¡Yu-Gi-Oh!: El último duelo

Capítulo 7

En el aeropuerto de ciudad Domino, una joven de pelo castaño, alta y de ojos azules salía del edificio con su maleta en mano. Tomo un taxi que aguardaba en la entrada, ansiaba mucho volver a Domino, pero sobretodo, quería ver a su amigos y en especial a cierto chico de cabellera picuda que fue tan malo al mentirle sobre su estancia en Grecia. Desde que despertó de ese horrible sueño, Tea se comunicó con el abuelo de Yugi y supo por él que el chico se encontraba en Japón. Si no hubiera hablado con Solomon Moto hubiera creído el correo que le envió en la madrugada donde le aseguraba que todo iba de maravilla.

-Espero que estés preparado, Yugi-Tea pocas veces se llegaba a molestar con Yugi. Su apariencia tierna siempre le ganaba cuando quería regañarlo-El hecho de mentirle a tu mejor amiga no tiene perdón y no importa lo tierno que seas y esa apariencia que tengas del Faraón y que hayas crecido y…-la castaña suspiro-A quién engaño, Yugi ya me convenció sin estar presente.

-Bueno, eso es porque usted debe amar mucho a ese chico-Tea miro al taxista y esté la miraba por el retrovisor-Mi mujer me dice que no puedes estar enojada con la persona que más amas así que siempre me termina perdonando.

-¡No diga esas locuras!-Tea se puso roja al sólo pensar que veía a Yugi de otra manera que no fuera su amigo-Él es sólo mi amigo.

-Sí, claro-el hombre sólo escucho el bufido molesto de la chica que desvió la mirada hacia la ventana del coche.

-(Yugi, sólo espero que te encuentres bien)-Tea veía el paisaje y no dejaba de pensar en el problema que tenía Yugi, debía ser algo grande para que no le quisiera contar y le mintiera.

En las arenas de Kaiba Corp, Yugi, Joey, Minerva y el abuelo veían fascinados el lugar. Kaiba había hecho un gran trabajo en estos últimos años. Los hologramas de los monstruos eran más reales que hace dos años. La gente que no participaba en duelos creía que los monstruos eran reales ya que casi podían sentir su aliento.

-Vaya, no mentía cuando me dijo que ese Señor Kaiba era todo un genio-Minerva veía como dos chicos se batían en duelo-Es impresionante.

-Creo que Yugi exagero cuando te conto que Kaiba era un genio-Joey se puso a lado de Minerva y comenzó a caminar con ella rumbo a una de las arenas de duelo-La verdad, la cara de Kaiba es la misma que la de Saggi, el payaso oscuro, y para que lo sepas, Seto es bien payaso.

-Veo que esos dos se llevan muy bien-Solomon ve alejarse a Joey con Minerva-Aprenderá muchas cosas de Joey, lo único que no quiero que aprenda es a confiarse demasiado. Ese tonto creyó que no me enteraría que casi pierde con un niño que entrena Kaiba.

-A ti no se te escapa ni una abuelo-Yugi miro a su abuelo que sólo asintió-Bueno, será mejor que yo también los acompañe, no vine sólo a observar-Yugi comenzó a correr para alcanzar a Joey.

-Y harás más que eso, Yugi o mejor dicho, Su Alteza-Solomon veía a Yugi perderse entre la gente que observaba los duelos-Esta cercas, puedo sentirlo.

En un parque cercano a las arenas de Kaiba Corp, Atem despertaba de un viaje muy largo y pesado. A su lado se encontraba su fiel amiga Mana que ahora tenía una vestimenta distinta a la que solía usar.

-¿Estaremos en el mundo de los mortales?-Atem llevo su vista la piso y vio la carta que siempre lo sacaba de apuros-Mahad-tomo al Mago Oscuro y sintió la fuerza de su amigo en ella-Cómo dijiste, jamás me dejaras.

-Uh-Mana abrió lentamente los ojos y vio el cielo azul que estaba encima de ella-Que lindo-Atem volteo a ver a su amiga que seguía recostada en el piso-No había visto un cielo tan más azul como esté.

-Mana, ¿estás bien?-la aludida volteo a verlo y quedo con la boca abierta al verlo-¿Qué sucede?-Atem se sintió raro por la forma en que lo veía su amiga-¿Pasa algo?-se miró y noto que no traía su habitual vestimenta de Faraón. Ahora llevaba una playera negra sin mangas, pantalón negro y botas del mismo color, además de unas pulseras y un collar que siempre usaba. Y también el hecho de que su piel había cambiado, ahora era blanca como la leche.

-T-te ves diferente-Mana se enderezo y veía de arriba abajo a su amigo-casi ni te reconozco-Atem la miro-Pero te ves bien-sonrió causando el sonrojo de su amigo que se paró de inmediato y le extendió la mano para que ella hiciera lo mismo-Gracias.

-Bueno-Atem miro hacia todos lados-ahora tenemos que buscar a Yugi.

-Bien-Mana noto que su mano seguía sujeta a la de su amigo-pero antes de eso-Atem la miro seriamente-te regreso tu mano.

-Eh-el joven Faraón no sabía de qué hablaba su amiga hasta que notó que su mano seguía sujetando la de Mana. Atem soltó la mano de Mana y se dio la vuelta algo ruborizado-sí, bueno, vámonos, no tenemos mucho tiempo-y salió corriendo de aquel lugar.

-¡Oye, espérame!-Mana lo siguió dejando aquel hermoso lugar.

Las calles estaban llenas de personas que se dirigían hacia sus trabajos, otras hacia las tiendas o a las arenas de juego de Kaiba, todo el mundo terminaba ahí para ver el espectáculo que ofrecían los duelistas. Atem y Mana llegaron a aquel lugar.

-Espero que Yugi se encuentre en esté lugar-Atem veía el enorme edificio que albergaba a futuros duelistas, pero luego sintió que alguien tomaba de su brazo.

-No sé tú, Faraón, pero esta gente me da miedo-Mana veía a su alrededor y veía a toda la gente que usaba desde peinados muy raros hasta su ropa y esas cosas sujetas a sus brazos izquierdos-Qué tal si nos atacan.

-No nos harán nada, Mana-Atem sonreía divertido por el miedo absurdo de su amiga-Así viven en esta época.

-No sé cómo pudo sobrevivir en un lugar así-Mana recobro la cordura y vio que tenía el brazo de su amigo-Perdón-lo soltó sumamente apenada.

-Sabía que aquí te encontraría, Yugi-la voz de una mujer hizo que Atem dejara de mirar a Mana y volteara hacia atrás para encontrarse con alguien muy querido para él-Te conozco lo suficiente como para saber que el primer lugar al que irías sería esté, las arenas de Kaiba.

-Eh-Mana miro a la persona que le habla a su Rey y descubrió que era la misma chica que acompañaba al mini Atem junto con otros dos hombres-Pero sí es…

-Tea-Atem se alegró de ver a la castaña que iba cargada de una maleta y una expresión molesta. Peligrosamente Tea se acercó.

-Sí, Tea, la amiga que casi no le escribes-Tea dejo su maleta aún lado y puso sus manos en ambos lados de su cadera y no dejaba de ver a Yugi-¿Me puedes explicar que haces aquí?-pero como respuesta recibió un dudoso Eh-Vaya, Yugi, yo te tenía en otro concepto.

-Bueno, Tea-ahora ya entendía todo, Tea no lo reconocía y no era para menos, cuando vio a Yugi después de tanto tiempo se llevó la misma sorpresa al ver que era casi idéntico a él-no es lo que crees.

-¿Ah, no?-Tea cruzo sus brazos y luego notó que alguien acompañaba a su amigo-¿Quién es ella?-la chica de pelo castaño no la dejaba de mirar-¿y porque me está viendo de esa forma?.

-Bueno, ella es una querida amiga mía-Tea lo miro y chasqueo los dedos.

-Ya sé quién es, pero Yugi-Tea miro de nuevo a la chica-me dijiste que era una niña. Deberías regresar a la escuela para que te digan cuando una mujer deja atrás la infancia.

-¿Clases?-Mana miro a Atem que tenía una cara de confusión.

-Tú debes de ser Minerva, "la niña" que ayuda a Yugi en Grecia-Mana la miro, ahora también le estaba cambiando el nombre-Yugi me ha contado muchas cosas sobre ti. Espero que no te haya puesto mucho gorro. Yugi se solía meter en muchos problemas antes y a nosotros, sus amigos.

-Bueno-Mana no sabía que contestar y miraba a Atem esperando que esté le dijera que decir o cómo actuar.

-Dime, Yugi, ¿participaras en el torneo de Kaiba?-Tea había escuchado en la radio del taxi que dentro de pocos días se celebraría un nuevo torneo y que según rumores Yugi Moto estaría presente-Sé que no has estado practicando debido a tu trabajo y he escuchado de Joey que aún sigues venciendo a Kaiba sin estar al cien por ciento de tu nivel.

-¿Qué Yugi ya no ha jugado?-esto tomo por sorpresa al Faraón e hizo que Tea lo mirara extrañada al referirse a él como tercera persona.

-Sí, Joey me dijo que ya no has estado practicando, aunque no sé porque te sorprende-Atem medito su comentario-tú deberías saberlo.

-Cumpliste con tu palabra, Yugi-una voz familiar para los tres chicos se hizo presente. Kaiba descendía de su limosina acompañado de su hermano Mokuba, que traía un portafolio-Qué más te quedaba, hubieras quedado como un cobarde ante todo el mundo.

-Kaiba-Atem al ver a su más acérrimo rival en el mundo mortal recordó lo que le dijo Seth acerca de que ellos estarían protegiéndolo y ayudándolo en su nueva vida.

-(Qué raro)-Kaiba se detiene a unos metros de Yugi-(La mirada de Yugi no parece la misma y está sensación de querer aplastarlo vuelve y con más fuerza. Sólo me he sentido una vez así y era cuando estaba ese misterioso alter ego de él, el otro Yugi).

-¿Qué pasa, Kaiba?. ¿Creíste que me echaría para atrás?-el castaño no le respondía-(¿Te abras dado cuenta que yo no soy Yugi?)-el duelo de miradas que tenía con Kaiba fue interrumpido por Mokuba.

-Hermano, ya estamos retrasados-Kaiba dejo de lado sus pensamientos y volvió a su forma habitual.

-Esta vez no ganaras, Yugi. Un nuevo Rey nacerá en este torneo y su nombre es Seto Kaiba-Yugi sonrió ante tales palabras ocasionando una ira en él-¡¿Por qué sonríes?!-Kaiba tomo por el cuello de la playera a Yugi.

-De tú soberbia, Kaiba, no has cambiado en nada-Atem no se dejó amedrentar por la vida futura de Seth. La mirada de Kaiba era igual de filosa que un cuchillo.

-Hermano-Mokuba pone su mano derecha sobre el brazo izquierdo de Seto-por favor, vámonos.

-Arreglaremos esto en la final, Yugi-Kaiba suelta a su rival y esté no dejo de sonreír-Vámonos, Mokuba-seguido de su hermano y de un montón de escoltas, Seto entra al edificio.

-Ese Seto-Tea miraba molesta al director de Kaiba Corp-¿Cuándo entenderá que jamás podrá superarte si no deja su soberbia y altanería aún lado?.

-Creo que Seth nunca cambiara-Mana fue hacia Atem y acomodo su playera que se arrugo por la forma en que el doble de Seth tomo a su Rey del cuello-Sí estuviéramos en Egipto su cabeza hubiera caído antes de que te tocara.

-¿Egipto?-Tea al escuchar sobre aquel lugar no pudo evitar ponerse triste al recordar a su entrañable y a la vez amor imposible, Yami o Atem.

En las arenas, Kaiba junto con Mokuba y su sequito subían el elevador que los llevaría a la primera arena de duelo. Desde el palco principal podía ver a todos los concursantes. Tomo asiento para ver lo que sucedía y para calmarse después del mal rato que paso con su rival.

-(Te aseguro que te quitare esa tonta sonrisa del rostro, Yugi)-Seto recargo su mentón en su mano izquierda-(El mundo atestiguara el fin de tu reinado y presenciara el mío).

-Mira, Seto-Mokuba se acercó más a la ventana para ver a los concursantes-Joey también está participando.

-Bah, ese tonto casi pierde contra uno de nuestros estudiantes-Mokuba lo miro, pero él siguió viendo los duelos que pasaban por las pantallas del lugar-Alguien debería quitarle su mazo. Un inepto como Joey no debería autonombrarse duelista.

-Pero Joey ha mejorado mucho desde que participo en el Reino de los Duelistas-Mokuba dejo de ver a su hermano para ver el duelo de Joey-Deberías ponerle atención, hermano. Tal vez Joey nos dé una sorpresa en las semifinales como la vez pasada.

-Suerte, sólo eso-Kaiba no quería discutir y menos por alguien como Joey-Mejor veamos los duelos en silencio.

-Sí-asintió, pero algo lo hizo volver a hablar-Hermano, mira-le señalo con el dedo índice-Es Yugi.

-¿Qué?-al sólo decir ese nombre, Seto se olvidó de los duelos-Vaya que es rápido el enano ese.

-Muy rápido. No hace ni cinco minutos que lo vimos-Mokuba veía como Yugi animaba a Joey en su duelo-Aunque se ve algo diferente, ¿no crees?-Mokuba miro a Seto que no apartaba la vista de su presa-Me pareció cómo si no fuera Yugi en realidad, cómo si se tratara de otra persona.

-Mokuba, ya te he dicho que no digas nada sobre eso-Seto volvió a su postura antes de que viera a Yugi dentro de las arenas de duelo-Me pone de malas.

-Cómo digas-Mokuba ya no dijo nada más y se limitó a ver el duelo de Joey.

En el duelo de Joey había terminado con una victoria aplastante. El rival de Joey ni siquiera toco sus puntos de vida y eso tenía animado al rubio. Minerva fue hacia el mejor amigo de su maestro para felicitarlo y tras de ella iba Yugi.

-Eso fue sorprendente, Maestro Joey-el rubio sólo se rasco la cabeza y reía nerviosamente-El Señor Moto me dijo que era un gran duelista, pero no me imaginaba que tanto. Su rival no lo toco.

-Bueno-Joey se sentía en las nubes, jamás le habían dicho cosas así, bueno, tal vez su hermana, pero aparte de ella, nadie-cuando ya se tiene tiempo en esto, es fácil burlar las trampas de tus oponentes.

-Pero aun así es extraordinario el nivel que tiene-Minerva volteo a ver a su maestro Yugi, pero esté parecía no estar muy cómodo en el lugar y por lo que veía buscaba a alguien-Señor Moto, ¿pasa algo?.

-Yugi-Joey junto con Minerva fueron con el chico, pero esté ni siquiera los miro-¿Pasa algo?.

-Creo que..-Yugi miro a sus amigos y detrás de ellos aparecía una mancha negra-Ay, no. ¡Chicos, cuidado!.

-¿Qué?-Minerva y Joey voltearon-¿Qué rayos es eso?-Yugi trato de tomar a Minerva y a Joey para apartarlos, pero ya era demasiado tarde, aquella mancha negra se los había llevado.

-¡Joey!, ¡Minerva!-Yugi no pudo hacer nada para salvar a sus amigos.

La gente que se encontraba en el lugar veían con horror lo que había pasado. Kaiba junto a Mokuba movilizaban al personal para que desalojara el lugar. Solomon llegó con su nieto que no podía asimilar que sus amigos habían desaparecido.

-Yugi-esté lo miro sin decir nada-¿Qué paso?.

-Se los llevaron, abuelito-cerro sus ojos y los volvió abrir-Esa cosa se llevó a mis amigos y yo no pude hacer nada.

-¡Yugi!-el menor de los Kaiba se acercó al desanimado Yugi y atrás de él venía Seto, que no se notaba muy sorprendido por lo ocurrido-¿Qué fue eso?.

-Yo debía…-Yugi cayó de rodillas y golpeo el suelo con su puño derecho por la rabia que sentía al no poder defender a sus amigos de aquel mal-¡Yo debía!.

-Yugi-Solomon no sabía que decir más que escuchar el reproche de su nieto hacia él mismo. Seto avanzo hacia Yugi ante las miradas atónitas de Mokuba y él.

-Mi deber era cuidarlos-Yugi quería llorar, era la primera vez que lloraría después de aquel duelo con el Faraón, pero no lo logro. Seto lo volteo para que lo mirara y lo tomo del cuello de su camisa.

-¡Deja de llorar!. No resolverás nada llorando, Yugi-el Rey de los juegos lo veía con sus vidriosos ojos que estaban a punto de liberar sus lágrimas-Compórtate como el Rey de los juegos y deja de hacer estás escenas ridículas y más en mi arena de juegos.

-Hermano-Seto miro a Mokuba, sabía lo que le diría.

-Tienes razón-Yugi dejo que aquel sentimiento se alejara lo más posible de él. Seto lo soltó sin decir nada-Gracias, Kaiba-Yugi avanzo hacia la salida.

-Yugi, ¿a dónde vas?-Mokuba veía como el rival de su hermano se alejaba de ellos.

-Voy a salvar a mis amigos-con aquella determinación dada por su mejor amigo, Atem, Yugi salió de la arena de duelo.

-Mokuba, encárgate de lo demás. Creo que ese tonto no podrá con esto-Kaiba siguió los pasos de Yugi hacia la salida.

-Sí, cuídate-Mokuba y Solomon veían como Kaiba desaparecía tras la puerta.

Afuera de la arena de duelos, todo era un caos. La gente se encontraba confundida por lo que había pasada ahí adentro. Atem junto a Tea y Mana trataban de abrirse paso entre la gente que no dejaba de hablar. El trío de amigos no ponían atención hasta que llegaron a la puerta de la arena de duelos y ahí vieron al personal de seguridad bloqueando la entrada.

-Debió ocurrir algo muy malo para que hayan sacado a la gente-por donde mirara, Tea veía a la gente hablar y otras tenían cara de espanto-De seguro algo fallo con los nuevos inventos de Kaiba.

-Uh-Atem se llevó su mano derecha al pecho-(Qué angustia. Es la primera vez que siento algo así. Siento como si me hubieran quitado algo muy preciado para mí).

-Uh-Tea volteó a ver a su amigo, se encontraba algo serio y con un semblante poco habitual en él-Yugi, ¿pasa algo?-esté la miro sin decir nada-Desde que vimos a Kaiba no has dicho nada. ¿Tiene algo que ver con lo sucedido ahí adentro?.

-No lo sé, Tea-Atem miro el edificio que se encontraba a unos metros de ellos-Está angustia que siento me indica que algo terrible ha pasado.

-¿Qué dices?-la castaña miro el edificio y vio salir a más personal de seguridad-Mira, están saliendo más guardias. Tal vez no estés del todo equivocado, Yugi.

-(¿Qué habrá pasado ahí dentro?)-Atem miro como aquel grupo de guardias formaba una barrera.

Yugi y Kaiba esperaban la orden del personal de seguridad para salir y abordar el coche de Kaiba Corp. El Rey de los juegos se veía muy distante a lo que sucedía a su alrededor. Incluso, no notó cuando Kaiba se unió a él. Un guardia dio la orden de que podían salir. Kaiba fue el primero en salir seguido de Yugi.

-Atem-Mana señalo con su dedo índice aquella barrera que trataba de proteger a las personas que habían salido.

-¿Qué dijiste?-Tea volteó a ver a Minerva (Mana) al escuchar cómo se había dirigido a su amigo-¿Lo llamaste Atem?-la castaña la miro aterrada por lo que había dicho.

-¡Es él!-Atem pudo ver a su amigo Yugi detrás de aquella barrera humana de hombres-¡Yugi!-tras decir esto. Tea volteó al lugar que veía y vio ahí a otro Yugi.

Yugi detuvo su paso por un momento. Escucho una voz muy familiar, pero no pudo voltear hacia aquella multitud ya que Kaiba lo apresuro a seguir con su camino. Kaiba y Yugi subieron a un carro y su rumbo era desconocido, por el momento. Atem salió corriendo para poder alcanzarlo y tras de él iban Tea y Mana. Cuando llegaron al lugar dónde estaba el vehículo, esté ya no estaba.

-Yugi-Atem sólo veía al coche alejarse con su amigo.

-No entiendo-la castaña atrajo la mirada del que creía era su amigo y se encontraba a unos metros de ella-entonces, sino eres Yugi, tú debes de ser…-su corazón latía muy rápido y su mente bloqueaba el nombre que ella tanto deseaba escuchar.

En el coche, Yugi no sabía a dónde se dirigían. Ahora su corazón le pedía a gritos terminar con esos juegos que ya lo tenía harto y que ponía en peligro a su familia. Kaiba miraba en silencio la cara de enojo de Yugi. Por primera vez lo veía tan furioso, en lo que lleva de conocerlo, jamás lo vio así o sólo una vez y fue cuando rompió el Dragón Blanco de su abuelo. Mientras que en la Arena de duelo de Kaiba, Tea no podía creer que Atem, el Faraón Atem estuviera parado justo enfrente de ella.

-Es imposible-la castaña lo veía de arriba abajo y ahora que lo pensaba, ¿cómo fue que lo confundió con Yugi?. Ella jamás los confundiría, aunque compartieran el mismo cuerpo-Tú deberías estar descansando. Tú alma fue liberada en aquel duelo, ¿Qué haces aquí?.

-Tea, yo..-pero no pudo explicarle nada a su amiga ya que detrás de ella salía un Mokuba apurado junto al abuelo de Yugi-¿Abuelo?-estos pararon en seco al verlo.

-Yugi, ¿Qué haces aquí?-Mokuba se acercó al chico-Se supone que Seto y tú salieron en el coche.

-¿Y sabes a dónde se dirigían?-ahora lo más importante era encontrar a Yugi antes del atardecer, ya después aclararía su regreso al mundo mortal.

-¿Qué?-Mokuba lo miro extrañado-¿acaso ya lo olvidaste?. Yugi, tú saliste corriendo para salvar a Joey.

-¿Joey?-Tea al escuchar el nombre de su otro amigo se acercó a Mokuba y esté la miro sorprendido-¿Qué le paso a mi amigo, Mokuba?. ¿Qué paso ahí adentro?.

-Tea, ¿acaso Yugi no te ha dicho nada?-la castaña miro a su amigo-Joey desapareció en medio de la arena de duelo-la castaña hizo un sonido de asombro-Todo ocurrió tan rápido. Apareció una mancha negra y después, Joey y esa niña ya no estaban. Yugi y Seto salieron para buscarlos.

-Ya veo-Atem comprendía todo. El enemigo de Yugi volvió a atacar-Maldición-su enemigo haría lo que fuera para derrotar a Yugi.

-¿Qué haremos?-Mana se acercó a su ofuscado amigo-Sí esa cosa logra derrotar al mini Atem, ustedes, tú alma nunca volverá a su ciclo normal.

-Ahora sí ya no entiendo nada-Mokuba se cruzó de brazos. ¿Qué rayos pasaba?. Había visto a Yugi salir como alma que lleva el diablo para salvar a Joey y ahora lo encuentra afuera como si nada y sin memoria-¿Me podrían explicar que pasa?.

-Faraón-el abuelo de Yugi atrajo la atención de todos-Me alegra verte. Tienes que darte prisa, Yugi necesita tú ayuda más que nunca.

-Sí, lo sé-Atem se acercó a Solomon-¿Entonces tu eres..?-el anciano asintió-Shimon.

-En mi vida pasada respondía a ese nombre, ahora mi nombre es Solomon Moto, su abuelo-decía con orgullo y pudo ver una sonrisa en la cara de su antiguo protegido-Faraón, necesita llegar con Yugi lo antes posible. Antes de su llegada, Yugi estuvo en el mundo de las sombras combatiendo-Atem asintió-Usted sabe que ese mundo es muy peligroso y más para almas tan frágiles como la de Yugi. Él no está muy repuesto de ese combate y sí llegara a tener otro, seguramente perdería. Usted sabe cuál es su misión en esté mundo.

-Lo sé y para eso, necesito que Yugi esté a salvo-Solomon asintió sin decir más-No importa quién sea. No dejare que se salga con la suya-Atem salió corriendo en la dirección que había tomado el carro de Kaiba.

-¡Faraón, espérame!-Mana salió corriendo detrás de su amigo ante las miradas confundidas de los presentes.

-¿Alguien podría decirme que está pasando aquí?-el menor de los Kaiba vio al abuelo de Yugi que no dejaba de ver por dónde se fueron Atem y Mana.

-(Entonces…él)-Tea no podía creer que Atem se encontrara de nuevo con ellos.

En el concurrido centro de Ciudad Domino, una chica de pelo largo, ojos azules y portadora de una hermosa sonrisa se encontraba tomando un helado con un chico alto y piel morena clara. Era su tercera cita en el mes y todo iba de maravilla y más porque cierto chico pelinegro, dueño de una tienda de juegos y creador de Dados de Monstruos de Calabozo.

-¿Pasa algo, Serenity?-la aludida dejo de ver su helado-Has estado muy callada desde hace unos minutos. ¿Estás aburrida?, ¿quieres que hagamos otra cosa mientras esperamos a Joey?-la chica negó sin decir nada.

-No, está todo bien, Tristán-Serenity desvió la mirada de su acompañante para ver la concurrida plaza de Domino-Es sólo que tengo una mala sensación desde que llegamos aquí.

-¿Eh?-Tristán iba a preguntar más pero su atención se enfocó al televisor que había dentro de la tienda de helados.

-Estamos transmitiendo en vivo desde las arenas de duelo de Kaiba Corp. donde presuntamente se llevó a acabó un secuestro, según datos recogidos por los presentes-Tristán sabía que Joey se encontraba en ese lugar, se lo había dicho en la mañana cuando le pidió que lo esperara en la heladería ya que le tenía una sorpresa-Aún no se confirma si hubo un secuestro o no dentro de este lugar. Estaremos al pendiente.

-¿Tristán?, Tristán-el chico la miro, desde hacía rato que le estaba llamando-¿Qué pasa?. ¿Qué tanto ves?-Serenity iba a girar hacia atrás de ella para ver lo que veía su compañero, pero esté la tomo de la mano y salieron corriendo-¡Tristán!.

-(Con razón no ha llegado)-el castaño esquivaba a toda gente que se ponía en su camino sin soltar a la hermana de su mejor amigo-(Joey me dijo que antes de vernos iría a practicar a las arenas de duelo).

Yugi y Kaiba seguían en el carro, no sabían a dónde se dirigían. El Rey de los juegos seguía pensando en sus amigos y como ese ser jugaba con sus vidas como si no valieran nada. Jamás le perdonaría tal cosa y en esté nuevo juego pondría fin. Seto por otro lado, se había percatado que no dio una orden a su chofer para que siguiera un camino.

-Yugi-Seto miro de reojo a su rival que lo miro-será mejor que dejes de pensar en tus tontos amigos y te prepares.

-¿Eh?. ¿Dé que hablas?-antes de que Kaiba le respondiera, el coche empezó a desaparecer-¡Ah!.

-¡Es una trampa!-tanto Yugi como él fueron tomados por unas manos que los arrojo al piso-¡Ah!.

-Kg-Yugi abrió los ojos y reconoció el lugar rápidamente-¡Estamos en la escuela!.

-¿Qué dices?-Kaiba miro a Yugi que se puso de pie y busca a su enemigo por todos lados. Seto se levantó, pero algo lo tomo por sus brazos-¡¿Qué demonios?!.

-¡No voltees, Yugi, o tú amigo lo pagara!-Yugi vio hacia la puerta-Es hora de que empiece el juego, Yugi.

-Sabía que tarde o temprano aparecerías-Rex Raptor era su nuevo oponente o la maldad que habitaba en él-¡Te exijo que dejes de meter a mis amigos en estos tontos juegos!.

-No, Yugi-Rex negó con el dedo índice-tú no estás en posición para exigir nada. Sí quieres que deje en paz a tus amigos, tendrás que acabar conmigo y como te lo he dicho desde que empezamos, esto acabara en un duelo, bueno, es mi intención.

-¡¿En dónde están mis amigos?!-Rex se acercó a él y quedo a unos metros.

-Antes de ir con ellos, ¿Por qué no ayudas a tu otro amigo?-vio detrás de Yugi a Seto siendo amenazado por un monstruo que lo sujetaba de los brazos y amenazaba con devorárselo en cualquier momento-Pero eso, sí, Yugi. No puedes voltear para nada.

-¿Qué?-Rex pasó a un lado de él y se dirigió justo a la malla metálica.

-Te daré un incentivo para que no lo hagas-con un chasqueo de dedos, Minerva apareció. Ella se encontraba parada sobre una tabla-Sí tú llegas a voltear, la niña morirá.

-¡Minerva!-Yugi se imaginó lo peor, pero un ruido lo hizo regresar de sus pensamientos-¿Qué fue eso?.

-Eso fue tu corazón-Rex señalo con la vista unas estatuas-Esas pequeñas estatuas son tu corazón, Yugi. Ellas son las que evitan que la niña caiga.

-¡¿Qué?!-Yugi vio que había otra estatua que era más grande que las otras tres que quedaban-¿Y esa?.

-Esa es mía, es mi corazón. Sí logras derrotarme en esté juego, te devolveré el alma de tu amiga-en las manos de Rex aparece una esfera blanca. Yugi veía aquella pequeña energía-Lastima que no te dije que esas figuras responde a tus miedos. Cada vez que sientas pánico, una de ellas se romperá, como lo acabas de presenciar. Tal vez puedan romperse todas a la vez sí tu miedo es mayor que tu valor, Yugi.

-(Esto ya ha ido muy lejos)-Yugi miro a Minerva y las tres estatuas que le quedaban-(Sí llego a ver a Kaiba o sentir miedo, Minerva morirá).

Continuará….