¡Yu-Gi-Oh!: El último duelo
Capítulo 10
Aunque Yugi no se encontraba en su cuerpo, su mente vagaba en la oscuridad. El tricolor no sabía hacia dónde iba, pero algo lo llamaba, necesitaba ir a ese lugar. Cuando al fin llego abrió sus ojos, se encontraba en una habitación grande y muy bien adornada. Se dirigió hacia lo que era el balcón y lo que vio lo dejo sin aliento.
-¿Egipto?-los ojos amatistas de Yugi veían todo el lugar. Las enormes y hermosas pirámides a lo lejos y un hermoso jardín que estaba en la planta baja-¿Por qué estoy aquí?-escuchó unos pasos, se giró y se encontró con su abuelo-(¿Abuelito?).
-Ya despertó, Su Alteza-Shimon hizo una pequeña reverencia y se acercó al joven heredero que lo veía-Sé que fue un día muy largo para usted, pero la Corte Milenaria y sobretodo su pueblo necesitan que suba al trono lo más pronto posible, Príncipe Atem-el joven abrió los ojos impactado por lo que dijo y tomo esto como señal de temor-No se preocupe, Su Alteza, yo estaré a su lado. No dejare que caiga. Igual que lo hice con su padre, yo, Shimon Muran, estaré guiándolo hasta que los Dioses dispongan de mi vida.
-Yo..-Yugi no sabía que decir. Su abuelo o lo que parecía su abuelo le decía que el sería el próximo Faraón y eso en su cabeza era totalmente absurdo. Atem, él era el Faraón-Es que yo…
-Sé que fue muy difícil lo que paso con la Reina-el chico desvió la mirada-y no sólo lo de ella, también de sus amigos. Jono, Teana y Honda, sus vidas terminaron de manera muy trágica a tan corta edad.
-Eso-esos nombres hicieron mella en el corazón de Yugi que se giró hacia el balcón-(¿Por qué me duele?, ¿Quiénes eran esas personas?. Cuando el Faraón recupero sus memorias, creí que pasaríamos más tiempo juntos para conocernos, para saber más sobre su vida, pero se fue. ¿Pero que tengo que ver yo con todo esto?.
-Sé que la compañía de Mahad y Mana le ha servido mucho, pero sabe muy bien que ser Rey es no mostrar ninguna debilidad-Yugi se giró-Sé que aún es muy joven y es mucha responsabilidad porque no sólo es su reino el que tiene que cuidar. Usted será el dueño del Rompecabezas Milenario y el encargado de mantener la paz en el mundo como lo hizo su padre.
No, ya no quería estar en ese lugar, por más que sintiera que tenía que quedarse no lo haría. Su mente volvió a vagar por la oscuridad, quería olvidar lo que había escuchado, lo que había visto y esos nombres que le causaban tanto dolor como hacía tiempo que no sentía. Abrió los ojos y esta vez se encontró en un lugar distinto y más acorde a su época.
-¡Yugi!-esa fue la voz de Atem. Yugi lo miro y abrió más los ojos. Ahí se encontraban Atem y Joey-¡No te preocupes, Yugi, yo te salvare!.
-¿Eh?-cuando quiso moverse no podía, sus piernas y brazos no lo obedecían-¿Qué está pasando?.
-No se altere, Su Alteza-Yugi lo miro-Lo que pasa es que usted está siendo retenido por las fuerzas oscuras. El Faraón y yo tendremos un juego de lo oscuro y usted será el premio.
-¡¿Qué?!-el tricolor intento zafarse pero era en vano su esfuerzo.
-¡Empecemos de una vez!-Atem estaba perdiendo la paciencia.
-Bien-chasqueó los dedos y una mesa y sillas aparecieron-Tomemos asiento, no querrá jugar de pie-Atem fue hacia la silla que le correspondía y tomo asiento-Espero que no le moleste que esto sea más privado-miro a Joey que inmediatamente corría hacia el Faraón-Lo siento, rubio, no estas invitado a este juego-tanto Yugi, Atem y el doctor fueron envueltos en una barrera oscura.
Atem no quitaba la vista de su rival, haría lo que fuera para salvar a Yugi, lo que fuera. Por otro lado, el juego de Kaiba estaba empezando. Los premios eran Mokuba, Tea, Tristán y el abuelo de Yugi.
-Empezare con explicarte las reglas del juego-gracias al muro que estaba entre ellos, el clon de Seto no sabía que hacia el original Kaiba-En Raijinhai hay 10 piezas en total, dos soldados, dos de la caballería, dos elefantes, un shogun, un Rey y una Reina y por último, Raijin Indra. Te diré que el soldado es más débil y el Rey el más fuerte-la figura de un hombre con una espada y un elefante aparecieron, el muro desapareció revelando las dos figuras para ambos contrincantes-El Shogun es más fuerte que el elefante, entonces esté pierde y Shogun como ganador regresa a su campo. Sí ganas, puedes seguir usando la pieza las veces que tú quieras.
-¿Y en un empate?-Kaiba no dejaba de ver esas figuras que estaban suspendidas sobre su rival y él.
-Ambos mueren en batalla-las figuras colisionaron y desaparecieron-Aunque en todo juego esté tiene sus excepciones. La Reina solo puede ganarle al Rey y también hay otra figura que sólo se puede usar una vez y puede ganarle a cualquiera, ese es Indra. Cuando Indra es usado ya no puede volver al campo. Está claro todo, ¿Kaiba?.
-No soy ningún tonto-el muro volvió a aparecer tapando a su clon.
-Qué empiece el juego-su risa se escuchó por todo el lugar.
-No sé qué es más escalofriante, sí el clon de Seto o que nuestras vidas dependan de Seto-Mokuba lo miro-Lo siento, Mokuba, pero me es difícil confiar en tu hermano y más cuando nuestras vidas dependen de él.
-(Tal vez nos llevemos una sorpresa)-Solomon no dejaba de ver a Seto.
-Ya he elegido mi pieza-un elefante se materializo frente al doble de Seto-Espero que ya estés listo, ¿Kaiba?.
-Esa pregunta ofende-Kaiba vio sus piezas, tenía que ser sabio al escogerlas para salvar a Mokuba-Ya, está.
-Antes de seguir, Kaiba, quiero decirte que sí llegaras a perder a tu Rey, será el final para tu hermano y tus amigos-sólo escucho una risa burlona de su rival-¿Qué te causa tanta gracia?.
-Yo no tengo amigos anormales-el castaño se cruzó de brazos y su rostro se dibujaba una sonrisa.
-¡¿Anormales?!-dijeron Tea y Tristán al mismo tiempo-¡¿A quién les dices anormales?!.
-Bien, veo que después de todo sigues con esa oscuridad en tu corazón-cerró los ojos por un momento y los volvió a abrir-Kaiba, creo que esa pieza de caballería no te ayudara para nada.
-(¿Qué cosa?!)-Kaiba se sorprendió por la respuesta de su rival. El muro se desvaneció y dejo ver ambas piezas-¡Imposible!.
-La caballería pierde ante el elefante-el clon de Kaiba miraba la reacción de esté. El elefante atacó la pieza de Seto que se redujo a polvo-y cómo te había dicho, anteriormente, la pieza ganadora regresa al campo y la podre utilizar de nuevo.
-¿Cómo pudo adivinar la pieza de Seto?. Se supone que no pueden verse gracias al muro-la castaña ahora sí estaba muerta del miedo-Tal vez sea mejor rezar, chicos.
-¡No!. Mi hermano nos salvara, yo confió en Seto-Mokuba atrajo la atención de su hermano-(Jamás me has fallado, no lo hagas ahora, hermano).
-(Mokuba)-el ojiazul podía ver la preocupación, pero también la confianza que su pequeño hermano depositaba en él. Volvió a ver sus piezas, ahora le quedaban nueve-(Bueno, no será fácil).
-¿Estás listo, Kaiba?, porque yo ya escogí mi pieza. (Cuando esto acabe, no sólo esos tontos irán al Reino de las Sombras-miro a los amigos de Yugi y al hermano de Kaiba-Seto también los acompañara. Así, yo seré el único Seto Kaiba).
La tormenta que se ha desatado en la ciudad había dejado a Mana y a Serenity en una parada de autobús. Las chicas esperaban que la lluvia parara y así ir a las arenas de duelo. La egipcia, amiga de Atem, no dejaba de pensar en aquel momento en que Mahad y ella se convirtieron en amigos del frío Príncipe de Egipto.
Aquella noche en la que fue sorprendida por Seth y que casi pierde la vida junto a Mahad, Mana no paraba de pensar en aquel serio y distante Príncipe. Gracias a él, Mahad y ella seguían con vida, tal vez Ra intervino trayendo en el momento justo al Príncipe. Cuando el Príncipe abandono la sala del trono, Mahad llego minutos después.
-¡Mahad!-la castaña corrió hacia un golpeado Mahad que apenas y podía mantenerse de pie-Perdona, Mahad, no era mi intención que tú fueras castigado. Sólo te he traído problemas-Mana bajo la mirada y las lágrimas no se hicieron esperar-Hubiera sido mejor que me dejaras en ese lugar.
-Para nada-la castaña lo miro con sus ojos rojos y cristalinos de tanto llorar-Yo jure proteger a Egipto y Egipto es su gente. Yo no voy a dejar que los más fuertes abusen de los débiles y más de una mujer.
-Gracias, Mahad-Mana lo abrazo, pero se separó al escuchar un quejido de dolor por parte de su salvador-Lo siento.
Había pasado una semana desde que Mahad y Mana se conocieron y libraron su primer encuentro con la muerte a manos de un furioso Sacerdote Seth. Mahad convenció a su madre que aceptara a Mana en su casa mientas regresaba su padre para explicarle la situación. De vez en cuando, Mana iba al palacio a escondidas a ver a su amigo y protector. Mahad se pasaba todos los días ahí, según lo que le había dicho su madre.
-¿En dónde se habrá metido?-Mana se apoya en la barda que daba a un amplio jardín-Ya recorrí todo el palacio y nada que lo encuentro-sin saber la castaña en el peligro que estaba se inclina más para tener una mejor visión-Mahad, ¿en dónde estás?-el peso era mucho para su mano que esta termino por ceder-¡AH!-Mana creía que esté era su fin, había desafiado las órdenes del Faraón y el castigo era perder su vida-(¿Esté será mi fin).
-¡Te tengo!-la castaña abrió los ojos y lo miro-Toma mi otra mando-Atem le ofrecía a la ojiazul su mano izquierda-¡Vamos!-Mana tomo la mano del Príncipe y esté la jalo hacia él cayendo Mana arriba de él.
-Gracias-Mana alzó la mirada para ver al Príncipe-(Qué lindos ojos tiene).
-Será mejor que te marches. Sí Seth te ve aquí no te aseguro que salgas con vida-Atem quito de manera sutil a la niña y se puso de pie para irse.
-Será lindo-Mana se cruza de brazos e infla sus cachetes mientras ve a Atem alejarse de ella-pero es un arrogante.
La castaña olvido su tarea de buscar a Mahad y regreso a casa. La noche se llegó y el aprendiz de mago retorno a su casa. Mahad se encontraba con Mana viendo las estrellas, era una hermosa noche.
-¿Y qué hiciste durante el día, Mana?-la aludida lo miro-Mi madre dijo que habías salido, ¿a dónde fuiste?.
-Bueno-la castaña desvió la mirada y comenzó a jugar con sus dedos nerviosa. Mahad la miraba atento, ya empezaba a conocer a la niña-Verás, es que…
-¿No me digas que hiciste travesuras?-Mana lo miro y rasco su cabeza con su mano derecha-¿Qué hiciste está vez?.
-Bueno, verás-la castaña recordó lo que paso en la mañana cuando fue a buscar a su amigo y casi muere-No te vayas a enojar, pero te fui a buscar al palacio.
-¡¿Qué tú que?!-Mahad se puso de pie, esa niña estaba loca. ¿Cómo se atrevía a desafiar las reglas del Faraón-¡Mana, te dije que no fueras!. No sólo pones en peligro tu vida, también la mía y la de mi padre. ¡Por última vez, no vayas!.
-Lo siento, ya no volveré a causarte problemas-Mana sale corriendo ante un avergonzado y culpable Mahad que veía como se marchaba.
Mahad tenía razón, ¿Quién era ella para poner en peligros su vida y la de su familia por sus caprichos?. Llego hacia la entrada del Reino y detuvo sus pasos. Sus ojos veían el tranquilo desierto.
-Será mejor que me vaya, así no le ocasionare más problemas a Mahad y a su familia-la castaña comenzó a caminar hasta que un llanto rompió el silencio que reinaba. Fue hacia el lugar de dónde provenía aquel llanto-(Pobre de la persona que está llorando. Debió perder a alguien muy importante para llorar así)-cuando llegó vio a alguien sentado y con los brazos ocultando su cara-Disculpa, ¿te puedo ayudar en algo?-la persona dejo de llorar y Mana detuvo su paso-¿Estás perdido?.
-Vete, quiero estar sólo-decía la persona con voz entrecortada.
-Pero-la voz se le hizo muy familiar a la castaña así que decidió ir hacia dónde se encontraba la persona-no te encuentras muy bien.
-¡Dije que quiero estar sólo!-Mana se detuvo de golpe y la persona seguía en la misma posición-¡No quiero que nadie esté cercas de mí!.
-(Su voz suena tan triste, tan apagada y llena de furia)-sin importarle lo que dijo aquel extraño, Mana fue hacia él y se sentó a su lado-No diré nada si no quieres. Estaré aquí sentada contigo en silencio.
-Haz lo que quieras-fue lo último que dijo aquella persona.
La noche paso en un abrir y cerrar de ojos. Los rayos del Sol hicieron que Mana abriera los ojos y lo primero que hizo fue buscar a aquella persona que lloraba sin consuelo. Cuando volteo ya no estaba.
-Sé fue-dijo con desilusión, pero luego sintió que algo la cubría-¿Y esto?-era una capa azul marino con una pequeña capucha-De seguro es de esa persona-al pararse un objeto cae de la capa-Es un pendiente de oro-Mana recoge el objeto y sonríe-Creo que haré una última visita antes de irme.
La aprendiz de Mahad veía aquellas nubes grises. Hace un par de minutos dejo de sentir a su mejor amigo y Rey, eso a ella no le gustaba. No quería perder a su amigo de nuevo, no quería que los alejaran después de tantos años. Ella lo quería a salvo y sí para eso ella tuviera que dar su vida lo haría gustosa por verlo a él a salvo.
-Todo estará bien-Mana voltea a ver a su compañera-Él está en buenas manos, sí esta con Joey y Tristán te aseguro que estará bien.
-Eso espero-Mana se llevó sus manos al pecho-Sería terrible si algo le llegara a pasar, no me lo perdonaría.
-Lo quieres mucho, ¿verdad?-Mana se puso de pie ante el comentario que dijo-No te pongas así. Te pareces mucho a Tea cuando hablamos de sus sentimientos por Yugi o por él-esto hizo que su acompañante se enojara.
-(¿Esa mujer tiene sentimientos por mí amigo y por el mini Atem?)-Mana dejo de ver a Serenity, se encontraba muy molesta.
-(Creo que metí la pata)-la menor de los Wheeler veía como la lluvia no paraba-Joey, cuídate, dónde quiera que estés.
Atem y su rival estaban a punto de librar un nuevo juego de lo oscuro, pero ahora sería más arriesgado debido a que el juego era maldito. Yugi por otro lado veía como su alter-ego o lo que fue su alter-ego pelearía por salvarlo. En el fondo le agradecía que estuviera ahí ya que no tenía fuerzas para combatir, pero algo en su interior había surgido desde que vio a su amigo el Faraón, algo que lo hacía dudar por primera vez de él o su amistad.
-Bien, comencemos-el doctor paso su mano derecha sobre la mesa-Esté es nuestro juego-sobre la mesa apareció un mapa y unas fichas que estaban dentro de una caja así como también una ánfora-Faraón le explicare las reglas del juego. Vea detenidamente este mapa y está ficha. Esté campo se podría decir que representa el país y esta ficha llamada casa o base-Atem observa cómo su rival toma una ficha de la caja y la pone sobre el mapa-y en dónde yo ponga está ficha me dará el derecho de escoger dónde estará tu base. Después tomaremos turnos para sacar un total de 6 bloques de la caja. Cada uno de los bloque tienen dragones que cuentan con diferentes poderes. Cuando ambos completemos 3 del mismo bloque, podremos invocar un dragón. También se pueden convocar dos dragones con seis fichas. Sí derrotas a mi dragón ganaras, pero sí no-miro a Yugi de reojo-Yugi vendrá con nosotros y esta vez-miro a Atem que lo veía seriamente-para siempre.
-Eso lo veremos-Atem miro a Yugi que lo veía fijamente-(Yugi, prometo salvarte, confía en mí).
-(Esté juego me da mala espina)-Yugi desvió la mirada y Atem regreso a ver a su rival.
-Usted primero, Su Alteza-Atem tomo la ficha, pero de último momento la dejo donde mismo-¿Faraón, no me diga que quiere arriesgar la ciudad de Tokio?.
-Esa será mi base-dijo sin titubeos, pero una mirada preocupada de Yugi lo hizo voltear-(Confía en mí, Yugi. No pasara nada)-pero el chico no quitaba esa mirada de preocupación de su rostro-(No es eso, presiento que esté juego no es tan inocente como nos quiere hacer creer)-Yugi hizo un último intento por zafarse-(Yugi, confía en mí. Tienes razón en preocuparte por el juego. El Juego Místico es un juego maldito porque varias ciudades fueron destruidas por su poder. Cada ataque que se haga afectara de manera real el lugar)-Yugi se alarmo y pudo sentirlo levemente.
-Bien, escogeré el mar como mi base, no habrá muchos daños-coloco la ficha sobre el mapa.
-(Entonces sí pierdes…)-Atem asintió-(¡No, no puedes jugar!)-Yugi hizo un último intento por zafarse-(No queda de otra, Yugi. Es eso o condenar al mundo a la oscuridad y no me agrada la idea). Empecemos-su rival río. Atem tomo una ficha y luego su rival.-(Ya…Faraón, no puedes, detente)-Atem detuvo su movimiento y miro a Yugi-(Déjame esté juego a mí, Yugi)-pero el Rey de los Juegos no quería por el riesgo que se corría-(Debemos encontrar otra solución. Estamos arriesgando la vida de personas inocentes)-Atem cerró los ojos-(Lo siento, Yugi, pero no hay otra opción)-tomo la ficha y la acomodo con la que ya tenía.
-(Perfecto)-el doctor tomo su tercera ficha pero sin dejar de ver a su rival que parecía muy distraído-(Sabía que un juego así pondría a Yugi contra el Faraón)-el doctor miro de reojo al tricolor detrás de él-(Espera un poco más, Yugi, que tú sufrimiento apenas empieza).
-(Yugi por favor, déjame manejar esto)-el Faraón sentía la energía débil de Yugi tratando de detenerlo y eso no le agradaba para nada-(¡No ves que esté juego acabara con vidas inocentes¡. ¡Yo no puedo estar tranquilo sí de esa forma me salvas!. Prefiero mejor quedarme en el Reino de las Sombras para siempre)-Atem se detuvo de golpe y Yugi desvió su mirada-(Deja de decir eso. No sabes lo que estamos arriesgando en esté juego)-su pequeño protegido lo miro-(¡Lo sé perfectamente!. ¡Él que no sabe lo que se arriesga aquí eres tú!. Prometiste que jamás irías contra mis deseos, ¿recuerdas?)-Atem dirigió su mano para tomar su última ficha-(Lo recuerdo perfectamente, Yugi. Fue uno de los momentos más dolorosos que viví junto a ti).
-¿Qué pasa, Faraón?-el aludido lo miro con su típica cara de seriedad-Pareces muy disperso, no eres el mismo jugador que no vacilaba en sus jugadas. En este juego te has detenido varias veces y eso es malo porque un solo error y mucha gente morirá.
-Cállate y concéntrate en tu juego-El Faraón dejo de mirarlo y escuchó cómo reía-(Yugi, debes saber que yo tengo cuerpo propio y no dependo de ti en estos momentos)-Yugi abrió los ojos sorprendido y con miedo-(Tú no serías capaz de…)-Atem tomo su última ficha y la descarto-(Voy hacer lo que es mejor para todos)-su rival también descarto otra ficha y el tomo otra-(¡Detente!. No importa sí ya no compartimos un cuerpo. Esta es mi pelea y tú no deberías estar aquí)-pero el Faraón no lo escuchó y seguía descartando fichas al igual que su rival-¡Atem!. ¡DETENTE!
-Eh-tanto Atem como su rival miraron hacia atrás-Qué energía. Jamás había sentido tanto poder acumulado en una sola persona, en un alma.
-(¿Esté es el poder de Yugi?. Es casi igual al mío)-Yugi lo veía con desafío. Sólo dos veces su mejor amigo lo había visto así-(Yugi…..). ¡Tengo que hacerlo!-su rival lo voltea a ver-Ya tengo mis fichas.
-Bien-tomo lo que sería su última pieza y la acomodo descartando otra-Yo también complete mi juego. Empecemos.
-¡No!-pero ninguno los jugadores le hizo caso-¡No lo hagan!.
-(Ya sé lo que pretende, Faraón. Está reuniendo un dragón de Metal y un dragón de Tierra)-sonrió y miro sus fichas-(Pero no le servirán de nada contra lo que tengo preparado para usted). ¡Invoco a mis dos dragones!-el doctor revelas sus fichas a Atem que también hace lo mismo
-¡Yo también tengo dos dragones!-las fichas empezaron a brillar y lanzaron una luz hacia el cielo.
Joey, que se encontraba afuera de aquella esfera negra, pudo ver las luces y se dirigió hacia la barda para ver hacia dónde se dirigían. Una de ellas estaba un poco más cercas y la otra se alejó tanto que ya no podía ver su estela roja.
-De seguro esas luces rojas tienen que ver con el juego que está jugando el Faraón contra el doctor-el rubio miro de reojo la esfera-Faraón, confió en ti.
Un dragón azul se materializo en el mar asustando a los barcos que se encontraban ahí, pero eso no era todo, el dragón era acompañado por uno de madera. En la ciudad de Tokio el caos se desato al aparecer un dragón metálico acompañado por uno de tierra. Los jugadores no tenían idea de lo que pasaba afuera.
-¡Ve Dragón de Agua y llévatelos con tu ataque!-a pesar de estar separados, el Dragón voló hacia la ciudad para atacar a su rival-¡En estos momentos Tokio estará bajo el agua!.
-¡Eso lo veremos!-el dragón de Tierra de Atem se movilizo-¡Dragón de Tierra, lágrimas de dragón!.
En el exterior, Joey sintió una ligera llovizna que luego se convirtió en una fuerte tormenta. En el cielo, el rubio pudo ver un dragón que se dirigía hacia lo que era la ciudad de Tokio que se encontraba a una o dos horas de ciudad Domino.
-¡¿Un dragón?!-el rubio siguió con la mirada el dragón que volaba sobre él-¡¿Qué hace un dragón aquí?!-el dragón se dirigía hacia Tokio y esto lo alarmo-Espero que mis amigos de cabeza picuda estén bien-pero un temblor lo hizo caer-¡Ah!.
Los dragones se encontraron sobre Tokio y el dragón acuático ataco lanzando de su boca agua que caía sobre la ciudad. La gente salió corriendo hacia los diferentes edificios que había en el lugar, pero el dragón del Faraón no tardo en contrarrestar el ataque bajando a tierra firme y soportando el ataque de su rival. Atem y su rival esperaban el siguiente movimiento.
-Muy bien, Faraón, le ha ganado a esas personas unos minutos más de vida-Atem se molestó-Fue una gran estrategia de su parte escoger la ciudad.
-(Una estrategia)-Yugi miro al Faraón-¿Dé que está hablando?.
-No sólo protejo a las personas, mi dragón también brindara sus poderes a mi dragón de metal para ganar esté juego. ¡Tú ataque no volverá a funcionar!-lo señalo con su dedo índice, pero su rival sólo río-¿Qué te causa tanta gracia?.
-Tú seguridad, Faraón, eso es lo que me da risa-cerró los ojos-Con esos dragones tan débiles perderás la ciudad que tanto intentas proteger. No eres el único con dos dragones así que-abrió los ojos-¡Dragón del Bosque!.
El último dragón del doctor no sobrevoló el cielo sino que apareció usando los diferentes arboles del lugar para formarse. Ahora el dragón del Faraón se encontraba en aprietos al quedar sólo contra esos dos en tierra mientras que su último dragón sobrevolaba el cielo esperando indicaciones.
Continuará….
