Hola, hola! Espero que les estén gustando mis one-shots! =D

Qué les parece si les pongo otro Nalu? =) Este esta dedicado a una personita muy especial. No pongo nombres porque esta persona sabe que se lo estoy dedicando en este momento 3

Gracias a todos por sus reviews, se aprecian mucho. Aunque solo sea un "buen capi" o "te quedo bien". Y para quienes se molestan en escribir todo lo que sienten con respecto al oneshot o lo que piensan, muchas gracias 3 Son lo mejor del mundo xD

Espero que sea de su agrado ya que a mi me encanta escribirlos y pues también me fascina cuando me dicen que les gusto leerlos =D

Y ahora a lo que vinieron. Aquí el oneshot!:


Happy adoraba vivir en esa casa.

Ese día en especial era muy raro. En Magnolia casi nunca llovía, pero aquella era época de lluvia así que…

Como ningún integrante tenía nada mejor que hacer, se quedaron charlando entre sí, dejando de lado el tablón de misiones.

-Ore, ¿Alguien ha visto a Lucy o Natsu? –Pregunto el Fullbuster al darse cuenta de que la pareja no se encontraba ahí –Ya es raro estar en el gremio y no ver a Natsu hacerle caras graciosas a sus hijos. –Y es que el peli rosa tenía una personalidad paternal envidiable.

-Es cierto –Murmuro la Alberona –Pero aquí esta Happy, es raro ver a Happy sin esos dos –Señalando al azulado animal.

-Aye Sir. Lo que pasa es que esos dos no se despegan ni un rato –Habló el gato mientras masticaba su pescado –Me refiero a que como ya nació Nashi solo se la pasan juntos.

-Are, are. Son una familia envidiable ¿No es así? –Mencionó la sonriente Mirajane -¿Nos quieres contar más Happy?

-¡Aye, Sir! –Aceptó ser el narrador el gato azul en aquel día lluvioso.

Happy comenzó con una de sus historias favoritas, el día en el que supieron que el primer embarazo de Lucy, tenía una linda sorpresa…

…Flash Back…

-Uff, cada día me pongo más grande –Murmuro para sí misma la rubia mientras se sentaba en uno de los cómodos sillones.

-Nah, te ves muy linda –La elogió como siempre el peli rosa sentándose en el mismo sillón, demasiado cerca de ella.

-Natsu, ¿Si sabes que son 3 sofás, cierto? –Preguntó la chica un poco incomoda por el hecho de que su esposo la seguía todo el día como si ese fuese su guardaespaldas. Y se había sentado dejando un espacio nulo entre ellos dos.

-Sí, pero es que me gusta estar cerca de ti –Sonrió el Dragneel mostrando sus blancos dientes y afilados colmillos. A lo que la futura madre solo pudo sonreír. Natsu era tan lindo todo el tiempo.

-Pero… ¿No crees que mi vientre es muy grande para solo tener 5 meses? Creo que estoy comiendo de más…–Cuestionó la chica, pues desde hace unas semanas se empezó a dar cuenta de que su pancita era demasiado prominente comparada con la de otras mujeres embarazadas con su mismo tiempo. Aunque tampoco es que ella comiese como pajarito…

-Te ves más hermosa aún –La rubia no podía ni respirar sin que el peli rosa demostrara lo enamorado que estaba, alagándola día y noche.

-Gracias, cielo… ¿Quieres acompañarme a una consulta al médico? –El Dragneel borró su sonrisa –No pienses mal –Se apresuró en corregirse a sí misma –Solo quiero una segunda opinión.

-¡Vamos! –Saltó el chico para luego tomar un abrigo, para Lucy, y estirar su brazo en dirección a ella para que lo tomase. – ¡Happy! –Le llamó el Dragneel –Vamos al hospital –Terminó anunciando sin esperar respuesta. Luego salieron por la puerta principal de su hogar.

En lo que ninguno de los dos se dio cuenta, es que el gato estaba en una de las ventanas de la sala, que era donde previamente se encontraban, observando y escuchando todo.

Regresaron unas 4 horas después. Ya era de noche. El gato había sacado uno de los pescados del congelador para cenar.

La pareja de esposos apenas iba entrando otra vez a su hogar. Lo que a Happy le resulto raro era que no venían gritando (Natsu), como era costumbre que quería comer. La Heartfilia solo fue a la cocina, pero en el trayecto pudo ver su radiante expresión de pura felicidad. A Happy como era invierno le gustaba comer en la sala frente a la chimenea.

Natsu se acercó a él y se sentó en uno de los sillones viéndolo fijamente.

-¿Quieres algo, Natsu? –Cuestionó el gato al sentir la insistente mirada del hombre.

-Si, Happy. ¿Puedes dejar de comer? Por favor –Se le hiso extraña la actitud del peli rosa así que dejo su pescado de lado para ponerle atención. – ¿Sabes? Hoy fuimos al doctor porque Lucy cree que esta engordando demasiado.

-Aye, está rechoncha –Mencionó como siempre el gato sin nada de tacto. Aunque al Dragneel le pareció que no tenía fundamentos, ¡Si para él se veía más bella que nunca! Decidió dejar eso para después. Tenía algo más importante que decirle.

-¿Sabes qué nos dijo el viejo? –Preguntó el hombre, Happy solo negó. Pero pudo notar el brillo en la mirada del Dragneel, incluso la tenía un poco vidriosa y su tono de voz era de una innegable alegría –Nos dijo que íbamos a tener gemelos… -Happy abrió mucho sus ojitos. Eran dos bendiciones para la familia Dragneel. Y no había nadie más que Happy que conocía lo emocionado que estaba el peli rosa por tener un bebé, ¡ahora imagínense con dos!

Y la cara de alegría de Natsu no se la quitaba ni Zeref. Desde aquel día, el chico era el doble de cariñoso y atento con la rubia…

… End of the Flash Back…

Se escucharon unos "Aw" unísonos de parte de todos los integrantes del gremio quienes ponían atención al azulado animal quien acababa de terminar con su relato.

-Eso fue tan hermoso –Mencionó Mira mientras se limpiaba una lagrimita que salía de sus ojos por la ternura del relato.

-¿Quién lo diría? –Cuestionó Cana quien sorpresivamente había dejado de beber de su barril para escuchar atentamente – ¿Tienes otras? No parece que la lluvia vaya a amainar pronto…

-¡Aye! Tengo más… -Dijo feliz para seguir contando. –Está es dramática. Pero les gustara.

… Flash Back…

Era un día común en la familia Dragneel. La pareja se despertaba de la manera más cariñosa posible. Lucy preparaba el desayuno mientras Natsu despertaba a su par de hijos con mucho cuidado y los llevaba a ambos a desayunar todos juntos. También a Happy.

-Natsu, sentaste a Jude en la silla de Igneel –Mencionó la joven madre al ver la notable incomodidad de su hijo. Y es que aunque ambas sillas fuesen exactamente iguales, ellos sin parecían notar la diferencia.

-Lo siento pequeño –Le dijo el peli rosa mientras lo volvía a tomar en brazos y lo sentaba en la otra.

-Cielo, ¿Podrías quitarle las semillas a las manzanas? –Le pidió la chica pues aún no había terminado con el desayuno. –Ah, y también pela esas uvas -¿Pelar uvas? ¿Para qué? Pensó el oji verde.

-Claro –Murmuro para luego hacerlo. Se sentó para hacerlo. Lucy estaba justo detrás de él. Con una caliente sartén en sus manos.

-Ah, ¿Y puedes sacar la papilla de la alacena, por favor? –El peli rosa estaba ligeramente asteado por tantas peticiones y sin querer aparto la silla con un poco de rudeza, empujando ligeramente a Lucy… Haciendo que esta, a su vez, quemara ligeramente su mano con el caliente artefacto.

Lucy soltó una pequeña exclamación de dolor, realmente no había sido la gran cosa. Pero en ese momento el mundo se detuvo para el Dragneel. ¿Acababa de… acababa de…? ¿¡Acababa de lastimar a Lucy!? ¡La persona a quien más amaba! ¡Su esposa! ¡La madre de sus hijos! ¡El núcleo de la familia! ¡Su razón de ser!

Se congelo por el horror por unos momentos. Lucy lo volteo a ver y no entendió porque se había quedado ahí parado sin hacer nada.

-Nat… -Pero antes de que pudiera terminar de decir su nombre el Dragneel ya se había lanzado al piso y había abrazado sus piernas fuertemente.

-¡Perdóname, Lucy! ¡Soy la peor basura en este mundo y no te merezco! ¡No merezco esta familia! –Y de repente se volvió a poner de pie -¡No merezco estos hijos! –Grito mientras los apuntaba con un dedo a lo que los gemelos respingaron en sus sillitas sorprendidos y luego empezaron a reír – ¡No merezco volver a comer nunca jamás en la vida! No importa cuánto me guste… –Al principio la rubia creía que era una broma, pero luego al ver las lágrimas que amenazaban con salir de los ojos de su esposo se dio cuenta de que iba muy en serio.

-Natsu no fue na… -Y otra vez no la dejo continuar, pues había salido casi volando de su hogar a quien sabrá dónde. -Exagerado… -Murmuro la chica para sacar ella misma la papilla de la alacena.

Ese mismo día Natsu había regresado en una media hora con el ramo de rosas más inmenso que Lucy se hubiese imaginado. Pidiéndole perdón. Lucy había intentado decirle que no era nada, que ya ni siquiera le dolía. Pero por alguna extraña razón, Natsu lo había tomado como sarcasmo y como si Lucy no aceptara sus disculpas. Así que había ido a comprarle una enorme caja de los bombones más finos de toda Magnolia. Pero para Natsu seguía sin ser suficiente.

Había limpiado toda la casa dejándola reluciente el mismo, según él para que Lucy "no se lastimara aún más su delicada manita que debía reposar por el terrible daño". Luego había estado siguiendo a la Dragneel durante todo el día. Cuando había hecho las compras, más que su esposo parecía su esclavo, pues además de andar con los coches de los bebés también llevaba las compras. Cuando habían llegado a casa, había procurado guardar todo con el mayor de los cuidados, rápidamente había corrido al baño de su alcoba a preparar un burbujeante baño para la rubia. Lucy ya no sabía en qué idioma decirle al hombre que no había sido nada, y como estaba un poco estresada decidió que el baño si iba a tomarlo.

Lo que ella no sabía es que mientras ella se bañaba Natsu intentaría hacer la cena para recompensarla. La chica salió al sentir el olor a desastre quemado proveniente de la cocina. Cuando llego se encontró con un bote de basura lleno de comestibles quemados que habían comprado ese mismo día, y a su esposo limpiándose las lágrimas con el antebrazo.

-No merezco esto… -Murmuraba para sí mismo el chico. –Aquí fue donde Lucy se quemó… -Seguía con un tono de pura tristeza, como si alguien se hubiese muerto ahí.

-Natsu… -Y el hombre saltó dándose la vuelta, la abrazo fuertemente.

-Lucy, de verdad no quería hacerlo –Dijo estrechándola mientras pequeñas lágrimas salían de sus ojos.

-Natsu, te lo eh dicho como mil veces hoy… No tengo nada que perdonar, fue un accidente y los accidentes ocurren –Y se separó un poco de él para tomar su rostro entre sus manos –Y se que tu nunca me harías daño… -Susurro para luego darle un beso en los labios muy tierno. Él la miro luego de ese beso, y en sus ojos vio que no había rencor de ninguna forma.

El Dragneel sonrió al darse cuenta de que Lucy ya lo había perdonado. Y la volvió a abrazar dejando pequeños y mimosos besos por todo su rostro.

-Gracias, Lucy…

… End Of The Flash Back…

Y se escuchó otro "Aw" aún más grande por parte de los oyentes.

-¿Quién diría que el tonto de Natsu sería tan buen esposo? –Cuestionó la Alberona luchando para que sus ojos no se pusiesen vidriosos y no delataran lo emocionada que estaba con la historia.

-¡Happy cuéntanos más, por favor! –Sonrió feliz la Marvell pues era como un cuento de hadas.

-¡Aye! –Se notaba que a Happy le encantaba contar aquellas historias.

… Flash Back…

Los pequeños Igneel y Jude andaban ligeramente más… vivaces, que los otros días. Revoloteaban de aquí para allá sin cansarse y hablaban muy rápido, casi atropelladamente. ¿La razón? Natsu no quería que estuvieran tristes porque Lucy se encontraba en el hospital, pues había tenido unos extraños dolores en la mañana. Así que les había dado unos cuantos chocolates para que se los comieran lentamente y el azúcar los contentara, en palabras del Dragneel, con lo que él no había contado era que los niños, por el simple hecho de ser niños, se los meterían todos de una vez a la boca. Eso había aumentado su energía a niveles insospechados, llevando al borde del colapso a cualquiera que se cruzase en su camino. Que para su mala suerte, eran los integrantes del gremio. Pues el peli rosa se había ido con su esposa al hospital.

-¡Ore, Siéntense de una vez! –Había gritado Gray cuando estos pasaron corriendo y golpearon su silla haciéndolo tambalearse.

Los gemelos corrían por todo el gremio, persiguiéndose el uno al otro. Pero en su carrera, no hacían más que causarle desgracias a los demás.

Se escuchaban las estruendosas risas de estos. Algunas personas del gremio habían intentado atraparlos para sentarlos, pero como eran bajitos por solo tener 6 años, estos eran muy difíciles de atrapara. Y también muy rápidos y escurridizos.

-¡Ellos son hombres! –Grito de repente Elfman.

-Pero si son niños… -Había corregido Cana inmediatamente mientras ponía su barril sobre la mesa. Justo en ese momento el rubio Igneel había saltado sobre está derramando todo el licor por el piso del lugar -¡Esta no te la paso! ¡Mocoso, vuelve aquí! –Y la Alberona se había unido al grupo de personas que perseguían al par.

Para aún tener una tierna edad, ambos habían desarrollado muy bien su magia. Y como creían que todo era un juego, ambos la utilizaban cuando se sentían acorralados. Ya tenían chamuscadas varias sillas y mesas del lugar.

-Déjenlos, los niños son niños –Mencionó Erza un poco asteada al ver como sus compañeros se rompían la cabeza intentando atraparlos… Claro, eso decía hasta que la hicieron botar su pastel de fresas…

Como podrán imaginar, la furia de la Scarlet se había desatado al ver su preciado manjar tirado en el piso. El problema era que su ataque no iba dirigido a los verdaderos causantes de esto, los hijos de Natsu, sino a sus compañeros que había "obligado" a los "inocentes" niños a hacerlo.

Todo Fairy Tail tembló ese día. Y es que habían pasado toda la mañana y toda la noche empeñándose en destruir el gremio.

Al final, cuando ya casi todos los miembros del gremio estaban K.O. en el piso con el alma saliéndoles cómicamente por la boca. Ambos niños habían caído rendidos al haberseles pasado el efecto del dulce.

Cuando Natsu llegó, solo se encontró a todo el gremio desparramado sin hablar. Quiso preguntar pero todos estaban fritos. Así que solo tomo a sus gemelos en brazos y salió de ahí.

Una vez llego a su hogar, los puso de pie y les ofreció la mano a cada uno, ellos medio adormilados aceptaron y caminaron hasta la sala principal. En donde estaba Lucy.

Ahí, en la mesa, habían dos regalos medianamente grandes. Esto hiso que los adormilados Dragneel volviesen a encenderse casi por arte de magia y corrieran hacia los presentes. Uno era rojo y tenía el nombre de Igneel, y el otro era azul y tenía el nombre de Jude.

Los niños miraron con sus ojitos verdes esperanzados a su madre quien estaba parada al lado de la mesa.

-¿Y qué esperan? Ábranlos –Dijo Lucy con una sonrisa muy tierna. Ambos empezaron a romper los envoltorios casi con desesperación. Como cualquier niño.

Adentro de cada caja había un abrigo. Ropa… No es exactamente lo que todo niño desea recibir, ¿Cierto? Lo curioso de estos pequeños abrigos era que tenía algo especial, un mensaje bordado en cada uno que decía: "Los hermanos mayores #1". Al principio no entendieron ya que al ser gemelos tenían la misma edad.

Luego voltearon a ver a madre quien les sonreía maternalmente y luego a su padre… Hasta que casi al mismo tiempo se les vino la misma idea a sus cabecitas… ¿Sería qué?...

Al principio no sabían cómo asimilarlo pues… ¿Les estaban diciendo que en un futuro no muy lejano iban a tener… un hermanito o hermanita? Y entonces se dieron cuenta del mensaje. ¡Eso les estaban diciendo! Al principio miraron a su padre sin saber realmente que hacer. Pero luego sin pensarlo corrieron a abrazar a su madre cariñosamente.

-¿Están felices? –Pregunto Natsu al ver las pequeñas lágrimas recorrer las mejillas de ambos. Los dos niños asintieron varias veces con efusividad. ¡Estaban más que felices! ¡Ambos iban a ser hermanos mayores!

Otro regalo había sido abierto previamente por Happy. Era una pequeña mochila con un colgante de pescado que decía: "Esperando a mi tercer hermanito". Debía admitir que había llorado como un bebé al abrir el regalo.

Toda la familia Dragneel festejo esa noche. Lucy ahora tenía a un pequeño angelito en su vientre quien iba a llegar en alrededor de unos 8 meses más.

… End Of The Flash Back…

-¡Eso es hermoso! –Grito Mirajane quien era la única que seguía escuchando con completa adoración el relato. Pues todos los demás estaban sudando frio por el aura que desprendía la Scarlet al haber "recordado" aquel suceso en el que no pudo comer su pastel. De repente la peli roja suspiro.

-Sí, es una buena historia –Y todos los demás pudieron por fin volver a respirar normalmente.

-¡Recuerdo ese día! –Dijo Gray un poco exaltado –Mira que tonto es Natsu, darle tanto azúcar a un niño es sumamente tonto.

-Al contrario. De tonto no tiene ni un pelo –Mencionó el Maestro y todos lo miraron con interrogación. –Les dio mucha azúcar, si… Pero los vino a dejar aquí.

Y todos se dieron cuenta de que el peli rosa era un maldito genio. Él sabía que quienes iban a aguantarlos en aquel estado no iba a ser él.

Todos se sintieron completamente tontos. Pues el oji verde los tenía a todos comiendo de la palma de su mano… Pero daba igual, amaban a esos mocosos como si fuesen los hijos de cada uno y eso nadie lo iba a negar. Además, siendo tan bueno en todo lo que hacía, Natsu realmente se merecía que le dieran eso y mucho más.

¿Y Happy? Happy sonreía como tonto al recordar esos y muchos más momentos que la familia Dragneel tenía… Su familia. Porque Happy era de la familia y… Porque a Happy definitivamente le encantaba vivir ahí.


¿Qué les pareció? ¿Acaso no es la familia Dragneel la cosa más linda del mundo? 3 Espero que les haya gustado. Pueden dejarme sus reviews. Siempre son apreciados. Que tengan buenos días, tardes o noches. Según la hora en la que leas esto xD Bye ~~