Huoooola Chicos y chicas y bienvenidos a este nuevo capítulo, en esta ocasión el capítulo se retrasó por bastantes problemas personales que me impidieron escribir, no quería entregarles un capitulo hecho sin ganas, todo feo y sin sabor, aunque sé que mis trabajos no son perfectos siempre intento dar lo mejor de mí para que todos y cada uno de los lectores disfruten de… jejeje pues de leer, sin más que decir más que les agradezco muchísimo que lean mis creaciones, aquí tienen el nuevo Capítulo n_n (Por cierto aquí mencionare una posible explicación de cómo funcionan las pokeballs, es una teoría mía que he modificado a lo largo del tiempo, y sip, no soy un pokexperto pero si busco toda la verdad en el mundo Pokémon)


Capítulo VI: Nuevas… ¿Amistades?

—Espera… ¿Tú eres el chico con el que choque al entrar al gimnasio no es así? — Pregunto el chico de piel clara.

—Así es… por cierto, ¿Cómo te fue en tu batalla de gimnasio? — Le pregunto el moreno al recordar lo sucedido en aquel momento.

—Pues… Muy bien, conseguí mi primera medalla en una batalla de clasificación Ranger, a pesar de que me costó dos intentos al fin lo logre— Dijo con un poco de orgullo el entrenador al que Leo acababa de conocer, de cierta forma, algo en ellos además de la vestimenta era muy parecido.

— ¿Eres un Entrenador Clase B? Que genial, y pues felicitaciones amigo, por cierto… ¡Cual es tu nombre? — Pregunto Leo luego de darse cuenta que mantenía una conversación con un desconocido con un poco de confianza de sobra.

— ¡Sip! así es, yo igual me impresione, y mi nombre es Max— Aquel chico le tendió la mano en un gesto de confianza y simpatía a Leo.

—Mucho gusto Max— El moreno estrecho la mano de su nuevo amigo.

—Y tu… ¿Ganaste tu batalla? ¿De qué clase fue? ¿Conociste a la réferi? ¿Verdad que era muy linda? ¿Tú hablaste con Rocky? ¿Qué te dijo? — Max comenzó a lanzar preguntas mientras movía energéticamente la mano de Leo haciéndolo que se tambaleara un poco.

—Pues si…gane, era clase B, hable con Rocky, me motivo y me recomendó cual debería ser mi siguiente gimnasio, conocí a la chica y vamos a ir a desayunar juntos mañana— Contesto a todas las preguntas que su amigo le había lanzado, al parecer una vez que tomo confianza revelo su energético carácter.

— ¿Almorzaras mañana con esa chica? — Pregunto aquel chico como si solo hubiera escuchado la respuesta referida a ella.

—Así es… ¿Quieres venir? — Pregunto Leo viendo la ilusión de su nuevo amigo por conocer a Gery.

—Sip me encantaría, esa chica parecía esconder bastantes secretos, solo la vi cuando se estaba retirando, a mí me arbitrio otra chica, un poco menos linda, le pregunte por la otra chica bonita, y se me quedo mirando, fue un poco incómodo, pero finalmente me respondió que aquella había sido su última batalla como referí oficial y que a partir de mañana comenzaría su viaje Pokémon…— Mencionó el entrenador de piel clara haciendo que el moreno se percatara del carácter tan despreocupado que su nuevo amigo poseía.

Ambos hablaron un poco hasta que finalmente Max se despidió. Luego de eso Leo fue finalmente a la zona de los telecomunicadores. Una vez ahí se conectó y realizo una videollamada a sus padres. La sala poseía muchísimos aparatos desde teléfonos simples y lógicamente más económicos hasta los telecomunicadores, maquinas parecidas a las computadoras normales solo que con un diseño aparentemente más moderno, algunos detalles y personalizaciones para hacerlos ver más atractivos, la cámara sobre el monitor, bocinas a ambos lados, un micrófono de buena calidad y un espacio para hacer el pago correspondiente al costo de la llamada.

—Hola hijo ¿qué tal te va? — Saludó alegre la madre de Leo.

—Hola mamá, ¿Papá no está en casa o sí? — Preguntó el joven consiente de que su padre al ser el campeón de la región debía estar ocupado.

—Mmm… Nop, aun no llega, ya sabes… Ser el campeón tiene sus desventajas—

—Lo sé—Dijo Leo para después soltar un leve Suspiró

—Por cierto… ¿Cuál fue el motivo de tu llamada hijo? — Pregunto Jazmín a su hijo con una sonrisa para animarlo un poco.

—Pues primero que nada para que sepan que estoy bien, segundo para decirles que a partir de mañana voy a viajar junto a una amiga y tercero…—

— ¿Una Amiga? — Dijo un poco sorprendida la Madre del moreno.

— Si, su nombre es Geraldine pero como te decía… —

— ¿Mi pequeño es todo un conquistador? ¿Y cómo es? ¿Es linda? ¿Cuándo es la boda? — Nuevamente interrumpió la madre haciendo que Leo se ruborizara de la vergüenza.

—Mamá…— Dijo el chico bajando la mirada para que no lo viera en ese estado.

—Awww hijo a pesar de ser morenito te sonrojas tan fácilmente, adelante cuéntame— Al escuchar aquello Leo supo que la única forma de que el pudiera ser libre de aquella incómoda situación era contándole todo.

—Bueno pues, ella es muy linda, es rubia, ojos verdes, bueno entre verdes y azules, tiene una que otra peca, tiene un lindo cabello, una linda sonrisa, una… etto… bueno pues aun somos amigos, pero pues me gustaría que llegáramos a ser más que eso en un futuro, por ahora solo quiero conocerla mejor, y pues ver que pasa—

—Ese es mi pequeñín, aww se nota que eres mi hijo—

— ¡Mamá! — Aun ruborizado Leo exclamaba por la vergüenza, gracias al destino nadie más se encontraba en aquella zona.

— ¿Y qué era lo otro que me querías contar bebe?—

Finalmente Leo lanzo un leve suspiro volteando a ver a su madre mientras su sonrojo se desvanecía.

—Gane mi primera medalla— Dijo con un tono levemente orgulloso el entrenador.

— ¡Felicidades Hijo! Y sé cómo recompensártelo, escucha muy bien ¿recuerdas que te dije que también te iba a dar un Pokémon cierto? —

—Realmente no lo recuerdo muy bien, así como tú no recuerdas que soy de los que se les olvidan fácilmente algunas cosas— Dijo Leo para después lanzar una pequeña risilla mientras se rascaba la nuca.

—Pues bien, si checas tu PC notaras que tienes una nueva compañera, al igual que tu Riolu ella posee muy buena forma y además de que también heredo un movimiento de su madre, se llama Fuerza Lunar, un ataque bastante potente de tipo Hada, te servirá bastante, puede que no sea una Pokémon bastante resistente así que cuídala muy bien—

—Muchísimas gracias mamá te quiero mucho, pero debo irme ya, mañana debo ir a el café con…etto—

—Entiendo, debes dormir bien y arreglarte para verte bien en tu cita que vas a tener mañana ¿verdad que si? — Jazmín sonrió orgullosa de su hijo mientras que este entre molesto y avergonzado respondió

—Mamá no va a ser una cita, solamente vamos a desayunar juntos—

—Estos jóvenes de hoy en día, no saben identificar el amor— La madre rió nuevamente.

—Está bien mamá, cuídate mucho y dile a papá que lo quiero mucho, hasta luego—

—Hasta luego bebe, cuídate mucho y espero que pronto me presentes a esa chica—Se despidió para luego colgar.

—Bueno…supongo que es hora de dormir—

Leo se levantó soltando un leve bostezo al solo pensar en el descanso, ese día había sido bastante agotador tanto para él como para sus amigos Pokémon.

Se dirigió a la habitación que había reservado y luego de meter su ropa a asear y ponerse su ropa para dormir, se recostó poniendo su alarma muy temprano, quería estar listo para el mañana, salir con sus dos nuevos amigos a un rico almuerzo y salir de viaje con Gery, con aquellos pensamientos en mente, sus ojos fueron cerrándose poco a poco, sumiéndolo en el mundo de los sueños al par de unos minutos.

Apenas amanecía en ciudad Piedra Dura, el sol se empezaba a asomar por el horizonte cuando la alarma de Leo sonó, él se levantó de la cama aun un poco adormilado, se talló los ojos y camino hacia el baño , luego de remover sus prendas y que el agua caliente al fin saliera por el grifo, se introdujo en medio del vapor que salía de aquel sitio, relajando su cuerpo y llenándolo de paz, luego de un tranquilo baño, con la toalla atada a la cintura, se dirigió a un pequeño rincón de la habitación en el cual se encontraba un sistema de PC personal, el aparato era un monitor acompañado de un teclado y un mouse, además de una especie de máquina para recibir o enviar Pokeballs, introdujo sus datos de usuario y accedió a su almacén, entro a una sección a la que él destino solo ropa, selecciono un kit entre elegante y casual, era una camisa negra con muy finos detalles en blanco, un pantalón de mezclilla gris, y unos tenis negros de cintas blancas. Con solo un simple click, una Pokeball apareció a su lado, la tomo y la abrió, de ella salió un rayo de luz que libero el atuendo. El funcionamiento de las Pokeball era bastante complejo y sencillo a la vez, su función era almacenar, desde Pokémon hasta objetos, convirtiéndolos en energía pura para después materializarlas nuevamente, pero aquel procedimiento solo se podía llevar acabo con un solo objeto, es por ello que en los caminos se encuentran Pokeballs, si la abres puedes encontrar pociones, remedios, incluso otras Pokeballs, lo cual sería bastante tonto pero en este mundo existe cada loco, pero la Pokeball que guardaba el objeto ya es inútil para guardar a otro objeto, por lo que es inútil conservarla, es por eso que las Pokeballs también se inutilizan cuando intentas capturar a un Pokémon y este se escapa de ella, por lo tanto es necesario usar otra.

Luego de colocar su ropa bien extendida sobre la cama se devolvió al PC para entrar en la zona de Pokémon almacenados, entrando nuevamente con su perfil noto una Love Ball, típicas de su madre, decidió sacarla para ver cuál era el Pokémon que su madre le había regalado, al tener la Ball rosa en sus manos cerro la cuenta y apago el PC, libero a su nueva compañera, una pequeña Ralts, se veía tan linda, tenía unos grandes ojos cafés cubiertos por aquella cubierta verde que cubría la mitad de su cabeza y que sostenía los característicos "cuernos" rosas que usaba para sentir su ambiente compensando su limitada visión. La pequeña alzo su cabeza para poder ver bien a su nuevo entrenador, los ojos de la pequeña se iluminaron y rápidamente sonrio.

— Hola amiguita, mi nombre es Leo, me gustaría poder ser tu entrenador, te cuidare, y voy a hacer que seas la Gardevoir más linda de todo el universo…si tú me permites entrenarte… ¿Qué me dices? — Dijo con tono amable y pasivo abriendo sus brazos, la pequeña al notar aquello se lanzó a los brazos de este emitiendo un gruñido de alegría.

—Supongo que eso es un si— Dijo mientras abrazaba a su nueva compañera.

—Claro que es un sí, pareces buena persona, voy a confiar en ti— La pequeña Pokémon dijo aquello pero lógicamente las palabras no salieron de su boca si no que fue por telepatía, al ser una Pokémon Psíquica tenía esa habilidad.

Leo dejo a su nueva amiga sentada en la cama, y comenzó a cambiarse, la pequeña volteaba hacia otro lado lógicamente, al terminar Leo se dirigió a peinarse, lavarse la cara, los dientes, ponerse crema… era la primera vez que se arreglaba tanto, ni siquiera había hecho eso para ir a alguna fiesta antes, la razón era más que obvia, el amor siempre hace que queramos sacar lo mejor de nosotros, sin embargo aún no se sentía del todo cómodo, miro su atuendo y supo que hacer, tomo la punta de las mangas de su camisa y las subió hasta el nivel de sus codos, esto hacia que el volumen de sus brazos se viera ligeramente mayor y le daba un aspecto más casual.

Una vez preparadas todas sus cosas finalmente salió de la habitación con su nueva Ralts en el hombro, el mote que había escogido para ella seria Gabriela, nuevamente por el parecido entre ese nombre y el de su evolución final, además de que el nombre le había gustado a la pequeña. Bajo para hacer entrega de la llave de la habitación y para recoger a sus dos amigos que había dejado descansar la noche anterior, con ambas Pokeballs en sus manos se dirigió al pequeño jardín del Centro Pokémon donde libero a sus dos compañeros y dejo que conocieran a su nueva amiga, algo bastante curioso paso, al bajar Ralts de los hombros de Leo Silcoon parecía bastante alegre pero Riolu… parecía abobado, un leve sonrojo apareció en sus mejillas al ver a aquella Pokémon, para él era realmente muy linda.

—Chicos ella es Gabriela, aunque de cariño podemos decirle Gaby, es la nueva integrante del equipo, Gaby ellos son Lucas y Candy, espero y se lleven muy bien— Dijo leo señalando a sus Pokémon a la vez que los presentaba, una vez hecho esto Candy se acercó a Gabriela y la saludo muy alegre, aparentemente le daba la bienvenida, Lucas seguía un poco tímido y no se acercaba mucho, tal parece que una pequeña Ralts le daba más miedo a el pequeño luchador que un dinosaurio rocoso. Gaby noto como Lucas no parecía querer ir con ella, aunque en realidad él no podía, así que junto a Silcoon fue con él y lo saludo bastante alegre, el pequeño y aun sonrojado Riolu respondió el saludo alegre y nervioso, Leo solo los veía consiente de lo sucedido pero decidió callar para dejar que sus Pokémon se relacionaran. Luego de un par de minutos, donde Leo aprovecho para organizar un poco su mochila y su dinero, los Pokemon ya habían ganado confianza entre ellos, al parecer Silcoon le había contado toda la historia, como fue capturada, como evoluciono, la batalla de Riolu contra el Machamp, el Graveler y el Tyranitar, mientras que Lucas solo escuchaba un poco avergonzado de la forma en que su amiga contaba sus logros, al terminar de contarle aquello Candy se retiró un poco y fue a ver que hacia Leo, dejando solos a los Pokemon. Gaby parecía impresionada de tener enfrente al Pókemon que había hecho todo esto, Lucas no saia que hacer hasta que escucho una voz en su cabeza

—Realmente eres un Pokemon muy fuerte Lucas, me siento muy bien sabiendo que estare en un viaje junto a ti, Leo y Candy, todos son muy buenos— Le dijo la pequeña Gabriela por Telepatia, a lo cual Lucas solo asentio, pero luego intento dejar atrás sus nervios y empezar a hablar de gustos, indagar acerca de la historia de Ralts, conocer más de ella.

Finalmente Leo termino todo, al volear hacia el lugar donde sus Pokémon estaban solo observo al par que platicaba alegremente, pero…no vio a su Silcoon.

— ¿Candy? ¿Dónde estás? — Dijo un poco asustado el entrenador, pero al sentir un ligero peso subiendo por su espalda rio un poco — ¡Aquí estas! No me asustes así por favor— Se puso de pie mientras su Pokémon Capullo se posaba en su hombro, miro su camisa para asegurarse que un tuviera arruga alguna y finalmente le indico a sus amigos que lo siguieran, y comenzó su camino hacia el café donde se encontraría con sus Amigos, caminando junto a Lucas y a Gabriela y con Candy en su hombro llego a la entrada del Café, vio desde afuera a una chica rubia, bastante linda, sentada en una mesa en la ventana, al parecer esperaba a alguien, la chica lo vio y le saludo, él hizo lo mismo y entro al Café, se sentó frente a la chica y sus Pokémon tomaron asiento a un lado de él. Miro un poco el lugar, era un establecimiento pintado de color amarillo, bastante atractivo, mesas por casi todo en lugar, se respiraba el olor a café y a Hot Cakes en el aire, había bastantes macetas con follaje decorativo que le daba un bello toque al lugar.

— Este es mi Café preferido de la ciudad, además es un Café que permite a los Pokémon por lo cual si me permites… ¡Pikachu! ¡Aron! A comer —Dijo liberando de dos Pokeballs que saco de su mochila a un Pikachu bastante tierno y a un Aron.

— Vaya así que ellos son tus Pokémon, bueno… ¡Guau! — Se sorprendió al sentir el aura de aquellos Pokémon.

—Sip mi Pokémon inicial Pikachu, mejor conocido como Rayo, y mi querido Aron que fue un regalo de Rocky por mi cumpleaños, le puse Rocky en su símbolo de agradecimiento— Dijo sonriente la chica, que al parecer también se había arreglado para aquel desayuno, su cabello estaba peinado en una cola de caballo, mientras que enfrente tenía un Tupe que cubría un poco su frente, tenía unas mayas negras y un vestido amarillo bastante lindo, que además contaba con una linda Pokeball en la zona del corazón. Esto no tardó mucho en captar la atención de Leo.

—Sabes te vez muy linda, además de que tus Pokémon tienen un aura bastante fuerte… oh no—

—Espera un momento, ¿puedes ver el aura? — Dijo sorprendida Geraldine haciendo que Leo suspirara, tuvo que contarle todo acerca de sus habilidades, del comienzo de su viaje, algunas cosas de su vida, solo hubo una cosa que no le dijo acerca de él, el verdadero motivo de su viaje, el incidente de su hermanita, Gary escucho todo y se maravilló de las historias que Leo contaba, de cómo descubrió su habilidad, de cómo su Padre se hizo el Campeón de la región y como su Madre le daba clases para los concursos Pokémon, al llegar a esa parte Gery comenzó a hablar narrándole acerca de que ese era su sueño, era la meta que ella se había propuesto, ganar el Festival de la Región, y ser la mejor coordinadora de todas, pero para ello necesitaría viajar y entrenar por toda la Región, cosa que no podría hacer por ella misma en ese momento. Ambos hablaron bastante, al parecer serian rivales en los concursos, aunque Leo no le daba un protagonismo a esa rama sin embargo sabía que también serían muy importantes en su viaje, quería triunfar tal y como sus padres lo hicieron, como ambos lo hicieron, ordenaron y siguieron platicando un poco hasta que una voz los interrumpió.

— ¡Hey! oigan— Una voz le hablo desde la entrada, era Max, el nuevo amigo de Leo.

— ¿Quién es él? ¿Nos habla a nosotros? — Pregunto extrañada Gery al no conocer al chico que les había hablado.

—Descuida… es un amigo, le dije que iba a pasar a desayunar aquí y lo invite— Dijo Leo un poco avergonzado puesto que hasta ahora caía en la cuenta de que lo había invitado sin el consentimiento de Gery, cruzo los dedos por debajo de la mesa esperando que no le molestara aquello.

—Ya veo… Que considerado eres— Rio un poco Gery haciendo que Leo no supiera si aquello lo había dicho de forma sarcástica. Max tomo asiento al lado de Leo, el seguía vistiendo su ropa normal de viaje, como la del día anterior, una vez ya sentados todos empezaron a hablar de su pasado, mientras que los Pokémon de Gery y de Leo hablaban entre ellos, ahí fue donde Leo se enteró de varias cosas, para empezar que Max era de la región Unova pero que se concentraría exclusivamente en participar en la Liga de Almia, sus padres eran entrenadores retirados y actualmente tenían un negocio familiar y de que Geraldine vivía con su madre y su padre en la Ciudad Piedra Dura y que su Padre era uno de los Directores de la mina de la ciudad. Leo les conto de toda su familia, su madre una coordinadora retirada que era la encargada de la casa y su padre el campeón de la Liga, lo único que no conto fue el detalle de su hermana, pese al pasar del tiempo no podía evitar sentirse triste con siquiera pensarlo, no sabía que podría pasar al decirlo, ¿debería esperar un poco más?

— ¿Así que para ser el Campeón debo derrotar a tu Padre? — Pregunto Max a Leo

—En teoría, pero solo si logras llegar a él, antes tienes que pasar por… El Junior— Bromeo Leo haciendo que sus amigos rieran un poco. Platicaron un poco más para después tomar el desayuno, una vez que terminaron dejaron el pago correspondiente a la comida que cada uno consumió y comenzaron a irse de aquel lugar seguidos por sus Pokémon.

—Leo, tomaremos caminos diferentes a partir de ahora, así que me gustaría pedirte un favor— Le dijo Max a Leo una vez que habían salido del establecimiento.

—Claro amigo, dime que necesitas— Le respondió Leo

—Me encantaría que pudiéramos tener una batalla, y si es posible Gery nos arbitraria, sería un uno contra uno— Dijo el entrenador de piel clara a el moreno el cual asintió y volteo a ver a la rubia.

—Pues por mi está bien, es solo un uno contra uno así que realmente no seré la gran cosa— Aseguro la chica.

—Muy bien decidido, pero no podemos pelear aquí— Señalo Leo consiente de que una batalla entre ellos dos podría causar ciertos daños a los alrededores.

—Muy bien pues entonces vayamos a las afueras, ahí hay una planicie al lado del camino, según el mapa que vi ayer ahí es donde nuestros caminos se separaran, yo no seguiré la recomendación de Rocky, yo voy hacia donde mi instinto me lleve— Dijo Max en tono presuntuoso que resalto más en lo último.

— Parece que las cosas se van a poner buenas…momento, ¿Gery te despediste de tus padres verdad? — Pregunto Leo al no saber si la Geraldine ya estaba completamente lista para partir.

— Claro, me despedí esta mañana— Contesto la ojiverde sonriente.

—Perfecto, entonces marchemos hacia la batalla— Dijo Max y comenzó a caminar.

—Amm… el camino que dijiste es hacia el otro lado— Señalo Geraldine.

—Por eso digo que vamos a la batalla hacia el otro lado— Dijo y se volteó hacia el camino correcto causando que Leo y Gery rieran un poco, guardaran a sus Pokémon y lo siguieran

Pasaron un par de minutos hasta que por fin llegaron al punto acordado, por el camino solo bromeaban acerca de la buena capacidad de orientación de Max y que el hecho de que el viajara solo confiando en su instinto pudiera no ser la mejor idea.

Una vez ahí, Gery se paró en el centro del Lugar, desde ese punto Leo y Max caminaron diez pasos en direcciones contrarias, recreando una batalla del viejo oeste, al detenerse ambos se dieron vuelta y desenfundaron sus armas, lanzando su Black Ball, liberando a su Riolu, en cambio Max lanzo una Poke Ball liberando a un Oshawott. Geraldine vio a ambos Pokémon y hablo con su tono energético y coqueto que era característico de ella:

— Este será un combate un a uno, queda prohibido el uso de pociones u objetos de curación de estados hasta el fin del combate que se dará con el debilitamiento de cualquiera de los dos Pokémon, ¿Listos? Que la Batalla…. ¡Comience!—

Continuara…