Capítulo 8: No es tiempo para sentimientos

Pasaron acerca de dos semanas y eso hizo que conociera mejor a todos, y les tomara aprecio.

Me preguntarán que pasó con Carl. Nada. No paso nada, desde aquella vez ninguno volvió a cruzar la palabra. Para mi eso estaba bien. Creo. Con quién me había encariñado mucho fue con la pequeña Judith.

Terminé de bañarme, el agua estaba fresca, había estado matando caminantes junto a Maggie y Michonne, bajo el sol de mañana estaba fuerte, no quería ni pensar en el mediodia, nos ibamos a asar. Deje de pensar el calor, y salí de las bañaderas. Me había puesto unos jeans claros junto con musculosa blanca y la camisa verde lisa, las mismas que habia usado el día en el que nos encontraron y unas converse negras.

Caminé hacía donde estaba Beth, ella se había vuelto mi mejor amiga. Siempre me hacía reír con sus ocurrencias y locuras. Ella era una de las pocas que lo conseguían. Hacia que por pequeños momentos ría como no hubiese mañana. Y quizá no haya mañana, pero me hace reír. También canta, igual de hermoso que mi hermana. Bendita Rubia.

- Rubia, ¿Que hacías? - Le dije soltando una pequeña risa. Odia que la llamen así, pero a mí me encanta molestarla. Es venganza por lo que ella siempre insinúa o hace. Siempre me pone al límite, como la vez en la que me hizo darle un chocolate por no ir a hablar con Carl de "Cosas de la Vida" así lo había llamado ella y por las dudas no me arriesgué y le di lo que quería. Me fulmino con la mirada ante lo dicho.

- Mi nombre es Beth, no rubia

- Esta bien, rubia - Puso cara de pocos amigos, pero inmediatamente la cambio por una sonrisa perversa. O no, ¿Con qué va salir a hora?

- Llamame como quieras entonces Emily Grim...- Tapé rápidamente su boca, y su hermana y Gleen que eran los que estaban más cerca nos miraron extrañados, pero después de unos segundos Maggie se rió.

- Ni se te ocurra Beth Greene - Mi corazón latía fuertemente. Vos dijistes que no te pasaba nada así que no veo la razón por asustarte. Y otra vez mi conciencia me juega una mala pasada.

- Bien viste que es muy fácil mi nombre, hasta te aprendiste mi apellido - Maldita me las cobraré en algún momento, esta y todas las demás. Maldita Rubia.

Dejé a Beth y decidí salir a tomar aire, y de paso matar caminantes. Mientras caminaba pensaba, que hace rato que no usaba la pistola. Rick me dio un silenciador y una caja de balas por si el Gobernador llegara a venir. El arma la tenía en la cadera, a la izquierda, no se veía ya que la camisa era un poco grande y estaba suelta. Todavía tenía mi cuchillo de la suerte en mi brassier, solo lo había sacado las veces que iba a bañarme, porque las veces en las que había matado caminantes lo había echo con un hierro justamente el que tenía en la mano derecha.

Es mediodía pasado. De vuelta recuerdo el beso, si definitivamente tendría que ir al loquero, pero me salve, porque ahora de seguro debe estar lleno de caminantes de ancianos, abuelos, gente de edad avanzada a la que su familia no se digno a cuidar. Nunca me gusto eso, estaba más que claro que ahí los maltrataban, pero no va al caso, todos ya se encuentran muertos, sin sufrir el desprecio y la infelicidad que sentían al estar encerrados allí, lo único que quedaba de ellos eran sus cuerpos con olor nauseabundo vagando en busca de algo que alimentarse.

Bumh!

Se escuchó como las películas, esas las de guerra.

Dejé de matar caminantes, saqué la pistola apuntando al frente y me oculté en la alta hierba. Nadie me veía parecían estar muy enfrascados en lo que hacían la mayoría estaba apuntando al lugar en donde se encontraba Rick y otros que no lograba distinguir ya que el pasto no me lo permitía.

Me sorprendió mucho lo que había, una tanque, esos de guerra, nunca había visto uno en la vida real. Arriba de este estaba parado un hombre. Ese debía ser el gobernador. No podía ver bien, pero deducía que lo que tenía era un parche. Nadie me había dicho eso. Estaba tuerto o se quería se hacer el pirata y dar miedo. Y a los costados habían autos y camionetas con gente apuntando.

Podría dispararle, pero de acá a que lo envoque es otra cosa. Lo único que haría es delatarme y hacer que comience la guerra. Y reduciéndolo a una frase, metería a todos en problemas.

Rick estaba hablando a una cierta distancia. Y luego el gobernador dice algo y sacan a Hershel de una camioneta y despues hizo lo mismo y sacaron a Michonne. Hablaron un tiempo, me desespera, la ansiedad me carcome por dentro, no se lo que tengo que hacer, no se si espera o irme, o incluso disparar. Rasqué mi cuello era lo único que podía hacer. Seguro lo había dejado rojo. Pare y seguí apuntado al hombre del parche. Este agarró la katana de Michonne y la puso en el cuello de Hershel, estuvo un tiempo así, parecía que la iba a soltar pero en lugar de eso, dijo una palabra y clavo la afilada katana en el cuello de este.

No podía creerlo, ahí comenzó la guerra todos disparaban contra el bando contrario. Corrí pero no rápido, mirando para todos lados por si alguien trataba de matarme. Me crucé con un hombre al que no conocía estaba de espalda, estaba segura que no era de nuestro grupo así que le disparé, quería darle en el corazón, estuve cerca. Este cayó a delante y lo rematé para que no se convirtiera. Rápidamente agarré la metralleta que el hombre tenía.

Así igual con dos mujeres y otro hombre, escuche un llanto, no me percaté de nada alrededor y corrí hacía el sonido. Llegué y ahí estaba Judith llorando, asustada por el ruido de los disparos en su moisés. Acomodé la metralleta a mi espalda, ya que tenía una cinta y alcé a Judith, la puse en un brazo, dejando en otro libre para poder disparar.

Tenía a Judith, mi objetivo era encontrar a mi hermana.

- Levanta las manos - Era una mujer pelirroja, esta me apuntaba con nerviosismo, se notaba que esta temblando - ¡AHORA! - Me gritó

Lentamente levante la mano que estaba libre, ella bajó el arma, en este momento en mi cabeza solo estaba la idea de mantener a salvo a la pequeña. También estaba temblando. Cuando vi que bajo la guardia, a sangre fría le disparé en medio de la frente. Y la pelirroja cayo rendida.

- Disculpa - Susurré cuando pase al lado de su cadáver, con los otros no lo había hecho, pero a esa mujer se le notaba que no tenía que estar en ese lugar. En cambio los otro siempre con la intención de matarte, bueno a los que había visto a la cara.

No pude seguir buscando a mi hermana.

- Ella es fuerte, seguro está a salvo - Traté de convencerme - Si ella esta bien, ahora tienes que salvar a Judith.

Corrí hacia el bosque y eche un ultimo vistazo. Todo estaba destruido, ardiendo.

- No es tiempo para sentimientos ahora tienes que pensar en cuidar a Judith - Dije en mi mente sin mirar atrás.

OHHH Cumplí

Bueno espero que le haya gustado :D

Algun Rewiew? :D

Nos vemos en el próximo capítulo.

Sweet_G_