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~Forbidden Valkyria~

- ¡Mierda!- espetó con asombro.

El profesor suplente era el mismo hombre que se cruzó ayer por la mañana en el pasillo. Qué coincidencia, ¿no?

- ¿Qué sucede, Vally?- inquirió Botan susurrando, ella sonrió.

- ¿No lo ves? Ese tipo está que se parte solo- la joven aún no lograba cerrar la boca, parecía haber visto al tipo más sexy y fornido de la historia.

- Sólo estará aquí un par de días y luego no lo volverás a ver, no exageres-

- Admítelo-

- Si, está que me lo como entre dos panes, ¿feliz?-

- Completa y absoluta. Creo que comenzarán a gustarme los cálculos, las estadísticas y sobretodo, quiero contarle con la calculadora ese par de bíceps-

- Con cuidado, niña. Es mayor que tú y ni siquiera lo conoces-

- ¿Crees en el amor a primera vista? Puedo hacerle una resonancia magnética en este instante- puso las manos como si sacara una foto.

- No me digas, experta. Cuenta todo-

- Soltero, sin hijos, vive solo y está dispuesto a tener una aventura con una jovencita de diecisiete años-

- ¿Cómo sabes todo es?-

- No tiene anillo, es muy joven, y vi su carro en la entrada del colegio. Conozco todos los autos que estacionan allí, y justamente ese, no me pareció conocerlo. Y por último, él todavía no conoce de lo que soy capaz-

- Eres una maldita- rió la peli celeste.

- Maldita, perra, Botan, pe-rra-

Los susurros comenzaban a enfadas al calvo señor.

- ¿Pueden hacer silencio ustedes dos?- él las retó, claro, no escuchó una sola palabra de lo que dijeron.

- Lo siento, director- Valkyria le sonrió al profesor suplente, éste le desvió la mirada al instante.

- Dime que no tienes pensado hacer lo que creo que harás- inquirió Botan.

- Tú dímelo. Me conoces-

Esa sonrisa juguetona en el rostro de Vally es el primer indicio de que una persona que le falta un tornillo hará diabluras en cualquier momento.

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La clase resultaba entretenida. Los estudiantes supieron entender todas las explicaciones que el maestro daba, a excepción de la peli castaña que se ocupaba más por observarlo detenidamente, que hacer los ejercicios que dictaminó.

- Hay una simple forma de realizar estas operaciones. Para resolver las ecuaciones se deben quitar denominadores, si los tiene. Para ello se multiplica ambos lados de la igualdad por el mínimo común múltiplo de los denominadores. Sacar paréntesis. Pasa todos los términos que contenga la incógnita a un lado de la igualdad y los demás al otro lado- la voz sonaba tan firme y rígida que todos prestaban suma atención- Recordar que todo sumando de un lado de la igualdad pasa al otro con el signo opuesto. Se le suma en ambos lados el opuesto del número que queremos eliminar. Si está multiplicando, se elimina multiplicando ambos lados por el inverso del número que queremos eliminar de ese lado. Resumiendo, en una igualdad puede hacer lo que le convenga, sumar o multiplicar por un número, hacer una raíz, siempre que lo haga en ambos lados de ella - la jovencita levantó la mano, pidiendo permiso para preguntar- ¿Si?-

- Valkyria.

- No sé si podré aprenderme todos los nombres, son muchos-

- No se preocupe. Sé que no estará mucho tiempo aquí, pero estoy segura de que no olvidará el mío. Es decir...admito que es un poco extraño- la muchacha sonrió.

- ¿Qué querías preguntar?- evadió el comentario.

- Me gustaría que explicara nuevamente la fórmula-

- Claro...Una ecuación es un enunciado matemático que tiene dos expresiones separadas por un signo igual. La expresión a la izquierda del signo igual tiene el mismo valor que la expresión a la derecha. Una o ambas expresiones pueden contener variables. Resolver una ecuación implica trabajar con las expresiones y encontrar el valor de las variables. Para que la ecuación se mantenga igual, debes aplicar la misma operación a ambos lados de la ecuación. Si multiplicamos, o dividimos, un lado por una cantidad, debemos multiplicar, o dividir, el otro lado por la misma cantidad. Esta ecuación se puede resolver dividiendo ambos lados por siete. Puedes verificar tu cálculo sustituyendo el valor de x en la ecuación original-

- Gracias, creo que lo he captado-

- No entendiste una mierda, Valkyria- le susurra Botan.

- Exacto. Pero compartimos una linda conversación ¿no lo crees?- ambas rieron.

- Por cierto, el profesor Jakimioto me ha pedido que les entregue sus exámenes- comentó Hiei.

El pelinegro comenzó a nombrar por apellidos a los alumnos.

- ¿Llistosella?- Hiei pensó "qué apellido más raro", luego de ver el nombre supo de dónde provenía.

- Origen catalán-

Valkyria se acercó a recibir el examen, se sorprendió de la baja nota de éste.

- ¡Carajo! ¿Acaso ese tipo está demente? ¿Un tres?- masculló exasperada.

- Debiste estudiar más-

- ¿Está burlándose? Nuestro profesor tiene una forma de enseñar bastante hipnotizante. En resumen, creo que su cuerpo desprende moléculas de cloroformo y hace adormecer a este batallón. Sus clases son un desperdicio de tiempo y no quiero mencionar la parte de que sus métodos de enseñanza no han prosperado en ninguno de nosotros ¿Y usted me dice que debí estudiar más?-

- Pero veo que a algunos les ha ido mejor que a ti. Sólo fueron algunas operaciones, no va a cambiar el rumbo de su vida, señorita ¿Valkyria, cierto?-

La joven se quedó con la boca abierta, volvió a su pupitre resignada.

- No me digas que te pones así por una simple nota...- Botan no aguantó susurrarle.

- Me encanta protagonizar el papel de la estudiante histérica. Voy a volverlo loco-

- Tú si que tienes agallas, amiga-

La primera clase del profesor Jaganshi finalizó.

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La madre de Valkyria fue a recogerla al instituto como suele hacerlo todos los días. Si no puede hacerlo, manda a tu chofer privado para que la busque. Teme que su hija se convierta en una cualquiera sino está en su casa luego de la escuela.

- ¿Cómo te fue hoy?-

- Excelente, obtuve un tres en matemáticas- le hizo entrega de la hoja- Creo que es el mejor día de toda mi vida- su madre observa la tranquilidad con la que dice las cosas.

- ¿De qué hablas, Valkyria? Ya mismo iré a hablar con tu profesor. ¡Esa nota es inaceptable!- gritó exasperada.

- Bla, bla, bla. Mamá, ni siquiera el profesor titular está. Solamente el suplemente-

- Iré de todas formas-

- No, mamá. Es su primer día, no hagas un escándalo por un insignificante tres..-

Tarde, su madre había salido del auto camino al salón de clases donde Hiei se encontraba solo, ordenando su bolso.

Alguien golpeó la puerta, visualizó a una mujer de cabello rubio ceniza y un conjunto deportivo.

- ¿Si?-

- Disculpe, ¿usted es el profesor de Llistosella Valkyria?-

- Sólo soy un reemplazo-

- Mi hija recibió esta nota el día de hoy, y necesitaría saber por qué fue- le hizo entrega de las hojas.

- Yo no evalué ese examen, tampoco estoy a cargo de las puntuaciones de los alumnos. Si su hija se sacó un tres, quizás debió estudiar un poco más-

- A ella siempre le costó matemáticas. ¿Puede decirme qué hizo mal?- Hiei observó y verificó los errores.

- Su hija desarrolla bien las operaciones pero tiene un serio problema con los signos-

- Nunca le han gustado-

- Es algo muy simple que con algunas clases particulares se puede resolver- nunca fue su virtud dar consejos, pero la ocasión lo amerita.

- ¿Usted podría ser su tutor?-

- Emm...no, yo no- titubeaba por la presión que ejercía esa mujer.

- Por favor, le pagaré lo que usted quiera-

- No creo que sea necesario, yo no- la madre de Vally, inmediatamente escribió en un anotador.

- Ésta es la dirección, mañana por la tarde lo esperará-

La mujer salió del aula en dirección al auto. Hiei suspiró pesado, no pudo decir ni una sola palabra. ¡Excelente primer día! La joven de peli castaña entró sigilosamente para

que su madre no la viera.

- Gracias- Hiei notó su presencia pero ni siquiera la miró.

- Sólo lo hago por el dinero- respondió secamente.

- Si, jefe- hizo la reverencia que un soldado haría y salió, Hiei rodó sus ojos, cansado. Comenzaba a creer que esa niña era todo un problema.

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Valkyria se encontraba en su habitación, elegante y enorme, vistiendo un pijama de dos piezas color celeste. Por supuesto, ¡odiaba el rosa! Rodaba por toda la cama hablando por su teléfono en forma de zapato con su mejor amiga Botan.

- Te digo que mañana por la tarde vendrá-

- Eres una maldita suertuda, Vally. Cuando crezca quiero ser como tú-

- Y lo harás, sólo hace falta que primero crezcas y luego saque tu lado más salvaje-

- Procura no enamorarte- rió del otro lado.

- ¿Cómo crees? No, eso no. Sólo quiero divertirme con mi sexy profesor. Cumplir mis fantasías excitantes y gemir arriba del escritorio, nada más. ¿Es mucho pedir?-

- Lo cumplirás. Conociéndote, se que lo harás-

- Eso espero- suspira con pesadez- Hoy los escuché hablar nuevamente del tema-

- No me digas-

- Si, no sé cómo ni cuándo preguntárselo. Estoy un poco cansada de oír los murmullos- la voz de la joven se oía un poco angustiante.

- ¿Qué decían?-

- Mi padre dijo que ELLA mandó otra carta, que está como loca insistiendo-

- Estoy segura de que algún día te dejarán conocerla-

- Botan, pasó un año desde que me enteré que soy adoptada y mis padres aún no me dicen quién es mi verdadera mamá. No me dejan buscarla, no me dan datos, no quieren que la conozca. Es frustrante-

- Lo sé, pero debes tener paciencia. Sé que es una situación difícil, inclusive para mí. No sé qué decirte, quiero ayudarte-

- Con tu sola compañía me basta. Debo colgar, si mi MADRE ve que estuve dieciséis minutos hablando con mi mejor amiga me matará. Ya sabes lo chiflada que se pone- rodó sus ojos.

- Tranquila, nos vemos mañana en el colegio. Adiós-

La situación con los padres de Valkyria se tornó problemática desde hace un año, puesto que por casualidad, se enteró que es adoptada. Infinitas veces trató, inútilmente,

de obtener datos sobre su madre biológica, la cual ahora, está pidiendo conocerla. Ellos negaron que la joven acceda a esa información. Por inseguridad, pavor y por miedo

a que la verdad sea tan dolorosa como chocarse contra un tren de frente.

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Hiei tenía enfrente una bebida bien fría y a Kurama quien además de servir a otras personas, conversaba con él.

- Te digo que mañana por la tarde iré-

- Qué suertudo eres. ¿Visitando a una estudiante?- el pelirrojo se echa a reír.

- Y es sólo el primer día-

- Sólo procura no enamorarte, ¿sí? Mira que esas jovencitas dan problemas, Hiei-

- ¿Eres idiota o qué? Es sólo una egocéntrica y caprichosa niña, y claro, adinerada. Sólo voy porque lo necesito-

- Lo sé. ¿Más?- ofreció llenar su copa nuevamente.

- No, iré a casa, debo ordenar algunas cosas-

- ¿Y con...ya sabes...cómo te sientes?-

- No me menciones ese tema. ¿Crees que voy a andar llorando por los rincones por una perra codiciosa como Mukuro? Estás bien equivocado, Kurama-

- Discúlpame-

- No te preocupes, ese tema está cerrado para mí. Me voy-

- Cuídate, galán-

- Estúpido, zorro- espetó.

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El timbre de la gran casa de la familia Llistosella sonó. Hiei quedó asombrado de lo inmensa que era y de la cantidad de flores que contenía. El aroma de un perfume floral se podía oler desde la entrada. Casi doscientos metros cruzó con su carro desde la calle hasta llegar a una enorme fuente ubicada a pasos de la puerta. Seguramente, esa mansión estaba repleta de habitaciones. ¡Qué curiosidad!

- Señor Jaganshi, bienvenido. Siéntase como en su casa- la madre de Vally abrió la puerta y lo invitó a pasar.

- "Ojala me sintiera como en mi casa"- pensó el pelinegro.

- Valkyria está esperándolo en la sala. Por cierto ¿cuánto cuesta su clase?-

- Ah, eh...realmente no lo sé pero...-

- No se preocupe. Tome. Le daré el resto mañana-

Hiei, a primera vista, notó que el dinero recibido era demasiado.

- Señora Llistosella, ésto es demasiado, no puedo recibirlo-

- Tómalo, lo que sea por mi niña-

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Valkyria se encontraba en la sala, sentada en un gran piano de cola negro, tocando teclas para pasar el rato, aunque no sonaba para nada mal. La habitación tenía algunas pinturas de artistas reconocidos que, claro, Hiei no tenía idea de los nombres. Algunas eran muy buenas, otras eran trazos de colores. Los grandes ventanales dejaban entrar los rayos de sol y las cortinas se movían con la suave brisa de una hermosa tarde.

- No se oye nada mal...-

Vally sonrió al identificar la voz masculina. No había dudas, era él. Sonrió.

- Piano, ballet, múltiples idiomas, danzas contemporáneas y ahora...matemáticas-

- ¿Valkyria, cierto?- otra vez burlándose de su nombre, fingiendo no recordarlo.

- Profesor, Jaganshi- sonrió triunfante.

- Valkyria, debo irme a una reunión de negocios. En un par de horas volveré. Espero que aprendas algo y hazle caso a tu profesor- la madre se marcha con su intento de reproche y los deja solos.

- Claro, mamá. Obedeceré a todas sus órdenes- contestó juguetonamente.

- Está bien, adiós-

- ¿Listo para enseñarme?- se muerde el labio inferior seductoramente.

- ¿Eso es un trabajo o un castigo?-

- Para ti, un premio-

- Yo diría una tortura, de esas que duran un minuto pero parece mil años-

- Será divertido, lo prometo...No morderé- ésto último lo susurra, mientras se sientan en una gran mesa con sillas de estilo antiguo.

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La hora pasó y Vally se sentía a gusto con el profesor. De hecho, le estaba gustando la manera en la que él se expresaba y las formas que usaba para explicarle todo detalladamente. Pero claro, era más lo que miraba al pelinegro, que el caso que le hacía.

- Y así es cómo se hacen...-

- Creí que eran más difíciles. Es decir, sé que tengo un problema severo con los signos, fue siempre mi maldito flagelo-

- Esos puedes hacerlos sola. Son fáciles-

- Claro, muy simples- espetó con ironía- ¿Por qué no le agrega dificultad? ¿O cree que no puedo con ello?- afiló su mirada.

- Tres preguntas máximo-

- ¿Tiene novia? ¿Vive solo? ¿Su auto es de color negro?-

- Acerca del ejercicio, señorita Llistosella-

- No, no tengo ninguna pregunta- rió con ganas y de la nada.

- ¿Qué es tan gracioso?- Vally se acercó con mirada penetrante.

- La manera en la que los profesores huyen de las estudiantes. Me resulta divertido que se cohíban tanto y crean que no tienen sueños, ya sabe..."esos" sueños, cuando toda adolescente sueña con una clase particular, en el medio de la sala de su casa. ¡Demonios!- mordió el lápiz con seducción, mientras seguía escribiendo en la hoja.

- No sé cuál es su punto, señorita. Pero le aseguro que no me resulta atractiva y de serlo así, debe ser alarmante para usted que alguien no quiera quedar aprisionado frente a miss popularidad. Yo sólo me limito a hacer mi trabajo-

- Y eres tan maliciosamente bueno en eso...-

- ¿Qué?-

- ¡Terminé!- evadió su pregunta.

- Déjame ver-

- Seguro, búscale los errores-

- Aquí. El signo negativo, pasa a ser positivo. Eso te cambia todo el resultado. Los demás...están bien-

- ¡Mierda!-

- También tiene un serio problema con tus palabras-

- ¡Mierda, mierda, mierda! Es el único que hice mal-

- Es cuestión de práctica. Te dejaré algunos. Mañana los corregiré, y espero que no haya ningún error-

- Cometería hasta el peor de los pecados solo para que vuelva, profesor Jaganshi- sonríe con picardía.

- Sólo...has tu tarea y practica, en lo posible deja de las tonterías a un lado. No quiero "cohibirme"-

- ¡Si, mi general!- otra vez hizo una reverencia como un soldado.

- Señor Jaganshi. Espero que mi niña se haya portado bien. Suele ser el peor ejemplo de rebeldía-

- No se preocupe-

- Lo acompañaré a la salida-

- ¡Adiós, profesor Jaganshi!- sabía que gritarle le sonaría fastidioso, así que lo hizo a propósito- ¡Ay! Se me antoja una clase particular del cuerpo humano con usted en mi habitación...- susurra.

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