CÁP 16-AL BORDE DEL ABISMO
Tenma siempre lo supo. Siempre supo que el camino para ganar el Holy Road iba a ser largo y terriblemente duro. Hasta ahora había conocido personas con personalidades y pensamientos distintos a los suyos, tanto por parte de los compañeros de equipo como de los rivales. El Seitei lo tenía todo y a todos bajo control, y solo el club de fútbol del instituto Raimon había sido capaz de rebelarse a su autoridad y actuar bajo su propio fútbol y luchar por su juego libre.
Pero claro, para ganar un campeonato de fútbol juvenil ¿Quién iba a poder imaginarse que iba a tener que pasar por un entrenamiento como ese? Es decir…¡¿Quién en su sano juicio se atrevería a escalar una peligrosa cascada?! Con unos considerables metros de altura y el agua que bajaba con fiereza como era lo normal en una fuerza de la naturaleza. Oh, por supuesto…él mismo.
Pero claro, siempre los había en peor estado que él.
-¡Fubuki! ¡¿Cómo vas?!-preguntó Tenma mirando hacia abajo donde estaba su compañero.-¡AHÍ VA!-exclamó al ver un puntito azul más abajo que interpretaba como su compañero ¿Tan abajo le había dejado?
Durante un rato, los dos estuvieron escalando a buen ritmo manteniéndose al mismo nivel que el otro, sin embargo, en algún momento Tenma había tomado la delantera y había dejado atrás al de ojos rojos. No se había puesto a pensar en él hasta que tomó en cuenta que hacía bastante que no le oía.
-¡Fubuki! ¡¿Estás bien?!-preguntó Tenma al notar que el peliazul había dejado de escalar, sin embargo, lejos de recibir una respuesta a su pregunta lo único que pudo llegar a escuchar son diversas maldiciones hacia Shuu, el Seitei, la cascada y por alguna extraña razón hacia Kidou-kantoku.
-¡Tenma! ¡No te pares a pensar en Atsuya-kun! ¡Él tiene que superar esto por su cuenta!-habló Shuu desde abajo del todo.
-Pero Shuu…
-Aunque hagáis este entrenamiento juntos, tenéis que superarlo de forma individual, aquí los compañeros son un apoyo moral, nada mas.-volvió a decir.
-¡MUERETE, ESTUPIDOOOO!-gritó Atsuya con toda su alma enseñando dientes de tiburón con las manos y los pies incrustados en la roca mientras temblaba cual gelatina.
-Si tienes fuerzas para gritarme las tienes también para seguir. Así que, venga, sigue subiendo-le ordenó Shuu feliz de la vida.
-¡Matsukaze, me las vas a pagar!
-¡¿Yo porque?!-dijo Tenma.
-¡Porque está feo matar a una tribu en vía de extinción!-se excusó-¡Eres el que me queda para desquitarme!
-¿Cuándo se dará cuenta que ni soy azteca ni soy maya?-se preguntó Shuu con una sonrisa divertida.
Mientras en otro lugar se podía ver a un peliazul saltando de hoja en hoja, no cualquier hoja, hojas enormes. Saltaba cada una de ellas como si no supusiera ningún tipo de esfuerzo para él. Cuando sus pies pisaron terreno firme, se volteó para hablarles a las otras tres personas que estaban al otro lado de ese campo de hojas.
-¡Imaginad que estas hojas son los defensas!-dijo Kazemaru-¡Encontrad un camino que os sirva para sobrepasarlos!
-¿Sobre estos puntos tan inestables?-preguntó Kirino.
Shindou, Kirino y Kurumada se quedaron mirando las hojas dudando de poder cruzarlas como Kazemaru esperaba. El peliazul lo había hecho como quien da un paseo por el parque pero ellos eran conscientes de que era difícil mantener el equilibrio en una superficie así.
-Por eso debemos encontrar una ruta instantánea-dijo Shindou intentando hacerse una ruta mental.
-Tendremos que hacerlo-dijo Kurumada antes de ponerse en marcha y saltar la primera hoja.
Kurumada intentaba ir con cuidado de no caerse pero la inestabilidad de los puntos y sus torpes movimientos sobre ellos hizo que ocurriera lo inevitable. Cuando apenas había conseguido llegar a una segunda hoja, la fuerza de la gravedad hizo su trabajo llevándose a Kurumada hacia el agua que estaba bajo las hojas dejando que Shindou y Kirino se llevaran la clara evidencia de que aquello parecía misión imposible.
-¡No puede ser! ¡Esto es imposible!-se quejó el moreno con frustración.
-¡Mantén la calma y salta!-habló Kazemaru.
-¡Bien!-asintió Shindou yendo para allá.
Shindou mostró más cautela que Kurumada a la hora de pisar. Usaba la punta de las hojas para poder apoyarse entonces con la parte posterior al doblarse y así se impulsaba para saltar. Sin embarga no logró mantener el rito y terminó pisando mal causando su caída al agua.
-¡Tener un reto para vosotros mismos!-dijo Kazemaru mirando seriamente a los jóvenes-¡El Raimon Eleven de mis tiempos también tuvo que pasar por un riguroso entrenamiento para hacerse más fuertes!
Shindou devolvió la misma mirada que el peliazul.
-¡Bien! ¡Yo soy el siguiente!-advirtió Kirino mientras dos traviesos Kappas que estaban escondidos bajo las hojas y en el agua se sonreían entre ellos con diversión.
Entretanto dentro de una oscura y húmeda cueva, donde un río subterráneo viajaba por su interior creando rápidos, grito de angustia retumbo entre sus paredes rocosas y generaba un eco que lo hacía extenderse por todo el lugar.
Entonces se pudo ver a Amagi sentado sobre un neumático, intentando controlarlo solo con un par de cuerdas mientras bajaba por esos rápidos.
-¡Haced que vuestros ojos se acostumbren al cambio de velocidad repentino!-dijo Fudou observándolo todo desde lo alto con una mano en su cadera.
Shinsuke y Kariya estaban en la misma situación que Amagi, uno llorando del miedo y el otro directamente intentaba no ponerse a berrear.
-¡Maldito Fudou! ¡Ahora sé de dónde sacó Fubuki ese carácter retorcido!-gritaba Kariya
-¡Esto no da miedo! ¡Esto no da miedo!-intentaba auto-convencerse Shinsuke sin poder evitar que las lágrimas salieran de sus ojos.
-¡AAAAAH!-gritaron los dos al perder el control de sus respectivos neumáticos y terminaron cayeron sobre el cuerpo de Amagi, quien yacía en el suelo justo al lado del río.
-O dios…-murmuró Fudou con decepción-¡Esto pasa cuando se subestima a la naturaleza! ¡Nos termina atrapando!
-¡¿Quién ha subestimado a qué?! ¡Tú nos has hecho meternos de lleno!-se quejó Kariya con rabia.
Y en otro lugar, completamente distinto a los otros, invadido por un árido desierto, lleno de olas de arena. Allí Fubuki se había encargado de darles a los jóvenes que estaban a su cargo unas tablas de madera que simulaban ser tablas de snowboard.
-¿Una tabla de snowboard?-preguntó Hikaru al captar mas o menos que era lo que Fubuki quería que hicieran mientras Tsurugi y Nishiki miraban las tablas intentando pensar en la mejor posición para mantener el equilibrio.
-Este es el entrenamiento para mantener el equilibrio corporal sin importar las circunstancias.-explicó Fubuki.
-Bien, vamos hacerlo-dijo Nishiki montando sobre su tabla.
-Si-asintió Hikaru imitando a su sempai.
Los dos comenzaron a deslizarse hacia abajo pero no tardaron nada en perder el equilibrio y darse de bruces contra el suelo.
-Esto es duro-dijo Nishiki a Hikaru antes de ver como Tsurugi pasaba por su lado deslizándose.
Pero aunque el de ojos felinos lo intentó tampoco pudo durar mucho en la tabla.
-¡Maldición!-gritó Tsurugi antes de caerse de la tabla.
-Es un entrenamiento bastante difícil ¿no lo creéis?-preguntó divertido Fubuki desde arriba-¡Por eso vale la pena hacerlo!
Aquella misma noche, los adultos se encargaron de preparar la cena para los jóvenes jugadores. Los pobres se encontraban agotados y casi sin poder moverse, algunos comían despacio, casi forzosamente, no por falta de hambre sino porque el cansancio era tanto que tenían que comer despacio para que la comida no les sentase mal.
-¿Estáis bien?-preguntó Endou arrodillándose frente a Tenma y Shinsuke que comían de sus platos con cara de resignación.
-Es muy duro…-murmuraron los dos queriendo tirarse en el suelo.
-Jajajajaja puedo apostarlo-dijo Endou mirando que los demás estaban igual que el centrocampista del viento y el pequeño defensa.
-¿Ya estáis agotados solo con eso?-preguntó Fudou con algo de burla.
-No estamos acostumbrados a esta isla, es por eso-se excusó Tsurugi pero solo recibió una sonrisa de Fudou que claramente decía "Si, claro, como no"
-Comed todo lo que queráis, hay de sobra-dijo Kabeyama antes de que todos lanzaran un suspiro de exasperación mezclada con ganas de llorar.
-¿Are?-murmuró entonces Hikaru dejando su cuchara sobre su plato y mirando para todos lados.
-¿Qué pasa, Kageyama?-preguntó Amagi con la cabeza agachada y los ojos cerrados del cansancio mientras comía otra cucharada de curri.
-¿Dónde está Atsuya?-preguntó entonces el delantero de cabellos morados al notar la falta de gritos e histerias que solían aparecer en momentos como esos.
Entonces, adultos y jugadores al completo se quedaron en silencio analizando la pregunta del delantero antes de mirarse unos a otros esperando que alguien diera una respuesta clara del paradero del centrocampista oscuro. Al ver que nadie hablaba, todos dirigieron sus miradas a la última persona que por fuerza había estado con el del mechón rosa.
Tenma se quedó estático con la cuchara dentro de su boca mientras miles de gotitas de sudor iban apareciendo por todo su rostro al ver la tremenda metedura de pata que había hecho.
-Tenma…¿Y Fubuki?-preguntó Shindou con una sonrisa nerviosa al imaginarse que era lo que pasaba por la mente del centrocampista del viento.
-Pues…-empezó diciendo el castaño-…creo que…-siguió diciendo al notar que las miradas de los demás se clavaban toda más en su persona.-…me he olvidado de él…
De nuevo reinó el silencio.
-¿Qué quieres decir…con que te has olvidado de él?-preguntó Kirino con un tic en el ojo derecho.
-Estaba tan metido en mi entrenamiento que cuando…lo di por finalizado….volví directamente aquí…yo solo…
-¡¿LE HAS DEJADO SOLO EN ESE LUGAR?!-exclamaron todos los jugadores, incluyendo a Fudou y a Fubuki.
-GOMEEEEN-exclamó Tenma arrinconándose él solo en una esquina mientras se protegía con sus brazos-Él no dijo nada, no le oí decir nada, le había dejado atrás durante la escalada tanto rato que había olvidado completamente que estaba entrenando conmigo.
-Tenma ¿te das cuenta que acabas dejar a un hidrofóbico solo y colgado en unas rocas cayéndole encima el agua de una cascada?-siseó Kirino irritado por la falta de consideración del centrocampista del viento.
-Lo sientoooo-lloriqueó el chico sintiéndose terriblemente mal por su despiste.
-¡Tenemos que ir a por él!-dijo Hikaru corriendo hacia el lugar pero Fubuki había alcanzado a tomarlo por el cuello del uniforme de deporte deteniendo suavemente su carrera.-¿Fubuki-san?
-No os preocupéis, voy yo a por él.
-¿Vas a ir solo?-preguntó Endou mientras veía a su amigo colocándose una mochila a la espalda y preparando algunas cuerdas que se colocó al hombro-No sé si es seguro…
-Tengo que ir solo, Endou, si voy con alguien más seguramente no me lo va a perdonar. Es demasiado orgulloso-sonrió Fubuki mirando entonces a Fudou quien sonrió y asintió.
-Dejemos que sea Fubuki quien vaya-habló el adulto de ojos verdes-Al fin y al cabo, Atsuya es responsabilidad suya en todos los aspectos.
-P-Pero…-murmuró Hikaru en total desacuerdo.
-No te preocupes, Kageyama-kun. Tu quédate aquí y así cuando volvamos podrá desahogarse tranquilo.
-Entonces te recomiendo que salgas corriendo, Tenma-kun, si Fubuki te pilla te va a matar por abandonarlo-sonrió Kariya sintiendo una sádica satisfacción por la imagen mental que se había creado.
-N-No creo ¿verdad? Fubuki es bastante comprensivo…-tembló Tenma queriendo creerse sus propias palabras-¿Verdad, Hikaru?-preguntó con intención de recibir apoyo pero el peli-morado solo dio un suspiro de resignación recordando algunas anécdotas de los arranques de furia del centrocampista oscuro, lo que provocó que la palidez apareciera en el rostro de Tenma imaginándose su destino fatal.
-Toma-habló entonces Kariya tendiéndole a Tenma unas tarjetas-Ahora debes huir del país y empezar una nueva vida lejos de aquí, te llamas Dimitri Belikov, tienes 13 años y eres estudiante de intercambio…
-¡No voy a huir a ningún sitio!-exclamó Tenma-¡¿Y eso de Dimitri Belikov no es de un libro?!
-Uy….-dijo Kariya al verse descubierto.
-¡QUE CUTRE! ¡NI PARA INVENTARTE NOMBRES FALSOS TIENES IMAGINACIÓN!-exclamaron todos los presentes salvo Tsurugi que solo miraba el espectáculo con una expresión de resignación.
Fubuki ya se había puesto en marcha a mitad de la discusión pero todavía podía escuchar los gritos de todos los miembros del equipo. Unos regañando a Tenma por su despiste y otros riéndose de Kariya por su falta de imaginación para todas las cosas que requirieran un nombre, llegando incluso a compadecerse del nombre de una futura mascota que posiblemente Kariya jamás llegase a tener.
Shirou caminó a paso apresurado hacia donde estaba la cascada. Las raíces de los árboles de aquella isla eran bastante grandes y casi parecía una carrera de obstáculos al estar esquivándolos todos. También tuvo que lidiar con algunos animales salvajes que le habían echado el ojo encima, pero nada que su habilidad con balón no pudiera hacerles cambiar de opinión. No era conocido como el caza-osos por nada.
Finalmente sus oídos escucharon el rugir de la cascada y apresuró el paso hasta que por fin la tuvo a la vista. Al parecer no había nada anormal en la cascada, ni nadie ahí colgado pero Shirou no se fiaba de la aparente normalidad que presentaba aquel bello paraje natural. Miró la cascada desde lo alto, observando el agua caer y proliferar aquellos agudos ruidos, movió la cabeza varias veces hacia los lados intentando encontrar algo fuera de lugar.
Entonces lo encontró. En una parte de la cascada, casi en un ángulo muerto y oculto bajo la cortina de agua, se podía ver una pequeña caverna. Entonces el chico peliplata se ató una cuerda a la cintura y clavó un enganche de acero en el suelo donde estaba también parte de la cuerda. Con agilidad, fue bajando por la pared de piedra hasta situarse justo al lado de la entrada de la caverna, solo le basto con balancearse un poco para que sus pies pisaran firmes en el suelo de la misma y se soltase de la cuerda.
La caverna estaba completamente oscura y el rugido de la cascada retumbaba con el eco haciéndola más ensordecedora pero a pesar de la aparente soledad que presentaba la caverna, Shirou podía sentir la presencia de alguien más ahí dentro, escondido en la parte más profunda de la caverna. El caza-osos caminó adentrándose en la caverna cada vez más, sus ojos acostumbrándose cada vez más a la oscuridad hasta que se encontró con una escena bastante familiar para él.
Su hija, sentada en el suelo abrazándose a si misma mientras temblaba de forma compulsiva. Shirou no pudo evitar acordarse de sí mismo a esa edad, haciendo exactamente eso mismo, acurrucándose en un rincón a temblar cada vez que escuchaba un sonido parecido al de una avalancha. Aquel horror, aquella sensación de absoluta soledad y desamparo, aquel deseo que alguien estuviera con él, sus padres, su hermano.
-Atsumi-lo llamó el peli-plata recibiendo un pequeño gemido de sorpresa por parte de su primogénita.
-Jajaja-rió la muchacha levantando su cabeza dejando ver una sonrisa y unos ojos empañados y llenos de terror y desesperación-Hola, Shirou ¿Qué haces tú aquí?
-¿Eh? ¿Shirou?-parpadeó el peli-plata sorprendido porque su hija le estuviera hablando de esa manera.
-Debes verme patético en este estado ¿nee, Onii-chan?-siguió diciendo Atsumi sin variar su mirada mientras le temblaba los dedos.
Vale ¿primero Shirou y ahora Onii-chan? ¿Qué porras pasaba aquí?
-Atsumi ¿Qué estás diciendo? ¿Por qué te estás comportando así?-preguntó Shirou arrodillándose frente a ella quien no variaba en absoluto su mirada a pesar de seguirlo con ella.
-¿De qué vas llamándome así, Shirou? ¿Me estas tratando como a un afeminado?-preguntó Atsumi.
Esto comenzaba a asustar demasiado al peli-plata, sobretodo porque su hija no abandonaba esa expresión de su cara, esa sonrisa y mirada tan llenas de terror que casi parecían rozar lo psicótico.
-Nee, Shirou ¿Cuándo iremos a jugar?-preguntó de repente todavía con aquella expresión-Me aburro mucho aquí, es húmedo y frío, y no veo ningún balón de fútbol ¿Por qué no echamos un partido? Luego podemos hacer snowboard, ya verás cómo te vuelvo a ganar y tú te echaras a llorar.
Entonces algo hizo click en la mente del peli-plata. Esas cosas eran anécdotas que solía contarle a su hija sobre su infancia con Atsuya, incluso las frases que solía decir su hermano. Estaba comportándose igual que él, la mente de su hija había llegado a tal colapso que ya ni siquiera era consciente de lo que hacía o decía.
-Shirou, te has quedado callado ¿acaso tienes mie…?-fue entonces cuando por fin la mirada de Atsumi cambio radicalmente a una de sorpresa cuando su padre le había cruzado la cara de una bofetada que retumbó por toda la cueva.
Atsumi se quedó con la cabeza girada hacia la dirección donde había recibido el impacto por unos segundos antes de sentir como su padre la tomaba fuertemente por los brazos y la obligaba a mirarle a la cara.
-¡Mírame, Atsumi! ¡Mírame!-ordenó el peliplata-¡Escúchame! ¡Tu nombre es Otonashi Atsumi! ¡Así es como te llamas! ¡Estudias en el instituto Raimon y eres centrocampista del club de fútbol! ¡Yo soy tu padre y tu madre es Otonashi Haruna! ¡No eres Fubuki Atsuya ¿me oyes?! ¡NO ERES FUBUKI ATSUYA!
-¿Pa…pa?-murmuró Atsumi parpadeando mientras se quedaba mirando los ojos de su padre poco a poco recobrando la consciencia sobre su persona.
Hasta que de nuevo fue consciente del sonido de la cascada al caer.
-¡AAAAAH!-gritó ella revolviéndose de entre los brazos de Fubuki hasta por fin logró hacer que la soltara con un manotazo y volvió a su posición anterior, abrazando sus rodillas y escondiendo su cara entre ellas.
-Atsumi-dijo Shirou con intención de tomar uno de sus brazos.
-¡No me toques!-gritó ella sin moverse un ápice deteniendo la acción de su padre-No me toques…-rogó ella en voz más baja, Shirou no la tocó pero se quedó donde estaba esperando a que ella hiciera algo-Gomen ne…creo que me he descontrolado por un momento…-sonrió ella o al menos lo intentó-¿Ya están los demás cenando? Esto me ha llevado más tiempo de lo que creía…
-Atsumi.
-Qué vergüenza…que tenga que venir mi padre a por mí, Hikaru y Kirino-sempai van a pensar que soy una niña pequeña.
-Atsumi…vámonos-dijo Shirou tomando suavemente la muñeca de su hija para guiarla fuera de allí pero ella dio un tirón que lo obligó a soltarla.
-Tengo que terminar…-gruñó ella.
-¿Cómo?
-Tengo que terminar…el entrenamiento. Hasta Matsukaze ha podido, tengo que acabar, tengo que ser capaz de poder con todo, con absolutamente todo.
-No puedes hacerlo en estas condiciones-dijo Shirou volviendo a tomar sus hombros.
-¡Si que puedo! No...¡Tengo que hacerlo! ¡No puedo volver a quedarme atrás!-dijo ella temblando-En el partido contra el Hakuren…y en el del Kidokawa…, y no solo eso…también en los partidos contra los de Unlimited Shining y contra los de Ancient Dark Forest…todos, compañeros y contrarios…me han dejado atrás, totalmente atrás ¡Y no puedo permitirme eso! ¡No puedo! ¡TENGO QUE SER PERFECTA!
-¿Qué estás diciendo…?-murmuró Shirou temblando ligeramente al sentir esa palabras calarle desde lo más profundo de su ser…ser perfecto…
-Tengo que ser mas fuerte…tan fuerte que nadie sea capaz de superarme. No basta con parecerme a él ¡Tengo que ser él! ¡Tengo que ser Fubuki Atsuya! ¡Solo así conseguiré ser perfecta!
-¡Atsumi, ya basta!-gritó Shirou haciendo que su voz retumbara en las paredes de la caverna con tanta intensidad como la misma cascada consiguiendo que su hija lo mirase con algo de temor.
-Papá…
-No vuelvas a decir eso…no vuelvas a decir que quieres ser él. No sigas la sombra de un muerto, Atsumi-dijo el peli-plata apretando sus puños.-Es el peor error que puedes cometer.
-Papá…solo Atsuya puede ganar…solo él puede llegar a la victoria.
-¡No es cierto! ¡Tú, Otonashi Atsumi has llegado hasta aquí por ti misma!
-No fue "Atsumi"…quien lo ha conseguido ha sido "Atsuya"-sollozó ella con una sonrisa triste y hasta demacrada-"Atsumi" jamás habría tenido una sola oportunidad, nadie la habría dejado. En la cancha nadie corea a "Atsumi" todos quieren a "Atsuya", el centrocampista oscuro del Raimon.
"Ellos no quieren a Shirou, el defensa. Quieren a Atsuya, el delantero"
Fubuki apretó los dientes al recordar lo que el mismo se dijo hace años atrás. Estaba pasando lo mismo, exactamente lo mismo. No podía permitirlo, no podía permitir que su propia hija cargara con una ponzoña como esa. Se sentó a su lado, juntando sus cuerpos todo lo que podía para que notase en todo momento que estaba a su lado y le rodeó los hombros con su brazo y la acercó a él.
-Fubuki Atsuya murió hace muchos años-dijo Shirou-Lo único que tú has hecho, ha sido tomar su nombre…pero tomar su nombre no te convierte ni te convertirá jamás en él…nunca serás él. Porque Atsumi solo puede ser Atsumi. No puedes ser nadie más.-le fue acariciando su cabeza-Puede que todos te conozcan por ese nombre, pero no dejas de ser quien eres, nunca serás Atsuya, él no tiene poder en tu vida, solo tú puedes hacer que las cosas cambien…
-Soy una chica, papá, nosotras jamás tendremos oportunidad, no en este mundo-murmuró ella deprimida.
-Tú ya has cambiado algo, Atsumi-sonrió Shirou acariciando su cabeza-Eres la primera chica que ha sido capaz de colarse en el Holy Road y demostrar que puede estar al mismo nivel que los chicos. Puede que los partidos contra el Hakuren y el Kidokawa no han salido como tu esperabas, pero has demostrado ser capaz de quitarle el balón a uno, regatear, incluso superar al portero y marcar goles. Aunque te llamen por ese nombre, no es Atsuya el que ha hecho todo eso…has sido tú-dijo dándole un tierno toque en la nariz con su dedo.
-Papá…-entonces Atsumi tembló al volver a percatarse del sonido de la cascada-Uuuurg ¿ves? Esta es otra…-gruñó tapándose los oídos.
-¿Qué tiene de malo que tengas miedo a algo, Atsumi?-preguntó Shirou.
-Esto me hizo quedar en ridículo en el partido contra el Kidokawa…de no ser por Kirino-sempai y Kidou-kantoku quizá yo…
-Aquello reconozco que fue bastante estúpido por tu parte-regañó el peli plata dándole un ligero golpe en la cabeza-No sabes el susto que me dio cuando tu madre me llamó histérica contándome lo que te había pasado.
-¿Mamá te llamó? Sí que es rápida…
-Soy tu padre, tengo que estar informado de cada uno de tus pasos, buenos y malos.
-Pero, papá…yo se que tu a mi edad tenías miedo a las avalanchas, me lo contó mamá ¿Por qué yo no he podido hacerlo?
-Atsumi…yo no he necesitado ponerme delante de una avalancha para poder superar mis miedos a ella. Además…aun les tengo miedo, mucho miedo.
-¡¿Cómo?! ¡Pero si me enseñaste a hacer snowboard y lo hicimos cuando había ruidos de avalanchas a lo lejos!
-Perdí a mis padres y a Atsuya en una avalancha cuando tenía siete años, yo también estuve sepultado bajo la nieve con sus cuerpos a mí alrededor. Jamás pude olvidar la sensación de terror que me embargó en ese entonces, como Atsuya me tomaba fuertemente de la mano intentando aferrase a la vida y como yo intentaba mantenerme despierto, siendo testigo de cómo la vida de mi hermano se escapaba de mi mano. Atsumi ¿crees que eso se puede olvidar?
Atsumi bajó la cabeza y negó con ella afligida.
-No…
-Cada vez que oigo una avalancha no puedo evitar acordarme de ese día, de esa sensación de frío y absoluta soledad. Por eso sé, que lo que tú intentaste hacer en el partido fue una tontería. Forzarte a ti misma a superar un miedo del que no estás preparada es herirte. Eso no funciona. Superar un miedo no significa dejar de tenerlo.
-¿Y qué puedo hacer…?-murmuró Atsumi-Todos se están esforzando en el entrenamiento…no puedo decir que no voy a hacer el mío porque tenga miedo…
-Entonces haz otro…
-¿Qué?
-Cambiar de entrenamiento no significa tenerlo fácil. Meterte de lleno en una cascada quizá si sea demasiado para a ti…pero ¿por qué no intentas otra cosa?
-¿Otra cosa? ¿Cómo que?
-No lo sé, ponte un reto a ti misma. Al fin y al cabo, tú estás haciendo este entrenamiento por más de una razón ¿nee?
Atsumi levantó la cabeza con la imagen de su madre en la cabeza.
-Hai…
-Venga…-sonrió el adulto ayudando a su hija a levantarse-Volvamos con los demás.
Con algo de dificultad, Shirou logró hacer que Atsumi saliera de la caverna, la muchacha de dudosa apariencia se subió a su espalda y escondió su cara en el hueco de su cuello y hombro para aguantar su ataque de histeria mientras él escalaba para llegar a la cima de la cascada.
Llevó algo de tiempo pero finalmente lo consiguió, cuando Atsumi pisó suelo firme se quedó mirando el río y la cascada, ya no con miedo pero si con respeto. Como siempre su padre había acudido en su rescate. Como siempre. Cuando era niña y eso pasaba siempre le emocionaba, era estupendo ser "salvada" por tu príncipe azul, pero ahora, siendo más mayor, se daba cuenta que hacer que su padre fuera a sacarla de los apuros resultaba más penoso que una emoción embargante y agradable. Seguía adorando a su padre más que a nada en el mundo pero hasta ella sabía que no podía estar eternamente dependiendo de él. Simplemente esperando a que él apareciera para rescatarla. Tenía que aprender a desprenderse un poco de él, seguir queriéndole pero no como lo hacía, no hasta tal punto en que dependía de manera inconsciente de él.
-Papá…-dijo Atsumi deteniendo su caminata haciendo que su padre se detuviera también y la mirara.
-¿Qué pasa?-preguntó Shirou dándose la vuelta para mirarla.
Atsumi suspiró. No era como siempre lo había planeado. No era como lo habría soñado. Pero si sabía que tenía que hacerlo. No era ni el lugar ni tal vez el momento. Pero tenía que hacerlo y poder quedarse libre de una vez.
-Me gustas-confesó la oji-rojo mirando directamente los ojos de su extrañado padre, que ladeó la cabeza sin entender a que venía eso-Eres la persona que más me gusta, papá. Desde niña me has gustado.
-Atsumi ¿Qué quieres decir?-preguntó Shirou parpadeante.
Entonces Atsumi se subió ágilmente a una roca para quedar justo al nivel de su padre, una vez conseguido tomó su rostro con cuidado y le plantó un beso en los labios.
Shirou se quedó completamente estático al sentir los pequeños labios de su hija sin no poder dar crédito a lo que estaba pasando ¿Por qué? ¿Qué era eso?
El beso no fue apasionado ni mucho menos correspondido, solo un toque de labios, pero satisfactorio para chica que se separó de él lentamente y le dedicó una sonrisa. Que por cierto, Shirou todavía no era capaz de reaccionar.
-¿Que…ha…pasado…?-balbuceó el peli-plata tras un minuto de silencio.
-Jajajaja, menuda cara que se te ha quedado-rió la muchacha sosteniéndose el estomago muy divertida de la reacción de su progenitor.
-¡Atsumi ¿Cómo se te ha ocurrido hacer eso?!-regañó Shirou.
-Gomen ne…necesitaba hacerlo-sonrió Atsumi-Me gustas, papá, siempre me has gustado…
Fubuki entonces recibió un golpe emocional ante la veracidad de la confesión de su hija. Era en serio. Se le había declarado, se le ha declarado ¡¿Y eso como se maneja?! ¡¿Cómo haces eso cuando es tu hija quien lo ha hecho?!
-A-Atsumi…tu sabes que yo no…
-Papá, ¿quieres no agobiarte? Se supone que el adulto maduro y responsable eres tu-se burló ella sacándole la lengua haciendo que Shirou tuviera un tic en el ojo-No soy tan niña como para esperar que correspondas a estos sentimientos. Sé de sobra que no es posible hacerlos realidad, ni tampoco pretendo hacerlo. Pero tenía que decirlo, tenía que hacerlo para poder liberarme. Ahora gracias a esto…me he quedado más tranquila, estoy más calmada.
-Atsu…-entonces Fubuki se acercó a ella y la abrazó fuertemente sorprendiéndola pero enseguida ella sonrió y correspondió al abrazo-Atsu, apreció que sientas eso por mi, de verdad pero…
"Mi primer amor…"-pensó Atsumi con una sonrisa.-"…está tocando a su fin…"
-…yo no soy la persona que de verdad te hará perder la cabeza…hay otra, ahí fuera, cerca que conseguirá hacerte sentir eso y mucho mas…
-No me eches discursitos de esos-se burló ella apretando la nariz de su padre haciendo tenazas con sus dedos.
-Ayayayayayay-se quejó Shirou.
-Lo sé de sobra, te he dicho que me gustas mucho pero no creas que voy a estarme toda la vida pensando en ti. Seguro que hay un chico mejor que tú con el que compartir mi vida. Ump-hinchó ella las mejillas-Pero…me tomaré mi tiempo, todavía no estoy lista para tener una relación…-miro a su padre-¿Está mal…que sea niña un poco más?
-No…para nada, y aunque seas adulta, seguirás siendo siempre mi pequeña-sonrió Shirou abrazándola con fuerza.
-¡No me digas esas cosas!-exclamó ella revolviéndose de entre sus brazos pero sin llegar a soltarse.
Al cabo de un rato, padre e hija fueron a la base donde estaban los demás, no se olía la leña quemada ni nada, tampoco había luz por lo que los dos dedujeron que todos se habían ido a dormir. Atsumi gruñó mirando la base pensando en la peor forma de matar a Matsukaze por dejarla olvidada en la cascada, lo mataría mientras dormía pero de hacerlo sentiría unos ojos gatunos acechándola con intención de apuñalarla por detrás ¿Cómo podía imaginarse eso? No era la primera vez intentaba matar a Matsukaze pero por razones del universo Tsurugi siempre era tan oportuno de darle balonazos en la cabeza cuando intentaba hacerle algo al de los remolinos y luego se excusaba diciendo que fue se le fue el pie.
-Maldito Tsurugi…-farfulló con fastidio.
-¿Has dicho algo?-preguntó Shirou al oírla balbucear.
-No, nada-sonrió Atsumi-Yo ya me voy a la cama.
-Ah, vale, yo también, ha sido un día duro…
-Valee, oyasumi-se despidió ella yendo hacia donde dormían los demás.
Cuando la del mechón rosa giró la esquina se encontró con una escena que no creía que fuera posible. En el suelo se encontraban Kirino y Hikaru charlando entre ellos y riéndose de a saber qué cosas, Atsumi sorprendida no dijo nada hasta que los dos muchachos se percataron de su presencia y…
-¡Atsum…ya!-exclamó/se corrigió el peli-morado levantándose de golpe y corriendo hacia ella y abrazarla con fuerza haciéndola sonrojar ante tal atrevimiento por su parte pero debía admitir que lo agradecía, después del mal trago que había pasado por culpa de esa maldita cascada que la había tenido al borde del colapso.
-Fubuki-saludó Kirino alzando la mano.
-Hikaru…Kirino-sempai…-murmuró ella mirando alternativamente al defensa y al delantero
-¿Estás bien? ¿Te duele algo? ¡Estás muy pálido!-dijo Hikaru mirando su cara y colocándole una toalla que tenía preparada de antemano sobre su cabello mojado para que pudiera secarse, solo faltaría que su amiga pescara un resfriado por culpa del entrenamiento.
-Estoy bien…de hecho, estoy mejor que nunca pero ¿vosotros que hacéis aquí?-preguntó ella cubriéndose bien con la toalla.
-Te esperábamos-intervino Kirino.
-¿Cómo…? ¿Esperandome?
-¿Te apetece cenar? Apuesto a que no has comido nada-ofreció Kirino un enorme…exquisito…y calentito plato de arroz con curry…un hilo de baba cayó por los labios de la chica al mismo tiempo que su tripa emitía un ruido.
-¡TRAE AQUÍ!-exclamó una hambrienta Atsumi lanzándose a devorar su plato.
-Ey, come despacio, nadie te lo va a quitar-se rió Kirino.
-¿Para esto me esperabais?-preguntó Atsumi con la boca llena.
-Pensábamos que no querrías cenar tu sola-comentó Hikaru feliz de la vida.
Atsumi tragó de golpe la comida que estaba masticando y se quedó mirando a sus dos compañeros de equipo. Estaba sorprendida y, aunque no fuera a admitirlo abiertamente, emocionada con ese detalle hacia ella sin embargó algo le picó su sentido de la curiosidad. Estuvo analizando su duda durante algunos segundos antes de quedarse mirando a los dos con cara de palo…más específicamente a Kirino, quien la miraba con una sonrisa amistosa.
-De Hikaru me lo creo, pero tú Kirino-sempai no termino de tragármelo.
-¿Eh…?-pronunció el de cabellos rosados mirando a la centrocampista oscura con algo de sorpresa.
-De Hikaru me espero algo así porque somos amigos-al decir eso a Hikaru le brillaron los ojitos musitando "amigos, amigos" y la del mechón rosa hizo lo mortalmente posible para no mirar esa aura resplandeciente-…no me llevo mal contigo, pero no llegamos a ser amigos, así que solo se me ocurre que el motivo por el que te has quedado aquí esperándome…-de pronto mostró una sonrisa picara y retorcida-…sea porque estas evitando a Kariya.
Bingo…
En cuestión de instantes la cara del defensa de la niebla quedó más enrojecida que el cabello de Hiroto. Comenzó entonces a dar una serie de balbuceos y a trabarse la lengua con frases que carecían de sentido y que no llegaban a completarse intentando de forma inútil dar una buena excusa que dar en ese momento. Entretanto, el delantero y la centrocampista se reían a costa del defensa, muy divertidos de haber adivinado sus intenciones, fue entonces cuando comenzó una competición entre el peli-morado y la oji-rojo de ver quien avergonzaba mas al defensa de la niebla diciendo cosas de un posible emparejamiento entre él y el defensa cazador. Kirino, cada vez mas avergonzado de la situación, los regañaba y les gritaba que pararan pero no le hacían ningún caso. Aquello era demasiado divertido como para dejarlo tan pronto…sin saber que cierta persona encapuchada los observaba con una sonrisa en el rostro.
De todas formas, muy pronto era para relajarse…los entrenamientos comenzaron al día siguiente con la misma intensidad que la vez anterior.
-¿Tenma? ¿Qué te ha pasado?-preguntó Shuu al ver la cara del de rizos completamente arañada y con algún que otro moratón.
-Es que…me he despertado con un tejón en mi cama-gimió Tenma mientras se colocaba los guantes de escalar con cara de "que dolor" mientras recordaba como el enfurecido animal se había abalanzado sobre su cara a atacarlo-Creo que Fubuki no fue capaz de perdonarme por lo de anoche…
-¿Atsuya-kun te hizo eso?-preguntó Shuu con una gotita tras la nuca.-Por cierto ¿Dónde está?
-No lo sé…-murmuró Tenma fijándose en que no había rastro alguno del oji-rojo.
-¿Habrá abandonado?-preguntó Shuu mirando a su alrededor buscando al de cabellos azules.
-Fubuki no haría eso-negó Tenma algo serio.
-¡AAAAAAAAAAAAH!-se escuchó un grito desde el cielo, los dos chicos alzaron la vista hacia arriba y vieron como una sombra salía desde el saliente de la cascada, aquella sombra dejó ver al de ojos rojos deslizándose en con una tabla de madera pero perdiendo el equilibrio y cayendo pesadamente al agua frente a los otros dos.
-¡¿Fubuki?!-exclamó Tenma acercándose al sitio donde el otro había caído.
-¡FUAA!-exclamó el de cabellos azules regresando a la superficie-Vaya, es bastante más difícil de lo que creía.
-¿Qué estabas haciendo?-preguntó Tenma preocupado por él.
-Parece que subir por esa maldita y endemoniada cascada es algo demasiado complicado para mí-bufó él-Así que opto por caer por ella.
-¿EEEEEH?-exclamó el de rizos mirándolo como si hubiera perdido el juicio.
-¿Cómo que caer por ella?-preguntó Shuu mientras Tenma se recuperaba de la impresión.-¿No eras hidrofóbico?
-Y lo sigo siendo…-gruñó Atsuya mirándolo mal-Pero creo que con este sistema puedo hacer una supertecnica nueva.
-¿Una supertecnica?-preguntó Shuu ladeando la cabeza.
-Nada que le interese al enemigo…-escupió ella.
-Pero, Fubuki, el agua…tu…
-Si voy escalando por las rocas estaré constantemente muriéndome de miedo por caerme…pero de esta manera, deslizándome por el río y la cascada mis sentidos se centran en mantener el equilibrio y evitar que el agua me trague.
-Es decir estas usando el instinto de supervivencia que tiene tu cerebro para realizar este entrenamiento.
-¡Vete al cuerno, bicho!-gruñó Atsuya enseñando dientes de tiburón.
-Oh….-murmuró Tenma sorprendido ante eso.
-…pero es bastante complicado, pensaba que sería parecido a hacer snowboard pero claro el agua, al contrario que la nieve, se mueve. Lo bueno es que aquí hago pie, eso me da algo más de seguridad.
-¡Sugoi, Fubuki!-felicitó el centrocampista del viento ayudándolo a salir del agua.-¡Entonces vamos a por todas!
-Claro…pero ten cuidado con volver a dejarme olvidado, porque en esta isla hay muchos animales traviesos que se cuelan en camas ajenas-amenazó el oji-rojo provocando que un temblor recorriera toda la espina dorsal del oji-metal-En fin…me vuelvo para arriba, ¡hasta luego!-se despidió tomando su improvisada tabla de madera y marchándose de allí dejando a Tenma estático en el sitio por la amenaza y a Shuu siguiéndole con la mirada.
-Es un chico bastante problemático…-sonrió Shuu viéndolo marcharse.
-K-Kowai…-sollozó Tenma con temor.
Y así cada uno siguió con su entrenamiento mientras que otras personas intentaban poder liberarse de las garras del V Sector.
-¡SACADNOS DE AQUIII!
Aunque no de la mejor manera…
Los guardias que vigilaban a sus prisioneros desde cámaras y dispositivos de escucha estaban planteándose seriamente el tirar a esa escandalosa chiquilla por algún acantilado y como no hacerlo si desde que había llegado no había hecho otra cosa que aporrear la puerta pegando voces, incluso había tirado su comida a la cara del que lo había llevado.
-Midori-san…no creo que vayan a soltarnos por mucho que grites-murmuró Aoi con dolor de cabeza.
-¿Qué no? ¡Tú espera y verás! ¡Les daré tanto dolor de cabeza que abrirá la puerta y les daré entonces una buena paliza!
-Eso si no nos haces explotar la cabeza a nosotras-gimoteó Akane.
-Que escándalo…-murmuró Kidou desde su celda con los brazos cruzados mirando hacia el techo. Ya hacía más de dos horas que la pelirroja se había puesto a gritar maldiciones y barbaridades contra el V Sector y el Seitei y apenas había respirado. Era para preguntarse cómo diablos no perdía la voz o se le rompía la garganta porque desde luego Kidou ya sentía unas enormes ganas de colgarse del techo…o de colgar a la pelirroja porque de verdad que le daba serios dolores de cabeza.
Entonces Kidou fue a mirar a su hermana encontrándola de pie mirando el ventanuco que hay en lo alto de la celda dejando ver una porción del cielo estrellado cuyas luces conseguían algo de iluminación para aquella habitación oscura. Haruna miraba el ventanuco de forma intensa mientras algo parecía estar rondándole.
-¿Haruna? ¿Qué pasa?-preguntó el de ojos rojos.
-¿Are…?-reaccionó la peliazul al ser sacada de sus pensamientos-Ah…nada es que…
-¿Si?
-Creo que tengo un plan para salir de aquí-dijo ella-Pero…voy a necesitar que me subas hasta ahí arriba-señaló el ventanuco.
-¿Qué tienes pensado?-preguntó el de gafas mientras ladeaba la cabeza.
-Ya lo veras-sonrió Haruna acercándose a la pared de piedra donde estaba apoyado su hermano-¡Chicas! ¡¿Me oís?!
Entonces los gritos que aun estaba proliferaba la gerente pelirroja fueron callados por la llamada de su profesora, las otras dos chicas destaparon sus oídos y se quedaron viendo la pared de piedra donde escucharon la voz de la peliazul adulta.
-¡La oímos, Otonashi-sensei!-dijo Aoi acercándose a la pared para escucharla mejor.
-Bien, escuchadme atentamente, creo que hay una posibilidad de que podamos salir de aquí pero voy a necesitar la cámara de Akane-san.
-¿Mi cámara?-preguntó la aludida mirando su preciado objeto.
-¿Y cómo se lo pasamos?-cuestionó la pelirroja.
-He estado pensando que podemos pasar la cámara por los ventanucos que hay en las celdas. Solo tenéis que llegar hasta el vuestro y pasar la cámara de entre las rejas.
-Pero ¿no estamos muy lejos?-preguntó Akane preocupada por cómo puede quedar su objeto.
-Yo también subiré para alcanzar la cámara, si estiramos bien los brazos no tiene porque pasar nada…pero tenemos que tener cuidado, la cámara de Akane-san puede ser lo único que nos saque de aquí.
-P-Pero estamos vigilados ¡nos verán!-dijo Aoi.
-Es una mini-cámara, solo tenéis que taparla con alguna pieza de ropa, usad una chaqueta o algo…
-Pero es demasiado pequeña para poder cubrirla y está demasiado alto-replicó Akane.
-Tsk es cierto…-murmuró Haruna.
-Entonces habrá que arriesgarse-dijo Kidou de pronto atrayendo la atención de la mujer de cabellos azules-Tendremos que correr el riesgo si queremos salir de aquí, seguro que los chicos están haciendo todo lo que está en sus manos para sacarnos de aquí. Nosotros también tenemos que poner de nuestra parte.
Haruna asintió.
-¿Lo habéis oído, chicas?-preguntó la profesora.
-¡SI!
-Pues venga.
-¡Midori-san, tu abajo!-dijo Aoi.
-¡¿Y porque yo tengo que ir abajo?!
-Porque eres la más alta de las tres…-comentó Akane para después recibir un bufido de fastidio por parte de la pelirroja.
-Onii-chan…-llamó Haruna dirigiéndose a él-Necesito que hagas de apoyo.
-De acuerdo.-asintió Kidou.
-Pero…
-¿Eh?
-No despegues tu mirada del suelo…-pidió ella sonrojada y con la cabeza agachada.
-¿Por qué me pides que…?-fue entonces cuando un sonrojo invadió la cara del estratega al fijarse que su hermana llevaba puesta una mini-falda azul bastante corta-Ya…no te preocupes…no miraré.
-¡Otonashi-sensei! ¡Nosotras estamos listas!-informó Aoi desde el otro lado.
-¡Daos prisa! ¡Pesáis mucho!-se quejó Midori.
-Bien, vamos allá-dijo Kidou apoyando sus brazos en la pared donde estaba el ventanuco y se ponía en posición para que su hermana se subiese a su espalda.
Haruna se quitó sus zapatos de tacón y los colocó juntos en una esquina. Entonces se posicionó detrás de su hermano fijándose entonces en su espalda, ancha, fuerte y varonil. Una inesperada fascinación la embargó al verle de cerca de esa manera, y llevó su mano hacia él acariciándole con su palma toda su extensión haciendo lentos movimientos hacia arriba y abajo sintiendo los fuertes músculos que los formaban, incluso se permitió pasar su mano por la cintura del de rastas.
-¿Haruna? ¿Qué pasa…?-preguntó Kidou volteándose a ver cuando sintió que no dejaba de tocarle y vio a su hermana dar un bote en el sitio al escucharle hablar.
-¡Ah! Etto…yo…estaba pensando en la mejor forma de apoyar el pie sin hacerte daño en algún sitio…-se excusó ella con una risa nerviosa.
-Ah, no te preocupes, tengo la espalda bastante fuerte, hazlo sin miedo-le animó.
Y por cosas curiosas de la vida…Haruna malpensó con eso último dicho. Alejó esos extraños pensamiento de su mente moviendo la cabeza rápidamente a un lado y a otro y se concentró en lo que tenía pensado hacer. Tomó algo de carrerilla y se subió a la espalda de su hermano quien dio un pequeño bufido al salírsele el aire de la boca.
-Gomen…
-No te preocupes, sube.-le indicó el de las gafas.
Haruna asintió y siguió subiendo por la espalda de Yuuto poco a poco logrando ponerse de pie justo en sus hombros consiguiendo llegar hasta el ventanuco justo cuando sintió que su hermano la tomaba de los tobillos para mantenerla estabilizada.
-¿Otonashi-sensei?-preguntó Akane quien era la que estaba arriba del todo tomando los barrotes del ventanuco con una mano y con la otra sostenía su cámara.
-Sí, estoy aquí-indicó la peliazul-¿Estas lista, Akane-san?
-Hai
-Vamos-dijo Haruna y empezó a estirar el brazo en dirección a la muchacha, quien del mismo modo llevo su brazo hacia donde estaba su profesora con la cámara.-Venga…venga…Nii-san, muévete un poco hacia el otro lado-le indicó para poder acercarse más.
-¿Así está bien…?-preguntó el de rastas levantando la mirada inconscientemente encontrándose con una vista de su hermana que bien pudo haberle costado una buena patada, veía bajo su falda, todo, absolutamente todo. Rápidamente, con mucha vergüenza y nerviosismo, volvió a bajar la mirada esperando que su hermana no se hubiera dado cuenta de su falta.
-Ya, ya, un poco más…-murmuraba Haruna a punto de alcanzar el dichoso aparato. Akane hizo un esfuerzo y llevo su camará a la punta de sus dedos logrando que su profesora pudiera tocarlo.-¡LO TENGO!-exclamó sujetando bien la cámara pero su emoción fue demasiado grande y cuando se hizo hacia atrás perdió el equilibrio-¡Uaaa!
Fue entonces cuando tanto ella como Kidou cayeron pesadamente al suelo, bueno, al menos solo Kidou cayó de esa manera porque se ocupó de hacer que Haruna cayera encima suyo impidiéndole cualquier dolor. La peliazul se sonrojó al sentir su rostro sobre el pecho del de rastas y sentir su aroma invadir sus fosas nasales por lo que se apartó rápidamente de él sosteniendo la cámara de Akane en su pecho.
-Eso ha dolido…-comentó el de ojos rojos sobándose su nuca.
-Etto…-murmuró Haruna para luego escuchar un tremendo estruendo que venía de la celda de las gerentes, sus instintos la hicieron ir corriendo a pegarse a la pared de piedra a poner la oreja-¡Chicas! ¡¿Estáis bien?!
-Ay.-se escuchó la queja de Akane.
-Estamos bien, solo perdimos el equilibrio-informó Aoi entre quejas.
-No tendríais que haberos echado para atrás, casi me descalabro-se quejó Midori.
-Menos mal…-murmuró la peliazul adulta.
-Pero ¿para qué quiere la cámara? ¿de qué nos puede servir?-preguntó Aoi.
-Pues…
-Creo que yo sé lo que intentas-intervino Kidou tomando la cámara de las manos de su hermana-Es arriesgado…pero puede valer la pena.
Fue entonces cuando Kidou hizo algunas modificaciones en la configuración de la cámara bajo la atenta mirada de Haruna, quien estaba sorprendida por el manejo que mostraba su hermano ante el objeto, sabía que era bueno con los ordenadores debido a que su trabajo como líder de las empresas de financiación Kidou se lo exige pero de ahí a manejar cualquier aparato que contenga cables, programas y demás ya le sorprendía. En su adolescencia, Yuuto no sabía ni siquiera como se manejaba el zoom de una cámara de fotos.
-Haruna escondámonos debajo de las tablas-ordenó Kidou al tiempo que dejaba la cámara en el centro de la habitación. La peliazul asintió y fue a meterse bajo la tabla de madera mientras que Yuuto fue a hacer lo mismo en la de al lado.
El plan iba por buen camino y tal como tenía planeado Kidou, al cabo de unos diez minutos uno de los guardias lanzó una exclamación de incredulidad al ver a través de la cámara de vigilancia que la celda donde debían estar encerrados los dos adultos se encontraba vacía, solo con un punto rosado oscuro en el centro.
El hombre introdujo el código de acceso a la celda para verificar si de verdad se encontraba vacia, para su sorpresa solo pudo ver una cámara de fotos que emitía unos pequeños pitidos. Fue entonces cuando el flash apareció cejando al guardía y obligándolo a cubrirse los ojos con uno de sus brazos. Momento que aprovechó el de rastas para salir de su escondite y arremeter contra él.
Haruna también salió de donde estaba, tomando la cámara salió de su celda y fue directamente a la de al lado. Ella introdujo el código de acceso visualizando en su mente los sonidos que emitieron el primer código que empleo el guardia, para su buena suerte funcionó abriéndose la compuertas.
-¡MALDITOS PERROS FALDEROS!-gritó Midori de repente lanzándose contra la persona que había abierto la puerta confundiéndola con un guardia pero se detuvo de repente al ver que aquella persona no era otra que su profesora-¿Otonashi–sensei?
-El plan ha salido bien-sonrió Haruna-Vamos, salid.
Las gerentes salieron de la celda y lo primero que vieron fue a Kidou cerrando la puerta de la celda en donde había estado encerrado junto a Haruna, quien le devolvió su preciado aparato a Akane.
-Iremos a reunirnos con Shindou y los demás-indicó Kidou una vez las puertas se cerraron.
-¡Hai!-asintieron las mujeres comenzando a correr con el entrenador yendo por delante.
Fue entonces cuando algo captó su atención. Unos ruidos y gritos de dolor. Estaban pasando por un pasillo donde había ventanas que dejaba ver lo que parecía ser un campo de entrenamiento, pero apenas se podía distinguir bien si realmente lo era. El sitio estaba lleno de cráteres y agujeros hechos con cosas bastante grandes y pesadas, abajo se podía ver a dos adultos con un cañón gritándole a un pobre chico que no tendría más de trece años que estaba muerto de miedo en el suelo.
-¡Date prisa y levántate, vago perezoso!-ordenó uno de los dos hombres sin una pizca de misericordia en su mirada.-¡Vamos, muestra tu Avatar! ¡Si no lo haces perderás tu vida!
Entonces su compañero hizo disparar el cañón hacia el chiquillo, quien privado de fuerzas y abrumado por la situación apenas logro esquivarlo tirándose al suelo, entre jadeos y algunos gemidos de angustia.
-¿O es que quieres ser un perdedor?-cuestionó con desdén el adulto.
-¡No! ¡Puedo hacerlo, señor, puedo conseguirlo! ¡Y así estaré en el equipo definitivo!-gritó aquel muchacho presa de la adrenalina que su cuerpo segregaba en esos momentos.
-Esto es tan cruel…-dijo Aoi sintiéndose muy mal por ver aquello al igual que todos los que estaban con ella, Akane aprovecho para sacar una foto de lo que estaba pasando, quien sabe que podría resultarles útil para derrocar a Ishido Shuuji de su puesto de Seitei.
-No soporto ver esto…-gruñó Midori con una ira justiciera invadiéndole desde lo más hondo.
-Así que es esto lo que estaba investigando Endou…-murmuró Kidou al recordar el motivo de la marcha de su amigo del equipo del Raimon.
Volvieron a ponerse a correr. Corrieron y corrieron durante bastante tiempo, esquivando guardias y cámaras, evitando en todo momento ser vistos pero evidentemente no consiguieron hacerlo del todo bien pues algunas personas ya habían sido alertadas de su escape. Ahora se encontraban corriendo por la parte baja de la base, como si se encontrasen en el interior de una cuerva.
-¡Hay una salida!-dijo Kidou al ver una luz.
-¡Deprisa!-gritó Midori.
-¡Ay!-exclamó Akane al sentir que su cámara se le escurría de las manos y caía al suelo-¡Mi cámara!
-¡Quietos ahí!-ordenaron dos hombres que los perseguían.
-¡Kusu!-gruñó Kidou.
-¡No! ¡Quieta!-gritó Aoi tomando a su compañera de los hombros.
-¡Akane! ¡Si retrocedes ahora te atraparan!-gritó Midori volviendo a echar a correr junto a los demás y consiguiendo salir al exterior…
Excepto Haruna.
-¡Ay!-exclamó la peliazul provocando que todos los demás se voltearan a ver viéndola luchando contra los dos hombros protegiendo la cámara.
-¡Trae eso, estúpida!-ordenó uno de ellos.
-¡Soltadla!-bramó Kidou con una gran furia dentro de si corriendo hacia ellos con toda la intención de golpearlos.
-¡No te acerques!-ordenó Haruna lanzándole la cámara haciendo que por instinto su hermano la atrapase-¡Quédate con las chicas, no te separes de ellas!
-¡No pienso dejarte atrás, Haruna!-gritó el de rastas dejando caer la cámara al suelo y corriendo hacia esos bastardos que se atrevían a tocar su más preciado tesoro, mas uno de ellos tocó un botón que tenía en uno de sus bolsillos haciendo que una puerta metálica cerrara el acceso.-¡¿NANI?! ¡Maldita sea! ¡Haruna!-gritó golpeando la puerta varias veces con fuerza y ferocidad.
-¡Encuentra el equipo! ¡Encuéntralos a todos!-gritó Haruna desde dentro antes de que todo se tornara en silencio absoluto.
-Otonashi-sensei…-murmuró Aoi mientras Akane recogía su cámara y miraba acongojada al entrenador.
-Esto no puede estar pasando…-dijo Midori.
-Pienso rescatarla…-murmuró Kidou apretando fuertemente los dientes con furia asesina mientras sus nudillos dejaban caer gotas de sangre-Y mataré a todo aquel que se atreva a tocarla un solo pelo.
Mientras en otro lado, en el fondo de un acantilado se podía ver a un muchacho de ojos felinos y cabellos azules oscuros que se encontraba entrenando con su balón de fútbol. Le resultaba imposible conciliar el sueño tal y como estaban pasando las cosas, los demás conseguían dormir pero él en parte se sentía responsable de la derrota del equipo ante…ese chico.
Hakuryuu, fue su compañero de entrenamiento cuando todavía estaba en el V Sector, estuvieron cerca de tener una relación cercana a la amistad. Era el que más lo conocía, todos sus trucos en el campo, sus estrategias, sus tiros…y no fue capaz de hacer nada para detenerlo.
Tsurugi gruñó al recordar el pésimo estado en el que quedaron sus compañeros del Raimon. Saltó varias rocas mientras el balón rebotaba en las paredes de piedra y entonces se impulsó hacia él y lo pateó con el pie mandándolo a chocar contra el suelo haciendo que quedase un cráter. No podía evitarlo, le frustraba que todo hubiera terminado así…no creía poder soportar contemplar la escena de todo su equipo caído, tirando en el suelo, por solo un disparo de Hakuryuu.
Entonces escuchó un pequeño ruido de roquitas desprendiéndose.
-¡¿Quién anda ahí?!-preguntó a modo de advertencia Tsurugi dándose la vuelta y encontrándose a lo alto con un muchacho que era bien conocido por él.
-No esperaba que formases parte de un equipo tan débil como ese-dijo aquella persona haciendo que voz hiciese eco por el acantilado.-Tú también has cambiado.
-Hakuryuu…-murmuró Tsurugi con seriedad al reconocer al chico de cabellos blancos.-¿Por qué estás aquí?
-He venido a probarte-le contestó.
-¿A probarme?
-Antes solías ser un lobo solitario que no le abría su corazón a nadie ¿pero ahora tienes tiempo que perder estando con tus amigos y tener juegos agradables? Si es así estas muy lejos de convertirte en un jugador definitivo como lo soy yo ¡Ju!-se rió burlonamente el chico mientras colocaba un pie en un balón de futbol-Te has convertido en esa clase de jugador que tanto me repugna ¿Jugar al fútbol solo porque "te gusta"? No me hagas reír…estas contaminado, Tsurugi, quizá el Seitei se precipitó al dejarte salir de aquí.
-¡UOOO!-exclamó Tsurugi al sentir como el balón de fútbol que portaba Hakuryuu de repente se hallaba golpeándolo en el pecho con fuerza ¿Cuándo había chutado? Ni siquiera le había visto mover las piernas para realizar el disparo. Intentó aguantar el tiro con toda la fuerza de su cuerpo pero se vio superado ante el poder del peliblanco y terminó cayendo de espalda al suelo.
-¿Sorprendido? Este es el poder que hemos conseguido gracias a los entrenamientos del Seitei Ishido Shuuji. Un poder que ni siquiera esos patéticos del Raimon pueden ni soñar…así que ¿Por qué no vuelves con nosotros, Tsurugi?-propuso el peliblanco cínicamente mirando a Tsurugi desde lo alto.-En ese equipo tu talento está siendo desperdiciado…
-Tú no sabes nada…-gruñó Tsurugi mientras las caras de todos los miembros del equipo venían a su mente, las caras de todos ellos y al final de todo el artífice de toda la razón por la que el Raimon luchaba…la cara de Tenma permaneció en su mente mucho más que los demás, su pasión y su amor por el fútbol fue lo que motivó a los demás a salir de la intimidación del V Sector y luchar por el autentico fútbol, el que todos deseaban. Incluso a él lo salvó…consiguió sacarlo a él de esa oscuridad profunda que estaba consumiéndolo, de no ser por él ahora ni siquiera sería capaz de mirar a la cara a su hermano, ni por todo el poder del mundo iba a dejar el equipo...nunca dejaría a Matsukaze Tenma fuera de su vista mientras viviera-Tú no tienes ni idea de lo poderoso que puede ser el equipo del instituto Raimon…Nos habréis ganado una vez, pero nosotros estamos en constante evolución, no cuentes con una victoria segura en nuestro próximo encuentro, Hakuryuu.
Hakuryuu endureció la mirada interpretando la respuesta de su viejo compañero como una negativa a su propuesta. Suspiró en un burdo intento de fingir que se apenaba por ello.
-Ahora mismo el único que puede darme algún problema…eres tú, Tsurugi-sonrió burlonamente volviendo a tomar otro balón de fútbol bajo su pie-Eres su delantero estrella y no soy ningún ciego como para no ver que tu eres su mejor baza en los partidos…si te dejo fuera de combate entonces derrotar a esos patéticos chicos del Raimon será como quitarle un caramelo a un niño ¿verdad?
Tsurugi entonces abrió los ojos sorprendido ¿Hakuryuu acababa de amenazarlo?
-Lo siento, Tsurugi, solo sigo ordenes-sonrió con sorna imitando las mismas palabras que el ambarino le dijo la otra vez mientras se preparaba para lanzarle un nuevo chut concentrándose en un punto de la pierna que en caso de impacto el hueso será partido en dos.
-Hakuryuu…-gruñó Tsurugi sabiendo lo que se avecinaba.
Entonces escuchó a alguien saltar de roca en roca justo a su espalda.
-¡White Thunder!-gritó una voz masculina al mismo tiempo que aparecía un balón desconocido que estaba envuelto en energía eléctrica de color blanco que iba haciendo zigzag golpeando las dos paredes que formaban el acantilado recordando a los movimientos de un rayo.
-¡¿Nani?!-exclamó el chico de cabellos blancos al sentir que ese disparo iba directo hacia él. Dio un salto hacia atrás y el balón golpeó con fuerza la roca donde estaba destrozándola en mil pedazos.
-Eso es…-musitaron los dos chicos observando hacia la dirección donde había venido el balón encontrando la figura de un encapuchado que miraba al de cabellos blancos con el ceño fruncido.
-Pero si es…-murmuró sorprendido Tsurugi sin poder creerse quien era esa persona.
-Esa es su supertecnica…-dijo Hakuryuu en alerta-¡Tu eres…!
Entonces para sorpresa del peliblanco aquella persona encapuchada apareció de repente justo frente a él con las manos en los bolsillos y clavando sus negros ojos en los suyos haciendo que se sorprendiera y retrocediera un paso.
-Piérdete, Hakuryuu…-ordenó aquella persona con voz amenazadora, el otro intentó hacer un gesto de ir a tomar el balón pero entonces la otra persona atrapó su muñeca y se acercó al peliblanco clavando sus ojos en los suyos con suma seriedad llegando a provocarle intimidación-No hagas ninguna estupidez, ahora mismo no eres rival para mi…Hakuryuu.
Hakuryuu sintió un escalofrió recorrerle al escucharle pronunciar su nombre de aquella forma, fría y amenazante. Se soltó del agarre de un solo manotazo alejándose varios pasos de esa persona mientras poco a poco iba esbozando una sonrisa de autosuficiencia.
-Ahora resulta que las ovejas descarriadas del V Sector han vuelto y se han reunido en el mismo lugar…juju el Seitei se alegrará de ver que su favorito está en la isla, estoy ansioso de verte postrado a sus pies, donde nunca debiste levantarte.-sonrió con sorna haciendo que el otro lo mirada de mala manera-Y Tsurugi…contigo ya arreglaré las cosas en el encuentro de mañana.
Y dicho esto el chico de cabellos blanco se marchó de allí desapareciendo de entre las rocas dejando a los otros dos a solas a apenas a diez metros de distancia.
-Tú…-murmuró Tsurugi sosteniéndose el pecho y levantándose del suelo-¿Qué estás haciendo aquí?
-Kyosuke…-murmuró esa persona dándose la vuelta mirando al peliazul con expresión melancólica y a la vez seria-Yo no puedo…-Tsurugi parpadeó al oírle-Lo siento, pero no puedo hacer nada por ayudaros…tenéis que seguir ganando. Ganad y enfrentaos al Seitei. Ganadle y liberar a todos esos chicos.
-¡Ore! ¡Zen!-gritó Tsurugi yendo hacia él como podía a pesar del dolor que le había provocado el chut del peliblanco.
-Saluda a Yuuchi-san de mi parte-sonrió aquel chico de ojos oscuros antes irse de allí saltando de roca en roca.
-¡Zen!-llamó Tsurugi viendo como el encapuchado se marchaba y se perdía entre la oscuridad del bosque.-Zen…
CONTINUARÁ
Y de nuevo me caracterizo por el gran retraso que he tenido a la hora de actualizar, y por ende vienen mis más sinceras disculpas. Como dije la otra vez me castigaron sin ordenador y ahora lo tengo racionado, no avanzo todo lo que quisiera avanzar además de que me está costando más que antes pero me he esforzado como he podido y espero que haya valido la pena. De nuevo he realizado cambios que no aparecen en la película para poder ajustarlo a la idea que tenía en mente. Aquí Atsu ha sufrido un pequeño trastorno de personalidad temporal pero ya os advierto que no es como le pasaba a Shirou en su juventud, lo de Atsumi fue una manera de esconderse del miedo convenciéndose a sí misma que era Atsuya ¿os han gustado dichos cambios? ¿Echáis algo en falta? ¿Qué es lo que más os ha gustado?
En fin será mejor que no me enrolle mucho que seguro mis notas aburren mucho, así que voy contestando a los review.
Jakkuna Sakkako; Bueno compañera pues aquí tienes escenas de Kidou x Haruna que espero puedan hacerte regocijarte del gusto, he sacado a Kidou un poco pervertidillo para dejar ver que además de amor también desea a Haruna de manera carnal ¿te parece que ha quedado bien? Espero que si ^^. Y espero que las escenas Hikatsu también te hayan gustado ^^.
Dama-kge; Jajaja pues espérate a ver a Kariya en situaciones futuras, él y Kirino tendrán varios problemas con el asunto de los celos XDD.
Pinky Queen; Siento que no ocurra lo que tu esperas pero desde el principio estaba cantado que Haruna no iba a volver con Shirou, pero de todas formas espero que aun así puedas seguir disfrutando de mi fic.
Kirino7800; Ya no estoy castigada pero tengo racionado el tiempo en el ordenador así que por eso tardo tanto en actualizar, sin embargo gracias por seguir pasándote y dejar review, me alegra mucho no perder lectores. Y por Kariya…no te preocupes, tendrá más celos aun, soy fan de los celos jojojojojo.
IchiroutaKazemaru; ¡Arigato por tu cumplido!
Karolnix; Gomen, no tienen unas fechas especificas porque nunca sé cuando voy a poder subir, lo siento, y gracias por tu review.
HinataUzumaki; Graciaaaas por comentarios como esos me alegran la semana entera! .
Y por supuesto…
-White Thunder: Trueno Blanco
