Capítulo 21: Cuidado
Bob murió la anterior tarde, dejando a todos con mucha tristeza. Sasha, su pareja, fue una de las más afectadas, ahogada en el dolor de haber perdido uno de sus seres querido más cercanos. Perder a alguien es la sensación más fea que podía sentirse, te deja sumido en el dolor, recordándote a cada segundo los momentos vividos con la misma. Todo el clima entre nosotros, me hizo llevar mi mente a todas las cosas que había vivido con mis padres, que ahora no están. Dejándome desprevenida contra el mundo y quebrándome por completo junto a Carl.
El sufrió la misma perdida, y los dos seguíamos sufriendo en silencio. Pero hay que seguir adelante sin que estos pensamientos me depriman, dejándome indefensa en el momento que menos necesito eso. Abraham, Rosita, Eugene, Maggie y Gleen ya están en macha a Washington, ruego que logren acabar con este mundo de perdidas y dolor.
Llevo mis pasos junto a mi hermana, Noah, tratando de que esto haya logrado cambiar un poco nuestra situación.
- Noah, ¿Podemos hablar? - Susurre cabizbaja. Luego de pensarlo unos segundos, ella se dignó a dirigirme la palabra.
- Bueno... - Suspiró. Enredé mis manos por su espalda, dándole el abrazo que hace un largo tiempo me esperanzaba con darle, un abrazo cargado de emoción y sentimiento, como si alguna de las dos muriésemos el día de mañana.
- Perdón Noah si hice algo que te molestara, no fue mi intención - No lloraba pero eso no quita de que esté muy angustiada. Se soltó a mi agarre y me miró directamente a los ojos. Verde obscuro, así eran estos que transmitían dureza pero con enojo. Sacudió levemente la cabeza y de nuevo me miró a los ojos.
- Yo estoy grande, y también muy confundida, necesito tiempo para pensar y procesar todo.
- Procesar ¿Qué?, Noah estamos en una Apocalipsis, en cualquier momento podemos morir, viste lo que le paso a Bob.
- Sólo... Necesito tiempo. No me apresures, yo sé cuando estaré lista - No me quedaba de otra que aceptar sus condiciones.
- Está bien pero llámame - Asintió. Por lo menos ella iba a intentar hacer un esfuerzo. Quería que fuéramos esas que peleábamos por cosas insignificantes, pero que al segundo se abrazaban haciendo chistes, como solíamos ser.
- No me respondiste, y YO no me olvide querida Jonhson - Una voz me sacó de mis pensamientos, llevándome un susto de muerte. Mierda.
- No me das miedo Storm, y menos si tenés los pelos como arco iris.
- Sisi, me teneés envidia, a mi no me podrás tener miedo, pero a mi katana si, así que habla ahora o calla para siempre - Giré sobre mis talones encontrándome a Leyla con la katana entre sus manos en lo alto de su cabeza, con una cara de loca que me dio escalofríos. Pero a la vez me dio gracia.
- Hay Leyla - Suspiré y negué con un movimiento de cabeza - No vas cambiar, me rindo.
Lanzó una risotada y bajó el objeto filoso y lo guardo en su estuche cuidadosamente, dando un golpe fuerte al final pretendiendo darme miedo.
- Larga todo entonces.
- Bueno cuanto te fuiste... - Me comenzó a picar la nuca. Dios. La rascó discretamente, bueno, al menos eso creo yo - Nos besamos - A medida que iba diciendo la palabra mi voz se iba haciendo notoriamente más aguda.
Pegó un grito agudo, como esos que dan las fans cuando ven a su ídolo, pero su cara se fue transformando para pasar a estar completamente seria, con sus dos cejas levantadas levemente ¿Que le pasaba?¿Por fin se habría vuelto completamente loca?
- Mmm... yo no suelo ser chismosa, y esta no va a ser la excepción de ninguna manera. Digo... me encanta que estén en pareja y que se besen - Por un segundo me miró con cara picara, para luego seguir con la misma cara de seriedad - Pero... Tengan cuidado... - Carraspeó su garganta. ¿A qué se refería con tener cuidado? - No se besuqueen delante de todos, por lo menos no por ahora.
- Primero no me gusta que nos observen besándonos, me da cosa - Sacudí todo el cuerpo, mientras sacaba la lengua en forma de asco - Y dos ¿Por que me estas diciendo todo esto?
- Te dije que no pienso ser chismosa, solo trato de evitar lo que se avecina - Se cruzó de brazos y apoyo todo el peso en la parte derecha de su cadera. Ella lo único que hizo fue confundirme, ¿Por que se hacía la misteriosa?¿Que se avecina? - Hey te estoy hablando - Pude notar que ella se encontraba chasqueando los dedos frente a mi rostro.
- Dime
- Mmm... ¿Y que tal besa? - Movió sus cejas y rió mostrando su dentadura blanquecina.
- ¿Tengo que responderte?
- Claro que si - Frunció el entrecejo y yo observe mis manos - Dale responde, no ves que se está muriendo por conocerla - Esperen. ¿Cómo? - Odio profundamente que hagas eso. No puedo tener una conversación tranquila sin que estés metido ahí, Dioss mándale un caminante. ¿Que no tienes otra cosa que hacer? Ya sé que somos las belleza del nuevo mundo, pero conmigo no tienes oportunidad - Chasqueó una vez los dedos, haciendo cara de pato que me causó mucha gracia.
Por fin decidí darme vuelta y ahí estaba él, colorado hasta más no poder. Negué divertida ante la situación, metí unos de esos deliciosos caramelos a mi boca tratando de liberar la tensión que había en el aire, hasta que escucho una estruendosa risa atrás mio. Ya la perdí.
- Hubo mucho silencio Grimes, así que lo lamento, pero besar no es tu facultad. Solo por que soy buena te puedo enseñar - Oh no, no, no y no. Le clavé la vista amenazadoramente a la rubia pero esta no paraba de negar mientras estaba claramente tentada - Hay Emily, tan solo era un chiste, acaso no tienes sentido del humor. Además a mi no me gustan los cara bonita, prefiero los rudos, así como con cicatrices y eso. Lamento arruinarte tu sueño no eres mi tipo.
Deje de escucharla, porque si no no dejaría de hablar en un largo rato. Caminé hacia Carl y puse mis brazos en su cuello.
- No la escuches - Arrugué la nariz - Esta loca.
- Si pero... al final ¿Que pensas de lo que dijo? - Levanté una ceja sin entender a que se refería - No nada... - Agachó su cabeza, logrando que su sobrero me golpee.
- Auch - Me sobé la frente mientras sonreía.
- Lo siento soy un brut... - Lo callé con un beso.
- Soy algo lenta, pero al fin y al cabo termino entendiendo. Y yo pienso que estoy muriendo por besarte en todos los momentos del día, algunas veces inconscientemente. Y si quieres saber, me encanta como besas. ¿Era eso? - Sonrió tal cual como un bebe con un dulce - Tengo que ordenar unas cosas, pero te veo a la medianoche cuando todos duermen - Le di un pico en los labios y me fui dejándolo confundido.
