¡Yu-Gi-Oh!: El último duelo

Capítulo 4

Al día siguiente, Minerva llevaba una charola con un rico desayuno para su maestro en duelo de monstruos. Yugi se había levantado muy temprano ya que iría a probar suerte con Joey en las arenas de Kaiba Corp., ya sabía que Kaiba se daría cuenta de su presencia cuando pusiera el primer pie dentro. Minerva entro y vio a Yugi con una ropa distinta a la que habitualmente usaba. Una playera negra sin mangas ajustada a su cuerpo unos pantalones grises que llevaban un cinto especial para portar sus cartas y unas pulseras con picos en sus muñecas.

-Vaya, así ya no parece un arqueólogo, Señor Moto-Yugi giro para ver a una sorprendida Minerva con una charola en sus manos.

-Buenos días, Minerva-Yugi fue hacia ella y vio la comida-¿hiciste eso para mí?.

-Sí, como siempre-Minverva le entrego la charola-¿Paso algo anoche?-Yugi tomo la charola y la miro confundido-Lo digo porque se nota distinto. Se le ve más feliz.

-Ah, bueno, digamos que pude hablar con un viejo amigo-Yugi fue hacia la cama y se sentó en la orilla-Acompáñame a desayunar, Minerva.

-Sí-la niña se sentó a lado de Yugi y cogió un pan tostado-¿Hoy podre retar a alguien a duelo?.

-Bueno, es muy pronto, aún te tengo que enseñar muchas cosas-Yugi tomo el vaso que contenía jugo de naranja-Pero hoy no podré hacerlo, tengo que resolver algunos pendientes.

-Uh, que lastima-Minerva agacho la mirada.

-No te preocupes-la niña lo observo-el abuelo es un excelente maestro, lo que sé de duelo de monstruos lo aprendí de él. Sé que si te quedas a observar sus clases con sus estudiantes en poco tiempo estarás combatiendo.

-Sí es así, lo haré-Minerva se encontraba más repuesta-y cuando domine mejor el juego, mi primer duelo oficial será contigo.

-Claro-Yugi observo como la niña dio un gran mordisco al pan tostado-Estaré entrenando para nuestro duelo. No seré un rival fácil.

-Tampoco yo-Minerva sostenía la mirada retadora y desafiante de Yugi.

En el mundo de los espíritus, Atem se encontraba un poco más tranquilo al poder hablar de nuevo con Yugi. Esperaba que esa oportunidad se diera pero no de la manera en que fue. Ahora lo que mantenía su mente cautiva era el enemigo que amenazaba con destruirlos a él y a Yugi. Sabía cuál era su origen y su plan, pero como combatirlo junto con Yugi.

-Faraón-Mana entro corriendo al balcón atrayendo la atención de Atem-Los sacerdotes necesitan hablar con usted.

En la sala del trono, los seis sacerdotes que protegían los artículos milenarios se postraban ante su Rey. Atem los veía desde su trono, esperaba que tuvieran alguna respuesta a su pregunta o al menos como atacar a su enemigo.

-¿Y bien?, ¿Qué es lo que encontraron?-Atem miro a Seth que fue el único que lo miraba.

-Faraón, hemos encontrado la respuesta a su inquietud y creemos que es la única-Seth miro a Shimon que se encontraba a lado del Faraón.

-Faraón-Atem miro al doble del abuelo de Yugi-Creemos que ha llegado el momento de decirle la verdad acerca de este lugar.

-¿La verdad?. ¿Qué quieres decir con eso?-el viejo Shimon se puso enfrente de él y su ropa cambio drásticamente a la que usaba el abuelo de Yugi-¡¿Pero?!.

-La verdad, Su Alteza, es que nosotros ya no nos encontramos en esté mundo espiritual. Nuestras almas han evolucionado, se ha completado el ciclo y regresaron de nuevo al mundo mortal bajo nombres diferentes-Atem se levantó su trono alarmado por lo que escuchaba-Lamento no haberle dicho eso antes, pero al igual que usted, mi memoria no regreso hasta que sostuvo su duelo final.

-Faraón-Isis levantó la mirada para ver a un confundido gobernante mirándola-Usted también pudo verme, ¿no es así?. Pero ahora bajo el nombre de Ishizu Ishtar.

-A mí como su eterno rival-Seth cambio su ropa a la que usaba Seto Kaiba-Nosotros no lo abandonamos. Revivimos para ayudarlo en esa travesía y lo haremos de nuevo.

-Lo que tratamos de decirle, Faraón, es que usted también ha regresado al mundo mortal-Atem lo miro-y al igual que nosotros adquirió un nombre y personalidad diferente.

-¿Un nombre diferente?-Atem se sentó en su trono y a su mente llegó el recuerdo de su plática con Yugi

-Sí, Faraón. Aquel pequeño niño que armo el rompecabezas del Milenio y que combatió con usted contra Zorc es su nueva vida. Todo concuerda-Atem lo miraba incrédulo.

-Eso no puede ser cierto-el joven gobernante meneo la cabeza. Yugi y él eran completamente diferentes. A pesar de su parecido, no encontraba algo que le dijera que aquel chico fuera su vida futura-Están completamente equivocados. Yugi y yo no poseemos las mismas características, tal vez nos parezcamos físicamente, pero somos tan opuestos uno del otro.

-Sólo porque Yugi no es capaz de levantar sus puños contra su enemigo-Mahad avanzó hacia su Faraón-o porque es demasiado bueno que puede caer en una simple trampa. Recuerdo que usted era igual que él cuando era más joven. Tenía los mismos temores, pero a diferencia de Yugi, usted jamás fue golpeado, siempre estuvo protegido por ser el hijo del Rey. Yugi tuvo que pasar muchas pruebas antes de conocerlo. Sufrió mucho porque no tenía amigos con los que compartir sus juegos y sus inquietudes. Hasta su mejor amigo lo molestaba y lo incitaba a pelear, pero él se negaba porque sabía que ese no era el camino correcto.

-Lo que pensamos es que la infancia que le fue robada para convertirse en el líder de una nación tomo vida-Shimon apunto hacia el rompecabezas que yacía en el cuello del Faraón-La prueba está que él fue el único que pudo armar el rompecabezas del Milenio. Un simple niño tímido, víctima de abusos, pero sobretodo heredero de una noble alma.

-Lo que queremos decirle, Faraón, es que ese niño es parte de usted. Su alma se dividió quedando sellada en ese artículo una parte mientras que su cuerpo sólo quedo con su alma pura que completo el ciclo y renació como Yugi Moto-Seth no dejaba de ver la reacción que tenía el Faraón.

-(Ahora todo tiene sentido)-Atem comenzó a recordar todo lo que vivió junto a Yugi desde que armo el rompecabezas. Su pelea con Kaiba por destruir al dragón de su abuelo, la pelea contra Pegasus. Pero hubo un recuerdo que aún pesaba en la mente del Faraón. La vez en que perdió a Yugi jugando con el Sello del Oricalcos. Jamás olvidaría esa horrible sensación de vació, de soledad y de angustia-(Cuando pelee contra Yugi, sabía que él podría derrotar a los dioses egipcios, nadie más que él podría hacerlo. Así que arme mi mazo con criaturas poderosas porque algo en mí me decía que Yugi me estaba superando. Cuando Yugi fue sellado por el Oricalcos, sentí un gran vació en mi interior. No sólo porque perdí a mi mejor amigo sino porque me habían quitado algo, una parte de mí).

-Ya se dio cuenta que todo lo que le dijimos era cierto. Usted y Yugi comparten algo más que una aventura, el físico o incluso su mazo. Porque usted y Yugi son la misma persona-Atem se paró-Son las caras opuestas de una misma moneda, son la contraparte de una misma alma.

-(Por eso mi afinidad con él. Cuando Marik nos asechaba, le dije a Yugi que no nos diéramos por vencidos, que encontraríamos una manera de resolver ese problema. Yugi tenía miedo y culpa por lo que había pasado cuando robaron el rompecabezas y conteste que él era la persona más valiente que había conocido en mí vida y que en un pasado él pudo ser Faraón)-Atem dejo su trono y se abrió paso entre sus sacerdotes. Cuando estuvo a una prudente distancia de ellos se detuvo y los miro-¿Y ahora?, ¿Qué es lo que tengo que hacer?. ¿Cómo puedo completar mi ciclo?.

-Su ciclo ha quedado roto cuando usted murió y sello la mitad de su alma en el rompecabezas del Milenio-Shimon suspiro-Por un momento su alma se completó cuando peleaba con Yugi, pero al retornar a esté mundo, usted volvió a romper ese ciclo.

-Entonces mi alma estará siempre dividida en dos personas, Yugi y yo-Shimon asintió.

-Aunque hay una manera de resolver esto, Faraón-Atem miro a Isis que se dirigía hacia él-Y todo depende de Yugi y su poder oculto. Sólo sí Yugi es capaz de resistir un duelo dentro del Mundo de la Sombras.

-¡¿Qué?!-Atem sabía que eso era imposible, Yugi era un simple humano. La última vez que él estuvo dentro de ese lugar casi muere-No, eso es ridículo. Yugi es un humano, la única forma de sobrevivir a ese reino es que yo pelee a su lado. Morirá si lo hace.

-Faraón, no hay vuelta atrás. Yugi está destinado hacer frente a un duelo dentro del Mundo de las Sombras y eso, aún con su increíble poder, no lo puede evitar-Atem se giró dándole la espalda-El pequeño demostró poder vivir sin usted y lo ha logrado, pero ahora que esté mal amenaza con traer los juegos de lo oscuro. Yugi debe enfrentar ese reto para que su alma y la de él vuelvan hacer una sola. De esa manera su alma volverá completarse y el ciclo será restaurado.

-¿Y que pasara con él?, ¿quién dominara?-Atem mira a la sacerdotisa-Porque hasta el momento, Yugi y yo tenemos mentes independientes, modos distintos de resolver las cosas y diferentes corazones.

-Lamentablemente no puedo decirle que pasara después de esa unión-Isis agacho la mirada-Sólo le comunico lo que se, lamento no poder ayudarlo en ese dilema.

Atem ahora tenía más problemas y más preguntas. En Ciudad Domino, Yugi caminaba por las calles y de vez en cuando era reconocido por los duelistas que le pedían su autógrafo o un duelo. Jamás le gusto la fama, le era incomoda. Desde el primer torneo en el cual participo y ganó, se sintió incomodo porque todos se referían a él como Rey siendo que todas esas batallas las gano junto con Yami o Atem. Entre más caminaba las personas lo veían y cuchicheaban diciendo Mira, es Yugi, el Rey de los juegos, ¿Seguirá siendo tan bueno como hace dos años?.

-(Cómo desearía que Yami estuviera conmigo para cambiar de mentes) -Yugi suspiro siguiendo su camino hacia las arenas de duelo de Kaiba Corp.-Espero que Joey esté ahí porque no quisiera escuchar más los cuchicheos de la gente.

-Yugi, nos encontramos de nuevo-un hombre de unos 37 años con traje detuvo el andar de Yugi-¿Ahora sí estás listo para el duelo?.

-Sabía que regresarías-Yugi puso su mano en el cinturón dónde traía sus cartas-Cuando quieras empezar el duelo.

-Bien, pero esto no será un duelo normal, Yugi-detrás del hombre apareció una mancha negra que iba haciéndose cada vez más grande y tapaba la luz del Sol.

-Ay, no-Yugi dio un paso atrás viendo aquella oscuridad que amenazaba con atraparlo-De seguro quiere llevarme al reino de las Sombras.

-Acertaste, Yugi, nuestro juego se desarrollara en el reino de las Sombras. Lugar que dio vida a los artículos del Milenio-aquel hombre veía como la oscuridad cubría todo a su alrededor, incluso Yugi que miraba a todos lados-No hay escapatoria, Yugi-el aludido lo miro-Pero como te dije antes, no es el momento en que uses tu mazo. La pelea final aún no llega, por el momento.

-¿Entonces que jugaremos?-Yugi dejo tocar el cinto donde tenía su baraja.

-Yugi, tú eres el Rey de los juegos-un tablero apareció y con él una máquina que contenía varias capsulas en su interior-Espero que puedas con esto y no te preocupes, usaremos monstruos.

-Creo saber cuál es el juego-Yugi miro la máquina-CapMon o mejor dicho Monstruos encapsulados.

-Me sorprendes, mi querido Yugi. A pesar de no contar con ese alter ego del rompecabezas del Milenio, veo que tienes nociones de juegos que van más allá del duelo de monstruos-Yugi lo miro sin decir nada-Bueno, toma tus capsulas. Recuerda, que el número que tenga la capsula será el nivel de tu monstruo.

-(No tengo mucha experiencia en este tipo de juegos, pero)-Yugi fue hacia la máquina y puso su mano izquierda para tomar sus CapMon-(No perderé)-Yugi giró la palanca y varias capsulas cayeron en su mano izquierda.

-Bueno, Yugi, pon tus capsulas para verlas-el hombre reía al ver la incertidumbre en el pequeño Yugi. El chico acató su orden y puso en el tablero sus capsulas-Su Alteza, parece que hoy no es su día de suerte.

-Kg-Yugi miro sus capsulas, había tres del nivel 1, una del nivel 2 y una del nivel 4-(Creo que estoy en serios problemas).

-Es mi turno-el hombre alzó su mano y la máquina se puso a su lado derecho-Pero antes, Yugi, quiero que esté duelo lo presencie una persona muy importante para nosotros.

-¿Qué?-Yugi miro a su rival-¿Dé que hablas?-el hombre chasqueo sus dedos.

-Bueno, más bien, dos personas-señalo con su dedo índice hacia arriba-¿No te gusta mi adorno, Yugi?-el chico miro y quedó atónito-Sí, esperaba esa reacción de tu parte. Ahora, quiero ver la reacción de un viejo amigo nuestro-volvió a chasquear los dedos y una luz se abría paso en aquella oscuridad.

-¡Tea!-Yugi veía a su amiga flotar, se encontraba inconsciente y a lado de ella una luz blanca.

En el mundo espiritual, Atem se encontraba en su balcón. Meditaba lo que sus sacerdotes le habían dicho sobre Yugi y él. Tomo el rompecabezas, esperaba que esté le diera la respuesta. Tenía miedo, por primera vez en su vida. Su alma no estaba del todo salvada y su mejor amigo resulto ser él mismo o una parte de él que no pudo ser sellada en el rompecabezas y renació como Yugi.

-¿Qué decisión tomar?. Yugi y yo somos totalmente opuestos. No hay forma que nuestras almas vuelvan hacer una sola y que uno de los dos desaparezca-cerró los ojos-¿Qué haré?-su mente era un mar de sentimientos encontrados. Por un lado estaba feliz de poder regresar al mundo de los mortales con sus amigos, pero por otro lado estaba Yugi y la difícil decisión de quién sobreviviría a esa fusión si llegara a llevarse acabó-(¿Acaso no hay otra solución?)-pero sus pensamientos fueron detenidos al ver el rostro de cierta amiga suya suspendida en la oscuridad-¡¿Tea?!-Atem soltó su rompecabezas sin abrir los ojos-¿Qué significa esto?.

-Bienvenido a nuestro humilde juego, Faraón-Atem busco con la mirada al portador de la voz y la encontró. Un hombre pelirrojo, alto y piel blanca-Espero que mi rival y yo le demos un digno rato de entretenimiento.

-¿Qué?-Atem busco al rival de aquel hombre y lo encontró-¡¿Yugi?!-se sorprendió al ver a su amigo.

-¡Yami!-Yugi se alegró al ver al Faraón.

-Estamos a punto de empezar un juego oscuro, Su Alteza-tanto el Faraón como Yugi voltearon a verlo-y la recompensa será el alma de esa niña y claro-luego miro a Yugi-la salvación de tu misma alma, Yugi Moto.

-¡¿Cómo te atreves a usar a mis amigos en tus sucios juegos?!-Yugi estaba furioso al ver a su amiga flotando inconsciente en aquel mundo-No te lo perdonare.

-Yugi, Yugi, no es bueno enojarse. Recuerda el dicho, el que se enoja, pierde-el misterioso hombre fue hacia la máquina y giró la palanca para sacar sus capsulas, cuando las obtuvo, observo que el Faraón veía el tablero-Lamento no haberle dicho que en está ocasión tan especial para usted, que se vuelve a encontrar con su amigo, he decidido cambiar un poco nuestro juego.

-¿Dé que se trata?-Atem miro al hombre que puso unas capsulas sobre el tablero.

-Es CapMon-Yugi miro a su amigo y esté hizo lo mismo-Es casi igual que duelo de monstruos, pero la diferencia es que no usamos cartas y los números que están en las capsulas son el nivel que tienen nuestras criaturas.

-Gracias por explicarle a nuestro invitado de honor las reglas, Yugi-el chico lo ya dejemos de hablar y empecemos esté divertido juego. Yami no Game.

-¡Yugi, no!-el Faraón sabía lo que podía perder su amigo, no sólo Tea sería confinada en ese lugar sino que él perdería su alma-Tú no puedes sobrevivir a ese mundo.

-No queda de otra, Yami-Yugi miro a Tea-Tengo que combatir para salvar a mi amiga.

-(Sí Yugi llega a perder en esté juego, todo estará perdido)-Atem miro al rival de Yugi y vio que su rival tenía tres capsulas de nivel cinco y dos de nivel cuatro-(Los monstruos de ese hombre son más fuertes de los que tiene)-observo a su amigo, podía notar lo nervioso que estaba-(Yugi, esté duelo no sólo es para salvar a Tea sino que también al mundo entero).

-¡Es hora del duelo!-dijeron ambos contrincantes quitando las capsulas que cubrían a sus monstruos.

Continuará….