Capitulo I: Comenzando con Pie Derecho.

El joven se levantó ese día con más animo que nunca, y no solo porque ese era su décimo quinto cumpleaños, sino porque ese día tendría a su primer pokemon, y así, poder comenzar su aventura para cumplir su meta de convertirse en el entrenador más grande de todos, el dolor en su interior aún existía, las imágenes de la bestia del mundo distorsión llevándose a su pequeña hermana y matando a su mejor amigo aun le hacían tener pesadillas, no quería que ese pensamiento le impidiera salir adelanto por lo tanto se decidió a hacer una promesa

-Yo…no mencionare, a nadie, lo que paso ese día, lo que de verdad me ha motivado a salir adelante, y no importa cuánto me duela, no volveré a derramar ni una sola lagrima por ella, hasta que la vuelva a ver…es una promesa- se dijo así mismo dentro de su mente, pero de pronto una voz proveniente de la planta baja lo saco de sus pensamientos e hizo que volviera a la realidad

-Leo, el desayuno está listo, ¿no querrás irte con el estómago vacío o sí?- Era su querida madre, con el paso del tiempo había recuperado ese cariño y esa ternura en su voz y en su mirada, pero aun así no cabía duda que ella estaba tan marcada por el terrible acontecimiento como Leo.

-Ya voy…uff…bueno, llevo esperando este día por mucho tiempo, comencemos bien- dijo e inmediatamente se quitó la ropa que usaba para dormir, se colocó unos jeans azules que había comprado en el centro de ciudad Alma apenas un mes antes, una camisa negra solida de manga corta, una chaqueta negra con mangas blancas y unas deportivas que su padre le había comprado que su padre le había comprado especialmente para ese día, por ultimo su gorra negra con una pokeball blanca plasmada en ella. Seguido de eso bajo de un salto las escaleras, cayendo al piso con las manos apoyadas en el suelo, el joven había adquirido bastante agilidad y fuerza durante los años anteriores, al levantarse fue recibido por un abrazo de su madre, bastante cálido y que hizo al chico sonrojarse.

-Felicidades mi pequeño, 15 años, vaya que rápido pasa el tiempo, siento como si apenas ayer fueras ese pequeño niñito llorón que no me dejaba dormir en las noches, como sea, te quiero mucho hijito- La madre abrazaba a su pequeño cariñosamente con los ojos cerrados.

-Gracias Mami, etto….yo también te quiero, pero ¿No sabes a qué hora llegara papá?- El chico estaba bastante desesperado, aunque parecía que quería disimularlo, su padre sería el encargado de proporcionarle su primer pokemon, pero al mismo tiempo era el campeón de la Liga Pokemon de Almia, así es, al parecer la pérdida de su hija pareció haber motivado al exlíder de gimnasio para convertirse en el campeón de la región junto a sus fuertes pokemon de tipo acero.

-Dijo que solo tardaría una hora más, descuida, ya sabes cómo se la pasa, autógrafos, batallas, fotos, entrevistas…me mareo de solo pensarlo-dijo la madre soltando finalmente a su pequeño y volteándose para ir por la comida.

-Muy bien Mami, y con qué platillo tan suculento me vas a despedir- pregunto el chico emocionado, esperaba un gran bufet de filete de Tauros, patas de Doduo o cualquier otra cosa.

-Mmmm….veamos, ¡ah!… aquí está tu plato- La madre enseguida le coloco el plato frente a él mientras tomaban asiento juntos.

-Guisado de Magikarp…esto es…es perfecto Mamá… ¡Gracias!- El chico realmente se desilusiono un poco, pero no iba a ser ese típico niño caprichoso que le reclama a su madre por un plato que no le gustaba tanto, mucho menos siendo el último antes de empezar su viaje.

-Me alegra que te guste, pero hay algo más que me gustaría que tengas…-la madre dijo haciendo dudar al chico, fue un momento al horno y de ahí saco un pequeño pastel de cumpleaños de chocolate con 15 velas incrustadas en la parte superior.

-Mama….eres….eres la mejor- La abrazó luego de que su madre dejara el pastel en la mesa, pero al parecer la madre aun ocultaba algo detrás de ella, al momento de sacarlo el chico solo sonrió, era un collar aquel collar estaba hecho de plata, tenía una cruz que por generaciones había sido por alguna razón el símbolo de la familia, además de eso tenía dibujadas cuatro letras, una en cada una de sus secciones, estaban la L, perteneciente a Leonardo, la J, perteneciente a Jazmín, su madre, la M, de Mario, su padre, y por ultimo había una M con un par de alas grabadas a los lados, era la M de María, su hermana desaparecida.

-Es precioso Mamá, gracias- Le dio un abrazo y justo en ese momento la puerta se abrió.

-Mario, pensé que llegarías más tarde- La madre se sorprendió de ver a su esposo tan temprano en casa.

-Nada es más importante que mi pequeño, además, apuesto a que la alegría y la desesperación por salir lo carcomen por dentro- Dijo el padre bastante tranquilo mientras caminaba y tomaba asiento junto a ellos.

-Papa, etto….trajiste, tu sabes que…..-Pregunto Leo a su padre con un poco de vergüenza.

-Claro hijo- dijo abrazándolo para felicitarlo, acto seguido le entrego una Ultra Ball.

-¡Siiiiiiiiiiiii!, al fin….ahora si no les molesta me gustaría compartir este pastel con ustedes, antes de irme quiero pasar un agradable momento con mi familia-dijo el chico terminando rápidamente su guisado que por alguna razón dejo de serle repulsivo, y tomando un cuchillo comenzó a dividir el pastel, toda la familia comió alegremente, convivieron como si fuera la última vez que fueran a verse, aunque sabían que eso no sería verdad, o al menos eso esperaban, finalmente su papá le entrego una mochila negra con blanco haciendo juego con todo su conjunto.

-Aquí tienes hijo, este es mi regalo, el pokemon solo es una parte, y….tu madre también te dará uno pero no digas que te dije yo- Dijo susurrándole Mario al oído al joven, sin que Jazmín escuchara

-Está bien papa gracias- Leo analizo un poco la mochila- Contaba con una pequeña cartera, que ya tenía dinero para emergencias o para pagar en caso de perder una batalla, un par de cambios de ropa idénticos a los que él llevaba puestos, Agua, medicina, un par de pociones, un Mapa y un Videomisor, aparato que rápidamente Leo se colocó en la muñeca. El joven se levantó, agradeció a su padre, se colocó la mochila y salió junto a sus padres afuera de la casa. Con un beso en la mejilla y un fuerte abrazo se despidió de ambos.

-Esto no es una despedida, nos vemos en la liga Pokemon hijo. Mas te vale ser el más fuerte de todos, jajaja es broma, pase lo que pase siempre te amaremos, no lo olvides, siempre hacia adelante, nunca hacia atrás- Le sonrió su padre dándole un último abrazo.

-Claro, me volveré el más fuerte, para derrotarte Padre, gracias por todo- Termino el chico con un apretón de manos, enseguida se giró hacia su madre a quien vio con los ojos llorosos.

-Hijito mío…por favor, cuídate, este mundo está lleno de peligros, gente loca, pokemon salvajes, delincuentes y muchísimos peligros más, pero nuestra familia se caracteriza por aprender todo en la práctica…pero por favor, cuídate, no me gustaría…perder a mi único hijo-Dijo Jazmín con sus ojos llorosos abrazando fuertemente a su hijo, quien le correspondía y que con voz tranquilizante le respondió.

-Descuida Madre…no digas eso, descuida volveré sano y salvo, e incluso tal vez…solo tal vez, vuelva a traer a mi hermanita de vuelta, lo prometo-Dijo el joven un poco inseguro pero intentando que su voz sonara lo más seria pero a la vez tranquilizantemente posible, su madre solo le sonrió y le dio un beso en la frente. El finalmente se dio la vuelta y comenzó a caminar, las imágenes de su infancia empezaron a brotar de su mente como si agua de una gran fuente del centro de ciudad Alma, por lo que finalmente se volteó, y con los ojos llorosos grito.

-MAMA, PAPA…LOS AMOOO!

Después de eso solo tomo la Ultra Ball, siguió caminando hasta llegar a un pequeño bosque, y finalmente saco de la Ball a quien sería su amigo durante la aventura.

-Hola…yo soy Leo, me gustaría ser tu entrenador, por lo que veo eres un pokemon bastante fuerte, es un honor para mí estar a tu lado, más que tu entrenador me gustaría que me consideraras como tu Amigo, por favor que dices…nos vamos-

-Rio…Rioo lu- dijo el pequeño pokemon, se trataba de un pequeño Riolu, había algo peculiar en el que por el momento Leo no podía identificar, pero comprendió que aquello fue un aprobación.

-Perfecto…te llamare Lucas, ya sabes porque tu evolución se llama Lucario y…bueno no tengo mucha creatividad para esto de los Nombres…qué opinas ¿te parece?

-Rio lu lu- Respondió alegremente el pequeño, y de un gran salto se colocó en uno de los hombros del ahora entrenador, el cual acomodándose su gorra comenzó su alegre caminar por el bosque.

-Muy bien Vamos directo a ciudad Roca-Dura a por el primer gimnasio-Dijo bastante alegre y comenzó a trotar para a través el bosque, no necesitaba un mapa puesto que la ciudad quedaba cerca de Ciudad Alma, solo era necesario atravesar ese bosque, un rio y un último bosque un poco más pequeño.

Y así es como la aventura de nuestro héroe empieza, quien sabe que aventuras, misterios y combates le esperen, si quieren seguir esta historia no duden más, porque…..ESTA HISTORIA CONTINUARA…