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Es un poco raro

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Sakura se gira para verle nadar tranquilamente a unos metros de ella.

-Kakashi –le llama.

Él no la oye y sigue nadando. Sakura se acerca a él, éste al notar su proximidad deja de nadar y simplemente se mantiene a flote boca arriba.

-Kakashi –vuelve a llamarle.

-¿Hum?

-Ayer… Usted nunca había hablado de su madre.

-No recuerdo mucho de ella, era muy pequeño.

Sakura puede ver ligeramente el perfil de Kakashi, una nariz perfilada y un ojo fijo en el cielo.

-Quizás piense que soy una entrometida, pero… ¿puedo hacerle una pregunta personal?

-Claro –dice sin mirarla.

Sakura duda por un segundo, y Kakashi la mira de reojo desde su posición.

-¿Cómo era su madre?

Kakashi se congela un momento sobre el agua, un segundo después vuelve a mover los brazos para mantenerse a flote volviendo a mirar al cielo.

-Mi madre… -guarda silencio buscando las palabras adecuadas- era como tú.

Sakura se encoge en el agua.

-¿Qué quiere decir con eso?

Kakashi deja de flotar y se hunde en el agua. Cuando sale mira fijamente a Sakura. Que deja de respirar un momento por la impresión de verle sin máscara y la mirada que éste clava en sus ojos.

-Era una gran kunoichi, con una gran fuerza. Tenía el pelo granate claro, a mi padre le encantaba, siempre lo llevaba recogido en una coleta –mientras habla se va a acercando a ella-. Era delgada y muy blanca de piel. Tenía los ojos claros. Era inteligente y muy cariñosa, siempre pendiente de los demás, y nunca dejaba que mi padre se fuera a una misión sin decirle lo mucho que le quería. -Guarda silencio unos segundos-. Al menos eso me contó mi padre, no recuerdo mucho de ella. –Cuando termina de hablar apenas unos centímetros separan a Kakashi de Sakura.

Sakura se sonroja y entristece.

Y sin ser muy consciente de ello sube su mano hasta la mejilla descubierta de Kakashi, por la que corrió la lágrima la noche anterior.

Éste cierra los ojos al contacto de las yemas de sus dedos frías por el agua.

-Es un poco raro –dice Sakura en un susurro.

-¿El qué? –pregunta él aún con los ojos cerrados.

-Esto.

Kakashi deja escapar una pequeña risa y abre los ojos.

Ella está completamente colorada.

-¿Puedo hacerte una pregunta, Sakura?

Ella afirma con la cabeza con un poco de miedo.

-¿Por qué escogiste el bikini blanco?

Sakura entrecierra los ojos sorprendida por la pregunta.

-Me pareció bonito. Fue el que más me gustó.

-Era el favorito de mi madre –responde con sencillez.

-Lo siento.

Kakashi sonríe.

-¿Por qué te disculpas?

-Tenía que haber cogido otro.

-Pero si hasta me pediste permiso tras elegirlo.

Kakashi se pega más a ella y la coge por las caderas.

Sakura tiembla bajo su agarre.

-¿Está todo bien? –pregunta queriendo darla la oportunidad de detenerle.

-Sí –responde sabiendo a qué se refiere.

Sakura le mira fijamente los labios. Esos labios que había imaginado tantas veces.

-¿Y qué? ¿Era como te lo imaginabas?

-Más o menos.

Sakura fija su mirada en la de él y se agarra de sus hombros. Kakashi sonríe.

-Es raro.

-Eso ya lo dijiste antes.

-No me refiero a su rostro.

-Lo sé.

Otro escalofrío.

-Quizás deberíamos irnos. Es posible que Naruto y Sai hayan regresado y estén buscándonos sobre un pájaro de tinta –comenta sin soltarla, mirando al cielo.

-Es difícil –dice Sakura ignorándole.

-¿El qué es difícil? –pregunta él sin entender la respuesta y volviendo a mirarla.

-Esto.

Kakashi levanta una ceja.

-Usted… -guarda silencio.

-¿Yo? –pregunta aún sin entender.

-Da igual la edad, ¿verdad? –resuelve clavando su mirada en sus ojos.

Kakashi casi se atraganta.

Sí, él estaba pensando lo mismo, pero en su cabeza la edad sí que importaba. La sacaba catorce años, era su ex profesor y próximo Hokage. Estaba siendo un idiota teniéndola así, cogida por las caderas, dejándose agarrar por los hombros, tan cerca de ella. Pero pensaba que era una pausa, un momento que quedaría ahí, sin hablarlo. Ella se dejaba llevar sólo porque él le había abierto su corazón al contarla algo sobre su madre, sólo era un momento en la casa de la orilla del mar. Nada más. Algo de lo que nunca se hablaría, pero que nunca olvidaría. Como todo lo que había sucedido en esa casa tanto tiempo atrás. Sólo un baño en el mar.

-No lo sé.

Había sido un estúpido. Cómo no iba a ser nada más. Después de todo lo que había pasado en la guerra ella no era una pausa para él.

-¿Cree que la edad importa? –volvió a preguntar Sakura, apretando sus dedos sobre sus hombros.

-No lo sé –volvió a responder-. No es sólo la edad, supongo.

-Pero… se está bien. ¿No? –dijo esto avergonzada, bajando la mirada y temblando contra él.

Kakashi dejó escapar un gran suspiro y apoyó su frente en la de ella.

-Sí. Se está bien.

Durante unos minutos estuvieron así. Sin decir nada.

Después simplemente salieron del agua y recogieron sus cosas. Tenían que marcharse antes de que Naruto apareciera gritando y montara una escena.

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