CAPÍTULO 4: PERFECTO


Nota de la Autora: Estoy de vuelta :-) Como se puede ver he cambiado el nombre de perfil, ahora mi nuevo nombre es Atlandis. Lo siento por no haber actualizado antes, he tenido problemas, pero ahora estoy mejor y estoy lista para seguir escribiendo, sin decir nada más espero que disfruten el capítulo.


El sol brillaba en el cielo e iluminaba la ciudad, había un viento fuerte y el mar estaba agitado. Ryder se despertó más tarde de lo habitual, honestamente él habría dado cualquier cosa por permanecer en la cama. Ni siquiera sabía por qué, pero se sentía cansado y fatigado, por otra parte, los cachorros eran ahora mucho más independientes y sabían prepararse solos el desayuno. ¿Por qué dejar la comodidad y la calidez de su cama?

Sin pensarlo dos veces, Ryder se acurrucado bajo las sábanas y cerró los ojos. Después de unos minutos, Zuma y Chase entraron a su habitación.

— Pero, ¿todavía está durmiendo? —preguntó con incredulidad Zuma.

— Ya, en los últimos años se ha convertido en un gran dormilón, incluso Rubble ya se ha despertado —dijo Chase, riéndose.

Zuma fue a la cama de Ryder y comenzó a mover las cubiertas.

— Ryder... despierta, tenemos que preguntarte algo —dijo Zuma, pero el joven no se movió.

— Um, Ryder Señor...

Ryder dio un leve gemido, y escondió la cabeza bajo las sábanas.

Zuma miró a Chase y sonrió.

— Sabes lo qué hacer.

Chase asintió.

— Woof, megáfono. ¡Ryder! ¡Despierta! —Chase, gritó con todas sus fuerzas.

— ¡Whoaaaooo! —Ryder saltó de la cama y cayó al suelo. Zuma y Chase saltaron de la cama y se sentaron delante de él. Ryder trató de comprender lo que había sucedido.

— ¿Qué...? Chase, Zuma... ¿por qué? —preguntó, levantándose y frotándose la cabeza a causa de la caída.

— Lo siento, pero tenemos que decirte algo importante —dijo Chase.

Ryder suspiró.

— ¿No podíais esperar a que me despertase?

— Claro, pero para entonces se habría acabado el día —dijo Zuma riendo.

Ryder levantó la vista y se dirigió a la nevera de su habitación para tomar una copa.

— Entonces, ¿qué me quereis decir? —Ryder les preguntó.

— Hoy hay mucho viento, el mar es perfecto para el surf, quería preguntarle a William si me puede enseñar nuevos movimientos —dijo Zuma emocionado.

— Me parece muy bien, ¿has hablado con él? —Ryder le preguntó.

— No, fue él quien me pidió que lo hiciera, dijo que hoy iría a la playa surfdar y me preguntó si me gustaría ir con él —explicó el Labrador.

A Ryder no le importaba, Katie le había dicho que su hermano era muy bueno y no era una mala idea si William podía enseñar a Zuma nuevos movimientos.

— Claro, creo que es una buena idea —dijo Ryder.

— Gracias, eres el mejor —Zuma comenzó a correr hacia la salida para llegar a la playa.

— Los otros cachorros y yo queremos ir a la playa para ver a Zuma y William surfear, ¿quieres venir? —preguntó Chase.

Ryder tuvo que pensarlo durante unos minutos. Tenía algunas cosas importantes que hacer, incluyendo una actualización del sistema central en la Sala de Control. Pero por alguna razón, quería ir a la playa.

— Sin duda, es una gran idea.

Mientras tanto, Katie y los otros cachorros estaban sentados en el muelle y vieron Zuma y William hablando.

— Entonces, ¿estás listo para aprender algunos nuevos e interesantes movimientos? —preguntó William, sosteniendo con un brazo su tabla de surf azul y blanca.

— ¡Por supuesto, no puedo esperar! —exclamó Zuma emocionado.

Mientras tanto Ryder y Chase se acercaron a sus amigos, Katie los vio venir.

— Mirad, Ryder y Chase han llegado.

Ryder se detuvo de repente y se quedó estático. En ese momento William se volvió hacia él. Ryder comenzó a ruborizarse profundamente y sintió una sensación repentina de calor en el pecho. William llevaba solo el traje de baño que le llegaba casi hasta las rodillas. Eran visibles la piel bronceada y los músculos del pecho bien definidos, pero no exagerados. El sol iluminaba su cuerpo y el viento revolvia su pelo.

— Hola, me alegra que hayas venido —dijo William.

Pero Ryder no se movía, estaba hipnotizado.

— Um, ¿Ryder? ¿Estás bien? —preguntó William.

Ryder parpadeó y se mordió el labio, sonrojándose aún más.

— Claro... Yo... yo no podía faltar.

— ¿Cuándo podemos empezar? —Zuma pidió, sin poder contener la emoción.

— Ahora —dijo William.

Los dos corrieron hacia el mar con sus tablas de surf. Zuma fue con su tabla y se puso a cabalgar sobre las olas, la espuma provocada por el mar cubría la superficie del agua. El Labrador hizo algunos movimientos extremos.

Los cachorros comenzaron a animar a su amigo.

— ¡Vamos, Zuma!

Después de unos minutos, Zuma nadaba hacia William.

— ¿Entonces? ¿Qué opinas? —Zuma preguntó con orgullo.

— Bueno, debo decir que no eres del todo malo, pero ahora mira al maestro.

En ese momento, una ola comenzó a formarse y William decidió tomar la oportunidad. El chico estaba sobre la tabla y nadó hacia la ola, cuando estaba en su lugar se puso de pie y comenzó a montar el agua con gran agilidad. La ola fue siempre mayor, y William decidió mostrar a todos su gran capacidad.

Empezó a hacer el slalom con la tabla mientras mantenía un equilibrio perfecto. Luego empujó hacia adelante para aumentar la velocidad.

— Wow, es realmente bueno —dijo Skye.

— Y ahora el final —William se inclinó con una mano y agarró su tabla de surf. A continuación, en el momento adecuado, fue a la cresta de la ola y ejecutó un salto perfecto.

— ¡Increíble! —dijo Chase.

William cayó al agua, pero logró mantener su equilibrio en la tabla. El agua de mar le había golpeado en la cara y él sacudió la cabeza, moviendo su pelo rubio. Ryder no había dicho nada en todo ese tiempo, estaba demasiado ocupado mirandolo como para hacer comentarios. Sus movimientos, el sol que iluminaba su cuerpo, el agua fluyendo sobre su pecho. Era perfecto.

Cuando se dio cuenta de lo que estaba pensando, sus ojos se abrieron como platos.

¿Por qué pienso estas cosas? ¿Qué me está pasando?

Cuando William estaba lo suficientemente cerca de la orilla, se bajó de la tabla y se unió a los demás en el muelle.

— Has estado absolutamente fantástico —dijo Zuma, moviendo la cola.

— Gracias —dijo.

Katie le dio una toalla, William se limpió la cara y se la puso sobre los hombros.

— ¿Cómo aprendiste esos movimientos? —preguntó Rubble.

— Con práctica, mucha práctica.

— Y muchos arañazos. Una vez tuvimos que llevarle al hospital porque se cayó sobre una roca —dijo Katie.

— Wow, eso debe de haber sido terrible —dijo Ryder.

— Cuando te caes, debes levantarte y seguir.

— Bueno cachorros, es momento de volver al Puesto de Observación —dijo Ryder.

— Oh, vamos, acabamos de llegar, el mar es perfecto para tomar un baño —dijo William.

—Sí Ryder, ¿podemos bañarnos? —preguntó Marshall.

— No sé... pronto que sera la hora de comer.

— Por favor, sólo un baño rápido —agregó Chase, poniendo ojos de cachorro.

— Sabes, yo creo que deberias satisfacerlos —sugirió Katie.

Ryder se rió.

— Está bien, id cachorros.

Uno por uno, los cachorros se sumergierón en el agua, excepto Rocky, por supuesto, que decidió quedarse en la playa por razones obvias. Ryder sonrió mientras observaba a sus perros divirtiéndose.

— Bueno, yo vuelvo a la clínica, hasta luego —dijo Katie.

William y Ryder se sentaron al borde del muelle, con las piernas colgando a pocos centímetros del agua.

— Son geniales —dijo William.

— Sí, tienes razón.

Hubo una breve pausa entre ellos.

— Tú... ¿no vas a tomar un baño? —preguntó William. Ryder notó un poco de incertidumbre en su voz, y cuando levantó la vista vio que se había sonrojado ligeramente.

— No, estoy bien —dijo Ryder, haciendo lo posible por no mirar en el pecho desnudo de William.

Después de unos minutos, sin darse cuenta de que lo hacía, Ryder posó su mano sobre la mano de William. Los dos se miraron el uno al otro y se sonrojaron, el corazón de Ryder latía en su pecho a gran velocidad, y una extraña sensación de calor envolvió su cuerpo. Él no lo sabía, pero William se sentía de la misma manera.

— Lo siento... —dijo Ryder, retirando su mano de la de su amigo.

— No hay problema... —dijo William, mirando a otro lado.

Después de una hora de diversión, Ryder y los cachorros estaban listos para volver al Puesto de Observación.

—Um... id vosotros cachorros, yo voy dentro de nada.

Mientras que los cachorros se iban, Ryder se acercó a William.

— Así que... nos vemos luego —dijo Ryder.

William sonrió.

—Por supuesto.

Después de unos segundos de silencio incómodo, Ryder habló.

— Si quieres esta tarde podemos ir a dar un paseo por el bosque.

William lo pensó durante unos segundos y se rascó la cabeza.

— Claro, me parece una buena idea.

Ryder no podía esperar para una mejor respuesta.

— Bueno, ¿a qué hora prefieres? —Ryder le preguntó.

— Podemos ir por las 16:00 —dijo William.

— Vale, nos vemos luego —Ryder volvió al puesto de observación. Durante todo el tiempo no podía dejar de pensar en William y su cuerpo perfecto.

¿Por qué sigo pensando en él? ¿Que me esta pasando?


Nota de la Traductora: Jo, jo, jo William ya quería ver más de lo debido. XD Todos sabemos que solo quería impresionar a Ryder, y al parecer lo consiguió :3