Hola mundo al que le fascina vomitar arco iris! ¿Qué tal? Ya se recuperaron del último oneshot? Bueno, pues yo les traigo otro que si el anterior los envió al hospital este les va a dar una beca completa para quedarse allá mejor xDDD

Nah, estoy exagerando jaja. Tengo un pequeño público que es muy cercano a mi a quienes siempre les muestro mis capítulos y oneshots antes de publicarlos (De todas mis historias) Y ellos y ellas me dicen si les gusta o no. No es por ser presumida pero nunca me han dicho que no (Por favor no me arrojen tomates xD) Un amigo me dijo que tengo "dedos de oro", por como escribo. Yo más bien creo que está enamorado de mi xD Neto si estás leyendo esto es broma, ok? Te quiero xD

Gracias por sus hermosos comentarios! *o* Son geniales! Se aprecia mucho y me inspiran a hacer más oneshots (Enserio! Cada vez que leo sus comentarios no sé porque se "enciende" mi imaginación 0.0!) Pero bueno, recuerden que los shots no tienen "orden" alguno. Pero si pueden tener similitudes, no se preocupen. Las reconocerán cuando las vean ;)

Y sin más con que molestarlos, aquí el one-shot:


Y es que Lucy

Natsu se había comportado diferente desde hace ya unas semanas, no raro. Sino diferente.

Lucy estaba como siempre con el pequeño Igneel, el niño estaba en su sesión de juego diaria. Lucy se alegraba cada vez que el pequeño Dragneel intentaba ponerse de pie, cayendo rápidamente sobre los cojines cada medio pasó.

Pero algo era diferente… Natsu. Natsu siempre jugaba con ellos, pero por alguna razón no estaba aquella vez.

-¡Lucy! Mira, mira –La llamó Happy cuando había logrado formar un pez con los bloquecitos de juguete de su hijo. El Exceed parecía orgulloso de su creación -¿No se ve delicioso? ¡Sé lo que piensas y no dejare que lo comas! –Grito de repente para tomar la figura y salir "huyendo" del lugar, nadie lo iba persiguiendo…

La rubia solo rió por el comportamiento de su felino amigo. Y notó como el niño aplaudía al ver las blancas alas del azulado ser, siempre reía y se alborotaba al verlas, aunque nadie entendía por qué.

-Estoy en casa –Habló de repente el peli rosa cuando apareció por la puerta de la habitación de su hijo. Ella solo respondió el típico "Bienvenido", pero el más pequeño de los tres pareció alegrarse en demasía.

-¡Papi! –Grito cuando lo vio intentado pararse y caminar hasta él. Pero sus intentos se vieron interrumpidos por la adorable torpeza de sus piecitos, cayendo de nuevo sobre las almohadas.

La reacción que tuvo Natsu no era la que Lucy esperaba, ella esperaba ver una amplia sonrisa por el hecho de que su hijo se emocionara tanto al verlo. Sobre todo porque tenía como una hora de haberse ido. Que no era casi nada.

Pero lo que el Dragneel expresó con su gesto fue uno parecido a la tristeza, o mejor dicho uno nostálgico. Se acerco a su primogénito y lo alzo de nuevo para darle un pequeño abrazo. Luego lo volvió a sentar.

-Tengo hambre… -Dijo de repente mientras se ponía de pie y hacía ademan de salir de la habitación.

-E-Espera. Si tienes hambre te preparare algo –Habló la chica mientras ella también se ponía de pie.

-No es necesario. –Expresó tranquilo el peli rosa –Me voy a hacer un sándwich o algo así –Para luego salir definitivamente de allí, dejando a Lucy con la palabra en la boca.

El bebé apenas y se dio cuenta, estaba más interesado en meter una pieza cuadrada en un orificio triangular de su juguete.

-No, cielo. Ese no va ahí –Le corrigió la rubia mientras se agachaba para ayudarlo. Dejó salir un suspiro melancólico. ¿Qué le pasaría a Natsu?

Estaban todos cenando, la casa Dragneel era casi un circo a la hora de la cena. Pues había una personita que, al igual que su padre, ya empezaba a comer en grandes cantidades.

-Natsu, mira –Habló feliz la ex Heartfilia –Igneel ya sostiene perfectamente la cuchara –Pero más que alegrarle al Dragneel pareció quitársele el apetito. Solo miro serio a su familia.

-Si… -Murmuro luego de unos momentos en los que solo miro la mesa. -¿Sabes, cariño? Ya no tengo hambre –Anunció para ponerse de pie y salir nuevamente por la puerta.

A Lucy empezó a asustarle el comportamiento del hombre. Cada día que pasaba parecía un poco más distante.

Otro día en el gremio, se encontraba todo amenamente. Habían decidido ir ahí. La familia Dragneel estaba sentada en una mesa ellos solos. Por supuesto que Happy también estaba con ellos, pues era parte de la familia.

-¡Neel-chan! Mira lo que hice –Habló feliz Happy al más pequeño mientras le mostraba una casita hecha de frutas. Al bebé parecieron iluminársele los ojitos por la "obra maestra" del gato azulado.

-Happy no juegues con la comida –Le reprendió suavemente la rubia mientras limpiaba un poco las babitas de su hijo.

-Mami, quiero i a baño –Habló en tono infantil el pequeño. Por supuesto que hablaba como bebé aún, con sus palabritas tiernas y ese pequeño casi "acento" que tienen todos los bebés.

-¿Natsu, te molestaría llevarlo? –Cuestionó la chica, pues ella tenía varios papeles en las manos. De un libro que le habían asegurado le iban a publicar, solo lo estaba ordenando. Desde hace un año la Dragneel empezaba a hacerse famosa, no por lo que ya lo era siendo una excelente maga, sino por sus historias que se estaban haciendo cada vez más famosas y tenían una alta clasificación de ventas. Pero claro, todos querían leer las historias de la famosa maga de Fairy Tail.

-No quiero, hazlo tú –Murmuro el hombre para después darle un sorbo a su bebida.

-Pero Natsu, tendría que dejar todo esto sobre la mesa, y Happy… -Mencionó ella imaginando las altas probabilidades de que el travieso felino arruinase su trabajo.

-Que no quiero hacerlo –Dijo demasiado serio el peli rosa mientras le daba una mirada de reproche a la chica. Ok, ese no era su Natsu. ¿Alguien se lo había cambiado en alguna parte? El Dragneel normalmente era tan atento que hasta se entusiasmaba con ayudarla con su bebé. Pero este no era aquel hombre cariñoso.

Tal vez por el shock, Lucy no le dijo nada. Y después de casi suplicarle al gato de que no fuera a mojar, romper, quemar, manchar o destrozar aquellos papeles, se encaminó hasta el baño del gremio.

-Natsu… -Susurro la chica mientras iba caminando por el pasillo, observando el piso…

Realmente el comportamiento de su esposo no tenía precedentes, y es que siempre había sido tan lindo y servicial. Pero ahora… Parecía como si todo lo que ella hiciera le parecía molesto. Si, tal vez aceptaba de que últimamente no tenía tiempo para casi nada. Con el bebé y su reciente historia a punto de ser publicada de la cual los editores le habían dado muy altas expectativas, no les quedaba tiempo para casi nada… Tal vez… Tal vez estaba descuidando su matrimonio…

Pero es que Natsu no era todo el tiempo así, por lo menos no cuando estaban solos. Siempre la abrazaba por las noches y se despertaban de manera casi juguetonas por las mañanas. Pero de ahí en adelante, en lo que restaba del día, el hombre parecía alejarse más y más.

-¿Qué deberíamos hacer para el cumpleaños de Igneel? –Cuestionó la chica mientras acomodaba al niño en su regazo. El pequeño Igneel cumplía ya tres añitos de edad. Estaban en la sala, y él tenía entre sus manitas dos peluches a los que al parecer "los hacía hablar entre ellos". Pero Natsu, quien estaba sentado en el sofá individual, no respondió. Solo se quedo mirando al suelo como era ya tan común -¿Me escuchaste, cariño? –Pregunto algo preocupada la rubia.

-Si… -Murmuro quedamente el peli rosa mientras volteaba a verla con una mirada un tanto inquisitiva –Lucy… ¿Te estás cuidando? –Pregunto repentinamente el hombre haciendo que la chica diera un brinco en su lugar. Definitivamente no se esperaba eso. Igneel al sentir el rebote de su madre volteó a verla, pero ella miraba fijamente a su papá. Así que volteó la mirada hacia su figura paternal en un gesto por demás adorable. Pues tenía los ojitos fijos y la boca abierta.

-¡Na-Natsu! Igneel está aquí –Articulo la chica sin haber salido del todo de su asombro.

-Él no entiende de estas cosas, Lucy –Bueno, era raro que la llamara por su nombre desde hace un par de años. –Hijo, mamá y papá quieren hablar solos –Le habló esta vez al pequeño. Este entendió medio mensaje. Pues al ser tan pequeño tenía medio sentido común desarrollado. La joven madre decidió irlo a dejar a su habitación para que jugase tranquilo. Definitivamente tenía que continuar esa conversación.

Una vez lo dejó, se dio cuenta de que su esposo la había seguido hasta el segundo piso y había entrado a la habitación matrimonial.

Entro a pasos cortos, no sabía realmente a que había venido aquello tan de repente. El hombre estaba sentado en el borde de la cama con la mirada fija en ella. Lo incomodo es que nadie decía nada. Ella estaba ahí parada sin moverse y él solo la observaba.

-Cielo, yo… -Empezó ella, pero fue detenida por la voz de su esposo.

-Lucy quiero que hablemos, ¿Si? Yo… Sé que me eh comportado raro últimamente. Pero es que… Yo realmente no puedo evitarlo y… ya no puedo seguir con esta situación –Se detuvo al ver como una solitaria lagrima rodaba por la mejilla de su esposa.

-Natsu… -Y su voz se había quebrado –Lo siento si alguna vez hice o dije algo como para que te alejaras de mi –Habló un poco rápido, casi atropelladamente –Pero es que ¿Sabes? No quería descuidarte por cuidar de Igneel o por terminar mi último libro. Yo… Puedo dejar de escribir si tu quieres, me puedo enfocar solo es ustedes y te prometo que ya no voy a intentar hacer eso –Bueno, ya no era una lágrima. La rubia lloraba mientras intentaba decirle lo más "calmadamente" posible aquello al Dragneel. Este solo la miraba sorprendido, de todas las cosas que pasaban por su cabeza ninguna lo hubiera llevado a aquella conclusión.

Se paró rápidamente para darle un abrazo reconfortante a la mujer. Que más que calmarla la hiso llorar más.

Él realmente no quería que aquello pasara.

-Lucy mírame –Dijo mientras se separaba un poco de ella, pero la susodicha mantenía su cabeza gacha mientras amargas lágrimas caían al piso. –Lucy, mírame –Casi ordenó para luego sujetarla suavemente por las empapadas mejillas y hacerla que lo mirase –Nunca te pediría que dejes de hacer nada que te guste. Y no pienso que te hayas… descuidado. Realmente lamento que estés llorando… Lucy, eres la mejor madre y esposa del mundo ¿Lo sabías? –Y la chica dejo de llorar –Aquí el único tonto soy yo. Por dejarte pensar las cosas como no son… Lucy yo… Tengo miedo. Igneel… Él está creciendo –La rubia lo observaba y solo asintió levemente –Me da miedo que crezca tan rápido. Hace unos días era tan solo mi pequeño. Que balbuceaba cosas que tu decías eran palabras –Ella rió un poco al recordar al niño - botaba la comida, gateaba por todo su cuarto, jalaba mi cabello sin importarle nada, tenía accidentes hasta cuando estábamos comiendo y ahora… Ahora ya no hace nada de eso, ¿Me entiendes? Mi hijo está haciendo cosas de gente grande. Entiende lo que le decimos… No del todo, pero lo entiende. ¿Sabes lo difícil que es para mí verlo crecer tan apresuradamente? Y tú le aplaudes todo lo que hace –Ella lo miró con algo de reproche –No me malinterpretes –Se apresuro a corregir –Eres excelente por hacer todo eso. Aún sabiendo que algún día ya no va a necesitar más de nosotros y se marchara… Con una linda chica que lo haga tontamente feliz –Terminó haciendo un claro énfasis en la relación de ambos.

-Pero Natsu… -Comenzó ella mientras alzaba sus manos para sostener las de él –De eso se trata –Inquirió con una pequeña sonrisa –Sé que algún día tendrá que irse. Y que me va a doler ya no verlo todos los días. Pero eso es lo que se supone que estamos haciendo, cuidándolo y educándolo para cuando ese momento llegue. Lo importante es disfrutarlo lo mayor posible y darle todo el amor que podamos. Además, no es el único bebé que tendremos. Podrás seguir siendo el padre amoroso que siempre has sido… Y también mi dulce esposo –Finalizó con una bella sonrisa.

-Eso era exactamente lo que quería escuchar, amor –Mencionó el hombre mientras cerraba los ojos y pegaba su frente con la de ella. –Sé que crecerá y dejara de depender de nosotros… Así que… -Se tomó un momento para continuar -Quiero otro bebé. Tengo varios días de estarlo pensando y creo que sería lo mejor. –Lucy solo lo observo detenidamente, su voz había cambiado a una muy suave y cariñosa, como antes. Natsu veía a Lucy como su esposa y como la mujer que sufría y padecía dolencias con tal de traer al mundo a sus hijos. No era tonto, le habían explicado que muchas mujeres incluso daban su vida en lograr aquella "misión" y por cómo era Lucy estaba seguro de que ella también lo haría. Por eso para pedirle un bebé se lo pensaba, lo reconsideraba y lo volvía a pensar. Y había llegado a la conclusión de que en todo lo que durase el estado de ella, el iba a estar ahí. Para cumplir hasta los más ridículos caprichos que ella tuviese, porque era su reina. Y tenía todo el poder para mandarlo a él. Y él como cualquier tonto perdidamente enamorado de aquella mujer, daría hasta su vida para complacerla.

-Si… -Respondió la tan anhelada pregunta –Si quiero otro bebé. Para amarlo igual que como amamos a Igneel –La chica no podía estar más feliz. Todas sus preocupaciones no eran más que simples ideas que su creativa mente de escritora maquinaba. El Dragneel la quería más que nunca y eso era lo importante.

Esa noche, como podrías imaginar. No tuvieron de otra más que expresarse su amor. Estaban a punto de dormirse cuando al Dragneel se le pasó algo que ya había pensado por la cabeza.

-¿Sabes? Siempre eh querido una niña. No me malinterpretes, amo a Igneel. Pero siempre quise tener a la parejita… Y si esta vez es niña, se llamara Nashi –Finalizó tiernamente mientras le daba un beso en la frente a su esposa. Pero esta ya se había quedado dormida –Nashi… Así te llamaras, pequeña…


Sooooooooooooo? Que les pareció? Les gusto? Sinceramente a mi este me encantó! Se me hizo super fluff y eso. xD No sé, ustedes juzguen, ok?

Espero de verdad les haya gustado y no olviden pasar la historia a sus amigos a quienes les guste Fairy tail. Me harían un gran favor. Muchas gracias de antemano y cuídense, ok? Luego los consiento con otro Shot... Mmm. A lo mejor otro Gruvia, aunque también un Jerza no estaría mal, cierto? =D Ya me inspire!

Bye~~