¡Yu-Gi-Oh!: El último duelo

Capítulo 3

En la tienda-escuela de los Moto, el abuelo de Yugi barría las calles como era de costumbre. Jamás se imaginó que su nieto fuera a llegar cuando un taxi se posiciono enfrente de él.

-¿Y ahora?-cuando se abrió la puerta vio descender a una niña de pelo azul acompañada de un joven muy conocido para él-¿Yugi?.

-Abuelo, cómo siempre barriendo-Yugi dejo su maleta en el suelo.

-Tú sabes que no me gusta recibir a mis clientes y estudiantes con el piso sucio-el mayor de los Moto fijo su vista en la niña que acompañaba a su nieto-¿Y esa niña?.

-Eh, bueno-Yugi miro a Minerva que estaba parada junto a él-Ella es Minerva y es mi guía en las ruinas griegas.

-¡¿Qué es tu hija?!-el corazón del señor Moto comenzó a acelerarse al escuchar lo que dijo su nieto.

-¡No!-Yugi alzó la voz para negar-¡Es mi guía!.

-Ah, qué alivio-el alma regreso al cuerpo del señor Moto, pero otra duda volvió a invadirlo-¿Y para que quieres una guía de ciudad Domino?.

-Ah, Dios mío-Yugi se llevó una mano para tapar su cara, se le olvidaba que su abuelo ya estaba muy grande y se le dificultaba escuchar-Bueno, hablaremos de eso luego, abuelo. Por ahora quisiera buscar a Joey, necesito verlo.

-Joey, seguramente lo encontraras en una de las arenas de Kaiba Corp., ese muchacho no se rinde, en verdad quiere superarte y sino entrenas como se debe, Yugi, en poco tiempo te quitaran el título de Rey de los juegos-Yugi suspiro ante lo que dijo el más viejo de los Moto-Oye, ¿no irás a ver a tus padres?.

-¿Mis papás están en ciudad Domino?-Yugi se sorprendió al escuchar esto ya que normalmente se encontraban de viaje.

-Así es, aunque salieron a desayunar. Yo no pude acompañarlos ya que debo abrir la tienda y esperar a mis estudiantes. Será una gran sorpresa para ellos verte. ¿Por qué no esperas a que lleguen?, de seguro Joey vendrá. Siempre lo hace y así le darás la sorpresa-espero a que su nieto pensara su respuesta lo que no tardo mucho.

-Está bien, lo esperare-Yugi miro a Minerva-aunque primero, hay que avisar que estás conmigo, Minerva.

-¿Y a quién?, yo soy huérfana-la cara de Yugi denoto pena y vergüenza-No te preocupes, ya no me importa eso. Aprendí a vivir con eso desde que tengo memoria.

-Lo siento, no quería hacerte sentir mal-la niña negó con la cabeza y sonrió-¿Qué te parece sí mientras esperamos a mi amigo te enseño los conceptos básicos del duelo de monstruos?.

-Eso sería genial-Minerva atrapo el brazo derecho de Yugi.

Aunque la amenaza de aquel ser quedo en el pasado para Yugi, el Faraón en el mundo de los espíritus no había dejado pasar esto. Sus sacerdotes siguieron investigando sobre aquel ser que se atrevió a profanar su morada de descanso haciendo que Atem se movilizara a pesar de ya no contar con un cuerpo humano.

-Será mejor que cambie ese rostro molesto, Su Alteza-el joven Faraón salió de sus pensamientos para verlo fijamente-Si sigue así en su próxima reencarnación su cara parecerá la de un anciano.

-Shimon, ante tal situación no puedo estar tranquilo. Se supone que esté lugar no pueden acceder energías oscuras, es el lugar de reposo de las almas justas-tomo el rompecabezas que yacía colgado de su cuello-Se suponía que derrotando a Zorc Necrophades la maldad dejaría este mundo.

-Es sencillo de explicar, Su Alteza. Cuando usted sirve un vaso de agua sólo lo llena con la cantidad de agua que necesita-su protegido asintió-pero si usted no tiene el control de la jarra que contiene el agua está no dejara de llenar el vaso y eso traerá como consecuencia que el agua salga del vaso y caiga sobre la mesa.

-¿Quieres decir que la energía oscura se ha salido de control?-Shimon asintió-Ahora entiendo. Entre más energía oscura mande al mundo de las Sombras cuando estuve en el mundo mortal esta fue saliéndose de su lugar.

-Exacto. Las fuerzas oscuras al igual que la de la luz tienen un límite y cuando han sido desbordadas pueden causar grandes estragos en el mundo. Por eso, hay que mantener un equilibrio entre ambas. La luz no puede estar sin la oscuridad y la oscuridad no está completa sin la luz-el Faraón se levantó de su trono y fue hacia él-¿Qué es lo que piensa hacer, Su Alteza?.

-Por desgracia ya no puedo regresar al mundo de los vivos y prevenir a Yugi. Mi destino quedo sellado en aquel duelo. Mi destino era destruir los planes de Zorc para evitar que trajera de vuelta los juegos oscuros-Atem se dirigió a la salida-(No me queda más que esperar que Yugi pueda contra esté nuevo enemigo. Yugi, sé que podrás hacerle frente, confió en ti. Sé fuerte).

-El Faraón Atem no ha dejado de pensar en ese chico llamado Yugi-Shimon, que tenía la misma apariencia de Solomon Moto, veía como el joven gobernante de Egipto abandonaba la sala del trono-Es cierto, su destino ha sido sellado y sólo queda aguardar la llegada de una nueva vida. O tal vez.

En todo Domino se vivía un ambiente de paz. Un joven rubio corría por las aglomeradas calles de Domino, en su brazo izquierdo tenía un disco de duelo. Ya era tarde y de seguro el señor Moto lo regañaría por su retraso lo cual siempre era normal. El duelo que tuvo en las arenas de Kaiba Corp. se había extendido más de la cuenta. Su ego le había jugado una mala pasada. Con eso de que Yugi casi no jugaba y que él junto con Kaiba eran los mejores duelistas le llenaron de orgullo. Orgullo desmedido que casi hace que pierda contra un novato.

-Lo bueno es que mis amigos no están en el país, salvo Tristán, pero está tan ocupado cortejando a mi hermana que ni se da cuenta cómo voy en los duelos-el rubio vio a unos metros la tienda de los Moto-No le diré nada al abuelo, de seguro se enfadara y me dirá esos discursos de que el ego y cosas así.

Cuando abrió la puerta le sorprendió ver una tienda vacía lo cual no era normal para esas horas. Joey se adentró más en la tienda hasta que llego a la casa y lo que encontró fue a un montón de estudiantes alrededor viendo lo que parecía un duelo.

-(¿Será que el abuelo está combatiendo?). Con permiso, Joey Wheeler acaba de llegar-cuando se abrió paso entre los principiantes se encontró con un tablero viejo de duelo de monstruos-Pensé que ya no existían.

-Sh-Joey miro a la persona que lo cayó. Era una niña de pelo azul que lo miraba molesta.

-Mi hechicera atacara a tu monstruo boca abajo-decía un niño de pelo castaño que tenía dos cartas en su mano izquierda.

-Creo que te adelantaste de nuevo, Drue-Solomon miro a su aprendiz-Dejarte llevar por ser el mejor de la clase fue tu perdición.

-¿Por qué lo dices, maestro?. Creo que puedo ganarle, es más, lo hice. Soy el único que ha podido acorralar a Joey-Drue puso sus ojos grises en su maestro.

-Creo que no será así-el rival de Drue volteo la carta que esté ataco y resulto ser Malvavisco.

-¡¿Qué?!-Drue dejo caer sus últimas dos cartas sobre el tablero-Malvavisco, eso quiere decir que…

-Sí no tienes las cartas que evitan el efecto de atacar a Malvavisco en modo de defensa esté te quitara 1000 puntos y así se acaba el duelo-Drue se quedó en shock-Fue un buen duelo, eres muy bueno como dicen aquí.

-Ese Malvavisco-Joey miro al rival de Drue y se sorprendió al ver a su mejor amigo tomando su mazo-¡Yugi!.

-Uh-el aludido miro a la persona que le llamo-Joey, la persona que tanto quería ver.

En Kaiba Corp., Seto Kaiba se encontraba diseñando lo que sería otro duelo. Quería saber que tan buenos eran los duelistas que salían de la escuela de Solomon Moto comparados con los que Kaiba Corp. ha entrenado.

-Hermano, ya es hora de que dejes eso, no has comido-Mokuba se acercó a su hermano mayor con una bandeja con comida-Sí te malpasas no estarás al cien para tu nuevo torneo.

-Mokuba, cuando vienes con una bandeja de comida a mi oficina quiere decir que ese engreído sabelotodo de Yugi Moto se encuentra en el país, ¿cierto?-despego sus ojos de la computadora para ver a su hermano que asintió-Perfecto, ahora ese tonto no podrá negarse a combatir en uno de mis torneos.

-Pero, hermano. Yugi se ha mantenido los últimos dos años fuera de esté ambiente. Las únicas veces en las que ha jugado es contra ti y eso es porque siempre lo acorralas cuando llega. Pensé que yéndose el Faraón de esté mundo dejarías tu rivalidad con Yugi-Kaiba dejo de mirarlo y siguió con su trabajo en el ordenador.

-Deberías de dejar esas tonterías en el pasado, Mokuba-Seto tomo el vaso que contenía jugo de naranja para calmar a su hermano-Ahora déjame trabajar. Tengo que encontrar una manera de que Yugi entre a mi torneo.

-Seto-Mokuba sabía que el sólo nombrar a Yugi ponía de pésimo humor a su hermano así que se marchó dejando a Seto con sus planes.

Yugi y Joey salieron de la tienda de juegos de su abuelo y se embarcaron a caminar por las calles de Domino. Joey se sentía feliz al tener de nuevo a su amigo, el chico de cabellera picuda como él le decía aunque podía sentir que algo no andaba bien y era por esa mirada seria que tenía Yugi a pesar de sonreír, él podía notar que su llegada se debía a un problema.

-Yugi, sin rodeos, ¿Qué pasa?-Yugi volteo a verlo-Sé que no es común en ti venir aquí a menos que hayas acabado tus investigaciones. ¿Qué pasa, viejo?.

-Bueno, pasa algo y no sé si podré hacerle frente-Yugi seguía pensando en aquella pesadilla que tuvo antes de llegar a Domino-Es algo que está por encima de las capacidades humanas.

-Yugi-Joey se detuvo y esto ocasiono que Yugi lo hiciera y lo mirara frente a frente-si hay algo que aprendí de ti en la aventura que tuvimos es que no importa si es un ser mágico o un simple humano, tú siempre logras encontrar una salida, jamás nos has defraudado. Mírame, yo soy la prueba de que el más torpe en duelo de monstruos puede llegar hacer uno de los mejores duelistas que hay. Y todo eso lo aprendí gracias a ti, a tu amistad.

-Joey, eso lo has conseguido por ti mismo, no necesitabas la ayuda de nadie-Yugi recordó las veces en que Atem o Yami fue el que dio la cara en las peleas en el mundo de las Sombras-Está lucha es distinta a un duelo de monstruos tradicional. Prepara al mundo para un posible retorno de los juegos oscuros.

-Pero Yugi, es exactamente lo mismo-el rubio miro el cielo-Creo que aún no hemos tenido en claro lo que significa el duelo que tuviste contra el Faraón. En mi punto de vista creo que el duelo no sólo te daba la libertad en tu cuerpo y mente sino que también el hecho de que combatieras libremente a todo rival ya sea mágico o no y prepararte para las trampas que te tiendan. Yo creo que es lo que el duelo significo para ti.

-Tal vez tengas razón, pero-Yugi alzó su muñeca derecha-Ishizu vino a prevenirme-Joey veía con asombro su pulsera-Tengo una rara sensación de que muy pronto mi nuevo enemigo atacara. No me dejara un solo momento hasta que me destruya, Joey.

-Amigo, no importa que enemigo sea, incluso si es el mismo Zorc, yo estaré apoyándote-Joey esperaba que sus palabras animaran a su amigo y le dieran el valor necesario para enfrentar una nueva prueba.

-Gracias-Yugi vio su pulsera-(Espero que esto signifique que no importa si estás en este mundo físicamente o no, siempre estarás a mi lado. Yami, mejor dicho, Atem).

En la noche, Yugi intento dormir, esperaba que ahora consiguiera por lo menos tener una noche tranquila y diferente a la anterior. Sin darse cuenta la pulsera que le había dado Ishizu empezó a brillar. En el mundo de los espíritus, el Faraón volvió a su balcón, esperaba que el mismo cielo le diera la respuesta a su pregunta. ¿Quién era su nuevo enemigo?.

-Me siento impotente en no poder ayudar a mis amigos-Atem trajo a su mente las caras de sus amigos que lo apoyaron en su travesía-Pero sé muy bien que ellos lograran superar cualquier adversidad-suspiro y con eso se disponía a irse pero algo perturbo lo más profundo de su alma-¿Qué es esto?-sin más desapareció.

En un lugar lejano al mundo espiritual y el mundo mortal, el Faraón Atem fue traído por alguna razón que él aún desconoce, pero no tardó mucho en tener compañía. Ante sus ojos se materializaba su mejor amigo, la persona que compartió su cuerpo para que él lograra acceder a sus recuerdos y completar así su misión en el mundo.

-¿Eres tú Yugi?-el aludido alzó la mirada.

-¿Yami?-Yugi abrió los ojos tanto como pudo-Quiero decir, ¿Faraón Atem?.

-Sí eres tú. Esto no puede ser un sueño ya que en el mundo de los espíritus no puedo dormir-Atem fue hacia su amigo.

-Pero-Yugi se llevó su mano derecha a su mejilla y la pellizco-Dolió un poco, pero tampoco es un sueño, no para mi-Atem y Yugi se quedaron en silencio esperando que el otro dijera algo-Así que…-Yugi no podía aguantar más y abrazo a su amigo-Creí que jamás te volvería a ver.

-Me alegra verte, Yugi-Atem separo un poco a Yugi para verlo mejor. El tiempo había hecho el trabajo de que aquel pequeño adolescente, semejante a él, tuviera ahora su misma estatura-Ahora nadie nos reconocería salvo por el color de piel.

-Todo el mundo dice que tú y yo nos parecemos mucho-Yugi se ha parto un poco-Aunque creo que se equivocan, yo jamás seré como tú.

-No te hagas menos, amigo. Recuerda que demostraste ser superior a mí-estás palabras hicieron que Yugi desviara su vista y esto llamo la atención de Atem-¿Qué sucede?.

-Yo…hay algo que no se si pueda enfrentar sin tu ayuda-Yugi veía su amuleto-Es algo que está más allá de la fuerza humana.

-Yugi, dudo que haya algo que tú no puedas hacer-Atem presentía que el mismo mal que lo ataco ahora iba tras su amigo-Recuerda que tus miedos le dan poder a tu enemigo. Sí te rindes desde ahora no podrás salvar lo que más quieres.

-Lo sé-Yugi miro al Faraón-Pero esté es un juego que un humano como yo no puede acceder. ¿Recuerdas la vez en que casi desaparezco en el duelo contra Pegasus?-Atem suspiro-Sé que tú también has sido advertido.

-¿Acaso tú también?-lo que más temía el Faraón se hizo realidad-Lamento no poder ayudarte. Por desgracia ya no puedo regresar al mundo de los mortales para ayudarte en esté juego, Yugi.

-La verdad no tengo miedo a combatir-Yugi alzó su mano derecha para que Atem pudiera ver su pulsera-Lo que temo es a la energía que sale del mundo de las Sombras.

-Y eso es porque esa energía fue la que encerramos juntos en nuestros duelos, Yugi-el joven Moto se sorprendió-Sí, Yugi. La energía oscura que desprendían nuestros enemigos fue acumulándose hasta tal punto en que ya no puede ser contenida.

-Sabes, con tu presencia has hecho que vuelva a tener las energías que creía pérdidas-Atem sonrió-¿Aún recuerdas nuestro dicho?.

-Claro, cómo olvidarlo-Atem alzo la mano derecha que tenía en puño y sólo el dedo pulgar sobresalía-Es tu turno.

Tanto Atem como Yugi comenzaron a brillar. El joven Faraón regreso a su lugar de origen y Yugi retorno a su hogar.

Continuará….