Los personajes no son míos, son de la maravillosa S.M. Yo sólo juego con ellos, espero que lo disfruten.
Capítulo 12: ¡Comienza el entrenamiento!
Bella Pov.
-¡¿Qué?!- exclamamos en un susurró Kath, Elena y yo.
-Papá, no puede ser cierto eso...- negué frenéticamente.
-Pues lo es, chicas...- suspiró.- También me duele como a ustedes, después de todo, Aro es...
-Precisamente por eso, papá.- lo interrumpió Kath.- Debe de ser una broma de Alec, ya saben cómo es, ¡o de Jane!
-Me temo que no, cariño...- suspiro de nuevo.
-¿Cómo estas tan seguro de eso?- inquirió Elena.
-Me temo que la misma guardia privada de Aro me lo dijo.- susurró.
Incapaz de comer más, aparté el plato aún lleno de comida y me levanté para abrazar a mi padre.
-Esto es un duro golpe para todos, papá.- dije.- Y aún no lo puedo creer...
-Aro siempre quiso gobernar...- explicó.- Pero nunca pudo, no se lo permitieron.
Coloqué mis manos en sus hombros y no dije nada, no podía decir algo. Los Cullen no habían pronunciado palabra desde que mi padre menciono el tema de Aro.
-Pues sí esa es la decisión...- comenzó Kath.- ¡Hay que pelear!
-¿Qué?- cuestionó Elena.- Pero no podemos... Son nuestra familia...
-Pero ellos no nos están considerando familia.- la interrumpí.- Quieren atacar por poder, ¿qué familia hace eso? Ellos ya no son nuestra familia más... Ahora son extraños y vamos a pelear por lo que nos pertenece.
-Nosotros no entendemos bien esto de la familia pero los apoyamos en lo que sea.- dijo Alice.
-Si ustedes pelean, nosotros estaremos de su lado.- prometió Jasper.
Les sonreí a todos.
-Creo que no vamos a tener otra opción.- suspiró Charlie.- Chicas, ayuden a los Cullen con los combates, lo van a necesitar.
Después de eso se levantó y camino fuera del comedor.
-Su padre está muy afectado por esto.- entró Amanda al comedor.
-No logro entenderlo.- se levantó Elena.- ¿Por qué harían esto?
-Como lo dijo papá: por poder.- respondió Kath.
-Supongo que tendremos que empezar a enseñarles...- murmuré.
-¿Crees que sea lo correcto?- inquirió Kath, mirándome preocupada.
Asentí.
-Sólo si ellos están de acuerdo...- respondí mirándolos.
-¡Ya nos hace falta algo de diversión!- se levantó Emmett.
-Estoy oxidado, creo que ya necesito una buena pelea.- musitó Jasper.
Alice y Rose se levantaron.
-Ustedes son como nuestras hermanas y ya amamos al reino.- dijo Alice.
-Haríamos todo por ustedes y el reino.- siguió Rose.
Finalmente, Edward dejó los cubiertos de lado y nos miró.
-Somos familia y la familia se apoya.- nos sonrió.
Nos miramos entre nosotras y luego a ellos.
-Supongo que es unánime.- se río Elena.
-De acuerdo, la encargada de las batallas es Bella.- informó Kath.- Ella da las órdenes aquí.
Bufé.
-Eso les pasa por preferir la ropa.- me burlé.- Muy bien, quiero que en este instante todos suban a ponerse ropa cómoda y los veo en el jardín trasero en diez minutos, ni un minuto tarde.
Al instante, todos se levantaron y salieron del comedor, dejándome sola con Amanda.
-Hablando de cosas que haces, jovencita...- comenzó.
Recordé el cuestionamiento que le debía acerca de Edward.
-Ah... Yo tengo que cambiarme también.- dije rápidamente comenzando a salir del comedor.- No puedo dar clases de batalla en vestido.
Casi corrí a las escaleras, dejando a Amanda refunfuñando en la cocina.
Entré a mi habitación rápidamente y cerré la puerta bruscamente.
-¡Hey!- exclamó Antonella, sorprendida y molesta.- ¡Esa puerta tiene milenios de antigüedad! ¡Cuidado!.
-¡Lo lamento!- dije mirando al suelo.
-¿Qué paso?- inquirió Anto.
-¡Es Amanda!- respiré.- Quiere que le cuente lo que paso con Edward.
-¿Y?- se encogió de hombros.
-¡¿Y?!- exclamé.
-Ya me lo contaste a mí...- musitó.- ¿Porqué con ella es difícil?
Suspiré.
-No lo sé, es sólo que, temo lo que pueda decirme.- le confesé.
-¿A qué te refieres?- preguntó.
-Amanda es mucho mayor que tu y yo juntas, no me sorprendería nada que me dijeran que conoció a la misma Odette.- vacilé.- El punto es que ella sabe más de estas cosas...
-¿Temes que te diga que Edward no es para ti?- adivinó Antonella.
-Algo así...- respondí.- ¡Y ya sé que es tonto! Pero no soportaría que me dijeran que él no es el correcto...
-Te entiendo.- medio sonrió.- Algo en ti aún te dice que él es el correcto y, que alguien a quien quieres te dijera lo contrario... Te dolería mucho.
Le sonreí tristemente.
-Exacto.- dije.
-Y, ¿cómo sabrás lo que ella dirá si no le cuentas?- cuestionó.
Abrí la boca y la volví a cerrar porque tenía razón.
-La difunta reina Rene siempre les enseño a no sacar conclusiones sin haber hablado antes.- recordó.- Y creí que lo entendías.
-Tienes razón.- susurré.- ¿En qué estoy pensando? ¡Debo volver a la dimensión de los humanos!
Antonella me miró con terror.
-¡¿Estás loca?!- exclamó.- ¡No! ¡Tienes una clase que dar y no vas a llegar tarde! Después de eso puedes hacer lo que quieras.
Dicho esto, me empujó a mi armario y comenzó a buscar ropa deportiva.
-Bueno...- comenzó a decir.- Había olvidado que en este mundo no hay ropa deportiva...
Me reí sin poder evitarlo.
-Deja que yo lo resuelva.- musité.- Con algo de magia.
-Sólo ten cuidado, la última vez tuvieron que remodelar la alcoba.- advirtió.
La miré ofendida.
-¡En ese entonces sólo tenía diecisiete años!- me defendí.- Ahora tengo ochocientos, de algo me han servido.
Miré mi reflejo en el espejo de cuerpo completo y visualicé la ropa.
-Morbi animo haec institueret egressus adjuvet (1).-musité.
Casi brinco de alegría cuando un pantalón deportivo de algodón color lila con una banda en la parte de la cadera más obscura y un top deportivo de tirantes y escote en "V", apareció en mi cuerpo, sustituyendo el largo vestido de antes.
Le dirigí a Antonella una mirada altanera.
-Está bien.- asintió.- Has mejorado.
Me reí y luego suspire.
-¡No puedo creerlo!- bufé.- ¡Nuestro primer día aquí y ya tenemos que practicar los combates!
Antonella me dio una mirada comprensiva.
-Las entiendo.- dijo.- Pero es momento de defender lo que tu bisabuela creó con tanta pasión y lo que ha pasado de mano en mano hasta ustedes.
-Lo sé.- murmuré.- Y vamos a hacerlo, porque esto nos pertenece.
-¡Ahora ve!- me ánimo.- ¡Creo que sólo le diste diez minutos!
Le dediqué una sonrisa divertida y corrí hacia el patio trasero, donde sería la clase.
-¡Bella!- escuché que me llamaban.
Me volví para ver a mi Minion correr hacia mí.
-¿Lista, Al?- inquirí.
-Todo lo que se puede.- sonrió.
-Eso es bueno.- dije mientras me estiraba.- ¿Ya están todos allá?
-Sí, Jasper dice que eres excelente en los combates.- comentó.- Y no sé porque si le creo.
Me reí.
-Recibí clases desde muy pequeña y después en las guerras del sur aprendí demasiados trucos.- comenté.
-Aun así.- insistió.- Es genial.
Me reí por su terquedad y seguimos caminando hasta el jardín trasero.
-¿Listos chicos?- pregunté al llegar.
Afortunadamente, todos se encontraban ya ahí con ropas cómodas.
-¡Adelante!- exclamó Emmett.
-De acuerdo...- murmuré, pensando cómo empezar.- Jasper.- lo llamé.
Mi amigo salió de la fila que habían formado los demás y se colocó junto a mí.
-Dime, Bella.- pidió.
-Voy a necesitar tu ayuda con esto.- expliqué.
Asintió.
-¿Qué vamos a hacer?- inquirió.
-Combates cuerpo a cuerpo, desarrollo de sus poderes y desarrollo mental.- informé.- Quiero que sean capaces de crear escudos físicos con la mente.
-Muchachos.- se dirigió a ellos.- Bella y yo los ayudaremos con las técnicas de combate cuerpo a cuerpo, además, los ayudaremos a que desarrollen poderes mentales.
Todos asintieron y Jasper me miró.
-Empecemos.- suspiré.- De acuerdo, primero que nada, quiero que entiendan que esta no es una batalla con neófitos o con inexpertos.- me dirigí a ellos.- Contra quienes vamos a pelear, tienen siglos de experiencia, no son ningunos tontos y no son fáciles de vencer. Vamos a necesitar todo de nosotros para poder ganar.
Miré a Jasper, indicándole que continuara.
-Lo que Bella dice es cierto.- comenzó.- Son expertos y, como expertos, actuarán con la razón y la estrategia.
"Cuídense todo el tiempo, no sólo estén atentos a lo que tengan en frente, escuchen. Ellos no los atacarán sólo por delante, es importante que tengan esto claro, revisen constantemente las espaldas y los costados. Bella."
Suspiré y me adelanté unos pasos, hasta quedar junto a él.
-Vamos a hacer peleas en grupos.- indiqué.- Necesito a Elena, Kath, Melany y Andrea aquí.
Las chicas se acercaron.
-Quiero que formen un círculo a mi alrededor y me ataquen juntas.- les ordené.- Así verán cómo salirse de un ataque así.
Ellas asintieron y se abalanzaron sobre mí al instante. Todas eran muy buenas en combates, sin embargo, logré escabullirme de entre sus manos y corrí.
Cerca de dos minutos después, conseguí eliminar de la pelea ficticia a Elena y a Andrea. Katherine se movía a mí alrededor como un depredador y Melany se agazapaba delante de mí, lista para atacar.
Sentí a mi hermana a milímetros de mi espalda segundos después y me hice a un lado, sólo para toparme con los brazos de Melany cerrando alrededor de mis hombros. Volví a moverme, escapando de sus brazos.
Mi prima soltó una maldición, la cual, relajo el ambiente y nos hizo reír.
-Empate.- declaró Jasper.
Las chicas volvieron a sus lugares y yo me reí.
-Eso es lo que deben de hacer, pero tendrán que matarlos.- agregué.- Ahora pasaran uno por uno con Jasper y yo los corregiré donde estén mal.- informé.- Emmett, tu primero.
El vampiro se adelantó con una sonrisa enorme en el rostro.
-No te lastimaré mucho, hermano.- se río el grandote.
Sonreí, no sabía en donde se metía.
-Empiecen.- declaré. Y así comenzó su pelea.
Como se predijo, Jasper logró derribar a Emmett en menos de diez segundos, dejándolo exclamando maldiciones cada dos segundos.
Los combates cuerpo a cuerpo se extendieron por dos horas más. Ya que estaba todo claro, comenzamos con poderes mentales.
Ahora estaba frente a Edward, intentando que me atacara con su mente.
-Muy bien, Ed.- comencé.- Todos tenemos un don mental, se presenta de diferentes maneras en cada quien, quiero ver el tuyo, ¿de acuerdo?
Edward asintió.
-Bien, necesito que te concentres mucho.- indiqué.- Quiero que me veas como un enemigo y me ataques con tu mente.
Volvió a asentir, más vacilante. Tomé una respiración, me alejé varios pasos y, tomando impulsó, corrí hacia él.
Vi en sus ojos la concentración y esperé el golpe, pero, entonces, caí sobre él a horcajadas y con nuestros rostros a milímetros.
-Lo lamento.- susurró con sus ojos fijos en los míos.- No puedo, no contigo.
Asentí, me levanté y lo ayude a él. Estaba demasiado impresionada por la intensidad de sus ojos, por lo que, sólo atiné a mirar alrededor.
-¡Jasper!- lo llamé.
Estuvo a mi lado en seguida.
-¿Qué pasa?- preguntó.
-Ayuda a Edward.- le pedí con la mirada gacha.- Yo... Iré a ayudar a Fanny.
Jasper me dio una mirada extraña pero asintió y se volvió hacia su hermano, comenzando a darle indicaciones.
Caminé vacilante hacia mi amiga.
-¡Bella!- exclamó.- ¿Qué paso allá?
-No lo sé.- susurré aturdida.- Dijo que no podía conmigo.
-Es que te ama demasiado.- musitó.
La miré en ese instante.
-¡No!- casi grité.- Claro que no.
Fanny suspiro.
-Como quieras.- dijo.- Pero recuerda que todo pasa por algo.
Me dedicó una sonrisa y se paró frente a mí, lista para comenzar.
-Bien.- dije sacudiendo mi cabeza.- Yo seré tu enemiga y quiero que me ataques con la mente.
Asintió y se concentró. Cuando salté sobre ella, sus ojos se volvieron escarlatas y, de repente, una fuerte ola de calor me lanzó lejos de ella, hasta que me estrellé contra un árbol.
-¡Bella!- escuché mi voz.
Varios brazos me ayudaron a levantarme, los reconocí como los de Jasper y Edward.
-¿Estás bien?- preguntó Edward.
Asentí.
-¡Dios, Bella!- gritó Fanny.- ¡Cómo lo siento! ¡No fue mi intención!
-Tranquila.- me reí.- Estoy bien, ¿qué fue eso?
Fanny se encogió de hombros.
-Sólo vimos como salió una bola de fuego disparada hacia ti.- contó Alice.
-¿Bola de fuego?- inquirí.- ¿Lo sabias, Fanny?
-No...- dijo vacilante.- Mi don es saber cuándo las personas mienten, no lanzar fuego por los ojos.
-Piromanía.- susurré.- No sólo es por los ojos...
-¿A qué te refieres?- preguntó Fanny.
-¡Tenemos que practicarlo!- exclamé.- Si lo desarrollas adecuadamente, puedes llegar a lanzar fuego y a controlarlo a tu manera.- le expliqué.- No habría forma de que ellos pudieran contra eso.
-¡Eres única, Fanny!- le gritó Katherine.
Todos reímos.
-Vamos a practicarlo, Fanny.- le avisé.- Y mucho.
Ella me dedico una enorme sonrisa y asintió con entusiasmo.
Después de ese incidente, logramos que todos expresarán una mínima parte de su poder mental. Alice era capaz de dominar la mente; Emmett, se había ido más por lo físico y había creado un atisbo de lazos, capaces de atraparte y estrangularte. Rosalie se había concentrado y había logrado paralizar a la persona; Jasper, se había ido por crear una ilusión dolorosa en la cabeza, todo como una ilusión y, finalmente, Edward, había sido capaz de controlar los actos de una persona con la mente.
Era simplemente impresionando lo que habían logrado ellos. Fanny, por otro lado, había estado practicando su nuevo don, logrando prender sus manos en fuego.
Cerca de cuatro horas de duro entrenamiento mental, habíamos tomado un descanso.
-Mañana veremos el uso de los poderes.- les informé cuando nos sentamos en el pasto del jardín en un círculo.- Y, en un rato, iremos a la sala de hechizos y Kath, Elena y yo, les daremos algo de nuestra magia a todos, así tendrán más con que defenderse.
-¿Ustedes no quedan débiles?- se preocupó Alice.
-En lo absoluto.- la calmó Elena.- Casi no nos afecta.
-Tenemos una buena dosis de fuerza.- se río Kath.
-Cambiando el tema.- avisó Rose.- ¿Quién mierda te enseño a pelear así, Bella?- soltó.
Todos soltamos una enorme carcajada. Por eso amábamos a Rose y a su nula sutileza.
-Mi mamá.- respondí sonriendo nostálgica.- Ella era la mejor en combates, así que, desde que yo era pequeña, me enseñó todo. Cuando murió, papá me puso un profesor para eso.- les conté.
-¿Ella sabía mucho de eso?- inquirió Fanny con curiosidad.
-Como ya saben, mamá no era de familia real ni noble, por lo tanto, tuvo una vida como cualquier otra persona de aquí.- les contó Kath.
-Sólo que ella se interesó en los combates.- se río Elena.- Se dedicó a aprender cada estrategia y cada movimiento para cada tipo de situación.
-Y todos te los enseño a ti.- completó Emmett, señalándome.
-Exacto.- les sonreí.
-Esto puede sonar algo indiscreto y morboso pero...- Alice vaciló.- ¿Cómo murió su madre? En realidad, porque todos hemos escuchado que de cáncer pero sabemos que no es así.
Suspiré y miré a mis hermanas, quienes me dieron la palabra.
-Hace poco más de ochocientos años, un día, salimos a la playa. Papá, mamá y nosotras, queríamos divertirnos un poco y librarnos de las presiones reales y todo eso, por lo que, cruzamos una pequeña parte de Biggertown y salimos a la playa.
"Recuerdo que, mientras estábamos jugando, Elena dijo que había visto a alguien mirándonos, pero nadie más vio nada, así que, lo ignoramos. Poco después, volvió a decir lo mismo y, en esa ocasión, papá logró ver algo. Se puso histérico y comenzó a decir que debíamos irnos, así que, nos subimos al carruaje que nos había llevado y regresamos aquí."
"El resto de ese día, papá se encerró en su salón con el jefe de la guardia y mamá se quedó con nosotras. Ella sabía algo y no quería decirlo, creo entender ahora el porqué."
"Esa noche, nos acostó y charló con nosotras hasta que nos dormimos. Recuerdo haberme despertado asustada por las explosiones que sonaban, cada estruendo traía consigo un temblor, me levanté de mi cama y miré a mis hermanas. Corrimos a abrazarnos y nos metimos en el enorme armario que teníamos."
"No supimos cuánto tiempo pasó, pero definitivamente fue mucho. Entonces, un guardia llegó a buscarnos y nos encontró, nos sacó de la habitación y comenzó a guiarnos a un cuarto en la parte sur del palacio, uno que no conocíamos, que nunca habíamos visto. Pero una persona del otro ejército nos encontró y mato al guardia que nos llevaba."
"Yo supe que iba a matarnos a nosotras también y mi primer instinto fue proteger a mis hermanas, así que, me puse frente a ellas y reté al enemigo a que me matara primero. Pero llegó mamá y, justo cuando el otro soldado comenzó a levantar su arma, ella se echó sobre nosotras, nos dio todo su poder y nos dijo que nos amaba. Justo después de eso el soldado del otro ejército la mato, le enterró la espada por la espalda y la mato."
Mi mente se llenó de recuerdos de ese día, algunos borrosos y otros, tan nítidos, que parecía que habían ocurrido apenas un día antes.
-¡Debió hacer sido horrible!- exclamó Fanny consternada.
-Lo fue.- acordó Elena.
-Pero nos sobre pusimos a eso y ahora podemos salir adelante.- añadió Kath.
-Mamá nos dio su magia.- dije.- Pero la de ella no era cualquier magia, era magia antigua. Su bisabuela se la había dado a su abuela antes de morir, su abuela a su mamá y esta última a ella. Era algo que había pasado de generación en generación por siglos.
"Mamá aprendió a usarla con claves antiguas y en latín, cada vez que hacia un hechizo nadie sabía lo que era hasta su pasaba y era algo realmente fuerte."
-Bella es la única que ha aprendido por completo a usar la magia.- contó Kath.- Por eso es casi invencible, nosotras sabemos mucho de ello pero no nos hemos preocupado tanto como ella.
-Ella es la futura reina y, si alguien tratara de matarla, sería por eso.- siguió Elena.- Entonces ella puede defenderse demasiado bien.
-¿Ustedes no corren riesgo?- preguntó Stefan preocupado.
-No, nosotras ocuparíamos el trono si Bella y papá murieran.- contestó Elena.- Y eso es difícil.
-Aun así, yo siempre les dije que no estaban exentas.- intervine.
-Entonces comenzamos a aprender más.- terminó Elena.
-¿Cómo está eso de que los Vulturi son sus tíos?- preguntó Emmett.
-Aro, Marco y Cayo son hermanos de papá.- explicó brevemente Elena.
-Sus apellidos son: Swan Connery.- dijo Kath.- Pero ellos tres se cambiaron el apellido. Aro era el mayor de todos y pensaba que, por eso, él merecía ser el rey. Lo que no sabía, era que, sus mismos padres, eliminarían la ley que decía que debía gobernar el primogénito y, en lugar de eso, los padres escogerían al gobernante.
"Ellos escogieron a papá porque tenía el equilibrio. Marco tenía la sensibilidad, Cayo tenía la crueldad y Aro la ambición, Charlie era el más sensato de todos, era el equilibrio, como Bella entre nosotras. Así que, la abuela y el abuelo lo escogieron a él y Aro no pudo con eso."
"Por ello se cambiaron el apellido, no iban a soportar que el menor tomara el reino. Aro siempre quiso gobernar y abuso de Marco y Cayo, sin embargo, nunca lo consiguió. Ahora piensa que puede hacerlo."
Después de eso nos quedamos callados todos por unos segundos.
-Alteza.- llegó en ese momento una mucama.- Su padre solicita la presencia de todos en la sala de hechizos.
Nos paramos con rapidez.
-Gracias, Giselle.- respondí.- Iremos ahora mismo.
Giselle asintió y volvió con rapidez al palacio.
-Andando.- dijo Elena.- Esta todo listo.
Caminamos hacia la sala entre risas y bromas, todas por parte de Emmett y de Alice.
-Shhh.- nos calló Kath.- Aquí se debe entrar en silencio.
Sólo en ese momento me di cuenta de que habíamos llegado a la sala. Kath abrió la puerta y todos pasamos en bola, soltando risas por nuestro desorden.
-Muchachos.- nos recibió sonriendo mi padre.- Guarden silencio.
-Lo siento.- murmuramos todos.
Elena, Kath, Melany, Andrea y yo nos paramos junto a papá y los demás hicieron un semicírculo frente a nosotros.
La sala de hechizos era como cualquier otra, la diferencia era que, cuando alguien entraba, sólo si tenía buenas intenciones podía ver lo que realmente era. Enormes escaparates de libros de hechizos se alzaban sobre nosotros, bola luminosas corrían de un lado a otro, estrellas que no pertenecían al cielo flotaban a nuestro alrededor y una mesa de piedra poseía una estrella flotando. Esa estrella marcaba el inicio y el fin de una era, el bien y el mal, el poder de todo lo que era el reino de Odette, de toda nuestra dimensión.
-Es impresionante.- masculló Jasper.
-Comenzaremos ahora.- sentenció papá.
Inclinó la cabeza hacia mí, dándome la palabra. Elena, Kath, Melany, Andrea, papá y yo nos tomamos de las manos y nos concentramos, entonces comencé:
-Qui praestat nobis omnia antiqua virtute Odette tribuimus eis regina. Respice ad honorem regni Odette defendere vitam suam (2)- recité.
Luego de eso, todos repetimos varias veces "Agimus omnia."(3). Entonces comenzó la magia, destellos comenzaron a salir de nuestros cuerpos, rodeándonos a nosotros en círculos brillantes de diferentes colores. Los destellos, que contenían el poder que estábamos donándoles, se unieron en uno solo, formando un color dorado luminoso que se dirigió a la estrella en el centro de la mesa, la rodeó un par de veces, analizando las intenciones de mis amigos y, una vez comprobó que eran buenas, salió disparada hacia ellos, dividiéndose para que todos tuvieran parte de magia.
El salón estaba lleno de brillos y la luz de las estrellas que flotaban sobre nosotros era más intensa.
Cuando los destellos desaparecieron de los cuerpos de nuestros aliados, todo volvió a la normalidad y mi familia y yo nos soltamos de las manos.
-¡Y listo!- exclamé sonriendo.- ¿No se sienten diferentes?
Todos negaron.
-Descuiden.- intervino Kath.- Mañana los activaremos. ¡Serán una bomba!
Salimos del salón y cada quien tomó su rumbo. Yo fui a la cocina, después de todo, le debía una explicación a Amanda. Afortunadamente, ella estaba ahí.
-Hola.- la saludé en un susurró.
Ella se giró hacia mí.
-Hola, cariño.- regresó con amor.- ¿Qué tal el entrenamiento? ¿Estas cansada?
-Bien y sí, estoy un poco cansada.- le respondí a sus preguntas mientras me sentaba en una silla.
-¿Quieres que te prepare algo de comer?- inquirió.
Negué con la cabeza.
-Siéntate.- le pedí, señalando la silla junto a la mía.
Ella lo hizo algo vacilante, aún sin adivinar mis intenciones.
-¿Pasa algo malo?- inquirió preocupada.
Suspiré.
-Creo que te debo una historia.- respondí.
Amanda me sonrió.
-No es una obligación, Bella.- me dijo maternalmente.- Si me lo cuentas, quiero que sea porque estas lista, porque quieres.
-Es que quiero hacerlo.- dije rápidamente.- Es sólo que aún duele mucho...
-¿Qué paso con Edward, Bella?- preguntó.
-Amanda, Edward es el elegido.- susurré.- Él es el correcto...
Amanda me miró fijamente.
-¿Estas segura?- quiso asegurarse.
-Mucho.- respondí mirándola a los ojos.
Ella me miró con la duda pintada en sus ojos celestes y yo procedí a contarle toda la historia, igual que con Antonella.
-¿Te dejo por otra?- resumió ella.
-Se podría decir.- dije.
-Ahí hay más, Bella.- musitó.- Mucho más. Ese chico se muere por ti, tú y él son como imanes: él se mueve, tú te mueves; tú te mueves, él se mueve.
-¿Sabes que es lo peor?- inquirí con lágrimas comenzando a salir de mis ojos.- Cada segundo que pasamos sin estar juntos, siento que lo pierdo un poco más, es un miedo irracional que siento en mi pecho, miedo a que, algún día, ya no este, que se vaya. Miedo a perderlo...- sollocé.- Es miedo a vivir sin él.
-Mi niña.- me abrazó Amanda.- Tan grande pero tan pequeña... Él te ama, cariño.
Lloré un poco más en su hombro, sin hablar, sólo disfrutando el cariñoso consuelo de Amanda.
Unos minutos después, me separé de ella y me reí, limpiándome las lágrimas.
-Lo siento, creí que ya no lloraría por eso...- sonreí tristemente.
Ella frotó mis brazos tranquilizadoramente.
-No se nota.- me calmo.
Y yo lo agradecí, lo que menos quería era que se viera que había llorado.
-De igual forma.- musitó.- Recuerda que todo pasa por algo, están probando su amor. Si sobre vive a esto, va a ser para siempre, Bella.- término.
La miré comenzando a sonreír.
-Gracias, Amanda.- murmuré.- Me hacía falta oír eso.
Ella se río.
-Yo confió en que él no es tan cabeza hueca.- respondió con una mueca.
Me reí ligeramente.
-¿Quién no es tan cabeza hueca?- irrumpió Emmett, con la respiración agitada.
Amanda y yo brincamos con sorpresa, no los habíamos escuchado.
Detrás de Emmett venían los demás, todos agitados.
-¿Qué pasa?- me levanté preocupada.
-Creo que tenemos información importante.- dijo Alice.
Tras ella estaban mi papá, Elena, Kath, Melany y Andrea.
-¿Cómo que información importante?- pregunté confundida.
-Ya sabemos lo que viene buscando Aro.- explicó Elena.
-Bueno, ¿y qué quiere?- los urgí a contarme.
Todos me miraron, algunos con miedo y otros preocupados.
-Quiere matarte, Bella.- respondió mi papá.
-¡¿Qué?!- exclamó Amanda.
Yo me quedé en shock, solté el aire de golpe y sentí los pequeños brazos de Amanda rodearme.
-¿Por qué?- susurré.
-Bueno, a ti y a papá, más que nada.- aclaró Elena.- Aro viene por poder, porque quiere ocupar el trono, para eso, debe matar a papá por ser el rey y a ti por ser la heredera.
-Pero...- comencé.- Ustedes...
-Si tu mueres, alguna de nosotras debería ocupar el trono.- contestó Kath.- Así que... Somos los cuatro.
Me senté de golpe.
-Los protegeremos, Bella.- me tranquilizó Alice.
Edward se arrodilló frente a mí.
-Tu sabes que nunca dejaremos que nada les pase.- me susurró.- Nunca lo permitiremos, yo no lo permitiré.
Lo miré y algo en mí se encendió. Asentí.
-Pelearemos juntos.- hablé en voz alta para todos.- Yo no abandonaré a nadie por miedo, estamos en esto juntos.
Los chicos me miraron seguros, pero mi papá me mandó una mirada extraña, temerosa.
-¡Los acabaremos!- exclamó Jasper.
Emmett alzó la mano y la chocó contra la de Jasper ruidosamente.
-Hija.- habló mi papá.- ¿Podemos hablar en privado?
Lo miré extrañada pero asentí y lo seguí a su despacho. Una vez adentro los dos, cerró la puerta y me miró.
-¿Qué pasa, papá?- pregunté.
-No quiero que intervengas en esa pelea.- soltó directo.
Levanté una ceja.
-¡¿Qué?!- exploté.- ¡Por supuesto que luchare!
-¡No lo harás!- ordenó.
Si quería pelea, pelea tendría, porque yo no iba a abandonar a los míos. Nunca.
(1) "Ropa que en mi mente estas, sal de ahí y ayúdame a entrenar." (Latín)
(2)"Por el poder que la antigua reina Odette nos confiere les damos todo. Para respetar, honrar y defender al reino de Odette con sus propias vidas. (Latín)
(3) "Les damos todo" (Latín)
Mis guapuras bellas! Como están? Disculpen mi tardanza! Con la operación, los exámenes y mis terapias era difícil! Pero ya estoy bien! Lista para seguir! Espero que les gusté el capítulo! Como ven a Bella y a Jasper bien pros con la batalla? Y la historia de Renee? Dejen sus comentarios que me ayudan a seguir!
Y feliz Navidad adelantada! Espero que se la pasen hermoso con sus familias!
Las quiero!
Alexa Swan de Cullen*
