CAPITULO 4
Subo directamente a mi cuarto a darme un baño tibio. Cuando salgo de la ducha me quedo observando al espejo y decido que desnudo luzco atractivo. Supongo que Gabrielle tuvo la suficiente experticia para notarlo conmigo aun vestido, como para querer hacerme el amor. Con los recientes acontecimientos dudo que pueda llegar a conciliar el sueño normalmente, así que decido bajar a la cocina por un poco de leche tibia. En el hogar de la familia Grey, jamás ha existido tabú a la hora de mostrar nuestro cuerpo, por lo que estamos acostumbrados a deambular por la casa ligeros de ropa y como en innumerables ocasiones, descendí a la primera planta solo vistiendo unos bóxer. En la cocina me dirijo directo al congelador, tomo una caja de leche abierta y la vierto en un vaso. Mientras hago eso aparece en el umbral de la puerta Sophie, solo lleva puesta una camiseta y pantaletas. En cuanto nota que yo estoy ahí, sonríe alegre.
- Pensé que era el único que no podía conciliar el sueño – le digo poniendo la leche en el microondas para entibiarla, luego señalo la caja y digo – quieres un poco?
- No gracias – dice tomando un vaso de agua y sentándose en la barra de desayuno, yo la imito
- Que tal el cuarto de huéspedes?
- No está mal – cuando acababa de decir eso, suelta una risita
- Que?
- Tienes aspecto de recién follado
- Disculpa?
- Lo siento, hable sin pensar – enrojece levemente – es que tienes una sonrisa de oreja a oreja, y por lo que noté fuiste donde tu novia. Discúlpame si te moleste
- Tranquila, no es mi novia
- Así que el joven Ted Grey es soltero
- Pero no por mucho tiempo
- Suertudo … o suertuda
- Por que lo dices?
- Suertudo tu, porque encontraste una pareja – cuando acaba de decir eso sonríe maliciosa y agrega – o suertuda ella, que te encontró a ti
- Eso es un cumplido? – rio levemente
- Generalmente no los hago, pero si – su mirada que antes estaba fija en mi rostro, se desvía hacia mi torso desnudo – que guapo te has vuelto con el tiempo, eso me hace sentir mal… imagina estoy mirando con ojos lascivos a un muchacho
- Hey! Ya no soy un niño, mírame como quieras – yo y mi intento por parecer maduro y seguro de mi mismo. Intento en vano de mantener mi mirada fija en la suya. Rio ante mi fracaso, ella me imita – la verdad no he cambiado tanto desde la ultima vez que nos vimos
- Eso creí – su sonrisa es sincera – sigues siendo un niño, aunque atrapado en un cuerpo adulto muy atractivo
- Gracias por eso – nuestra conversación es interrumpida por la campanilla del microondas. Me levanto a sacar la leche de el, para cuando me volteo mi padre está entrando en la cocina, vestiendo unos jeans desgastados, que jamás había visto – quieres leche papá?
- No – sonríe levemente – Sophie, que tal el cuarto de huéspedes?
- Bien señor Grey – Sophie es la única mujer que no se sonroja cuando se dirige a mi padre. Acaba de beber su vaso y se pone de pie – ahora los dejo, me caigo de sueño y mañana tengo trabajo. Buenas noches – sonrió amable y salió de la cocina. En ese momento mi padre me queda observando y sonríe
- Eres un imán de mujeres Ted
- Papá – digo abrumado – deja tus payasadas
- Como ha salido todo con Gabrielle?
- Bien
- Que tan bien?
- Muy bien
- Define "muy bien"
- Papá si quieres saber si tuve relaciones sexuales con ella, si, lo hicimos – corto su creciente sonrisa maliciosa
- Y que tal lo pasaste?
- Bien – me incomoda hacia donde va esta conversación, si bien confío ciegamente en mi entrometido padre, en este tema especifico no me siento cómodo – no quiero dar detalles
- Tampoco los quiero, solo quiero asegurarme de que mi hijo tenga una sexualidad plena
- Papá! Deja que descubra todo eso por mi mismo
- Entiendo tu necesidad de privacidad, pero no puedo dejarte a la deriva – entiendo por que amo a este hombre, su incondicionalidad hacia nosotros
- Te prometo que si necesito un consejo, si tengo una duda o cualquier cosa relacionada, acudiré a ti – le doy un abrazo como los de Phoebe – ya que quieres ayudarme… que crees que es mejor un método anticonceptivo o preservativo
- La chica era virgen?
- No
- Preservativo, no sabes con cuantos ha estado antes que contigo – la idea de que hubo alguien antes que yo no me agrada, debo haber puesto mala cara porque mi padre añadió – hey, si no era virgen debes asumir que estuvo con uno o varios antes que tu
- Lo se – trato de sonar sereno – es solo que la idea no me agrada
- Te entiendo – dice mientras se sienta en la barra de desayuno – si tu madre…
- Mamá era virgen cuando te conoció? – lejos de parecerme morbosa la idea, me inspiro devoción
- Si – su rostro se suavizó, me agrada escuchar a papá hablar de su relación con mamá – es extraño hablar de esto contigo, pero si tu madre hubiese sido tocada por otro hombre antes, no lo hubiera soportado
- Comprendo – nos quedamos en silencio un par de minutos, luego de eso me atrevo a bromear – cuando llegue el momento de Phoebe, estarás dispuesto a tener esta conversación con ella?
- Jamás, mientras yo viva, será el momento de Phoebe –
- Supéralo Grey, ya llegará el día – le doy un par de palmadas en la espalda y añado – lindos pantalones – Dejé a mi padre en la cocina riendo y moviendo la cabeza de lado a lado.
Cuando despierto en la mañana me parece que lo sucedido el día anterior fue un sueño. Recuerdo a Gabrielle desnuda entre mis brazos, su respiración en mi cuello y su sensual aroma. Gabrielle, mi dulce Gabrielle, resultó ser una pequeña y delicada caja de sorpresas. Con todo eso en mi mente decido hacerle una visita matutina, quien sabe, quizá me reciba de la misma manera que el día anterior. Me doy una ducha, me visto, bajo a la cocina y tomo una manzana. De salida me encuentro con Sophie y su atuendo de trabajo, una falda negra hasta la rodilla, blusa roja de satín, tacones rojos y un maletín negro. La leve separación de la tela de la blusa deja entrever un par de pechos firmes y generosos; y los tacones sacan a relucir lo mejor de sus tonificadas piernas. Una mujer.
Conduzco el Audi hasta el hotel, durante el viaje enciendo la radio y esta sonando Titanium de David Guetta, nunca olvidare esa canción, pues justo estaba sonando cuando descubrí que mi pequeña hermana es bisexual. Dentro de todo la melodía es pegajosa y el estribillo fácil de comprender. Subo en el ascensor cantándolo hasta llegar a la puerta de Gabrielle.
- You shoot me down, but I won't fall, I'm titanium – el aspecto de Gabrielle es extraño, está despeinada, con las mejillas enrojecidas y envuelta descuidadamente en su bata, se ve sorprendida de verme en su puerta tan temprano – buenos días hermosa – la beso en los labios, pero a ella parece disgustarle. Noto un leve aroma a cigarrillo y alcohol, aunque no estoy seguro
- Teddy…
- Que sucede? Parece que viste un fantasma, puedo pasar? – mi instinto me dice algo anda mal
- Teddy, creo que tenemos que hablar – se acomoda la bata y adquiere una mirada melancólica – sobre lo que sucedió entre nosotros ayer
- Hay algo mal? – hice algo mal?
- Si – esa palabra cayó como un balde de agua fría directo sobre mi cabeza – creo que…
- Que? – me exaspera su actitud, si hay algo mal debe decírmelo sin rodeos
- Creo que fue un error – un error?!
- Que?
- Lo que siento por ti es muy fuerte - sus ojos se llenan de lagrimas automáticamente – que me parece un error haberlo manchado con sexo
- Es natural, no crees? – hasta yo, un inexperto, lo sabe – dos personas se quieren, mas allá de la amistad, sienten cosas fuertes y… y los lleva inevitablemente al sexo… yo siento una gran atracción por ti... pensé que... pensé que era mutuo
- Te quiero Ted, mucho – una lagrima cae por su mejilla – pero quiero que olvidemos lo que sucedió ayer y vamos mas lento – Mas lento? Increíble!
- Si es eso lo que quieres – dirijo mi mirada hasta el escote de su bata y noto que lleva puesta algo asi como una camisa, estoy demasiado confundido para darle importancia – hasta luego
Yo, Ted Grey, el heredero de un imperio económico, un error? El único error fue involucrarme de esa manera con una desconocida, esto no se va a quedar así. No. Gabrielle Mercet recordará el día en que acepto cometer tamaño error. Siento una sed de venganza apoderarse de mi, luego rompo en lágrimas. Bajo deshecho hasta la recepción, tomo el auto y me dirijo a Escala, en ese minuto comprendo que ese apartamento se convertirá en mi refugio, mi guarida. En ese minuto comprendo que los sentimientos deben ser reservados para quienes lo merezcan y no una persona que vengo recién conociendo. En ese momento en mi cerebro se oye un click: relaciones casuales. Entendí porque son tan populares entre la gente de mi edad, no hay complicaciones. Es solo sexo y a olvidarse de la chica en cuestión, ni siquiera necesito saber el nombre de ella, lo único que necesito es saber elegirla de algún bar o discoteque. Hasta luego al viejo, aburrido y sentimental Theodore Raymond Grey, bienvenido al nuevo y mejorado Ted.
