Holaaa gente cuanto tiempo sin vernos. Bien, supongo que muchos (sobretodo españoles que lean esto) se preguntaran porque he tardado tanto en subir la continuación si estamos de vacaciones…vale, gente es porque de nuevo estoy castigada y esta vez…injustamente. Ahora mismo he conseguido escribir esto aprovechando que mis padres se fueron de viaje en tres días para vosotros y daros una explicación de mi atraso. No sé cuánto tiempo estaré castigada así que no sé cuándo podré volver a escribir, así que lo he alargado mas para compensaros, por lo que os pido paciencia y que sepáis que no voy a abandonar en ningún momento este fic. Sinceramente, respecto al cap anterior, hay algunos reviews que me han dado algo descolocada, así que los que estén interesados en leer las respuestas ir directamente abajo para saberlas si queréis. Gracias por vuestra atención y sin más preámbulos…¡EL CAP 15!

CÁP 15-ALZANDONOS A POR LA VICTORIA

-Oh, vamos, no puede ser-se escuchó una voz grave resonar por el lugar como si fuese eco que llegó hasta los oídos de una joven que yacía dormida en el suelo.

Haruna se esforzó por abrir los ojos, luchando contra los últimos residuos del narcótico que todavía no había sido eliminado de su sistema. Lo primero que pudo captar su campo de visión fue una pared y un suelo de piedra, parpadeó varias veces verificando que lo que sus ojos veían no la estaban engañando. Al restablecer su visión paseó su mirada rápidamente por el lugar pudo hacerse una imagen del lugar donde se encontraba, las paredes, el suelo y el techo estaban hechos de piedra, ella descansaba en una superficie plana. Aquel sitio era pequeño, formaba un zulo cuadrado y por la casi inexistente luz que podía percibir se podía dar cuenta de que era de noche.

La peli-azul se incorporó lentamente de donde estaba, cuando se quedó sentada una tela suave y oscura cayó de sus hombros a su regazo y entonces su nariz pudo apreciar un aroma que le resultaba familiar. Era la chaqueta de Yuuto. Alzó la mirada para buscarle y no tardó nada en dar con él.

Su hermano estaba sostenido en el aire, sus fuertes manos se agarraban con fuerza a unos barrotes de una pequeña ventana triangular que se encontraba a lo alto y dejaba entrar la luz del exterior, ahora solo la de la luna. Haruna estaba un poco sorprendida de verle ahí. Estaba muy alto para que hubiera podido alcanzar los barrotes de un salto pero ahora eso era lo que menos le preocupaba. Podía ver que aquel zulo solamente estaban ellos dos. No había nadie más.

¿Dónde estaba el equipo?

-Onii-chan-le llamó con la voz suficientemente alta para que pudiera oírla. Kidou, al escucharla, se volteo a verla y cuando la vio despierta e incorporada se soltó de los barrotes y cayó de pie en el suelo.

-¡Haruna! ¿Estás bien? ¿Te duele algo?-le interrogó Kidou colocándose a su lado para verificar que en efecto no le dolía nada. Haruna negó con la cabeza antes de volver a mirar a su alrededor y luego otra vez a su hermano.

-¿Qué ha pasado? ¿Dónde estamos?-preguntó preocupada-¿Y dónde está el equipo?-se apresuró y en seguida notó que sus pulsaciones se aceleraban en cuanto preguntó por los muchachos. Como profesora que era y como madre de uno de ellos sentía el agobio al no verlos bajo su vigilancia ni la de su hermano.

-Haruna, cálmate-le dijo Kidou posando su mano sobre el hombro de Haruna al notarla comenzar a respirar con dificultad presa de la ansiedad.-Ahora mismo necesitamos mantener todo el autocontrol que podamos ¿de acuerdo? Si nos ponemos nerviosos no podremos ayudar a nadie. Y esos chicos son responsabilidad nuestra.

Haruna siguió respirando fuertemente e hizo un esfuerzo por controlarse. Cerró los ojos y visualizó en su mente los rostros de todos los integrantes del club de fútbol, tal como le decía Yuuto, esos chicos estaban bajo su responsabilidad y no podía dejarse dominar por el pánico. Si no, no habría forma de sacarlos de aquel lio.

-¿Qué ha pasado?-volvió a preguntar Haruna tras haber conseguido tranquilizarse y miró a Yuuto seriamente y con determinación. Yuuto sonrió levemente al verla de esa forma pero en seguida volvió a tomar su habitual expresión serena.

-Ha sido el conductor del autobús…-comenzó a explicarle mientras tomaba su chaqueta y volvía a colocarla sobre los hombros de Haruna para evitar que tuviera frío-Nos hizo inhalar un gas somnífero que salió por el conducto del aire acondicionado.

-Por eso comencé a sentir tanto sueño…-murmuró Haruna comenzando a recordar más o menos el momento en que perdió la consciencia.

-Yo también me quedé dormido así que no pude ver que es lo que han hecho con los demás. Cuando desperté solo estábamos tú y yo en este lugar, no había nadie más.

Haruna endureció su mirada sintiéndose tonta por haber caído en una trampa así. Era el V Sector ¿acaso les hacían ir a un campo de entrenamiento especial cuando eran los que querían derrocar al Seitei? Tenían que haber previsto que algo así sucedería.

-¿Y dónde estamos?

-No estoy seguro, pero parece que estamos cerca de la costa, he podido ver el mar y desde aquí se puede escuchar las olas. Es posible que estemos encerrados dentro de las instalaciones del V Sector.-le explicó Kidou

El oji-rojo se quedó mirando a su alrededor con discreción observando disimuladamente por el rabillo del ojo un parpadeo rojo que estaba en lo alto del techo. Era pequeño, casi imperceptible. Pero podía darse cuenta de que estaba ahí. Era una cámara de vigilancia y posiblemente tuviera incorporado algún tipo de dispositivo de escucha.

Haruna pudo ver la mirada de su hermano a través de sus gafas y le siguió la dirección de sus ojos pero tan pronto lo hizo desvió la mirada hacia abajo. También se había dado cuenta. Puede que no fuera tan inteligente como su hermano en cuestión de estrategias ni nada de eso pero si hay algo que los dos compartían muy bien era la perspicacia. Haruna solo había necesitado medio segundo para darse cuenta del puntito rojo que parpadeaba de forma casi imperceptible en una esquina del techo de aquella habitación, pronto su cerebro comenzó a trabajar en las consecuencias de aquel aparatito y en su situación actual llegando exactamente a la misma conclusión que Yuuto. Estaban atrapados, vigilados y podían ser escuchados en todo momento.

Kidou percibió la expresión tensa de su hermana y como evitaba tener que mirar lo que había detrás de él y supo que se había dado cuenta. Tomó su mano con cuidado y la apretó con suavidad para darle consuelo y trasmitirle tranquilidad. Haruna agradeció momentáneamente aquel cálido contacto pero en seguida un golpe de realidad la azotó al recordar los últimos episodios que había tenido su hermano con ella. De pronto rompió el contacto entre ellos de manera brusca como si la piel de Yuuto estuviera en llamas y la hubiera quemado.

-Haruna-pronunció Kidou sorprendido ante esa reacción.

Haruna le miró sorprendida como si no se hubiera dado cuenta de lo que ella misma había hecho. Miró los ojos ocultos de su hermano, luego las manos del mismo y de nuevo a sus ojos. De pronto se sintió terriblemente mal por lo que había hecho. Yuuto solo estaba intentando reconfortarla, no había nada raro en sus gestos.

-¿Pero qué demonios estoy haciendo?-pensó ella al mirar los ojos confusos y algo dolidos de Yuuto-¿Por qué le he rechazado? Solo intentaba ayudarme.

-G-Gomen nasai, Onii-chan, yo no quería…-se disculpó avergonzada la Otonashi.

-No, no te preocupes-le dijo él bajando un poco la mirada-No…no hace falta que estés tan a la defensiva.

-¿Eh?

-Haruna, tu sabes que es lo que pasa conmigo y lo que siento-dijo con toda la discreción que pudo intentando no hablar demasiado alto para los que les vigilaban-Pero también sé lo mucho que te cuesta afrontar esta situación y yo no quiero complicar más las cosas. No me retracto de lo que te dije en su momento pero también quiero que tú puedas estar todo lo tranquila que puedas estar a pesar de todo.

-Onii-chan…-murmuró Haruna sorprendida.

-Así que no te preocupes, no voy a intentar nada que tu no quieras. Estate tranquila-concluyó el de gafas bajando la mirada-Ahora mi prioridad es sacaros de este lugar a todos y haceros llegar sanos y salvos al instituto Raimon.

Dicho esto Kidou se tomó la libertad de terminar de volver a acomodar su chaqueta sobre su hermana antes de alejarse de ella y sentarse en la banca de madera que estaba enfrente de ella, procurando evitar mirarla para que no se sintiera incomoda.

Haruna lo observó curiosa al ver como evidentemente mantenía un espacio respetuoso entre ellos solo para que pudiera estar tranquila.

-Yuuto…-pensó Haruna con un aire de tristeza a ver a su hermano darle la espalda-La verdad es que Yuuto me aprecia y me cuida mucho-se dijo mirando su chaqueta que la mantenía protegía de los elementos fríos.-¿Será cierto lo que me dijo? ¿Qué está enamorado de mí? Yo pensaba que estaba enfermo pero…está luchando consigo mismo para que yo no me preocupe, está intentando actuar como un hermano mayor ¿Un enfermo hace eso? Sus ojos ya no parecen de un loco cuando me dijo que me quitaría a Atsu-chan ¿Será cierto lo que dijo Akio? ¿Qué solo había hablado su dolor y su rabia y no su corazón?-seguía debatiéndose la peli-azul acurrucándose en la chaqueta de su hermano sin quitarle la vista a él-Yuuto…

-¡MALDITA SEA ¿DÓNDE DEMONIOS NOS HAN METIDO?!-gritó una fuerte voz femenina que hizo retumbar hasta la celda donde se encontraban los dos hermanos.

-¿Eh?-pronunció Haruna azorada por la fuerza de aquel grito.

-¿Pero quién…?-consiguió pronunciar Kidou.

-Alterándote no vas a conseguir nada-grito otra voz, aunque con mucha menos intensidad que la primera-Cálmate.

-¡¿CÓMO VOY A CALMARME?! ¡VOSOTROS, PERROS FALDEROS DEL SEITEI, HACED QUE VENGA VUESTRO JEFE SI TIENE AGALLAS!-volvió a bramar la voz de antes al mismo tiempo que se escuchaba varios golpes que hacían retumbar el lugar, al parecer aquella persona estaba aporreando una puerta.

-Esas voces…-murmuró Kidou acercando su cabeza a la fría pared.

-¡Son Midori-san y Aoi-san!-exclamó Haruna dirigiéndose a toda prisa al lado de su hermano y poniendo su oreja en la piedra intentando escuchar lo que decían las chicas del otro lado.

-¿Cómo puedes hacer fotos en un momento como este?-preguntó irritada la pelirroja.

-Solo recopilo evidencias…-se escuchó una tercera voz, tranquila y sosegada al contrario que la que había realizado la pregunta.

-Solo espero que los demás estén bien…

-¡Aoi-san!-gritó Haruna. Las voces del otro lado de pronto se quedaron calladas como si no estuvieran seguras de haber escuchado bien.

Midori se quedó con el puño en alto mientras miraba a sus compañeras. Akane estaba justo enfrente de la diminuta ventana a la que acababa de sacar una foto y Aoi estaba sentada en la banca de madera. Las tres parpadeantes y confusas.

-Lo habéis oído ¿verdad?-preguntó Midori esperando que esa voz no hubiera sido producto de su imaginación. Las otras dos chicas asintieron.

-¡Aoi-san!-volvió a llamar la misma voz, esta vez las tres chicas dirigieron su mirada al muro que se encontraba frente a Aoi y las tres fueron corriendo allí. Midori y Aoi se quedaron con las cabezas pegadas al muro de piedra mientras que Akane estaba justo detrás de ellas con su cámara en la mano.

-¡Otonashi-sensei!-respondió Aoi mientras Midori daba golpes a la piedra provocando pequeñas vibraciones en ellas.

Haruna suspiro aliviada al escuchar la voz de la gerente mientras Kidou esbozaba una sonrisa.

-¿Estás bien?-se apresuró en preguntar la profesora.

-Si estoy bien. Midori-san y Akane-san están conmigo y también están bien-le informó Aoi para gran alivio de los dos adultos.

-¡YO NO ESTOY BIEN!-gruño/gritó Midori ofendida-¡NOS HAN ENCERRADO COMO SI FUERAMOS ANIMALES! ¡YA ME GUSTARIA TENER DELANTE A ESOS GUARDIAS! ¡SE IBAN A ENTERAR DE QUIEN SOY YO!

-¿Cómo está usted, Otonashi-sensei?-se preocupó Akane ignorando por completo la rabieta de su compañera.

-Yo estoy bien, Kidou-kantoku está conmigo.

-¿Kantoku?-preguntó Akane.

-¡Tenma! ¡¿Estás ahí?!-preguntó Aoi.

-Tenma-kun no está aquí-dijo Haruna-Aquí solo estamos Kidou-kantoku y yo.

-Pero, espere, si Kidou-kantoku está con usted ¿Quién está con los chicos?-preguntó Aoi.

-¿Solo estáis vosotras tres?-preguntó esta vez Kidou.

-Sí, aquí no hay nadie más.-dijo Midori.

-Ir a ver si podéis escuchar algo en el otro muro, tal vez haya alguien al otro lado-ordenó Kidou.

Aoi se quedó donde estaba esperando por si escuchaba nuevas órdenes por parte de los dos adultos mientras que sus compañeras fueron al otro muro. Akane pegó su cabeza a la piedra intentando escuchar algo mientras que Midori golpeaba la pared para ver si podía llamar la atención de haber alguien al otro lado.

-No se escucha nada…-murmuró Akane apenada.

-Parece que no hay nadie al otro lado-informó Aoi a Kidou-kantoku.

Kidou entonces observó a su hermana ir al otro lado de la celda y golpear la pared de piedra y pegar su cabeza a ver si oía algo.

-Nada…-dijo después de un rato-Aquí tampoco hay nadie.

-Me temo que solo nos han encerrado a nosotros.-dijo Kidou.

-Pero ¿y el equipo? ¿Y Tenma?-preguntó preocupada.

-Puede que…tengan algo distinto preparado para el equipo-dijo Kidou.

-No puede ser…-murmuró Midori.

-Shin-sama…-gimoteó Akane escondiendo sus ojos en la cámara.

-…Tenma…

Mientras tanto la noche también se cernió sobre la pequeña base que Endou y los demás habían encontrado para poder esconder a los chicos del equipo. Aunque Fudou y Kazemaru coincidían en que la cueva, oculta y cerrada, era más segura que aquel lugar, que estaba abierto y a la vista, Endou decidió llevarlos hasta allí porque de haber permanecido dentro de la cueva no habrían podido patear el balón como tiene que ser, no podían irse del lugar sin haber rescatado antes a Kidou, a Haruna y a las gerentes y estaba claro que no iban a poder hacerlo mediante la diplomacia.

De todas formas parecía que el V Sector no iba a hacerles nada esa noche por lo que todos decidieron bajar un poco la guardia y tratar de relajarse. Necesitaban hacerlo. Era demasiadas emociones por un solo día y todo el equipo estaba desplomado. Los adultos decidieron que era hora de ir preparando la cena y los muchachos, incapaces de mantenerse quietos decidieron ayudar aunque solo fuera un poco.

Era muy gracioso ver a algunos miembros del equipo ayudar a los adultos. Kazemaru había decidido ir a por leña para encender fuego y Kirino, ferviente seguidor del anterior defensa del Raimon, decidió acompañarlo para poder ayudarlo con la carga y secretamente intentar pedirle un autógrafo lo más discreto posible. Y al parecer cuando se trataba de Kazemaru, Kirino no conocía el sentido de la discreción, más que nada porque el peli-azul se preguntaba para que llevaba el chico peli-rosa una libreta y un rotulador negro y sobretodo de donde los había sacado. Para mala suerte del peli-rosa, Kariya también se había apuntado a ir con ellos alegando que solo dos personas no iban a poder cargar con tanta leña para preparar un fuego para catorce chicos y cinco adultos, aunque más de uno podía darse cuenta que Kariya tenía otros motivos en mente nadie dijo nada. Era muy divertido ver a Kirino seguir a Kazemaru como patito sigue a mamá pata y Kariya siguiéndole y matando al peli-azul con la mirada como lo haría un zorro en plena cacería.

Mientras Kurumada, Tsurugi, Amagi e Ichino fueron con Kabeyama al bosque para recolectar algunas frutas para todos. Según el enorme defensa, era importante el consumo de frutas, daban mucha energía y prevenían los golpes de calor y era bueno para una dieta equilibrada para deportistas…y que además estaban deliciosas. Los que le seguían le gustaban las frutas pero más de uno se preguntó cómo podía gustarle tanto la fruta a ese hombre y seguir siendo tan corpulento como una gigantesca bola de nieve. De todos modos, llegaron a la misma conclusión de que la fruta no era precisamente lo que más consumía el defensa, pero nadie dijo nada al respecto.

Endou intentaba preparar las camas para todos, y se dice intentar, porque las personas que se habían ofrecido para ayudarle se habían puesto de repente a hacer una guerra de almohadas. No sabían cómo habían terminado por hacer eso. Pero al parecer mientras cargaban con los futones, nadie pensó que la pequeña estatura del dorsal 5 del Raimon iba a suponer un problema. Shinsuke cargaba un futón que le doblaba el tamaño, por lo que terminó pisando uno de los laterales de la tela que arrastraba por el suelo y terminó cayéndose encima del futón. Tenma se preocupó por él cuando vio que después de la caída no se movía temió que se hubiese hecho daño, pero al parecer el pequeño defensa se encontraba bastante cómodo donde estaba y no le apetecía moverse de ahí. Tenma sonrió travieso, tomó las esquinas del futón y tiró de ellas, la consecuencia fue que Shinsuke voló por los aires y cayó sentado en una de las almohadas que había en el lugar. Aquella travesura por parte de su amigo lo tomó como una declaración de guerra, tomó la almohada en la que estaba sentado y se la lanzó al centrocampista del viento que la esquivo y terminó en la cara de Hikaru causando que cayera de espaldas sobre otro futón. El peli-morado hizo un puchero y devolvió el almohadazo al azar que terminó en la cara de Nishiki, quien respondió de nuevo volviendo a lanzar otra almohada a Tenma, esta vez dando en la diana.

Cuando Endou vio que los cuatro se había enzarzado en una guerra de almohadas, riendo y atacándose a traición los unos a los otros, sonrió al verlos tan relajados. Intentó calmarlos para poder evitar que siguieran haciendo un desastre en la habitación pero de pronto cuatro almohadas le dieron de lleno en la cara. Los otros cuatro se quedaron quietos de golpe al ver lo que habían hecho, porque siendo sincero solo habían ido a atacar por impulso al escuchar la voz de su entrenador. Las almohadas resbalaron de la cara del entrenador quien estaba con el ceño fruncido. Los jugadores se temieron que les gritaran o les regañaran, pero para su sorpresa Endou sonreía y estaba armado con dos almohadas.

Lo último que pudo escucharse en el interior de esa habitación fue un escandaloso Endou gritando "¡Vendetta!" y unas risas desternillantes y algunos "¡Nos atacan!"

Fudou estaba a cargo de preparar la comida, de momento picando las verduras y las carnes con sus improvisados ayudantes de cocina, intentando ignorar el escándalo que estaban armando los que supuestamente estaban a cargo de preparar las camas. Por suerte, los que le ayudaban estaban más o menos en sus cávales y lo agradecía, había muchas bocas que alimentar y había muchas comidas que preparar como para que pudiera cocinar todo él solo. Observó a sus pequeños ayudantes, Atsumi estaba a su lado, siguiendo el ejemplo de Kirino con Kazemaru y negándose a separarse de su querido mentor aunque podía notar que picaba las verduras con algo de irritación seguramente porque le había tocado cocinar en vez de ayudar a su padre pero no había remedio, era de las pocas que sabían cocinar dentro del equipo gracias a las veces que había ayudado a Akio en la cocina. Shindou se encontraba al lado del centrocampista oscuro troceando la carne que iban a usar manteniendo una animada charla tanto con Atsuya como con Aoyama que estaba delante de él troceando unas cebollas, con los ojos protegidos por unas gafas de buceo que al parecer le había quitado a Hamano la última vez que fueron a la playa. En ese rato que estaban compartiendo entre alimentos, por fin Shindou y Atsuya se había puesto a hablar de sus intereses y habían conseguido congeniar, los dos hablaban sobre estrategias en el campo y debatían entre las mejores posiciones de los jugadores valorando las habilidades de cada uno dándose cuenta de que parecían tener más en común de lo que parecía. Aoyama, que aunque le era agradable ver a esos dos compartir opiniones estratégicas, no le apetecía hablar en ese momento de fútbol porque le hacía recordar la situación en la que se encontraban así que desvió el tema de conversación a un campo que también atraía mucho al de cabello ondulado; la música. Atsuya no entendía nada de música pero escuchando a esos dos hablar de ello se le hacía interesante y los escuchaba atentamente de vez en cuando preguntando algunas cosas o proponiendo que algún día Shindou tocara el piano para todo el equipo. Sangoku, que también estaba picando cebollas, lloraba a causa del jugo y no podía integrarse en la conversación a causa de las lágrimas por lo que se entretenía a su mismo con cara sufridora maldiciendo el no tener unas gafas como las de Aoyama para no tener que sufrir aquel tormento mientras que los demás se esforzaban mucho en no mirarle porque si lo hacían estaban seguros que no iban a poder contener la risa ante la expresión de su cara y aun había mucho que hacer.

Fubuki, que se había quedado solo y estaba a cargo de llevar el agua para cocinar, se encontraba mirando desde lo alto a su hija que al parecer estaba muy interesada en algo que le estaba contando Aoyama. El joven padre solo podía sonreír lleno de alegría y tranquilidad al ver que su pequeño terremoto estaba cómoda y radiante a pesar de las circunstancias que la envolvía, de otra manera estaría pegando gritos histérica perdida corriendo hacia la base del V Sector para matarlos a todos en plan apocalipsis zombie reclamando a su madre y a las gerentes…aunque bien podía imaginarse que no le importaría dejar a Kidou allí abandonado. Pero ahí estaba, preparando la cena con Fudou y otros integrantes del equipo, divirtiéndose y riéndose como si en vez de estar en territorio enemigo estuviera de acampada con los amigos del instituto. Su hija nunca fue buena haciendo amigos, su aspecto varonil había influenciado mucho en sus relaciones sociales ganándose burlas de todos, tanto de niños como de niñas, pero ahora podía estar tranquilo al verla relacionarse tan bien con el Raimon a pesar de las diferencias que tuviera con algunos de ellos, debía agradecerlos sobretodo a Kageyama, ese chiquillo estaba siendo una buena influencia para Atsumi, la ayudaba a no perder tanto los estribos y a mantener la cabeza fría. Sin duda el haber ingresado en el Raimon le había hecho mucho bien. Aunque él no entendía porque la confundían tanto con un chico, puede que fuera porque era su padre pero él veía perfectamente a una chica. Cosas de la vida.

-¿En qué piensas, Fubuki?-preguntó una voz a su lado.

El peli-plateado volteo a ver encontrándose a Endou completamente lleno de plumas que dios sabe de donde las habrá sacado y curiosamente con una almohada bajo el brazo. Tuvo la tentación de preguntar pero luego pensó ¿Para qué? Endou era a veces mas crío que aquellos muchachos, no le extrañaría nada que hubiera caído en uno de los juegos de los chiquillos. Pero bueno…Endou parecía bastante feliz.

-Pensaba en él…-murmuró Fubuki volviendo a mirar a su pequeña que se reía de un comentario que había dicho Shindou.

-¿En tu hija?-preguntó Endou apoyándose en el muro al lado del peli-plata.

-Si, en mi….espera ¿Qué?-se sorprendió Shirou mirando a su amigo con los ojos muy abiertos mientras Endou sonreía divertido.-¿Cómo es que….?

-No me lo ha dicho nadie, me he dado cuenta-sonrió mas ampliamente-Es una chica ¿verdad que si?

Fubuki asintió sorprendido ¿Cómo es posible que Endou Mamoru, el eterno despistado e inocente fuera de un campo de fútbol, hubiera sido tan perspicaz de darse cuenta? Ni siquiera Kidou había sido capaz de ver que Atsumi era una chica y de no ser porque se lo dijo la propia Haruna posiblemente seguiría creyendo que se trataba de un varón.

-¿Cómo te has dado cuenta?-preguntó Fubuki aun consternado.-Ni siquiera Kidou…

-¿Qué clase de entrenador sería si no me fijara en mis jugadores?-dijo Endou sentándose en el suelo mientras Fubuki le imitaba. El peli-plata puso cara de circunstancia mientras pensaba que entonces qué clase de entrenador era Kidou cuando no pudo apreciar el sexo de uno de sus jugadores…peor aún, de su propia sobrina.

-Ya pero…

-Reconozco que al principio sí que creía que era un chico, a ver es comprensible la confusión, con esa mirada tan…tan…bueno, tan Fudou. Pero me di cuenta en seguida de que era una chica, no puedo decirte que es lo que me hizo averiguarlo, solo la miré y lo supe. La verdad es que me ha descolocado más que sea tu hija que el hecho de que sea chica.-se rió el portero.

-¿No te importa que sea una chica?-preguntó Fubuki aunque seguro de cual iba a ser la respuesta del castaño.

-¿Le gusta el fútbol?-preguntó Endou mirándole interesado.

-Es lo que más le gusta.

-Entonces no hay nada más que decir al respecto.

-Pero…no hay fútbol femenino en el Holy Road-insistió Fubuki.

-Con que el Seitei no se entere estará todo bien. Eso del fútbol mixto ya lo solucionará Hibiki-san cuando sea nombrado nuevo Seitei.

Si, esa es una respuesta muy típica de Endou.

-Estas convencido de que será él el nuevo Seitei ¿eh?

-Por supuesto…porque el Raimon va a ganar-sonrió el portero completamente convencido de sus palabras, dejo pasar algunos minutos antes de animarse a preguntarle a lobo de Hokkaido las dudas que tenía-Bueno ¿Y cómo se llama tu hija? Porque no creo que se llame Atsuya ¿verdad?

Fubuki sonrió divertido y tranquilo.

-No se llama Atsuya pero tampoco Fubuki-le dijo mientras Endou lo miraba extrañado-Se llama Otonashi Atsumi.

-¿Otonashi?-preguntó Endou.

-Es hija mía y de Haruna-confesó sin perder la sonrisa.

Silencio…

-¡¿EEEEEEH?! –gritó Endou llamando la atención de todos los que se encontraban mas debajo de ellos pero de pronto Fubuki le tapó la boca e hizo una señal para que los demás siguieran a los suyo.

-¿E-Es tuya y de Haruna?-preguntó Endou una vez recompuesto del susto-Pero si vosotros rompisteis hace tiempo.

-Si…pero digamos que nuestra relación dejó un legado…

-¡¿EEEEEH?!-volvió a gritar y de nuevo los integrantes del Raimon, nuevos y antiguos, volvieron a mirar hacia Endou que gritaba escandalizado y de nuevo Fubuki le tapaba la boca.

-¿Ocurre algo, Endou-kantoku?-preguntó Tenma usando sus manos como altavoces.

-N-No, no pasa nada, de verdad, perdonadme, chicos-se excusó el portero cuando se vio liberado de las manos de Fubuki.

-Pues no hagas tanto escándalo, borrico-le dijo Fudou antes de volver a ponerse a trabajar junto a los muchachos.

Endou se volvió a sentar en el suelo junto a Fubuki tras volver a pedir perdón.

-¿Kidou lo sabe?-preguntó entonces.

-Si, Haruna le contó todo.

-¿Y cómo es que estas vivo?

-Creo que es porque he tenido mucha suerte…pero debo decir que desde entonces no puedo dormir tranquilo-sonrió como buenamente pudo.

-¿Qué es lo que ha pasado? ¿Por qué no estuviste con ellas?–preguntó Endou.

-Quise Endou, de verdad que quise ¿Cómo no iba a querer? Es mi hija, mi única familia-le dijo Fubuki casi con fervor como si estuviera intentando convencerlo de sus palabras.

-¿Qué ocurrió entonces?

-Cuando Haruna desapareció fue cuando supo que estaba embarazada. Su familia no se lo tomó nada bien y huyó a una asociación anónima que ayuda a mujeres en apuros. Yo me enteré muy tarde de su embarazo, estaba apenas un mes de dar a luz, y me enteré porque nos encontramos por casualidad sino seguramente hoy no sabría que tengo una hija.

-¿En serio?-preguntó Endou sorprendido recibiendo un asentimiento por parte del caza osos-Pero, aun así, te enteraste antes de que tu hija naciera ¿entonces porque no te quedaste?

-Haruna…me pidió que no me quedase.

-¿Haruna? Pero ¿Por qué? ¿Acaso ella…?

-No, no, no es lo que piensas, tengo intactos mis derechos paternos con Atsumi.

-¿Entonces…?

-Todo…fue en el hospital, cuando Haruna dio a luz…

Flash Back

Un joven peliplata caminaba nervioso por los pasillos del enorme hospital donde tenían ingresada a su mejor amiga. Se había enterado en su casa que el parto se le había adelantado a pesar de faltarle una semana y habían tenido que llevarla al hospital urgentemente. Aunque el chico, de apenas diecisiete años se había dado toda la prisa que pudo reunir para estar allí, en cuanto llegó le informaron que el parto había concluido y que tanto la madre como el bebé estaban en perfecto estado de salud. Luego le informaron que Haruna había dado a luz a una preciosa niña. Una hermosa niña había nacido bajo el manto de nieve de Hokkaido.

Fue a la habitación donde descansaba su amiga pero la encontró dormida y exhausta. Se acercó a ella posando su mano en su frente, notándola fría, y supo que hacía poco que había salido del paritorio, creyó conveniente respetar su descanso y hacer el menor ruido posible. Miró a todos lados buscando al bebé, su bebé, pero allí no había ninguna cuna ni nada por lo que por un momento temió que algo malo hubiera pasado en el parto y el bebé estuviera enfermo o algo pero enseguida desecho esas ideas, las enfermeras habían especificado que la nena estaba bien. Entonces decidió jugársela y tras darle un beso a Haruna en la frente prometiéndole que regresaría lo antes posible, volvió a los pasillos y tras preguntar a varios médicos se fue a la sala de los bebés.

Se encontró con una enorme ventana y cuando se acercó vio a un montón de bebés, algunos durmiendo y otros llorando como si los estuvieran matando. Fubuki sintió pánico en su interior al ver a los niños, todos le parecían iguales ¿Cuál era la suya? Ni siquiera podía distinguir cuales eran varones y cuales niñas ¿y si se equivocaba? Peor aún ¿y si alguien se la había llevado confundiéndola con otro bebé? Eso sería horroroso ¿Qué le diría a Haruna entonces? ¿Cómo podía ser tan mal padre cuando aun ni siquiera había empezado a serlo? Entonces le llamó la atención uno de los bebés que se encontraba durmiendo tranquilamente en su cuna.

Era un bebé con pelusilla rosa sobre la cabeza y una piel tan blanca como la misma nieve. Fubuki se quedó completamente hipnotizado con aquella bella criaturita, era exactamente igual que Atsuya cuando nació, de hecho juraría que se trataba de su hermano de no ser porque levantó un poco la cabeza y vio que en el cabecero de la cuna había un nombre…"Fubuki" ¡Era su bebé! ¡Aquel hermoso bebé era el suyo! El bebé más bonito de todos era el suyo. Tenía que contárselo a Aphrodi esa misma noche para que se muriera de envidia, por muy dios que fuera, no era rival para la belleza de su nena ¿Cómo podía haber pensado que todos los bebés eran iguales? Su niña resaltaba más pero con diferencia.

Uy, como se notaba que era padre primerizo, ya se estaba comportando como uno de esos padres que piensan que su primer hijo es el mejor del mundo.

-Disculpa-sonrió una enfermera al chico al darse cuenta de que estaba mirando muy intensamente la cuna de la niña peli-rosa-¿Eres su hermano?

Fubuki, aun embargado por la emoción, miró de nuevo al bebé que seguía durmiendo completamente ajeno a los berridos que otros bebés estaban dando y siguió con una sonrisa boba antes de contestar a la enfermera.

-No, soy su padre-le corrigió con todo el orgullo y la ilusión del mundo.

La enfermera se quedó sorprendida ante la declaración del muchacho peli-plata, por un momento pensaba que solo estaba tomándole el pelo, era muy joven para ser padre pero por la forma en la que miraba al bebé que decía ser suyo de esa forma tan intensa le hacía ver que no le mentía. Además, aunque ese chico sea joven no quería decir que no pudiera ser padre, no era la primera vez que veía casos de adolescentes teniendo un hijo. Aunque si era uno de los pocos casos que veía en los que el padre de la criatura se encontraba francamente emocionado al ver a su bebé.

-¿Cómo te llamas, joven?-quiso saber la enfermera.

-Fubuki Shirou-respondió sin poder apartar la mirada del bebé.

La joven mujer se quedó de piedra al escuchar el nombre del muchacho y una gran emoción la embargó. Tenía delante a uno de esos chicos que salvaron al mundo de la Aliea Gakuen, esos extraterrestres destructivos y que además fue uno de los campeones del Futbol Frontier Internacional con el Inazuma Japan. Ese chico era uno de los grandes orgullos de Asia en el mundo del fútbol. Y la bebé que estaba ahí dentro era la hija de ese portento ¿Qué hacia ahí plantada en vez de estar entregándole a su bebé a uno de los salvadores del mundo?

La enfermera se retiró del lugar a toda prisa y entonces Fubuki pudo ver como ella entraba a la habitación de los bebés e iba directamente a donde estaba el suyo y lo tomaba en brazos.

-Eh…¿Qué hace? ¿A dónde se la lleva?-se agobió por un momento al no ver que se llevaban a su niña fuera de la habitación.

Entonces la enfermera volvió a aparecer al lado de Fubuki cargando con aquella cosita envuelta en mantas, que continuaba durmiendo, con mucha más profundad ahora que ya no podía escuchar los gritos de los otros bebés.

-Felicidades, su hija es preciosa y está muy sana-le felicitó la mujer entregándole el bebé pero de pronto se sorprendió al ver que el peli-plata no extendía sus brazos para recibirla-¿Qué ocurre?

-No puedo…tomarla en brazos…

-Pero ¿Por qué? –seguía sin entender.

-Porque estoy muerto de miedo-confesó el muchacho temblándole los brazos y dejando salir un par de lágrimas de sus ojos-Es tan pequeña…¿Y si se me cae y se rompe? ¿Y si se echa a llorar? ¿Y si la aprieto demasiado? ¿Y si le hago daño?

La mujer no pudo evitar echarse a reír ante el nerviosismo del padre ¿Cómo es posible que aquel muchacho que se había atrevido a enfrentarse a unos poderosos extraterrestres se sintiera desfallecer y intimidado por su propia hija recién nacida? Pero la verdad es que tenía que habérselo imaginado, ese chico era muy joven y al parecer no tenía hermanos pequeños ni primos de ser así sabría como tener a un bebé en brazos.

-Tranquilo, es muy fácil tenerlos en brazos aunque no lo parezca. Mira-le dijo tomando suavemente uno de los brazos del chico y enseñándole como sostener al bebé-Así, muy bien, sin apretar demasiado pero dejándole que sienta el calor de tu cuerpo, eso les reconforta muchísimo.

En cuanto la enfermera terminó de acomodar al bebé en los brazos de su padre, se puso las manos en la cintura y sonrió satisfecha. Pero al ver que el joven padre no decía nada le miró. Casi se muere de la risa al ver la cara de circunstancia del pobre muchacho, totalmente rígido y temblando enterito.

-¡Pero no estés tan nervioso!-siguió riéndose la mujer totalmente divertida-Creo que deberías ir a la habitación, seguro que la madre querrá verla-Fubuki masculló algo inentendible-¿Perdona?

-N-No…m-me p-puedo…mover…-consiguió decir todavía temblando. La enfermera quiso volver a desternillarse pero decidió ayudar a tranquilizar al pobre chiquillo, era notable que no tenía ni idea de bebés.

-Mira, siéntate en una de las sillas y tomate tu tiempo para que ella se acostumbre a tu presencia. Aprovecha para verla todo lo que quieras pero piensa también en la madre, dentro de poco tiene que alimentar a la niña-le indicó la enfermera ayudándolo a sentarse en las sillas y después marcharse a atender a los llorosos bebés que estaban todavía dentro.

Una vez solo Fubuki se quedó quieto y rígido durante varios minutos hasta que poco a poco se obligó a relajar los músculos de su espalda. Por lo menos estaba sentado, y eso le daba algo más de seguridad por lo que esta vez se atrevió a verle la cara a su hija. Volvió a verla y estaba convencido de que era la niña más guapa del mundo, era tan perfecta, su carita, su fina cabellera, su blancura de piel, toda ella.

-Hola, pequeña, soy tu papá-se presentó el caza osos nervioso pero con una gran sonrisa-Y…bueno…solo hace un mes que supe que ibas a venir al mundo y…yo estoy encantado de conocerte y espero que tu…que tu también estés contenta-le murmuró suavemente para no perturbar su sueño. Sabía que la niña no le escuchaba ni mucho menos entenderle pero sentía la necesidad de hablarle, que escuchara su voz y la reconociera con el tiempo. Fubuki pasó su dedo las blancas mejillas acariciando la suave piel de la nena que se revolvió y movió su rostro buscando de nuevo su contacto provocando que a su padre le palpitara fuertemente su emocionado corazón y de pronto el recuerdo de su hermano menor llegó a él, recordando su sonrisa y su esencia.

-¿Sabes? Desde que supe de ti…me preguntaba si jugarías al fútbol como él, o si te parecerías a mí o si sacarías la dulzura de Haruna-sonrió Fubuki más confiado meciendo a su pequeñita-Es verdad, querrás conocer a mamá ¿verdad? Pero tienes que portarte bien, ella está muy cansada y necesita tranquilidad ¿vale?-le decía lleno de entusiasmo mientras caminaba contento hacia la habitación de su mejor amiga.

Por primera vez en mucho tiempo, Shirou era muy feliz. Entre sus brazos tenía a una personita que llevaba su misma sangre en las venas. Un familiar directo. Su niña. Shirou, que llevaba tanto tiempo sin tener una familia, no podía con la emoción abrumadora que tenía en su interior al sentir que por fin tenía algo en su vida que podía considerar suyo. Algo que jamás nadie podrá quitarle pasara lo que pasara.

En cuanto abrió la puerta de la habitación en encontró con una Haruna despierta y algo ojerosa mientras miraba espantada a todos lados buscando desesperadamente algo.

-¡Haruna!-le llamó Fubuki alegremente atrayendo la mirada de su amiga.

-¡Fubuki! ¡El bebé! ¡¿Dónde está nuestro…?!-entonces la alterada peli-azul se calló al ver un bulto envuelto en mantas que tenía Fubuki entre sus brazos.

-Ella está aquí-le dijo Fubuki acercándose a la cama y mostrándole la niña a su madre. El peli-plata acunó a la pequeña en los brazos de Haruna permitiéndole contemplarla enterita.

Haruna recibió a la pequeña y le apartó las mantas para poder verla mejor y al igual que Fubuki, se quedó prendada por la pequeña ¿Aquella cosita es la que ha estado reposando en su vientre durante esos largos meses? ¿Era ella su pequeña pateadora? No podía creerlo, no podía creer que ella hubiera dado a luz a una criatura como aquella que dormía en sus brazos. Hace apenas treinta minutos estaba en el quirófano retorciéndose en esfuerzo trayéndola al mundo y ahora, por fin, la tenía en brazos.

Por un momento se acordó de su hermano y deseó que estuviera allí presente con ellos ¿él la habría llevado al hospital en cuanto rompió aguas? ¿Habría estado con ella en el parto? ¿Se emocionaría de ver a la nena como lo estaba haciendo Fubuki? ¿Le gustaría tenerla en brazos? Eran demasiadas preguntas que Haruna sinceramente no quería pensar en ese momento. Estaba muy feliz por el nacimiento de su hija y recordar a su hermano empañaba ese feliz momento, no quería recordar que no había contado con él y que le había dejado atrás al igual que todas las personas. Era solo una maldita cobarde…solo esperaba que esa cobardía no le fuera trasmitida a su hijita, ella tenía que ser una niña valiente y fuerte…no como su madre.

-Es…es preciosa…-murmuró Haruna con los ojos llenos de lágrimas-Mírala, si hasta tiene uñitas-sonrió ella haciendo que Fubuki riera.

-Sí, es preciosa…pero a esta preciosidad hay que darle un nombre-sonrió Fubuki encantado.

-¿Quieres ponérselo tu?-preguntó Haruna de sorpresa haciendo que Fubuki se cayera de culo de donde estaba presa de la sorpresa.

-¡¿Y-YO?! ¡¿Quieres que yo le dé nombre?! –preguntó alterado Fubuki señalándose a sí mismo.

-Bueno, creo que te lo mereces…ya sabes, por…todo-murmuró Haruna enrojecida.-Al fin y al cabo no te conté lo de mi embarazo…creo que esta es la mejor manera de pedirte perdón.

-Esto…yo…bueno…a-arigato…-se sonrojó el muchacho acercándose de nuevo para ver a su hijita. Toda ella era puro Atsuya cuando nació, según vio en fotos que heredó de su madre, tenía un nombre en la cabeza que creía que lo sentaría de maravilla a la pequeña, de hecho creía que ningún otro nombre le vendría mejor.-Atsumi.

-¿Atsumi?

-Si ¿Por qué no? Ella se parece mucho a mi hermano cuando nació, creo…que el nombre le conviene ¡Solo si tu estas conforme, por supuesto!

Haruna se quedó callada mirando a la niña que era hija suya dormir con toda la tranquilidad del mundo.

-…Atsumi…Atsumi…Atsu-chan-sonrió al decir esto último-Me gusta. Seguro que se ocultara entre las plantas para regatear un balón (N/C: Atsumi significa literalmente "espesura")

El caza osos esbozo una radiante sonrisa.

-Entonces se llamará Fubuki Atsumi-declaró acariciando la suave pelusilla rosada que tenía la niña en el cabello. Pero entonces cuando miró a Haruna vio a que a ella se le había borrado la sonrisa y lo miraba seria y tristemente-¿Qué ocurre, Haruna?

-Fubuki, tengo que hablar contigo…-murmuró suavemente Haruna haciendo que inevitablemente el chico pusiera todas las alarmas. La peli-azul le devolvió a la niña para que se mantuviera tranquilo, y Fubuki, como modo de mantener a la pequeña segura se sentó en un sillón al lado de la cama.

-¿Qué ocurre, Haruna?-preguntó el peli-plata acunando a la niña mientras miraba a Haruna.

-Mira, es bastante complicado decir esto pero necesario así que lo diré sin rodeos-advirtió la peli-azul-Creo que no es conveniente que Atsumi lleve tu apellido.

-¿Eh?-pronunció Fubuki sorprendido-Pero si yo soy su padre…

-Lo sé, lo sé, pero no estamos casados y está claro que no vamos a estarlo. Cada uno hará su vida por separado y no creo conveniente que tenga tu apellido.

-Haruna ¿Qué tiene que ver que no estemos juntos con que Atsumi no lleve mi apellido?

-Fubuki eres alguien famoso gracias a tu participación en la lucha contra la Aliea Gakuen y en Inazuma Japan. Y serás aun más famoso cuando juegues al fútbol en Italia ¿No lo comprendes? Eres un personaje público y en cuanto la prensa se entere de que tienes una hija a tus diecisiete años tendré todos los días a los paparazzi queriendo sacarle fotos y preguntándome sobre nuestra vida privada. No quiero que me persigan cuando se vea el color de sus ojos o cuando comience andar o cuando empiece a hablar. Y si algún día patea una pelota no quiero que estén preguntándome si tengo pensando convertirla en una futbolista como su padre.

Fubuki tembló al imaginarse la situación, imaginaba a Atsumi, un poco mas mayor echándose a llorar por el acoso de la presa y Haruna incapaz de rehacer su vida con todo el mundo sabiendo que había tenido una hija de él.

-P-Pero yo…

-Fubuki, solo quiero que Atsumi tenga una infancia normal como cualquier otro niño, sin fotógrafos, sin entrevistas, sin que nadie le ponga la etiqueta de "la hija de un futbolista famoso". Solo quiero que mi niña tome un balón de futbol y juegue con otros niños, o que pueda jugar con muñecas, o coches o con muñecos de plástico en cualquier parque sin que haya nadie acechándola. Solo quiero eso para ella ¿tú no, Shirou?

Shirou se quedó con la cabeza baja, abrazando a Atsumi suavemente mientras pensaba en lo que le había dicho Haruna. Tenía razón, él era un personaje público desde lo de la Aliea Gakuen, si la gente se enteraba que tenía una hija irían a por la madre y acosarían a la niña toda su vida. Y no quería eso, no era lo que deseaba para la vida de su niña. Pero era tan duro no darle su apellido, para él significaba que tenía alguien con su misma sangre, él llevaba tanto tiempo sin saber lo que era tener familia que saber que tenía una hija y no poder reconocerla como tal, era algo…tan impensable.

-Pero…mi derecho como padre…

-¡No! ¡Eso no voy a negártelo jamás, Fubuki! ¡Podrás verla todo lo que quieras y cuando quieras! ¡Si quieres yo misma te la llevaré a Italia cuando estés de vacaciones!-le dijo Haruna completamente convencida de sus palabras.

Shirou se quedó en silencio una vez más, mirando intensamente a su bebé. Abrió un poco los ojos sorprendidos al notar que la niña estaba despertándose, movía sus puñitos al aire y se acercaba a él en busca de su calor. Tomó una de las manitas de la niña y la acarició con su pulgar sin quitarle la vista de encima, haciéndola que se tranquilizase en ese momento al sentir ese agradable contacto que reconocía como algo que le proporcionaba seguridad y calor.

-Entonces…¿Otonashi Atsumi?-preguntó Haruna insegura no escuchar al muchacho decir nada.

Fubuki le dio un beso en la frente a Atsumi antes de contestar.

-Otonashi Atsumi.

Fin del Flash Back

-Ah…eso explica algunas cosas…-murmuró Endou mirando también hacia donde estaba la de mechón rosa que ahora se desternillaba de risa junto a Shindou y a Aoyama al ver la cara llorosa de Sangoku, al parecer ninguno de los tres pudieron aguantar la curiosidad de verle la cara.

-Es la primera vez que la veo tan bien…nunca fue buena haciendo amigos. De hecho creo que en toda la vida solo ha tenido un amigo-dijo Fubuki.

-¿Un amigo? ¿Te refieres a Hikaru?-preguntó Endou.

-No, él ha conseguido convertirse en alguien realmente importante en su vida, pero no es él a quien me refiero. Sino a un muchacho que conoció en Okinawa.

-¿En Okinawa…?-preguntó Endou pero fue interrumpido.

-¡Endou-kantoku! ¡Fubuki-san!-llamó la voz de Tenma desde abajo-¡Fudou-san dice que si no lleváis el agua no podrán cocinar nada!

-Oh, es cierto-dijo Fubuki tomando uno de los cubos mientras que Endou le arrebataba el otro-Mejor démonos prisa, los chicos tienen que estar hambrientos.

-Yo sí que estoy hambriento ¿tú sabes la de tiempo que llevo sin comer bien?-preguntó Endou.

¿Perdona?-preguntó extrañado Fubuki.

-Nada…mejor haz como si no hubiera dicho nada…-rió Endou pasándose una mano en la nuca.

El buen rollo se notaba en el aire entre todos los compañeros del Raimon y los cinco adultos. Cenaban todos juntos sin notar que cierta mirada penetrante perteneciente a un encapuchado los miraba desde lejos y en lo alto. Tenía una perfecta visión de ellos pero las tinieblas y las hojas de los árboles impedían que él fuera visto por nadie. Los escrutó a todos con la mirada sobre todo a cierto centrocampista oscuro que en esos momentos estaba sirviéndose otra ración de arroz a él mismo y a Ichino. La mirada de aquella persona se detuvo en uno de los delanteros del Raimon que en esos momentos estaba tranquilamente comiendo de su plato mientras fingía no darse cuenta de que el centrocampista del viento le robaba algunos pedazos de carne cuando creía que no miraba.

-Kyousuke…-murmuró esa persona con una casi imperceptible sonrisa-Me alegro mucho…

-Hola-le saludó una voz detrás de él.

El encapuchado se giro rápidamente preparado para defenderse pero en cuanto vio a la persona que se encontraba detrás de él relajó por completo sus músculos y bajo un poco la guardia.

-Shuu…-murmuró el de la capucha.

-Es muy insensato volver aquí después de lo mucho que te costó huir la otra vez-comentó el de tez morena caminando hasta quedar a su lado y mirando al otro.-¿Qué es lo que te trae esta vez?

-No estoy aquí por placer…-contestó sin más volviendo la mirada al equipo del Raimon. Por ende, Shuu también dirigió su mirada.

-Mmm así que espiando a esos chicos…sabes que son los que fueron derrotados por Hakuryuu ¿verdad?-preguntó sin borrar su sonrisa.

-Lo sé, lo vi todo-contestó sin inmutarse.

Shuu se quedó mirando un momento al encapuchado antes de volver a mirar a los del Raimon y volver a sonreír.

-Acaso ¿entre ellos esta esa persona que me decías que dejaste esperándote?-preguntó pero tal como se lo imaginó no recibió respuesta por parte del otro-No debe ser muy bueno si ha perdido contra Hakuryuu. Ni esa persona y su equipo tienen derecho a permanecer en mi bosque si solo tienen esas habilidades tan débiles. Creo….que les haré una pequeña visita para hacerles ver que sobran aquí.

-¡Oe, Shuu!-reaccionó el encapuchado encarando al de tez morena.

-Daijobu-sonrió tiernamente antes de darse la vuelta e irse caminando con tranquilidad mientras un aura de oscuridad le envolvía-No voy porque esa persona esté ahí…a mí también me interesa otro integrante-murmuró esto último mirando por el rabillo del ojo al centrocampista del viento que estaba siendo regañado por Tsurugi.

-Shuu…-murmuró el encapuchado.

-Tranquilo no seré demasiado duro…no quiero provocar la ira del favorito del V Sector-declaró antes de desaparecer dejando al encapuchado solo sin dejarle replicar.

-El favorito ¿eh?...-murmuró con amargura mientras volvía a mirar al Raimon-No podía tocarme peor destino.

Al día siguiente cuando la luz del sol comenzaba a asomarse por el horizonte iluminó la isla y la habitación donde descansaban. Kirino fue el primero que se despertó, dada su costumbre de madrugar, le tomó un poco de tiempo abrir los ojos por completo a causa del cansancio que había estado arrastrando desde ayer por la sucesión de todos los acontecimientos. Cuando al fin pudo abrirlos se quedó unos segundos mirando al vacio y esperando escuchar algún sonido que le dijera que alguien más estaba despierto, pero los únicos sonidos que escuchaban eran las respiraciones compasadas y los ronquidos de algunos del equipo.

Intentó levantarse pero sintió que una fuerza lo mantenía tumbado e impedía que se pudiera mover de donde estaba. Al principio creyó que su cuerpo estaba entumecido pero al bajar la vista y ver una cabellera azulada posada en su pecho y atrapándole el cuerpo con los brazos y las piernas solo pudo hacer una cosa que haría cualquier otra persona en esas circunstancias.

-¡AAAAAAAH!-gritó el peli-rosa a causa del susto de aquella invasión a su espacio personal. Su grito también tuvo su efecto en los demás miembros del equipo que se despertaron de golpe y la mayoría pegó tal bote en el sitio que las sabanas de los futones acabaron por los aires.

-¡¿Kirino?!-preguntó Shindou asustado por el grito de su amigo quien ahora estaba sentado con otra persona más delante de él.

-¡KARIYA! ¡¿PERO QUE NARICES HACES?! ¡¿POR QUÉ NO ESTÁS EN TU FUTÓN?!-bramó el defensa todavía latiéndole el corazón.

-¿Eh? Kirino-sempai, que malvado eres conmigo, solo estaba haciéndote compañía. Parecías tan asustado anoche-se burlaba el peli-azula con una sonrisa pero aun frotándose un ojo a causa del sueño.

-¡¿Quién estaba asustado?!-preguntó todavía enfadado y avergonzado el peli-rosa.-¡No puedes dormir en el futon de otra persona sin su permiso!

-¿Me habrías dejado dormir en tu futon de haberte pedido permiso?

-¡Por supuesto que no!

-¿Ves? No me hacía falta pedirlo, entonces-se rió el ambarino.

-KA-RI-YA-gruñó el peli-rosado tomando su almohada y usándola para ahogar al otro defensa que se retorcía intentando liberarse de ese intento de asesinato a su persona.

Atsuya, que por seguridad a su identidad había decidido dormir entre Kirino y Hikaru, solo sonrió con grima al ver a esos dos pelearse mientras que el peli-morado se reía a gusto de la venganza que estaba reclamando Kirino. Tenma, quien dormía en el futon que estaba a los pies del de Atsuya, señalaba a los dos defensas riéndose al igual que Shinsuke que estaba en el futon de su izquierda haciendo lo mismo que él mientras que Tsurugi que estaba a la derecha del futon de Tenma solo fruncía el ceño, molesto por ese desagradable forma de despertar.

-¿Por qué te enfadas tanto, sempai? No he hecho nada que haya sido tan malo…¡Además seguro que de haber sido Kazemaru-san le habrías dejado dormir contigo!-protestó el ambarino.

Mal dicho, pero que muy mal dicho.

Ahora todos los del equipo, incluido Kirino, se habían quedado de piedra en el sitio mirando a Kariya con cara extraña. El ambarino los miró a todos no entendiendo a que venían esas caras hacia él ¿Qué pasaba?

-K-Kariya…-murmuró Kirino mientras se sonrojaba y se retiraba de encima de su kohai, quedando sentado en el futon con la almohada entre sus manos.

-¿Qué pasa?-preguntó Kariya confuso mirando a su sempai sin entender nada.

-Oye…Kariya, procesa lo último que has dicho…-le dijo Shindou moviendo una mano en señal de que se repitiera mentalmente la última frase.

Kariya procesando, procesando, procesando…

Sigue procesando…

Sigue procesando…

Proceso finalizado.

Bien, ahora Kariya si que estaba más rojo que un tomate maduro.

-Kariya ¿te has puesto celoso de Kazemaru-san?-terminó de rematar Tenma haciendo que al defensa de técnicas cazadoras sintiera un yunque de tres toneladas caía directamente sobre su conciencia.

-¡NO DIGAS TONTERIAS!-gritó Kariya completamente avergonzado alejándose de un solo impulso de su sempai de cabellos rosados-¡¿CELOSO YO DE UN AFEMINADO?! ¡JA, NO ME HAGÁIS REIR!

-A mi sí que me parece que estas celoso- apoyó Hikaru alzando el brazo alegremente.

-¡PUES TIENES MUY MAL SENTIDO DE LA PERCEPCIÓN, KAGEYAMA!-se defendió el peli-azul evitando mirar a su sempai.

-Kariya, si te has puesto en evidencia tu solo-se rió Nishiki con los brazos cruzados disfrutando de la vergüenza del defensa.

-¡NO ES VERDAD!

-Si has hablado como si no te gustase que Kirino-sempai estuviera con Kazemaru-san-dijo Shinsuke.

-¡ES QUE ESTE INEPTO CREE QUE PUEDE COQUETEARLE A UN ADULTO! ¡PARECE QUE LE ESTÉ PROVOCANDO ACERCANDOSE A ÉL DE ESA MANERA!

-¿Y que tendrá eso que ver? Si hablamos de acercamientos, Fubuki vive con Fudou-san-replicó Kurumada señalando al mencionado que hacía un esfuerzo sobrehumano por no echarse a reír.

-¡ESOS DOS YA HAN HECHO DE TODO!-ahí Atsuya no pudo más y se echó a reír a carcajada limpia intentando ahogar el sonido con la almohada- ¡PERO ES KIRINO-SEMPAI QUIEN PERSIGUE A KAZEMARU-SAN!-siguió defendiéndose el ambarino.

-¿Y a ti porque te molesta entonces si Kirino dejase o no a Kazemaru-san dormir con él?-preguntó con sorna Nishiki muy divertido con la situación.

-P-pues porque no es correcto…-respiró fuertemente el defensa nervioso y agobiado.

-¿Y quién dice eso?-apoyó Kurumada.

-P-pues…pues…-balbuceaba el muchacho y entonces se escuchó la puerta de la habitación donde descansaban todos.

-¡Ohayo, minna!-saludó Endou entrando en el lugar junto a Kazemaru-¡Uo, que animados estáis todos! ¡¿De qué habláis?!

-Etto ¡Nada! ¡Nada de nada!-gritó Kariya huyendo del lugar apartando a Kazemaru de su camino y de paso lanzándole una fulminante mirada deseándole la peor de las muertes-¡FUERA DE MI CAMINO!

-¿Qué le pasa?-preguntó Kazemaru consternado y señalando al chico que huía despavorido hacia vete tú a saber donde, sin embargo todos los del equipo se hicieron los desentendidos mientras que Kirino simplemente se escondía entre las cobijas avergonzado por la escenita que había montado Kariya y que encima lo hubiera hecho en presencia su ídolo.

Tras un buen rato persiguiendo al ambarino para hacerle regresar, los miembros del equipo ayudaron a los adultos a hacer diversos trabajos alrededor del campamento. Kirino evitaba a Kariya todo lo que podía, manteniéndose pegado a Shindou y Kariya fingía no mirarlo mientras charlaba con Hikaru o trataba de molestar a Atsuya. Los demás miembros se daban cuenta de la situación entre esos dos y estuvieron bromeando entre ellos sobre el asunto de esa mañana pero su sosiego tocó a su fin cuando algo parecido a una alarma de incendios resonó por el lugar haciendo que todos pararan en las tareas que estaban haciendo y mirasen hacia donde provenía aquel sonido.

-Captain-dijo Tenma reuniéndose con los demás.

-Ese sonido…-murmuró Shindou.

-Es el V Sector-dijo Endou encabezando al grupo desde lo alto.

-¡Atención! ¡Endou Mamoru y los muchachos del Raimon!-dijo una voz que los chicos pudieron identificar como el tío raro del día anterior-¡Dentro de tres días, tendréis un partido especial contra el equipo oficial del V Sector! ¡Se llevará a cabo en la parte central de la isla: el estadio del God Eden!

-Es lo que Endou-kantoku sospechaba.-murmuró Tenma.

-¡No olvidéis que tenemos rehenes!-siguió hablando provocando que Atsuya apretara los puños y los dientes al escucharle decir eso-¡No podéis rechazar este partido! Hasta entonces…

-Tsk, cobardes-gruñó Shindou.

-¡Todos, escuchadme!-ordenó Endou en voz alta atrayendo la atención de todos los miembros del equipo-Si quieren desafiarnos a un partido ¡entonces nosotros les haremos frente!

-¿Frente a frente?-preguntó Kurumada sorprendido de la declaración del entrenador al igual que todos sus compañeros.

-Kantoku ¿de verdad tenemos alguna oportunidad de ganar?-preguntó Kariya.

Endou lo miró y sonrió.

-¿Lo has olvidado?-preguntó Endou sin borrar su sonrisa-¡Hemos luchado contra muchos obstáculos haciéndonos más fuertes en el proceso! ¡Siempre lo hicimos y siempre lo haremos! ¡Luchamos por la victoria! ¡Es todo!-siguió hablando motivando a todos los integrantes sacándoles a todos una sonrisa llena de esperanza-¡Comenzaremos un entrenamiento especial a partir de hoy mismo!

-¡SI!-exclamaron todos alzando los puños.

En ese mismo momento, un joven encapuchado observaba a los del Raimon, vigilando todos sus movimientos. Entonces se puso tenso y se quedó mirando al cielo mientras sus oídos podían escuchar las hélices de un helicóptero a lo lejos…y sabía muy bien quién era el que estaba ahí dentro.

-Ishido…Shuuji…-siseó aquella persona el nombre del Seitei.

-Parece que sabe que estas aquí-dijo Shuu apareciendo de repente al lado del encapuchado.

-¡Shuu!-se sorprendido el misterioso chico mirando a su compañero.

-Creo que deberías esconderte, si Ishido Shuuji sabe que estas aquí no tardaran en enviar a sus hombres a buscarte. Y esto es una isla, no tienes muchos lugares donde huir, así que mejor déjate de estar espiando a esos chicos y búscate un escondite o sigue persiguiéndoles y delata tu posición al Seitei. Sabes que si te atrapa…volverás a ser un SEED-sonrió Shuu dándole un toque en el hombro en un acto amistoso antes de marcharse.

Al cabo de un rato, el Raimon se dividió en varios grupos buscando un lugar adecuado donde poder realizar los entrenamientos especiales. La isla no es que fuera muy grande pero había el espacio más que suficiente para poder tomar algún paraje natural que les sirviera para mejorar sus habilidades y aumentar su nivel.

Uno de los grupos, los cuales lo componían Tenma, Tsurugi y Shinsuke recorrían en esos momentos una zona que parecían las ruinas de alguna antigua civilización. Tsurugi ya había estado en esa isla antes, aunque fuera por poco tiempo, estuvo lo suficiente para conocer algunas zonas que le servirían para entrenar y quería comprobar que estaban desocupadas, sin otros SEED.

-¡Woow, mirad!-exclamó Shinsuke admirando el lugar.

-Sí, este bosque parece ideal para entrenar-opinó Tenma.

-Estoy de acuerdo-dijo Tsurugi en tono desinteresado mientras seguía caminando y Shinsuke y Tenma lo seguían de cerca.

-¿Eh? ¿Qué es esto?-preguntó Shinsuke al ver unas estatuas de su propio tamaño a los pies de un enorme árbol sintiendo mucha gracia de verlos-¡Mirad, mirad!-dijo imitando las caras y la pose de aquellas estatuas provocando la risa de Tenma.

-¡Que pose más rara!-rió Tenma acercándose a su amigo.

-¿Es una estatua de Jizo?-preguntó Shinsuke interesado notando que esa estatura era diferente a todas las estatuas Jizo que estaba acostumbrado a ver-Tsurugi ¿has visto esto antes?

Tsurugi se acercó a sus compañeros y miró la estatua que se refería el pequeño defensa y aspirante a portero.

-Se dice que esa estatua representa al dios que protege esta isla-explicó Tsurugi.

-Es un dios ¿eh?-repitió Tenma.

-Al parecer, antiguamente en la isla se celebraban muchos concursos parecidos al fútbol, en donde se pateaba un balón-siguió explicando el de ojos felinos.

-Entonces, esto es un balón de fútbol ¿no?-preguntó el de los remolinos tocando la pelota de piedra que estaba sobre la cabeza de la estatua.

-¡Podría ser incluso el Dios del Fútbol!-dijo Shinsuke entusiasmado.

De pronto un balón de fútbol salido de la nada se dirigió hacia ellos a una velocidad vertiginosa, rodeado por una fina capa de luz. Tsurugi, quien fue el único que pudo verlo y reaccionar a tiempo, detuvo la trayectoria del balón y cuando la fuerza de éste fue anulada la devolvió de donde salió con otro tiro, menos potente de cómo había venido.

-¡Tsurugi!-dijo Tenma dirigiéndose a él junto a Shinsuke.

-¡¿Quién eres?!-exigió saber el delantero.

De entre la sombra de los árboles del bosque se podía ver a un grupo de extraños muchachos vestidos todos iguales con un uniforme negro y uno de ellos, el que estaba en el medio para ser más exactos, recibió el balón con el pecho y lo tomó con sus manos antes de hablar.

-Eh…veo que tu sí que tienes algunas habilidades-halagó aquel chico saliendo de las sombras y dejándose ver bajo la luz del sol. Era un chico de piel morena, cabello y ojos oscuros con unos extraños adornos sobre su cabeza que a alguno le recordaba a algún adorno típico maya o azteca.

-¡Eso que has hecho ha sido muy peligroso! ¡Ni siquiera nos has avisado!-protestó Tenma ofendido por aquel ataque sorpresa.

-¿Qué pasa?-se escuchó la voz de Shindou a espaldas de los tres chicos.

-Ah, Captain-dijo Shinsuke viendo aparecer a su capitán y al resto del equipo Raimon a su encuentro.

-La verdad es que os he estado observando desde que llegasteis a la isla-confesó aquel muchacho de tez morena con una mano en su cadera-Vosotros fuisteis derrotados y terminasteis en el suelo…no puedo olvidar eso-dijo muy seriamente.-Llamaros a vosotros mismos jugadores de fútbol cuando no sois más que perdedores.

-¿Perdedores?-repitió Shindou con el ceño fruncido.

-¡¿Y quién te crees tú que eres para hablarnos de esa manera?!-gruñó Atsuya adelantándose un paso-Ven aquí y dímelo a la cara, copia barata de los mayas.

Shuu dirigió su mirada al de ojos rojos. Los dos se quedaron mirándose mutuamente, manteniéndose la mirada sin ceder a la presencia del otro. Pero el chico no tenía muchas ganas de ese jueguecito.

-No me importa repetirlo las veces que hagan falta, porque es la verdad.

-¡¿Qué?!

-Atsuya, cálmate-le detuvo Hikaru tomando su brazo y manteniéndolo a su lado.

-Atsuya…-murmuró Shuu de forma inaudible volviendo a mirar fijamente al de ojos rojos pero en seguida desprendió su interés en él. No cambia la situación de lo que era, un perdedor, al igual que todo su equipo-Este es mi equipo: Ancient Dark Forest (Antiguo Bosque Oscuro). Los forasteros no tienen permiso para estar aquí.

-¡¿Forasteros?! ¡¿Es que vosotros sois SEED?!-exigió saber Atsuya queriendo ir a por él pero estaba siendo retenido por Hikaru que no le permitía dar un solo paso.

-Marchaos de aquí enseguida-ordenó Shuu antes de darse media vuelta e irse de allí.

-¡Espera!-le detuvo la voz de Tenma. El de tez morena se detuvo-Si este es vuestro bosque, tengo una propuesta para vosotros ¡Queremos entrenar aquí!

-Entrenar ¿eh?-murmuró Shuu mirando de reojo al de los rizos.

-Necesitamos ganarle a un equipo de fútbol para poder rescatar a nuestros amigos.-explicó Tenma con urgencia.

-¿Con ese fútbol tan débil…?-volvió a murmurar por lo bajo Shuu mas para sí mismo que para Tenma.-Esta bien-sonrió antes de girarse del todo y volver a mirarles-Si lográis ganarnos a nosotros, os dejaremos entrenar.

Dicho esto, Shuu les pasó el balón con la mano, que dio un par de botes y luego rodó hasta los pies de Shindou.

-Captain-dijo Tenma.

-¡Bien!-aceptó el de rizos-¡Vamos a hacerlo!

Y tal como era de esperar, los de Ancient Dark Forest guiaron a los del Raimon hacia un campo de futbol que se encontraba a un par de kilómetros de su posición. Acordaron tener ese encuentro sin entrenadores, ni gerentes que les molestasen y sería en igualdad de condiciones. El encuentro concluiría en cuanto uno de los equipos marcase un gol o alguno se rindiera…aunque eso último no era una opción para ninguno del Raimon.

Shindou volvió a organizar la distribución del equipo en el campo como la última vez. Al igual que la otra vez, Tsurugi y Kageyama ocupaban el puesto de delanteros; el mismo, Tenma, Nishiki y Fubuki ocupaban el centro del campo; en la defensa estaban Shinsuke, Amagi, Kirino y Kariya y Sangoku de portero, mientras que Kurumada, Ichino y Aoyama se quedaban fuera del campo preparados por si eran necesarios.

Shuu, que ocupaba el puesto de delantero junto a su compañero Kai, observó a los del Raimon prepararse para el partido sonriendo al ver que no tenía ni idea de lo que se les venía encima.

-Vamos-indicó Shuu a su compañero.

-Ok-contestó Kai sonriendo.

Shuu le hizo un pase a Kai y éste nada más recibirlo dio un pase hacia atrás con el talón. Nada más ver el movimiento del balón los chicos del Raimon se lanzaron hacia delante dejando atrás a los delanteros y tratando de quitárselo al centrocampista que recibió el pase. Pero lamentablemente, éste volvió a pasar el balón a su compañero de al lado antes de que Tsurugi pudiera hacer nada, que a su vez pasó hacia delante a otro compañero.

El centrocampista Rinne tomó posesión del balón con el pecho, sonriendo, y se dedicó a darle toques con las rodillas sin moverse del sitio, ante los ojos de Tenma que estaba a un metro de distancia de él. Era como si estuviera esperando, o más bien desafiando, a que le quitasen el esférico de la forma más arrogante posible.

-¿Qué?-pronunció Shindou al ver la acción de aquel centrocampista, quien seguía a lo suyo concentrándose en dar toques e ignorando a los que estaban a su alrededor.

-¿Esta holgazaneando?-preguntó Sangoku desde la portería.

-¡Presionarlos!-ordenó Kirino.

-¡Sí!-dijeron todos los defensas.

Kirino fue el primero junto a Kariya en ir a quitarle el balón a Rinne pero en el momento en el que se dispusieron a robarlo, éste dio un pase alto ¿Cómo era posible? Ni siquiera les estaba mirando.

El balón surcó los aires dirigiéndose a Jou, otro centrocampista del Ancient Dark Forest, quien saltó para recibirlo. Pero Shinsuke, haciendo uso de sus buenas piernas, tomó buen impulso en el suelo y dio un salto que superó al impulso de su rival y consiguió arrebatarle el balón con una de sus rodillas.

-¡Nishizono!-llamó Atsuya. Shinsuke dio una patada al balón y se la pasó al del mechón rosa, que lo recibió y continuó corriendo.

-¡Ve!-exclamó el pequeño defensa mientras veía a su compañero correr al campo del rival.

-¡Les voy a enseñar quienes son los perdedores!-se dijo Atsuya pero de repente la figura oscura de Shuu se le interpuso en su camino, sonriente y con esa expresión tranquila cerca de él.

-Eh…no está nada mal-murmuró el chico oscuro.

-Tsk-chasqueó Atsuya-¡Trick or Treat!

La característica niebla oscura de la supertecnica de Atsuya, hizo desaparecer a su portador y, tras hacerle aparecer y desaparecer de alrededor de Shuu, lo transportó justo detrás del capitán del equipo rival y continuó corriendo hacia delante.

-¡¿Qué te ha parecido eso?!-sonrió triunfante el centrocampista oscuro pero para cuando quiso darse cuenta el delantero del Ancient Dark Forest volvía a estar justo delante de él, con la misma sonrisa tranquila de antes, incluso más enternecida.

-Hola-saludó el chico sorprendiendo al de ojos rojos.

Mas grande fue su sorpresa cuando aquel chico no hizo absolutamente nada por quitarle el balón, solo dejó que pasara por su lado como si nada ¿A qué venía eso? Había tenido la oportunidad de robarle el esférico en bandeja, había neutralizado su Trick or Treat ¿Qué estaría tramando?

De nuevo…su supertecnica de regate había vuelto a ser anulada.

-¡Fubuki!-llamó Shindou.

-¡Sí!-exclamó Atsuya dándole un pase.

Pero Kai comenzó a correr y dio un salto en el aire. Todos quedaron con la respiración entrecortada al ver al delantero de espaldas en el aire y debajo de él el balón y Shindou. Sin saber cómo diantres era capaz de hacer eso, Kai realizó una acrobacia rodeando el balón con su propio cuerpo y dejando que pasase entre sus piernas sin tocarlo en ningún momento, teniendo todo el tiempo a Shindou corriendo debajo de él. Aterrizó en el suelo tal como una bailarina o un acróbata experimentado, con los brazos extendidos en el aire y las piernas muy juntas. Dejando que Shindou siguiera corriendo teniendo la posesión del balón

-¡Okey!-exclamó sonriente satisfecho de haber realizado tan buena maniobra, mientras que todos los del Raimon no comprendían que era lo que había intentado hacer con eso. Ni siquiera ha tocado el balón.

-¿Qué?-exclamó Sangoku.

-¿Pero que ha hecho?-preguntó Atsuya perplejo.

De pronto un enorme defensa del equipo contrario fue derechito a Shindou con intención de arrebatarle el esférico de una dura embestida. Pero el peli-grisáceo, viéndolo venir se detuvo, cerró los ojos y juntó sus manos de manera que pareciera que estuviera rezando mientras un brillo sagrado comenzaba a emanar de su cuerpo y un enorme templo griego aparecía detrás de él.

Olimphus Harmonys!-invocó Shindou con los brazos en alto y luego bajarlos causando que la luminosidad de su técnica deslumbrara de tal manera al otro jugador que terminó paralizado en el lugar. Ocasión que Shindou aprovechó para pasar por su lado.

-¡Tsurugi!-dijo Shindou pasándole el balón.

Nada más recibirlo, Tsurugi detuvo su carrera y por un segundo sonrió con los brazos en cruz. Entonces unas alas negras con el aura de un avatar lo elevaron por el cielo junto con el balón. En medio del aire, el esférico fue absorbiendo la energía oscura de esas alas mientras Tsurugi preparaba su chut.

Devil Bust!-invocó el delantero con un grito de guerra mientras chutaba el balón y lo mandaba a la portería contraria.

El portero, impasible a la fuerza desgarradora con la que venía aquel tiro, se preparó para detener el tiro apretando sus puños, dejando salir una energía negra de ellos. Una vez acumulados, mandó una energía hacia arriba formando una especie de puente.

Kill Bridge!-exclamó el portero frenando por completo el tiro de Tsurugi y atrapando el balón con las manos.-Supongo que eso es todo lo que tienes.

-¿Qué dices…?-gruñó Tsurugi apretando los dientes.

Entonces el juego fue avanzando con un ritmo marcado por los de Ancient Dark Forest. No trataba de quitarles el balón. No les regateaba. Ni siquiera les marcaban. Todo lo que hacían era entorpecerlos y desconcertarles mediante acrobacias dirigidas principalmente a quien tenía posesión del balón. Aquella situación desconcertaba demasiado a los del Raimon, aquel juego no era nada parecido a lo que habían hecho antes, aunque mantuvieran la posesión del balón no eran capaces de avanzar más allá de la defensa del rival. Y los jugadores contrarios actuaban como si les estuvieran haciendo el favor de dejar que se quedasen con el esférico, algo que a más de uno les atacaba los nervios.

-Todos nuestro movimientos son anticipados-dijo Aoyama desde la banca donde estaba sentado junto a Ichino y a Kurumada.

-Si…-contestó Ichino apretando los puños por encima de su pantalón.

-Parece que por fin se ha dado cuenta de lo que está pasando-comentó Kai corriendo con el balón junto a Shuu.

Tsurugi y Hikaru intentaron interceptarlos pero Kai dio un toque al balón pasándoselo al pecho de Shuu, que se encontraba entre los dos delanteros y ambos continuaron su recorrido dejado a los otros dos atrás.

-¡Kuso!-exclamó Tsurugi corriendo a por ellos junto a Hikaru.

-¿Cómo han podido esquivarlos con esa facilidad?-preguntó asombrado Fubuki.

-Están jugando con nosotros-dijo Shindou con rabia.

-El punto fuerte de Ancient Dark Forest es detectar los movimientos del rival y así contrarrestar su poder-explicó Shuu tranquilamente mientras Tsurugi lo perseguía por detrás.

-Puede decirse que somos un equipo de carga negativa-apoyó Kai con Hikaru yendo detrás de él.

-¿Carga negativa?-pensó Atsuya sin saber porque esas palabras le acababan de taladrar en el cerebro.

-¡Defensa!-ordenó Shindou dispuesto a detenerles.

-Creo que ya hemos tenido suficiente-dijo Kai a Shuu.

-Sí, vamos a acabar con esto-dijo Shuu al mismo tiempo que otros dos compañeros suyos tomaban la delantera.

Shuu tomó el balón entre sus tobillos y saltó muy alto hacia arriba dejando a Tsurugi y a Hikaru mirándolo desde a ras del suelo. Desde las alturas realizó un tiro hacia el suelo. En cuanto el balón, impulsado por aquella fuerza, hizo contacto con el suelo barrió a los dos delanteros mandándolos al suelo y entonces rebotó y si dirigió hacia delante. Kai apretó el pasó y volvió a chutar el balón con la misma fuerza que había empleado Shuu hacia otra dirección mandando al suelo a Shindou, Nishiki y Fubuki. El balón continuo su trayectoria y Jou, siguiendo el ejemplo de los otros dos, dio una nueva patada a la pelota y, a l igual que hizo con los otros miembros del Raimon, barrió toda la defensa. Solo uno consiguió salvarse de ser tirado al suelo: Tenma.

El de los remolinos vio que el balón se dirigía a Rinne y sabiendo que iba a tirar a puerta corrió hacia donde iba a ir la pelota.

Efectivamente, Rinne chutó a puerta con la misma fuerza demoledora que sus compañeros y Sangoku se preparó para recibirlo a riesgo de acabar como sus amigos.

-¡Lo voy a detener!-exclamó Tenma pero de pronto sus ojos divisaron algo cerca de la línea que limitaba el campo.

Un cabritillo. Un cabritillo que estaba cruzando la línea y se estaba poniendo frente a la trayectoria del balón. Si ese tiro le daba sería herido de gravedad.

-¡ABUNAI!-exclamó a voz viva el centrocampista del viento haciendo que su grito fuera perfectamente escuchado por Shuu quien abrió los ojo sorprendidos mientras el de los remolinos corría a salvar al animal.-¡Soyokaze Step!

Tenma consiguió tomar impulso gracias a su supertecnica. Y con eso consiguió tomar al animal entre sus brazos y esquivar por los pelos la trayectoria del balón pero su onda expansiva provocó que el pobre centrocampista perdiera el equilibrio y cayera al suelo bajo una cortina de arena. Sangoku, azorado por lo que acababa de ver no hizo nada por detener el tiro y dejó que el balón lo golpeara y entrara en la portería.

-Ay, ay…-se quejó el portero pero enseguida se le olvidó para centrarse en la situación.-¡Tenma! ¡¿Ese pequeño está bien?!

-¡Sí! ¡Está bien!-contestó el de los remolinos saludando con una mano mientras el animal movía las orejitas y la cola y decía "Beee".

-¡Wooo! ¡Una cabra de verdad!-exclamó Shinsuke levantándose del suelo de un salto y corriendo hacia donde estaba su amigo y el animalito.

-¿Qué pasa con ellos?-preguntó Kai extrañado por verlos comportarse así por un cabritillo.

-Siento haberte asustado de esa forma-se disculpó Tenma tocando el lomo de la cabrita, quien miraba curiosa a todo el Raimon que la había rodeado.

-¿Te has alejado de tu rebaño?-preguntó Hikaru arrodillado detrás del animalito.

-Es todavía un bebé-comentó Atsuya acariciando al cabritillo por el cuello-¿Dónde está tu mamá?

-Debería volver-comentó Tsurugi con los brazos cruzados.

La cabritilla lanzó un enternecedor banido y fue caminando a paso lento y tranquilo fuera del campo bajo la atenta mirada de todos los del Raimon.

-No vuelvas a aparecer por aquí tu solo-advirtió Tenma.

Shuu observó al animalito alejarse y después se quedó mirando a Tenma quien no separaba su vista de aquella cabritilla y sonreía alegre viéndola marchar. Entonces, Shuu relajó su mirada y sonrió con ternura.

-Bueno, vamos a reanudar el partido-dijo Tenma a Shuu.

-No, terminamos aquí-anunció Shuu con el brazo en alto sorprendiendo tanto a Tenma como a Kai.

-Oe, Shuu-replicó Kai.

-Así está bien…-sonrió tranquilamente Shuu. Kai solo sonrió igual que él.

-Si tu lo dices-apoyó dándole un toque en el hombro y marchándose de allí junto a otros compañeros.

-¿Eh? ¿Se van?-preguntó Shinsuke confuso.

-Que gente más extraña-comentó Sangoku.

-Siniestra diría yo…-murmuró por lo bajo Atsuya.

-¿Qué ha pasado?-se escuchó la voz de Endou haciendo que todos los jugadores voltearan a mirarlo algo asustados.

-Esto…-murmuró Kazemaru que estaba acompañando al de la banda-¿Ha pasado algo?

Kariya frunció el ceño al ver al peli-azul y disimuladamente se interpuso entre el defensa de pelo rosa y el otro, para evitar que hubiera algún tipo de contacto entre ellos.

-Escuchad-pidió Shuu llamando la atención de todos los presentes.-Hemos decidido que seréis libres de usar este bosque todo lo que queráis-Informó moviendo los brazos refiriéndose a la inmensidad del bosque con una gran sonrisa.

-¿Eh? ¿Por qué esto tan de repente?-preguntó Tenma sorprendido al igual que sus compañeros.

-Si quieres hacerte más fuerte en esta isla, te ayudaré-le prometió Shuu acercándose a él.

-Pero…estás diciendo todo lo contrario a lo que nos has dicho antes.

Shuu lo miró confundido y luego se puso la mano en la barbilla para intentar recordar lo que había dicho…o más bien buscando alguna excusa.

-Ah, si…es porque sois personas interesantes-sonrió alegremente Shuu alzando un dedo como si hubiera dado con la clave de todos los misterios del mundo.-Especialmente tu-señaló a Tenma.

-¿Yo?-preguntó el de remolinos señalándose a sí mismo.

-Sí, eres interesante-sonrió Shuu, entonces Tenma respondió con otra sonrisa-Mi nombre es Shuu, encantado de conocerte.

-Soy Matsukaze Tenma, mucho gusto-se presentó Tenma y cuando fue a darle un apretón, una tercera mano atrapó la muñeca del de tez morena impidiendo que se realizase el contacto.

Shuu alzó la mirada encontrándose con los ojos rojos de Atsuya, que sujetaba con fuerza su muñeca y le miraba con mucha hostilidad.

-Tu…-murmuró Shuu sin alterarse lo mas mínimo.

-¡Fubuki!-exclamó Tenma.

-¿Tu quien te has creído que eres?-siseó Atsuya con la voz llena de veneno apretando aun más la muñeca del delantero-Apareces de la nada y nos llamas perdedores de buenas a primeras y en el partido tu equipo y tu os habéis estado burlando de nosotros ¿Ahora pretendes hacerte el simpático? ¡Falso!

-Fubuki, suéltale-ordenó Endou pero lo único que hizo fue que Atsuya apretara aun mas su agarre sobre el moreno, tanto que hizo que el muchacho hiciera una pequeña mueca de dolor pero aun así mantenía su mirada fija en los ojos del oji-rojo sin alterarse.

-Matsukaze es un ingenuo pero a mí no me la pegas-advirtió el del mechón rosado-Has dicho que este era vuestro bosque pero en este lugar está la base de operaciones del V Sector…¡Eres un maldito SEED!

-SEED…-murmuró Shuu en voz baja antes de acercar su rostro al del oji-rojo y sonreírle-Tu oscuridad no es nada comparada con la mía…

Entonces un desagradable escalofrío recorrió al centrocampista oscuro y rápidamente se apartó de Shuu casi de un salto sin dejar de mirarle de aquella forma tan hostil.

-Atsuya, por favor, cálmate-rogó Hikaru tomando ambos brazos del muchacho, el cual se relajó por completo bajo su contacto, incluso volteo a ver a su amigo y le sonrió. Pero cuando volvió a mirar a Shuu, lo hizo con una seriedad propia de él, el moreno le ignoraba y volvía a centrar su atención en Tenma quien se disculpaba en nombre de Atsuya y le daba finalmente ese apretón de manos.

-Este chico…es peligroso-pensó Atsuya

Al cabo de unos cuantos minutos Endou y los demás llevaron al joven equipo justo al lado de una cascada con rio para informales de los nuevos entrenamientos a realizar. Claro que ninguno, tuvo en cuenta la fobia de cierta persona por el agua.

Atsuya temblaba de pies a cabeza con unas mini-lágrimas que intentaba retener todo lo que podía y tapándose las orejas mientras, inevitablemente, escuchaba la ruidosa cascada fluir con fuerza, ¿de todos los lugares de la isla tenían que ir a escoger una cascada? ¿de quién fue la brillante idea? Esa cosa hacia mucho ruido, había mucha agua ¡SE IBA A AHOGAR!. Aunque Hikaru sabía que muchos iban a mirarles raro, estaba más preocupado por su amiga que por las apariencias, así que, sin pedir permiso, rodeó los hombros de la centrocampista y la acercó a él. Atsumi, se lo quedó mirando sorprendida y algo alarmada por esa acción pero tras mirar su sonrisa de "Todo está bien" ella también rodeó la cintura de su amigo y se aferró a su camiseta rogando que se dieran prisa por terminar esa reunión y marcharse de allí.

-¡Chicos! ¡Comenzaremos el entrenamiento en esta isla ahora mismo!-anunció Endou-Tiene que haber algo en el entorno que nos ayude a subir nuestro nivel. Concentraos y trabajad duro.

-¡Sí!-exclamaron todos menos Atsuya que estaba más concentrada en el ruido de la cascada que de los demás sonidos de a su alrededor.

Entonces un ruido se escuchó entre la espesura del bosque. Cuando todos miraron hacia arriba vieron a Shuu moviéndose ágilmente por el aire valiéndose de una liana. Tras hacer un par de piruetas se dejó caer frente a unos asombrados miembros del Raimon ante tal demostración de condición física.

-Shuu-dijo Tenma acercándose a él.

-Me he criado en esta isla, así que la conozco como la palma de mi mano-explicó Shuu-Si juegan con la naturaleza como lo hago yo, seguro que conseguiréis fortaleceros.

-¿En serio?

-¿Por qué llegas tan lejos por nosotros?-preguntó extrañado Shindou ante esa actitud tan contraria a la que había mostrado antes.

-¡Si es cierto entonces tiene que ser increíble!-exclamó Shinsuke emocionado-¡Yo quiero intentarlo!

-¡Nosotros también nos esforzaremos! ¡¿Nee, Atsuya?!-preguntó Hikaru apretando su abrazo a su amiga.

Atsumi se quedó mirando a su amigo y luego a Shuu quien se encontraba sonriéndole de esa manera que la sacaba tanto de quicio. No soportaba esa actitud que tenía el delantero. Comportándose como un corderito cuando antes estaba dispuesto a echarlos a patadas de la isla, lo que más le frustraba es que parecía ser la única que se daba cuenta que ese muchacho pertenecía al V Sector y que estaba ahí para espiarles o para vete tú a saber qué. Aunque había algo que le daba más rabia aun pero que no pensaba admitirlo en voz alta: ese chico era muy bueno con el balón, una verdadera bestia, tal vez más que ese Hakuryuu. Y si había conseguido esa fuerza, como él dice "jugando con la naturaleza", ella no podía quedarse atrás, no podía permitirse volver a ser un estorbo para sus compañeros. No le gustaba nada ese chico pero si tenía que jugar en su juego para fortalecer, pues muy bien, jugaría.

-¡Por supuesto!-dijo Atsuya levantando un puño-¡Pienso superar todas las pruebas que tenga este bosque! ¡No importa cuales! ¡Así que ya están tardando en asignarnos lugar de entrenamiento! ¡Pienso demostrar de lo que soy capaz!

Treinta minutos más tarde.

-¡LO RETIRO, LO RETIRO, LO RETIRO, LO RETIRO, LO RETIROOOO!-gritó desesperado el centrocampista oscuro saliéndole miles de cascadas por los ojos y abrazándose a una enorme roca resistiéndose a ser víctima de ese complot que se había formado en su contra.

-Vamos, Fubuki no pasa nada-intentó tranquilizarlo Tenma tomándole de los hombros y tirando de él para que se soltara de la roca.

-¡¿QUÉ NO PASA NADA?! ¡¿QUÉ NO PASA NADA?!-gritó Atsuya histerico sin soltarse de donde estaba-¡ESA IMITACIÓN BARATA DE AZTECA-MAYA-señaló a Shuu que estaba sonriendo divertido por la situación-ME DICE QUE TENGO QUE ESCALAR UNA CASCADA HASTA LA CIMA Y TU VAS Y LE DICES QUE SI! ¡¿PERO TU TE HAS VUELTO LOCO?! ¡QUE ME VOY A MATAR!

-¿Tiene miedo a las alturas?-preguntó Shuu ladeando la cabeza.

-No…a las alturas no…-murmuró Tenma.-¿No puede hacer otro tipo de entrenamiento? A Fubuki no le gusta el agua. No sé…ir con su padre.

-Es que Atsuya-kun…

-¡NO ME LLAMES POR MI NOMBRE CON ESAS CONFIANZAS, MAYA-AZTECA BARATO!-gritó aun abrazándose a aquella roca.

-…ya sabe deslizarse por la arena, así que no tiene sentido que realice un entrenamiento que ya domina-sonrió Shuu ignorando completamente el grito de Atsuya.

-¿Sabes deslizarte por la arena?-preguntó Tenma.

-No tiene mucha diferencia con el snowboard, y he practicado ese deporte desde pequeño, después del fútbol era el único deporte que podía practicar en Hokkaido-contestó Atsuya.

-¿Eres de Hokkaido, Fubuki?-preguntó parpadeante Tenma.

-Si…-murmuró agonizando por el ruido de la catarata que supuestamente tenía que escalar.-Pero cuando empecé la primaria me mudé a Inazuma.

-De todas formas, Atsuya-kun, vas a tener que realizar este entrenamiento si o si…-sonrió Shuu arrodillándose al lado de Atsuya-Antes Tenma ha comentado que estáis aquí porque queréis salvar a unos amigos vuestros. Pero con el nivel que poseéis no podréis lograrlo ¿O es que tú no tienes a nadie a quien salvar?

Atsuya abrió los ojos sorprendido mientras la imagen mental de su madre aparecía en el interior de su cabeza. Miró con pánico la estruendosa cascada que estaba enfrente de ellos, viendo su imponente figura, su poderío, si la superaba podría salvar a su madre, pero corría el enorme riesgo de caer al agua y repetirse lo mismo que en el partido contra el Kidokawa ¿Qué podía hacer? ¿hacerlo o no hacerlo?

-Matsukaze…

-¿Si?

-¡ODIO A ESTE TIPO!-gritó Atsuya soltándose de la roca y sentándose en el suelo a colocarse unos guantes rojos especializados para la escalada en las manos.

Shuu sonrió contento por su obra, entonces miró de reojo hacia atrás viendo a lo lejos, sobre la rama de un árbol, la figura de un encapuchado que estaba recostado en el tronco observando todo lo que estaban haciendo, mirando a Shuu con una expresión de advertencia amenazadora.

En ese momento, Shuu pensó que sería divertido hacerle rabiar un poco…

CONTINUARÁ

Bien ahora las contestaciones a vuestros reviews:

Rydag: A ti te habrá gustado la paliza de Hakuryuu a Atsumi pero Shuu tampoco se queda atrás como has podido ver. Y claro, por supuesto no podía olvidar a tu querido y hermoso niño que se esconde entre las tinieblas, el pobre esta en territorio enemigo y pueden atraparle en cualquier momento...ay ¿Quién acudirá a su rescate?

Jaakuna Sakkako: Bueno, esta vez me he esforzado mas en describir el partido del futbol contra el equipo de Shuu, si te ha parecido corto lo siento pero he puesto exactamente a como se desarrolla en la película así que no he podido alargarlo más. Además, como te aprecio tanto, te deje uno de esos momentos hikatsu que tanto te gustan y habrá más en un futuro próximo.

Endaki308: No puedo revelar si es Zen o no, pero dejo que vuele la imaginación, muchas gracias por leerme de verdad.

Dma-kge: Espero que con este capítulo que incluye un flash back del nacimiento de Atsumi ya no consideres a Fubuki un padre tan descuidado, en realidad es más bien despistado que descuidado. Y Endou…es solo porque es él, apardalado pero perspicaz cuando quiere. Respecto al estornudo…es más bien un dicho que suelen tener de "cuando estornudas es porque están hablando de ti" es lo mismo que cuando te pitan los oídos pero en Japón dicen que es cuando se estornuda.

Kirino7800: Te responderé a los dos review que me pusiste…¡Hago lo que puedo, pero como he explicado arriba estoy castigada y no puedo hacer nada a no ser que lo haga a escondidas como hago ahora! Y lo de ¿Hikaru o Zen? Aaaah tal vez elija a uno de ellos…o tal vez elija a otro, Tenma también es un candidato potencial e incluso Shindou lo es aunque no lo parezca, cualquiera puede ser o no.

Pinky Queen: Sinceramente, tu review fue uno de los que me dejaron descolocada por las cosas que me pedias, así que responderé una a una las que me dijiste. Todavía no hay chico seleccionado para pareja de Atsumi. Y lamento decirte que este fic está dirigido a la pareja formada por Kidou x Haruna (Kiharu) así que no hay ninguna posibilidad de que Haruna vuelva con Fubuki ni que vuelvan a tener relaciones amorosas ni nada, todo lo que les une es Atsumi y una bonita amistad. El equipo todavía tardara bastante en saber que Atsumi es una chica. Kidou encontrara al amor de su vida si; Haruna (otra cosa es que le corresponda). Nadie está enamorado de Atsumi de momento, todos la tratan como un amigo o un compañero. Sigo la misma trama que en el anime, si quieres saber si Goenji va a volver a ser bueno o no tendrás que ver la serie de GO. Y respecto a Fudou…digamos que tontea con alguien sin que se le vea el plumero. Y ya, y con esto te agradezco que nos sigas a mi neesan y a mí, es agradable saber que nuestros fics le gustan a la gente.

Yami Miyazaki: No te perdono, vas a tener que hacerme muuucho la pelota para que te perdone después de haber ignorado mis fics durante tanto tiempo…encima das mas prioridad a unos mangas que al esfuerzo y a la dedicación de una amiga tuya. Me vengaré, oh sí, claro que lo haré...

¡SALUDOS!

Chao Ling-Yin