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Ella
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Lo había intentado. No había sido de una manera muy directa. Pero sin duda él lo había entendido. Y la había rechazado.
Había sido una estúpida pensando que después de todo ese tiempo él habría cambiado de parecer.
Ya no era como antes. Antes podían sentarse uno junto al otro por horas sin hablar nada sin ninguna rara sensación de incomodidad.
Tampoco era como cuando bromeaban sobre Naruto e Hinata al verlos de lejos intentando cogerse torpemente de la mano sin que nadie los viera.
Ni era como cuando él se había abierto a ella hablándole por primera vez de su madre.
Estaba claro que no era como entonces. Pero entonces… ¿cómo era ahora?
¿No habría momentos entre ellos?
Estaba dispuesta a renunciar a él como algo más. Pero no estaba dispuesta a renunciar a su amigo.
Si para que él volviera, ella tenía que decirle claramente que aceptaba ser sólo su amiga, lo haría.
Pegó un mordisco al último anko y dejó caer el plato al fregadero.
-Mañana fregaré –dijo antes de dirigirse a la ducha.
Había cogido al costumbre de hablar sola desde que se había independizado tras la guerra. Pasaba demasiado tiempo sola, y no quería olvidar cómo se oía su propia voz.
Abrió el grifo de agua caliente y dejó correr un poco el agua mientras se quitaba la ropa.
Cuando comprobó que ya salía caliente se metió bajo el chorro de agua.
"No lo sé. No es sólo la edad, supongo"
¿Y si no era sólo la edad? ¿Qué era?
¿No era su tipo? ¿Le gustaban morenas? ¿Le gustaban rubias? ¿Le gustaban con menos frente? ¿Con más pecho? ¿Con un tatuaje de Anbu que significara que de hacer falta se pondría delante de una katana para defender lo que fuera?
Ella podría hacerse un tatuaje de esos.
"Sí. Se está bien"
¿Si no era su tipo por qué diablos se estaba bien?
¿Simplemente era un pervertido que se había aprovechado de la situación?
Agitó la cabeza bajo el agua caliente y dejó sus manos entrecruzadas en su cuello.
No. No se había aprovechado de la situación. Era justo lo contrario. Ese era justo el problema.
Que no se había aprovechado de la situación.
-Estúpido.
Su mano bajó desde su cuello hasta su vientre. De ahí se perdió entre sus muslos.
-No.
Y volvió a su cuello.
Tenía que dejar de masturbarse pensando en él si de verdad aceptaba ser sólo su amiga.
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-Kakashi sensei hace un tiempo que me evita- Sakura niega con la cabeza- Kakashi sensei, ¿sucede algo? –vuelve a negar- Kakashi sensei, querría hablar usted… No. Demasiado frío. Sensei yo sólo quiero ser su amiga… ARGGGG, parezco idiota. Sólo díselo, Kakashi no te va a morder –se dice a si misma.
-No. No suelo morder.
Pega un brinco al oír esa voz.
-Sen… sensei.
-¿Qué tienes que decirme?
-¿Qué hace aquí?
-Vivo allí –responde señalando el edificio de su derecha.
Si iba a buscarle a su casa, no era de extrañar encontrarle por esas calles.
-¿Qué querías?
-Yo… -Sakura se queda mirándole sin decidirse.
-¿Sí?
Deja escapar un suspiro.
-¿Sabe qué? Da igual. En realidad era una tontería.
Comienza a andar con prisas.
-Sakura… oye –la llama andando tras ellas-. Sakura espera –tira de su brazo para hacerla parar.
Ella para de golpe y se gira quedando casi entre sus brazos.
-¿Qué pasa? –pregunta él demasiado cerca de ella.
Tan cerca que la nota temblar.
Sakura deja escapar otro suspiro.
Kakashi la toma de la barbilla y la obliga a subir la cabeza para mirarle.
Por un momento se quedan mirando, sin hablar.
-Yo… no quiero perder su amistad –confiesa casi en un susurro.
Kakashi no esperaba algo así, y se tensa.
-No vas a perder mi amistad.
-Ya la he perdido. Desde aquel día se comporta raro. Desde aquel día los silencios son incómodos. Y, sobre todo, desde aquel día evita quedarse a solas conmigo.
Kakashi coge aire y lo deja escapar poco a poco mientras sus manos pasan de la barbilla de Sakura a su cuello, y ladea su cabeza mirándola.
Ella tiembla bajo sus manos, tiembla bajo su mirada.
-Yo no… -comienza Kakashi- No sé cómo hacer esto.
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