CAPITULO 7

Esa noche regrese a casa de mis padres. Al llegar allí me dirigí a la cocina por un vaso de agua, luego salí al patio a beberlo. Creo haber llevado un poco mas de 10 minutos afuera cuando, sigilosa cual felino, Sophie se acerco a mi por la espalda y me besó en la mejilla.

- Como estuvo la noche de parranda?

- Bien – recuerdo a la chica del bar – creo

- Que paso? – con una risa maliciosa en su rostro

- Nada… bueno algo

- Guau! Con ese nivel de detalles no necesito mas

- Una chica me masturbo en medio de la pista de baile

- Ah.. eso – reprime una risita – fue divertido?

- Increíblemente si

- Si que lo es – ahora riendo a sus anchas – recuerdo haberlo hecho alguna vez.

- Tu? La profesora de algebra?

- Hay cosas de mi que tu no sabes

- Ya veo…

- Hey! Tranquilo no soy una ninfómana ni nada por el estilo – baja la mirada – de hecho, si lo fuera nosotros ya habríamos tenido un par de encuentros

- Eso quiere decir que no crees que soy un niño

- Desde que fuiste en mi rescate a ese motel, deje de mirarte como un niño… eres como una especie de príncipe montado en un Audi - No supe que responder, solo me limite a abrazarla y besarla en la comisura de los labios. Sabia que le producía algo, pero no quería forzar las cosas. Quizá con el tiempo se de algo con mi sexy profesora de algebra, o quizá no. Quería averiguarlo, pero si de algo estoy orgulloso es de mi determinación para las cosas: no lo forzare, si se tiene que dar, se dará. – después que te fuiste las cosas en la casa se pusieron color de hormiga! Tu madre bajo de su cuarto y le pidió a la novia de tu hermana que se fuera. Pobre Phoebe estaba tan triste. Tuve que oficiar de hermana mayor, ya que tu no estabas –

- Pero que fue lo que mi madre le dijo a Phoebe?

- Que estaba decepcionada de la hija que tenia, que no la había educado para que tuviera ese tipo de orientaciones y que debería aprender un poco de ti

- Pobre pequeña…

- Tu madre hablo desde el dolor, la incredulidad y lo más probable es que no haya pensado lo que dijo…

- Y mi padre que dijo?

- Solo se limito a calmar a tu madre y llevársela a su cuarto – hizo una pausa para sentarse en el suelo – creo que tu madre necesita que hables con ella. Con ella y con Phoebe – mire hacia su ventana, estaba oscura – déjala descansar, pensé que jamás iba a parar de llorar

- Gracias por estar con ella –

- Es lo menos que podía hacer por la hermanita de un amigo – todo esto lo dice con un guiño.

- Esta bien, esta bien – rio por lo bajo - iré a dormir, mañana será un día raro – rodeo su cintura con mi brazo y la beso levemente en la mejilla, aun con la tenue luz del patio noto que sus mejillas se sonrojan y su respiración se agita, así que así se siente ser Christian Grey.

Vuelvo a mi cuarto e intento conciliar el sueño durante muchas horas, creo que al final pierdo la cuenta, hasta caer en un sueño profundo. Al día siguiente me despierto sobresaltado, había olvidado que estaba en casa de mis padres, al recordar la ultima noche decido levantarme e ir a la habitación de mi hermana para saber como esta después de lo sucedido. Golpeo la puerta y nadie responde. La abro cuidadosamente y en el balcón esta Phoebe son los auriculares puestos y contemplando el Sound con ojos de ensueño. Me acerco a ella esperando que note mi presencia, pero no lo hace sino hasta que estoy a su lado.

- Me asustaste

- Lo siento – la beso en la frente – como estas? – no responde – anoche hable con Sophie y me conto lo que paso con mamá

- No quiero hablar de eso

- Bueno, ya sabes que cualquier cosa que necesites estoy en la habitación de al lado, o a una llamada de distancia – vuelvo a besarla en la frente y noto como se estremece al tiempo que intenta reprimir el llanto – no olvides que te amo por sobre todas las cosas pequeña

- Y yo a ti Teddy – soltando por fin el llanto. No dije nada solo la abrace y deje que llorara. Hay veces que solo eso se puede hacer. Cuando se calmo por fin pudo hablar – mamá fue muy dura conmigo, jamás la había visto así

- Tienes que entender que es difícil de entender todo este nuevo mundo que nos has presentado. Si bien es lo mas natural del mundo para los tiempos que estamos viviendo, es distinto ser los protagonistas de esa historia. Recuerdas como me puse cuando lo supe? Fue extraño, duro e incluso aberrante en un principio. Pero cuando te escuche comprendí que para ti, eso es lo mejor y más sano.

- Y por que mamá no piensa como tu?

- Eres su pequeña…

- Y papá por que no me ha dicho nada?

- Papá esta confundido aun, por eso no ha querido decirte nada… creo

- Teddy… ayúdame

- Yo hablare con mamá, tranquila – la abrazo, y giro un par de grados la conversación – y Greta… cuales son sus intenciones contigo?

- Ted!

- Solo quiero cerciorarme que nadie te rompa el corazón, además teniendo en cuenta que si lo hace no podre romperle la cara, es lógico que quiera saberlo – por fin una sonrisa adornando el bello rostro de mi pequeña, exasperante, pero dulce hermana – no dejes de sonreír, la vida fue hecha para eso. Sigue luchando por lo que quieres. Que del obstáculo "madre" me encargo yo. Salí de la habitación de mi hermana camino a la cocina a desayunar, de camino me encuentro a los hombres de seguridad, me pregunto que hacen aquí aun. Se supone que papa sale a la oficina temprano los sábados. Cuando entro en la cocina noto el porque: Papá no fue a la oficina. – que haces aquí Grey?

- Es tu madre – da un sorbo a su taza de café – esta angustiada, no soporta la idea de una hija homosexual… no pensé que lo iba a tomar así.

- Crees que sea bueno que yo hable con ella?

- Estaba esperando que dijeras eso – me da una palmada en la espalda – no esperaba menos de un hombre Grey –

- Guau! No responderé nada a esa frase... tan curiosa.

- Hijo, sabes que no se lidiar con este tipo de problemas, siempre es tu madre quien los arregla por mi, pero ahora que es ella el problema no se que hacer – se queda mirando por la ventana hacia el patio – tu eres en muchos sentidos como ella, pero en otros…

- Como tu? – sonrió – Hey Grey! No te acostumbres.

Subo las escaleras pensando que le diré a mi madre, decenas de ideas cruzan mi mente mientras estoy a solo pasos de su puerta. Golpeo y la débil voz de mi madre responde desde el otro lado invitándome a pasar. Cuando lo hago, la veo ahí en su cama, vistiendo camisón y bata, se le ve tan frágil, tan pequeña, tan… deprimida. Rodeo la cama para abrir las cortinas y dejar entrar los rayos de sol matutino, con el fin de lograr que algo de vitamina D ingrese en su organismo que a simple vista se ve debilitado. Me recuesto a su lado y ella acaricia mi cabello como cuando era pequeño y durante los viajes de papá yo dormía con ella solo por que mi él lo había encargado.

- A Phoebe nunca le gusto dormir con nosotros – digo levemente – prefería estar en su cuarto escuchando música o leyendo – el silencio – Phoebe siempre ha sido fuerte y ha sabido lo que quiere desde pequeña – mas silencio – recuerdas aquella vez que llamo a papá a Francia para que le trajera un vinilo de Edith Piaf… el no quería traérselo porque pensaba que era un capricho de niña y que en realidad no lo quería, bueno el capricho lleva varios años, porque no hay día que no lo escuche – el silencio me esta matando – madre, mírame a los ojos – digo incorporándome y mirándola fijamente, se nota que ha estado llorando – comprendo lo difícil que es para ti enterarte de la inclinación sexual de tu hija, pero créeme que es mas difícil para ella la desaprobación que recibió de ti. Está destrozada, y por lo que veo tú también. Porque no la escuchas? Phoebe es inteligente, valiente y decidida. Si algo le gusta no es por capricho – mi madre comienza a llorar – y tu? Tú eres Anastasia Grey, una luchadora. Déjame recordártelo, pero eres la única que logro enamorar al obseso del control de mi padre. Tu tienes la fortaleza para comprender esto… no le hagas esto a tu hija, por favor no lo hagas.

- Creo que el único valiente aquí eres tu – dijo después de minutos de silencio – no se que decirle, se que fui muy dura e insensible con ella.

- Que tal si le dices todo lo que la amas y que vas a respetar sus preferencias? – limpio una lagrima que corre solitaria por su mejilla – estoy seguro que con esas simples palabras ella se dará por satisfecha

- Está bien… lo intentare.

- Te amo madre – la abrazo más fuerte. Nos quedamos así un buen rato, hasta que fue ella quien se levanto

- Creo que tengo que darme una ducha, hablar con Phoebe – dijo tomando su BlackBerry para verificar su bandeja de entrada de e-mail, y agrego – y además tengo que revisar unos manuscritos que llegaron ayer a la editorial… me vas a disculpar pequeño – me besa en la frente – pero te dejo solo

- Volviste Ana! - digo riendo

Dejo a mi madre en su revuelo por cumplir con las labores propuestas, me dirijo a la cocina a comunicarle a mi padre que su esposa ha vuelto a ser la misma de siempre, y que le aconsejo vuele a la oficina para ocuparse por la empresa. Mientras yo me dispondré a descansar en la terraza leyendo o bebiendo una taza de te. Al hacerlo, me duermo y comienzo a soñar con una morena, de piel tersa que se acerca a mí, con deseo en la mirada lasciva hacia mí. Cuando esta a pocos centímetros la reconozco: Sophie, vistiendo un vestido strapples negro, corto y muy ceñido, el pelo cayéndole en ondas sobre el par de firmes pechos, tacones negros, que hacen resaltar sus muslos contorneados. Se queda mirándome por un instante y me besa, como jamás nadie me había besado, comienzo a excitarme de sobremanera, la siento tocarme el pecho bajo la camiseta, yo muevo mis manos tocando su figura, cuando ella comienza a acariciarme sobre el pantalón, despierto. Despierto y noto que el pantalón de pijama no disimula para nada mi erección, que demonios, ya no soy un adolescente para que me pase esto.

- Tapate – Sophie lanza un cojín en mi dirección – si tu madre te viera en ese estado, no estaría muy complacida –

- Disculpa – digo tomando el cojín y tapándome – ni siquiera cuando era un adolescente me pasaban estas cosas

- Descuida… soñabas con Gabrielle? – dice mirando el suelo

- No

- Oh

- Soñaba contigo – enrojecí al instante – disculpa, pero es verdad

- Guau! – se ve realmente sorprendida – gracias por el cumplido – solo rio – amm… venia a pedirte un favor, pero creo que no es apropiado

- Sophie, sabes que puedes pedirme lo que quieras – digo quitándome el cojín, ya había vuelto a la normalidad

- Me llamó Robert, mi ex marido, para que fuera a buscar unas cosas al departamento donde vivíamos… me puedes llevar?

- A modo de príncipe en un Audi?

- A modo de mi príncipe en un Audi.

- Me daré una ducha y estoy contigo en menos de una hora. – y así lo hice subí rápidamente a mi habitación, entre al baño, me di una ducha aun mas rápida, me vestí y cuando iba por el pasillo divise a Phoebe dándole el abrazo Grey patentado a mi madre, al parecer se están entendiendo. – acabo de ver a mi madre con Phoebe tal como siempre – le digo a Sophie cuando vamos en el auto camino a su ex departamento – creo que debería dejar de lado la economía y comenzar en psicología

- Pero eres brillante en la economía – dice mirando el cielo

- Pasa algo?

- Es solo que hace tiempo que no estoy en ese departamento, no me siento capacitada de hacerlo sola

- Por eso vas con tu príncipe – solo ríe – que hay de malo con tu departamento, bueno ex departamento

- Mi ex marido tenia gustos extraños para el común de la gente – dice volviéndose hacia mi – gustos que poco a poco me fueron gustando, pero no era 100% feliz con ello, creo que por eso fuimos dejando de querernos… quizá el nunca me quiso y solo fue por… su conveniencia.

- Y que tipo de gustos son esos?

- No creo que quieras saberlo

- Claro que quiero

- Bueno, mi ex marido es un… dominante – ante mi cara de no comprender nada, continua – un dominante tiene una esclava, que hace todo lo que es señor le pida

- Oh, comprendo

- Me di cuenta que en realidad no es lo que yo quería, no quería ser una sumisa toda mi vida – su voz refleja angustia – no quiero que nadie se entere de lo que pase – toca sus muñecas y recuerdo las marcas que tenia el primer día que la vi

- Esas marcas en tus muñecas, te las hizo el?

- Si

- Cuando me di cuenta que eso no era lo que yo quería, el no quería dejarme ir, de hecho la sumisa jamás decide cuando es momento de terminar todo. Tuvimos una sesión de despedida, que fue la más sádica que puedo recordar: lagitos, fustas, cera, pinzas y otras cosas que tú no podrías ni imaginar.

- Cuanto lo siento

- No lo hagas – dice mirándome a través de sus ojos vidriosos – es la única forma de sexo que conocía… bueno que conozco

- Quieres decir que nunca has estado con un hombre de otra manera? Me refiero a que nunca un hombre ha sido amable contigo en la cama? – creo que esta revelación no era lo que yo esperaba para una tarde con mi amiga

- No, jamás. Disculpa si te incomode pero creí necesario ser sincera contigo.

- Esta bien, eso es lo que hacemos los amigos


** Chicas! Disculpen los meses de demora, pero estaba en medio de cosas relacionadas a la universidad. Y creo que fue necesario este mega receso para que hoy pueda decirles que soy Enfermera!... Gracias por los reviews que dejan en la historia. Las aprecio! **