Disclaimer: Los personajes no son míos, son de la maravillosa S.M., sólo la trama es mía y espero que la disfruten muchísimo! :)
Capítulo 9: Estreno, entrevista y celos.
Bella Pov.
Solté un molesto gruñido cuando un rayo de sol se coló por la ventana del cuarto. Simplemente genial, en Los Angeles todos los días era soleado, ¿Porqué, entonces, no había cerrado las malditas cortinas? Algo o alguien me odiaba y demasiado.
Me levanté de la cama del hotel soltando un resoplido, mi cabeza aún parecía estar a punto de estallar, no me dolía pero era como si estuviera llena de aire. Me metí a la ducha rápidamente, con la esperanza de sentirme mejor después, tome las cosas de mi maleta, mi shampoo, una muda de ropa nueva y mi crema. Una vez dentro, me desvestí, espere a que el agua se calentara lo suficiente y entre.
Bajo el agua, mientras le daba un suave masaje a mi cabello con las manos, me permití recordar los sucesos de la tarde anterior. Como habían terminado las cosas con Harry, la plática con Alice y mis hermanas. Absolutamente todo...
Flashback
Harry unió sus labios con los míos por unos segundos, poco a poco comenzó a moverlos, yo estaba demasiado sorprendida para responder o, tan siquiera, moverme para apartarlo. Cuando no le respondí, su beso se convirtió en algo rayando lo furioso, cada vez movía sus labios con más insistencia. En algún momento, logre recuperar el control de mi cuerpo y lo empuje con algo de fuerza para separarlo de mi.
-Harry, no puedo, perdón...- dije.
Estaba suplicando en mi mente que entendiera.
-Bella, no te estoy pidiendo que nos casemos, sólo dame una oportunidad, si tu no te sientes cómoda, te juro que lo dejamos, no voy a insistir, no voy a intentar nada más, lo juro- pidió, tomando mis manos.
Solté un suspiro. Mierda, ¿Ahora qué podía hacer? No quería estar con Harry, sentía que estaba traicionando a Edward. Aún que teóricamente no había nada que traicionar, él me había dejado a mi, él había terminado todo, no yo, eso entonces significaba que ya no me amaba, ¿Podría darme la oportunidad?
Volví a suspirar, entonces cometí el error de mirar los ojos verdes de Harry, tan parecidos a los de Edward, en color, al menos, y me lo imagine a él. En ese momento, respondí sin pensar.
-De acuerdo- susurre.
Desde ese momento, sólo fui capaz de sentir unos brazos, que no eran los que yo deseaba, abrazándome con fuerza, unos labios, que tampoco eran los que yo anhelaba, besándome y un nuevo cuerpo a mi lado, que no era el que yo amaba.
Después de un rato más fuera de la habitación, con Harry parloteando emocionado acerca del noviazgo, que me iba a hacer feliz, que con él me iba a olvidar de todo, que me iba a ayudar a superar a Edward, como si eso fuera posible, finalmente se fue, dándome un suave beso, que no fui capaz de responder.
Espere a que entrara al elevador y entonces corrí hacia la habitación de Alice.
Afortunadamente, ahí estaban mis hermanas y ella, mirando una película.
-¡Bella!- exclamó Elena cuando me vio.
No se qué aspecto tenía pero todas se acercaron preocupadas a mi.
-¿Qué paso, ángel?- inquirió Alice.
Mi hermana mayor le mando una mirada molesta, supuse que ella quería preguntar eso mismo.
Solté un suspiro.
-¿Te peleaste con Harry?- preguntó Kath.
Entonces me eche a llorar, ¿A quién mierda le importaba Harry? ¡Había traicionado a Edward! ¡Nuestro amor! Bueno, mi amor pero, aún así, ¡Me había traicionado a mi misma!
-¿¡Bella?!- saltaron todas.
Alice corrió a abrazarme y me llevo hasta el sillón.
-¿Qué mierda ocurrió, Bella?- me exigió Kath.
-Yo... Yo... Lo traicione...- susurre entre sollozos.
-¿¡Qué?!- exclamaron, claramente no entendían.
Solté un suspiro tembloroso. Tenía que explicarme bien.
-Salí hoy con Harry a cenar, apenas regresamos...- comencé.
-Claro, lo sabemos- anunció Elena.
Las mire con una ceja alzada, pero luego caí en cuenta de que Alice pudo haberles comentado.
-Edward le dijo a Emmett y a Jasper y después Alice lo confirmó- explicó Kath con un encogimiento de hombros.
De acuerdo, eso si que no me lo esperaba.
-¿Edward?- repetí ofuscada.
Alice me miró, sin comprender mi reacción.
-Nos topamos con él cuando íbamos a tu habitación y le dijiste que saldrías con Harry- me recordó Alice.
Ugh, mierda, eso era cierto.
-Uh, claro, cierto, bueno, el punto. Harry y yo salimos a cenar hace dos horas, todo estaba bien, éramos amigos, ¡Mierda! ¿¡Porqué tenía que complicarlo todo?!- solloce más fuerte.
-Haber, haber...- cortó Alice- Respira, Bella, cálmate y cuéntanos.
Hice lo que me decía, tome una respiración y me calme un poco.
-Cuando Harry y yo terminamos de cenar, me trajo y, cuando estábamos en la puerta de la habitación, empezó a dar un tipo de indirectas de ser algo más que amigos y yo le dije que no, que aún amaba a Edward y no le importó y entonces me beso y yo lo separare- estaba comenzando a tener un fuerte ataque de nervios, ¿Qué mierda había hecho?- Pero él me rogó y entonces lo mire a los ojos y ahí vi a Edward y... ¡Mierda! ¡Le dije que si!
Elena, Katherine y Alice me miraron esperando a que siguiera con mi relato y yo les regrese la mirada esperando que captaran mis palabras.
Sincronizadamente, las tres chicas abrieron los ojos desmesuradamente.
-¿¡Qué?!- gritaron.
Me encogí en mi lugar, esperando el regaño.
-¡¿Qué mierda hiciste, Bella?!- me gritó Kath.
-Es que él me rogó...- susurre con la mirada gacha.
-¿Sabes qué eso es como jugar con él?- continuó Elena.
Asentí con la cabeza con nuevas lágrimas bajando por mis mejillas.
-Chicas, haber, hay que calmarnos. Analicemos.- ordenó Alice- Bella le dijo a Harry que no al principio porque aún amaba a mi hermano, sin embargo, Harry hizo de oídos sordos y la beso, ¿voy bien?- inquirió mirándome, yo sólo asentí- Bien, entonces, Harry la beso a la fuerza y luego ella le volvió a decir que no, pero, otra vez, Harry no hizo caso y le volvió a rogar. Muchachas, teóricamente, Harry le suplicó que jugara con él.- terminó con un encogimiento de hombros.
Elena y Kath analizaron por unos segundos la situación.
-Bien, Alice tiene razón pero, Bella, no debiste haberle dicho que si, y menos pensando que era Edward porque no lo es...- dijo Kath más calmada.
-Yo lo sé... Es que, mi mente se bloqueó y ya no pensé bien las cosas...- suspiré.
-Bella, en mi opinión debes hablar con Harry- comentó Elena.
-Y terminar con él- completó Alice- Porque, como tu hermana dice y tu misma dijiste, no puedes jugar con él de esa manera.
Simplemente asentí.
-Prometo hablar con él- musité levantándome.
Las tres chicas asintieron y me sonrieron maléficamente.
Me encogí ligeramente, eso no era una buena señal.
-Y ya aclarado eso...- comenzó Kath.
-Cuéntanos... ¿Qué tal besa Harry?- inquirió Alice.
Me paré de un brinco y caminé hacia la puerta, tratando de huir de ellas.
-¡Oh, no! ¡Oh, no! ¡Eso no! ¡No voy a hablar de eso!- grite saliendo bruscamente de la habitación.
Una vez fuera me quede parada un momento, bueno...
Apresuradamente, abrí la puerta de la habitación y asomé sólo la cabeza. Las chicas me miraron al instante.
-Tal vez solo un poco bien...- musite con rapidez.
Volví a salir y cerré la puerta, escuchando los gritos de emoción mis hermanas, tanto las de sangre como la misma Alice.
Sonreí un poco, ya tenía la solución, hablaría con Harry, claro, sólo que después, se me hacia muy mal eso de decirle que si y al otro día terminarlo.
Crucé el pequeño pasillo que dividía las habitaciones de un lado y del otro, metí la llave en la cerradura y comenzaba a girarla cuando una voz me distrajo por completo.
-Hola- susurró Edward tras de mi, demasiado cerca.
Me paralicé y mi respiración aumentó, como siempre pasaba cuando él estaba cerca. Lentamente, me di la vuelta hasta quedar de frente a él.
-Hola- dije en el mismo volumen.
Miré sus ojos y me horroricé al verlos rojos e hinchados, al igual que su nariz. Esos verdes ojos que me hipnotizaban estaban cubiertos de manchas rojas, inflamados a más no poder y sus espesas y largas pestañas aún estaban ligeramente mojadas, se le veían brillantes y pegadas. Su perfecta y recta nariz, tenía la punta roja, como si hubiera pasado su mano por ella varias veces, aún tenía las mejillas ligeramente rojas, su cabello era un desastre, se veía que lo había revuelto o había pasado sus manos por el. Sin embargo, eso no fue lo peor de todo, si no, la increíble tristeza que estaba plasmada en su rostro, era el vivo retrato de un hombre sufriendo.
-¿Cómo te fue?- inquirió, tratando de sonreír.
-Bien...- murmuré aún sorprendida.
Él asintió, me dio una ligera y triste sonrisa y dio media vuelta, dispuesto a irse.
No sé qué me impulso en ese momento, no sé si fue su rostro tan demacrado, sus ojos lloros o simplemente porque quise, pero en el mismo momento que él dio la vuelta, mi mano se levantó en un movimiento involuntario y tomó su brazo firmemente.
Edward se volvió hacia mi, visiblemente sorprendido por el contacto, se echó ligeramente hacia atrás y me miró, de nuevo de frente.
-¿Qué pasa?- pregunte sin poder contenerme.
Negó lentamente con la cabeza.
-Nada, Bells- sonrió falsamente.
Lo miré con una enarcada.
-Edward...- llame con un tono amenazante.
Él solo sonrió, esta vez, un poco animado. No me contesto, si no que se acerco a mi, de forma que su cuerpo estaba a menos de treinta centímetros del mío. Mi respiración se agitó violentamente.
Volvió a sonreír al ver lo que aún me provocaba, levantó la mano y suavemente rozó mi mejilla con la punta de sus dedos, su toque provocó que miles de descargas eléctricas pasearán por todo mi cuerpo, mis mejillas se sonrojarán y mi corazón casi se saliera de mi pecho. Muy lentamente, sus dedos acariciaron mi mejilla, mi pómulo, la mandíbula, el cuello y, finalmente, se posó en la parte de atrás de mi cuello.
Mi respiración a ese punto era tan superficial que pensé que iba a desmayare en cualquier momento. ¿Qué mierda estaba haciendo él? ¿Porqué yo no me movía?
-Edward...- susurré.
-Bella...- repitió él, en el mismo volumen.
Su otra mano se deslizó por mi cintura y me apretó contra él, esta vez logré sentir cada parte de su cuerpo contra el mío.
-No...- murmure con voz débil.
Realmente no quería que se apartara, quería que me abrazara, me besara, quería tenerlo de nuevo conmigo, pero sabía que eso estaba mal.
Intenté apartarlo, pero mi poca voluntad hacia que mi fuerza flaqueara, sólo logre darle un leve empujón que él, lógicamente, ignoro.
-Bella...- me llamó.
Logré levantar mis ojos de sus boca y lo miré.
-¿Qué?- pregunté en un susurro.
-Bella...- repitió mirándome fijamente- Te amo...
Mi respiración se atascó, mi corazón comenzó a latir desesperadamente y las lágrimas inundaron mis mejillas. ¿Porqué estaba haciendo eso? ¿Qué ganaba?
Entonces, el enojo comenzó a crecer en mi. ¿Quien mierda se creía él que era para hacerme sentir así? Además del hombre al que amaba.
Lo empuje con más fuerza, pero, a pesar del increíble enojo que estaba sintiendo, seguía anhelando su compañía.
-Suéltame- susurre furiosa.
Contrario a lo que le dije, me apretó más contra él.
-No, Bella- dijo con fuerza.
Me empujó contra la puerta, adhiriendo su cuerpo al mío por completo.
Estaba tan cerca, sentía cada parte de su cuerpo contra el mío, mis manos estaban enterradas en sus fuertes y musculosos brazos, las de él se encontraban en mi cintura, firmemente sujetas.
-Edward... Suéltame, por favor- volví a decir, esta vez con la voz temblorosa.
En respuesta, rozó su nariz con la mía y, suavemente, trazó un recorrido hasta mi cuello, donde dejó un suave beso. Levantó el rostro y me miró fijamente.
-Bella...- susurró contra mis labios- Yo sé que me amas a mi y sólo a mi... Dímelo.
Quería hablar, quería decirle que dejara de ser un idiota presuntuoso, que ya había alguien más que me iba a ayudar a superarlo, aunque fuera mentira. Pero, en cuanto su fresco y dulce aliento me llegó, mi mente quedó en blanco.
-Ed...- volví a susurrar.
-Bella...- me cortó- Quiero besarte.
Lo observe sorprendida, pero su mirada no tenía ni una pizca de diversión o burla, sólo una pasión absoluta.
No podía y no quería negarme a su petición, por lo que, comencé a acercarme a él lentamente, nuestros labios, ya de por sí muy cerca, se juntaron más. Nuestros labios se rozaban ligeramente y estábamos a punto de besarnos cuando el estruendo de una puerta siendo abierta hizo que brincáramos y nos separáramos de golpe. Lo empuje con mi mano izquierda y con la derecha abrí rápidamente la puerta de mi habitación.
Cuando él me miró de nuevo yo ya estaba dentro.
-Buenas noches, Edward- murmuré antes de cerrar la puerta.
Fin Flashback.
Un suspiro molesto salió de mis labios, había estado a punto de besar a Edward, de nuevo, después de casi dos meses sin estar juntos.
En cuanto volví al presenté, me di cuenta de que el agua ya estaba fría, por lo que, salí, me seque y me dispuse a vestirme. Había quedado con Harry que iríamos a algún lado, por lo que, me puse un vestido blanco con adornos de flores en encaje, pero sin transparentarse, strapless, con unos botones en el centro que iniciaban en el en el escote de "v" del vestido hasta la cintura, ajustado del pecho y suelto desde la cintura hasta medio muslo, con una chamarra de jean azul claro y unas zapatillas negras de tiras. Mi cabello lo deje suelto y caía en ondas hasta la cadera, me maquille ligeramente con base, polvo, sombras claras, rímel, delineado interno por abajo y brillo labial. Para complementar todo, me puse un collar con un dije mediano en forma de corazón color gris con líneas entrelazadas de color blanco y unos aretes de perlas.
Me miré en el espejo, acomodé un poco mi cabello y salí.
¿Ahora a donde iba?
Decidí baja al restaurante del hotel, si alguno de los chicos ya se había levantado lo encontraría ahí.
Al llegar, me llevé la sorpresa de que ya estaban todos ahí, a punto de ordenar. Alice me vio y me hizo señas con la mano para que me acercara, provocando que todos me miraran.
Sobra decir que me sonrojé enormemente al ver a Edward, pero lo ignoré y me senté con ellos.
-¡Bella!- exclamó Alice, a modo de saludo.
-Hola, ¿Hace cuanto están aquí?- inquirí.
-Hace como diez minutos, apenas- me respondió Jasper, sonriendo.
-¿Cómo te fue?- preguntó Kath.
La miré extrañada.
-¿Hablaste con Harry?- aclaró Elena.
-¡Oh! No, aún no, pero planeo hablar con él...- respondí.
-¿Con quién planeas hablar?- la voz de Harry en mi oído hizo que pegara un salto en la silla.
Todos los demás soltaron una carcajada burlona, menos Edward, él se veía molesto.
-¡Dios! ¡Harry!- exclamé, para después susurrar:- Te voy a poner un cascabel...
Mis amigos se rieron con más fuerza y Harry me sonrió, sentándose a mi lado. Vi como dirigía su mirada a mis labios y después comenzaba a acercarse.
Me tensé en mi lugar y rápidamente me volví hacia los demás.
-¿Qué planes hay?- quise saber.
-Ninguno, hasta ahora, pero podemos salir a ver algún lugar, ya hemos estado aquí- musitó Alice.
Asentí, salir era mejor que quedarse en el hotel. Ordenamos nuestro desayuno y comimos con una amena plática, a veces riéndonos de los chistes de Emmett o de la hiperactividad de Alice.
Cuando terminamos, salimos a pie del hotel y comenzamos a recorrer las calles de Los Ángeles, California.
Llevábamos ya caminando un buen rato, riéndonos, empujándonos los unos a los otros, cuando Harry, a quien había tratado de evitar en todo el rato, tomó mi mano y me jaló hacia él, abrazándome por la cintura.
-No puedo evitar recordar que no nos hemos saludado como se debe- murmuró sonriéndome.
Uh, mierda.
-¿Ah si? Juraría que te saludé en el hotel...- decidí hacerme la tonta.
Negó con la cabeza, divertido.
-No, en realidad, no lo has hecho como se debe- musitó.
-¿Y cómo es eso?- inquirí, tratado de que sonara burlona mi voz.
Al parecer, lo tomó más en serio de lo que yo quería.
-Así- susurró, inclinándose y besándome con algo de insistencia.
Le devolví el beso por un momento, se suponía que era mi novio, no podía sólo sepáralo y ya. Sin embargo, esos labios no eran los que yo deseaba, por lo que, unos segundos después, me separaré y le di una sonrisa, rogando que no se notará incomoda.
Me volví hacia mis amigos, dispuesta a enfrentar su ira. Melany, Andrea y Fanny nos miraban sorprendidas, Rose con una sonrisa de suficiencia, que me sorprendió, los chicos comenzaron a hacer bromas y empujar a Harry. Me sonroje demasiado, pero entonces, el preocupado rostro de Alice me llamó la atención, no me miraba a mi, miraba hacia un lado. Cuando seguí la dirección de su mirada, me topé con la espalda de Edward, alejándose.
Una necesidad de explicarle las cosas siguió de inmediato, de nuevo, sentí que lo traicionaba, que esta engañándolo.
Corrí por impulso tras él, ignorando las miradas que todos nos daban.
-Edward- lo tomé del brazo.
No me miró, por lo que, me paré frente a él.
-Edward- volví a llamar- Por favor, déjame explicarte las cosas...
-Bella...- me cortó- No tienes explicarme nada, tu y yo ya no somos nada, lo nuestro término hace mucho tiempo.
La forma en que me hablo, tan cortante, tan fría, tan distante, más las palabras que dijo, me hirieron en lo más hondo.
Me aleje unos pasos de él, como si me hubieran abofeteado, con los ojos llenos de lágrimas.
-Tienes razón, no tengo que darte explicaciones. Lamento haberte molestado- murmuré herida.
Di media vuelta y escuché como soltó un sonoro suspiro.
-Bella...- me llamó.
Lo ignoré y caminé hacia los demás, que nos miraban en ese momento.
-Bella- tomó mi brazo suavemente para detenerme y me volteo hacia él.
-Escucha, lo siento, no debí hablarte así- se disculpó.
-No, tienes toda la razón- mi voz se había transformado hasta ser fría y cortante, como la de él.- Así que, con permiso, voy con mi novio.
Cuando dije la palabra "novio", su rostro adquirió una expresión herida.
-¿En serio es tu... novio?- escupió la última palabra.
-Si- respondí encogiendo mis hombros- Adiós Edward.
Cuando me despedí, levantó deprisa la mirada, entendiendo mi doble sentido. Esa era la última vez que me volvía a dirigir a él. Me había demostrado, y de sobra, que no le importaba en absoluto.
Caminé de regreso y tomé la mano de Harry. De esa forma seguimos caminando.
Recorrimos las calles hasta bien entrada la tarde, comimos en un restaurante que encontramos por el camino.
Lamentablemente, tuvimos que volver temprano al hotel, ya que, al día siguiente volvíamos a Forks y teníamos que madrugar.
Esa noche me acosté temprano, sin embargo, no pude conciliar el sueño hasta bien entrada la madrugada, mi mente no paraba de repetir mi encuentro con Edward. Durante el día, había tomado la decisión de dejar pasar unas pocas semanas antes de hablar con Harry, no quería lastimarlo pero tampoco quería terminar la relación sin darle una oportunidad. Finalmente, cerca de la dos de la mañana, me sumí en un sueño inquieto, repleto de pesadillas.
Mi despertador sonó a las seis de la mañana del otro día. Con un esfuerzo sobre humano logré levantarme de la cama, me duché y me vestí sólo con un pants, metí la ropa que estaba fuera en la maleta y salí, ya cargada, a la planta baja.
En dicho lugar, se encontraban Edward, Santi, Rosalie, Emmett y Kath.
-Buen día- saludé.
-Hola- me regresaron.
Santi me abrió la cajuela de la camioneta que había rentado y metí mis cosas ahí.
-¿Qué tal dormiste?- inquirió Rose.
-Bien- mentí.
-¿Y porqué las ojeras?- observó mi hermana.
Rodé los ojos.
-Bien, tal vez se me hizo algo tarde, estaba leyendo...- volví a mentir.
Kath me miró con una ceja levantada.
-¿Ya hablaron?- cuestionó.
Desvíe la mirada.
-No- respondí.
Mi hermana soltó un suspiro y negó suavemente con la cabeza.
-Bien, chicos- interrumpió Santi- Los demás ya dejaron sus cosas, ¿desayunamos o en el camino?
-En el camino- levanté la mano.
-Yo también- me secundó Edward.
Traté de mantener mi vista lejos de él, pero no pude. Discretamente le lancé una mirada, para luego arrepentirme, ya que, estaba mirándome fijamente. Mi mirada casi queda atrapada en la suya pero la bajé rápidamente.
-De acuerdo, sólo nos queda esperar a los demás, que si están desayunando.- informó Santi.
Los pocos que estábamos ahí subimos a la camioneta, por dentro, tenía un pasillo y los asientos eran de dos personas, como los autobuses escolares. Le pedí a Rosalie que se sentará conmigo y aceptó de buen modo, dejando a Emmett con Edward.
Cerca de quince minutos después, el resto de los chicos entró a la camioneta. Alice y Jasper se sentaron delante de nosotras, Mel y Elena detrás, Edward y Emmett estaban junto a nosotras y Elena y Katherine detrás de ellos, los cinco chicos de la famosa banda se sentaron aparte, detrás de Mel y Elena.
El camino al aeropuerto, lo pasamos hablando entre Alice, Jasper, Rose y yo, me encantaba pasar tiempo con ellos, me hacia reír todo el tiempo y teníamos pláticas muy interesantes.
Ya en el aeropuerto, bajamos con gorras o capuchas arriba para evitar que nos reconocieran y se armará un escándalo. Habíamos decidió volver a viajar en primera clase, pero todos juntos esta vez.
Dejamos las maletas, entregamos los pasaportes y subimos al avión.
Una azafata nos condujo a todos a nuestros asientos, que ya estaban marcados en el boleto. Me senté en el suave asiento, parecido a un sillón y espere para ver con quien me tocaba.
Después de unos segundos, una cabellera cobriza, que yo conocía muy bien, apareció en mi campo de visión.
"No conmigo, no conmigo, no conmigo" comencé a rogar en mi mente.
No funcionó, su mirada se posó en el número del asiento y luego en mi. Le dedique una suave sonrisa que me regreso y se sentó a mi lado.
-Hey- me saludó.
-Hey- lo imité.
-¿Cómo estas?- inquirió.
Me encogí de hombros.
-Algo cansada- reí- ¿Y tu?
Soltó una sonrisa, de esas que tanto amaba.
-Igual, no dormí anoche- suspiró.
Me mordí la lengua para no preguntarle porqué. Después de eso nos sumimos en una plática llena de bromas y risas, en menos de un minuto había logrado hacerme olvidar la promesa que me había hecho de ignorarlo, pero es que, ¿Como podría ignorarlo a él?, anunciaron que ya iba a despegar el avión y nosotros no hicimos mucho caso, sólo atinamos a abrochar y desabrochar el cinturón cuando era necesario, sin deja de platicar. No sé cómo, pero terminamos hablando acerca de las manos, yo insistía en que mis manos parecían de hombre y él decía que eran femeninas. Ambos muertos de risa.
-¡Claro que son de hombre!- exclamé riendo.
-¡No seas terca! ¡Son las manos más femeninas que he visto!- juró partido de risa.
Tomé su mano y la comparé con la mía, frente de nosotros.
-¡Mírala! ¡Esta gorda!- critiqué a mi mano con un mohín.
Edward soltó una carcajada, tomó mi mano entre las suyas y, mientras me miraba a los ojos, la besó suavemente.
-Yo creo que es hermosa- susurró- Justo como tu...
Luché contra la sonrisa que quería salir y me sonrojé.
-Gracias pero creo que no eres objetivo...- dije mirando hacia mis piernas.
Él estiró su mano y levantó mi rostro.
-Yo creo que, en este momento, tengo una perfecta vista- aseguró.
Me volví a sonrojar y sonreí, mordiendo mi labio.
-Pues eres muy amable- respondí.
Iba a decir algo más pero, justo en ese instante, Harry se paró atrás de Edward.
-Hola, mi amor- me saludó.
Edward y yo pegamos un brinco en el asiento y nos alejamos bruscamente.
-Harry- musité sorprendida.
Edward me mandó una mirada cómplice y yo se la regrese acompañada de una sonrisa traviesa.
-¿Qué hacen?- cuestionó.
Intentaba aparentar tranquilidad pero sabía que estaba muy celoso, cosa que no me gusto para nada.
-Nada, estábamos comparando nuestras manos- expliqué- Yo digo que es de hombre pero él dice que es femenina- puse mi mano frente a él- ¿Tu qué opinas?
Harry me dirigió una sonrisa.
-Yo creo que es hermosa- indicó.
Le sonreí casi forzadamente, en él no se escuchaba tan lindo.
-Gracias- contesté- Y ya ve a sentarte, no tardamos en aterrizar.
Intenté que no se escuchará que lo estaba corriendo. Afortunadamente, sonrió y se alejó.
-¿Porqué actúas así con él?- preguntó Edward.
-¿Así cómo?- inquirí temerosa.
¿Se notaba tanto mi incomodidad?
-Tan... Fría...- aclaró- Tu no eres así...
Claro que no era así, con él nunca había sido así, siempre fui cálida, pero había una enorme diferencia, a Edward lo amaba a Harry no.
Solté un suspiro.
-No lo sé- mentí.
-¿Entonces porqué eres su novia?- presionó.
-Es...- dudé un poco- Complicado.
-Tal vez pueda ayudar- ofreció.
Lo miré y entonces le solté todo, le conté lo que había pasado en la cena, la plática con su hermana y las mías, lo que sentía, no fui capaz de decirle que no amaba a Harry, únicamente le dije que no estaba lista para una nueva relación, todo, o casi todo, así como tampoco dije que no le dije que aún lo amaba a él y que le había dicho que si a Harry pensando que era él.
-¿Teóricamente te obligó?- soltó con los dientes apretados.
Hice un tipo de mueca extraña.
-Si... Pero no- respondí.
Me miró confundido.
-¿Si pero no?- cuestionó.
Me encogí de hombros.
-Te dije que era complicado- susurré con la mirada fija en la ventana del avión.
-Sólo es algo extraño- dijo a su vez.
Le sonreí.
-Gracias por escucharme, las únicas que lo saben son Alice, Kath y Elena- musité.
-No hay problema, siempre que quieras hablar sabes que aquí me tienes...- prometió.
Le sonreí de nuevo y justo en ese instante una voz nos pidió que abrocháramos nuestros cinturones, pues estábamos a punto de aterrizar en Port Angeles.
Una vez fuera del aeropuerto, logramos ver que Esme, Carlisle, Stefan y Damon habían ido por nosotros, Esme había llevado el Jeep de Emmett, Carlisle su Mercedes, Damon el Volvo y Stefan el Ashton Martín.
-Bueno, creo que nos toca dividirnos- musitó Emmett con una risa.
-Creo que podríamos salir hoy en la noche- sugirió Alice.
-Creo que esa es una excelente idea- le sonreí de acuerdo.
Todos quedamos de vernos en La Bella Italia para cenar juntos, lógicamente, cuando decíamos que iríamos todos eran todos, incluyendo mi... novio y el resto de los chicos de One Direction.
Mel, Andrea y Kath se irían con Damon, y Fanny, Elena y yo con Stefan, el camino lo pasamos riendo a carcajadas y comentando el viaje, mis amigos realmente lograron que me olvidara de todo, nadie pregunto sobre mi platica con Edward, ni sobre mi relación con Harry, absolutamente nada. La cena fue increíble, logre sentarme en medio de Edward y Harry, ambos parecían haber hecho un tipo de tratado de paz, al menos, en mi presencia y habían dejado de mandarse miradas molestas todo el tiempo. Eso me agrado, podíamos disfrutar de nuestra amistad, nos quedamos en ese restaurante todo el tiempo que quisimos sólo bromeando, riendo, siendo nosotros mismos. Y eso era bueno.
Dos semanas después.
Acomodé el lazo del vestido por tercera vez en menos de diez minutos.
-Bella- regañó Alice- Deja eso, esta maravilloso.
Hice un ligero puchero.
-Lo siento- susurré- Es que estoy nerviosa.
-Calma, todo saldrá maravilloso, además, ya has salido con Harry antes, es tu novio- dijo.
Rodé los ojos, habían pasado dos semanas desde que Harry y yo éramos "novios" y estaba inaguantable, no sabía si era por mi evidente negatividad ante la relación o alguna otra cosa pero no soportaba estar con él, que me besara, abrazara o, inclusive, tomara mi mano.
-Que ayuda- susurré con sarcasmo.
Alice me dio una sonrisa que claramente decía "tu problema".
-Estas lista- anunció.
Me paré rápidamente y me miré en el espejo. Tenia un vestido largo, estilo griego, color negro, de un solo tirante grueso, con un cinturón grueso en la cintura del mismo color del vestido, un listón que simulaba una cuerda rojo en la cintura, junto con él cinturón. El vestido era justo en el pecho y luego caía sencillo y simple desde la cintura hasta el suelo en delicadas y sueltas tabletas verticales que se formaban por la caída. Mi cabello estaba suelto y caía en ondas abiertas hasta mi cadera, con la línea de lado. El maquillaje era base, polvo, sombras en tonos obscuros, rímel, delineado interno inferior y brillo labial de tono rosa.
Para finalizar mi outfit, me coloqué uno conjunto de aretes, pulsera y collar color plata, haciendo combinación con mis zapatillas platas de tiras estiló griego que me había puesto. Finalmente hoy era el estreno de Magic Paradise y, para colmo, iba a ir con Harry.
-Ahora si, estoy lista- suspiré.- Gracias, Alice.
-Por nada, amiga- se río- Nos vemos en un rato.
No me dio tiempo de preguntarle que quería decir con ese "nos vemos en un rato", ya que, salió en menos de un segundo del cuarto.
Solté otro suspiro, tenía pensado hablar con Harry y terminar con él después del estreno, no podíamos estar en una relación de uno, era una total decisión pensada, analizada y afirmada.
Estaba aburrida y aún faltaba cerca de una hora para que la limosina pasara por nosotros, razón por la cual, decidí hacerle una visita a mis hermanas.
Camine con lentitud hacia el cuarto de Elena, donde supuse estarían, y toqué suavemente.
-Adelante- me invitó Elena.
Abrí y entré.
-¡Wow!- exclamé- ¡Qué bellas!
Mis hermanas sonrieron.
-¡Tu igual! ¡Ame el vestido!- regresó Kath.
-Pero si parece que todas nos decidimos por el estilo griego- resaltó Elena.
Nos reímos juntas al darnos cuenta. Katherine llevaba un vestido halter, con escote en "V", color azul rey, con una cinta del mismo tono de azul y un broche dorado, la falda del vestido caía suavemente, enmarcando la figura de mi hermana. Su cabello estaba suelto y caía hasta su espalda media en ondas cerradas con la línea a la mitad. El maquillaje era base, polvo, sombras azules, rímel, delineado interno tanto superior como inferior y brillo labial. Había optado por unas zapatillas estilo griego del color del vestido y sólo se había puesto un collar para adornar su cuello.
Elena, llevaba un vestido azul claro, estilo griego de un solo tirante, que se ajustaba en su pecho con adornos de pedrería y desde su cintura caía hasta los tobillos, tenía una abertura del lado izquierdo desde el muslo hasta el final del vestido. El cabello lo había recogido en un chongo con una trenza alrededor de este, algunos mechones ondulados caían artísticamente por los costados de su rostro. Su maquillaje era como el nuestro, sólo que las sombras eran de color azul claro con blanco y sus zapatillas eran blancas, al igual que su tocado.
-¿Alice escogió sus vestidos?- inquirí divertida.
Ambas asintieron.
-Tal parece que ese es el tema de la alfombra- río Elena.
-¿Lista para hablar con él?- me cuestionó Kath.
Solté un suspiro.
-Si, es algo que tengo que hacer y que tuve que hacer desde hace mucho tiempo...- me encogí de hombros.
Mis hermanas sonrieron.
-Así es- acordó Elena.
Nos quedamos hablando de cosas triviales por un rato más, hasta que, finalmente, llegó la hora.
-Chicas- se asomó Fanny por la puerta.- Las limosinas ya están aquí.
-Gracias- respondimos.
-Están hermosas, van a impactar en la alfombra roja- sonrió.
Nos reímos.
-Eso lo hacemos todo el tiempo- presumí.
-Nadie lo duda- bromeó mi amiga.
Nos levantamos, tomamos nuestros bolsos y bajamos las escaleras.
Damon y Stefan ya estaban afuera junto con Harry, había tres largas y hermosas limosinas esperando por nosotras, en una estaba Harry, en otra Stefan y en la última Damon. Mis hermanas y yo nos dimos una sonrisa y cada quien tomó su lado.
Me acerque lentamente a Harry y le di una sonrisa animada, tal vez no sirviéramos para novios pero aún era mi amigo.
-Estas hermosa- dijo sonriendo.
-Gracias- musité.
Se acercó y me besó ligeramente.
-Por nada- abrió la puerta del enorme auto- Adelante, dama mía.
Me reí.
-Pues gracias, dulce caballero- regresé.
Ambos soltamos otra risita y me ayudó a subir a la limosina, después subió él.
-Nos divertiremos hoy- afirmó con entusiasmo.
Le sonreí.
-¿Iremos al after party?- inquirí.
-¿Quieres ir?- preguntó, tomando mi mano.
Me encogí de hombros.
-¿Porqué no?- respondí.
-Entonces iremos- prometió.
-Bien, pero hay que regresar temprano- condicioné.
-¿Tienes que trabajar mañana?- preguntó.
Asentí con un suspiro.
-Si, estamos empezado a grabar un nuevo sencillo- informé.
-Pero apenas salió Finally Find You- dijo sorprendido.
Finally Find You era el nuevo álbum que había salido un mes atrás.
Me volví a encoger de hombros.
-He estado escribiendo mucho, Santi y yo queremos aprovechar de eso- expliqué.
-¿Ya tiene nombre?- quiso saber.
-Nos debatimos entre Begging on your knees o When you decide go- le dije los nombre que habíamos estado pensando.
-Por las canciones- supuso.
Asentí con una sonrisa.
-Así es.
En ese momento la limusina se detuvo.
-Creo que llegamos- sonrió Harry al escuchar los gritos.
Me reí.
-Así parece- asentí.
El chofer abrió la puerta del lado de Harry, él bajo y me tendió la mano para ayudarme a bajar. Yo tomé su mano y, en cuando baje, los gritos aumentaron de volumen y los flashes de velocidad.
Sonreí lo mejor que pude, pues los nervios comenzaron a hacerse presentes. ¿Estaría Edward ahí ya? ¿Y Tanya? ¿La traería al estreno o vendría solo?
Podamos en varias ocasiones para las fotos, dimos muchísimos autógrafos, nos tomamos fotos, inclusive hablamos con los fans. Mis hermanas llegaron justo tras nosotros y nos tomamos fotos los seis juntos.
Llevábamos ya cerca de una hora en la alfombra cuando nos pidieron una entrevista a Harry y a mi.
-¡Hola!- nos saludó cuando nos acercamos.
-¡Hola!- respondimos ambos sonriendo.
-¡Bella, estas bellísima hoy!- halagó la chica.
-Muchas gracias- le sonreí- Es un original de Chanel.
-¡Quedo totalmente increíble! ¡Se ve que te adoran!- bromeó.
Me reí ligeramente.
-Muchas gracias- repetí.
-¡Lo mismo para ti, Harry! ¡Que guapo!- exclamó con entusiasmo.
-Gracias- se río él.
-¡Definitivamente son la pareja perfecta, muchachos!- dijo.
Harry sonrió con emoción y trate de no parecer incomoda.
-Gracias- dijo Harry.
-¿Entonces si son pareja?- inquirió Clare.
Ya sabía yo que estaba siendo muy amable. Quise meterme y dar alguna evasiva pero Harry no me dejo.
-Pues sí, no habíamos dicho nada aún pero, ¿qué mejor momento que este?- declaró terriblemente sonriente.
Ugh, mierda, lo había dicho, ahora tampoco podría hablar con él hoy, ya lo sabía todo el mundo de seguro y eso complicaba seriamente las cosas.
-¡Eso es increíble! ¡Felicidades chicos!- gritó.
Ambos sonreímos, Harry alegre y yo forzadamente, y agradecimos.
-Bella, ¿cómo fue Magic Paradise?- cambió el tema.
En ese momento me cayó mejor.
-Fue algo increíble, es uno de los mejores proyectos que he tenido. Nos divertimos mucho en el set, Josh es un increíble director, no tuvimos problemas en comunicarnos y era preciso pero amable. Me encanto- respondí.
-¿Y trabajar con tus hermanas? ¿Y tu co-estrella?- preguntó.
-Trabajar con mis hermanas fue algo maravilloso, realmente sentíamos las escenas como si las estuviéramos viviendo, creo que el hecho de ser trillizas nos ayudo mucho, además de que pasamos mucho más tiempo juntas y nos divertimos como nunca. Mi co-estrella, Edward, fue... Genial, creo que teníamos la química exacta para hacer ambos papeles, fue realmente increíble. Él es todo un profesional, fue su primera película y parecía que era la décima o algo parecido- me reí- Estamos muy satisfechos con el trabajo y muy emocionados.
La chica sonrió.
-Entonces tu y él quedaron en buenos términos, después de su ruptura, quiero decir- afirmó sin malicia.
Mierda, ouch.
-Los dos quedamos en excelentes términos, además, sabemos separar perfectamente bien lo profesional de lo personal- sonreí.
-Me alegro mucho y...- fue interrumpida por una nueva ola de gritos- ¡Oh ahí esta Edward Cullen!- exclamó.
Mi mirada fue en menos de un segundo hacia la limusina blanca con el corazón latiendo me a mil por hora, ahí estaba él, tan guapo como siempre con ese smoking negro. Estaba sonriéndole cariñosamente a quien estaba en la limosina, le tendió la mano y comenzó a descender la chica.
Contuve la respiración, esperando ver la cabellera rubia de Tanya, pero, en vez de rubia, apareció una negra azabache que yo conocía bien. Alice. Saqué el aire contenido de golpe, ella estaba bellísima, tenía un vestido tipo halter, suelto con un delicado y fino cinturón en la cintura, color crema. Estaba pulcramente maquillada y su largo cabello estaba atado en una coleta alta.
Pero, ¿Porqué Alice? ¿Y Tanya? No es que me molestara pero me daba curiosidad, ¿habrían peleado ella y Edward?
Eché mi cabello hacia atrás y me mordí el labio, un claro gesto de nerviosismo, cuando Edward me miró y me sonrió torcidamente. Le devolví la sonrisa y salude a Alice con la mano.
-Bella- me llamó la entrevistadora- ¿Te importaría que los entrevistada a ti y a Edward?
-Claro que no- respondí rápidamente.
Con un dedo le indiqué a Edward y a Alice que se acercaran. El manager de Harry le indicó que se alejara y Alice se quedó atrás.
Edward se colocó a mi lado en menos de un segundo y volvió a sonreírme.
-Esta hermosa- dijo en un susurró.
Le sonreí.
-Tu estas muy guapo- afirmé.
Soltó una risa.
-¡Bueno, muchachos! ¡Aquí tenemos a Bella Swan y a Edward Cullen! ¡Los protagonistas de Magic Paradise!- anunció Clare.
Ambos saludamos a la cámara sonriendo.
-Primero que nada, Edward, estas guapísimo- lo halagó.
Edward se río algo sonrojado y yo sentí que ternura me invadía.
-Muchas gracias- casi murmuró.
Clare y yo soltamos unas risitas.
-Justo antes de que tu llegaras, estábamos hablando Bella y yo y te voy a hacer las mismas preguntas que a ella- le avisó- ¿Qué fue Magic Paradise para ti?
Edward tomó un respiro.
-Realmente es algo muy importante para mi, es mi primera película y esta teniendo un recibimiento impresionante por todos los fans, estoy muy contentó y muy emocionado. Trabajar con Josh fue genial, él es muy preciso en lo que quiere y se esfuerza por explicártelo a la perfección, nos divertimos todos. Además, Katherine, Elena y Bella son todas unas profesionales, es maravilloso trabajar con ellas, al ser trillizas tienen esa conexión tan extraña pero tan increíble al mismo tiempo- se río- Realmente fue genial.
-¿Y trabajar con la increíble Bella Swan?- cuestionó soltando una risa y echándome una mirada.
Rodé los ojos con una sonrisa, provocando más risas entre los dos.
-Fue genial, increíble, ambos estábamos y estamos muy emocionados, creo que realmente teníamos la química ideal y fue maravilloso. Realmente lo disfrute mucho, pasamos más tiempo juntos, nos reímos y demás- terminó.
Yo intentaba por todos los medios ocultar mi sonrojo y Clare nos miraba con emoción.
-¿Entonces disfrutaron trabajar juntos?- inquirió.
-Demasiado- respondimos ambos a la par.
En ese momento, mi manager hizo una señal, indicando que el tiempo había terminado. Nos despedimos y le dimos las gracias a Clare, quien le pidió a Edward una entrevista con Alice antes de que se fuera, él se quedó con ambas chicas e iniciaron una nueva conversación.
Mi manager me fue indicando el camino al teatro donde sería el estreno, indicándome donde debía posar y para que cámaras.
Cuando llegamos a la entrada del teatro, comenzamos a subir las escaleras para entrar y realmente me quedé helada. En la entrada, había dos enormes pósters, uno de cada lado y otro enorme colgado arriba, de la película; en el primero salíamos Kath, Elena y yo, yo me encontraba en medio de ambas, Elena estaba a mi izquierda y tenía su mano, izquierda también, en mi brazo, como si quisiera detenerme, Kath estaba un paso tras de nosotras en una tensa posición, las tres teníamos una expresión sería en nuestros rostros, realmente se veía increíble. En el segundo, estábamos sólo Edward y yo, abrazados y mirándonos fijamente, una de mis manos estaba en su nuca, atrayéndolo hacia mi, y la otra en su brazo, sus manos en mi cintura y nuestras frentes pegadas, tuve que contener un enorme suspiro que estaba por salir pero, definitivamente, mi ánimo decayó, en ese momento todo estaba tan bien, tan normal. En el tercero, estábamos todos, Kath, Elena, Colin, Edward y yo, formábamos una línea en diagonal desigual, Katherine y Elena estaban juntas en la parte izquierda, Edward y yo en el centro, con él tomando mi cintura por atrás y yo de brazos cruzados y la barbilla ligeramente levantada, finalmente, en la derecha, estaba Colín, mirando hacia el frente con una expresión molesta y enloquecida.
-Son geniales, ¿no?- susurró una voz en mi odio.
Me estremecí al sentir el aliento de Edward y su voz en mi oído.
-Si- conseguí soltar con voz temblorosa.
Sentí su mano en mi cintura y me empujo levemente, haciéndome caminar.
-Se hacer tarde, llevas rato mirando los pósters- aclaró.
-Lo siento, es que, no había visto ninguno, son geniales- musité.
Él me dio la razón y entramos juntos, según me dijo Alice y él ya habían visto sus lugares, que casualmente, estaban junto al mío y al de Harry.
-¡Bella!- exclamó Alice cuando me vio.
-¡Alice! ¡Estas hermosa!- dije- ¿Porqué no me avisaste que venías?
-Quería darte una sorpresa- me sonrió.
El manager de Edward le llamó para que se acercara a un grupo de personas que querían entrevistarlo, pronto sería mi turno de ir, aún nos quedaba casi una media hora para dar inicio a la película. Esa era mi oportunidad.
-Alice- la llamé- Sabes que me alegro enormemente de que estés aquí...- quise iniciar con rodeos.
Alice me miró con sospecha.
-Claro...- murmuró.
A la mierda, lo mío era ser directa.
-¿Porqué viniste tu y no Tanya?- solté.
Alice sonrió, como si se esperara esa pregunta.
-Edward no quiso traerla- se encogió de hombros.
-¿Qué?- exclamé con sorpresa.
-Eso, él no la ama...- se río- Debiste haberla visto, se vistió, se maquillo y peino, cuando salió quedo sorprendida al verme así de arreglada y me preguntó si los iba a acompañar- esta vez ambas nos reímos.
-¡No es cierto!- exclamé burlona.
-Espera que no es todo. Edward entró en ese instante, la vio y le preguntó: "¿Vas a salir?"- ambas soltamos una fuerte carcajada- Tanya le dijo que vendría con él a la alfombra y Edward sólo le dijo que no, que no quería y que yo iba a ir con él. Lógicamente, ella hizo su berrinche pero sólo la ignoramos y salimos.
Creo que mis ojos tenían lágrimas después de tanto reír. Pobre chica, pero no lo entendía, si ella era su novia, ¿porqué le había hecho eso?
-¿Porqué...?- empecé.
-¿Porqué no la trajo? ¿Porqué me prefirió a mi?- me interrumpió ella. Asentí- No lo sé, sólo sé que él no la quiere ni un poquito. Aún no te olvida, Bella.
Bajé la mirada.
-Yo no creo eso, él me dejo a mi y no al revés- susurré.
-Estoy segura de que fue un error, estaba estrenado y molesto cuando lo vimos esa noche, la noche de su cena. No quiso decirnos nada, él estaba de malas y así lo estuvo toda la semana restante, no salía de su cuarto y no decía nada. Todos nos extrañamos mucho y los chicos y yo tenemos sospechas...- contó.
-¿Sospechas?- inquirí.
-Sabemos que hay algo ahí, algo malo, esa noche él...- se calló de repente.
-¿Él qué...? ¿Alice?- presioné. Ella negó- Alice... Por favor... Necesito saber...
Soltó un suspiro.
-Te diré, porque tal vez así entiendas que hay algo más ahí, que él no te dejo porque estaba harto o porque no te amaba como dijo, si no por algo más- aclaró- Esa noche, Edward estaba emocionado a morir porque...- tomó otro respiro- Él te iba a pedir matrimonio, Bella.
Solté el aire de golpe, mis ojos se llenaron de lágrimas y me llevé una mano al pecho.
-¡Alice!- exclamé en un susurró.
-Así es, yo misma lo había acompañado una semana antes a escoger el anillo y él estaba extasiado...- se llevó las manos a la cara- Y luego no se qué paso...
Yo estaba demasiado ocupada procesando lo que acababa de decirme Alice, mi corazón iba a explotar de tan rápido que latía, mi mente se negaba a creer eso pero Alice nunca me mentiría, ¿Porqué lo haría? ¿Sólo para defender a su hermano? No, ella no era así...
-No, no, no...- susurré con las lágrimas empezando a caer por mis mejillas.
-Bella, Bella...- me abrazó- Contrólate, no puedes derrumbarte aquí...
-Alice- la tomé por los hombros- Dime que me estas mintiendo, por favor...
-No, Bella, no estoy mintiendo...- dijo- Al contrario, mentiría si te dijera que no es verdad.
Sollocé un poco.
-¿Porqué...?- deje la pregunta inconclusa.
-No lo sé, Bella, pero vamos a descubrirlo, entre todos nosotros, te lo juro- prometió.
Asentí decidida y me quité las lágrimas.
-Si, y yo los voy a ayudar- musité.
-Bella...- dudó Alice.
-No, Alice, si Edward iba a pedirme matrimonio es porque me amaba...- me quede callada- Porque tal vez... Aún me ama... Y por eso voy a descubrir lo que pasó esa noche, con o sin ustedes.
-Sabes que con nosotros, Bella- me prometió.
La abrace fuertemente, sin duda Alice era de mis mejores amigas, aquellas que no cambiarías ni por todo el oro del mundo.
Afortunadamente, el tiempo de las entrevistas termino sin que me llamarán, no me encontraba en condiciones de responder o de poner buena cara ante las cámaras. Mi mente no estaba ahí, estaba en esa noche, en el extraño mensaje de texto, en su inusual comportamiento... En sus palabras... Joder, estaba tan confundida, no sabía que pensar no que hacer.
La película dio inicio y para colmo tenía a Edward junto a mi, me pase sonrojada la mayor parte de la película, ya que, estaba toda llena de besos, palabras dulces, promesas de amor, entre otras cosas. Cosas que en dicho momento fueron dichas en serio y con todos los sentimientos del mundo.
Dos horas y cuarto después, al terminar la película, todos nos levantamos y aplaudimos, las celebridades invitadas nos felicitaron a Edward y a mi, diciendo que jamás habían visto una química tan grande entre protagonistas o que ambos éramos excelentes actores y que nos complementábamos a la perfección en la pantalla. Edward estaba extasiado, su sueño siempre había sido ser famoso y ahora lo era, de los mejores.
Al salir, nos dirigimos a la limosinas y nos despedimos con la promesa de vemos en el after party.
Ahora sólo quedaba descubrir que había ocurrido la noche de la cena, quien había sido el creador, arreglar o hablar las cosas con Edward y... Uh, terminar con Harry. Nada complicado...
Katherine Pov.
Toqué la puerta del cuarto de Elena delicadamente, tenía que hablar con ella urgentemente, todo eso que estaba pasado con Edward y Bella estaba muy raro y me daba muy mala espina, debíamos proteger a nuestra hermana, por muy futura reina que fuera.
Mi hermana me abrió la puerta.
-Pasa, hermana- musitó.
Ambas entramos y nos sentamos.
-Es una suerte que Bella aún duerma.- dije.
-Si, llegó muy tarde del after party ayer, estaba muy cansada, además muy rara, como abstraída, no sé- describió Elena.
Yo también la había visto muy rara y eso aumentaba mi preocupación.
-Me di cuenta. Elena, hermana, hay que descubrir que es lo que esta pasando- propuse.
-¿Lo qué esta pasando?- inquirió con los ojos entrecerrados.
Ella también lo había notado y estaba esperando mi confirmación, conocía demasiado bien ese ceño fruncido.
-Si, yo se que te has dado cuenta. Desde qué Tanya volvió todo esta mal- dije- Todos sabíamos que Edward le iba a pedir matrimonio a Bella esa noche, que casualidad que llega Tanya, se queda sola con Edward y, de repente, él termina con Bella y resulta que "no la ama" cuando una semana antes estaba extasiado con la idea de casarse con ella- terminé molesta.
Estaba segura que Tanya había tenido algo que ver y si lo comprobaba, yo misma iba a arrancarle cada uno de sus teñidos cabellos rubios, por hacer sufrir a mi hermana menor de aquella forma.
-Yo también pienso eso, después de todo, hemos visto como Tanya odia a Bella, desde que la conoció hace casi tres años lo único que ha hecho es tratar de hacerle la vida imposible- resopló Elena- Y si yo descubro que ella está detrás de esto la golpeare hasta dejarla inconsciente.
Me reí un poco, no lo dudaba. Mi hermana podía ser muy linda y dulce pero no te metas con lo que ama o quien ama porque nunca sales bien parado, era muy parecida a Bella en ese aspecto pero Bella era más dura.
-Hay que hablar con Mufasa y pedirle una explicación- sugerí.
-¿Mufasa?- se río Elena.
-Es el nuevo apodo de Edward, se parece mucho a él.- me defendí.
-¿No será mejor Simba?- pensó.- Es igualito, además es joven y un futuro rey- me guiñó un ojo.
Sonreí.
-De eso nos encargamos nosotras- concordé.- Y del apodo, ya lo pensare luego.
-Hay que ir antes de que Bella se levanté- apuró Elena.
Ambas nos levantamos rápidamente, suerte que ambas estábamos presentables ya, y salimos del cuarto rápidamente.
-¿A dónde van con tanta prisa?- inquirió una divertida voz.
Mi hermana y yo nos quedamos heladas por unos segundos y luego nos volteamos lentamente. Frente a nosotras estaba los hermanos Salvatore, los dueños de nuestros pensamientos.
Uh, creo que habíamos sido descubiertas.
-Mmm... A ningún lado, mi amor- le sonreí a Damon.
-¿Seguras? ¿Porqué tan silenciosas?- resaltó Stefan.
Miré a Elena, ¿Porqué su novio debía ser tan observador?
Ella carraspeo.
-Pues... Nosotras...- pensó unos segundos- ¡No queríamos despertar a Bella! Llego muy cansada anoche.
Ambos hermanos levantaron una ceja.
-Pero Bella esta en el piso de abajo- obvió Stefan.
Mierda, estábamos perdidas. ¿Qué más podíamos decirles? Nos conocían demasiado bien.
-Déjenme adivino, quieren ir a ver a Edward- musitó Damon.
Nos giramos a verlo rápidamente pero él y Stefan estaban sonriendo.
-¿Cómo supieron?- exclamamos ambas al mismo tiempo.
-Nosotros íbamos igual- se río Stefan.
Damon asintió con una carcajada.
-Tal parece que todos tenemos sospechas- se encogió de hombros mi Damon.
-¿Piensan que es culpa de Tanya?- preguntó Elena.
-Pensamos que Tanya tiene un plan pero que Edward, al seguirlo, es un idiota y también tiene parte de culpa- aclaró Stefan.
-Pero yo creo que si Edward acepto terminar con Bella es porque algo muy grave esta pasando ahí- añadí.
-Lógicamente- asintieron.
-Pues vamos- apuró Stefan- Bella puede despertar y ni les cuento como nos va con ella.
Todos salimos rápidamente de la casa, nos montamos en el Volvo de mi novio y tomábamos rumbo a la casa Cullen.
Al llegar, Esme nos abrió.
-¡Chicos! ¡Que sorpresa!- exclamó con alegría- Pasen, ¿Y Bella?- se sorprendió al no verla.
-Dormida, llego muy tarde de la fiesta- le informé.
-Es entendible- asintió.
-Veníamos a ver a Edward, ¿Está aquí?- inquirió Damon.
-Claro, esta en su habitación- nos invitó a subir con un movimiento de su mano.
-Gracias, Esme- dije.
Elena y yo le dimos un abrazo a la mujer que había sido como nuestra madre en los últimos años y Stefan y Damon la besaron en la frente cariñosamente.
Subimos como locos las escaleras hasta el cuarto de Edward, pero nos detuvimos antes de poder tocar, ya que, dentro se escuchaban murmullos mal disimulados, aparentemente, mi ex cuñado, y pronto cuñado de nuevo, estaba discutiendo con la imitación barata de Britney Spears.
Cada segundo que pasaban, los cuatro abríamos más los ojos. No era posible, no era posible, iba a matar a esa tipa, la haría sufrir, pagaría por lo que había hecho.
-Tu sabrás- susurró Tanya con odio.
Escuchamos el repiqueteo de sus tacones y nos escondimos a tiempo cuando ella salió. Se veía sumamente molesta, indignada y altanera pero los celos dominaban cada una de sus facciones, celos hacia mi hermana.
En cuanto Tanya desapareció, salimos precipitadamente hacia el cuarto de Edward.
Él estaba totalmente destrozado, se encontraba sentado en la orilla de su cama, los enormes ventanales tenía gruesas cortinas que no dejaban pasar la luz, él tenía sus manos sobre los ojos, sus codos en sus rodillas y sollozaba fuertemente.
Stefan y Damon se acercaron a él, Stefan colocó una mano en su hombro y Damon se inclinó frente a Edward, dándole apoyo. Por supuesto, Edward dio un respingo al sentirnos.
-Chicos- se limpió las lágrimas rápidamente- No sabía que estaban aquí.
Se levantó en menos de un segundo y los hermanos Salvatore lo hicieron lentamente.
-¿Qué pasó?- solté, refiriéndome a todo.
-Nada, sólo discutí con Tanya, debería irle a pedir disculpas- hizo ademan de salir.
Hice acopio de mis poderes y lo lance fuertemente contra la pared que había frente a mi. Damon se colocó a mi lado, sosteniendo mi brazo, controlándome.
-Sabes a lo que me refiero- dije- Y más te vale decir la verdad o...
-Katherine- me cortó Elena.- Edward, por favor, sabemos que algo pasa aquí y sabes muy bien de que hablamos, queremos ayudarlos. Bella la esta pasando mal y tu también, dinos, ¿qué fue lo que pasó esa noche?.
Edward soltó un suspiro, viendo que no podría con nosotros, se sentó en su enorme sillón de cuero negro y comenzó a contarnos, poco a poco, nos fuimos sentando en la cama, cada vez más sorprendidos.
Mierda, la cosa estaba sería. Convencer a Bella de perdonarlo y retomar una relación formal con él más allá de amigos... Sería muy difícil.
Hola chicas! Aquí esta el capítulo! Que tal los roces entre Ed y Bells? Y Katherine? Creen que será difícil que Bella perdone a Edward? Qué les pareció el capítulo? Espero qué les haya gustado! Dejen sus comentarios! Las quiero mucho! Por cierto! Una disculpa por tardarme! Pero el colegio me trae... Como loca! Entre proyectos, tareas y parciales, mejor ni les cuento!
En fin! Las quiero!
Alexa Swan de Cullen*
