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Casi cada noche

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Unos meses después lo sucedido en la casa de la playa sólo era un recuerdo para Kakashi. Uno de los tantos sucedidos allí que aparecían en sus sueños. Fueran para atormentarle o confortarle.

Aún no tenía claro a cual de las dos categorías pertenecía lo vivido con Sakura.

Sin embargo esa noche no era ese recuerdo el que le había despertado.

Era otro. Era uno de los que le hacían despertar deseando no haberlo hecho.

Era un agradable recuerdo.

Su madre. Su padre. Él.

Tenía dos años y medio. Pero por alguna extraña razón lo recordaba. Era de los pocos recuerdos que tenía de su madre.

Un día caluroso, soleado. El mar tranquilo, ni una ola perturbaba la calma del agua.

Su madre había salido corriendo al agua tras dar un pequeño tirón de coleta a su padre y haberse reído de él por quejarse de lo engorroso que era tener el pelo largo para bañarse en el mar si luego no podía darse una buena ducha.

Su padre había corrido detrás de ella hasta cogerla ya dentro del agua.

Desde allí, entre carcajadas y besos, le habían regañado por quitarse el bañador y salir corriendo desnudo por la arena gritando que sentía vergüenza por ellos.

Se incorporó sobre el futón pasando las manos por el pelo, agarró algunos mechones y dejó las manos sobre la cabeza. Intentando que el recuerdo siguiera vivo.

Cerró los ojos y respiró con fuerza como si el olor a mar fuera a llegar desde su recuerdo.

Últimamente los recuerdos sobre ese lugar eran más frecuentes.

Quizás había sido un error ir allí.

Bajó las manos hasta sus ojos y miró fijamente sus palmas por unos segundos.

Acto seguido las cerró apretando fuertemente los puños.

Sus caderas.

Su piel.

Su cercanía.

Definitivamente pertenecían al grupo de recuerdos que le atormentaban.

Se levantó y caminó hasta el baño.

Se mojó la cara con agua fría como hacía cada noche.

Vio su reflejo en el espejo y volvió a mojarse la cara.

No estaba funcionando. Seguía viéndolo.

Dejó sus manos bajo el agua esperando que se llenaran de agua helada y la dejó caer por encima de su pelo.

Nada servía. No era suficiente. Esa noche no era suficiente.

Levantó de nuevo la mirada al espejo, se bajó la máscara, y tras de sí vio la ducha.

Sí. Quizás esa era la solución.

Abrió el grifo y sin quitarse el pijama se metió bajo el chorro agua fría.

Sus músculos se destensaron mientras dejaba escapar una gran bocanada de aire caliente antes de permitir que el agua inundara su boca para luego escupirla a sus pies.

Agitó la cabeza un par de veces mandando sus mechones plateados a un lado y otro.

Ya no dormiría más esa noche. Lo sabía.

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Miró el reloj.

Las tres de la mañana.

Cada día era antes.

Esta vez había sido ella. Ella había aparecido con una claridad absoluta.

Junto al recuerdo de su pelo mojado.

Al de su silueta bajo la luz de la luna.

Al de su cercanía.

Al del tacto de su piel.

Al de su voz quebrándose por los nervios.

Al de sus dedos sobre sus hombros.

Al de su temblor bajo sus manos.

Era la quinta vez en ese mes que se levantaba para darse una ducha de agua fría.

Dejó que escurriera por su espalda desnuda mientras se quitaba los calzoncillos.

Cerró los ojos y su imagen volvió a su mente.

Su piel clara. Sus ojos verdes. Su pelo rosa. Su rubor en sus mejillas. Su cuerpo con aquel bikini blanco.

Sin darse cuenta había empezado a masturbarse bajo una cascada de agua fría que no cumplía su cometido.

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-Kakashi sensei, estaba buscándole.

Habían pasado más de un par de semanas desde que había sucedido eso, y sin embargo todavía le costaba mirarla a la cara sin sentirse mal.

-Sakura-chan, buenos días.

-Sensei, Tsunade-sama nos ha citado. Salimos de misión en unas horas.

No era la primera misión a la que iba con ella después de aquella en la que sucedió aquello, pero era la primera misión a la que iba desde que se masturbara pensando en ella.

-¿Quiénes?

-¿Quiénes? –preguntó confusa- Naruto, usted y yo.

-¿Y Sai? ¿O Yamato?

-¿Cómo dice?

-¿Por qué no vienen? -necesitaba más gente. Necesitaba menos probabilidades de estar a solas con ella.

-Supongo que tienen su propia misión –respondió encogiéndose de hombros.

-Está bien. Iré hablar con Tsunade. Luego nos vemos –dijo metiendo sus manos en los bolsillos y echando a andar.

-Kakashi sensei, ¿se encuentra bien?

Sakura nunca había intentado hablar de lo sucedido. No es que él quisiera, pero ella parecía llevarlo mejor. Quizás para ella sólo había sido un buen momento. Quizás sólo le dio pena por lo que había contado sobre su madre.

-Sí. Sólo algo cansado. He dormido poco.

No mentía. Es cierto que no había vuelto a masturbarse pensando en ella, pero eso no significaba que no siguiera despertándose con su recuerdo, con su olor invadiendo su habitación.

¿Se despertaría ella recordando su olor en mitad de la noche?

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PD: No pensaba continuarlo para nada. Me pareció un cierre muy bueno. Y quería dejarlo así. Pero... me obligaron. Si ahora va a pique y no gusta se joroban.

Gracias por los reviews.
Madi, DeliriumHysterieWieder, Kanon21-5 y Clara Cury (del Facebook de KakaSaku Spanish, si no eres una de las anteriores): aquí tenéis vuestra continuación. Y no, no termina así. Habrá otro capítulo más. PROMETIDO.