Advertencia: El siguiente capítulo de clasificación M.
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Capítulo 05: El ave extiende sus alas: Segunda parte.
Yoshiro no sabría explicar lo que estaba sucediendo en esos momentos pues el tener a esa mujer cerca de él, le estaba aturdiendo los sentidos. Ella desprendí aun aroma tan agradable, tan acogedor y tan insinuante, que estaba logrando hacer que su bestia empezará a despertar. Pero de todo lo que hubiera pedido a cambio de que la ayudase a vengarse de Sesshomaru, no se esperaba que ella pidiera…
–Un bebe…
–Lo que yo quiero es… un bebe: Aclaro sin tapujos Kagome, ante la sorpresa de Yoshiro. Pero toda esa sorpresa quedaría en segundo plano cuando vio como ella se separaba un poco de él y empezó a quitarse su kimono y el reto de ropa que traía ella hasta que quedo completitamente desnuda frente al lord, el cual había olvidado por breves segundos como respirar.
Él simplemente contemplaba maravillado a la mujer que ahora estaba sobre el sin saber en qué momento ella logro hacer que él se echase en el piso. Instintivamente el llevo su mano derecha al cuello de ella en busca de alguna marca o señal que le indicar que ella tenía dueño, pero pronto su mano olvido su misión y empezó a delinear la espalda de ella.
–¿Contento de ver que no llevo ninguna marca?: Pregunto ella entre suspiros a causa de las caricias del lord.
–¿Para qué necesita un bebe?: Contesto con otra pregunta el lord, pues ni muerto admitiría que si se sentía satisfecho al constatar que ella no tenía dueño.
–Eso no es algo que necesite saber: Dijo ella. Obviamente la respuesta no complació en nada al lord pero este se sentía demasiado perdido en la suave sensación de la piel de ella.
–Y ¿Qué pasaría si decido no ayudarla?: Pregunto Yoshiro curioso, pues valgan verdades estaba tratando de resistirse a ella cosa que no resultaba nada fácil de hacer.
–Creo que no le quedan muchas opciones, no después de que aquí abajo alguien está más que dispuesto a colaborar: Dijo Kagome maliciosamente mientras llevaba su mano sobre la ahora evidente erección del lord y lo empezaba a acariciar, sacándole un par de suspiro a Yoshiro.
En un acto de tratar de conservar algo orgullo Yoshiro se mordió los labios para evitar emitir algún sonido y también serró los ojos para evitar ver ese hermoso rostro, pero su traicionera mano no abandono su lugar y muy descaradamente descendió hasta llegas a uno de los glúteos de ella. Luego sintió como ella dejaba de tocarlo aunque por un lado se sintió algo aliviado y por otro un poco desilusionado, pero todo pensamiento quedo de más cuando sintió una presión bastante agradable sobre su miembro luego sintió como esta presión empezaba a frotarse sobre sí. Deseoso de saber la razón de la sensación tan placentera y en contra de lo que le grita una parte de su cerebro, él abrió los ojos y cuando lo hizo se arrepintió de inmediato pues sabía que acaba de caer en la red de ella.
Ella, aquella bella criatura cuyo cuerpo parecía el de una jovencita pero sus ojos demostraban que era toda una mujer y de hecho eso le daba un toque especial de sensualidad único porque sabía que hacer y cómo hacerlo y eso lo estaba demostrando ahora… porque en estos momentos ella estaba sentada sobre su miembro frotado su intimidad con la de él y lo único que separa sus genitales era la tela de la hakama de él, pero aun así él ya era capaz de ver la deliciosa humedad de ella mojando su hakama, paseando un poco más la vista en se caminó se encontró con la delicada y estrecha cintura y subiendo un poco más, se encontró con esos dos hermosos montículos que se contoneaban al compás de ella, aquellos blancos y cremosos pechos los cuales estaban coronados cada uno por una aréola de un color rosado claro y sus pezones, ellos estaban completamente rectos.
El creía que no podría tener una visión más "estimulante" pero se equivocó gravemente, ella al verlo tan concentrado decidió que él necesitaba algo nuevo de ver y en forma juguetona se llevó las manos hacia sus senos y empezó jugar con ellos, los apretaba, los estiba, los juntaba y todo ante la atenta mirada del Yoshiro que lo único que pudo hacer fue tragar fuerte ante la visión tan erotica delante de él, pero la gota que derramaría el vaso seria cuando vio como Kagome dejaba libre su mano derecha y con ella comenzaba un camino descendente por su propio cuerpo.
Yoshiro rápidamente poso sus ojos sobre el punto al cual estaba seguro llegaría la mano de ella y se topó nuevamente con esa delicada zona, con aquella matita de vello negro que ya estaba completamente empapado. Ella detuvo su contoneo y se levantó poco apoyada sobre sus rodillas y su mano derecha empezó a enrollar su vello púbico y luego liberando su mano izquierda, con ambas manos separo sus labios vaginales, exponiendo ante él su femineidad él claramente pudo apreciar ese pequeño botoncito llamado clítoris y también vio cuando una caprichosa y maliciosa gotita de lubricante cayó sobre su hakama que amenaza con estallar para liberar a su prisionero. Pero esa "inocente gotita" fue la detonante para desatar a su bestia que estaba hambrienta y solo había algo que lo podría satisfacer.
–¡A la mierda el autocontrol!: Gruño Yoshiro y se abalanzó sobre Kagome sorprendiéndola por el acto tan repentino. Ahora era el que estaba de rodillas y sujetaba a Kagome de la cintura y mantenía prácticamente la mitad de su cuerpo en el aire, solo la cabeza, parte de la espalda y los brazos de ella estaban sobre el piso.
Teniendo completo acceso a la intimidad de ella él comenzó a lamer todo a su paso deleitándose con el delicioso sabor de ella, bebía de ella como si se tratara de alguien que se había perdido en el desierto y acabara de encontrar el oasis que salvaría su vida, en tanto ella solo podía gemir por lo bien que él lo hacía, desde su posición podía ver claramente como tenía las piernas abiertas de una forma indecente y como él lamia, chupaba y bebía de su sexo, simplemente todo ese cuadro por demás excitante.
–¡POR FAVOR ahhh… NO TE DETENGAS ummmm! Aaahhhh: Rogo ella entre jadeos.
–¡No lo aria, ni aunque me ruegues!: Dijo él al tiempo que introdujo su lengua dentro de la vagina de Kagome la cual casi grita por la entrada del intruso.
Yoshiro saco su lengua de la vagina de ella y la reemplazo con dos de sus dedos los cuales metió de un solo golpe dentro de ella, sacándole un grito de sorpresa. Empezó a sacarlos y meterlos dentro de ella y con su boca se ocupó del pequeño clítoris.
Kagome no pudo más, se sentía tan, bien tan caliente que sentiría que en cualquier momento explotaría. Sentía cada fibra de su cuerpo estremecerse al sentir como el orgasmo se aproximaba, araño el piso cuando lo sintió… la tan ansiada liberación y luego un grito de éxtasis salió de su garganta mientras su cuerpo aún se convulsionaba por tamaña experiencia. En tanto él se encargaba de lamer todo cuando ella hubiera liberado en el momento de su orgasmo, luego la bajo lentamente acomodándola lentamente sobre el suelo y poder contemplar mejor su trabajo.
Ella se veía simplemente sublime, todo su cuerpo cubierto por una fina capa de sudor mientras veía como su pecho subía y bajaba, y sus piernas completamente separadas solo para él pero lo que completaba toda esta escena era… el largo cabello de ella que el daba un toque mágico e irreal, sí en definitiva era un hermoso cuadro… y era todo suyo. Tan concentró estaba en ella que no se dio cuenta que ella lentamente se acercaba el.
Yoshiro que aún estaba de rodillas vio como Kagome se acercaba en forma felina hasta él, o mejor dicho hasta su parte baja.
–Ahora te toca a ti: Dijo Kagome en forma sensual mientas desataba la hakama de Yoshiro y dejaba expuesto su miembro, el cual al verse libre al fin de su prisión de tela se irguió imponente ante una muy asombrada Kagome que pensó que "no tenía nada que envidiarle a Sesshomaru", obviamente esto algo que nunca lo repetiría en voz alta.
Yoshiro sintió su ego creer ante la cara de sorpresa que puso ella, pero esa cara no duro mucho cuando ella empezó a lamer su glande, la sensación cálida y húmeda recorriéndolo era algo indescriptible. Y no es que fuera virgen ni nada parecido, solo que hace muchos años que no se encontraba con una hembra como ella, tan atrevida, tan sensual y en honor a la verdad por mucho superaba fácilmente a cualquier youkai.
El mantenía los ojos serrados para sumergirse en placer que ella tan hábilmente le proporcionaba, sintió como ella masajeaba su testículos y como al mismo tiempo engullía su pene, luego sintió como se alejó de él y desconcertado porque se había alejado abrió los ojos y el momento preciso en que ella acomodaba su gran miembro en medio de sus pechos, eso sí que era nuevo para él, pero le gusto y mucho, luego ella comenzó un vaivén con sus pechos mientras que con su boca empezó a lamer y succionar la punta de su pene. El sin evitarlo empezó a mecerse sobre los senos de Kagome hasta acelero el ritmo cada vez más rápido hasta que no pudo más y termino por derramarse dentro de la boca de Kagome, ella ávidamente bebió cuanto pudo del semen de él y el resto cayó sobre sus blancos pechos, ella elevo un poco más sus pechos que aún tenían atrapado el pene de Yoshiro y empezó a lamer lo que quedaba de su semen.
Pese a que solo un par de segundos atrás ya se había corrido Yoshiro seguía muy duro tanto que le dolía y solo había una cosa que calmaría ese dolor producto de la escena tan erótica que ella le ofrecía.
Se terminó de deshacer de la ropa que todavía tenía encima y quedo como dios lo trajo al mundo, ante la atónita mirada de Kagome. Que tenía la vista clavada en su torso y no era para menos, su torso estaba marcado con cicatrices de todo tamaño.
–Las habilidades naturales de renegación de los youkai no sirven de mucho frente a los poderes de las sacerdotisas y sacerdotes: Explico Yoshiro sintiendo un tanto incomodo por la inspección de Kagome. Era cierto que los poderes de los sagrados eran un serio problema para los youkai pero la diferencia radica en que esos poderes solo dejan ese tipo de marcas si el youkai en cuestión no es lo suficientemente fuerte –¿Te desagrada lo que ves?
–No, al contrario me gustan…: Dijo ella mientras delineaba la cicatriz más grande que tenía que iba desde el hombro izquierdo y llegaba hasta su cintura –De hecho te da un toque muy sexy.
Yoshiro la miro sin entender sus palabras, causando que Kagome soltara una risilla.
–Estas cicatrices son prueba clara de que eres un sobreviviente, igual que yo… fuiste en contra de todo probabilidad y ganaste, saliste victorioso de cada golpe que te dio la vida y estas cicatrices los demuestran… son como medallas de guerra en mi opinión.
–Dices cosas extrañas: Dijo él esbozando una pequeña sonrisa vio la descarada mujer se echaba en el suelo y le abría las piernas y con sus manos le mostraba aquella pequeña abertura que prometía un mundo de sensaciones nuevas.
–Ahora, ¿te vas a seguir auto compadeciendo?… o ¿meterás tu glorioso pene en mí mojada vagina?: Pregunto excitada Kagome mientras con un dedo empezaba a dibujar un círculo sobre su abertura.
Esa pregunto sonó a gloria a los oídos de Yoshiro que sin perder tiempo se colocó sobre Kagome y empezó a frotar su pene en el sexo de ella, desesperándola porque ya desea sentirlo.
–¡HAZLO DE UNA BUENA VEZ!, ¡YA NO LO AGUANTO MÁS NECESITO TENERTE EN MI… DESEO QUE ME LLENES DE TU CALIENTE SEMEN!: Exigió ella.
–¡Tus palabras son órdenes!: Dijo él al tiempo que de un solo tajo entraba en ella arrancándole un grito.
–Due… deule… duele, eres demasiado grande…ummmm pero, ahhhh pero se siente tan bien: Exclamo ella extasiada por el placer que sentía, por la mezcla perfecta de dolor y placer que sentía.
–Malditas sea, ahhh ERES DEMASIADO ESTRECHA, CALIENTE Y HÚMEDA… SIENTO COMO SI TU VAGINA ME ESTUVIERA SUCCIONANDO… ES SORPRENDENTE ahhh SIN DUDA ALGUNA ESTA ES LA MEJOR VAGINA EN LA CUAL HE ESTADO ahhh: Exclamo perdido en el deseo mientras empezaba a embestir a Kagome y claramente podía ver un poco de sangre impregnado en su pene, después de todo a pesar de que ella estaba demasiado húmeda no estaba preparada para tenerlo dentro, eso y también estaba el hecho de que había sido violento al entrar en ella. Pero aun así continuo embistiendo a lo bestia el delicado cuerpo de Kagome que solo podía gritar de placer.
–DAME MÁS… QUIERO MÁS… ahhhhh MÁS RÁPIDO ohhhhh: Rogo ella. Y él solo se dedicaba a obedecer.
–¡NO PUEDO MÁS… ME CORRO ahhhh ME CORROOOOOO!: Grito de éxtasis Kagome llegando al final al igual que ella Yoshiro también se corrió.
–Esto a un no es suficiente… aun no estoy satisfecho… aun no: Coloco a Kagome a cuatro patas y la volvió a penetrarla sin consideración y nuevamente empezó a embestirla.
–¡OH MI DIOS!… siento como tu pene golpea la puerta de mi útero ahhhhh: Grito ella que pesar de estar totalmente cansada deseaba continuar.
–¡LO LLENARE… LLENARE TU VIENTRE DE MI ESENCIA… Y NO TENDRÁS DE OTRA QUE PARIR A MI HIJO! Ahhhh.
–SIIII, POR FAVOR LLENA MI ÚTERO DE TU DELICIOSA LECHE, CÓRRETE DENTRO DE MI CUANTO QUIERAS…
Y entre gritos de éxtasis ambos volvieron allegar al climax, Kagome que ya no podía más se cayó inconsciente sobre el piso fueron demasiadas cosas por durante un día pensó ella, pensamiento que no compartía Yoshiro que mantenía el trasero de Kagome en alto mientras apreciaba el bello rostro sudoroso de la inconsciente mujer, lo que le causo una imponente erección.
–No me canso de esta deliciosa vagina: Dijo mientras lentamente se volvía a introducir en el cuerpo de ella –La sensación es única… te cogeré hasta que caiga inconsciente como tu Ka-go-me aaahhhh
Y si lo hizo durante toda la noche mientras Kagome estaba inconsciente Yoshiro se dedicó a poseer su cuerpo sin miramientos hasta que ya cerca del alba cayó inconsciente presa del cansancio.
A la mañana siguiente Kagome fue la primera en despertarse estaba de costado y podía sentir claramente un fuerte torso pegado a su espalda y a su vez unos fuertes brazos la tenían aprisionada por la cintura, extrañamente se sentía protegía pero luego sintió algo raro ente su muslo… Yoshiro se había quedado dormido con la mitad de su pene erecto dentro de ella, en ese momento Kagome recupero algo del pudor que la noche anterior había votado en algún lado y lentamente se movió para sacar el pene de él… estaba a punto de conseguirlo cuando los brazos que tenía al redor de su cintura se tensaron y de un solo golpe hizo que se ensarta un ese pene, haciendo acopio de su fuerza de voluntad Kagome evito gemir, pero el hombre que está detrás de ella le dijo en un tono algo adormilado.
–No te contengas me gusta como gimes, pareces una pequeña gatita…
Ella ya no pudo decir nada pues cualquier palabra fue reemplazada un unos gemidos pues el empezó a embestirla pero a diferencia de anoche esta vez era de una manera lenta y ¿tierna?, lamentablemente el momento no duro más pues nuevamente ambos llegaron juntos aun orgasmo.
–¿Es que tú no te cansa?: Pregunto ella mientras con algo de esfuerzo se intentó sentar pero en cuanto lo hizo se escurría entre su muslos, primero pensó que se trataba de una mala jugada de su vejiga pero luego vio como el líquido que salía de ella se escurría hasta el piso formando un charco blanco, miro un desconcertada a Yoshiro que solo le ofreció una sonrisa burlona.
–Yo sí, pero mi bestia no: Comento como quien no quiere la cosa y el paso una tela para que se secara las piernas, y ella muerta de la vergüenza la tomo.
Kagome pensó mejor en las palabras que dijo Yoshiro y según el su bestia había estado ocupado anoche y eso solo podía significar un 100% de probabilidades de quedar embarazada, pero luego sintió un pequeño ardor en su cuello y antes que lo tocara Yoshiro hablo.
–Mi bestia te marco anoche: Ante estas palabras Kagome empezó a molestarse, quien se había creído él para hacerle eso a ella, ella no era de nadie –No lo malinterpretes, fue algo que se me escapo de las manos, pero…
Él se acercó a Kagome mostrándoles su cuello –Míralo como la firma de nuestro contrato… ahora es tu turno muérdeme…
Kagome entendió el punto, marcándose el uno al otro se aseguraban de que cada uno cumpliese son su parte del trato y sin esperar más Kagome mordió a Yoshiro hasta que sintió el sabor de su sangre. Cuando se separó de él pudo ver cono una especia de marca en forma de flor de cerezo aprecia en lugar de la mordía y en opinión de Kagome era muy bonita.
–Tú también tienes una igual: Dijo él como si hubiera adivinado sus pensamientos.
Lamentablemente Kagome no pudo contestar nada pues se oyó un llamado desde l otro lado de la puerta.
–Mi señor ¿venía a ver si deseaba algo?: La voz
–Haru, entra…
–Lamento molestarlo señor, solo quería ver si se encontraba bien: Preguntó la Youkai mientras inspeccionaba a Kagome y ella trataba de cubrir su desnudes con la yukata de él.
–Pierde el cuidado y la verdad es que me encuentro de maravilla: Dijo viendo de reojo a Kagome haciendo que ella se sonrojara –Pero me gustaría aprovechar la oportunidad para presentarte a la nueva dama del sur, ella es Kagome.
–Es un gusto: Se apresuró a saludar Kagome demasiado nerviosa y muy avergonzada de estar desnuda frente a un desconocido. Pero de seguro mucho se preguntaran donde quedo la Kagome de la noche anterior pues la respuesta era que ahora estaba en el recoveco más oscuro de su persona.
–Oh, es un gusto conocerla mi señora: Dijo la vieja youkai al tiempo se arrodillaba y la saludaba –Si me permite iré a contar la buena nueva al resto, con su permiso: Y sin más Haru salió rápido de la habitación pues estaba feliz de ver que su amo no moriría solo y también estaba el hecho que la muchacha que estaba con su amo le inspiraba confianza porque podía sentir la calidez de su aura.
Luego de unos momentos ambos se fueron a asearse. Kagome se quedó un poco más en el cuarto de aseo.
–Y pensar que todo pudo haber sido tan distinto… Sesshomaru: Susurro Kagome recordando el pasado. Luego se vistió con la misma ropa con la que llego y fue buscar a Yoshiro. En el camino pudo constatar el estado real del palacio del sur.
–Apuesto a que no es lo que esperabas: Dijo Yoshiro asustándola un poco por que apareció por detrás. Se podía notar un deje de tristeza en su voz
–No es lo que esperaba: Contesto con sinceridad Kagome –Pero es perfecto…
Yoshiro la miro sin entender sus palabras.
–Es perfecto porque puedes hacer lo que desea en este lugar, No te importa si le doy una nueva imagen, ¿verdad?: Exclamo ella sonriéndole.
–Ya veremos…: Le djo Yoshiro mientras empesaba a caminar rumbo al patio principal donde estaban reunidos sus sirvientes.
Aprovecho el momento y presento formalmente a Kagome frente a todos el reducido personal contaba con un numero de 10msirvientas que trataban de mantener el palacio y 30 soldados, todos ellos se postraron ante nueva señora, después de todo que les quedaba si su señor ya la había marcado. Después de estaba breve presentación Yoshiro y Kagome fueron al despacho del joven lord, Kagome quería que le informara de la situación de las tierras del sur y Yoshiro así lo hizo.
Le conto sobre los contantes asedios por parte de un lord humano y sus constantes enfrentamientos son los soldados de este. También de las malas condiciones de vida de sus tierras (sequias, plagas, etc), y también que los pueblos humanos empezaban a proliferar de manera descontrolada eso sin mencionar el número de youkais de baja categoría que invadieron sus tierras. Kagome solo escuchaba atentamente cada palabra sin perder detalle.
Y cerca ya del atardecer Toga regreso, descendió grácilmente en el patio que estaba próximo a la habitación de Yoshiro. Kagome ni bien lo vio corrió a darle la bien venida mientras era seguida por Yoshiro.
Toga que estaba vestido con un traje de dos piezas de color azul marino adornado por su moko-moko que estaba enrollado en el hombro derecho y traía sobre su hombro izquierdo un bulto que parecía ser el monje que Kagome le había pedido y en la mano derecha sujetado aun acuerda traía algunos animales que había cazado de camino y esos consistían en un ciervo de considerable tamaño, un par de jabalíes y un par de peses también grandes.
–¡Hijo!, ¿Estas bien?, ¿Cómo están tus heridas?: Se apresuró Kagome a abrazar a su retoño, el libero su mano derecha y abraso a su madre feliz de volverla a ver, pero como buen perro que era noto como su madre tenía impregnada la esencia del lord del sur, vio por un momento al mencionado pero luego lo olvido y se concentró en su madre.
–Estoy bien madre, y no te preocupes mis heridas cicatrizaron hace rato tu sabes, las ventajas de ser un youkai inu: Dijo el regalándole una sonrisa a la mujer. Pero de repente el bulto que traía empezó a moverse y a gritar.
–Suéltame demonio, así que me querías para traerme a tu guarida para que tus sucios compañeros me devoren y absorban mis poderes espirituales…
El monje se removía tanto que termino por caer al suelo gateo un poco al tener las manos atadas y luego cunado considero estar aun distancia pretende giro para ver a lo que se estaba enfrentando.
–Estuvo asi todo el rato, pensé que me rompería los tímpanos de tanto gritar: Se quejó Toga, Kagome simplemente rio un poco pues sabía lo delicados que eran los oídos de los inu.
–Calla demonio, ni creas que me rendiré sin pelear…
–Cálmese señor nosotros no queremos devorarlo: Dijo Kagome mientras se acercaba un par de pasos hacia el monje –Lamento si mi hijo lo asusto pero necesitamos su ayuda.
–Pareces una humana, pero es imposible que un humano engendre aun youkai y aun así lo hubieras echo significa que traicionaste a tu propia raza al mezclarte con un youkai: Dijo el monje examinando a la joven que tenía en frente, podía notar como ella poseía un poder espiritual grande eso y que también era demasiado hermosa y demasiado joven para ser la madre del demonio que lo secuestro.
–Hace 60 años un youkai me engaño y arrebato a mi hijo y luego me encerró en una prisión esperando que muriera, pero eso no paso por que estoy maldita… mi tiempo se detuvo hace 60 años después de que junto a mis amigos y algunos aliados derrotáramos al hanyou Naraku y yo terminara con la existencia de la perla de shikon… supongo que mi maldición fue la última venganza de la perla, después de todo que mejor venganza que ver como tus amigos y gente que conocidas sucumben al paso de los años: Conto Kagome ante la atónita expresión de Yoshiro y el monje.
–¿Tú… tú eres la shikon no tama?: Pregunto el monje, pues de literalmente había crecido escuchando sobre las hazañas del grupo que se enfrentó al malvado ser Naraku y también como la sacerdotisa responsable de destruir la perla de shikon habia desaparecido de la noche a la mañana, pero una cosa esa sabida por todos los monjes y sacerdotisa su nombre.
–Sí, yo soy la shikon no tama… me llamo Kagome Higurashi es un gusto…
–Antes de creerte algo necesito que demuestres tus palabras: Exclamo el monje un tanto cauteloso, pues bien podría tratarse de una youkai tratando de engañarlo, así que necesitaba andar con cuidado.
–Está bien… ¿Usted sabe quién es el lord de las tierras del oeste?
–Por supuesto, fue uno de los que ayudo en la derrota del hanyou Naraku.
–Bien eso lo ara más sencillo de explicar… él fue el que mantuvo encerrada durante 60 y el joven que lo trajo hasta aquí es el hijo de él y mío: Ante la revelación el pobre monje estaba pálido, pues era muy sabido del enorme poder del que disponía el señor del oeste y si le agregamos al hecho la shikon no tama era la sacerdotisa más fuerte de todas, era comprensible que el deseara la descendencia más fuerte de todas.
Kagome viendo la duda en el rostro del monje le pidió a Toga mostrarse en su verdadera forma y así lo hizo se mostró como un enorme perro blanco, muy parecido a Sesshomaru. Pero el monje pudo notar la diferencia ese youkai poseía reiki, eso aseveraba las palabras de la mujer que aseguraba ser la shikon no tama.
–La razón por la cual lo trajimos es porque necesitamos de su ayuda para poder manejar nuestros poderes de purificación… Sesshomaru me encerró antes que completara mi entrenamiento con la sacerdotisa Kaede y Toga mantuvo ocultó su poder así que necesitamos de su ayuda.
–Está bien supongo que no me queda de otra, pero aun si tengo algunas dudas: Dijo el monje mientras se ponía de pie y Toga se acercaba y le libera las manos –Por cierto mi nombre es Miroku en honor al monje que valientemente ayudo a la shikon no tama.
–Miroku: Repitió con nostalgia Kagome recordando las mañas de monje libidinoso –Me pregunto cómo estarán ellos, ¿tal vez aun sigan vivos?, ¿qué tan grades estarán sus hijos?: Susurro al viento con algo de esperanza.
–Puede ir a verlos cuando quiera madre: Opino Toga percibiendo la tristeza de su madre.
–Por el momento nos era posible, después de todo no nos queda mucho antes de que Sesshomaru despierte y debemos estar preparados para cuando pase: Dijo son seriedad Kagome.
Después de la charla y ya entrada la noche se organizó un pequeño banquete a modo de festejar la unión del lord del sur, con presas que trajo Toga está de más decir que todos estaban muy contentos. Pero Toga parecía algo meditabundo por que se apartó lejos del feliz grupo.
–¿Te pasa algo hijo?: Pregunto Kagome sentándose a su lado.
–No me pasa nada madre, solo estaba pensando: Y luego suspiro.
–Y ¿en qué estás pensando hijo?
–Estaba pensando en lo afortunado que será la criatura que crese en tu vientre, madre: Dijo el con un tono de envidia en su voz. Ella simplemente le acaricio la cabeza y lo recostó sobre sus piernas y dijo.
–Eres un tontito hijo… Sesshomaru nos arrebató tanto, a mí la oportunidad de saber lo que es ser una buena madre, de llorar sobre la tumba de hijo y de verte crecer, y a ti lo que se siente tener una madre cerca y la oportunidad de ser un hermano mayor al menos por un segundo… el niño que vine en camino nos ayudara a entendernos mejor, a mí me enseñara lo que es ser una buena madre y a ti lo que es ser un hermano mayor, así que por favor hijo me gustaría pedirte que me ayudaras a proteger a tu hermanito de Sesshomaru.
–No solo lo protegeré a él madre también te protegeré a ti de él, ¡lo juro!: Exclamo el entendiendo las palabras de su madre y esperando ansioso la llegada de su hermanito menor.
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Saben, en lo que concierne a la escena del lemon en el capítulo de hoy tenía planeado hacerlo en capítulo 01 pero en vez de Yoshiro iba a ser Sesshomaru, no sé si fue la mejor decisión pero pensé que hubieras ido demasiado para el primer capítulo.
¿Creen que fue una buena decisión?, ¿Qué opinan?
Bueno eso fue todo por hoy nos vemos en el siguiente capítulo que pasen una linda semana.
