Walking Onwards

by: The life is a dream

hello hello, aquí les traigo mi primer intento de fic en este fandom, espero sea de su agrado y sin más que agregar por dejen review así mama, tendrá animo de subir la contiiiiii jijijiji, pero antes:

Nada es mio buuuuuuuuuuuuu, lloroooooooo-.-

Advertencia: Ineptitud gramatical y ortografial (eso existe? XD) , posiblemente presente.

Advertencia 2: Siiii es YULLEN.

-"…"- Pensamientos

-'abc'- Diálogos

.-.-.-.-.-.-.-..-.-.-. de escena

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Ruta 1: Karma

La guerra había llegado a su fin…

Una de las batallas más cruentas en la historia del hombre había terminado. Por siglos las fuerzas del vaticano lucharon incansables contra el Conde del Milenio y sus temibles monstruos aliadas; costando así la vida de muchos inocentes para la humanidad. Las cuales no se desperdiciaron en vano, por fin!

Aquellos guerreros elegidos, los conocidos como Apóstoles de Dios arriesgaron sus vidas y en muchos casos perdiendo la misma, en una espectacular batalla sin precedentes, dejándoles así inmortalizados en la historia de la iglesia, como los grandes héroes caídos en deber, bueno casi todos.

La muerte es caprichosa, y la tan anhelada recompensa esperada por más uno de nuestros pobres héroes, se le fue negada. Que fría y cruel es la parca, se negó a llevarse en su regazo a los que más anhelaban, el bien merecido descanso eterno; negados a su glorioso final, los guerreros sobrevivientes se vieron obligados a afrontar un mundo que ya no los necesitaba.

Se vieron en la necesidad de vislumbrar un el mundo lejos de la sangre, lagrimas y arrepentimientos, encontrándose a sí mismos vacios de sueños o aspiraciones, todo se había ido junto con la guerra.

Aquel caminante incansable, también fue víctima de las jugarretas de la caprichosa muerte, ese pierrot enmascarado entre la ambigüedad del destino, transitando senderos de grises matices, marcando un nuevo camino lejos de la luz y la oscuridad, uno el cual rompía toda lógica planteada en batalla, amigo o enemigo habría una diferencia?; para él, todos eran almas en pena a las cuales les daría paz, sin importar el costo; pobre y tonto mártir.

…Un mártir que se convirtió en un Destructor…

Allen Walker no era el contenedor de un Noah, tampoco un Exorcista que seguía ordenes, era un destructor que protege, el que creó su propio camino a transitar, portando matices grises en esta batalla de blancos y negros. Era un tonto e iluso que cumpliría su promesa al único ser que le había mostrado algo de cariño, aun si esta no fue dirigida a él.

Pobre, pobre payaso coronado, su máscara se rompió en mil pedazos, sus sonrisas ya no engañaban, una gloriosa batalla, donde él y su amado padre terminarían juntos en el descanso eterno, es demasiado ambicioso; después de todo el destino es un perra injusta aun tratándose del mismo destructor del tiempo. Qué piensas hacer ahora?.

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En algún lugar de Inglaterra…

-"Paaaaannnn, lleve su pan calienteeeeeee!"- un hombre de edad avanzada gritada desde la puerta de una rustica panadería construida de piedra y madera.

-"Buenas tardes!, como se encuentra Sr. Paterson"- una amable y cálida sonrisa, perteneciente a un joven alto y bien formado, de unos, tal vez, veintiún años, el cual vestía unas botas de constructor, pantalones sucios de tierra y una camisa de mangas color azul oscuro, portador de un exuberante cabello blanco y unos ojos plateados que con los años no parecían haber perdido brillo, mas ocultaba un misticismo único.

-"Aaaaaaah! Allen, muy bien muy bien aun soy todo en roble, y como te encuentras"-sonrió el viejo mientras hacia ademanes con la mano para que ingresara al local-"lo mismo de siempre?".

-"Me alegra oírlo decir eso. Podría agregar dos pasteles de crema con fresas"-sonrió aun con una genuina sonrisa en el rostro el joven paseo su vista por alguno de los postres exhibidos y sus precios.

-"Jajajaja por supuesto Allen, aquí pongo uno extra, para mi mejor cliente y tranquilo este va por la casa"- el octogenario sonrió extendiendo la bolsa de panes al joven albino –"que tengas un buen día en el trabajo" se despidió del chico con un además de manos.

-"Muchísimas gracias Sr. Paterson"- y con una solemne reverencia el chico se despidió del anciano panadero con una bolsa llena de panes, los cuales moría por probar.

Tarareando una conocida tonadilla, camino por las transitadas calles de aquel pueblito londinense, el cual se encontraba en pleno despertar, por lo cual las calles estaban atestadas de gente presurosa por llegar a sus destinos.

-"OOOH! HOLAAAA ALLEEEENN!"- …saludo un hombre fornido desde el techo de una casa, haciendo al tiempo exagerados ademanes con las manos-"dile a Kate que hoy si pago jajajajaja" profirió al tiempo que se llevaba una mano detrás de la cabeza.

-"Hola Sr. Harris, no hay problema"-saludo sintiendo como una gota de sudor resbalaba por su cien y ponía una mueca algo afectada, al tiempo que se sonrojaba, todos los presentes lo miraron sonrientes, estaba llamando mucho la atención así que apresuro su paso.

Avanzo una buena cantidad de cuadras cuando una voz sumamente delicada, detuvo su andar.

-"Bue, bue, buenos días joven Allen"- Nerviosa una joven chica de un largo y hermoso pero negro, piel algo acanelada y unos inocentes ojos verdes se presento ante el joven ex-exorcista.

-"Señorita Rose!, muy buenos días, como se encuentra"-saludo con una bella sonrisa y haciendo una ligera reverencia, provocando que la chica se sonrojara de sobremanera.

-"N..Neh joven Allen, dis…disculpe, se dirige ya a la constructora?"- armándose de valor pregunto doblando y arrugando entre sus manos el delantal blanco que portaba.

-"Estaba pensando que podrías comer algo en el restaurant; n…no te preocupes por el costo yo invito, es que estoy probando nuevos platillos y quería la opinión de otras personas"- termino de decir bajando la mirada al suelo.

Al chico de cabello blanco le brillaron los ojos de manera peculiar y algo maligna, un sonrisa algo extraña se formó en su rostro, asustando algunos transeúntes que pasaban cerca; él iba a aceptar, claro que iba a aceptar!, Allen Walker nunca le diría no a la comida gratuita, esta era la oportunidad perfecta de comer bien y no tendría que gastar ni una sola guinea, hoy era su día de suerte primero le regalaron un pan y ahora tendría una comida completa.

Y justo cuando pensaba aceptar tan tentadora oferta, como si fuera un jarro de agua fría recordó una palabras que se repitieron como eco en un mente -"Cuento contigo!... Cuento contigo!... Cuento contigo!..."-oculto sus plateados ojos debajo de su flequillo y sus cuerpo comenzó a temblar imperceptiblemente, tendría que realizar algo que podía considerarse un pecado que el mundo, el sacrificio más grande que en todos sus años de vida había tenido que realizar, tendría que negarse-'voy a pedir un aumento y me lo voy a gastar en carne'- pensó llorando mares de lagrimas internamente.

La chica al no recibir respuesta ninguna lentamente levanto su rostro, al tiempo que llamaba al joven albino-"Joven Allen?"

Juntando sus dos manos en forma de disculpa-"realmente lo siento señorita Rose pero hoy le prometí a David que le ayudaría a realizar las mezcla, como vera estamos algo justos de personal y estamos intentando adelantar lo más posible"-hablo apenado; realmente estaba perdiendo una oportunidad de oro.

-"Aaahh!, es una lástima joven Allen"-Sentencio al tiempo que llevaba una mano a su mejilla derecha, mas una idea algo atrevida, según su parecer paso por su mente; removiéndose en su lugar la chica se animo de valor para mirar de frente al chico que seguía con las manos juntas en forma de disculpa-"y si empaco algunas cajas de comida con los platillos que acabo de terminar y cuando los pruebes me dices tu opinión"-

Por su parte el albino no pudo más que observar fijamente a la muchacha, internamente festejando el no tener que cocinar y morir a manos de su propia ineptitud culinaria; acaso era esto lo que la gente conocía como retribución y buen karma?. De repente sintió un terrible deseo de mirar al cielo y cerciorarse que no lloviese dinero; no, no, no, tenía que tranquilizarse, no podía abusar aun si la oferta era la más tentadora del mundo-"De verdad no quiero molestarla señorita Rose".-

-"Para nada!, por favor acepta, soy yo la que siente que te está poniendo en una situación incómoda, al pedir tu opinión sobre mis nuevos platillos"-un sonrojo prominente se marco en sus carrillos, al tiempo que movía ambas manos a modo de negación.

-"Sería un verdadero honor, que tome en cuenta mi opinión inexperta"-realizando una pequeña reverencia Allen Walker internamente festejaba con las manos en el aire, en realidad el no creía mucho eso del karma y la retribución de las buenas acciones pero hace poco leyó un pequeño articulo del tema por curiosidad en una revista y si su vida seria así gracias al karma 'banzaiiiii!'.

-"Ahora mismo empaco las cajas, muchas gracias joven Allen"-La mirada de la peli verde se lleno de ilusión, aun sonrojada y con una enorme sonrisa entro corriendo dentro del local, rápidamente salió con una gran cantidad de cajas de comida, explicándole al albino que tenia cada una y la forma de calentarlas debidamente.

Rose Dashford era la mayor de sus tres hermanos y había dedicado la mayor parte de su infancia en el aprendizaje del negocio familiar The Dash Restaurant, fundado por sus tatarabuelos, The Dash, había pasado por generaciones a cada miembro de la familia y ella no sería la excepción. Creciendo en un ambiente culinario, la chica tenía un enorme espíritu de superación, que la llevaron a convertirse en la más joven cocinera de su pueblo y así a la temprana edad de dieciocho años, ya estaba casi al frente de dicho tesoro familiar.

Entre risas y comentarios culinarios, el chico cargado de cinco cajas de comida se despidió de su joven amiga para dirigirse a una zona más apartada del pueblo, donde el ruido de hombres gritando y manejando maquinas pesadas, rompían el ambiente.

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Habían pasado tres largos años desde que la guerra entre Exorcistas y el Conde del Milenio había finalizado. Tres años desde que perdió el único lugar que por mucho tiempo había conocido como su hogar. Muchos regresaron a sus hogares de origen pero para él, quien vivió para la guerra no fue nada fácil reintegrarse a eso que llamaban sociedad.

Viajo por muchas partes del mundo, sin un objetivo fijo, estuvo en tantos lugares que perdería fácilmente la cuenta de ellos; caminando, sonriendo y simplemente intentado vivir, para cuando llego a ese pequeño pueblo, prácticamente se trataba de un muñeco a baterías con el único objetivo satisfacer sus necesidades básicas.

Hasta que conoció a una mujer llamada Kate; si alguien viniera y le dijera que Cross Mariam había reencarnado en una mujer y esta se llamaba Kate Ritz, el por supuesto LO CREERIA TOTALMENTE. Violenta, bebedora y mal hablado serian unas de las pocas cualidades que tan exuberante belleza poseía; esa mujer era el demonio en persona y sus métodos de enseñanza eran nada ortodoxos.

Y por alguna extraña razón, que aun hoy en día el joven albino no lograba entender, la mujer le había tomado cierto "cariño" y lo acogió (esclavizó) en su tutela. Le tomó dos lagos años entender todo lo que esa temible mujer quería trasmitirle, pero podía asegurarlo le debía mucho, claro no es como si fuera a reconocerlo, quién le diría que el llegaría a conocer el calor de una madre, pero sin duda daba gracias por ello; aunque pensándolo bien había algo terriblemente mas con ese pensamiento. Kate Ritz maternal, pudo sentir un terrible escalofrió por su cuerpo, definitivamente tantas horas de trabajo le estaban afectando.

En medio de su jornada de trabajo, se detuvo un poco para admirar el cielo que se encontraba parcialmente nublado, a veces se preguntaba qué sería de sus compañeros de batalla, sus amigos: Lavi, Leenale, Kanda y los otros; serian felices, el esperaba con todo su corazón que si y sin poden evitarlo una sonrisa nostálgica se formó en su rostro.

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Eran pasadas de las diez de la noche. Se había quedado trabajando horas extras con David, el jefe de obreros, la situación era algo ajustada no contaban con el personal suficiente para la magnitud de la obra que estaban realizando y las presiones por parte del alcalde no hacían más que empeorar la carga para todos.

Ese sería el primer banco del pueblo o como el alcalde tendía a llamarlo, el "puente al progreso" o algo así había escuchado en su discurso de apertura de la obra, si pusieran el mismo empeño en buscar suficiente personal, como lo ponía en sus discursos, ciertamente la obra estaría más avanzada; no puso reprimir un suspiro cansado, las cosas serian más duras las próximas semanas, en vista a la supuesta llegada de nobles para ver la evolución de la obra.

Despejando su mente prosiguió guardando el material en los depósitos correspondientes, mañana seria sábado y estria libre tendría que asegurar todo bien para evitar pérdidas de materias sino seria un escándalo.

-"Eh Allen que te parece si nos tomamos unas cuantas copas jajaja"-

-"David, no sería mejor evitar tomar, no fue por eso que su esposa se fue a pasar la semana con su madre"- dijo terminando de cerrar la puerta de los depósitos.

-"POR QUEEEE VERONICAAAA BUAAAAA!"- lloraba a mares, abrazando a otro obrero que no pudo más que sentir pena por su jefe.

-"jefe se gasto el sueldo bebiendo y llegaba en altas horas de madrugada, me sorprende que su esposa lo aguantara tanto"-

-"NO SEAN TRAN CRUELEEEEESS BUAAAAAAA! VERONICCAAAAAA"- grito el hombre a la luna y se escucharon a lo lejos aullidos en conjunto.

Los presentes solo pudieron presenciar el desplante, en silencio sintiendo el sudor resbalar por sus sienes. Despidiéndose de sus colegas nuestro joven ingles decidió ir a casa, y dar por concluido otro día de larga jornada laboral, escuchando de fondo el llanto incansable de su jefe quien en quejidos contaba todas las cervezas que se tomaría por su esposa, ante los reclamos de sus compañeros, quienes intentaban callarle y sacar esa idea de su cabeza-'por eso fue que te dejo jefe'- pensó con lastima.

El trecho hacia su hogar era bastante largo, una modesta caballa la cual estaba lentamente construyendo que se encontraba casi a las afueras del pueblo; sonrió animado viendo los paquetes en su mano derecha, llegaría a casa tomaría un relajante baño y cenaría algo sumamente delicioso, sin poder evitarlo comenzó a tararear una conocida canción.

Detuvo su andar frente a la entrada de la plaza principal; ciertamente un ambiente algo tétrico con sus rejas chirriantes y negras, cualquiera pensaría que era el escenario perfecto para el desarrollo de historias fantasmagóricas, algo que estaba totalmente lejos de la realidad. La plaza principal era un laberinto que por las noches se convertía en la zona roja del pueblo.

Sin poder evitarlo quedo viendo la reja de entrada, si bien no deseaba tener algún encuentro indecoroso, dígase interrumpir plena acción de alguna pareja de desconocidos, él bien sabia que la manera de acortar un buen tramo era por la plaza. Medito sus opciones, estaba cansado y tenía hambre.

Asintió sin poder evitarlo y con determinación, decidió pasar el lugar lo más rápido posible ignorando cualquier llamado o sonido, con el único objetivo en mente de regresar a su hogar tomar un baño caliente y comer algo delicioso; comenzó a repetir su premisa como mantra, una y otra vez: -'casa, baño, comida, casa, baño, comida ,casa, baño, comida'-

-"AAAAAAHHHH!"-

Escucho un gemido sumamente ronco que lo hizo sonrojarse hasta las orejas, quedándose quieto en su sitio cual niño chiquito, al que atraparon haciendo una travesura; miro disimuladamente a un lado y al otro; tras notar que el posible autor de dicho sonido debía estar tras un mucho verde, soltó un suspiro de alivio, para seguir su camino.

-"Vamos no te hagas el difícil, ya te di el dinero"- escucho una voy algo arrastrada -"lo hiciste muy bien antes"- musito melosos.

Evidentemente algún sujeto pasado de copas estaría con alguna prostituta; cosa que no debería importarle, de no ser por el tono con que este se dirigía a su acompañante, por alguna razón no se movió del lugar.

-"¡Vamos!, mira como me la pones, no seas malo, te di el licor que querías no es así. Tienes un pelo muy bonito que te parece si….aggggghhhhhh!"- un dolor resonó por todo el lugar –"Maldita perra, te la meteré tan duro, que te arrepentirás de haber hecho eso"-.

Aquello había sido suficiente, las cosas se había salido de control, rápidamente corrió hacia un pequeño callejón verde donde provenían las voces; para divisar rápidamente a un sujeto frente a un cuerpo que aparentemente se encontraba en el suelo sentado, por el ángulo solo podía ver la espalda del sujeto parado, quien tenía las manos en el aire sosteniendo un palo de forma amenazante.

No lo pensó dos veces, corrió hacia la escena empujando al sujeto hacia un lado con una certera patada, a pesar de su estado el contrario se incorporo rápidamente para arremeter contra el albino, quien ágilmente esquivo el golpe y con otra patada lanzo al contra la pared de piedras.

Profiriendo maldiciones hacia los presentes, el atacante se levanto amenazándoles para retirarse a un paso algo afectado. El albino miro como se retiraba para luego negar con la cabeza, le resto importancia al asunto, al tiempo que se daba la vuelta para asegurarse que la persona atacada estuviese bien-"Hmf!, que le vamos a hacer, disculpa te encuentras bi"-.

Aquellas palabras quedaron atoradas en su garganta, su cuerpo comenzó a temblar irremediablemente, no podía ser cierto!. Pestaño una y otra vez intentando alejar la imagen que se postraba ante sus ojos, como acto reflejo soltó todos los paquetes que llevaba consigo y que en la pequeña disputa no había soltado; consiguiendo que los mismo que abriesen y desperdigasen por todo el suelo.

Lentamente y tembloroso se acerco a la persona postrada en el piso, el olor a alcohol era lo suficientemente fuerte para revolverle el estomago, por su cabeza pasaban infinidades de preguntas las cuales se fueron perdiendo en algún lugar de su mente dejando un impoluto blanco; de repente, algunos o pensamientos de la mañana llegaron de golpe a su mente algo sobre el karma y la retribución de las buenas obras.

En el suelo sucio de la plaza, ante sus plateados ojos se encontraba una persona que conocía muy bien. Él conocía ese inconfundible cabello lacio negro azulado, También esa piel tan blanca como porcelana, sin mencionar esas finas facciones, que a más de uno tendría encantado. Y si!, también sabia el color de aquellos ojos, que a pesar de estar cerrados sabia eran de un intenso azul.

Ka…KANDA!...

-'Ah! El karma también es una perra'-

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Jujuju que estaría haciendo Kandy Crush en ese sitio, jujujuju. Gracias por leer hasta el final y nos leemos en la próxima.