Hola, hola. Aquí les traigo el segundo oneshot de esta serie. =) Es igual de cursi que el anterior, pero igual de hermoso también. ^w^ El próximo sera Gruvia, lo prometo. Ya estoy trabajando en el. Y, sin más preámbulos, aquí en oneshot:
Los ojos de él.
Sabía que el Dragneel era ligeramente susceptible a las noticias como esa, y con ligeramente se refería a que se lo tomaba como si fuese el fin del mundo… O el inicio de una nueva era.
Y es que desde que le había dado la noticia de su embarazo al chico, este la observaba como si fuese la cosa más interesante del mundo. No le despegaba los ojos ni por un instante y es que aunque ella solo tuviera tres semanas de embarazo, él la miraba como si de un momento a otro ella ya iba a estar cargando a su bebé.
Ese iba a ser un embarazo largo, muy largo…
Pero estaba bien… Para ella estaba bien… Y para el resto de admiradoras con las que se había hecho el ahora famosísimo mago, luego de los grandes juegos mágicos de hace cuatro años, era una horrible tortura. Muchas veces la habían acosado, incluso antes, cuando ellos apenas eran novios. No la dejaban en paz, aunque, por supuesto, ella también tenía a sus admiradores que la defendían con uñas y dientes costase lo que les costase. Pero cabe mencionar que tampoco querían ni un poquito al Dragneel.
Y luego, la noticia de su boda, les había caído a varios cientos en el hígado. Pero habían aprendido a vivir con eso, con el acoso, las cartas de amenaza (Que ya ni siquiera abrían) y las muchas otras cosas que esas y esos fans dementes les hacían pasar.
Solo les quedaba vivir su vida, tal y como estaba era lo mejor del mundo. Pero es que la insistente mirada de su esposo las veinticuatro horas al día ya la estaba cansando. ¡Y es que Dragneel no hacía nada más! Se despertaba y la miraba fijamente, comía y cada dos bocados tenía que voltearla a ver como si fuese a desaparecer, a veces iba al baño y cuando salía se encontraba al peli rosa esperándola fuera de este. Claramente no lo iba a culpar. Desde que se habían conocido parecía ser la misión del Dragon Slayer protegerla, ¡imagínense ahora que no solo eran familia, sino que ella valía por dos integrantes de la misma!
"Compréndelo, es un Dragon Slayer. Él estará eternamente preocupado por ti, que eres su pareja. Y más ahora que ya lo sabe" habían sido las palabras de Gajeel cuando ella le había comentado sobre lo que sucedía. Últimamente todos se comportaban extraño pero, sobre todo, los Dragon Slayers del gremio. Eran increíblemente atentos y considerados. Hasta Gajeel, ¡Gajeel! La miraba con… ¿Cariño? No sabría decir si era aquello lo que reflejaban sus ojos. Pero es que había cambiado demasiado, el Gajeel que había conocido, no de la mejor manera, había quedado olvidado y muy enterrado en el pasado. A veces lo había descubierto viéndola, cuando Natsu no lo hacía o no podía hacerlo, intentaba sentarse cerca de ella y hasta la saludaba a diario y le preguntaba todos los días como se sentía. ¡Incluso había descubierto que Natsu y el se habían turnado! Para que ninguno de los dos estuviese ausente al mismo tiempo, si Natsu hacía una misión (Quien estaba ahorrando aún más dinero para el futuro miembro) el pelinegro tenía rotundamente prohibido salir del gremio, hasta le pedía acompañarla a su casa y aunque ella se negara, ella sabía que él se iba de todos modos espiándola y no desalojaba el territorio hasta que ella entraba en su hogar. Él y su esposo habían pactado, Natsu se preocupaba por su bienestar al doble, por obvias razones y le había alegado al Redfox que cuando él por fin encarara a Levy y le pidiera matrimonio y por ende algún día esperase un hijo, él haría lo mismo por él. Sorprendentemente había aceptado sin negar nada.
Por otra parte, se encontraba Wendy. Ella era un poco más… "abierta" por decirlo así. Todos los días la abrazaba de forma muy efusiva teniendo mayor cuidado cuando tocaba su vientre. Cabe mencionar que su "pancita" era eso exactamente, un pequeño vientre plano y muy curvilíneo que no tenía ni la menor señal de embarazo alguno. ¡Tenía tres semanas! Su vientre no empezaría a notarse sino hasta como el tercer mes, por lo menos. Pero no, Wendy era la persona más delicada del mundo cuando se trataba de Lucy. Le ofrecía montones de comida, le retiraba la silla cuando se iba a sentar, incluso para bajar escalones le extendía la mano como si la suya fuese un deplorable situación. Ella estaba claramente agradecida y alagada al mismo tiempo por tantas atenciones. Aunque algunas veces se excedían.
Recordaba un suceso que no ocurrió muchos días atrás. Como buena maga de Fairy Tail, ella quería ganarse la vida realizando misiones, que aunque Natsu abastecía para ella y posiblemente para muchas personas más (Con la energía que se maneja el Dragneel) a ella simplemente nunca le había apetecido quedarse como muñeca de porcelana esperando a que alguien más le resolviese la vida, si eso le gustase entonces se hubiese quedado con su padre sin rechistar, pero no. Hace unos cuantos días ella se había parado frente al boletín de misiones, mirando de reojo una que otra esperando a encontrar una que no conllevase tanto esfuerzo físico. Como era lo usual tomo una con la paga moderadamente alta y se acerco a la barra, se asombro un poco al no ver a Mirajane detrás de esta como usualmente estaba, no le dio mayor importancia y se dirigió hacía el Maestro quien estaba sentado con las piernas cruzadas. Le explico que quería realizar esa misión. El problema llego en seguida, cuando una inmensa nube de polvo se abalanzo sobre ambos consternando a la nueva Dragneel. Una persona muy conocida para ella le arrebato el papel de las manos y la miro con cara de reproche, esta persona era Erza Scarlet. Quien la miraba como si le quisiese dar el sermón de su vida. Pero la mirada que le entrego a ella no fue nada comparada con la que, segundos después, dirigió al Maestro del gremio, era de un terrible, monumental, terrorífico, sádico y sanguinario horror puro. Que haría sudor frío hasta al que no puede ser nombrado.
-Viejo… -Murmuro la pelirroja entre dientes asustando hasta a los transeúntes que pasaban fuera del gremio –Se puede saber ¿Qué demonios está haciendo? –Pregunto con la miraba ensombrecida mientras apretaba la hoja de papel que aún sostenía su puño.
-¿Yo? –Se señalo a sí mismo con los ojos cerrados y una pequeña sonrisa –Solo estaba autorizando a Lucy a ir en una misión –Mencionó como si de el clima se tratase.
Se escucharon varios cristales romperse a unos cuantos metros de donde el trío se encontraba, Mirajane había hecho acto de presencia con las botellas que había ido a traer del sótano del gremio. La típica sonrisa que mantenía en su rostro no se encontraba más, la sustituía una siniestra expresión parecida a la de Erza.
Solo resta decir que desde entonces el Maestro permanecía en cama vendado de pies a cabeza. Y es que con la armadura del purgatorio en Erza y el Satán Soul activado en Mirajane. Él pobre hombre no tuvo más que pedir por su vida para que no le rompieran los últimos huesos que le quedaban buenos. Luego de eso el gremio entero la había mirado con reproche como si estuviese cometiendo el peor crimen de la historia, aunque no les duro mucho ya que la chica se veía "demasiado tierna" arrepentida. Erza le había dejado muy en claro que no se podía esforzar durante su embarazo. ¿Qué no se suponía que solo es "peligroso" hacer esfuerzo de los seis meses en adelante? Pero no, ellos le habían dejado en claro que durante su embarazo, y hasta que su hijo no tuviese por lo menos un año. Ella no debía ni acercarse al tablón de misiones. Daba gracias que ese justo día Natsu se había ido de misión, pues sino, imagínense la tumba del Maestro…
Y así pasaban sus días, con su querido gremio dejándola hacer prácticamente nada, parecía que lo único que tenía permitido era respirar, alimentarse y descansar. Las dos últimas en grandes cantidades, al parecer. Pero lo agradecía, siempre lo agradecía. Ya que desde que supo que estaba en aquella tierna espera, su apetito se había elevado por los cielos. Hasta le causaba vergüenza a veces comer más que el mismísimo Natsu. Pero este no, a él parecía darle gusto ofrecerle más y más comida a cada instante. También descansar, le habían tocado unas penosas escenas en las que sus compañeros se habían ofrecido a cargarla hasta su hogar, ella no necesitaba aquello, estaban simplemente exagerando.
Y, regresando con Natsu, el seguía observándola. No tenía nada mejor que hacer, a las demás personas les contestaba monótonamente, con un simple "si" o "no", o las respuestas más cortas posibles. Y seguía mirándola. En más de alguna ocasión Gray se había acercado a él intentando provocar su voluble temperamento, más no recibía la respuesta deseada.
-Natsu, ¿Me puedes ayudar con unas cajas en el sótano? –Había preguntado la siempre sonriente Mirajane.
-No –Había sido la simplona respuesta del mencionado sin siquiera mirarla.
-Natsu –Comenzó Lucy –Te juro que hasta que este por los menos en el sexto mes, el bebé no va a nacer –Explico intentando sonar lo más convencible posible.
-Que tonterías dices, Lucy –Dijo de repente Natsu mientras se cruzaba de brazos. Lo que por su puesto hizo enojar a la ex Heartfilia –Ya sé que el estado de gestación dura nueve mes. Yo solo te estoy cuidando –Termino mirándola a los ojos.
-Sé que solo quieres cuidarme, Natsu. Pero no está mal que ayudes a Mira-san cuando te necesita –Explico suavemente mientras le daba una hermosa sonrisa.
-Está bien… -Murmuro para levantarse y empezar a caminar hacia el sótano –¡Gajeel! –Grito de repente –Tu turno.
-Voy… -Dijo simplemente el pelinegro para saltar del barandal en el que estaba sentado y acercarse a una mesa junto a la próxima madre.
-E… Este. Gajeel –Llamo la chica -¿Es necesario que me vigiles siempre? –Cuestiono mirándolo con los ojos entre cerrados.
-Que preguntas haces. Por supuesto que es necesario, cuando yo tenga a mis crías, Natsu hará lo mismo por mí -¿Realmente se refería a sus hijos como "crías"? Los Dragon Slayers estaban locos con todo el tema de los dragones. Luego de eso la chica no dijo nada.
-Bien Gajeel, ya regrese –Anunció el Dragneel mientras chocaba su palma con la del otro Dragon como si de una lucha en ring se tratase. Y se volvió a sentar justo frente a ella mientras depositaba una copa con lo que parecía un batido de fresa frente a ella. Esa era la forma del chico para decirle silenciosamente que sentía que necesitaba nutrir su cuerpo y que ya había pasado mucho tiempo sin que la viese hacerlo.
-¡Lucy-san! –Se escucho un afectuoso, aunque educado, saludo desde las puertas del gremio. Wendy entro corriendo e ignorando todo a su paso hasta que estuve abrazándose al curvilíneo cuerpo de la mujer. –Me alegra que este bien, Lucy-san.
"Pero si nos vimos ayer por la tarde" Fue lo que pasó por la mente de la maga celestial.
-Etto… Gracias, Wendy, eres muy amable – ¿Agradeció? La joven cuando la peli azul se despego de ella.
Cuando menos se dio cuenta, de repente el gremio se lleno de personas. Unas cuantas pasaban sin darse cuenta, pero otras si se percataban de algo. Había tres magos, mejor dicho, tres Dragon Slayers que no le despegaban la mirada a la chica rubia. La miraban casi como si quisiesen llevársela y esconderla en algún lugar apartado del planeta para que nunca nada le pasara. ¿Qué estaba pasando? ¿Iban a comportarse así cada vez que alguien en el gremio se embarazase o solo era con ella por ser pareja de un Dragon Slayer?
Sintió algo extraño, casi como si le estuvieran estrujando el estomago. Tenía ganas de… Vomitar. Se levanto muy rápido para empezar a correr al baño más cercano. Casi por instinto los dragones salieron disparados de sus asientos detrás de la rubia.
Ella, por obvias razones, mantenía su cara muy cerca del escusado. Gajeel se tuvo que quedar afuera porque era el baño de mujeres, Wendy entro rápidamente para auxiliar a su amiga y Natsu… Bueno, Natsu tenía algún tipo de inmunidad que le permitía entrar en esos lugares, en esos casos. ¿Cierto?
-Lucy… -Murmuro Natsu cuando se dieron cuenta de que esta había dejado de vomitar. -¿Te encuentras bien? -Pregunto mientras le extendía una pequeña toalla. Lucy solo la tomo y la presiono contra su rostro mientras cerraba los ojos fuertemente. La acción no fue muy acertada ya que solo preocupo más a los dos que la observaban.
-Si… -Susurro más bien para sí que para los demás, pero al todos ser Dragon Slayers, escucharon perfectamente. –No se preocupen, sé que esto es normal en el embarazo. Los mareos y esas cosas.
Luego de eso se levanto y dejo correr el agua. Se limpio bien la comisura de los labios y se giro para encarar a su esposo y a su ya no tan pequeña amiga. Tenía los ojos un poco rojos al haber vomitado tanto, parecía como si quisiese llorar. Pero era normal, pues había… "Expulsado" prácticamente todo lo que tenía en el estomago. Camino un poco y se abrazo a Natsu quien la estrecho suavemente entre sus, ¿por qué no decirlo?, musculosos y masculinos brazos.
-¿Nos vamos? –Cuestiono suavemente el Dragneel. A lo que solo tuvo una afirmación como respuesta. Miro a Wendy quien al principio tenía una mirada un poco triste, la cual fue sustituida por una radiante sonrisa casi de inmediato. Eso la animo.
Miro a Natsu quien al principio solo sonreía y, poco a poco, su sonrisa crecía hasta entregarle una enorme sonrisota mostrando ambas hileras de blancos dientes. Justo como a ella le encantaba, la hizo sentir aún mejor.
Cuando salió del baño, justo en la entrada, se encontró a un Gajeel que la miro casi con expectación, él tenía ligeramente separados los labios. Como en una pregunta silenciosa. Ella le sonrió ampliamente.
Lo entendió, al fin lo había entendido. Los Dragon Slayers eran casos especiales, se había dado cuenta del porque de su meloso comportamiento, su atención especial, sus tratos grandiosos, su preocupación, el amor que le ofrecían con mirarla a los ojos, la tranquilidad de saberse protegida las veinticuatro horas del día y todo lo que hacían por ella no se debía al simple hecho de estar embarazada. Si no, que para ellos, ella era parte de su familia, parte de su manada.
Bueno, Espero de verdad que les haya gustado. Por favor díganme si no es nada emocionante o si explico demasiado. Me gusta aprender y que las críticas constructivas mejores vuestra experiencia de lectura. ¿De acuerdo? Gracias por todo. =)
