CAPITULO 2

Durante la siguiente semana me convertí, creo, en el único amigo de esa francesita amante de la ciencia y la lógica. La llevé a conocer la ciudad, los cafés, las calles, la universidad a la que asistirá… asistiremos. Fue una gran sorpresa cuando me dijo que sus estudios de Enfermería se realizarían en la "University of Seattle", la misma donde tendrían lugar mis estudios de economía.

Mantuvimos el contacto porque… no se el porque… bueno si lo se. Esa chica despierta en mi algo que nunca nadie había despertado. Es inteligente, sensible, amable, bella y sexy, sobretodo sexy. Me conozco lo suficiente, como para decir, que el hecho de que yo crea que es sexy, es rarísimo. No es que sea un ente extraño, pero me seducen mas las personas cultas y brillantes, que las curvas exageradas y los cuerpos siliconados. La belleza de Gabrielle es… clásica: cuerpo esbelto, por naturaleza, no por acción del gimnasio o cirugías; piel fresca en todo momento, sin la necesidad de utilizar cosméticos; cabello rubio y lacio; ojos, que hace poco descubrí, verde azulados; mejillas rosadas, sobretodo cuando alguien le hace cumplidos; y sus labios, rosados, carnosos, totalmente besables. En resumen, Gabrielle es la chica perfecta.

Cuando faltaba una semana para el inicio de las clases, mi padre me sorprendió con la noticia de que había puesto a mi nombre el penthouse de Escala. En un principio no le creí, a el le gusta jugarme ese tipo de bromas, pero cuando me mostró las escrituras caí en la realidad. Esa misma tarde fuimos allá los dos solos, quería presentarme al nuevo personal que tendría a mi cargo: una ama de llaves y un encargado de seguridad, puestos que ocuparon la Sra Jones y Taylor cuando mi padre vivía allí. Cuando llegamos al vestíbulo nos estaba esperando un afroamericano de unos 30 años, quien fue presentado como Benjamín Jacobs.

- Buenas tardes Sres Grey – dándonos un apretón de manos a cada uno

- Te pusiste en contacto con Taylor para los detalles del funcionamiento? – mi padre verificando la seguridad, como siempre

- Si, señor

- Bien Jacobs, el es mi hijo Theodore, dentro de una semana vendrá a vivir acá. Espero que seas tan eficiente con el, como lo fue Taylor conmigo

- Pierda cuidado, señor

- Bien – añade seco mi padre – Ted, vamos, aún tienes que conocer a Mary – caminamos a través de la sala hasta la cocina, donde se encontraba una mujer baja y regordeta, también de unos 30 años. Quien al vernos sonríe amablemente – buenas tardes Mary

- Buenas tardes señor Grey

- Buenas tardes – ella me parece simpática, no intimidante como Jacobs

- Mary, el es mi hijo Theodore, en una semana mas vendrá a vivir aquí. con el es con quien debes coordinar los detalles de menú semanal y esas cosas

- Muy bien señor, un gusto conocerlo señor Grey junior – junior, lo que me faltaba

- Deja lo de junior, solo dime Ted

- Son formalidades señor Grey – creo que me puedo acostumbrar a esa sonrisa

Cuando llegamos de vuelta a nuestro hogar, todos estaban expectantes ante mi reacción por conocer mi personal. Guau, que raro se oye eso. Estoy acostumbrado a que mi padre sea quien tiene el poder de dar órdenes e instrucciones al personal. Recuerdo que no le he dado la noticia a Gabrielle… ¿Por qué la recuerdo tanto? Ah si, me gusta.


De: Ted Grey

Asunto: Noticia de último minuto

Para: Gabrielle Mercet

Necesitaba contarte de mi nuevo regalo de graduación. Ahora puedes referirte a mí como el flamante dueño del penthouse de Escala.

Mi padre suele hacer ese tipo de regalos.

Ted.


De: Gabrielle Mercet

Asunto: Presumido!

Para: Ted Grey

Estimado Ted,

En mi país no solemos ser así de presumidos, pero teniendo en cuenta que no estamos allá, te felicito.

Gabie.

PD: Extrañé verte hoy.


¿Me extrañó? ¿A mi? De pronto me puse nervioso.


De: Ted Grey

Asunto: Agradablemente sorprendido

Para: Gabrielle Mercet

Me agrada leer que me extrañaste, cuando yo hice lo mismo.

Espero poder verte mañana.

Ted


De: Gabrielle Mercet

Asunto: También lo espero

Para: Ted Grey

En el hotel me dieron dos tickets para el ballet. ¿Quieres acompañarme?


De: Ted Grey

Asunto: Encantado

Para: Gabrielle Mercet

Tu dices cuando y a que hora te recojo.

Espero con ansias el día.

Ted.


No hubo respuesta. ¿Es eso bueno? O ¿malo? No se. Me agrada lo que lei, ella me extraño, luego me invitó a salir, guau, interesante avance. Mientras me encuentro sumido en mis pensamientos suena mi teléfono. Es ella.

- Felicitaciones por tu nuevo apartamento – su acento.

- Gracias…

- Los tickets tienen fecha de dos semanas más… espero que para ese entonces ambos tengamos tiempo…

- Y si no lo tenemos podemos crearlo…

- Eres un romántico Ted, apuesto a que muchas mujeres te lo había dicho

- Aunque tu no lo creas, eres la primera – me sonrojo levemente

- Me gustas Ted – no se que contestarle, es la primera vez que me dicen algo asi – Ted?

- Estoy aquí…

- Disculpa, quizá fui muy brusca al decirlo…

- No, está bien. Tú también me gustas y mucho – escucho su respiración del otro lado y noto que está sonriendo.

- Nos vemos mañana?

- Quieres venir a almorzar conmigo?

- Me encantaría…

- Voy por ti al mediodía. Un beso.

- Otro.

¿Qué fue eso? Una declaración, está claro. Pero, ¿Así de fácil? Una estúpida sonrisa de satisfacción se dibujó en mi rostro mientras miraba el teléfono en mi mano. Le gusto, me gusta. Que simple y libre de complicaciones. Cuando me voltee para ir devuelta a la sala veo que Phoebe está mirándome con diversión.

- La francesa?

- Tiene nombre – mi tono en muchas ocasiones se puede parecer al de papá

- Sucede que mi hermano es un grosero, que aun no presenta en familia a su amiga

- Mañana pienso traerla a comer – me sonrojo levemente

- Son novios?

- No

- Trabaja en eso hermanito, puede que venga alguien y te quite a la muchacha

- Tu? – bromeo aprovechando que estamos solos

- Si, yo por ejemplo – la risa de mi hermana es contagiosa.

Al día siguiente no sabía como vestirme, me falta un poco de la seguridad en si mismo de mi padre, el siempre sabe que vestir y como vestirlo. En cambio yo, que generalmente visto formal, no se que usar cuando no hay que serlo, menos cuando quiero dar una impresión relajada a mi invitada. Recuerdo que aun no les digo a mis padres que tengo una invitada al almuerzo. De seguro no me creerán, así que opto por no decírselos hasta que llegue con ella. Cuando me siento seguro con mi elección en cuanto a vestimenta, bajo a toda prisa las escaleras con la determinación de conducir yo mismo para ir a buscarla, pero me detiene en medio de la sala mi padre y su intrigada expresión.

- ¿Qué buscas?

- Las llaves de mi auto – cuando cumplí 18 años papá prácticamente me obligó a aceptar un auto de regalo, un Audi TTS Coupé negro, no me gusta conducir por eso siempre pierdo las llaves.

- ¿Dónde piensas ir?

- Al Fairmont Olympic

- ¿A que?

- A buscar a su amiga – interrumpe de golpe Phoebe con una divertida expresión

- ¿Qué amiga? – mi padre está aun mas divertido que mi hermana

- La conocí en el viaje, esta viviendo acá…

- Es francesa, han salido en varias ocasiones durante la ultima semana, y ayer se le declaró!

- Phoebe! No me ayudes, puedo expresarme por mi cuenta.

- Asi que francesa

- Papá, por favor, te pido que no me agobies con preguntas ahora, la conocerás, podrás estudiarla y luego me haces el interrogatorio, bueno?

- Hijo, me crees capaz? – fingiendo sentirse ofendido

- De eso y más – sonrío triunfal cuando encuentro las llaves de mi auto – vuelvo en una hora –

Conozco perfectamente el camino hacia el hotel. He hecho el mismo camino en más de una ocasión la última semana. Pero esta vez es distinto, ella viene a comer con mi familia, mi loca y amada familia. No lo había pensado, pero este es un gran paso que estoy dando. Nunca he presentado a nadie en mi familia, bueno como ya dije, no soy del tipo mujeriego.