Capítulo IV: Primer gimnasio = ¿Primera Medalla?
El sol salía en la ciudad Piedra Dura, los pájaros pokemon comenzaban a trinar por los alrededores. Lentamente el joven entrenador de piel morena se encontraba preparando sus cosas para partir, con ropa limpia, su energía completamente recargada y sus cosas preparadas salió de su cuarto no sin antes ponerse su gorra, bajo lentamente hacia el pequeño restaurante que se encontraba en el centro pokemon, ordeno su desayuno: Unos hot cakes con miel de Vespiquen y un café con leche para aumentar aún más sus ánimos. Al terminar su desayuno pago el dinero correspondiente y fue con la enfermera quien con una sonrisa y un ademan le entrego a sus dos compañeros, ambos estaban llenos de vitalidad y energía nuevamente, sin duda necesitarían toda ella para ese día. Leo agradeció a la enfermera y se despidió, para después salir de aquel edificio.
No había tenido tiempo de admirar e indagar en la ciudad, el día anterior había estado un poco cansado y quería que sus pokemon se recuperaran por completo. La ciudad era de un tamaño mediano, en el aire había un olor de bastante agradable de tierra húmeda que parecía venir de una especie de edificio procesador de rocas, al parecer era un edificio donde las rocas sacadas de las minas que por experiencias pasadas Leo sabía que se encontraban del otro lado de la ciudad, eran procesadas para buscar en ellas piedras evolutivas.
-Mmm… esto puede ser interesante- Pensó en entrenador al ver la tienda que se encontraba a un lado de la fábrica donde se vendían esas mismas piedras. Se dirigió a la tienda y al entrar observo como en las estanterías se mostraban toda clase de piedras evolutivas, las paredes poseían una cubierta de madera de roble, las estanterías parecían estar hechas del mismo material, había un pequeño mostrador de hierro y cristal donde se mostraban otras tantas piedras y donde también se encontraba un joven vendedor de aspecto alegre y servicial, se encontraba sacándole brillo a una Piedra Fuego silbando cierta canción que a Leo le pareció familiar, el vendedor se volteó al notar la presencia del chico y dejando de lado la roca y el pañuelo con la que le hacía relucir le saludo alegremente y le hablo un poco de sus productos.
-Bienvenido sea Joven a la tienda de rocas evolutivas de ciudad Piedra Dura, tenemos toda clase de piedras evolutivas puede observarlas todas para saber cuál le gustaría comprar, nuestras rocas sirven tanto como una sutil decoración hasta como las mejores amigas de muchos de los pokemon que requieren de ellas para evolucionar-
-Gracias, bueno… realmente ya se cual voy a querer. Deme esa- Señaló una roca de color azul verdoso con el centro de un color verde claro con unas pequeñas hebras que salían de este.
-¡Una piedra Alba a la orden!- Dijo el vendedor bastante animado, tomando la piedra y colocándola en una pequeña caja metálica.
El joven entrenador pago lo correspondiente, unos cuatro mil pokeyenes más o menos, no le preocupaba gastar mucho pues su padre podría darle dinero siempre que él lo necesitara, aunque la verdad lo más seguro era que con lo que ganara en los combates debía ser suficiente, debido a que hay una pelea entre dos entrenadores, el ganador se queda con un porcentaje del dinero que tenga el perdedor, en la región de Almia el porcentaje era del ocho por ciento, de modo que los entrenadores que por el momento perdieran todo su dinero no se vieran obligados a pagar nada, y los entrenadores que no tuvieran mucho, que no lo perdieran todo en un solo combate.
Guardando en su mochila aquella piedra se despidió del amable vendedor y se encamino de una vez por todas al gimnasio de la ciudad, el cual estaba a un par de cuadras de distancia de aquella tienda.
Al salir decidió liberar a sus dos amigos, Lucas, su fiel Riolu quien fue su pokemon inicial, no tardo en colocarse a un lado de su entrenador y caminar junto a él, y su alegre Silcoon recién capturada y evolucionada, a quien por mote había llamado Candy, trepo por su espalda hasta su hombro como un insecto haciendo que Leo sintiera como algo parecido al velcro se adhería y subía por su chaqueta, afortunadamente no la daño.
Caminaron hasta llegar a la puerta del gimnasio, pasaron por varios locales que a Leo le interesaron pero decidieron dejarlos para después, lo que importaba ahora era desafiar al líder de Gimnasio. Leo tomo aire en un suspiro y con el corazón un poco acelerado abrió las puertas de el gran edificio, el cual tenía un color verde claro, tres pisos donde él sabía que el tercero era ocupado por entrenadores que peleaban entre sí para desafiar al líder de gimnasio, en el segundo piso se encontraban la utilería del gimnasio, aparatos para entrenar y las Maquinas Técnicas que eran típicas del gimnasio, además de un pequeño cuarto administrativo donde un par de secretarias se hacían cargo de la agenda del líder de gimnasio, de sus ingresos ganados, de sus ingresos perdidos y así dar manutención a el edificio.
Al entrar se encontraba en la primera sala, donde una chica pelirroja vestida formalmente se encontraba tras una computadora al lado de una maquina con seis huecos y un escáner de mano, Leo también sabía su función:
En los últimos años se desarrolló un método bastante eficiente para que los entrenadores desarrollaran sus habilidades de forma más eficaz, esa máquina escaneaba el nivel, los stats y toda la información de la máquina, como si fuera una pokedex, además de también evaluar el nivel de pelea del entrenador, ese método asimilaba bastante a la capacidad de ver el Aura, solo era más precisa y podía plasmar los datos en una pantalla. Existían cinco clasificaciones:
-Clasificación F o Junior: los cuales no tenían a oportunidad de participar en una batalla de gimnasio oficial, pero si entrenar en uno, estos serían el grupo más débil, siendo en su mayoría niños menores a los doce años.
-Clasificación C o Normal: estos entrenadores podían participar en batallas de gimnasios basicos, pero no entrar a la liga Pokemon, sus pokemons y ellos tienen un nivel medio, por lo general se les atribuía a los principiantes.
-Clasificación B o Ranger: entrenadores con un nivel avanzado, tenían el derecho de enfrentarse a gimnasios avanzados y de participar en la liga pokemon, tanto estos entrenadores como sus pokemon tenían un nivel un poco más avanzado, la mayoría de los entrenadores de este tipo solían ser aquellos que estaban entre la mitad de su viaje o ya consumándolo.
-Clasificación A o Elite: estos entrenadores poseían gran fuerza, sus pokemon solían estar en niveles bastante altos, y sus habilidades a la hora de la batalla eran únicas. Estos entrenadores solían ser partícipes de la Liga Pokemon o Líderes de Gimnasio.
-Clasificación S o Master: entrenadores épicos, con habilidades increíbles, pokemon increíbles y lo más importante, corazones increíbles. Solo los campeones y los entrenadores legendarios ocupan esos lugares. El sueño de cualquier entrenador.
Con este sistema el líder de gimnasio se daría una idea de que pokemon usar, que estrategias emplear y cuál sería su postura ante los visitantes. Este sistema permitía explotar al máximo el potencial de los entrenadores.
-Muy buenos días…etto, me gustaría tener una batalla con el líder de gimnasio, ¿Esta el disponible? -Pregunto Leo dirigiéndose a la mujer en tono amable y sereno, la cual checo lo que parecía ser un horario en la computadora y asintió, en su cara se veía una mezcla de amabilidad y seriedad que dejaba a cualquiera que lo viera con una mezcla de tranquilidad, seriedad y tal vez un poco de desconcierto.
-Bueno, actualmente el joven Rocky no se encuentra ocupado, y está disponible para las batallas contra entrenadores. Por favor, coloque sus pokeball en las hendiduras correspondientes y su mano en el escáner- Hablo finalmente la mujer con voz que concordaba con sus facciones. "Rocky", ese era el nombre del líder de gimnasio –Que ironía- pensó el entrenador ante la coincidencia del tipo del gimnasio y el nombre de su líder.
Sin basilar Leo atendió las órdenes de la secretaria guardando a sus amigos en sus respectivas balls y colocando estas en los lugares correspondientes y colocando de igual forma su mano en el escáner mientras un delgado haz de luz salía de aquellos lugares, subiendo y bajando analizando tanto su mano como las balls, la pelirroja al instante empezó a teclear cosas mientras varios datos aparecían en el monitor.
-Veamos… mmm… esto, esto debe estar mal… no entiendo… Disculpe ¿Hace cuánto empezó su viaje? - Pregunto la mujer un poco confundida con el resultado
-Acabo de iniciar no llevo más que un par de días- Dijo Leo de igual o más confundido.
-Pues… aquí dice que usted es un entrenador de Clase B, pero sus pokemon son de nivel un poco bajo, aunque sus características son un poco más altas de lo normal…además aquí dice que su Riolu sabe un ataque llamado Tajo Cruzado…esto… bueno, espero y no sea un error pero… Leo, va usted a enfrentar a el líder de gimnasio en una batalla como entrenador Clasificación Ranger- La mujer que había permanecida sentada leyendo bastante confundida los resultados de aquel joven entrenador, se levantó y presiono unos botones que abrieron una puerta metálica en la que se encontraba el logo de una pokeball.
Leo no supo que decir, los resultados habían dejado impresionados a ambos, pero por alguna razón no presento la más mínima objeción en contra de las palabras de la mujer y sonriente saco a su amiga Candy de su black ball y dejo que subiera nuevamente en su hombro, recogio a su otro amigo y sustuvo su pequeña guarida en su mano izquierda, agradeció a la mujer la cual se encontraba de nuevo sentada para chequear aún un poco consternada los resultados del chico, el pasillo era del mismo color que las paredes del recibidor, y tenía lámparas en el techo.
Sabía que algo grande estaba a punto de suceder por lo que camino hacia el pasillo al que dirigía la recientemente abierta puerta, y se encamino por este escuchando como la puerta comenzaba a cerrarse nuevamente, hasta que llego a una gran sala que parecía ser una arena, donde se encontraba de pie y con los brazos cruzados un joven de unos diez y siete años, lanzándole al recién llegado una mirada desafiante, el chico era bastante alto y parecía estar en forma, su cabello era de un color castaño y era un poco corto, su ropa asemejaba bastante a un uniforme deportivo.
Poco a poco las gradas de aquella habitación comenzaron a llenarse de niños, adolescentes y uno que otro adulto, seguramente eran los entrenadores del mismo edificio. Miraban con bastante interés la escena mientras los dos "peleadores" ocupaban su lugar a la par que de una puerta que se encontraba justo en medio de la parte inferior de las gradas salía una joven chica que vestía con un uniforme bastante parecido al del líder solo que con un emblema de la liga pokemon al nivel de su corazón además de una apariencia más femenina lógicamente, y portaba una bandera marrón que era igual a la del piso del área en donde se encontraba Rocky y otra azul correspondiente al área del retador, en este caso Leo. La chica parecía ser bastante coqueta, era rubia y poseía unos lindos ojos verdes, y poniéndose en su posición declaro:
-Muy bien, en esta ocasión nuestro líder Rocky se enfrentara a él Joven Leo, en una batalla de gimnasio de dos contra dos, la clasificación de la batalla ha sido decidida… La batalla será una clasificación Ranger, entrenadores elijan sabiamente a sus pokemon, según las reglas del gimnasio solo el retador puede hacer sustituciones y queda prohibido el uso de pociones u otros objetos de curación de vida, sin embargo objetos para la curación de estados están completamente permitidos jijiji pero solo se podrán usar entrepelea y pelea, es decir cuando el pokemon rival sea retirado, no durante el combate ¿Ok?- Termino la chica viéndose bastante linda, sin embargo Leo no podía quedarse concentrado en ella –Tal vez después- fue lo único que pudo pensar para después mirar a el líder de gimnasio concentrándose en su aura y en la de las dos pokeball que portaba en su cinturón de entrenador.
-Hace mucho que no tengo una batalla con un Ranger, además de que también hace mucho que no pierdo, espero que tú seas la excepción, he visto esa mirada antes joven, la determinación en ti está más que clara, pero no te dejare las cosas tan fáciles por lo tanto… Graveler yo te elijo- Lanzando una super ball que había removido de su cinturón llamo a su gran amigo el cual luego de que la ball se abriese y lanzara un destello de luz rojizo salió de ella. Ese pokemon se veía bastante robusto, pero sin embargo poseía una fuerza a la cual se le debería de temer.
-Vale, un pokemon bastante fuerte. Ahora es cuando empiezo a dudar lo favorable de ser considerado un entrenador Ranger, en fin, a pesar de la aparente desventaja, Candy ¡sé que puedo contar contigo! - Le dijo a su Silcoon la cual se encontraba aún en su hombro. Contrayéndose la pokemon dio un salto pequeño y callo en la arena de batalla.
-Parece que será un combate interesante, si no te molesta tomare la iniciativa, terminemos con esto de un solo golpe. ¡Graveler usa Lanza Rocas! - Le ordeno a su robusto pokemon el cual alzando sus manos hizo aparecer una gran roca entre ella lanzándola con fuerza hacia su rival.
-No caeremos tan fácil, Candy esquiva y usa Fortaleza - La pequeña pokemon volvió a contraerse y a saltar apenas esquivando el ataque, eso no evito que el polvo y pequeñas rocas provenientes del golpe del ataque contra el piso la alcanzaran pero al caer comenzó a usar el movimiento ordenado.
-No permitas que se recupere usa nuevamente Lanza Rocas- Ordeno el líder al ver como la pokemon capullo había esquivado semejante pedrusco.
-Bien hecho linda ahora asegura las manos de ese Graveler usa disparo de demora en sus manos- La pokemon aprovechando la lentitud de su rival obedeció a su entrenador y lanzo un hilo de un material bastante viscoso havia los puños del pokemon rival quien se encontraba con las manos en lo alto para lanzar un nuevo Lanza Rocas, ante aquel movimiento inesperado el pokemon rival solo pudo observar como sus dos puños eran bañados por aquella sustancia que no tardó mucho en solidificarse, la posición en la habían quedado los brazos de aquel pokemon le hacía más difícil, mientras tanto Leo decidió no perder el tiempo. -Ahora usa Fortaleza nuevamente- La pokemon se quedó firme mientras su cuerpo se endurecía por una sustancia que al parecer brotaba de su piel, tal como si fuera una almendra bañándose en chocolate, claro que no tan agradable.
-Habrás bloqueado los brazos de Graveler pero jamás podrás terminar su espíritu, usa Magnitud mi buen amigo- El pokemon pego de forma increíble un salto de un medio metro y al caer estrello sus manos contra el suelo, causando que la cubierta de sus manos se agrietara y que fuera más fácil de romper, permitiendo a Graveler liberar sus puños, mientras tanto una onda de choque que parecía ser de una Magnitud 7 se dirigía rápidamente hacia Silcoon sin embargo la pokemon resulto apenas dañada debido al bost de defensa que había adquirido y a su resistencia al tipo tierra, una vez pasado el ataque, la orden de Leo no se hizo esperar.
-Adelante pequeña usa Picotazo Venenoso- La pokemon capullo se contrajo una vez más y arremetió contra su rival a la par que las pequeñas púas que tenía en la parte superior de lo que aparentaba ser su frente se tornaban de un color morado, el ataque no causo un daño importante, apenas si hizo que el pokemon parpadeara pero…
-No puede ser, ¡Graveler! - Se preocupó el líder de gimnasio al ver que un par de segundos después su pokemon se arrodillaba en el suelo colocando una mano sobre su pierna y otra sobre el piso, era obvio que su pokemon había sido envenenado.
-Ahora Candy usa placaje- Ordeno el moreno aprovechando la posición del pokemon rival, luego de un choque el pokemon roca cayó de espaldas contra el piso.
-Sin duda eres impresionante, tu pokemon a pesar de no tener un nivel tan alto ni ataques tan poderosos son capaces de causar mucho daño, te felicito pero… Esto aún no acaba. Levántate Amigo yo sé que tú puedes- Increíblemente, el pokemon movió sus brazos y los apoyo firmemente contra el piso y luego de hacer fuerza en ellos consiguió ponerse de pie - Ahora usemos un ataque final, usa Tumba Rocas- El pokemon levanto nuevamente sus manos y haciendo un gran esfuerzo por culpa del veneno, el cual era notorio pues mientras lo hacía tenía tan solo un ojo abierto, lanzo cinco rocas de gran tamaño a su rival, las primeras cuatro no la golpearon, pero si dejaron encerrada a la pobre pokemon que por más que intentaba salir de ahí saltando no lo conseguía, finalmente la última roca callo en medio de las cuatro anteriores sepultando así a la pequeña, no tardó mucho en debilitarse, hubiera sufrido un daño mayor de no ser que, en una muestra de un combate realmente limpio y de honor, el Graveler removió las rocas que el recientemente había lanzado.
-Candy… buen trabajo amiguita - dijo el joven entrenador abriendo la Black Ball y dejando salir de ella un rayo de luz rojiza que convirtió a la debilitada en parte de esa misma luz, almacenándose nuevamente en la esfera.
-Silcoon no puede continuar, por lo tanto el entrenador Leo solo tiene derecho a usar a un solo pokemon más, mientras que ahora Rocky puede hacer uso de un elemento curativo en su pokemon- Dijo la chica rubia señalando con la bandera Marrón a el ganador de aquella ronda.
-Tienes un gran talento, pero tu pokemon contaba con una inmensa desventaja en esta batalla- Dijo el líder de gimnasio mientras le daba una baya Meloc a su pokemon quien en cuestión de segundos se encontraba nuevamente erguido por completo.
-Lo sé, y me alegro de haber llegado tan lejos con ella, pero es momento de darle un giro a esta situación, Lucas ¡Es momento de demoler unas cuantas Rocas! - Menciono enérgicamente mientras sacaba a su pokemon de tipo lucha el cual salió de su Ultra ball con una posé desafiante hacia el dúo rival.
-Tipo Lucha, me parece perfecto, pero no debes confiarte amigo, esto apenas acaba de comenzar- Menciono el Líder mientras regresaba a su posición
-Muy bien, entonces que el Round dos comience… ¡Adelante! - Fijo con voz alégreme y enérgica la arbitro de aquella batalla.
Continuara…
Hoooola chicos
Es un gran placer subir nuevo capítulo. Ya se ya se, tarde un poco más en subir este capítulo, pero con el fin de clases, unos que otros problemas en la casa y cositas que pasan en este tiempo se mi hizo muy muy dificil subir este capítulo.
Además de que intente hacerlo muchísimo más largo y más explicado atendiendo a las correcciones y "sugerencias" (Ordenes *coff coff* orde *coff* nes) de mi Amiga Chunny y diseñar un sistema para las batallas como el mencionado en este episodio (Quería innovar y no seguir siendo tan tradicional).
Muchísimas gracias a los que siguen o simplemente leen este Fanfic, y espero y les guste esta historia, y si por el contrario existe algo que les desagrada, por favor, no se resistan y pónganlo en la caja de comentarios, eso sí, con un vocabulario educado como yo considero deben de poseer.
Bye bye
