Capitulo II: ¡Es hora de Capturar!

-Adelante Lucas usa ataque rápido- Ordeno el joven entrenador a su compañero, este obedeciendo efectuó el ataque y dejo debilitado a un par de Rattata salvajes que intentaron atacarles, el joven junto a su nuevo amigo ya habían librado ataques así durante su trayecto por el sendero de ciudad Alma a ciudad Piedra Dura, el camino era angosto debido a que solo era un sendero de tierra creado por el paso de anteriores entrenadores por ese lugar, rodeado de gruesos árboles frondosos que se encontraban a una distancia considerable el uno del otro además de estar acompañado de los típicos sonidos de los pokemon salvajes descansando, luchando, comiendo o simplemente comunicándose entre ellos.

Al chico ya le empezaba a gustar estar fuera de casa, vivir la adrenalina de cada batalla por más simple que fuera… pero de pronto un pensamiento azoto en su cabeza como una masa en un muro de concreto, recordó que la vida no solo sería batallas, sino también capturas… rápidamente comenzó a buscar en su mochila…su padre no le habría dado esa mochila y enviado a la aventura sin más que un pokemon y las cosas necesarias para él, debió darle algo para poder capturar a nuevos compañeros que lo acompañaran en su travesia, y si al parecer los pensamientos del chico se plasmaron en una maravillosa realidad; dentro de la mochila se escondía un cierre en el cual se encontraba una especie de bolsa secreta dentro de la mochila, dentro de ella encontró cinco poke ball negras, su color debía significar que estaban hechas especialmente para él, ese era su color preferido y su padre siendo el campeón de la región no dudaría en cumplirle un pequeño capricho como ese, aunque él nunca se lo pidió, solo recordaba haber comentado alguna vez algo como "Papá, ¿te imaginas si las poke ball fueran negras? Seria genial" el chico saco dos de esas black ball, ese fue el nombre que decidió ponerles, y se dispuso a encontrar a su primer pokemon, los candidatos no tardaron en aparecer, rattatas, pidgeys, sentret, y otros más, pero ninguno parecía convencerlo de todo, fue hasta que un pequeño pokemon gusano de color rojo le hizo comenzar a aclarar la idea de quién iba a ser su primera captura, un wurmple, el pokemon no tardó mucho en ver al dúo, sin embargo lejos de querer pelear este cerro los ojos tranquilamente y decidió irse hacia otro lugar, Leo supo que esa era la señal de que ese sería el pokemon que debería capturar.

Sin perder tiempo antes de que el pokemon desinteresado se escapara le ordeno un movimiento que suponía que su pokemon estaría listo para usar.

-Muy bien Lucas, vamos por ese, adelante ¡Palmeo! - Ordeno el entrenador, su pokemon de inmediato corrió hacia su tranquilo adversario y le coloco una mano encima, el pokemon rival al instante volteo para ver lo que pasaba mientras que una luz salía de la mano del pequeño Riolu creando una mini explosión en ella, lanzando al Wurmple hacia un árbol en el cual se golpeó y cayó al piso. El pokemon salvaje al instante sacudió su cabeza y arremetió con un picotazo venenoso al canino luchador, este por orden de su entrenador esquivo y ataco de un ataque rápido a la oruga, quien nuevamente salió disparado hacia un árbol…

-El equilibrio, esa es su debilidad, nuevamente Lucas, Palmeo y que golpee contra otro árbol- ordeno con tono seguro Leo, su amigo le obedeció y mientras el pokemon contrario se estaba preparando para atacar nuevamente recibió de lleno tanto el golpe el ataque como el impacto del árbol. Sin perder el tiempo el triunfador lanzo su black ball hacia el debilitado pokemon, el cual no impuso resistencia y fue capturado sin problema alguno

-muy bien, al parecer era una hembra, su aura me lo decía- en cuanto menciono eso el pequeño pokemon azul lo miro atentamente completamente confundido, al notar aquello el entrenador declaro -oh es cierto, hace dos años por alguna razón comencé a sentir cosas raras, con el tiempo fue cuando me di cuenta de que podía sentir algo que emanaba de los pokemon, fue entonces que mis padres me llevaron a ver a una especie de mago….brujo…médium…no lo recuerdo, el punto es que me dijeron que podía sentir el aura de los pokemon y de las personas, lo sé también es raro para mí pero… en realidad es una buena ayuda, espero y no te moleste…-Dijo el entrenador esperando un reproche de su fiel compañero, en cambio sintió como su aura se llenaba de alegría y este le sonreía mientras daba leves saltos, lo que en realidad había pasado fue que el pokemon sintió que al tener tales habilidades su entrenador lo entendería aún mejor.

Leo abrazo contento a su compañero peliazul y con alegría decidió sacar a su pequeño amigo oruga, el cual al salir de su ball se veía bastante cansado, sin vacilar Leo saco una baya aranja de su mochila y se la dio al débil pokemon que al comerla pareció recuperar poco a poco sus energías, una vez que el pokemon parecía estar lo suficientemente fuerte como para erguirse sobre sí mismo, observo con inquietud a su captor, quien le respondió con una sonrisa, el pequeño wurmple hizo lo mismo, o al menos algo parecido, un gesto de felicidad que se podía notar gracias al movimiento de sus ojos, de pronto el pokemon comenzó a brillar, soltó una especia de hilos de seda que lo empezaron a cubrir, al dejar de brillar frente a nuestro héroe había un Silcoon, alegre y que contrayéndose para posarse a los pies de su nuevo entrenador le agradecía frotando su cuerpo duro y un tanto pegajoso contra la pierna de Leo, el cual le sonrió, lo acaricio y lo metió de nuevo a su black ball, el joven estaba bastante feliz, ¿había conseguido evolucionar a un pokemon tan solo con una sonrisa? Sonaba bastante absurdo y… lo era, el pensamiento rápidamente se esfumo al entender que la experiencia que había ganado aquel pokemon durante la batalla fue lo que lo ayudo a evolucionar, tal vez encontrar a un entrenador como él fue lo que termino con ese proceso, el ultimo empujón para su evolución, como haya sido, siguió su camino un par de horas hasta que diviso como el sendero se transformaba en un camino de verdad, los arboles desaparecían poco a poco y la presencia de edificios comenzaba a ser visible, ya no cabía duda, se encontraba en las orillas de ciudad Roca Dura, pero antes de proseguir con su marcha una voz extraña llamo su atención.

-Vaya vaya…tenemos un nuevo visitante, un entrenador, ok chico te vez muy débil, ¿acaso eres uno de esos entrenadores que vienen a esta ciudad para conseguir la medalla del líder de gimnasio? Pues lamento decirte que a como estas ahora… perderás- Dijo un hombre que se encontraba apoyado en uno de los pocos árboles que restaban en el camino, el hombre era alto, fuerte, su cabello era azul y completamente despeinado, vestía una camisa sin mangas que dejaban ver sus fuertes músculos, y unos shorts cafés acompañados de unos tenis deportivos que le daban la apariencia de un verdadero fisicoculturista.

-En primera, no hablo con extraños, en segunda, lo que vaya a hacer o es de tu incumbencia y por ultimo…bueno parece que puedo confiar en ti… no tienes una aura mala y veo que tus intenciones son de verdad nobles, por lo que veo y siento eres bastante fuerte y no solo físicamente, y por cierto el Machoke que está en la super ball de tu mano derecha es bastante interesante…déjame adivinar ¿Deseas una batalla para enseñarme alguna clase de técnica para vencer a el líder de gimnasio? - El tono del joven se vio en cambio debido a que antes de juzgar al hombre decidió examinar su aura, y como en esta no veía nada malo su reacción mejoro, y aunque tal vez no quería admitirlo, le interesaba la idea de volverse más fuerte

-Ni yo lo pude haber dicho mejor niño, tienes habilidades, tal vez eres un Medium o algo así, realmente el conocimiento no es lo mío, sin embargo la batalla si, MachoMacho ve por él- Dijo el hombre bastante confiado, de su super ball saco a un Machoke bastante fuerte, sus musculos deberían superar el doble del tamaño promedio, sus ojos revelaban una gran determinación y estos solo apuntaban a Leo, quien intento no inmutarse para no darles el lujo de pensar que se había asustado, por lo que solo señalo con el dedo al fuerte pokemon y le dijo a su pequeño amigo lo que tendrían que hacer

-Al fin tendremos una batalla que valga la pena, muy bien Lucas, mostrémosle lo que podemos hacer-

Continuara…