CAPÍTULO 5: MEMORIAS


Nota de la Traductora: ¡Hola! Sí, he tardado en actualizar, pero traigo dos capítulos seguidos :3

Espero que os agraden :D

Nota de la Autora: Sólo quería decir que no creo que vaya a poner otras parejas en esta historia, por ejemplo MarshallxEverest o ChasexSkye, porque quiero que se centre exclusivamente en el pairng principal de la historia. Sé que en el capítulo 3 empecé un corto ChasexSkye pero yo no creo que vaya a continuar. No soy muy buena en el manejo de más de una pareja en mis historias. Gracias por vuestra comprensión.

Por lo tanto, en este capítulo hay un flashback sobre Katie y William. Disfrutad. :3


Katie estaba feliz por pasar la Navidad con su familia en Miami. Dado que se estableció Adventure Bay, tenía problemas para contactar con su familia debido a su trabajo en la clínica. La rubia estaba ansiosa por ver a sus padres y su abuela. Pero por encima de todo, estaba ansiosa por ver a su hermano.

La gente suele pensar que los hermanos y hermanas a menudo no son unidos. Pero Katie y William eran otra historia. Los dos eran inseparables, Katie no podría pedir un hermano mejor. Él siempre estaba ahí cuando Katie estaba en problemas, era la persona que la hacía sonreír, la persona que la ayudó en tiempos difíciles.

Katie día a William no sólo como un hermano, si no también como su mejor amigo. Ella tenía la máxima confianza en él, y nada ni nadie podría romper su vínculo.

El avión en el que viajaba llegó al aeropuerto a las 11.30 a.m.

Cali estaba durmiendo en el asiento junto a Katie.

— Despierta Cali, llegamos.

La gata gris abrió los ojos y resopló. Katie tomó a Cali y se dirigió hacia la salida del avión. Después de tomar su maleta, llamó un taxi que la llevó a la entrada de su casa.

Katie pagó al conductor y se dirigió a la puerta. La casa de Katie era blanca, con grandes ventanales con vistas al jardín. Katie tocó el timbre y después de unos segundos de espera se abrió la puerta. La chica caminaba por la entrada y mientras se acercaba a la entrada de la casa se abrió la gran puerta de madera.

— Katie, querida, estoy tan feliz de verte.

Katie sonrió y abrazó a la mujer.

— Yo también estoy feliz de verte mamá.

— Entra, papá te espera en la sala de estar.

La madre de Katie era alta y delgada, tenía ojos verdes y cabello castaño largo que cubría sus hombros y su espalda. Después de entrar, Katie puso a Cali en el suelo y dejo la maleta cerca de la entrada.

Siguió a su madre hasta la sala de estar, donde un hombre estaba sentado en su silla mientras leía el periódico.

— Henry, nuestra hija ha llegado.

El hombre se levantó de la silla y se dirigió a su hija, sonriendo.

— Hola Katie, es bueno verte.

— Hola papá, es bueno estar en casa —dijo Katie.

El padre de Katie era un hombre muy alto, siempre llevaba una corbata y chaqueta debido a su trabajo como abogado. Tenía los ojos azules y cabello negro.

— Por lo tanto, ¿el viaje fue bien? —preguntó Henry.

— Sí, durante el vuelo no hubo problemas. Cali ha dormido todo el tiempo.

Henry se rió.

— Esa gata no hace otra cosa. ¿Jessica, ha llamado William? —le preguntó Henry a su esposa.

— No, no he recibido ninguna llamada.

Katie miró a su padre.

— ¿William no está aquí?

— No, fue a dar un paseo, pero debería estar ya de vuelta —dijo Jessica—. No te preocupes, probablemente se encontró con uno de sus amigos.

— Hola Katie.

La chica se volvió. Cerca de la puerta de la cocina una mujer mayor se acercó con pasos lentos hacia ella. Tenía el pelo blanco y ojos azules, vestida con un vestido cono una falda y salió con un palo de madera.

— Hola abuela, estoy feliz de verte.

Katie abrazó a su abuela Margaret.

— Mi nieta, éstas más guapa que la última vez que te vi.

— ¿Cómo estás? —preguntó Katie.

Margaret lentamente se sentó en el sofá y suspiró.

— Bastante bien, al menos no estoy muerta.

— Bueno, creo que estas en buena forma —dijo Katie.

Jessica miró el reloj.

— Ya son las 12:20, ¿por qué William no ha vuelto? Estoy preocupada.

— No te preocupes mamá, voy a buscarle. Por lo general, cuando va a caminar llega al parque, estoy segura de que lo encontraré allí —dijo Katie.

— Está bien, llámame cuando le encuentres —dijo Jessica.

— Por supuesto.

Katie salió de la casa y se dirigió hacia el parque. Mientras caminaba miraba a su alrededor, con la esperanza de ver a su hermano. Después de 20 minutos de búsquedas infructuosas Katie se dirigió hacia el parque.

— William, ¿dónde estás?

Sin respuesta. Katie suspiró.

— ¿Dónde podría haber ido?

Mientras miraba alrededor, Katie vio algo que refleja la luz del sol junto a un árbol. La niña se acercó al objeto y se quedó estática. Era el teléfono de William, con la pantalla rota. Katie lo recogió, mientras que el temor empezó a invadir su cuerpo.

— Oh, no...

La chica empezó a respirar rápidamente, mirando a su alrededor frenéticamente. William nunca habría dejado su teléfono en el suelo, algo había sucedido. Katie comenzó a correr por el parque, mientras que la ansiedad en su interior crecía cada vez más.

Los minutos pasaban y Katie no había encontrado ningún rastro de su hermano. Estaba a punto de llamar a la policía cuando oyó un gemido proveniente de un callejón, a pocos metros de ella. Katie se acercó al callejón, en ese momento el mundo se derrumbó sobre ella.

William estaba en el suelo, tratando de levantarse. Había sangre saliendo de su nariz, un ojo negro y los brazos llenos de moratones.

— ¡Oh no, William! —Katie corrió hacía su hermano con lágrimas en los ojos.

William miró y sonrió con torpeza.

— Katie, has vuelto. Te daría un beso, pero no quiero ensuciarte de sangre.

Katie ayudó a su hermano a levantarse, le pasó el brazo izquierdo por encima del hombro y le ayudó a caminar.

— ¿Qué te ha pasado? ¿Quién te hizo esto? —preguntó Katie.

William rió.

— Me encontré con algunos chicos de mi escuela, me parece que no les gustan demasiado los gays.

Katie sintió la sangre hirviendo en sus venas. No era la primera vez que su hermano era acosado por su orientación sexual. Pero nunca antes había sido golpeado.

— Bastardos, ¿cuanto tiempo llevás ahí?

— No sé, creo que he perdido la conciencia, tal vez una o dos horas.

Katie se mordió el labio con rabia.

— Llamaré a papá y le dire que venga a recogernos, no puedes caminar todo el camino a casa.

Después de llegar a casa, William se sentó en la cocina, con una bolsa de hielo en el ojo.

— Aquí, esto ayudará —dijo Katie, sosteniendo una taza.

William sonrió.

— Té Inglés, mi favorito. Te he echado de menos, hermana pequeña.

Katie sonrió y se sentó a su lado. Ambos podían oír a sus padres discutiendo si deben llamar a la policía y hacer un informe del asunto o simplemente ir con el director de la escuela.

William suspiró.

— Creo que lo mejor que podrían hacer es callar y fingir que no ha pasado nada.

Katie miró a su hermano como si estuviera loco.

— ¿Qué estás diciendo? ¡Esos tipos te han hecho daño y merecen ser castigados! ¡No podemos sentarnos aquí y olvidarlo!

— Katie... ya tengo suficientes problemas en la escuela debido a mi... condición. Y si nuestros padres van al director de la escuela, o peor a la policía... la próxima vez tendréis que llevarme al hospital.

Katie se quedó en silencio, pero ella sabía que William tenía razón.

En ese momento, Margaret entró en la cocina. Sonrió a sus nietos y se sentó junto a William. Se quedaron en silencio durante varios minutos. Margaret era una abuela extraordinaria, quería mucho a sus nietos como si fueran sus hijos. Ambos habían heredado su color de pelo. Margaret ahora tenía el pelo blanco, pero cuando era joven su pelo era rubio y largo, y el color se ha impuesto en Katie y William.

— Lo siento... —dijo William, después de varios minutos de silencio.

Margaret le miró.

— ¿Por qué, querido?

— Bueno, ppor todo. Si no fuera diferente, todo esto no hubiera pasado.

Katie estaba a punto de hablar, pero por su abuela fue más rápida.

— Tú no eres diferente de los demás. Tiene dos brazos, dos piernas, un cerebro que funciona. No hay nada malo contigo —dijo Margaret.

— Sí, salvo que no siento absolutamente nada por las chicas. ¿Por qué a mí?

Margaret se quedó en silencio durante varios minutos, Katie pensó que estaba dormida, pero luego habló.

— No puedes escapar de lo que eres.

William miró a los ojos de su abuela.

— Lo que eres no te hace diferente de los demás, eso no cambia lo que es importante para ti. Hay cosas en la vida que se pueden cambiar, pero no puedes cambiar tu naturaleza, sólo puedes sellarla. Pero una vida de mentiras que se dicen a los demás y uno mismo no es digna de ser una vida. Siempre encontrarás a alguien que no va a aceptar lo que eres. Pero no importa lo que la gente piensa, siempre vas a tener a alguien a tu lado. Tu hermana, por ejemplo.

William miró a Katie y ella sonrió.

— Y ¿quién sabe?, quizás algún día, no muy lejos, encontraras a alguien que te ame por lo que eres y no como debe ser.

William suspiró y sonrió.

— Gracias abuela.

Margaret sonrió y lentamente salió de la cocina. Katie se inclinó hacia delante y abrazó a su hermano.

— Recuerda, no cambes nunca. Te quiero por lo que eres. Y yo estaré siempre aquí.

— Sí, Katie, lo sé —dijo William abrazando a su hermana, con una lágrima callendo de su ojo derecho.


Nota de la Autora: Al principio pensé en poner en este capítulo también la parte donde William y Ryder van a dar un paseo por el bosque, ya que fue escrito en el capítulo 4. Pero decidí hacer dos capítulos distintos, este retroceso es más largo de lo que esperaba. Dime lo que piensas en los comentarios.

Nota de la Traductora: ¡Dioses! Eso fue triste T-T Casí me hizo más daño traducir este que el capítulo 7. Casí. Al menos ahora tiene a Ryder para protegerle :3