Capítulo 2: ¡¿Visita?!
Pasamos la noche en la casa. No recuerdo haber estado tan cómoda desde hace tiempo. Siempre corríamos de un lado a otro, durmiendo en la tierra húmeda, o mejor dicho dormitando, porque uno no podía estar tranquilo, sabiendo que de la nada pueden aparecer Las Cosas. Esas malditas cosa que solo vinieron para jodernos las existencia.
A la mañana nos levantamos y terminamos de revisar todas las casas. Logramos conseguir muchas provisiones y unas cuantas armas, nos vinieron de lujo.
Nos íbamos a ir de la casa, cuando derrepente un caminante atacó por la espalda a mi hermana, mi corazón se detuvo, saque mi pistola sin pensarlo un segundo y disparé. La bala dio en mi blanco, corrí rápidamente hacía mi hermana y la abrace. Estuve apunto de perderla.
- ¿Te encuentras bien? - Ella solo asintió, estaba con la respiración acelerada, al igual que la mía. - Tenemos irnos, Las Cosas no tardarán en llegar - Sacudió su ropa.
No podíamos quedarnos ya que el sonido los atraería y no tenemos lo suficiente como para una horda. Caminamos hasta llegar a un bosque y nos adentramos en el, pasaron horas, era tarde, en el camino habremos matado a unas 10 cosas.
- ¿Quieres? - Noah me ofreció una botella de agua, con una sonrisa impregnada en su rostro.
Y justo cuando iba a responderle, se oyó el crujir de las hojas, se notaba que no era un muerto, eran varios, sus caminares eran lentamente, pero a pazo firme, no eran arrastrando los pies, ni lo hacia con la forma peculiar en la que los no vivientes lo hacían. Mire a Noah, con los ojos di a entender a que se escondiera detrás de un árbol, del lado contrario del que venía el ruido. Levante la pistola apuntando, no había nadie. Miré hacia todos lados. Pero derrepente escucho un click. Como si le hubieran quitado el seguro a un arma.
- Baja el arma y da la vuelta - Esa persona lo dijo con voz calmada. Arrojé el arma al suelo.
Lentamente me di la vuelta con las manos en ato y vi a un hombre de barba, castaño y con ojos azules de unos 30 junto con un niño que al parecer era su hijo, se veía como de mi edad. También era castaño ojos azules - ¿Cómo te llamas? - Cuando iba contestarle, mi mirada se desvío hacia un árbol, me di cuenta que mi hermana estaba ahí. ¿Cómo había trepado?, bueno ahora eso no es lo importante.
- No te interesa - Respondí seca y fríamente esto ya había pasado no volvería a caer en lo mismo.
- Podríamos ayudarte, tenemos un grupo, si nos dices te llevaríamos con nosotros - Su mirada me transmitía seguridad, parecía honesto. Mientras tanto el chico no dejaba de analizarme, con el ceño fruncido, mirándome como si fuera mierda de zombie. Le haría tragar su mirada si pudiera, pero eso en el momento no es posible.
- No gracias, no quiero, ni necesito su ayuda - No dejaría que todo se repita, no devuelta - Cada uno por su lado, nadie molesta a nadie - Me estaba arriesgando diciendo eso por que tranquilamente, me podrían disparar sin no les gustaba mi gran idea ¿No?.
- Como desees, es tu decisión - Caminó por el lado opuesto al mio, desapareciendo entre los arboles.
Luego de que Noah bajara del árbol decidimos caminar un poco más, pero al ver que se hacia de noche preferimos establecernos en el lugar que estábamos. Hicimos un mini campamento, yo custodiaría la primera parte de la noche y ella la segunda. Ella sabía vigilar bien, se adapto al nuevo mundo y por eso no temía dejar que ella me cuide.
Agarre una lata de frutas enlatadas y comencé a comer lentamente, mirando a la nada, mi mente estaba en blanco.
- Emily - Susurró Noah
- ¿Si?
- ¿Crees que el hombre decía la verdad?
- No lo sé - Suspiré - La verdad no lo sé, pero no me iba a arriesgar.
Ella solo se quedó en silencio, hasta que hablo de nuevo.
- Mmm...¿Y crees que todo volverá a la normalidad y que volvamos hacer felices? - Pensé un momento, ¿que le contestaría?, no sabía si habría científicos solucionando el problema, buscando la solución o siquiera que haya una cura.
- Solo lo que te puedo decir es que esta es nuestra vida, yo soy tu familia ahora, eso no quiere decir que vaya a reemplazar a papá o mamá, eso nunca.
- Los extraño mucho - La mire, cosa que no había hecho antes, su rostro, su miraba transmitía tristeza.
- Yo también los extraño, ellos están con nosotras siempre.
- Te quiero Emily
- Y yo Noah - Al terminar la conversación inmediatamente se quedó dormida.
Habíamos caminado mucho, ahora Noah no paraba de quejarse.
- ¿Podemos parar?, me estoy muriendo - Porque siempre tenía que ser tan exagerada
- Paramos todo el tiempo - La mire frunciendo el ceño pero ella se quedó mirando algo atrás mio, al segundo pensé que podría ser alguien, rápidamente me di la vuelta y observé lo que había delante de mis ojos y los de mi hermana. Había una gran prisión. Alrededor de ella habían rejas que protegían el lugar y algunas de Las Cosas se encontraba ahí tratando de empujar inútilmente.
Me había quedado paralizada, y no sabía la razón.
En el momento en el que iba a decirle algo a Noah siento un fuerte golpe en mi nuca, y derrepente todo se volvió negro.
Me encontraba en algo duro y frío, lentamente fui abriendo los ojos. Estaba en lo que parecía ser una celda. Las paredes grises, sucias y en frente mio una reja, si definitivamente estaba en una celda. Busqué con la mirada a mi hermana ella se encontraba al lado mio con los ojos cerrados. Me asuste. Me puse a su lado, le toque el cuello. Había pulso. Volví a respirar, por un segundo pensé que estaba muerta.
- Hey, toma - Dijo seco y con frialdad. Mire a quien hablaba. No podía distinguirlo bien, pero se notaba que era chico que estaba junto con el hombre con el que nos habíamos cruzado. En sus manos traía una pequeña bandeja que contenía comida.
Me levante a la velocidad de la luz y corrí hasta la reja - Ahora si no se me iba a escapar - Pensé. Traté de agarrarlo por el cuello de la camisa que traía, pero fue más rápido que yo, y se fue para atrás.
- ¡¿Por qué mierda nos tienes secuestradas en este maldito lugar?! - Mi vocabulario no es el mejor de todos cuando estoy enojada, y en este momento estoy hecha una furia.
- ¡A mi no me hablas así! - Escupió realmente enfadado. Él quería transmitirme miedo con la mirada, pero ahora lo que menos tengo es miedo. Quiero golpearlo en la cara.
- ¡Te hablo como se me de la gana IDIOTA! - Dije resaltando la última palabra. Me iba a contestar, pero se quedó con la palabra en la boca cuando alguien llegó.
Era una chica rubia, ojos celestes, tendría unos 18 años.
- Desde abajo se escuchan los gritos, se más educado con la visita - Tranquilamente dijo ella. Parecía ser una chica dulce, buena y amigable, pero ya no me guío por las primeras apariencias.
- ¡¿Visita?!¡¿En serio visita?! ¡Ustedes nos tienen acá secuestradas! - Parecía una loca estaba colgada de los barrotes de la reja gritando como una desquiciada.
- NO, no es así queremos ayudarte a ti y a tu hermana. Después te explicaremos, ahora tendrías que comer y descansar, al igual que tu hermana - Miré a Noah, seguía desmayada. Luego mire al chico, su expresión había cambiado, ya no estaba enojado, si no que tenía cara de Poker Face no mostraba ningún sentimiento - Mi nombre es Beth, Beth Greene - Me ofreció la mano y la acepte desinteresadamente y a la vez desconfiada - Y el es Carl Grimes - Solo lo mire un segundo con el ceño fruncido y volví a mirarla a ella.
- Emily, Emily Johnson - Solo sonrió
- Toma - Me ofreció dos latas de comida, una para Noah y otra para mi, junto con dos botellas de agua - Recupera fuerzas que luego hablarán contigo - Asentí - Adiós.
Me di la vuelta olvidando que el chico estaba ahí, ¿Cómo se llamaba?, ¿Clark? ¿Mark?, Bah ni idea, ni que me interesara. Me senté junto a mi hermana y mire hacia el frente. Él seguía ahí.
- ¿Qué miras? - Le dije de mala forma
Rápidamente se sonrojo
- Nada - Y solo se fue
Holitas C:
Hey! Tengo que aprovechar las vacaciones, antes de que comiencen las clases.
Espero que les este gustando. :D
Nos vemos en el próximo cap
DulceSaber
