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Un baño en el mar
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Despertó sobre una gran cama japonesa en lo que parecía ser la habitación principal de la casa. Kakashi debió llevarla dentro. No sabía cuando había caído dormida, pero recordaba que Kakashi no había vuelto a hablar en toda la noche.
Ella le había dicho de entrar a dormir cuando habían pasado un par de horas, y cuando él respondió que entraría después supo que no dormiría en toda la noche. Se pegó un poco a él y decidió que pasaría la noche en el patio, con él. En silencio.
En algún momento debió dormirse sobre su hombro.
Se levantó y le buscó por la casa. No estaba. Salió al patio y vio una toalla en las escaleras que daban a la playa. ¿Estaría en el agua?
De pronto ve la espalda de Kakashi emergiendo del agua. Éste agita la cabeza y la melena plateada vuela por el aire, los mechones de pelo terminan aplastados sobre su cabeza por el peso del agua, y algunos alcanzan su espalda.
Sakura aguanta la respiración al ver la espalda desnuda de Kakashi. Avanza hasta la orilla del agua donde ve la ropa de Kakashi en el suelo.
-No es justo –le grita metiendo los pies al agua-. ¿De donde ha sacado un bañador? Yo tuve que bañarme con mi ropa puesta.
Kakashi no se gira.
-¿Quién dice que llevo bañador?
Sakura se tensa ante la idea de Kakashi bañándose desnudo en el mar.
-Bromea, ¿verdad?
Le oye reír.
-Se habrá quitado el vendaje.
-Sí.
Sakura se queda mirando su espalda.
-Si quieres, puedes coger un bañador del armario, en la misma habitación que has dormido. Seguro que son de tu talla.
-¿De quién son?
-De mi madre. ¿De quien van a ser?
Sakura sigue mirando su espalda.
-¿Seguro?
-¿El qué?
-No sé, coger un bañador de su madre…
-Yo llevo uno de mi padre. No habrás creído que me bañaba desnudo, ¿verdad?
Sakura pone los ojos en blanco. Bueno, no podía engañarse, por un momento lo pensó.
-De seguro lleva hasta su estúpida máscara.
Kakashi se ríe. Todavía de espaldas.
-Ve a ponerte un bañador. El agua está realmente buena, y no deberíamos tardar mucho en irnos.
Sakura desaparece por la puerta de la casa.
Cuando regresa, todavía con su ropa, Kakashi está en el patio con una toalla cubriéndole desde los pies hasta los ojos.
-Debe estar bromeando –comenta Sakura indignada.
Kakashi se ríe bajo la toalla.
-Hace frio –responde sencillo-. ¿No había ningún bañador de tu talla?
-Sí. –Sakura levanta su mano, mostrando un bikini blanco.
-¿Por qué no te lo pones?
-Quería pedirle permiso primero.
-Puedes ponerte el que quieras.
-Bueno, no sabía si… había alguno que quisiera…
-Póntelo.
Cuando sale con el bikini, recogiéndose el pelo en una coleta, Kakashi no puede evitar quedarse mirando fijamente. Sakura lo nota y el color invade sus mejillas.
-Perdón – susurra Kakashi todavía bajo la toalla cambiando su mirada al mar.
Sakura lucía realmente bien con ese bikini.
-Me doy un baño rápido y nos ponemos en marcha. Tsunade debe estar preocupada. Sai debe haber llegado ya con el informe.
Kakashi afirma con la cabeza.
Sakura va hasta la orilla y avanza lentamente dentro del agua. Cuando el agua llega a su cintura se hunde en ella.
Kakashi vuelve a respirar.
Sakura emerge segundos después con el pelo empapado sobre la espalda.
-Está realmente buena.
Kakashi afirma bajo la toalla.
-¿No quiere volver a bañarse?
Kakashi cierra los ojos y aspira el olor intentando quitarse alguna idea de la cabeza.
Sakura vuelve a sumergirse en el agua.
Kakashi aprovecha el momento para tirar la toalla y lanzarse al agua.
Sakura de espaldas a la playa saca la cabeza del agua para coger aire.
Kakashi bucea hasta ella y sale del agua justo a su espalda tomándola por la cintura.
-Sí. Está realmente buena.
Sakura da un respingo por el susto. Intenta girarse pero Kakashi la sujeta con firmeza impidiéndolo.
-Puedes venir aquí siempre que quieras Sakura. Sólo tienes que pedirle la llave a Nakami-sama –comenta como si nada-. Si dices que vienes de mi parte no te pondrá problemas.
Sakura traga saliva intentando hacer desaparecer el nudo en su garganta. Y un pequeño temblor sacude su cuerpo.
-¿Tienes frío? ¿Quieres que salgamos?
-No –responde rápidamente.
¿Ese estúpido no se daba cuenta de la fuerza y naturalidad con la que la estaba sujetando contra él, o que?
-¿Podría soltarme, por favor?
-Perdona, ¿te incomoda?
-No es eso… -era exactamente eso.
-Sólo si prometes no girarte.
-No intentaré ver su estúpido rostro si es lo que quiere –responde indignada una vez más.
Kakashi ríe a su espalda, y ella nota su aliento en su cuello. Segundos después nota la ausencia de sus manos. Y Kakashi nada a unos metros.
¿Qué había sido eso? ¿Por qué había hecho eso? Por suerte el agua estaba fría.
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