CÁP 19: Viene la calma pero después…

-Venga, chicos, vamos-hablaba Haruna sacudiendo suavemente uno a uno los cuerpos de sus estudiantes que se encontraban durmiendo profundamente en los asientos de la caravana como si no hubieran dormido en mucho tiempo.

Como era de esperar, el sueñecito que se habían echado en el barco no había sido suficiente para reponer al menos un poco de sus fuerzas, era de suponer con aquel partido tan violento que se habían visto obligados a jugar no iban a reponerse con rapidez. A ella y a su hermano les había costado mucho despertarlos para que pasaran del barco a la caravana, que ya les esperaba en el puerto de Inazuma, para luego caer de nuevo a los brazos de Morfeo tan pronto se sentaban.

Los muchachos hicieron un gran esfuerzo para ir a sentarse al interior de la caravana, tenían los cuerpos tan exhaustos y tan maltratados que sentían que si no mantenían bien el equilibrio las piernas les fallarían y caerían en redondo al suelo. Y desde luego a más de uno no le importaría quedarse dormido en mitad de la calle dándoles bien igual como fueran a mirarles.

Pero finalmente los dos adultos consiguieron meter a todos los chicos dentro de la caravana, por decisión de Haruna, Kidou le dio indicaciones al conductor para que fuera haciendo paradas en la casa de cada uno de los chicos para que así no tuvieran que ir caminando desde el instituto. Es lo mínimo que podían hacer por ellos, al menos eso pensaba Haruna, ella que creía ser la que menos había hecho por sus estudiantes, de hecho había sido la culpable de que se hubiera celebrado aquel encuentro. Si no se hubiese dejado atrapar, los muchachos no tendrían que haber sufrido las consecuencias. Era su profesora, estaban bajo su responsabilidad cuando sus padres no andaban cerca y en horario escolar.

Ichino y Aoyama, que fueron los que menos participaron en el encuentro, se hicieron cargo de informar de lo ocurrido a Kurama, a Hamano y a Hayami para que así pudieran quedarse tranquilos. Aunque no lo pareciera llevaban casi tres días fuera de Inazuma sin tener contacto con nadie, y lo más seguro que ninguno de los chicos fuera a ir a clase al día siguiente después de semejante aventura.

Mientras Haruna se hizo cargo de informar a los padres de los muchachos. Estaban muy nerviosos. Todos ellos conocían al V Sector y en los problemas que podían meterse sus hijos, pero ellos no querían interponerse en sus deseos. Sin embargo cuando el primer día en que se fueron, al caer la noche vieron que no regresaban a casa comenzaron todos a estar preocupados. Fue una suerte que los miembros del Raimon que se quedaron se encargaron de informar a las familias dándoles la pobre excusa de que estaban en una especie de campamento de entrenamiento y que Otonashi-sensei y Kidou-kantoku estaban con ellos y a salvo.

Si ya fue toda una odisea meter a sus alumnos dentro del autobús, fue todavía aun más el llevarlos a su casa, incluso sus padres tuvieron que entrar dentro del autobús para poder hacerles entrar en casa.

Aunque hubo unas excepciones.

-Kariya-kun, vamos-imploró Haruna por tercera vez al defensa cazador quien se mantenía hundido en su asiento sin querer responder a la pregunta de su profesora.

-¿Qué ocurre?-preguntó Kidou dirigiéndose a Haruna quien seguía intentado sonsacarle algo al ambarino, el cual estaba encogido en el sitio con la mirada desviada.

-Llevo un rato pidiéndole a Kariya-kun que me diga la dirección de su casa, pero se niega a decírmelo-dijo Haruna algo preocupada a su hermano.

Entonces Kirino, que conseguía mantenerse despierto, prestó suma atención aquel detalle olvidándose del sueño que sentía en ese momento. Shindou ya estaba en su casa y se suponía que ahora iban a ir a la de Kageyama, evidentemente Fubuki, el hijo, sería el último en llegar a la suya. Así que intuía que Kariya, estaba en un aprieto.

Eso le hacía recordar que nadie sabía donde vivía Kariya, era algo que nunca surgió en ninguna de las conversaciones pero desde luego él no hacía nada porque se supiera eso ¿habría algún motivo oculto para ello?

-Por favor, dejadme el ultimo-pedía Kariya con voz en susurro.

-Pero, eso no puede ser, Atsuya-kun es quien será el último en irse a casa-dijo Haruna intentando convencer al muchacho.

-Tsk, precisamente él…-gruñó Kariya por lo bajo mirando un par de asientos más adelante donde podía ver la cabeza azulada de su Némesis, en cuyo hombro reposaba un exhausto Hikaru, quien no se había separado de él desde que salieron de la isla del God Eden. Aunque aquella situación le había dado miles de ideas para hacerle bromas al peliazulado, la verdad es que le inquietaba bastante esa amistad que compartía con el pelimorado.

Personalmente, no creía que alguien como Fubuki, que era tan agresivo, sobrado y bastante irritable se hiciera tan amigo de alguien tan tranquilo, amigable y alegre como Kageyama. Aunque después de ver lo que había ocurrido con el pelimorado durante el partido contra Zero ahora dudaba de que fuera tan tranquilo como siempre pintaba ¿Habría tenido algo que ver Fubuki con ese cambio en la personalidad de Kageyama?

-¡Kariya-kun!-llamó Haruna haciendo que Kariya volviera a mirarle sobresaltado al sacarle de golpe de sus pensamientos.

Ahí veía la cara de su profesora intentando sonsacarle la dirección de su casa. Pero Kariya no se atrevía a decirle donde vivía, no por ser ella, sino porque Fubuki estaba presente y no estaba muy lejos de donde estaba. No quería que ese peliazul engreído supiera cual era su casa. Ni él ni nadie pero en especial él. Fubuki tenía muy mal carácter y solo faltaría que volviera a herirle en el amor propio que tenía si supiera que…

-Déjelo, Otonashi-sensei-intervinó Kirino justo detrás del asiento de Kariya.-Llévenos a Kariya y a mí a mi casa, va a pasar la noche conmigo.

-¿Cómo…?-dijo sorprendido Kariya girando la cabeza en dirección hacia su senpai que ahora se apoyaba con los brazos en el respaldo de delante.

-¿A tu casa? Pero los padres de Kariya-kun…

-Los padres de Kariya ya saben que estará conmigo. Yo mismo les llamé antes para pedirles que dejaran a Kariya quedarse conmigo.

-Vaya, Kirino-senpai, no sabía que Kariya y tu fuerais tan amigos-se escuchó la voz de Fubuki delante de ellos, el cual no se había movido de su posición para no incomodar a su exhausto compañero, quien seguía descansando sobre su hombro.

-Bueno, es largo de explicar-se excusó Kirino restándole importancia al asunto mientras se acomodaba en su asiento como si nada pasase.

Entretanto Kariya se había quedado mirando a su senpai con los ojos desorbitados ¿iba a ir a dormir a casa de Kirino-senpai? ¿Y en que comento se había comunicado con su…familia? Espera, eso significaba que Kirino-senpai había hablado con…¡Ay, no! ¡Eso no! ¡Si había alguien peor que Fubuki para enterarse quienes eran sus familiares ese era sin duda Kirino-senpai!

-No te preocupes-le dijo Kirino en un susurro desde atrás sin que los demás lo escucharan-No les contaré al equipo lo tuyo, menos aun a Fubuki. Así que puedes quedarte tranquilo.

Kariya parpadeó unos momentos antes de fruncir el ceño y responder de igual forma con un susurro.

-¿Y eso porque? ¿Qué ganas con eso?

-No gano nada, pero respeto las intimidades y secretos ajenos. Lo creas o no, soy bueno guardando secretos y conozco unos cuantos-dijo Kirino cruzándose de brazos.

Kariya se quedó intrigado esperando a que el pelirosado le diera algún detalle de aquellos secretos que conocía y que él ignoraba pero después de unos segundos en donde el pelirosa le regaló el más absoluto silencio supo que no iba a sonsacarle nada ¿Qué cosas sabría Kirino? ¿Hasta donde sabría las cosas? Esta última pregunta le preocupaba a Kariya, no le hacía gracia que sus intimidades no escaparan al ojo avizor del defensa de la niebla. Sabía que últimamente estaba siendo muy obvio en su interés hacia su compañero sobre todo cuando Kazemaru Ichirouta andaba cerca de él, pero esperaba que Kirino estuviera lo suficientemente distraído para no darse cuenta ¿sabría algo?

Fue entonces que sus pensamientos se cortaron al detenerse la caravana frente a una mansión que a más de uno le dejo con la boca abierta.

-Pero qué diablos…-musitó Kariya al ver aquella señora casa que parecía ser dos veces el instituto Raimon.

-Es la casa de Hikaru-dijo Atsuya sin inmutarse. Ella había visitado la casa de los Kageyama muchas veces para recurrir a la ayuda de Hikaru, la gracia de todo es que, aun las veces que se había colado por la ventana de la habitación del pelimorado aun no conocía a sus padres ¿Qué pensaría los señores Kageyama si supieran que su hijo recibía visitas por parte de un compañero de equipo que no conocían de nada? Se imaginaba recibiendo escobazos el día en que la madre la pillara in fraganti en la habitación de Hikaru. Je, sería divertido.

-¡¿Eh?! ¡¿Kageyama es un niño rico?!-exclamó Kariya sorprendido con los cabellos erizados como si fuera un gato bufando. Y no era para menos, nunca se habría imaginado que Kageyama fuera un niño rico como lo era Shindou-senpai, pero desde luego era algo que no debía extrañarle, por lo que sabía Hikaru provenía de una familia bastante acomodada por lo que tenía entendido. Aunque nunca se especifico como de acomodada era.

Atsuya ignoró por completo el comentario del defensa cazador y dirigió su mano al hombro del pelimorado para despertarlo de su sueño.

-Ey, Hikaru, despierta, estamos en tu casa-le informó zarandeándole con suavidad.

-Ummm-se escuchó el débil quejido del joven pelimorado quien descansaba su cabeza en el hombro de su compañero de asiento.

-Vamos, tus padres te están esperando-le alentó zarandeándolo con un poco mas de fuerza.

-No…-murmuró el chico apresando el brazo de Atsuya con sus manos sorprendiéndolo ante esta acción.

-Hikaru-kun, vamos despierta, ya estamos en tu casa-avisó Haruna acercándose y sorprendiéndose al encontrarse a Hikaru sujetándose al brazo de su hija como si no hubiera un mañana.

-No-se negó apretando con fuerza su agarre en el brazo de su amigo.

-¡Auchs!-se quejó Atsuya cerrando uno de sus ojos ante el dolor de la presión que ejercía Hikaru en su brazo.-H-Hikaru.

-Hikaru-kun, vamos suéltale-le decía Haruna tomando uno de los hombros del chico pero solo consiguió que éste por instinto se agarrara con más fuerza al brazo de Atsuya provocándole mayor incomodidad.

-No me dejes solo…-suplicó Hikaru con los ojos cerrados y en un tono muy angustiando.-Por favor, no me dejes solo…

-Hikaru…-murmuró Atsumi sorprendida ante el comportamiento de su amigo sabiendo a lo que se estaba refiriendo. Hikaru estaña aterrado, el tema del avatar era algo bastante más grave de lo que había pensado.-Ey, venga, vamos, no me separaré de ti, te llevaré dentro ¿te parece bien?

Hikaru al escuchar la voz del centrocampista oscuro rápidamente aflojó el agarre y dejó que la sangre volviera a circularle por el brazo pero no lo soltó en ningún momento. Atsumi tuvo que ingeniárselas para moverse y guiar al pelimorado hasta la verja de la mansión bajo la atenta mirada de su madre y de Kidou que caminaban justo tras ellos.

-Esto no me lo puedo creer-comentó Kariya mirando desde la ventana de la caravana como Kageyama se aferraba al brazo del cabeza de hielo como si fuera su única salvación en el mundo.

-Creo que las cosas no van a pintar nada bien a partir de ahora-comentó Kirino mirando también por la ventana. Y no sospechaba en balde, las imágenes de lo ocurrido en el partido contra Zero se aparecían en la mente del pelirosado como una película. Aquella liberación expansiva de avatares fue tremenda para todos y era seguro que Kageyama fue responsable de aquella liberación pero ¿Por qué? ¿Cómo había hecho eso? ¿Acaso su avatar tenía esa extraña cualidad? Era algo que dudaba, los avatares eran solo representaciones de las emociones de sus portadores, era imposible que consiguiera materializar a otros avatares por si mismos entonces ¿Por qué era?

-¿Tu qué opinas?-preguntó Haruna que se encontraba junto a su hermano en voz baja sin que los dos más jóvenes les escucharan.

-No sé muy bien que decirte-dijo Kidou en el mismo tono-Pero de momento lo mejor es mantenerle vigilado.

-Pero ¿Cómo se lo explico a sus padres?-preguntó Haruna preocupada.

-Por ahora no les digas nada, no hay que preocuparlos en vano.

-Pero son sus padres ¿Cómo podemos dejarlos al margen de la situación de su hijo?-preguntó Haruna con cierta indignación-Si algo parecido le llegase a ocurrir a Atsumi a mi me gustaría saberlo.

-¿Y que harías entonces?-le espetó Kidou con el ceño fruncido-Como buena madre querrías protegerla ¿verdad?

-Por supuesto, eso ni se duda.-dijo algo ofendida por aquella cuestión.

-¿Aun si ello conlleva arrebatarle a tu hija lo que más ama?-volvió a espetar Kidou haciendo que Haruna lo mirara sorprendida y no supiera que responder-Todo padre quiere mantener a sus hijos alejados de todo peligro, si los Kageyama supieran que su hijo ha sufrido ataques al corazón por jugar al futbol lo sacarían del club ¿Cómo crees que se sentiría Kageyama? ¿Tendría que quedarse en casa viendo los partidos del Raimon por televisión o por radio como lo hace el hermano de Tsurugi?

-No…bueno…yo…

-Kageyama ama el futbol, de eso no tengo ninguna duda-continuó diciendo Kidou viendo como los muchachos estaban a punto de llegar a la puerta de la entrada-Pero la familia Kageyama ya ha sufrido grandes percances ante el mundo por las acciones de Kageyama Reiji y su futbol. Me imagino que nuestro Kageyama tuvo que pelear con uñas y dientes para que sus padres le permitieran jugar ¿eres capaz de quitarle eso, Haruna?

Haruna de nuevo se quedó callada viéndose completamente incapaz de contestarle a su hermano aquella cuestión. Quería pensar que aun a pesar de las consecuencias, Hikaru conseguiría estar a salvo, no sabía que pasaría de ahora en adelante con él ahora que su avatar había despertado y parecía tener conciencia propia. Si se alejaba del mundo del futbol, el avatar no volvería a aparecer y Hikaru no sufriría esos extraños ataques cardiacos. Eso lo pensaba tanto como madre como profesora, sin embargo no podía olvidarse que ella fue gerente del antiguo Raimon y del viejo Inazuma Japan a la misma edad que sus alumnos, los había visto pasarlas de la peor manera posible, desde una supuesta invasión alienígena hasta un atentado mundial. Ella nunca informó a sus padres de nada de eso hasta que el problema era solucionado o se enteraban por las noticias. Ella, al igual que cualquiera de los jugadores, amaba el futbol y no era capaz de usar su posición para quitárselo a Hikaru cuando ella de joven no permitió que nadie se lo quitara.

-No me gusta verme en este tipo de situaciones-suspiró Haruna derrotada sabiendo que lo que haría a continuación le iba a sentar peor que una bofetada.

-Hikaru, por favor, no dejes todo tu peso sobre mi-lo regañaba Atsuya enderezando al chico que parecía estar fallándole las piernas y se dejaba caer sobre el hombro del centrocampista oscuro, sin haberle soltado en ningún momento su brazo como si sintiese miedo de que se desvaneciera en el aire.

-No me sueltes…-rogaba Hikaru como si no escuchase nada de lo que hubiera a su alrededor.

-Ya, tranquilo-dijo Atsuya al mismo tiempo que tocaba la puerta de la casa, y enseguida fue abierta por una pareja que miraban ansiosos y algo exaltados a los dos muchachos.

-¡Hikaru!-gritó la mujer haciendo que al fin el pelimorado diera señas de regresar a la realidad.

El pelimorado alzó la cabeza en dirección de donde provenía aquella voz tan conocida encontrándose con el rostro preocupado y lloroso de su madre. El efecto al verla fue inmediato. Los ojos negros del joven Kageyama se llenaron automáticamente de lágrimas que comenzaron a resbalar por sus mejillas y segundos después comenzó a sollozar.

-Mamá…papá…-gimió el muchacho soltándose lentamente del brazo de su amigo y lanzándose a los de su madre que rápidamente lo estrecho contra si.

-¡Hikaru, cariño!-dijo la madre abrazando fuertemente a su hijo sintiéndose profundamente aliviada de verlo a salvo.

-¿Qué ha pasado?-quiso saber el señor Kageyama clavando su negra mirada sobre el chico de cabellos azules que había llevado a su hijo hasta allí a cuestas.

Atsumi se sintió intimidada ante aquella mirada que le dedicaba el hombre. No eran como las de Kidou que la instaban a obedecer cualquier orden que le diera pero no le daba la sensación que comportarse como arrogante frente a él fuera lo más sensato, y menos aun con Hikaru delante.

-Yo… -empezó Atsumi pero entonces sintió una mano sobre su hombro. Miró al portador encontrándose con el rostro de su entrenador quien le negó con la cabeza y suavemente fue posicionándola tras él mientras Haruna se adelantaba un par de pasos para quedar frente al señor Kageyama al que le dio una reverencia en señal de respeto.

-Buenas noches, señores Kageyama-saludó Haruna con actitud humilde-Soy Otonashi Haruna, la profesora de Hikaru-kun.

-¿Qué es lo que ha pasado?-preguntó el hombre acariciándole la cabeza a su hijo, quien no era capaz de dejar de llorar en los brazos de su madre.

-Como bien saben…los chicos del club hemos ido a un campamento para un entrenamiento especial, por el Holy Road y…

-¿Un entrenamiento especial?-gruñó el hombre mirando a Haruna con el ceño fruncido para luego recorrer a Atsumi con la vista de arriba abajo-¿Qué clase de entrenamiento de fútbol somete usted a unos críos para que acaben en tan deplorable estado?

-Señor, de verdad que no ha sido nada grave, es solo que se han esforzado mucho y…

-¿Y por eso mi hijo esta así?-preguntó con acidez señalando a su hijo con la mirada-Hikaru no es ningún llorón ¿Qué es lo que ha pasado de verdad?

-Señor, yo…

-Ruego sus disculpas-intervino entonces Kidou adelantándose un paso haciendo que el hombre se quedara mirándolo como si acabara de percatarse de su presencia-Yo soy el entrenador del joven Kageyama, es a mi a quien debe pedirle respuestas.

-Tu…me suenas de algo…-murmuró el padre de Hikaru frunciendo el ceño intentando recordar al joven que tenía delante.

-Sí, usted y yo ya nos habíamos visto antes, hace más de diez años. Soy Kidou Yuuto, Kageyama Raiji.

-¿Kidou Yuuto?-dijo el llamado Raiji abriendo los ojos.

-¿Le conoces, Raiji?-preguntó su esposa sin dejar de abrazar al lloroso de Hikaru.

-Kiran, ve adentro y acuesta a Hikaru, yo atenderé a estos jóvenes-le instó Raiji sin apartar la mirada de la cara de Kidou.

Kiran se quedó mirando a su esposo extrañada, no se esperaba que la mandase a irse de allí, pero por si acaso decidió hacerle caso a su marido y comenzó a llevarse a su hijo dentro de la casa.

-¡No…!-se quejó Hikaru resistiéndose a irse.

-Hikaru, cariño, vamos dentro, necesitas descansar-dijo su madre insistiéndole pero entonces…

-¡No!-exclamó el chico negando con la cabeza.

-Oiga…no creo que…-quiso intervenir Kidou al ver el agobio que le estaba embargando al delantero.

-¡Hikaru, haz caso a tu madre!-ordenó Raiji con voz demandante.

-¡NO!-gritó entonces zafándose bruscamente de su madre y directamente se lanzó hacia Atsumi quien, sorprendida, se quedó rígida ante lo que pasaba al mismo tiempo que sentía como el pelimorado la rodeaba con sus brazos temblando de miedo-No me dejes solo…-le susurró Hikaru apretándola contra sí.

Atsumi se quedó sorprendida ante ese comportamiento dependiente de su amigo hacia ella. Cruzó una mirada con su madre y otro con Kidou sin tener ni idea de que hacer, no tenía el valor de empujarle y apartarlo de ella como haría en otras ocasiones en plan broma. Hikaru parecía sumamente aterrorizado, y ese terror, aunque algo más leve tras la reunión con sus padres, no parecía haber menguado lo suficiente como para querer separarse de ella.

¿Y ahora que hacia?

-Hikaru, cielo, suéltalo-decía la señora Kageyama acercándose hacia su hijo pero entonces Atsumi lanzó un quejido de incomodidad al sentir como Hikaru volvía a apretarla con fuerza.

-H-Hikaru…no puedo respirar-le dijo Atsumi dándole unos pequeños golpecitos en el hombro para que le prestase atención. Al parecer dio resultado porque el pelimorado aflojó su agarre lo suficiente para que su pecho dejara de sentir tanta presión como para que se le dificultara el respirar, pero aun no la soltaba ni parecía que fuera hacerlo.

-Hikaru…-murmuró preocupado Raiji acercándose un paso pero se detuvo a medio camino al verlo tensarse.

-P-Perdón…-llamó la andrógina alzando la mano haciendo que ambos padres la miraran.-¿Puedo acompañar a Hikaru a su cuarto? Creo que de momento…no se va a despegar de mi…

-B-Bueno…-murmuró Kiran mirando como en efecto, su hijo no tenía intenciones alguna de soltar a su compañero de equipo por a saber qué razón.

-Ve, jovencito-le instó Raiji con mal humor-Pero tan pronto dejes a mi hijo en su cama, regresa aquí.

-Descuide…-murmuró ella asientiendo.

-Por aquí, joven…-dijo Kiran adelantándose mientras Atsumi la seguía cargando a Hikaru de nuevo en su hombro.

-Venga, vamos, Hikaru…-decía Atsumi en un susurro mientras Hikaru, en un estado de ensoñación, se dejaba llevar guiado por la voz de su compañero.

Una vez los muchachos y su mujer comenzaron a subir las escaleras hacia los dormitorios, Raiji volvió a quedarse mirando al joven entrenador que tenía delante.

-Hace mucho tiempo que no te veía, Kidou-kun-dijo Raiji a modo de saludo.

-Si, hace mucho.

-Yuuto…¿Cómo es que…?

-Fui el pupilo de Kageyama Reiji, conocí a su hermano en varios de los entrenamientos del Teikoku.

-Mi hermano siempre intentaba convencerme de ver el mundo tal cual lo veía-suspiró Raiji cruzándose de brazos-No creo que nuestro padre estuviera contento con las cosas que ha hecho, no después de haber provocado aquel accidente con los Inazuma Eleven ni las trampas que hizo para mantener al Teikoku en lo mas alto.

-Opino lo mismo-concordó Kidou sintiendo levemente.

-Bueno, Kidou-kun ¿Qué explicación puedes darme respecto al estado de mi hijo? Me sorprende francamente que tu seas su entrenador…

-Como bien ha dicho Otonashi-sensei, todos los del equipo hemos ido de campamento para un entrenamiento especial. El Holy Road se está poniendo cada vez más difícil y los entrenamientos normales ya no surten el mismo efecto que antes.

-Entiendo pero ¿Por qué Hikaru esta así?

-Creo que solo es presión. Tengo fama de ser bastante ogro como entrenador-comentó Kidou con un deje de diversión mientras a Haruna le salía una gota tras la nuca mientras rememoraba los entrenamientos que sus pobres alumnos e hija se vieron obligados a realizar.

-Ya veo…-dijo el hombre sonriendo de medio lado al entender lo que quería decir el joven-Pero si a pesar de ser tan ogro como dicen, lograste llevar hasta los del Teikoku a un nivel que ni mi hermano pudo conseguir, tal vez consigas lo mismo para mi hijo. Hoy en día es bueno que los jóvenes sepan lo que es el trabajo duro y las recompensas merecidas.

-Estoy de acuerdo…

-"Parece una conversación entre un empresario y su pupilo…"-pensó Haruna mirándolos con algo de vergüenza ajena.

Y es que no tenía ni idea de cómo su hermano había conseguido despistar al señor Kageyama con unos pocos comentarios del pasado y un intercambio de opiniones. Y es que había pasado de ser un padre agresivo y sobreprotector a un agradable vecino.

O Yuuto tenía un gran don de gentes o es que el tiempo que lleva como líder de la empresa de finanzas le ha llevado a llevar a cualquiera a su terreno. Tal vez eran las dos cosas…

-Por cierto, Kidou-kun ¿Quién es el muchacho que ha entrando con mi hijo?-preguntó entonces.

-Es otro chico del club de fútbol, su hijo y él son muy amigos y suelen estar juntos todo el tiempo.

-¿Muy amigos?-preguntó el hombre ladeando la cabeza.-Entiendo…¿y cómo se llama?

Mientras tanto en ese mismo instante.

-Bueno, chico, aun no me has dicho tu nombre-dijo la señora Kiran ayudando al joven a cargar al pelimorado, quien seguía negándose a separarse de él.

-Ah, es Fubuki Atsuya-respondieron al mismo tiempo ambos oji-rojos a las respectivas personas que formularon la pregunta.

-¿Fubuki…?-empezó Raiji con una ceja arqueada.

-¿…Atsuya?-completó a su vez Kiran con sorpresa observando al muchacho.-Así que tu eres el famoso Fubuki Atsuya, el hijo de Fubuki Shirou del Inazuma Japan.

-Ah, sí-dijo Atsumi con una sonrisa de medio lado, no podía evitarlo, sentía demasiado orgullo cuando le llamaban el "hijo" de Fubuki Shirou.-Aunque supongo que me habrá visto en la televisión junto con el demás en el Holy Road.

-Si, me suena haberte visto por la televisión-asintió la mujer con una sonrisa-pero la verdad es que te conozco por mi hijo.

-¿Por Hikaru?-se sorprendió ella enderezando al pelimorado en su hombro.

-No deja de hablar de ti.-sonrió ella con un rostro alegre.

-¿Hikaru os ha hablado de mi? Nunca me lo ha dicho, espero que sea para bien. Es para bien ¿verdad?-preguntó esto último con algo de duda.

-Mi hijo te describía como una persona agresiva, orgullosa, irritable, algo presuntuosa.

-Jajaja que simpático-dijo con una sonrisa amable y divertida mas falsa que los billetes del monopoli-Esta me la pagas, Hikaru…-gruñó con voz endemoniada justo al oído del pelimorado, quien a modo de respuesta le recorrió un temblor.

-Pero él está muy contento de tenerte como amigo-siguió hablando la mujer haciendo que Atsumi volteara a verla-Hikaru es muy simpático y amable pero debido a su apellido siempre le ha costado mucho hacer amigos…

-¿Su apellido…?-murmuró ella recordando las diferentes reacciones que tuvieron algunas personas al escuchar el apellido de su amigo.

-¿Hikaru no te ha contado nada?-preguntó extrañada.

-Algo me ha contado pero no hemos profundizado mas…-contestó ella volviendo la mirada al frente.-Aunque debo reconocer que yo tampoco le he preguntado.

-Entiendo…-murmuró con una sonrisa.-Pero no te enfades con él. Parece que le caíste bien el primer día que llegaste al instituto Raimon.

-¿En serio? Quien lo diría…-sonrió como diablillo.

-Según me dijo, tú no tuviste ningún problema en compartir un libro de texto con él-le recordó ella con una sonrisa.

-Ah, eso…-dijo Atsumi recordando su primer día en el Raimon y como el pelimorado se había ofrecido a compartir libro con ella hasta que consiguiera los suyos.

-Lo cierto es que yo te estoy agradecida de que seas amigo de mi hijo, ahora parece más feliz cada vez que regresa a casa. Pensaba que solo era el futbol pero empezó a hablar de ti, sobre todo cuando practicabais juntos el Koutei Pengin Nº3.

Atsumi se quedó con cara de circunstancia mientras escuchaba a la señora Kageyama hablar. Lo cierto es que ella en ese entonces no había escuchado el nombre de Kageyama Reiji en su vida, a pesar de ser tan aficionada al futbol y ser jugadora no se molestaba en mirar tertulias o "agujeros negros" en el expediente del mundo del futbol. Así que, para ella, Hikaru era un chico tan común y algo simplón como lo eran Matsukaze o Nishizono o hasta la misma Sorano. Ahora mismo se podía hacer una pequeña idea de cómo era Kageyama Reiji, que por la reacción de los demás, era tan malo como la peste pero ¿de verdad la gente podía ser tan simple de llegar a pensar que por compartir sangre y apellido, Hikaru podía albergar tanta mala uva como su tío?

Antes Atsumi habría respondido que no con total seguridad. Ahora ya no lo estaba tanto. Y de nuevo volvía a la misma cuestión y al centro de su actual preocupación. El Avatar del delantero, era pura oscuridad, más que el suyo o el de Tsurugi, incluso más que el de Shuu y ese si era un señor avatar oscuro. El Ma Senshin Pendoragon. Un avatar oscuro que parecía tener conciencia propia. Según Shuu, Hikaru tenía dentro de si una oscuridad que no era capaz de controlar y por ello herirá a la gente de su alrededor ¿se referiría solo al avatar? Y de todas formas ¿esa oscuridad de que se trataba? ¿De su tío? ¿O solo de llevar su mismo apellido? Atsuya tenía muchas preguntas y ninguna respuesta, y dudaba sinceramente que Hikaru pudiese aclararle algo, el pobre parecía ser tan ignorante a la situación como todos los demás.

-¿Atsuya-kun?-le llamó la señora Kageyama haciendo que el peliazul diera un pequeño bote al sentirse sobresaltado.

-Ah, disculpe, estaba recordando una cosa…-se excusó con algo de vergüenza.-En fin…-dijo dirigiéndose a una puerta y abriendo el pomo mostrando lo que era la habitación del pelimorado.

-¿Puedes acostarlo tú solo en la cama?-preguntó Kiran viendo como el peliazul no parecía necesitar mucha ayuda para transportar a su hijo.

-Si, no se preocupe, Hikaru no pesa tanto como parece-sonrió a modo de afirmación mientras apartaba las sabanas de la cama con una sola mano.

Entonces poco a poco fue acostando a Hikaru sobre su cama, el cual solo se dejaba llevar con los ojos siempre cerrados, al sentir la comodidad de su cama soltó un suspiro de alivio.

-Venga, que ya estás en casa-le susurró Atsumi en voz baja palmeándole con suavidad la frente mientras lo tapaba con las sabanas-Ahora a descansar mucho, que nos lo hemos ganado.

-Atsuya-kun, muchas gracias-agradeció la mujer con una sonrisa mientras se apartaba de la puerta para dejar pasar al muchacho. Atsuya lanzó una última mirada al pelimorado antes de salir de la habitación, entonces la señora Kageyama cerró con suavidad la puerta.

Hikaru entonces frunció el ceño en sueños y seguidamente la expresión de su cara se contrajo apretando los ojos y con la boca entreabierta, dejando ver una clara muestra de miedo e incomodidad.

-Atsu….-murmuró al aire apretando las sabanas de su cama-No…me dejes….solo…por favor…

Ya fuera, la señora Kageyama acompañaba al joven peliazul hacia la puerta donde seguían conversando los otros tres adultos. Atsuya miró por un par de segundos la puerta de la habitación del pelimorado mientras se iba alejado.

-Por cierto, Atsuya-kun…-dijo de repente la mujer sin hacer desaparecer su sonrisa.

-¿Si? Dígame…

-¿Cómo supiste cual era la habitación de Hikaru?

Atsuya entonces se quedó tieso en el sitio con cara de haber sido pillado in fraganti.

-Se supone que tu nunca has estado aquí antes…¿verdad?-preguntó con un deje divertido pero mostrando una ligera aura de enfado que Atsuya sabia reconocer como parecido al de su madre.

-Yo…yo…¡Otonashi-sensei!-exclamó entonces visualizando la puerta donde podía ver a su madre y a Kidou charlando con el señor Kageyama. Viendo de esta manera su salvación, Atsuya apretó el paso esquivando la pregunta de Kiran y corriendo hacia donde estaba su madre.

-Atsuya-kun ¿Ya has acostado a Hikaru-kun?-preguntó Haruna sonriéndole a su hija andrógina.

-Sí, ya está en su cama ¿podemos irnos ya?-preguntó repentinamente apurada de irse de allí cuanto antes mientras la señora Kiran se iba acercando con paso tranquilo.

-¿Por qué tanta prisa?-preguntó Haruna extrañada por su comportamiento.

-Estoy muy cansado después de ese parti…¡de ese entrenamiento especial! ¡Kidou-kantoku es una bestia! ¡Siempre poniéndonos a todos al borde del colapso!-se excusó ganándose una mirada fea por parte de su tío.

-Una bestia ¿eh…?-murmuró Kidou con una leve sonrisa sádica. Esa mocosa se las iba a pagar.-Pues veras los entrenamientos que te esperan de ahora en adelante.

Atsuya lo miró feo no dejándose intimidar por esa amenaza. Después del partido contra Zero se veía más capaz de soportar cualquier tipo de entrenamiento que viniera del rastoso con cara de mosca.

-Venga por favor, vámonos, Kariya y Kirino-senpai también querrán regresar a casa cuanto antes-dijo Atsuya empujando por la espalda de su madre para que empezara a caminar hacia la caravana, en cuyas ventanas seguían asomándose Kariya y Kirino curiosos por lo que ocurría.

-E-Espera, Atsuya-kun, no seas maleducado-le regañaba Haruna quien era empujada hacia la caravana mientras Kidou y el señor Kageyama se quedaban mirando cómo se iban mientras Kiran llegaba al lado de su marido.

-¿Cómo está Hikaru?-preguntó Raiji mirando a su esposa.

-Bien, se ha quedado dormido nada más tocar la cama-sonrió la mujer.-¿todo bien por aquí?

-Todo bien, señora-se adelantó en responder Kidou con una sonrisa respetuosa.-Los chicos están todos agotados por el entrenamiento, así que mañana pueden descansar tranquilos, no hace falta que vayan al entrenamiento.

-Descuida, creo que a Hikaru le costara moverse-sonrió Raiji siendo secundado por su esposa.-Tu procura impartir disciplina a ese crío, me parece que se pasa de listo contigo.

-Un poco sí, pero obedece con los ojos cerrados, aunque eso si, a regañadientes-dijo con humor.

-Es un muchachito muy peculiar-comentó Kiran con una sonrisa.

-En fin, muchas gracias por traernos a nuestro hijo, Kidou-kun, seguiré contando contigo de ahora en adelante para que sigas ocupándote de él.

-Descuide, Kageyama es ahora un buen apoyo para el equipo-asintió Kidou haciendo una respetuosa reverencia a modo de despedida.

Kidou se alejó de ambos adultos acercándose donde estaban ambas peliazules, la cuales seguían peleándose entre ellas.

-Atsuya-kun ¿se puede saber a que ha venido este comportamiento? Se has portado como un niño mimado frente a los Kageyama-le seguía regañando Haruna a su hija mientras esta arqueaba una ceja y sonreía de medio lado.

-¿Cómo un niño mimado dices? Mira quién habla, Kidou-kantoku ha tenido que sacarte de un apuro con los Kageyama porque no supiste contestar a sus preguntas respecto al estado de su hijo-dijo burlonamente-…menuda profesora…

PAFF

-¡AY!-se quejó Atsuya tras recibir una sonora colleja en toda la nuca por parte de Kidou, quien se hallaba justo tras él y había escuchado ese último comentario impertinente.

-Ten más respeto, que además de ser tu profesora es tu madre, no una amiguita a la que le puedes ir vacilando ¿me has entendido?-le regaño Kidou seriamente cruzándose de brazos mientras Atsuya seguía sobándose la nuca.

-¿Y tú de qué vas regañándome? ¿Quién te crees que eres, mi padre?-preguntó con sarcasmo mirándole feo para luego sentir como la enorme mano del de gafas caía pesadamente sobre su cabeza y la agarraba con algo de fuerza haciendo que varios mechones adules se escurrieran de entre los dedos.

-Es verdad que no soy tu padre, pero aquí tu madre es mi hermana menor y por tanto yo soy tu tío. Te guste o no, puedo tomarme ciertas libertades sin tu consentimiento, mocosa.

-…maldito rastoso de…-empezó a decir Atsuya con veneno en la boca.

-Atsuya-kun, ya, metete dentro de la caravana-ordenó Haruna adelantándose a la grosería que estaba a punto de soltar su hijo-E intenta controlar esa lengua viperina que tienes, yo no crié a una maleducada-le susurró esto último haciendo que Atsuya volviera fruncir el ceño para luego lanzar algo parecido a un gruñido.

-Tsk, vale que sea tu hermano, pero no tienes que estas defendiéndole siempre. Por culpa de sus estúpidas estrategias Hikaru ha quedado así-gruñó con una pizca de furia asomando por sus ojos mientras subía a la caravana dejando atrás a los dos adultos.

-Lo siento, Yuuto-se disculpó Haruna dirigiéndose al de rastas con expresión preocupada.

-Descuida, Atsumi es una adolescente, y como tal siempre esta echándole la culpa a los demás, sobre todo a los adultos. Además de tenerme a mí un especial resquemor.

-Creía que había madurado desde que ingresó en el instituto Raimon, pero a veces me parece que en vez de crecer cada día es más niña-suspiró Haruna con gesto derrotado.

-Tiene sus épocas, recuerda que nosotros también las teníamos…-suspiró con un aire de nostalgia-…además, Atsumi si que ha madurado. Puede que siga siendo una impulsiva y que todavía sea una indisciplinada, pero desde luego ahora piensa mucho más en sus compañeros. Antes parecía que quería jugar ella sola, sin contar con ninguno de ellos.

-Sabes que Atsumi siempre ha sido muy influenciada por su padre-la excusó Haruna con un suspiró-Pero supongo que ahora puedo estar más tranquila si tu, que eres su entrenador, ha sido capaz de ver la diferencia a cuando entró en el equipo.

-Puedo ser más que su entrenador si tú me lo permitieras…-dejó caer Kidou con voz suave.

Haruna tembló ante lo que acaba de mencionar su hermano y enseguida lo esquivó dándose la vuelta para subir al interior de la caravana donde todavía estaban los dos defensas y la centrocampista.

-No vuelvas a decir nada parecido cerca de los chicos…-le dijo Haruna con el ceño fruncido y ruborizada sin que los demás la escucharan.

-¿Kageyama ya está en casa?-preguntó Kariya desde su asiento ajeno a la tensión que se había generado en el ambiente en un solo instante.

-Se ha quedado dormido al instante-se rió Atsuya sentándose en el asiento que había justo delante de Kariya poniendo sus brazos tras la cabeza.-Ese ya no se mueve hasta mañana…-dijo para luego inmediatamente lanzar un bostezo.

-Creo que todos nos tenemos merecido un buen descanso-comentó Kirino siendo contagiado por el bostezo de la de ojos rojos.

-¿Queda muy lejos tu casa, senpai?-preguntó Kariya rascándose la cabeza.

-No mucho, a unos diez minutos en coche-dijo Kirino.

Para Haruna aquello no era una buena noticia, significaba que en menos de quince minutos estaría en su casa, su hija se iría directamente a la cama y ella se quedaría a solas con su hermano otra vez. En el barco ya le advirtió de que tenían que hablar pero…¿Qué iban a hablar exactamente? Ella tenía muy claro que, a pesar de ser consciente de la química que había entre ella y Yuuto, no podía corresponderle como él quería. Las cosas no funcionaban así. No se puede declarar tu amor a una persona y esperar que tarde o temprano termine correspondiendo a sus sentimientos. El amor no era así ¿Qué pasaría si en verdad aquello no era más que atracción? A Haruna aun le costaba digerir que su propio hermano tuviera esa clase de emociones hacia ella, pero tampoco podía criticarle demasiado puesto que ella misma también lo sentía.

-¿Estás seguro que no quieres ir a tu casa, Kariya?-Haruna salió de sus pensamientos en cuento escuchó la voz de su hermano haciendo aquella pregunta al defensa cazador.

-Seguro. Me quedaré con Kirino-senpai esta noche-sonrió Kariya como siempre fingiendo ante los adultos su mejor cara de niño bueno haciendo que los más jóvenes se le quedaran mirando como pastores descubriendo al lobo vestido de cordero.

-¿Y-Ya hemos llegado?-preguntó Haruna mirando por la ventana fijándose con sorpresa que ya no estaban parados frente a la casa de los Kageyama, sino frente a un bloque de pisos donde podía deducir que en uno de ellos vivía el defensa de la niebla.

-Muchas gracias por traernos, Kidou-kantoku-agradeció Kirino haciéndole una reverencia a Kidou en señal de respeto.

-No es nada, descansad mucho, mañana no os preocupéis por el entrenamiento, aprovechar para descansar bien. Os lo habéis ganado.

-Muchas gracias-sonrió Kirino para luego darle un toque a Kariya en el hombro mientras este se acomodaba su bolsa de deportes en el otro hombro.-Kariya…

-Sí, si…muchas gracias, Kidou-kantokun, Otonashi-sensei-dijo Kariya imitando a su senpai haciéndole una reverencia a ambos adultos.

-Mucho cuidado, Kirino-senpai, ese Kariya tiene mucho peligro-se burló Atsuya todavía con las manos tras la nuca y mirando al defensa cazador con una sonrisita algo maliciosa.-Yo de ti le dejaría durmiendo en una alfombra fuera de tu habitación y con bozal, por si las moscas.

-¡¿Qué has dicho, estúpido?!-estalló Kariya mirándolo con rabia con varios cabellos erizados en plan gato bufando.

-No te pases, Fubuki-dijo Kirino con una gota tras la nuca.

-Sí, bueno…-dijo la andrógina mirando para otro lado como si no le importara nada como lo miraba el ambarino.

-Venga, Kariya, vámonos.-le dijo Kirino tomándolo de nuevo por uno de los hombros y arrastrarlo consigo fuera de la caravana mientras el defensa cazador seguía gruñendo mirando con rabia al centrocampista oscuro.-Hasta mañana, Fubuki.

-Sí, hasta mañana, senpai-se despidió el peliazul alzando la mano, entonces ambos defensas se bajaron de la caravana y todo lo que Atsuya fue capaz de ver fue las figuras de ambos alejándose para entrar dentro del portal del bloque de edificios en donde vivía el pelirosado.

-No sé qué os pasa últimamente con ese idiota-comentó Kariya una vez escuchaba como la caravana volvía a arrancas y retomaba su camino.

-¿A qué te refieres?-preguntó Kirino ladeando la cabeza.

-Últimamente os veo raro con Fubuki-dijo Kariya con algo de malhumor-Antes nadie del equipo le soportaba, pero de repente Kageyama parece haberse vuelto su amigo del alma. Esos dos siempre están juntos y eso que antes Kageyama siempre estaba con Amagi-senpai y ahora no hay forma de que se separe de Fubuki. Ya lo has visto antes…

-¿Te parece mal que Kageyama sea amigo de Fubuki?-preguntó Kirino arqueando una ceja a modo de confusión.

-No es que me parezca mal, es que Fubuki es un insoportable y un borde. No entiendo como Kageyama puede soportarlo.

-Kageyama no le está soportando. Él disfruta de su compañía-dijo Kirino.

-¿Ves? Tú también estas igual.

-¿Perdona?

-Antes tú tampoco te acercabas demasiado a él. Puede que no estés como Kageyama pero desde luego algo ha cambiado…-dijo el defensa cazador mirando a Kirino con sospecha.

-¿Por qué te preocupa tanto lo que pase con Fubuki?-preguntó entonces Kirino con total calma.

-Yo no he dicho eso…

-Puede que no con esas palabras, pero te irrita que haya pasado de ser el chico borde y solitario a ser alguien con quien cuenta de repente con una amistad incondicional como la de Kageyama y que poco a poco se ha ganado el respeto de los demás.

-…-

-Venga, Kariya, no te preocupes tanto por él-dijo sacando las llaves de su casa-Si tanto te interesa solo acércate a él e intenta hablarle sin hacerte el arrogante.

-¿Arrogante yo?-sonrió Kariya como diablillo.

-No finjas, si incluso te comportabas así en la isla. –Dejó caer haciendo que a Kariya se le borrase de pronto la sonrisa al saber a lo que se refería.-Te comportabas igual cuando Kazemaru andaba cerca, parecía que fueras a arañarle la cara como un gato. Es verdad que Kazemaru es hoy por hoy uno de los mejores defensas de todo Japón pero no tienes porque sentir ese complejo de inferioridad hacía él. Tú también eres un gran defensa y ¿Quién sabe? Tal vez algún día llegues a superarle-sonrió Kirino abriendo la puerta de su casa y entrando en ella mientras Kariya se quedaba justo en la puerta con los ojos tapados por su cabello.

-No es complejo de inferioridad…-murmuró Kariya sin que el pelirosa consiguiera oírlo.-Pero sé muy bien que ni la mejor red de caza es capaz de retener a la niebla…pero sin embargo el viento siempre puede llevársela con él donde quiera…

-¿Eh? ¿Has dicho algo?-preguntó Kirino dejando las llaves sobre una mesita cerca de la puerta.

-Nada…no me hagas caso…

-Pero vamos, no te quedes ahí fuera, entra y te presentaré a mis padres.

-"La casa de Kirino-senpai…"-pensó Kariya con un brillo en los ojos antes de dar un paso para entrar en aquella humilde morada.

Puede que la red no tenga que capturar a la niebla después de todo…

A los pocos minutos después, el último integrante del equipo del instituto Raimon había llegado a su casa junto a su madre y a su tío. La andrógina solo tuvo que pisar el suelo de su casa para sentir un profundo alivio al sentir ese olor hogareño a lo que asociaba con seguridad y calidez.

-Atsumi-llamó Haruna a su hija haciendo que esta la mirara con algo de sorpresa.-B-Bueno, me dijiste que no querías que siguiera llamándote Atsu-chan, así que…

-¿Tu estas bien?-preguntó Atsumi mirándola insistentemente-Estuviste secuestrada por los del V Sector ¿te hicieron algo malo?

-No, solo me dejaron encerrada…-sonrió Haruna acariciando el cabello azulado de su hija-¿Te apetece comer algo o…?

-Tengo mucho sueño…-dijo Atsumi parpadeando lentamente dejando ver el cansando que tenía encima-Me voy a la cama.

-Muy bien, Atsumi, descansa mucho.-sonrió Haruna.

-Oyasumi nasai…-dijo encaminándose hacia su habitación pero entonces algo la detuvo a medio camino.

-¿Atsumi?-preguntó Haruna.

-Si no lo hago, me arrepentiré después…-murmuró mas para si misma que para los dos adultos que tenía detrás.

La andrógina se dio la vuelta y se encaminó con paso seguro hacia Kidou, quien la miraba un poco extrañado pero sin perturbar su cara de seriedad. Una vez que la del mechón rosa estaba justo enfrente, ambos adultos se quedaron de piedra al verla inclinarse en una reverencia hacia su entrenador.

-Muchas gracias…-dijo ella sin incorporarse-Has salvado a mi madre en la isla…gracias…

-No hay nada que debas agradecerme…-dijo Kidou sin variar su postura, pero francamente sorprendido por el agradecimiento que su sobrina estaba profesándole en esos momentos.

-Pero yo siento que si-insistió ella-No cambio mi opinión respecto a ti, Kidou-kantoku, pero que has salvado a mi madre no hay duda de ello, y te estoy agradecida por ello.

-Atsumi…-murmuró Haruna brillándole los ojos de orgullo ante aquella muestra de madurez por parte de su retoño.

-¡Pero no te acostumbres! ¡Me sigues pareciendo una bestia! ¡Peor aún, una mosca-bestia!-y hasta ahí llega la madurez de Atsumi.

Dos gotas surcaron por las nucas de los dos adultos mientras Atsumi se iba toda orgullosa a su habitación intentando no mirarlos a ninguno de los dos.

-Uf…no pensé que fuera tan difícil…-suspiró ella dejándose caer en su cama con la cara como un tomate al pensar que le había agradecido a Kidou algo.-Creo que me estoy ablandando…

Entonces la muchacha se puso boca arriba con los brazos tras la nuca y con su largo cabello desparramado por toda la cama mirando el techo como si este fuera lo más interesante del mundo. No le apetecía cambiarse de ropa, por muy cochino que sonase, estaba demasiado cansada como para preocuparse por eso, notaba que los ojos le estaban pesando demasiado y poco a poco los iba cerrando para irse de una vez al reino de los sueños hasta que….

Suena una cancioncilla procedente de su teléfono móvil que hace que abra los ojos sobresaltada.

-¡La madre que lo trajo!-soltó sin poder evitarlo mientras se incorporaba y miraba molesta el teléfono que seguía sonando en su mesita de noche.-¡Como sea otra vez los imbéciles de la publicidad del móvil, juro que los mando a todos a…!-amenazó mientras lo tomaba pero entonces miró la pantalla viendo como un nombre en negrita que conocía bien aparecía: Kageyama Hikaru.-¿Hikaru…?-murmuró quedándose mirando la pantalla de su móvil, el cual seguía sonando-¿Moshi-Moshi?-saludó dándole al botón de inició de llamada, esperó unos segundo escuchando únicamente una respiración entrecortado al otro lado.-¿Hikaru? ¿Estás ahí?

-¿…Por qué…?-se pudo escuchar débilmente.-¿Por qué me has dejado solo?

-Hikaru ¿Qué ocurre? Pensaba que estabas dormido-cuestionó Atsumi ignorando la pregunta un tanto perturbadora que le había hecho su amigo.

-Atsu…-gimió Hikaru su nombre haciendo que Atsumi lo escuchara atentamente. Hikaru…¿estaba llorando?-Atsu, por favor, te necesito…

-Hikaru…oye ¿estás bien?-preguntó Atsumi ya preocupada escuchando atreves del auricular los sollozos que dejaba escuchar el delantero.

-No…tengo miedo…-lloraba Hikaru temblándole la voz-No paro de sentir que va a salir de un momento a otro…necesito que al menos hoy te quedes conmigo, Atsu…

-¿Qué…? ¡Pero Hikaru…!

-Lo sé, lo sé, sé que no está bien que te lo pida ahora pero de veras que te necesito. Estoy aterrado y no sé hacer…-rogó Hikaru.-Por favor, Atsu, ayúdame…

-Vale, vale-accedió la peliazul levantándose de un salto de la cama-Tu intenta mantener la calma hasta que llegue, ahora mismo voy para allá.

Entonces la muchacha apagó su teléfono al mismo tiempo que abría el picaporte de su habitación, dejando atrás una pequeña nota dirigida a su madre indicándole donde estaba y el porqué se fue. Pasó por la cocina encontrando a Kidou y a su madre sirviéndose un vaso con alguna bebida que ella no alcanzó a ver, así que aprovechó ese momento de distracción para ponerse a gatas e ir avanzando hasta la puerta que daba al exterior.

Abrió la puerta lo mas silenciosamente que pudo y la cerró de la misma manera. Pero una vez estuvo fuera de su casa, corrió escaleras abajo como alma que llevaba el diablo.

-Maldición-gruñó ella saltando las escaleras de cuatro en cuatro-A esa imitación barata de azteca-maya se le olvidó mencionarme esto…

Unos minutos antes de la salida furtiva, los dos adultos todavía estaban mirando el lugar por donde la andrógina había salido corriendo para ocultar su vergüenza. Kidou no pudo reprimir una pequeña sonrisa al terminar de procesar lo que acababa de ocurrir. Aquella reacción por parte de su sobrina había sido adorable y en cierto modo le había hecho acordarse de Haruna cuando era adolescente y se ruborizaba cuando sentía vergüenza por algo.

-Oye, Haruna…-quiso hablar Kidou pero entonces Haruna se tensó y le interrumpió.

-¡Esto…! ¡Yuuto, respecto a lo de antes…! ¡Veras es que..!

-¿Te apetece tomar algo?-preguntó entonces Kidou.

-¿Eh?-dijo Haruna mirándolo confundida y algo ruborizada.

-No hace falta que salgamos si no quieres, pero creo que si hay algo que decir es mejor que lo hagamos en la cocina o en el salón, no frente a la puerta del dormitorio de Atsumi-opinó Kidou con las manos en los bolsillos.

-Ah…si, tienes razón-concordó Haruna bajando la cabeza con vergüenza al haber tenido tal reacción.-Vamos a la cocina ¿Qué te apetece tomar?-preguntó ella más tranquila poniéndose en camino hacia el lugar.

-Cualquier cosa que este bien fría me vendrá bien, aun si es solo agua-dijo Kidou siguiéndola y al mismo tiempo deshaciéndose un poco el nudo de la corbata como si le agobiara tenerla en el cuello.

-Creo que después de todo lo que hemos pasado nos merecemos un pequeño capricho-dijo Haruna sacando de un pequeño armario una botella que Kidou pudo identificar como un licor.

-No sabía que bebieras…-comentó Kidou mientras se tomaba la libertad de ir a otro armario a sacar un par de vasos.

-Y no lo hago, son pocas las veces en las que tomo alcohol, pero hoy nos merecemos este pequeño capricho ¿Te gusta el calvados?-preguntó entonces mientras abría la botella.

-No le hago ascos, la verdad-sonrió tomando asiento en la mesa mientras acercaba uno de los vasos para que Haruna lo llenara.

Haruna vertió el líquido alcohólico en el interior de ambos vasos en silencio, a pesar de saber de lo que ambos tenían que hablar, se sentía relajada en esos momentos. Quizá porque al fin podría disfrutar de un momento de tranquilidad, después de esos tres días de tensión y angustia. Una vez llenos ambos vasos, los hermanos tomaron uno y lo alzaron un poco a modo de decir "salud" y dieron un buen trago.

-Uff, sienta bien-comentó Haruna con un suspiro.

-Pero no hay que abusar ¿eh?-le advirtió Kidou tomando posesión de la botella por lo que pudiera ocurrir.

-¿Por quién me tomas?-preguntó en tono de broma-No soy de las que beben cada vez que me invade la preocupación.

-Me alegra saber eso, Haruna, pero por si acaso prefiero mantener la botella cerca de mí, si no te importa.

-Vas hacerlo, me importe o no…

-Cuida ese tono, Haruna, estoy empezando a ver que no es solo del hermano de Fubuki la mala leche que ha sacado Atsumi.-se burló Kidou con una sonrisa dejando a un lado la botella.

-Oh, cállate, Yuuto…-dijo ella sacándole la lengua.

Entonces ambos se mantuvieron en un silencio cómodo, solo disfrutando de esos momentos de la tranquilidad y aroma a hogar que se respiraba. Sin embargo, estaban allí juntos y solos por algo y era momento de abordar el tema, y como Haruna no encontraba la forma de hacerlo, el de gafas se vio en la necesidad de hacerlo él.

-Sé que fui un poco brusco contigo antes…-comentó Kidou moviendo su vaso haciendo que el poco licor que se había quedado en el fondo diera vueltas por sus paredes de cristal-…puede que pienses que hemos vuelto al punto de partida cuando me declaré la primera vez…

-La verdad es que si lo he pensado…-confesó Haruna con sus manos alrededor del vaso y la cabeza ligeramente agachada pero clavando sus ojos azules en su hermano-Dijiste que me darías tiempo…

-Y de verdad que quise dártelo-dijo él con un suspiro-Pero debo reconocer que cuando el V Sector te retuvo, me pudo el pánico, no justifica que te presionara pero…

-Yuuto, estas demasiado sensible-dijo entonces Haruna haciendo que Kidou la mirara.-Es cierto que lo del V Sector fue mucho para cualquiera, incluso para ti. Pero desde que nos reencontramos no he podido evitar darme cuenta de lo inestable que te has vuelto.

-¿Inestable?-preguntó Kidou ladeando la cabeza.

-Pierdes los papeles con mucha más facilidad que antes cuando se trata de mí.-dijo ella apretando el vaso con algo de nerviosismo.-Nunca te había visto así, ni siquiera cuando me secuestraron la gente de Demonica. En ese entonces estabas preocupado por mí, pero aun así mantenías tu temple lo suficiente como para dirigir a los compañeros como siempre lo has hecho pero ahora…ahora pierdes los nervios como más facilidad que antes, cometes errores y expones a tus jugadores… y no sé si eso puede llegar a ser peligroso en algún momento.

-Haruna…-llamó Kidou dejando suavemente su vaso todavía con ese poco de licor en el fondo-Tienes razón en lo que dices pero ¿Cómo no hacerlo? Te he perdido dos veces en mi vida y no consigo quitarme de la cabeza que habrá una tercera vez.

-Yuuto…

-¿Cómo puedo mantener la calma? La primera vez te perdí era solo un niño que acababa de quedarse huérfano y me privaron de tu compañía sin poder recuperarte hasta que fui adolescente, y solo cuatro años, Haruna. Después de tanto luchar para que volviéramos a estar juntos, de tanta gente a la que hice daño solo para cumplir las órdenes del que era mi comandante y la persona que me prometió devolverte a mi lado, solo pude tenerte conmigo cuatro años antes de que volvieras a desaparecer ¿Qué pasará la próxima vez que desaparezcas? La última vez te perdí por trece años ¿Cuántos será la siguiente? ¿Quince? ¿Veinte años, tal vez?

-Yuuto, aquellos fueron circunstancias especiales. La primera vez ni tu ni yo podíamos elegir….pero la segunda si reconozco que fue culpa de mi egoísmo…y por ello lo lamento tanto…

-Entiendo tus razones, Haruna, y las respeto. Pero es por ello que quiero que tú me entiendas ahora, es cierto que mis sentimientos por ti te parezcan enfermizos, pero me da miedo Haruna, tengo demasiado miedo a que desaparezcas de nuevo-confeso Kidou tapando su cara con su mano.-Y no hay forma de que piense en otra cosa, siento que si no me quedo cerca, simplemente volverás a esfumarte.

-Pero Yuuto, créeme que también te entiendo, pero sabes que no puedo corresponder como quieres que lo haga.-dijo con toda la suavidad que pudo.

-Entonces ¿Por qué cuando te beso no me rechazas? Te quejas y me lo echas en cara pero en el momento no me rechazas ¿Por qué?-le espetó el de rastas mirándola a los ojos.

-Mira, ya no somos unos adolescentes para andarnos haciéndonos los tontos, así que te confieso que hasta yo soy consciente de que entre nosotros pasa algo que no tiene nada que ver con el amor fraternal-confeso Haruna con un suspiro.

-Pero aun así, no quieres corresponder a mis sentimientos ¿Te preocupa lo que diga la gente?

-Las palabras pueden llegar hacer mucho daño, Yuuto, es fácil decir que "no importa lo que diga la gente" pero la realidad es que si importa ¿Qué pasaría si por culpa de eso me negaran a seguir ejerciendo como profesora? Es mi trabajo, algo que me encanta hacer y no sabría qué hacer si me lo quitasen. No quiero que por culpa de mis sentimientos o de mi atracción contigo afecte a todo mi mundo…

-No tiene porque hacerlo, Haruna, yo soy alguien muy influyente, nunca nadie se atrevería a decirte nada. Además, tu y yo podemos ser hermanos pero no tenemos los mismos apellidos, nadie tiene porque saberlo…incluso podríamos casarnos, si nos los propusiéramos…

Haruna, lejos de sentirse incomoda o avergonzada, solo le sonrió con tristeza a Kidou haciendo que este lo mirara atento a lo siguiente que fuera a decir.

-Yuuto, cuesta mucho pensar en amor o sentimientos cuando se tienen responsabilidades-le dijo con un aire melancólico.

-¿Qué quieres decir?

-Que tengo una hija-dijo tajante mirándolo con seriedad-Una hija que sabe que tu y yo somos hermanos.

-Pero podemos explicárselo…

-Yuuto, óyete ¿de verdad crees que Atsumi escucharía hablar de algo así?-le espetó.-No eres tan tonto como para creerte eso…

-Pero hay que intentarlo y…

-No se trata de contarle que me enamoré de un hombre de negocios, o de un hombre mayor o ni siguiera que me enamoré de otra mujer. Con cualquiera de esas cosas, Atsumi puede sorprenderse pero puede entenderlo. Pero ¿Con que cara intento hacerla entender una relación entre hermanos?-dijo con seriedad-No quiero hacerle esto a Atsumi, Yuuto…

-Pero, Haruna tu también mereces ser feliz al lado de alguien a quien quieras…

-No a costa de mi hija-dijo tajante.-Todas las decisiones que yo tome le afectaran a ella mientras viva conmigo y me niego a poner su mundo patas arriba por culpa de mis sentimientos.

-Pero Haruna…-quiso seguir diciendo Yuuto pero una nueva mirada por parte de su hermana lo detuvo.

-No, Yuuto, no me hagas elegir entre ella y mis sentimientos-dijo ella con una seriedad que competía con la del propio estrategia-Porque entonces la elegiré a ella. Siempre va a estar ella por encima de todo lo demás. Incluso de ti.

-Haruna…-murmuró Kidou mientras el pecho se le oprimía ante aquella respuesta contundente por parte de ella, estaba claro que le había confesado que tenía los mismos sentimientos hacia él pero que por Atsumi no pensaba exteriorizarlos ni corresponder a los suyos. Eso le daba aun esperanzas para ese amor que parecía no tener salida, podrían encontrar una solución juntos, podían hacerlo y quiso hacérselo saber pero.

El sonido de una vibración cortó con su conversación.

-¿Quién te llama a estas horas?-preguntó Haruna extrañada.

-Es un mensaje…-contestó Kidou al mirar la pantalla de su teléfono móvil pero a los pocos segundos después el rostro de Kidou tomo una seriedad entremezclada con la rabia y frustración.-,maldición…

-¿Qué ocurre?-pregunto Haruna preocupada ante la expresión de su hermano.

-"Nuevo aviso del V Sector para el club de futbol del instituto Raimon"-recitaba Kidou en voz alta sin apartar su furibunda mirada de la pantalla-"Mañana a las 9:15 los jugadores deberán ir al estación para disputar el partido del Holy Road contra el Genei Gakuen"

-¿Qué…?-articuló Haruna con los ojos dilatados-¿M-Mañana…? Pero si los chicos acaban de enfrentarse a Zero, no están en condiciones en meterse mañana mismo en otro partido.

-Lo tenían pensado…-gruñó Kidou.

-¿Qué quieres decir?

-En el fondo daba igual que ganáramos o perdiéramos contra Zero. El objetivo principal del V Sector es sacarnos de la competición. Si hubiéramos perdido contra Zero lo habrían hecho pasar por un partido oficial y nos hubieran dejado fuera. Pero aun ganando ha dejado a los chicos exhaustos.

-¿Eso significa que el V Sector pretende aprovecharse del cansancio de los jugadores para tener una victoria rápida?

-Eso parece…-murmuró Kidou con el ceño fruncido.

-¿Y qué hacemos…?-preguntó Haruna.

-Tranquila, tengo una idea-sonrió Kidou comenzando a mandar mensajes mientras Haruna se acercaba.

-Espera…estos jugadores…

-Es el momento de que entren en acción.-dijo Kidou mandando los mensajes a los respectivos destinatarios.

CONTINUARÁ.

Y de nuevo me disculpo por mi larga tardanza, esperaba poder poner el partido contra el Genei Gakuen pero ya estaba quedando demasiado largo y quería centrarme un poco más en las relaciones que en los partidos, espero no haberos decepcionado. Si, Kidou tiene un plan para el siguiente partido, espero que os guste cuando lo ponga. Siempre quiero poner notas más largas pero al final me da pereza hacerlo XDD.

Y de verdad, chicos, me gustaría responder a los review pero esta vez no lo haré porque es tarde aquí y el fic lo quiero subir a la de ya y responde review me llevará tiempo. De todas formas en mi profile tenéis la dirección de mis ask por si queréis preguntarme respecto al fic, de verdad que lo siento.

Muchos saludos

Chao Ling-Yin