi es mi sobrina ¿de verdad pensabas mantenerla en la ignorancia para siempre? ¿Crees de verdad que una vez terminado el Holy Road ibas a marcharse por las buenas?
-¡Pero… pero…!
-Haruna, ya es hora de que dejes de esconderte y que dejes de ocultarle las cosas a tu hija. Puede que lo hayas hecho para protegerla, pero esa protección ya no tiene sentido alguno, no es más que un burdo engaño que estas alargando.
-Mi hija aun no tenía que saberlo, estaba bien ignorándolo todo…-sollozó Haruna casi intentando convencerse a sí misma que a Yuuto-Todo fue por ella.
-Parece que te cuesta ver que Atsumi está creciendo…-suspiró Yuuto volviendo a acercarse a ella-Aunque digas que no, todavía me necesitas.
De pronto Haruna sintió las manos de Yuuto tomándola de sus brazos y sus labios presionando los suyos de forma suave y delicada. De nuevo, aquella acción tomó a Haruna de sorpresa y no pudo evitar que Yuuto se abriera paso entre sus labios para profundizar aquel beso que en seguida tomó intensidad que de no ser porque estaban solos alguien habría gritado que Yuuto estaba forzando a Haruna, pero lejos de esa conjetura estaba siendo muy tierno con ella, no pensaba aprovecharse ahora que su hermana tenía las defensas bajas, eso sería muy ruin por su parte. Pero eso no iba a impedirle que dejara muy claro su posición y a lo que ella tenía que atenerse.
-Te amo, Haruna-murmuró el oji-rojo después de romper el beso-Sé perfectamente que necesitas a alguien como yo a tu lado, que sea tu apoyo y que pueda enderezar a Atsumi…no, no necesitas a alguien como yo, me necesitas a mí. Única y exclusivamente a mi…
-Yuuto ¿qué es lo que…?-Haruna se revolvió en los brazos de Kidou para liberarse pero él la tenía bien sujeta.
-Así que prepárate, Otonashi Haruna…-sonrió Kidou de forma encantadora-…porque voy a ir a por ti.
Mientras tanto un muchacho de cabellos violetas y ojos inocentes se encontraba cómodamente sentado en su cama leyendo un libro el cual se podía leer "las aventuras del Rey Pingüino", pero lejos de estar concentrado en su lectura estaba más absorto en sus pensamientos. Por un lado todos los partidos que habían tenido y los que jugaran próximamente, luego los próximos entrenamientos que le sometería Kidou-kantoku y luego…
-Me pregunto…-murmuró él cerrando el libro que estaba intentando leer mirando para algún punto de su cuarto-…si estará bien…
De pronto se escuchó un ruido corredizo detrás de él y un viento venido de la misma dirección le recorrió por detrás. Hikaru sonrió mientras se daba la vuelta observando a una figura que se alzaba en el marco de su ventana que también lo miraba a él.
-Ya pensaba que no ibas a venir…-sonrió él dejando el libro a un lado para sentarse mejor en su cama y seguir mirando a aquella persona-Por tu cara supongo que las cosas no han ido bien…
La otra persona no respondió pero alzó la mirada cuando el peli-violeta abrió los brazos hacia ella.
-Te advierto que si le cuentas a alguien algo sobre esto te mataré-amenazó aquella persona mordiéndose el labio inferior mientras una lágrima asomaba por uno de sus ojos.
-Lo sé…-sonrió el chico-Pero ahora…solo olvídate de los demás.
En ese momento Fubuki Atsuya quedó sumido en un profundo sueño en lo más recóndito de la mente de su portadora mientras que la verdadera personalidad se dejó ver ante el otro. En otras palabras, aquel día Otonashi Atsumi dejó salir su dolor entre los brazos de Kageyama Hikaru.
CONTINUARÁ.
De nuevo volvi a retrasarme…esta vez por cuatro meses, he llegado a pensar que estaba perdiendo mi toque…¡PERO NO PASA NADA AQUÍ ESTA EL CAPITULO PROMETIDO YOHOHOHOHO! Y PARA CELEBRAR ESTE RESURGIMIENTO A LO AVE FENIX Y TAMBIEN PORQUE ME HA DADO EL VENAZO OS HAGO UN PEQUEÑO RETO.
¿Con cuál jugador de Inazuma eleven emparejaríais con Atsumi? Parece una tontería pero es una curiosidad que tengo :3 a veeer quien se atreve?
Rydag: Tienes razón, estás loca ¡¿Cómo puedes ser tan fanática de esa hiena compulsiva?! ¡Te juro que en uno de estos episodios muere de forma trágica, Oh, mira, drama lo que más te gusta yohohoho. Y descuida…Kidou ya se las apañará, siempre lo hace.
Dma-kge: Todos se ponen del lado de Haruna por su situación con Atsumi pero Kidou ha padecido trece largos años pensando que su hermana estaba muerta y gente que puede ponerse en su lugar no censuran los arrebatos desesperados de Kidou hacia ella. Pero él…no es capaz de hacerle eso a su hermana, y quien sabe quizá logre tener la custodia de Atsumi…por otro motivo XDD.
Shikamita: Shika-chan…¡ULTIMA ESCENA DEDICADA A TI! ¡TENIA QUE HACERLO, DE VERAS TENIA QUE HACERLO! Es toda para ti porque sé que te gusta el hikatsu (?) y aun te sigo diciendo que Hikaru es un candidato potencial a que se quede con Atsumi ¿Qué pasara? uuuuuh
Osoqduerme: En serio me sorprendes, tú tienes un nivel de flojera muy grande a la hora de dejar review…que me mandes semejante parrafon como review yendo en contra de tu flojera…¡me hace tan feliz! ¡tanto que te daría un abrazo y te regalaría un peluche Kidou!
Lexie annatsumi asakura kido: Me alegro mucho que te guste el fic, suelo tardar mucho en actualizar pero luego valen la pena, espero que puedas tener paciencia conmigo y te siga gustado mi fic
Miki-chansis: Relaaaax muchacha solo tienes que volver a leerlo y quedarte más relajada porque creo que solo te ha caído todo de golpe XDDD pero que es estas cosas caen así, de pronto, no poco a poco como nos gustaría. Respondiendo a tu pregunta: Zen es un personaje misterioso que al igual que Atsumi fue creado, la diferencia es que yo cree a Atsumi y Zen fue creado por Rydag(quien me dio su permiso para usarle en mi fic), terminara apareciendo pero ¿Cuándo? A saber… a seguir sufriendo te toca XDDD.
Kirino7800: Me alegro de que te guste, espero que puedas seguir disfrutándolo.
