Capítulo 2

Burning, Telequinesis y Robots

Blaze se encontraba en una reunión con los ministros, consejeros, magistrados y otros funcionarios, estaban sugiriendo algunas mejoras que beneficiaran a todos, hacia un par de semanas atrás hubo una sequía, no llovió durante quince días y junto con el calor del sol, algunos lagos se secaron completamente, escaseando el agua de los ríos. Un río que venía desde el mar permaneció intacto, de este se había estado extrayendo agua y llevándola a las demás partes del reino. Un reino de una isla vecina había tenido dificultades, la sequía le había afectado directamente, dejándolos sin agua. Mediante un par de reuniones, se había llegado a un acuerdo, si el reino de Blaze compartía su agua con ellos, estos les compartirían herramientas que hicieran más fácil la agricultura.

Al parecer las lluvias han vuelto, pero no han sido las suficientes como para restaurar los ríos que se han secado —informó el magistrado, un mapache—. Necesitamos reorganizarnos si queremos que el agua del río principal alcance para ambos reinos. La forma en la que hemos estado transportando al agua hacia el reino de Grijalva, la isla que está a casi dos mil kilómetros al oeste, no nos es funcional, a lo largo de cinco días varios piratas han asaltado nuestras flotas dejándolas sin el agua, afortunadamente nadie salió herido, pero mientras esto siga así no nos conviene en nada este acuerdo… Tal vez debamos reorganizar —sugirió—, de lo contrario se juzgará de acuerdo a la ley.

Princesa… —interrumpió alguien—. Si me permite la palabra, ese acuerdo nos ha servido de mucho, nuestros campesinos han tenido jornadas laborales menos agotadoras, han podido pasar más tiempo con su familia, ¿Les vamos a quitar eso?, en este reino siempre se ha tenido empatía, y se está demostrando con este acuerdo, ¿Por qué cambiar de opinión ahora? —varios aplaudieron ante las palabras.

Tiene razón, ministro de salud… —opinó Blaze—. El problema es que tampoco podemos estar arriesgando la vida de los soldados que transportan el agua. El magistrado tiene razón, necesitamos una forma más viable para el transporte de ésta.

Con todo respeto, princesa —habló el ministro de defensa—. Si el ministro de finanzas me hubiera aprobado el presupuesto que le pedí hace dos meses, los soldados estuvieran mejor equipados en armamento, los asaltos a las naves serían menores.

¿Usted cree que eso pueda funcionar? —preguntó Blaze.

Por supuesto —afirmó.

¿Usted qué opina, primer ministro? —preguntó la princesa.

El acuerdo nos benefició en la agricultura, la maquinaria proporcionada nos ha ahorrado muchos gastos en ese sector, por lo tanto, el presupuesto destinado a la agricultura puede ser desplazado a otra área, en este caso el ministerio de defensa, que se encargará de aprovecharlo —contestó de manera amable el primer ministro.

Muy bien —dijo ella en respuesta—. Parece que encontramos una solución —volteó a ver al ministro de defensa—. Su presupuesto será aprobado desde ya. Esperemos que todo resulte lo esperado.

Gracias, princesa —dijo.

Gracias —replicaron los demás.

Bien, doy por concluida esta reunión —informó—. Todos pueden retirarse, comenzamos labores dentro de una hora, hagan lo que tengan que hacer hasta entonces —todos salieron de la sala.

Blaze se encontraba en su habitación, estaba agotada, y ¿cómo no estarlo? Una reunión de cuatro horas agotaría a cualquiera. Ella deseaba descansar, pero sus deberes como princesa no se lo permitían, las únicas veces que podía descansar era de noche y, a veces, no del todo.

La peor parte es que todavía no había acabado, no para ella, todavía tenía que firmar los acuerdos y tratados, presupuestos y demás, sin duda una tarea muy cansada, el único gusto que tenía era que su gente se viera beneficiada, su esfuerzo se veía recompensado cada vez que su gente festejaba en su honor, cada vez que su gente esbozaba una sonrisa. Eso hacía que su esfuerzo valiera la pena, eso le daba sentido.

Bien, este es el último —se dijo a sí misma, mientras ponía su firma. Suspiró—. ¿Qué más falta? Creo que solo falta entregar los papeles —Salió de su habitación.

¿Qué se le ofrece, Princesa? —Preguntó uno de los guardias—. ¿Necesita que se le ayude en algo?

No, gracias. Solo llevaré estos papeles al primer ministro —informó.

¿Quiere que los lleve por usted?

No, prefiero hacerlo yo misma. De todas formas, gracias por el interés, Edward.

¿Esta segura? —preguntó. Edward no solo era uno de los guardias que protegían la habitación de Blaze, también era uno de los consejeros y amigos de ella. Una zarigüeya de unos diecinueve años de edad—. Puedo ir rápido, así usted descansa aunque sea por unos minutos.

¿Estás seguro?

Por supuesto —afirmó.

Bien —le entregó los papeles firmados—. Se los entregas al primer ministro, le dices que el sobre del sello azul tiene los papeles firmados para el presupuesto del ministro de defensa, y el de sello verde tiene los papeles firmados para la construcción de la torre de vigilancia. Los demás papeles son de las vigilancias en los alrededores del reino.

Entendido, princesa Blaze. Voy enseguida.

Gracias de ante mano.

No hay de qué. Gracias a usted por permitirme este honor —salió corriendo. Blaze regresó a su habitación y se acostó sobre su cama.

Lo bueno es que ya no tengo más reuniones, al menos por hoy. Solo tengo que ir a supervisar el inicio de la construcción de la torre de vigilancia y todo quedará resuelto por hoy —comenzó a cerrar los ojos, intentaba dormirse por unos segundos, en eso escucha que llaman a su puerta, se levantó un poco molesta. Abrió la puerta.

Disculpe la interrupción, princesa —era uno de los guardias, un coala—. Un joven le está esperando afuera.

¿Quien?

No sé, se me olvido preguntar por su nombre.

Voy enseguida —el guardia asintió y se retiró. Blaze entró de nuevo a su habitación— ¿Quién será? —Comenzó a prender fuego en sus puños—. ¿Por qué nunca puedo descansar? —dijo, molesta—. Espero que sea algo importante o me molestaré bastante —apagó las llamas de sus puños, salió de su habitación y se dirigió a la entrada del castillo, los guardias abrieron las puertas—.Gracias —dijo. Al salir, se llevó una gran sorpresa—. ¿Silver?

Hola, Blaze —saludó. Blaze extendió su mano para estrecharla con él, sin embrago, Silver se le quedó viendo—. Déjate de formalidades —dijo y le dio un abrazo, ella le correspondió el abrazo.

¿Qué haces aquí?

Bueno, lo que pasa es que estaba pensando que ha pasado bastante tiempo desde que nos vimos la última vez. Sabes, a mí no me gusta perder a mis amigos, entonces pensé que tal vez sería buena idea ir a caminar por allí un rato. ¿Qué dices? ¿Te gustaría ir a caminar? —Blaze tardó un poco en contestar.

Te agradezco que hayas venido hasta aquí, pero tengo cosas de las cuales ocuparme, no puedo ir contigo.

Come on! Solo será por un rato.

Lo siento, Silver. Tengo una responsabilidad muy grande, mi deber como princesa es estar al lado de mi pueblo.

Pero solo será por poco tiempo, media hora ¿Sí? —insistió—. Además, encontré un lugar muy genial, está en una isla muy grande.

¿Te refieres a la isla que está pasando los archipiélagos del norte?

Sí, exacto. Es casi un continente —afirmó. Blaze giró la mirada— ¿Qué?

Esa isla está muy lejos, tardaríamos horas en llegar.

Solo tardaríamos unos minutos —aseguró.

¿Cómo?

Te mostrare —Silver tomó a Blaze entre sus brazos y comenzó a usar su poder de psicoquinesia (telequinesis) para flotar. Blaze se había olvidado por completo de los poderes de Silver, de manera que esbozó una ligera sonrisa cuando este comenzó a llevarla con dirección a aquella isla, pero algo no dejaba de preocuparla: su pueblo.

Silver, no creo que sea correcto que yo salga del castillo sin antes avisar mi ausencia —informó.

Don't worry, antes de que tú bajaras le dije a los guardias que vendrías conmigo un rato —dijo, Blaze se sonrojó ligeramente, Silver no lo notó. Silver parecía hacer todo a conciencia, de alguna manera sabía que Blaze estaría estresada pero que aun así no se molestaría por sus acciones, además ¿Quién se resistiría a una oportunidad para relajarse?

Después de unos cuantos parpadeos habían llegado, era una isla más grande de lo normal, de hecho era como tres o cuatro veces más grande que la isla del reino de Blaze.

Bien, llegamos —Silver bajó a Blaze—. Sígueme —agregó mientras se adentraba en la jungla.

Espera, ¿A dónde vamos? —peguntó Blaze.

Ya lo veras, tú solo sígueme.

Blaze le siguió el paso hasta que le perdió de vista, aun así tenía la sensación de que él no se encontraba muy lejos, siguió por unos minutos hasta que llegó a unas cascadas que depositaban el agua en un gran lago con agua cristalina, a los costados de estas había unas formaciones rocosas con huecos en medio, había lianas envolviendo gran parte de ellas, lo que le daban un aspecto celestial.

¡Tadaaaah! —exclamó Silver alegremente, señalando con sus manos aquel lugar.

¿Cómo encontraste este lugar?

Eh… Digamos que… llegué por el lado equivocado.

¿Te perdiste? —preguntó ella, esbozando una sonrisa.

No exactamente… —Silver se sentía apenado.

Al menos algo bueno resultó de eso —dijo, riendo un poco.

No te burles… A cualquiera le pasa —desvió la mirada—. Arriba de las cascadas hay algo increíble. Vamos —cuando Silver dijo esto Blaze tragó saliva, él lo notó—. ¿Sucede algo? —preguntó, Blaze tardo unos segundos en contestar.

No me gustan las alturas —dijo, ella volteó a su derecha mientras cerraba sus ojos, suspiraba sobre su hombro y cruzaba los brazos.

Vamos, te gustará —Silver la volvió a cargar en sus brazos y se elevó hasta la cima de las cascadas, Blaze cerró los ojos para no tener que ver la altura a la que estaban, pues esta era bastante alta. Silver llegó a la cima, puso a Blaze en el suelo y esta se sostuvo en pie mientras abría poco a poco los ojos—. ¿Qué te parece?

Increíble… —susurró ella. Blaze había quedado impactada por lo que sus ojos veían, un prado con flores de todos los colores, rosas y árboles frondosos y exuberantes, y un rió que desembocaba en la cascada del principio—. Jamás había visto este lugar. Es hermoso…

Sabía que te gustaría —dijo—. Pero sé que estas cansada. ¿Qué tal si vamos a aquel árbol de allá? —dijo, señalando un árbol a unos cuantos metros.

Ambos caminaron hasta el árbol señalado por el erizo, se sentaron al pie de éste, un ligero viento soplaba dando una sensación de frescura.

¿Realmente es muy difícil lo que haces? —preguntó Silver, curioso.

Sí —respondió—. Bueno, no es difícil, más bien yo diría que es "agotador". Pero la verdad es que me agrada cuidar de mi gente. Es una gran responsabilidad, pero se siente bien que las personas me quieran. Una recompensa, para mí, es ver vislumbrarse una sonrisa en sus rostros al final de cada día —suspiró—. No sé qué haría si algo les sucediera.

Tal vez deberías darme clases de liderazgo —dijo—. Ya que soy pésimo en ese ámbito —admitió. Blaze sonrió ligeramente.

Bueno. No es algo complicado. Pero no hay nada que yo pueda decirte… El liderazgo viene desde adentro, tienes que desarrollarlo.

Oh… Bueno, supongo que tendré que esforzarme —suspiró—. ¿A qué hora tienes que regresar?

Tengo que regresar dentro de treinta minutos —contestó ella—. Aún me quedan un par de cosas por resolver —informó de manera amable.

Bueno, espero que tengas un día libre, ya sabes, para poder divertirnos un rato —pensó por un momento y luego continuó hablando—. Tal vez en tu cumpleaños.

Hmmm… Cumpleaños —Blaze se acordó de algo—. ¡Mañana es el cumpleaños de Sonic! —exclamó—. Se me había olvidado por completo. Necesito avisar al consejo que mañana necesito salir —suspiró—. Silver, necesito regresar, tengo muchas cosas que hacer si mañana quiero tener el día libre para ir a visitar a Sonic. ¿Me puedes llevar lo más rápido que puedas? —preguntó ella. Silver asintió de inmediato y la cargo entre sus brazos. Sin más vueltas al asunto, Silver usó de nuevo sus poderes para llevar de regreso a Blaze al castillo.

Llegaron al castillo. Silver dejó, de manera inmediata, a Blaze en el suelo y ella comenzó a entrar al castillo rápidamente. A punto de cruzar las puertas, ella se detuvo.

Pasa —dijo ella, haciendo un ademan con su mano. Silver entró, caminando detrás de Blaze, parecía estar inseguro—. ¿Sucede algo? —preguntó.

No, todo está bien. Es solo que no se para que quieres que yo entre, seguro tendrás cosas que hacer y yo solo seré un estorbo —dijo, con timidez notable—. Ni siquiera ayudarte podría, yo no sé nada sobre esto —admitió.

Tú tranquilo, solo has lo que te pida ¿Si? —dijo, calmadamente—. Ven, tengo que recoger unos papeles de mi habitación —Silver asintió y siguió a su amiga. Blaze subió un par de escaleras hasta que llegó a su habitación, comenzó a acomodar los papeles que ella necesitaba.

¿Ésta es tu habitación? —Preguntó Silver con evidente asombro, al mismo tiempo que recorría con la mirada toda la habitación—. Es enorme. ¿Qué heces con tanto espacio?

Bueno… Es mejor tener espacio de sobra —dijo, acomodando unos documentos de manera ordenada—. Silver, pásame el sobre de allá por favor —señalando una pequeña mesa de centro—. Silver tomó el sobre y se lo pasó a Blaze—. Gracias. Ahora solo tengo que meterlos aquí —metió los documentos, con mucho cuidado, adentro del sobre.

¿Eso es todo? —preguntó con curiosidad.

No jem. Necesito ir a la sala principal para poder escribir una especie de carta de permiso al consejo, en las cortes, para poder ausentarme maña. Es imprescindible que escriba todas las labores que ya quedaron resueltas y mis planes para el día de mañana —suspiró—. Silver, ¿puedes llevarme abajo, al pacillo principal, por favor? —pidió amablemente.

Él asintió y la cargó en los brazos hasta el pacillo. Ya ahí, Blaze entró en una sala en la cual tomó una máquina de escribir y colocó unas hojas en ésta, comenzando a escribir lo que necesitaba.

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Silver, ve a la sala de ministros, está a unos... casi dos kilómetros de aquí, en el Palacio de las Cortes, sabrás cual es ya que es el único que hay, está en dirección éste. Cuando llegues buscas al Primer Ministro, Félix María Calleja, y le entregas estos papeles —pidió—. Yo seguiré terminando de escribir, me falta poco.

Te espero. Mejor termina y ya vamos los dos, recuerda que puedo llevarte rápido —sonrió.

Bueno, solo dame diez minutos.

Claro. Mientras tanto… ¿En dónde está el baño? —preguntó tímidamente.

Sobre este mismo pasillo—señaló la entrada de la sala—, sigue derecho y en un costado está el baño de hombres—continuó escribiendo.

Vuelvo en seguida —dijo. Ella asintió con la cabeza.

Con Silver—

Bien…. Baño de hombres… Baño de hombres… Mmmm ¿Dónde está? —Se repetía a sí mismo mientras recorría el pacillo—. ¡Oh! Aquí está —entró—. Wow… Está genial —dijo, impresionado—. Bueno… No hay tiempo para asombrarse…

Ya cuando estaba por salir del baño, se le pasó por la mente echarse agua en la cabeza, estaba haciendo calor. Se miró al espejo:

Mmmm… No soy tan feo. Tal vez si… —en ese momento algo se le ocurrió— Si me echo tantita agua en las púas pueda verme aún mejor —abrió el grifo de agua (llave) —. Por aquí… Por aquí y… ¡Aquí! Listo, todo un galanázo.

Silver no se percató que había derramado bastante agua, de modo que cuando estaba por retirarse se resbaló con esta. El impulsó de la caída hizo que al tratar de mantener el equilibrio, usó accidentalmente sus poderes y salió impulsado hacia el espejo, causando una cuarteadura en todo el cristal.

Este… No creo que se note ¿o sí? —Se dijo mientras veía la cuarteadura ir de un lado al otro del espejo—Espera, siempre traigo conmigo un poco de cinta camuflaje—sacó una especie de cinta y la puso a lo largo de la grieta en el cristal, a los segundos comenzó a ser imperceptible que éste estaba roto—. ¡Eso es! Soy todo un genio —se alagó el mismo—. Bien, debo regresar con Blaze, ya debe haber terminado.

De vuelta con Blaze—

Así que ¿Rompiste el espejo de adentro? —preguntó, un tanto molesta.

¡Blaze! Este jem no sé de qué me hablas —disimuló, no muy convincente— ¿Cuánto tiempo llevas parada ahí?

Cerca de 20 minutos. ¿Qué tanto hacías ahí dentro?

Nada, solo mojándome las púas —puso su mano en la cabeza—. Hace calor.

Lo sé —dijo con un suspiro—. Aun así no tenemos tiempo que perder —lo tomó del brazo—. Vamos que se hace tarde.

Ambos salieron del castillo. Una vez afuera, Silver la cargó y la llevó al Palacio de Las Cortes al este del castillo. No tardaron mucho en llegar. Silver se dispuso a buscar al Primer Ministro, mientras tanto; Blaze entregó la carta en la sala principal de Las Cortes.

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Habían quedado de verse en la entrada, Blaze fue la primera en llegar ya que no era tanto lo que tenía que hacer, Silver, sin embargo, tenía la tarea de buscar al primer ministro. Al paso de veinte minutos; Silver llegó.

Ufff… Todo listo, no ha sido fácil pero lo encontré —sonrió Silver—. Aunque tuve que preguntar a casi todo el mundo jeje. ¿A ti como te ha ido al entregar la carta? —preguntó poniéndose al lado de ella.

Me darán respuesta en unas tres horas —suspiró y se sentó en los escalones de la entrada—. Tienen que analizar las cosas que se han realizado y en base a eso me dirán si sí o si no —agregó con un poco de fastidio. Silver noto el estado de su amiga, así que se acercó a ella y se sentó a su lado, de manera discreta tomó la mano de ella, Blaze apretó su mano con la de él—. Estoy estresada… —Susurró, volteando a otro lado.

Lo sé… Tranquila, estoy contigo —tomó su otra mano. Blaze se sonrojó y quitó sus manos de las de él.

Déjame —dijo molesta—. Quiero estar sola un momento —pidió.

Claro —dijo—. Si me necesitas, estaré detrás de ése árbol —señaló una especie de roble a unos diez metros. Ella no dijo nada, ni un gesto. Silver caminó hasta detrás del árbol, comenzó a darse de golpes en la cabeza con el tronco de éste—: Idiota, idiota, idiota ¡idiota! —Se repetía a sí mismo— ¿En qué rayos estabas pensando al tomar su mano? ¡Rayos! —Volvió a darse de topes—. Okay, okay… Está bien, no es tan malo. Solo espera a que se relaje y vuelves con ella —se detuvo y se recargo en el roble, de espaldas—. ¿O será que debo regresar y tratar de animarla…? No… Podría empeorar las cosas… Mejor espera… Sí… Espera… —se recostó y vio la copa del árbol hasta que, sin darse cuenta, se quedó dormido…

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Silver sintió algo alrededor de su cuello, como si intentasen ahorcarlo, despertó abruptamente, empuñando sus manos.

Lo siento… No sé dar abrazos —era Blaze—. No era mi intención despertarte… Mucho menos asustarte…

No te preocupes, Blaze —Silver volvió a recostarse—. Solo fue un reflejo —completó.

Blaze bajó la mirada, apenada, Silver le levantó la cara con las manos.

De verdad te pido una disculpa por mi comportamiento tan incordio…

Don't worry. Sé que no te sientes muy bien… Si yo tuviera las mismas responsabilidades que tú, igual me sentiría así —dijo calmadamente—. No necesitas disculparte.

Gracias de cualquier manera.

Silver se puso de pie, Blaze lo miró extrañada.

Ven —pronunció alegre—. Caminemos un rato —extendió la mano hacia ella—. Alejarte de todo esto por unas horas te sentará muy bien—sonrió. Blaze le tomó la mano para poder levantarse.

Pero no vayamos muy lejos esta vez —pidió amablemente—. Quiero estar cerca por si me necesitan —explicó.

Claro —esbozó una sonrisa—. No pensaba salir del reino.

Perdón…

No hay problema.

Llevaban ya un rato caminando en los alrededores de la isla, a pesar de que el reino era toda ésa isla y algunas más pequeñas a su alrededor (islotes), Blaze jamás había visto ciertos lugares de ahí, su responsabilidad como princesa no le permitía salir a explorar… Apenas podía de vez en cuando dar una caminata, y eso era solo alrededor del castillo, eso la desesperaba un poco ya que no poseía mucha libertad… O al menos no la que ella desearía, pero su deber y posición de princesa era su principal prioridad…

Llegaron a una parte donde los charcos en la tierra hacían que hubiera mucho lodo, Silver no se fijó mucho en donde pisaba, y en una de esas se resbaló y cayó al suelo. Blaze echó a reír a carcajadas:

Jajaja. No puedo creer que no vieras ese charco Silver —Blaze no paraba de reír.

¡Oye! —dijo jalando a Blaze hacia el charco, haciendo que ella cayera en éste y se ensuciara. Blaze dejó de reírse y vio a Silver con una cara de seriedad—. Ups —susurró. Blaze se puso de pie y se acercó a él—. "Rayós… Fatality en… Tres… Dos… Uno…" —pensó y cerró los ojos. Silver sintió como le caía lodo en la cara. Abrió los ojos:

¡Jajaja! Deberías ver tu cara, Silver. ¡Pareces un monstruo! ¡Jaja! —Blaze se reía tan fuerte que se agarraba el estómago, intentó dar un paso hacia atrás del charco de lodo pero tropezó y se llenó toda la cabeza de lodo, y también varías partes más del cuerpo. Se puso de pie.

¡Deberías ver tu cara, Blaze! ¡Pareces un monstruo! ¡Jajaja! —repitió Silver de manera juguetona.

Ya jaja no es tan gracioso cuando le pasa a uno mismo —admitió—. Ya me ensucié por tu culpa jaja —salió del charco y se sacudió del cuerpo todo el lodo que pudo—. ¿Qué se supone que les voy a decir a todos en el Castillo y las Cortes?

Que… Que te caíste y te ensuciaste —dijo—. Es creíble.

A mí no me convence.

Cualquiera puede caerse sin querer.

Pues sí pero…

¡Oh ya sé! —Alzó una mano—. Vamos a la pequeña laguna que vimos y te enjuagas.

Mmmm mejor dejémoslo en que me caí —dijo mientras veía a otro lado.

¿Por qué? —preguntó, confundido—. Solo es cuestión de que te metas al agua y…

Si pero —interrumpió—… Tendría que… —se detuvo.

Tendrías… ¿Qué…? —preguntó aún más confundido.

Nada —pronunció en un suspiro—. Volvamos, ya casi se cumplen las tres horas que me dijeron —informó—. En lo que regresamos ya habrán pasado —comenzó a caminar. Silver salió del charco, se sacudió como pudo y le siguió el paso.

Ya en Las Cortes—

Ya nos hemos tomado el tiempo de analizar las cosas. Hemos revisado las obras y los compromisos cumplidos. Nos hemos vasado en los archivos recientes en los que se indican que ya no quedan pendientes —se detiene quien hablaba—. En lo que concierne a nosotros, a todos los presentes aquí, el consejo, hemos decidido, que en vista de que ya está todo resuelto; puede tomarse el día libre mañana —en ese momento, Blaze sonrió de manera leve—. Solo hable con el Primer ministro para informarle que es lo que se debe hacer en su ausencia…

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No hay inconveniente por mí —informó el primer ministro—. Haré lo que me está pidiendo princesa. ¿Cuánto se tardará? —preguntó.

Dos días, máximo —informó la princesa—. Solo es un pequeño asunto.

Ya veo —dijo—. La veré al rato entonces, en la cena, solo para terminar de ver esos detalles de la nueva torre de vigilancia, hay algo que al parecer no queda bien en los planos.

Claro, lo estaré esperando —dijo extendiendo su mano—. Gracias.

No hay de qué, princesa…

Un rato más tarde…—

Blaze ¿Este cofre de qué es? —preguntó Silver mientras observaba un cofre bastante grande.

Ahí guardo unos documentos de —suspiró—… De las batallas que hemos tenido con otras naciones —explicó, acercándose.

¿Has participado en alguna? ¿Cómo es que tienen estos registros? —preguntó Silver con curiosidad.

Solo en dos, fue hace un año la primera, y hace unas semanas la segunda —dijo, recordando los sucesos—. Los demás son de mis antepasados, esos tienen décadas, algunos tal vez siglos. Es como una especie de bitácora. Pero solo son como siete documentos y algunos están semi-quemados, casi todos rotos. Han estado aquí desde que recuerdo. ¿Por qué la pregunta?

Lo que pasa es que en mi mundo se ha perdido todo rastro de las primeras civilizaciones —dijo, al mismo tiempo que alzaba la mano y de un reloj en su muñeca hacia salir unos hologramas—. Hace bastante tiempo, 80 años para ser exactos, encontramos una de las maquinas usadas por el doctor Eggman —comenzaba a narrar mientras imágenes aparecían y daban a imaginar los hechos—. Al no saber qué hacía, nos pusimos a experimentar con ella, bueno, mejor dicho; se pusieron a experimentar ya que yo ni siquiera había nacido. Lograron activarla, aunque descubrieron que solo era su sistema central de procesamiento. Su cabeza para resumir —aparece la cabeza de la máquina, parecía una esfera de metal rota y agrietada de todos lados—, de ella pudimos extraer toda la información que pudimos, de su memoria principal, fue muy difícil ya que la mayoría estaba dañada —aparecen unos videos y Blaze se queda impactada—. En los videos podemos ver a través de la cámara que estaba grabando, desastres e incendios en todos lados, edificios derrumbándose y gente sufriendo, parece que hubo una guerra, podemos ver como estallan casas y laboratorios. Pero… Nada tiene congruencia, solo podemos ver pequeñas escenas de no más de 30 segundos, y solo son 8 escenas así —Silver pausa los videos—. El problema viene cuando encontramos una escena más corta, apenas 13 segundos y la cámara es golpeada —Silver vuelve a poner play a los videos, se muestra un corta secuencia en donde la cámara está en el suelo, y alza sus campo de enfoque, como si "mirara hacia arriba", una sombra se acerca a la cámara y lo último que se puede ver es: —. Quien se acercaba a la cámara termina por darle una patada y la grabación termina en ése instante. Y la verdad me intriga como es que ustedes pudieron encontrar documentos como esos —señala el cofre—. ¿Qué hicieron para encontrar algo así? —pregunta con curiosidad.

Pues… Estos documentos siempre han pertenecido a mi familia —explicó—. Hace muchos años, unos 4 siglos para ser exactos, hubo una guerra bastante fuerte entre naciones, una de las naciones quiso robar las Sol Emeralds, las cueles siempre había protegido mi familia, las querían robar para poder hacerse más fuerte y nuestra nación se tuvo que involucrar, recuerdo que me contaron que esa guerra al parecer era para recuperar tierras legitimas o algo así. Esa vez los documentos se perdieron, el castillo casi fue destruido. Hace unas semanas mientras iniciábamos las excavaciones para la construcción de la nueva Torre de Vigilancia nos…

La nueva… ¿Qué?

Torre de Vigilancia.

Ah… Sigue.

Te decía: Cuando iniciamos las excavaciones, encontramos este cofre y ahí dentro estaban estos documentos —tomó aquellos papeles y los metió de vuelta al cofre—. Y en vista de lo que había decidí también guardar los míos aquí, solo sé eso. Tampoco sabría cómo responder a tu pregunta… Solo fue… Casualidad —cerró el cofre, le puso llave y volteo a ver a Silver—. Falta un buen rato para la cena. ¿Quieres…ir al pueblo?

Claro —dijo sonriente—. Me parece una estupenda idea.

Bien, solo me doy una ducha. Espérame en la sala de la biblioteca, está en éste mismo piso, en frente.

Después de que Blaze se duchara, y que después Silver también, pues Blaze le dijo que se veía algo enlodado, ambos se dirigieron a las escaleras y las bajaron con calma, al llegar abajo, Blaze mira el pasillo y voltea a ver a Silver.

Dime la verdad —pidió Blaze con seriedad— ¿Rompiste el espejo del baño de hombres? —Silver bajó la mirada—. Contesta —exigió la felina.

Si… Pero fue un accidente —Blaze vio a Silver con confusión—. Verás… Estaba mojándome las púas y no me fijé que había tirado agua —pausa y vuelve a hablar—. Cuando iba a dar un paso, me resbalé y por reflejo use mis poderes y… Y salí impulsado hacia el espejo y se… se cuarteo… Pero puse cinta camuflaje. No se nota que se haya quebrado —se sintió orgulloso por eso último, sin embargo, Blaze puso una mirada de enfado—. Lo siento… —se disculpó el erizo.

Silver… —suspiró—…No tengo ganas de enfadarme, solo fíjate bien lo que haces, al rato mandaré a que remplacen el espejo —Blaze siguió caminando hacia la entrada del castillo.

Claro, Blaze —dijo Silver con seguridad—. Te prometo que no volverá a pasar —Siguió el paso a su amiga. Llegaron a la entrada del castillo.

¿Quieres ir caminando? —preguntó Blaze al erizo.

Mmmm… ¿Tú que quieres? —preguntó él, amablemente y sonriendo.

Pues por mí estaría bien que…

Espera… —interrumpió Silver— ¿Qué es ése sonido? —Dijo, agudizando su sentido auditivo— ¿A caso es…? ¡Un misil! ¡Blaze, cuidado! —Silver saltó hacia Blaze, ambos cayeron a un costado al mismo tiempo que un misil explotaba en la entrada del castillo— ¡¿Blaze?! —Gritó— Are you Okay?

Si… Estoy bien. Gracias—agradeció la princesa. Silver se separó de ella y la ayudó a ponerse de pie—. ¿De dónde demonios vino eso? —preguntó mirado en todas direcciones.

¡Princesa! —Decía una voz proveniente de arriba de ellos— ¡Qué alegría verle de nuevo! —ambos miraron hacia arriba; era Eggman Nega.

Pero no seamos descorteces —dijo el Dr. Eggman apareciendo de la nada—. Hay que respetar a su "alteza" —se burló—. Su "serenísima majestad" —dijo mientras ambos hacían una reverencia en forma de burla.

¿Qué demonios quieren ambos? —preguntó Silver, empuñando sus manos.

¡Mira, Eggman! —Dijo Eggman Nega—. Está con su novio. Creo que llegamos en un mal momento —Blaze se sonrojó pero hizo brotar llamas de sus manos.

¡¿Qué quieren ahora?! —preguntó Blaze, furiosa.

No se enoje princesa —dijo Eggman descendiendo un poco su vehículo—. Aún no hemos dicho nuestro plan ya está empezando a enfadarse.

¡¿Y cuál sería ese plan?! —las llamas en los puños de Blaze se encendieron más al preguntar.

Pues… Nada muy científico en realidad —Eggman puso su mano sobre su barbilla.

Solo atar unos cabos sueltos —continuó Nega.

Tanto Silver como Blaze estaban confundidos.

Creo que sus mentes inferiores no logran captar —Eggman se burló y soltó unas carcajadas—. Venimos a matarlos —dijo con una sonrisa maléfica.

¿A caso quieren ser derrotados de nuevo? —preguntó Blaze, quien se denotaba muy furiosa.

¿Lárguense de aquí o les patearemos el trasero? —Amenazó Silver—. Es una orden —continuó.

Creí que las ordenes aquí solo las podía dar la princesa —Eggman Nega sonrió maliciosamente y dirigió su mirada a Blaze—. ¿Usted qué quiere "majestad"?

¡¿Qué es lo que quiero?! —Preguntó con furia— ¡Quiero que se larguen de mi reino! —gritó.

¡Princesa! —Eggman fingió asombro—. ¡Está usted siendo muy "incordia"!

¡Necesita que le enseñen unos buenos modales! —Eggman Nega presionó un botón de su nave y varios robots llegaron a la escena—. ¡Yo le enseñaré a tratar a sus invitados! —Alzó su mano y señalo a la felina y al erizo con su dedo índice— ¡Ataquen!

Los robots obedecieron a su amo y empezaron a saltar contra sus oponentes, Silver y la princesa Blaze, tratando de propinarles patadas y golpes. Silver y su amiga esquivaron los ataques de los robots con muchas facilidad, cada quien hizo uso de sus propios poderes y, sin dificultad alguna, derrotaron a los robots. Ambos, con bastante enojo, miraron a Eggman y Eggman Nega.

Veo que no aprendéis nada —dijo Eggman Nega—. Te toca a ti, colega —Miró a Eggman.

Claro que sí —Eggman igual presionó un botón de su nave, de la nada apareció una caja metálica enfrente de ellos, se abrió lentamente, de ahí emergieron dos robots, parecías dragones pequeños y con navajas en los costados y mandíbula—. A ver cómo se las arreglan contra esto —presionó otro botón y decenas de robots hicieron acto de presencia.

Seguiremos soltando cada vez más y más robots hasta que aprendan modales — Eggman Nega suelta una risotada—. O hasta que mueran ¡Muajaja!

¡Y nosotros seguiremos derrotándolos! —Blaze comenzó a correr hacia uno de los "robots Dragones" brincó por encima de uno y soltó esferas de fuego al otro, se bajó y le hizo un ademan a Silver para que se ocupara del que faltaba. Blaze lanzó fuego a los demás robots, logró hacer explotar a muchos pero quedaban varios. Silver logró encargarse del "robot dragón", después corrió donde su compañera y junto a ella comenzó a destrozar a los robots. Eggman y su compinche no dejaban de reír— ¡¿Qué diablos es tan gracioso?! —preguntó Blaze mientras de un puñetazo atravesaba un robot. Ambos malvados no dijeron nada, solamente presionaron más botones, y tal como habían dicho, cada vez soltaban más robots. Los guardias del castillo, al ver que eran demasiados robots para su princesa y Silver, empezaron a intervenir. Se había armado una pequeña batalla en el patio de armas de castillos— ¡Comuniquen a las Cortes de la Situación! ¡Háganselo saber al ministro de defensa!—ordenó Blaze. Varios soldados y guardias regresaron dentro del castillo, tomaron una radio e informaron de la situación, las Cortes enviarán el ejército para proteger el castillo y los aldeanos, pero tardarían un poco en llegar—. ¡Silver! —Llamó Blaze—. Debemos llevar la batalla fuera del castillo, si seguimos aquí lo vamos a dejar en ruinas a este paso.

Claro, hagamos que nos sigan —Silver alzo varios robots con sus poderes y los estrelló entre sí para explotarlos, los restantes robots pusieron su atención a Silver. El erizo se dirigió a fuera del castillo, los robots lo siguieron, junto con ambos villanos. Cuando ya estaban bastante alejados del castillo, Blaze soltó una llamarada, Silver juntó a todos los robots en un solo espacio para que la llamarada de Blaze los destruyera a todos —Listo —dijo jadeando—, son todos… ufff.

Eso parece —Blaze dirigió su mirada a los villanos.

Muy, pero muy impresionante —alagó Eggman Nega.

Los subestimamos demasiado —Eggman miró a todas partes, al parecer el ejercito del reino estaba haciendo acto de presencia—. O tal vez no.

Veamos cómo se las arreglan con "tú sabes qué", colega —Nega Sonrió bastante, una risa muy siniestra.

Si ¡jojojo! Llegó la hora de probarlos como se debe —chasqueó los dedos. Se empezó a escuchar algo acercándose a toda velocidad—. Será algo digno de su "realeza" —Eggman sonrió y se alejó un par de metros, lo mismo hizo Nega.

Silver, Blaze, y todo el ejército estaban confundidos ante el sonido que escuchaban. La princesa y el Erizo se apoyaron espalda con espalda, empuñaron sus manos. Silver sentía que algo bastante fuerte se acercaba, se podían oír las pisadas corriendo a mucha velocidad, pero sin poder tan siquiera reaccionar, algo lo golpeó fuertemente en el costado derecho de las costillas, haciendo que saliese impulsado varios metros. Blaze reacciono rápidamente y en un giro de noventa grados, soltó un poderoso puñetazo envuelto en llamas, pero al momento de impactar con lo que atacó a Silver, sintió como le tembló la mano, había golpeado algo bastante sólido, tanto que le había hecho sentir algo de dolor, dio un brinco hacia atrás, sacudió su mano, y levantó la mirada para encontrarse con un robot muy a perecido a…. ¿Sonic?

¿Pero qué diablos? —fue lo único que dijo Blaze al ver al robot— Who are you? — (¿quién eres?) Preguntó.

En ése instante, Silver se reincorporó, dirigió su mirada a su amiga, quien se encontraba sujetándose la mano izquierda.

I'm Metal Sonic — (soy Metal Sonic) se presentó haciendo una reverencia—. But… You can call me "Metal" — (Tú puedes decirme Metal) comenzó a acercarse—. Es un placer conocerla, princesa Blaze —se arrodilló en frente de ella y trató de tomar su mano pero Blaze reaccionó propinándole un fuerte golpe con el puño en llamas, haciendo caer de espaldas a Metal Sonic. Silver fue rápidamente donde su amiga.

¿Te encuentras bien, Blaze? —preguntó el erizo a su amiga

Sí, me encuentro bien —afirmó. Blaze se acercó al robot, Silver hizo lo mismo.

Veo que me contaron muy bien —dijo Metal mientras se ponía de pie—. Usted es muy agresiva y maleducada—alzó su mano derecha—. Pero no se preocupe… En mi base de datos hay mucha información sobre cómo enseñar modales, y, al parecer, la mejor manera es ¡Con miedo y sufrimiento! —Metal usó su propulsor de la espalda para salir disparado hacia ellos, y, con el puño cerrado, propinarle un golpe a ambos. Silver y Blaze brincaron a costados contrarios, esquivando así a Metal Sonic. El golpe de Metal Sonic terminó impactando contra el suelo, y este era tan fuerte que dejó un agujero en el suelo, una pequeña nube de polvo lo rodeo, cosa que impedía ver en donde se encontraba el robot.

Silver se acercó con suma cautela, pero no podía ver nada, se acercó más hasta que, de repente, Metal saltó sobre él, golpeándolo brutal mente, Blaze se lanzó sobre el robot, quitándolo de encima de Silver. Silver se incorporó y usó sus poderes para hacer flotar a la máquina, luego lo azotó con fuerza contra el suelo, Blaze lanzó varias esferas de fuego a Metal Sonic, nuevamente, una nube de polvo se levantó, Blaze encendió su puño y brincó donde estaba la nube, aparentemente esperando acertarle un golpe al Sonic de metal.

¡No, Blaze! Wait! —Silver trató de detener a su amiga, pero ella no hizo caso y se adentró en el polvo de un salto. Las partículas de polvo se disiparon rápidamente, cuando todo se esclareció, se podía ver a Blaze parada detrás de Metal Sonic, quien yacía en el suelo, sin moverse.

No fue tan complicado —dijo con orgullo—. Dieron más batalla esos robots que éste incordio —se sacudió ambas manos.

Blaze —llamó Silver—… Mejor aléjate de él, yo sé lo que te digo… No creo que haya sido tan fácil.

Pero si la chatarra ya no se mueve —Blaze pateó al robot—. ¿Ves? No se mueve —Silver se sentía extrañado, confundido.

Mejor por seguridad hay que alejarnos —dijo el erizo—. No creo que de verdad haya sido tan fácil.

Blaze retrocedió varios pasos pero no pudo ni reaccionar cuando Metal Sonic se reincorporó y le soltó un golpe en el estómago, Blaze salió disparada contra un árbol.

¡Blaze! —gritó Silver con evidente susto, tan rápido como pudo, se acercó a ella—. Blaze, are you okay?! —Silver la levantó, Blaze se sostuvo de los hombros de él, al parecer estaba bastante mareada.

Todo me da vueltas —respondió la princesa.

Los guardias, al ver que su princesa ya no podía, empezaron a dispararle al robot, el ejército hizo lo mismo, las tropas usaban todas las armas que tenían contra Metal Sonic, cosa que hizo que este dirigiera su atención hacia ellos. Un guardia disparó un arma de explosivos, Metal cayó al suelo por la potencia de esta arma, no le llevó más que unas centésimas de segundo ponerse de pie y llegar hasta el portador del arma. Justo en ése momento Blaze comenzaba a recuperar el equilibrio, levantó la vista y lastimosamente vio como Metal Sonic le disparaba una especie de rayo a uno de los soldados y caía de rodillas, muerto. Blaze se enfureció, trato de correr pero se cayó en el intento, hizo un gesto de dolor.

Blaze, no te muevas —sugirió Silver—. Yo me encargo, quédate aquí —Blaze trato de ponerse de pie pero volvió a caer, Silver levantó a su amiga, la recargó en un árbol.

¿Viste lo que ese idiota hizo? —preguntó molesta—No puedo dejar que mate a mi gente. Es mi deber detenerlo.

Lo sé, pero no puedes en estas condiciones —Blaze sabía que Silver tenía razón—. Quédate aquí, puedo detenerlo —Silver usó sus poderes para acercarse rápidamente a Metal, Blaze quiso detenerlo, sabía que era un peligro que él se enfrentase solo a Metal Sonic, pero no pudo detenerlo, solo podía observar—. ¡Hey! ¡Estúpida maquina! —Gritó el erizo mientras le lanzaba una roca de gran tamaño al robot con sus poderes— ¡Pelea con alguien a tu nivel! —reclamó. Metal Sonic soltó unas carcajadas— ¿Qué te causa tanta gracia?

Ni tú estás a mi nivel ¡Erizo estúpido! —Metal lanzó un rayo a Silver, lo esquivó con facilidad.

Eso está por verse —el erizo se elevó con sus poderes, Metal Sonic hiso lo mismo usando sus propulsores en los pies—. Empezaré yo ¡Toma esto! — uso de nuevo sus poderes para inmovilizar a Metal, lo azotó contra cientos de árboles, los cuales se iban derrumbando, Metal Sonic lanzó un rayo de luz directo a la cara de Silver, segándolo momentáneamente y soltándolo al mismo tiempo, no podía ver bien, puso sus manos en sus ojos, Metal aprovechó esto para disparar un pequeño misil, Silver con la poca vista que tenía trató de esquivarlo pero le alcanzó a dar en el hombro derecho, derribándolo.

Te lo dije estúpido Erizo ¡No estás a mi altura! —Se burló. Silver recuperó la visión, pudo ver que Metal Sonic se acercaba a él lentamente. Los soldados se acercaron y empezaron a soltarle cañonazos al robot, cosa que lo hizo enfadar y comenzó a atacarlos, Silver se levantó como pudo, hizo flotar el tronco de un árbol y lo lanzó a Metal Sonic. Blaze vio aquella escena, desde donde estaba lanzó una llamarada que apenas logró alcanzar el tronco, incendiándolo.

Silver —llamó Blaze, Silver se acercó—. Necesito que me lleves al castillo… C-creo que ya sé cómo derrotarlo —Silver asintió. Blaze notó que Silver sangraba un poco del hombro derecho—. ¿Puedes o mejor te quedas con ellos y lo distraes en lo que intento llegar?

Sí puedo… Solo que cuando te cargue trata de no moverte —Silver la tomó en sus brazos y con toda la velocidad que pudo y con la ayuda de sus poderes la comenzó a llevar adentro del castillo. Blaze escuchó un estruendo y volteo hacia atrás, Metal Sonic había logrado quitarse el tronco de encima y ahora se dirigía hacia ellos.

Date prisa Silver, ya viene —Silver volteó a ver atrás y vio lo que ella.

Blaze… —llamó—… Perdona por esto —Blaze lo miró confundida, en ése instante Silver se detiene y la eleva a ella solo unos cuantos centímetros de él, hizo hacia atrás sus brazos, hizo una cara de esfuerzo y con toda la fuerza que pudo; lanzó a Blaze con sus poderes hacia el castillo.

¡¿Silver que…?! —su pregunta fue interrumpida cuando vio a Metal derribar violentamente a Silver, giró su cabeza para poder caer bien, intentó aterrizar de pie pero su lastimada condición provocó que callera bruscamente, lastimándose la mano izquierda. Se levantó con un gesto de dolor en el rostro, sujetándose de las paredes caminó a unas escaleras con dirección a lo que parecía ser el sótano del castillo. Llegó abajo y camino hacia una bóveda, abrió la puerta y sobre una especie de altar se podía ver a las Sol Emeralds, las tomó con delicadeza (toda la que pudo) y subió las escaleras con esfuerzo, salió al patio de armas, ahí había suficiente espacio para hacer lo que tenía en mente: Transformarse en Burning Blaze—. Por favor… Necesito su ayuda. Sol Emeralds, ayúdenme a combatir a este malvado robot —concentró su energía en las Emeralds, estas empezaron a brillar y a rodearla, un brillo sumamente fuerte rodeo el cuerpo de Blaze.

Con Silver—

¿Es qué no piensas rendirte nunca, maldita maquina? —Silver le asestó un golpe usando sus poderes directo en la cabeza de Metal, lanzándolo varios metros lejos de él — ¡A ver qué piensas de eso! —Metal logró balancearse e incrustó su mano en la tierra, frenando el impulso dado por el golpe del erizo—… Demonios… —susurró Silver— ¡Ya sé! Lo llevaré a los charcos de lodo, ahí no podrá mantener su equilibrio… —dijo empezando a flotar— A menos que vuele —completó. Metal se impulsó hacia Silver y lo tomó del pie, jalándolo con fuerza hacia el suelo, se llevaría un buen golpe pero en eso algo brillante golpeó al robot, librando de éste a Silver quien pudo volver a elevarse antes de estrellarse contra el suelo, descendió después lentamente— ¿Qué ha sido eso? —se preguntó.

Silver ¿Estás bien? —Silver miró hacia arriba, era Blaze— ¿Silver?

Te vez hermosa… —susurró

¿Qué? —preguntó ella mientras descendía al lado de él—. ¿Qué dijiste?

¡Poderosa! Si eso… ¡Te ves poderosa! —corrigió tan rápidamente como pudo después de darse cuenta de lo que había dicho.

Gracias. ¿Cómo te encuentras? —Lo miró por todos lados— Te vez mal.

Me duele mi hombro —señaló su herida—. Es lo más grave, todo lo demás son simples raspones.

¿Estás seguro? Yo te veo bastante mal —admitió mientras tocaba su hombro.

¡Espera! —Gritó Silver— No quiero que me calcines —dijo mientras daba un par de pasos hacia atrás, Blaze soltó una leve risa.

Tranquilo, no te pasará nada —se acercó de nuevo a él—. Solo cálmate —pidió mientras acercaba sus manos al hombro derecho de su amigo.

No es buena idea —dijo temblando—. No quiero ser un "Silver rostizado" —Blaze puso sus manos sobre el hombro de él, Silver cerró los ojos y apretó sus parpados—… ¿Huh? —Pronunció mientras abría los ojos— ¿Por qué tu fuego no me quema? —preguntó confundido y con curiosidad.

Porque no te quiero hacer daño, tonto —dijo sonriendo—. Ahora, tal vez te duela un poco, te pondré un vendaje pero esta vez puede que te queme un poco porque tendré que calentar el vendaje para que no vayas a sufrir un desgarre —Silver trago saliva—. Es por tu bien —completó ella.

Está bien… solo no me lastimes mucho —pidió con evidente miedo.

Tranquilo, solo sentirás un poco de ardor —Blaze comenzó a poner un vendaje en el hombro de Silver, cuando terminó, comenzó a calentar la venda, Silver hizo una leve mueca de dolor. Blaze se detuvo — ¿Ves? No pasó nada.

Mmmm solo tengo calor jeje —dijo sonriendo—. Gracias, Blaze.

No agradezcas —dijo ella—. No quería verte sufrir.

¡Cuidado! —gritó Silver al ver que Metal Sonic iba a dar un golpe a su amiga. Blaze reaccionó rápidamente y lanzó una bola de fuego bastante grande a Metal Sonic, al hacer contacto con el robot la bola de fuego explotó, derribando a Metal— ¿Cómo…hiciste eso? —Silver estaba asombrado.

En está forma mis habilidades se fortalecen. Hace rato me dijiste que me veía poderosa —sonrió la felina—… Pues no solo me veo, soy más poderosa—alzó una mano he hizo brotar fuego aún más potente del que ya le emanaba—. Pero… no me gusta porque la gente no se acerca por… por miedo —bajó su mano y la mirada.

Yo no te tengo miedo —la abrazó.

¡Pero que romántico…! —Eggman llegó de la nada (de nuevo).

Pero ya es hora de que los juegos se terminen y empiece la verdadera acción —Eggman Nega volteó a ver a su colega.

Metal Sonic —llamó el bigotudo de Eggman—. Es hora de lastimarlos de verdad —Metal Sonic se puso de pie y salió de las llamas que lo envolvían.

¿A caso no viste lo que Blaze hizo? —Preguntó Silver con enojo— ¡Tu tonta maquina no es rival para ella! La destrozará en segundos.

Eso ya lo veremos —dijeron ambos Eggman.

Metal Sonic ¡Hazles sufrir! —ordenó Eggman.

El robot comenzó a acercase lentamente, Blaze y Silver se pusieron en guardia, pero ocurrió algo que no se esperaban, en vez de ir por Blaze como era obvio suponer, atacó velozmente a Silver, Blaze no pudo ni reaccionar cuando Metal, de un fuerte golpe a puño cerrado, lanzó a su amigo varios metros de distancia de ellos. Blaze se enfureció ente esto y soltó un poderoso golpe a la máquina, pero no logró causarle daño alguno, Metal Sonic solo la miró, comenzó a acercarse demasiado lento, Blaze se extrañó del comportamiento de él, pero no tenía tiempo de ponerse a hacer preguntas, así que sin más, lanzó una bola de fuego enorme a Metal, hizo explosión al contacto con éste, las llamas abarcaban un buen perímetro, pero poco a poco de estas emergía el robot como si nada, como si no le hubiera afectado en lo más mínimo. Se acercó a él con un salto y dio vueltas mientras lo hacía, colocó su pierna al frente de ella para darle una patada a Metal Sonic, hizo sus llamas arder más, pero aun así, cuando logro asestarle el golpe, y a pesar de haber causado una fuerte explosión, Metal Sonic seguía firme, Blaze salió un poco impulsada de la explosión, no sufrió daño alguno y logró caer con delicadeza y de puntas gracias a que era Burning Blaze.

Esto será más difícil de lo que pensé —se dijo así misma mientras empezaba a correr a toda velocidad hacia Metal Sonic—. Aun así tengo que hacer todo lo posible por detenerlo —empuñó su mano derecha, Metal hizo lo mismo pero con la mano izquierda, ambos se acercaban a mucha velocidad el uno al otro, Blaze encendió tanto como pudo sus llamas, pegó un gritó de furia.

Silver estaba poniéndose de pie, reponiéndose de ese duro golpe, cuando alzó la mirada, pudo ver el panorama; los puños de Blaze y Metal Sonic hicieron contacto, chocando y creando una explosión con un brillo cegador, acompañado de una fuerte onda de choque que llegó hasta donde se encontraba Silver, tirando incluso al erizo de espaldas mientras que una fuerte ráfaga de viento levantaba polvo y tierra por todas partes, haciendo imposible ver el desenlace de aquel enfrentamiento. Pasaron varios minutos para que todo se disipara, cuando al fin todo se esclareció, se podía ver lo que ocurría, una mancha negra de quemadura por la potencia de la explosión se podía ver a metros de distancia, en medio de esta estaban Blaze y Metal Sonic, de pie, mirándose directamente. Pasaron pocos segundos cuando se comenzó a ver el efecto de aquello; Metal Sonic sacaba un poco de chispas de su mano, mientras que Blaze, poco a poco caía de rodillas, perdiendo su súper-forma, pasando a ser Blaze normal de nuevo.

¡Blaze! —Gritó Silver al ver a su amiga tirada en el suelo, inconsciente — ¡Maldita Maquina! —Gritó el erizo, se notaba muy furioso — ¡Pagarás por esto! —Alzó su mano e hizo aparecer una Chaos Emerald que tenía en estado de reposo — ¡Chaos Control! —Silver desapareció de donde se encontraba, apareció detrás de Metal Sonic quien ni siquiera pudo reaccionar cuando Silver lo inmoviliza y se eleva junto con él en dirección a los árboles y comienza a estrellarlo con tantos como pudo, después hizo levantar dos rocas enormes y aplastó con estas repetidamente a Metal, el robot no podía hacer nada contra la furia desatada de Silver, o al menos eso parecía hasta que Silver cometió un error muy grave: acercarse a Metal— ¡Espero estés satisfecho! — lo soltó y lo dejó caer, Silver descendió en frente de la máquina.

¿Satisfecho? ¡No hasta que ambos estén murtos! —Metal disparó una especie de rayo a Silver y éste no pudo esquivarlo, solo pudo cubrirse con sus brazos, causando leves quemaduras en ellos. Metal se acercó velozmente a su contrincante— ¿De verdad creyeron que podían derrotarme? —Silver se descubrió la cara y enseguida recibió un golpe en la cara que lo tumbó de espaldas— ¿Acaso de verdad son tan idiotas? —Le soltó una fuerte patada en las costillas, Silver se retorció por el dolor— ¿En serio son tan…tan patéticos? —le soltó otra patada.

¿Por qué haces esto? —preguntó el erizo, adolorido.

Ah pues… —le soltó otra patada antes de continuar hablando—: Porque fui creado para la destrucción, y mis órdenes son destruir.

¡Yo te destruiré antes de que hagas eso! —Metal volteó hacia atrás y solo pudo ver un puño impactando con su cabeza, tumbándolo.

¡Blaze! —gritó Silver alegremente y levantándose del suelo— ¡Estás bien! —la abrazó.

Hace falta más que una tonta maquina como ésta para detenerme —dijo, tratando de no sonrojarse por el abrazo de Silver— ¿Qué te parece si acabamos con esto lo antes posible? —dijo, separándose lentamente de Silver.

Sí, claro, lo siento —dijo apenado.

Y vuelves a atacarme. ¿A caso no entienden? —Metal Sonic se levantó y los miró fijamente— ¿De verdad quieren morir cierto? Los aniquilaré sin piedad.

Aquí el único que va a ser aniquilado eres tú —Blaze empuñó sus manos y sacó llamas.

Ella tiene razón —dijo Silver—. Saldrás aniquilado.

Metal Sonic no dijo nada, solo corrió hacia ellos, Silver quiso detenerlo con sus poderes, pero el robot le lanzó una especie de disco que se le pegó en la cabeza y explotó, Silver calló aturdido y a los segundos quedó inconsciente. Blaze usó raídamente las Sol Emeralds para volverse a transformar en Burning Blaze. Cuando Metal se acercó a Blaze, ésta empezó a atacarlo ferozmente, Metal respondió de la misma manera, pero extrañamente atacaba más rápido que ella, aun así, Blaze no desistía, pero sentía como perdía energía, parecía que Metal podía enfrentarse con su súper-forma las veces que fueran y no sufriría daños graves pero ¿Por qué?

Parece que alguien se está cansando —se burló Metal—. Pero usted quiere seguir, y sus deseos son ordenes —Metal disparó un rayo a Blaze y ella sintió un dolor horrible recorrerle la columna— ¿Te gustó? —Blaze cayó de rodillas, pero seguía siendo Burning Blaze—. El dolor es totalmente psicológico, está en tu mente, pero claro, para ti es totalmente real, éste es tan solo un prototipo y has sido la afortunada en poder probarlo —se acercó a ella—. Ahora bien, de ésta nadie te salvará —Metal levantó su puño y se preparó para soltarle un fuerte golpe, pero en ese instante, Blaze golpeo el suelo con sus manos, causando una explosión que repelió a Metal Sonic.

¡Ya estoy harta de ti! —Blaze se levantó, totalmente furiosa, hizo una mueca de furia con la que se podía ver que apretaba fuertemente sus dientes, corrió hacia Metal— ¿Querías alguien a tu altura, no? ¡Pues aquí me tienes! —lo golpeó con furia, con tanta furia que había logrado hacerle una abolladura en la cabeza. Metal Sonic intentó varias veces detenerle las manos pero no pudo, siempre Blaze lograba acertarle golpes en todas partes, cosa que no duró ya que el interior de Metal empezó a brillar de un color rojo y Metal ganó gran fuerza, fuerza con la que de una patada logró quitarse a Blaze de encima, le volvió a lanzar el mismo rayo, solo que esta vez a la cabeza, Blaze cayó al suelo, puso sus manos alrededor de la cabeza.

Es increíble que sigas insistiendo… Mira a tu alrededor —Metal extendió sus manos, señalando todo a su alrededor. Blaze observó, con los ojos entrecerrados, toda la devastación que había—. Nuestra gran pelea ha causado todo esto —los guardias, las tropas, todos muertos, los habitantes la mayoría heridos—. Todo por su necedad e insistencia en quererme derrotar, y les dije que era imposible, pues lo que…

Suficiente —Bramó Eggman—. ¡Extermínalos!

Con gusto, Doctor —Metal empuñó sus manos—. Disfrute esto, su majestad —golpeó a la princesa, lanzándola casi dos metros de distancia, Blaze perdió de nuevo su súper-forma, ya estaba muy debilitada.

Nuestros aliados no se detendrán hasta matarte —sentenció Blaze al doctor Eggman, tratando de ponerse de pie.

Más bien, yo diría que es al revés —Eggman sonrió maléficamente—, no me detendré hasta matar a cada uno de los habitante de éste mundo. Blaze logró ponerse de pie, trato de lanzar una llamarada a ambos villanos pero Metal Sonic se lo impidió dándole una patada en el estómago, Blaze calló adolorida.

¿Últimas palabras? —Preguntó el robot mientras de su mano sacaba una especie de mini cañón y le apuntaba a la cabeza. Blaze no dijo nada— ¿Quieres morir en silencio? Vaya, vaya, si usted lo quiere, Metal disparó, Blaze cerró los ojos, esperando el impacto, pero nunca llegó, abrió los ojos lentamente.

Cuando Blaze abrió los ojos completamente, pudo ver que el proyectil estaba suspendido en el aire, y que además una especie de aura color verde azulado, casi turquesa, lo rodeaba. Ella se encontraba desconcertada, se giró para poder ver detrás suyo, y ahí compendió; Silver estaba de pie, con un brazo alzado y en dirección a ella, estaba deteniendo con sus poderes el proyectil, tenía un ojo cerrado por el esfuerzo que hacía, y de un movimiento, le regresó el proyectil a Metal Sonic, pero a pesar de haberle explotado no le hico daño alguno. Metal Sonic ya no dijo nada, solo soltó un golpe a Blaze y la mando hasta donde estaba Silver.

Silver… Lo siento —Blaze se trataba de poner de pie. Silver la sostuvo con sus manos, una vez de pie, ella se recargo en el—. Tú no debías ser parte de esto… de verdad lo siento, los problemas de mi reino solo son de mi reino…

No digas eso Blaze, ellos también me causaron problemas anteriormente… Y además —la abrazó—. Eres mi amiga y yo con gusto te ayudo.

Pero vamos a morir… —en seguida que Blaze dijo esto, cerró los ojos, quedó inconsciente por lo lastimada y debilitada que estaba.

¡Blaze! ¡Blaze! ¡Responde! —Silver trataba de despertarla pero era inútil. Meta Sonic les disparó otro proyectil, pero Silver ya no tenía fuerza como para detenerlo, así que solo se puso de espaldas, protegiendo a Blaze… El impacto fue lo suficiente como lanzar a ambos a varios metros de distancia, golpeándose duramente contra el suelo varias veces, Silver quedó bocabajo, ya no podía levantarse, estaba muy débil.

Metal Sonic se acercaba lentamente, pero en ese instante las Sol Emeralds se elevaron y fueron en su dirección, rodearon a Blaze y a Silver y comenzaron a parpadear, Silver se desmayó justo en el momento en que éstas brillaron intensamente y Metal se acercaba.


Bien, ése ha sido el capítulo de hoy. Después de varios meses desaparecido XD, tuve unos problemas y pues bueno, hay que solucionarlos jeje pero ya estoy de vuelta y listo para continuar :)

Cualquier duda que llegasen a tener, pueden preguntarme. También si encuentran algún error, siéntanse con la confianza de decímelo, así podré corregirlo.

Espero haya sido de su agrado, si no; las críticas también son bienvenidas, siempre y cuando sean constructivas, claro.

Bueno, se despide Rowling. See you son.

P.D: Algunas partes están un poco incoherentes, en el siguiente capítulo entenderán por qué.