Capítulo 26: Esperanza

(Segunda Parte de Sadness)

- ¿Qué? - Pregunté, pensando que lo que a mis oídos había llegado solo fue una equivocación, algo erróneo. Pero él me miró con mala cara y después la desplazó evitándome. Esto estaba mal, muy mal. ¿Por qué mierda él llegaría a pensar que lo veo como un monstruo? No hay forma ni lógica para llegar a pensar eso, acaso yo no soy su novia - Carl mírame - Su cuerpo no se movió una minúscula parte, y yo seguí ahí mirándolo esperando algo de su parte, algo, cualquier cosa - ¿Como puedes pensar eso? por favor Carl. Yo te qui,,, - Me quedé paralizada, sin poder decir una palabra. Carl giró su rostro hacía mi lentamente. Tenía que aclarar mi mente, porque este daba vueltas como una calesita. Yo siento algo... algo más que gustar, eso yo lo sé. ¿Y que es eso que yo siento? - Yo te quiero, y nunca te vería como un monstruo, tampoco tu me diste razones para hacerlo - Lo miraba directamente a esos preciosos ojos azules que tanto me hacen delirar mientras le hablaba. Estos, hacían lo mismo, estaban muy atentos.

- Lo...¿Lo dices de verdad? - Le sonreí lentamente y me apoyé en él, dejando que colocara su pera sobre mi cabeza.

- Si, ahora... más que nunca lo hago. Te quiero Carl - Agarré su mano y comencé a jugar con sus dedos, sintiendo mis mejillas sonrosadas - no te beso porque bueno... ya sabes - Negué mientras reía.

- Emily yo también te quiero hermosa - Sentí como dejaba un beso en mi nuca, logrando que se me erizaran los cabellos y me rodeaba con su mano libre.

- ¿Por qué pensaste eso?

- ¿No recuerdas nada de lo que dijiste antes de desmayarte? - Negué frunciendo el ceño - Ya no tiene caso Emily

- Si, no me dejes así, Carl dímelo - Parecía una pequeña de 5 años encaprichada con algo y el lo único que hacía era reírse de mí en estos momento, que desconsiderado.

- Bueno, mmm - Se tardó un segundo antes de seguir - vos corriste a abrazarme, pero después no se, tan solo te alejaste de mi susurrando que... No importa lo que dijiste en particular - Puso una dedo sobre mis labios, anticipando lo que iba a hacer. Quejarme, o molestarlo para que termine cediendo - No fueron muy agradables.

¿Que dije?

- Luego solo te arrastrabas para atrás, como si fuera la peor persona del mundo, y así lo sentí. Me sentí lastimado, porque en parte, siempre luché con esa mentalidad monstruosa.

- ¿Tu también tienes esos pensamientos? - Susurré

- ¿Cómo?

- Esas voces o ordenes que te hacen perder la razón, no sé como explicártelo. Pero es malo.

Nos quedamos en silencio, uno que no era incomodo, si no que era uno reflexivo, para pensar acerca de lo que hablábamos. Pero con su silencio, confirme mis sospechas. Los dos teníamos malos pensamientos, no de esos puercos, al contrario, malignos, aterradores, escalofriantes. ¿Me estaré volviendo loca?

- Pase lo que pase, consciente o inconsciente te voy a querer ¿Sabes? - Con las yemas de mis dedos acariciaba las líneas que están formadas en las palmas de todas las manos - Nunca lo dudes.

Rió abiertamente, que para mis oídos era como una hermosa melodía, tan agradable de escuchar. Pero acaso ¿Él se estaba riendo de mi?

- ¿Que te pasa Carl? - Dije molesta sin entender nada.

- ¿Te acuerdas cuando nos besamos por primera vez, en la prisión? - En mi mente pasaron como flashes todas las imágenes de la situación. Me reí con él.

- Si, como te había mordido el labio. ¿Te dolió? Soy una bruta

- Fue un beso salvaje - Hizo un ruido queriendo imitar el rugido de un león, pero solo le salió un grito ahogado. Logrando que me atragantase con mi propia saliva mientras me carcajeaba.

- Hay Carl - Suspiré con una mano sobre mi estómago.

- Caíste a mis pies hermosa. Viste, tenés un novio adivino. ¿No es genial? - Alardeó con aires de grandeza.

- Predice el futuro para mi si es así - Levanté una ceja. Miró hacia el techo, colocó el dedo y índice y el del medio en su sien para luego cerrar los ojos fuertemente.

- Este apuesto adivino a partir de un segundo se va a tomar vacaciones.

- Sos un falso - Golpeé su hombro suavemente dejando reposar mis labios por un segundo en su levemente sonrojada mejilla.

Hace unos pocos segundos el vehículo había parado, el motor apagado, y nosotros nos alertamos. Ya a solo unos pasos de reencontrarnos con Beth. De volver a abrazar a esa rubia que desapareció, y nunca pudimos volver a visualizarla, no hasta ahora. Todos salían con lentitud por la parte trasera. Con arma en mano de que cualquier percance sucediera. El corazón me latía de una forma extraña, quizá con miedo, quizá no, pero la rara sensación de que algo llegase a ocurrir la siento.

Piso el suelo firme que ya a un para de días no pisaba, me dolía el trasero y el cuerpo. Me estiré un segundo para luego sentir una agradable reconfortación. Cada uno se acomodó a los alrededores del camión. Pude ver la alegría que mostraba el rostro se Maggie. Por fin se reencontraría con su hermana. Días y noches llorando por fin valen la pena. La ojiverde me dirigió su mirada y con sus ojos brillosos por las lágrimas que amenazaban por salir me sonrió. Gratamente se la devolví y asentí.

Sentí los intestinos estrujarse en mi vientre por el nerviosismo, pero le hice caso omiso.

Fueron saliendo uno por uno. Ella todavía no salía de aquel hospital. Observé mis alrededores, el lugar daba algo de pena, o nostalgia si así se puede decir. Hace mucho tiempo no me crucé con la cuidad. Siempre que estuvimos solas con mi hermana andábamos en pequeños pueblitos, o bosques pero nunca estuvimos en una cuidad desde que comenzó el Apocalipsis.

Volví la vista hacia la entrada de el Grandy Memorial Hopital, el último en salir fue Daryl, pero no se encontraba nadie más. Beth no estaba. La desilusión se mostró en todos los aquí presentes.

Un caminante se acercaba hacía donde nosotros estábamos. Acomodé mi pistola en la parte trasera de mi jean y saque la navaja que estaba en mi cintura. Con agilidad y precisión clave la hoja afilada entre medio de las cejas, y después de eso, a zancadas volví al lugar en donde anteriormente yo me encontraba.

-... no estaba. Dijeron que escapó como lo hizo Noah. Le entregamos los suyos, por Noah, él quiso quedarse con nosotros - Dijo Rick con una voz algo frustrada. La mayoría tenía la cabeza gacha. No era para menos, solo si hubiéramos llegado un tiempo más temprano, podría ser que ahora, este con nosotros - Beth podría estar cerca. Se escapó hace unos días.

Nuevamente tendríamos que comenzar desde cero. Desde el principio. Puede que yo no haya colaborado casi nada en su búsqueda, pero haría lo que esté en mis manos o fuera del alcance de ellas para volver a ver a esa amiga que perdí. Y solo me rendiría sabiendo que ella está muerta, pero enfrente de mis ojos.

Porque nunca, se debe perder la esperanza.