¡Yu-Gi-Oh!: El último duelo
Capítulo 9
Yugi y Joey corrieron para la malla en un vano intento de salvar a Minerva, pero se encontraron con que ya no estaba. Atem y Tristán no dijeron nada, sólo observaban como la niña caía, pero….
-Te tengo-Seto se encontraba en una ventana y logro tomar a Minerva cuando caía.
Seto jalo a Minerva hacia él y la introdujo al salón. Yugi y Joey al ver esto corrieron para ver a la niña. Tristán y Atem fueron hacia la entrada para ver si sus amigos salían y les explicaran lo sucedido. Yugi y Joey llegaron al piso dónde estaba Kaiba, el director de Kaiba Corp. salió de uno de los salones con Minerva en brazos.
-¡Minerva!-Yugi fue hacia Kaiba-Qué alivio. Todos están a salvo-el Rey de los juegos ya no podía con el cansancio que sentía. Su cuerpo fue precipitándose hacia atrás, pero su caída fue detenida por su mejor amigo-Gracias, Joey.
-De nada viejo, sabes que estamos para protegernos-Yugi sólo asintió y cerró los ojos.
-Bah, será mejor irnos de aquí-Kaiba comenzó a caminar dejando a los inútiles como él les decía a Yugi y Joey.
En el exterior, Atem y Tristán esperaban con impaciencia a que sus amigos bajaran. Fueron los quince minutos más largos en sus vidas, pero acabo cuando vieron a Seto y a Joey aparecer con una niña en brazos y Yugi siendo sostenido por Joey.
-¿Tristán?-el aludido se acercó a ellos-¿Qué haces aquí?. Pensé que estabas con Serenity.
-Lo estaba, pero me entere de lo que paso en las arenas de duelo y vine aquí para ayudarte, bueno, ayudarlos-el castaño vio a su amigo Yugi que muy apenas andaba-Yugi, ¿estás bien?.
-Sí, un poco mareado y cansado-Yugi trato de sonreír para calmar a Tristán.
-Nuestro pequeño amigo de nuevo esta metido en problemas-Tristán lo miro sin extrañarse nada-¿Qué te parece?, ¿estás listo para más aventuras?.
-Por supuesto, de eso pido mi domingo-el castaño río y luego vio detrás de él-Lo bueno es que la pandilla está completa de nuevo-Tristán se hizo a un lado para que Joey pudiera ver a su otro amigo.
-¡¿Es imposible?!-Kaiba casi suelta a la niña que traía en brazos al ver a otro Yugi acercarse a ellos.
-¡¿Faraón?!-pero a diferencia de Kaiba, Joey soltó a Yugi, pero esté no toco el piso ya que fue sostenido por Tristán-¡¿Qué haces aquí?!. Espera, debe de ser otro juego para que Yugi pierda.
-No es ningún juego, Joey-el rubio lo miro sin decir nada-Él es el Faraón. Él me guío hasta aquí.
-Yugi-Atem llega hacia su amigo que apenas y podía abrir los ojos-que bueno que estás a salvo.
-Yami, eres tú-el Faraón sonrió y asintió-No creo que seas una ilusión. Eres tan real como en aquella ocasión que hablamos. ¿Viniste a ayudarme?-Atem sólo asintió-Me alegra que hayas regresado-el cansancio que sentía Yugi lo hizo perder el conocimiento.
-¡Yugi!-Atem tomo la mano de su amigo-Apenas puedo sentir su energía.
-Hay que llevarlo a un hospital-Joey se agacho-Ponlo en mi espalda, cercas de aquí hay un hospital-Tristán hizo lo que pidió-El Faraón y yo llevaremos a Yugi, tú encárgate de Minerva y los demás. Dile al Abuelo lo que paso-el castaño asintió.
Joey y Atem partieron hacia el hospital para tratar de salvar a su amigo mientras que Kaiba y Tristán veían como se alejaban. En las oficinas de las arenas de Kaiba Corp., Tea veía por la ventana, esperaba ver a sus amigos entrar sanos y salvo. Ahora que sabía cuál era la misión del Faraón, le preocupaba más la seguridad de su amigo.
-(Yugi, Atem, espero que se encuentren a salvo)-la castaña cerró los ojos y sintió un golpe muy fuerte en su pecho.
-¿Pasa algo, Tea?-Mokuba escucho un pequeño quejido de la chica que volteo a mirarlo-Estás pálida. ¿Te sientes bien?.
-Sentí como si alguien me hubiera dado un golpe muy fuerte justo en el corazón-ella sabía que esa sensación sólo la sentía cuando Yugi estaba en grave peligro-(Yugi, por favor, vuelve sano y salvo).
Tea no estaba del todo equivocada con lo que sentía ya que sus amigos si estaban en problemas o lo estarían en unos momentos más. Joey junto al Faraón corrían hacia el hospital para salvar a Yugi. El Rey de los juegos estaba muy debilitado por la pelea que tuvo hace unos momentos tratando de salvar a sus amigos de caer en el Reino de la Sombras.
-Resiste, Viejo, ya casi llegamos-el edificio estaba a unos metros de ellos-Dentro de poco estarás bien.
-Yo…-Yugi mientras tanto sudaba a mares y permanecía con los ojos cerrados. Debes en cuanto decía cosas poco entendibles-Yo…no….soy.
-Yugi, resiste-Atem en cambio prestaba atención a lo que decía su amigo e intentaba descifrar lo que decía en su inconciencia-(Sí hubiera llegado antes, Yugi no estaría así).
En el hospital, Yugi fue ingresado. Atem y Joey se quedaron en la sala de espera. El rubio se tomó tiempo para hablarle a sus amigos y tranquilizar al abuelo de Yugi. Atem en cambio, seguía cercas de la puerta dónde habían ingresado a Yugi. No era del todo raro que él estuviera ahí, Yugi era su mejor amigo, su compañero de duelo y más que eso, todo el tiempo que estuvo con Yugi, en el que compartieron un solo cuerpo había transformado una amistad en una hermandad, incluso con Joey, pero no de la misma medida que la de Yugi y él.
-Faraón-el aludido lo miro, pudo notar la preocupación detrás de esa máscara que le impedía mostrar sentimiento alguno-él estará bien. Yugi no es de las personas que se rinden tan fácilmente.
-Eso lo sé, Joey. Lo que me preocupa es la energía mágica de Yugi-volvió a ver la puerta que tenía unas pequeñas ventanas que le dejaban ver cómo los médicos iban de un lado a otro con material-Es difícil mantenerse en ese mundo y más aún, mantener el control del juego. Cada movimiento, cada estrategia que pensaba Yugi restaba su energía mágica.
-Yu…-era tal vez la costumbre o es que fue muy rápido la despedida, pero Joey no se sentía muy bien llamándolo por su nombre-Perdón, Faraón Atem, ¿Por qué estás aquí?. Se supone que el duelo que se llevó a acabó hace dos años le daba a Yugi su libertad en cuerpo y mente, y a ti el poder acceder al mundo espiritual. Dime, ¿Qué es lo que te trajo a nuestro mundo?-el tricolor lo miro, algo en su mirada le decía que no era nada bueno lo que le iba a decir.
-Joey, regrese porque…-ahora no era un buen momento para decirle que su misión era fusionarse con su amigo para así ser una sola persona, una sola alma y que uno dejaría de existir para siempre-Yugi me necesita aquí para hacerle frente a esté enemigo, por eso regrese.
-¡Qué bien!-Joey alzó su puño en señal de victoria ante un cabizbajo Atem que no lo miraba-Contigo seremos invencibles. Espera a que te vea Tea y el abuelo, se llevaran una gran sorpresa.
-Ya los vi-sus ojos se volvieron a posar en aquella puerta que lo separa de su mejor amigo y su única razón de estar en esté mundo de nuevo.
-Que mal, me hubiera gustado ver su reacción-el rubio sabía que su amiga tenía sentimientos hacia el Faraón y no pudo decírselos debido al duelo-Oye, Faraón, ¿quién es el nuevo enemigo?. ¿Por qué esa necesidad de acabar con Yugi?.
-Sé muy poco en realidad. Sólo sé que se originó gracias a la energía oscura que Yugi y yo sellamos durante nuestra aventura-el joven gobernante vio como un hombre de bata blanca se dirigía hacia ellos-Joey-el rubio se puso a su lado-¿Cómo está nuestro amigo?.
-Por lo que acabó de ver, su amigo sufre de un gran estrés y agotamiento físico-el doctor de piel blanca y pelo gris no dejaba de ver al chico que se parecía mucho a su paciente-¿Acaso eres su hermano gemelo?.
-Eh, bueno-Joey le tapó la boca.
-Sí, son hermanos-Joey se puso en medio del Faraón y el doctor-¿Podemos ver a Yugi?.
-Bueno, por el momento se encuentra bajo observación. En unas dos horas estará en su cuarto. Sí me disculpan debo regresar-el doctor abrió la puerta dejando a unos aliviados Joey y Atem.
-Bueno, ya que nuestro pequeño amigo está mejor, vayamos por unas hamburguesas, tengo hambre-Atem quiso replicar, pero Joey ya lo arrastraba al ascensor.
En las arenas de duelo, Tea se preparaba para ir al hospital, no estaba a gusto necesitaba ver a Yugi o al menos eso era lo que sentía o lo que quería creer. Cuando abrió la puerta se topó con Seto y Tristán, esté último traía a una niña en brazos.
-¡Seto!-Mokuba corrió a recibir a su hermano que entro sin decir nada-Me alegra que estés bien. Joey nos habló, dijo que Yugi estaba mal y lo llevaron al hospital.
-Sí, ese tonto no aguanta un simple juego-ante las miradas de todos se sentó y ya no dijo más.
-Tristán, dime, ¿quién es está niña?-el castaño miro a la niña que traía en brazos que seguía inconsciente.
-Minerva-Solomon se acercó a la pequeña duelista-Me alegra que esté bien.
-Así que está niña es Minerva-la castaña recordó cuando confundió a la amiga del Faraón con la que Yugi le hablaba-¿Qué paso, Tristán?. ¿Por qué Yugi fue a parar a un hospital?.
-Bueno-avanzó hacia uno de los sillones que estaban desocupados y dejo a Minerva-No sé cómo estuvo todo. Es más-volteo a ver a su amiga-aún no puedo creer que el Faraón esté con nosotros.
-No deberían estar pensando eso ahora-Seto miro a los amigos molestos de Yugi-Lo que les debería preocupar es esa cosa que está atacando a Yugi. Por lo que pude notar, los ataques van dirigidos a él, a nadie más.
-El abuelo ya nos dijo-el castaño la miro-Esto es por las energías oscuras que Yugi y el Faraón derrotaron cuando estuvieron compartiendo un solo cuerpo. Buscan vengarse de Yugi y también del Faraón.
Solomon no prestó atención a lo que decían los jóvenes, se acercó a la ventana y pudo ver como el cielo se nublaba. El cielo que se encontraba de un hermoso color azul era ocultado por unas nubes grises que presagiaban una fuerte tormenta que no estaba prevista para el día de hoy. En el cuarto del joven Moto, el chico tricolor estaba durmiendo profundamente gracias a los medicamentos administrados. No había nada que lo despertara. La puerta de su cuarto se abrió y gracias a la luz se podía ver una sombra sobre Yugi.
-Esto aún no termina-la voz no era la de un adulto o adolescente-Su Alteza, espero que no le incomode que tome su alma por unos minutos para mi siguiente juego-el cuerpo de Yugi comenzó a brillar.
En la cafetería, Joey y Atem comían una rica hamburguesa, bueno, era más el hambre del rubio que la del propio Faraón que muy apenas había dado un mordisco a la suya.
-¿No sabe bien?-Joey dejo de comer para ver a su inapetente amigo que sólo veía la comida-Vamos, Yugi está bien, ya oíste al doctor.
-No es eso, Joey-desvió la mirada. Era momento de ser sincero con otro de sus mejores amigos-Lo que te tengo que decir es grave-el rubio se tornó serio-Es sobre mi regreso a esté mundo.
-Sabía que había algo que me estabas ocultando. Igual que Yugi. No sé porque no nos permiten que los ayudemos. ¿Somos amigos, no?-el Faraón lo miro y asintió-Sea lo que sea, tratare de comprenderlo, por más difícil que parezca.
-La verdad es que-Atem sintió que el lugar comenzaba a refrescar, pero no tomo importancia a este hecho-mi regreso se debe a que mi misión no está completa aún. En el mundo de los espíritus se me revelo mi última misión. Cuando morí enfrentando a Zorc y selle mi alma dentro del Rompecabezas, algo salió mal. Una parte de mi alma fue sellada, pero la otra quedo en mi cuerpo y renació.
-¿Quieres decir que hay dos Faraones?-el tricolor lo miro sin decir nada-¿Y qué hay que hacer para que vuelvas a tu descanso?. No es que quiera que te vayas ni nada, me alegra que estés con nosotros de nuevo, pero se supone que tú ya regresaste con los tuyos.
-No podré hacerlo hasta que mi alma vuelva hacer una y la única persona que me puede ayudar está en esté hospital recuperándose-el rubio se levantó sorprendido por lo que decía-Así es Joey. Yugi y yo compartimos más que el físico y la baraja. Yugi y yo somos una persona, una misma alma.
-¡¿Qué?!-meneo la cabeza, eso que le decía el Faraón era total y remotamente imposible-Debes estar equivocado, Yugi y tú no son la misma persona. Los conozco muy bien y sé diferenciarlos.
-Yo también me resistía a eso, Joey-suspiro al saber que la parte que venía no le agradaría nada al rubio-y más por lo que me dijeron. Para que mi alma vuelva hacer una, Yugi y yo debemos fusionarnos. Ya te debes dar una idea de cuáles podrían ser las consecuencias de esa fusión.
-¿Consecuencias?-Joey recordó lo que había vivido desde que conoció a Yugi y todas las aventuras que tuvieron junto a sus amigos y ese misterioso espíritu que también se hizo su mejor amigo-Mi amigo…¿estás diciendo que mi hermano desaparecerá?-Atem asintió y esto causo una terrible sensación a Joey-(¡No!, Yugi no puede desaparecer!).
Las luces del lugar se apagaron dejando a Atem, Joey y a todas las personas en el hospital en la oscuridad. La tormenta se desato y los truenos no se hicieron esperar. En las arenas de duelo, Kaiba y los demás también se encontraban en la oscuridad.
-En las noticias no dijeron nada de una tormenta-Tristán se acercó a la ventana-Parece como sí un huracán estuviera sobre nosotros.
-Es más que eso, Tristán-el castaño lo miro-Esto no es obra de la naturaleza. El delicado equilibrio entre el bien y el mal se ha salido de control.
-¿Qué tonterías dice, anciano?-Kaiba no dejo su lugar-Sólo es una tormenta. En cuestión de segundos tendremos luz. Ustedes se alteran como niñitas por todo.
-Kaiba, no le faltes al respeto al Señor Moto o te las verás conmigo-Tea trataba de ver a Kaiba pero le era imposible-Bueno, cuando regrese la luz ya verás.
-Otro juego oscuro se acerca-un trueno ilumino un poco la habitación-La energía oscura no se detendrá hasta tomar el poder del mundo.
-Eso es, mi estimado Señor Moto-la voz de Seto inundo el lugar haciendo que todos sintieran miedo y que Kaiba se parara de su sitió molesto-Es hora de jugar un poco con los amigos de Yugi y el Faraón.
-¿Qué cosa?-el castaño sintió como algo se enroscaba en su cuerpo y lo suspendía en el aire-¡AH!, ¡Bájenme de aquí!-no tardo mucho para escuchar las voces de Tea, Mokuba y el Señor Moto.
-¡¿Quién eres?!-aunque la oscuridad impedía ver a su contrincante, Seto no baja la guardia.
-Sí tanto quieres saber-alguien chasqueo los dedos y por fin se hizo la luz-Sorpresa, sorpresa-Kaiba miraba atónito a su oponente-¿Estás listo para jugar, Kaiba?.
-Imposible-ante sus ojos se encontraba un clon de él.
-No sólo Yugi pagara, los que lo ayudaron también sentirán el poder de la oscuridad-el doble de Seto miro a sus carnadas suspendidas en el aire y amarrados a una cuerda-Creo que los premios son muy buenos, ¿tú que piensas?.
-Uh-Seto miro a su derecha y vio a su hermano y a los demás suspendidos en el aire-¡Mokuba!.
-¡Seto!-el pequeño Kaiba intentaba en vano zafarse de la cuerda-¡No puedo soltarme!.
-¡Resiste, Mokuba!-el castaño miro a su rival-Eres un maldito. Pagarás por usar a mi hermano.
-Eso lo veremos-el clon de Kaiba río ante la expresión de enojo de Seto.
Toda Ciudad Domino se encontraba en medio de una tormenta, Serenity junto a Mana lograron ponerse a salvo bajo una parada de autobús. Hacía un par de horas que Atem y Tristán las dejaron para ayudar a sus amigos y ellas, por iniciativa de Serenity, se dirigían hacia las arenas de duelo para averiguar sobre sus amigos.
-No creo que se quite esta tormenta-la hermana de Joey temblaba por el frío que sentía, toda su ropa estaba mojada-Nos será imposible llegar a las arenas.
-Tenemos que llegar. Necesito saber si el Faraón se encuentra bien-algo le decía que su amigo estaba en apuros-No me perdonaría sí algo le llegara a pasar. (Desde que tengo memoria, Atem y yo hemos estado juntos. Según Shimon, el Faraón no volvió a sonreír desde aquel trágico día en que perdió a su madre y a sus amigos).
Cuando me encontraba en el pueblo era víctima de agresiones y todo eso cambio cuando conocí al Maestro Mahad. Él fue quién me introdujo al castillo cuando aún era muy pequeña.
-Será mejor que te quedes aquí-Mahad de apenas 12 años a una asustadiza Mana-Vendré más tarde a traerte un poco de comida. No salgas por ningún motivo-la niña asintió-Bien.
Las horas pasaron y eso hizo que el estómago le pidiera esa comida prometida por su salvador. Mana se levantó y abrió un poco la puerta.
-(Es cierto, me dijo ese niño que no abriera la puerta)-la castaña cerró la puerta y volvió a su lugar tratando de que su estómago se controlara, pero le era realmente imposible. El ruido de la puerta hizo que se parara, creía que su salvador ya le había traído de comer, pero no era él.
-¡Guardias!-el sacerdote Seth veía a la niña con la ropa mancha de lodo y manchas de sangre-Saquen a está pordiosera de aquí y llévenla a la sala del trono-sus hombres no tardaron en sacar a la niña del lugar.
-¡No, suéltenme!-Mana pataleaba para que la soltaran-¡No!.
Mahad se escondió al ver al Sacerdote Seth salir del lugar dónde tenía a su amiga. Sus nervios lo traicionaron e hicieron que tirara la charola que traía para su protegida. Seth no paso esto por desapercibido y también mando por él. En la Sala, Seth tenía Mahad y a Mana sumidos en el miedo. El Faraón no se encontraba y como su mano derecha él podía tomar decisiones sobre el pueblo y los sirvientes del palacio sí era una emergencia.
-Por favor, Sacerdote Seth, no le haga nada-el adolescente Mahad mantenía la vista en el piso en señal de respeto y sumisión ante el castaño de ojos azules-Yo fui quién la metió al palacio. Yo debo ser quién reciba el castigo.
-Y lo harás, Mahad. No sabes el peligro en que has puesto al palacio y al pueblo de Egipto al meter a esta niña-la aludida temblaba aún más que cuando la encontró-Guardias-un hombre bajo y regordete se acercó-Lleven a Mahad a la sala de castigos. Lo que hizo hoy merece la pena máxima.
-Sí, Sacerdote-fue hacia Mahad que no opuso resistencia-Mahad, no debiste. ¿Qué le diremos a tus padres?-el adolescente no dijo nada y veía de reojo a la niña que se había quedado con Seth a solas.
-Y en cuanto a ti-la niña dio un respingo-también compartirás el mismo destino que Mahad. Nadie se burla de mí y muchísimo menos de nuestro Rey.
-Por favor-Mana comenzó a llorar-Haga conmigo lo que quiera, tome mi vida sí con eso reparo la terrible falta-alzó la mirada para ver a los ojos a su verdugo-pero no le quite la vida a ese niño. Él sólo me quiso ayudar porque unos señores casi me matan a golpes por un robo que no cometí.
-No me importa él porque lo hizo-Seth miro al último de sus hombres-Llévala a la tercera sala. La pena máxima igual que Mahad. Ese tonto chiquillo no aprendió nada acerca de las reglas del palacio. Se burló del Faraón y eso sólo se paga con la vida-su hombre fue hacia la niña que se puso de pie y tomada del brazo se dirigió hacia la salida.
-¡Alto!-Seth se llevó una gran sorpresa al ver al Príncipe en la entrada de la sala.
-Su Alteza-Seth se arrodillo y bajo la mirada-Pensé que ya se encontraba dormido.
-¿Qué es lo que pasa aquí, Seth?-se acercó al Sacerdote que se puso de pie y lo miro a los ojos-¿Por qué vas a imponerle a esta niña la pena máxima?.
-Su Alteza, está niña fue traída por Mahad sin permiso. Las reglas dictan que nadie, al menos que el Faraón lo permita, puede introducir a personas extrañas al palacio. Si eso llegara a pasar la sentencia sería la muerte para ambos-el joven Príncipe miro a la niña que seguía esperando en la salida con el guardia-Príncipe, es mejor que regrese a su cuarto y descanse.
-Yo quiero escuchar él porque-Atem fue hacia el trono de su padre y se puso al lado izquierdo.
-¿Pero, Su Alteza?-Atem se giró a verlo y en su mirada se veía la determinación de un futuro Faraón-Traiga a la niña-Seth tomo su lugar a lado del Príncipe.
-Príncipe-Mana se arrodillo y bajo la mirada-no importa mi vida, pero la de ese niño, Mahad, sí. Él sólo quiso ayudarme y le agradezco profundamente, pero sí por ayudarme tiene que perder su vida, prefiero que se tome la mía en su lugar. Mi vida no es tan valiosa.
-No importa, ambos pagaran-Seth miro a su sirviente y esté volvió a tomar a la niña del brazo-Ya hablaste y el Príncipe no puede perder más su tiempo con alguien como tú.
-¡Por favor!-Mana se escapa del agarre del guardia y llega hacia Atem que se queda sorprendido-¡Por lo que más quieras, Príncipe!. Salva a Mahad-esto enfureció más a Seth que aparto a Mana de un golpe del Príncipe-Kg.
-¡Por lo que acabas de hacer tú cuerpo será cortado en cachitos y se esparcirán por el desierto!-el sirviente volvió a tomar a la niña que sangraba de la boca por el golpe-¡Llévensela!.
-¡Detente!-Atem bajo las escaleras-Yo perdono a esta niña.
-¿Qué?!-el Sacerdote bajo rápidamente las escaleras-Príncipe, no estará hablando enserio, ¿verdad?-Atem lo miro seriamente-Pero, Su Alteza. No puedo permitir que está niña se vaya y les diga a nuestros enemigos lo fácil que es burlar la seguridad del palacio usando a un tonto aprendiz de mago. Así que el castigo se llevara a acabó.
-¿Pretendes contradecirme, Seth?-Atem fijo su vista en el Sacerdote que lo retaba-Aunque mi padre no esté aquí, no te da derecho sobre mí.
-No es lo que quise decir, Su Alteza, yo sólo protejo el reino ante la ausencia del Rey-pero el joven Príncipe no se dejaba ante esas palabras.
-Haz lo que te ordeno-Atem miro al sirviente-Y quiero ver a Mahad con vida, Seth-el Sacerdote no dejaba de retarlo con la mirada, pero eso cambio cuando esté asintió levemente y se marchó junto con el guardia.
-Príncipe, gracias-pero el aludido paso por su lado sin siquiera mirarla y con aquella mirada que hizo cambiar a regañadientes al Sacerdote.
-Será mejor que no metas más a Mahad en problemas-sin más, Atem se marchó. Cuando su padre regresara de su viaje, tendría un castigo por desobedecer a Seth.
Mana fue interrumpida al escuchar otro trueno. El clima presagiaba un nuevo juego oscuro. En el hospital, Atem y Joey buscaban la manera de llegar al recibidor para saber qué había pasado con la luz. Al llegar notaron que estaba muy silencioso, de hecho, todo el camino estuvo así, sólo sus pasos se escuchaban.
-Oye, Yu-el rubio se arrepintió de lo que iba a decir-Faraón Atem, ¿no crees que está muy callado?. Digo, el hospital debería estar patas arriba por no tener luz y está muy calmado como si fuera un panteón.
-Eso no es todo-Atem y Joey se detuvieron-Antes de que se fuera la luz, sentí como la temperatura bajaba y ahora sin luz, siento que se ha vuelto más frío el lugar. ¿Sin climas, cómo puede estar fresco?.
-Es cierto-Joey giro y vio una pequeña luz parpadeando-Oye, mira eso-el rubio fue en busca de esa luz seguido de Atem. Recorrieron un pasillo, subieron escaleras hasta llegar al área de cuidados intensivos-Desapareció.
-Bienvenidos, Faraón y Joey-una voz se escuchó por todo el lugar asiendo que Atem y Joey se pusieran tensos y a la defensiva-Saben que para un paciente las visitas de familiares y amigos siempre es la mejor medicina, ¿verdad?.
-¿Qué?-la luz se hizo en el lugar, pero no como los jóvenes querían-¿A dónde nos has llevado?-el lugar cambio, ahora se encontraban en el exterior.
-Estamos en la azotea-Atem se sorprendió al ver quién era su nuevo enemigo-Es lindo el lugar, ¿no cree, Su Alteza?.
-Deja de decir tonterías, sé muy bien a que has venido-su nuevo contrincante era el doctor que atendía a su amigo-No permitiré que Yugi se ponga en peligro. Yo seré tu nuevo oponente.
-Vaya, esperaba que dijeras eso. El pobre de Yugi no aguanto 3 juegos seguidos en el Reino de las Sombras-notó que esto molestó mucho al Faraón-pero si quieres tomar su lugar, por mí está bien, como quiera lo tomarías al saber cuál es el premio en esté juego.
-¿El premio?-el rubio notó que detrás de aquel médico se estaba materializando algo-¿Qué es eso?.
-Nuestro premio-dijo con burla y haciéndose aún lado para que Atem pudiera ver su presa-¿Qué tal, Faraón?. No te importara que saque a Yugi para que tome aire fresco.
-¡Yugi!-su amigo se encontraba dormido dentro de una burbuja-¡Eres un maldito!.
-Antes no podía tocar a Yugi-volteo a ver al chico inconsciente a su lado-pero ahora que su nivel mágico se encuentra bajo fue fácil extraer su alma para esté juego-volvió a mirar al Faraón que lo veía furioso-Sí ganas esté juego, Yugi volverá a su cuerpo. Dejaremos que se preparen para el torneo de Kaiba. Bueno, sí es que llega.
-¡¿Qué dices?!-el rubio dio un paso, pero fue detenido por Atem-Pero.
-Esté juego es mío, Joey-el doctor sonrió y Atem dio tres pasos al frente-Dime, ¿Cuál es tu juego?.
-Es fácil, Faraón. El juego se llama….Juego Místico-Atem abrió los ojos-Tú debes conocerlo bien. Tiene la misma antigüedad que los duelos de monstruos.
-¿Dé que trata el juego?-el tricolor lo miro-No me mires así, Faraón. Cuando pones esa mirada no es para nada bueno.
-Es un juego maldito, Joey-Atem poso de nuevo su mirada en su rival-No puedo creer que se haya hecho de ese juego.
-Todo sea para salvar su alma, ¿no es así, Faraón?-tanto Atem como Joey se quedaron con la boca abierta-Me di el tiempo de averiguar sobre su llegada a esté mundo. Sé que no es correcto escuchar conversaciones, le pido que me perdone.
En las arenas de duelo de Kaiba, el escenario estaba listo para un nuevo capítulo de los juegos oscuros. Kaiba pelearía contra su parte oscura para salvar a su hermano y a los demás de caer en el Reino de las Sombras por la eternidad.
-El juego que te ayudara a salvar o perder a tus amigos se llama…Raijinhai-Kaiba se extrañó-Sé que no lo conoces y eso lo hace más divertido. ¿Tienes miedo, Kaiba?.
-No soy como Yugi que se asusta por todo-el castaño cerró los ojos y se cruzó de brazos-Cuando quieras empezar.
-De acuerdo-un muro se alzó en medio de ellos-Empecemos esté juego de lo oscuro.
-No podrá-Mokuba miro a Tea-Seto no podrá ganar.
-¡No digas eso, Tea!-la castaña lo miro-Mi hermano nos salvara. Confió en él, jamás me ha defraudado.
-No dudo de sus habilidades, Mokuba-el menor de los Kaiba miro a su hermano-Es que en este mundo es difícil mantener un duelo.
-Tea tiene razón-Tristán recordó la terrible sensación de lo que era estar en el Reino de las Sombras-Solamente el Faraón y Yami Bakura pueden combatir sin sufrir las consecuencias de este mundo. Seto es sólo un humano como nosotros, sin poderes.
-Seto-ahora el miedo se había apoderado de él. Mokuba sabía que su hermano era un genio, ¿pero contra fuerzas mágicas tenía una oportunidad?.
Continuará….
